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La entrada La película de la carne: La vaca conserva quedará libre, los siete cortes prohibidos, y en el medio un intríngulis que nadie sabe cómo se resuelve se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El decreto que prepararon en Agricultura establece básicamente tres cosas, que son las que se habían conversado en la reunión que a principios de diciembre mantuvieron el ministro Julián Domínguez y los presidentes de la Sociedad Rural Argentina, CRA, Federación Agraria y Coninagro. estas tres cosas serían:
Hasta aquí todo bien, pues las entidades tragan saliva y están dispuestas a digerir este esquema de regulación del comercio exterior de carne vacuna. Pero a este trazo grueso es necesarios sumar una serie de resoluciones reglamentarias de Agricultura que son las que hace ruido en las organizaciones de productores y que merecieron una larga discusión técnica entre el sector público y el privado.
¿Qué debe regular el Ministerio de Agricultura? Para qué se entienda con claridad, básicamente lo que no es chicha ni limonada. Es decir, lo que no es vaca conserva que será totalmente liberada, pero tampoco integra el grupo de los siete cortes prohibidos. Por ejemplo, si una empresa quiere exportar un lomo o un cuadril a Chile o Brasil, ¿podrá hacerlo libremente a partir del lunes? Es un verdadero misterio.
Desde junio y hasta ahora, para el grueso de las exportaciones rigió un sistema de cupos por empresa, que habilitó a 63 frigoríficos a embarcar la mitad de lo que habían exportado como promedio en 2020. En las últimas semanas, Bichos de Campo publicó documentos internos del Ministerio de Agricultura que daban cuenta de que Agricultura pensaba originalmente establecer una prórroga de esos cupos, aunque sumando a los mismos a grupos de productores y a plantas nuevas. Para eso, pensaba habilitar un registro por 60 días, para que los interesados en exportar pudieran anotarse.
¿Pero cuál será el limité? ¿Existirá un tope de exportación para ese tipo de cortes “no prohibidos” o Domínguez cumplirá con la promesa que realizó ante las cámaras de televisión de liberar todo salvo los siete cortes prohibidos? “Libre es libre”, llegó a enfatizar el ministro cuando se le pidieron precisiones.
Por lo pronto, trascendió que en la reunión las entidades rurales hicieron varias observaciones que el gobierno prometió analizar. Una de las propuestas que se escuchó de parte de los funcionarios fue la creación de un Observatorio, que permitiera monitorear de modo permanente la evolución de esos embarques “ni chicha ni limonada”, para eventualmente decidir qué hacer en marzo o abril de 2022. Este Observatorio funcionaría integrando a las cuatro entidades de la Mesa de Enlace, las cámaras de frigoríficos, la Mesa de las Carnes, el IPCVA, la Asociación de Productores Exportadores (APEA) y otras organizaciones de la cadena.
En definitiva, de algún modo el gobierno quiere hacer al sector privado corresponsable de la decisión de cerrar las exportaciones de carne vacuna -como ya sucede con el trigo y el maíz- en el momento en que se lo considere necesario.
En realidad, tanto Agricultura como la Secretaría de Comercio Interior ya cuentan con la posibilidad de bloquear automáticamente los embarques desde abril pasado, cuando se crearon las Declaraciones Juradas de Exportación de Carnes (DJEC) una especie de ROE renovado que por ahora no se utilizó pero que está a disposición de los funcionarios.
Veremos. Ahora más que nunca hay que esperar la famosa letra chica.
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]]>La entrada Si cepo, no sepo: En jeringoso o en castellano, Domínguez no quiere admitir que no sabe cómo siguen las restricciones a la carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Tinari preguntó lo que queremos preguntar todos los periodistas especializados en el país: ¿Ministro, qué va a pasar con el cepo? Domínguez, lejos de su estilo, perdió los modos franela que tanto lo caracterizan y agredió gratuitamente al periodista: “Su pregunta no era seria”, le espetó.
Ministro, perdón que digamos lo que le vamos a decir. Para Bichos de Campo la que no es serie fue su respuesta.
Hubiera sido mucho más sano que Domínguez contestara con la verdad ante la pregunta.
-¿Ministro, qué va a pasar con el cepo?
-No sepo.

Ha sido recontra pertinente la pregunta del colega cordobés; es la misma que haríamos nosotros en caso de tener la chance de cruzarnos con el ministro Domínguez en un acto público o en una conferencia de prensa. Sucede que faltan menos de dos meses para que -el 31 de diciembre- termine la vigencia de una serie de reglamentaciones del gobierno y que han generado un sistema de prohibiciones y de cupos que constituyen un cepo a la exportación de carne vacuna, como el que ya rigió entre 2006 y 2015 y que tanto daño le provocó a la ganadería.
Veamos: hasta el 31 de diciembre está vigente la prohibición de exportar siete cortes vacunos hacia cualquier destino, entre ellos el asado y el vacío. También en esa fecha operaría el vencimiento del sistema de cupos al 50% que se estableció en junio y que ya se prorrogó en dos ocasiones, pues originalmente vencía el 31 de agosto y luego el 31 de octubre. Además el propio Domínguez creó un nuevo cupo de exportación para la carne de vaca conserva, que también se anunció en principio hasta fin de año. Adicionalmente hay una tercera cuota de exportación de carne kosher para Israel. Lo único de continúa “liberado” es la Cuota Hilton, la cuota americana, la 481 y otros contingentes arancelarios.
¿Es cepo? No sepo.
Hay un montón de definiciones en el diccionario sobre la palabra “cepo”, desde el artefacto que se coloca en la rueda de los autos, a una trampa para animales, a un elemento de tortura. Todas ellas hablan de inmovilizar, de sujetar. Al ministro Domínguez no le gusta que se utilice dicho vocablo para definir este conjunto de restricciones al libre comercio, pues -y algo de razón tiene- el negocio de la carne vacuna ha seguido fluyendo, mal o bien, y los volúmenes se exportación se han ido acrecentando con el correr del segundo semestre del año.

“El mes pasado se han exportado 50 mil toneladas”, le llegó a decir el funcionario al colega Tinari y tiene razón. A través de una cuota o la otra, se está exportando bastante bien, y los volúmenes solo se han achicado cerca del 15% respecto de los valores récord a los que habían llegado en 2020. Es decir que no hubo un freno. El cepo, en este caso, no alcanzó para inmovilizar a nadie.
Incluso en dinero contante y sonante los frigoríficos exportadores -que son solo 60, pero de los cuales solo 20 manejan el 80% o más de los cupos- las exportaciones de carne de los últimos meses son tan importantes e incluso superiores a las del año pasado. Y es que los precios han subido casi 25% en relación al año anterior. Esa suba compensó con creces a los frigoríficos los menores volúmenes enviados al extranjero.
En este contexto, Domínguez no quiere oír hablar de cepo. Y mucho menos quiere que le pregunten. Para él, las exportaciones están prácticamente liberadas, pues la gran cantidad de cupos habilitados ha logrado casi emparejar la estadística y hasta se han incrementado los ingresos de los frigoríficos.
Le recordamos al ministro que cuando Néstor Kirchner, el estadista, cerró las exportaciones de carne vacuna en marzo de 2006 y luego entronizó a Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray para administrar un sistema de cupos parecido al actual, al principio hubo récords de producción, con picos en 2009. Pero en 2010 la carne subió 100%, cuando todos nos dimos cuenta de que los productores ganaderos habían estado liquidando sus stocks porque no estaban claras las reglas de juego y porque a ellos no les llegaban las mieles de la exportación. Por el contrario, en ese momento una vaca costaba menos que un par de zapatos.
Es lo mismo que sucede ahora: Por ahora el cepo exportador -o si Domínguez prefiere “el complejo andamiaje que ha instrumentado el gobierno nacional para controlar las exportaciones de carne vacuna”- está impidiendo que los mejores precios internacionales de la carne lleguen al productor, pues hasta aquí ha actuado desacoplando lo que sucede en el mercado internacional de lo que pasa aquí adentro. Afuera la carne argentina sub 25%. Aquí dentro baja un 2%. El productor la ve pasar y otros embolsan la diferencia.
¿No es cepo? Bueno, pero es una estafa grande como una casa. De hecho, en una repetición de lo que sucedió en 2006/2009, ni siquiera se conoce a ciencia cierta quiénes son los frigoríficos que pueden seguir exportando carne gracias a los permisos otorgados por funcionarios del gobierno. Bichos de Campo ha presentado un pedido de acceso a la información pública justamente para que la cartera conducida por Domínguez informe el listado de DJREC (Declaraciones Juradas de Exportación de Carnes) se han autorizado desde que comenzaron las restricciones.
Lo peor de este escenario es que nadie sabe qué va a suceder con este sistema a partir de su vencimiento proyectado el 31 de diciembre. ¿Seguirá? ¿Se desmantelará como prometió el propio Domínguez? ¿De qué depende? ¿Cuál ha sido la evaluación oficial sobre los resultados de las restricciones? ¿Quién decide al respecto?
Los ganaderos no tienen idea de qué va a pasar luego del 31 de diciembre. Tampoco los periodistas que, como Tinari, tienen la obligación de preguntar. ¿Pero lo sabrá Domínguez?
Lo más probable es que tampoco el funcionario lo sepa, porque la decisión no ha sido tomada todavía, porque no se tomará en función de análisis técnicos, porque dependerá del escenario político que surja a partir de la elección legislativa del próximo domingo. Y porque ni Domínguez y acaso tampoco el jefe de Gabinete Manzur parecen estar muy firmes en sus puestos a pesar de su reciente y fulgurante ingreso al gobierno de Alberto y Cristina.
Por eso hubiera sido mucho más sano que el diálogo entre el ministro de Agricultura y el colega cordobés hubiera sido el que sigue:
-Ministro, ¿va a continuar el cepo a la carne?
-No sepo. Ypi lapa veperdapa espe quepe nopo sepe napadapa depe lopo quepe vapa apa supuceperdepr elpe lupunespe quepe viepenepe.
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]]>La entrada ¿De acuerdo con el acuerdo? En la lechería todavía hay muchas dudas y poco ánimo de festejo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Faltan detalles, muchos detalles. Y por eso en el sector lácteo argentino todos prefieren esperan esa letra chica antes de dar a conocer su veredicto.
Mientras esperan que el gobierno argentino informe sobre el estado de situación, el Observatorio de la cadena Láctea (OCLA) destacó que la UE emitió su propio informe que enumera las cuotas acordadas entre ambos bloques para administrar la apertura del comercio en materia de lácteos, uno de los próductos más sensibles.
Según Bruselas, Mercosur eliminará gradualmente los aranceles de importación en el 93% de las líneas arancelarias de exportación agrícola de la UE. La UE liberalizará el 82% de las importaciones agrícolas, mientras que el resto estará sujeto a cuotas (volumen cuantitativo) que involucren productos más sensibles.
Allí entran los lácteos, rubro en el que se abrirán cuotas recíprocas para Mercosur y la UE progresivamente en 10 años:
Quesos: La cuota será de 30 mil toneladas sin aranceles. El volumen se dividirá en fases de diez etapas anuales iguales. El impuesto dentro del contingente se reducirá de la tasa actual a cero en 10 recortes anuales iguales, comenzando a partir de la entrada en vigor;
Leche en polvo: 10 mil toneladas se dividirá en diez pasos anuales iguales. El impuesto dentro del contingente se reducirá de la tasa base a cero en 10 recortes anuales iguales, comenzando a partir de la entrada en vigor;
Fórmulas infantiles: El cupo de 5 mil toneladas se dividirá en diez pasos anuales iguales. El impuesto dentro del contingente se reducirá de la tasa base a cero en diez recortes anuales iguales, a partir de la entrada en vigor.
Pero más allá de las cuotas, las incertidumbres persisten en torno a los quesos, donde se discute si los europeos finalmente aceptarían compartir con los productores del Mercosur los nombres de algunos quesos que entraron en litigio por la normativa europea sobre denominaciones de origen.
Trascendió que la UE en el acuerdo obligó al Mercosur a respetar a rajatabla las Indicaciones Geográficas de 357 productos alimenticios, incluyendo la de varios quesos. Pero hay un apartado en el informe de la UE que daría a entender que las empresas que ya están produciendo esos lácteos durante un largo periodo histórico podrían seguir usando esas denominaciones. Así, en algunos casos, coexistirían el queso reggianito europeo con el del Mercosur, como un ejemplo. En este asunto, queda mucho por discutir todavía.
Otro tema que despierta dudas en el sector lácteo es el de la leche en polvo, ya que Europa la produce con elevados subsidios y se teme que esto pueda provocar una caída de los precios en el Mercosur, donde Brasil sobre todo es importador del producto desde Uruguay y la Argentina.
En Argentina, en este contexto, los dirigentes lecheros prefirieron no hablar por el momento. Pero en Brasil sí lo hizo Geraldo Borges, presidente de la Asociación Brasileña de Productores de Leche (Abraleite), quien destacó que el acuerdo puede ser bueno para otros productos de la agricultura brasileña, así como para el país y todo el Mercosur, pero es necesario entenderlo para ver si causará daños a la cadena de producción de leche.
“Los países europeos promueven incentivos y subsidios para los productos lácteos que se exportan y no tenemos los mismos en Brasil”, dijo el dirigente brasileño.
El acuerdo lechero tampoco conforma en Europa, donde hace rato hay una crisis por los excedentes de producción de leche. “Los productores de leche en la UE llevamos años trabajando para que el sector lácteo sea resistente a las crisis y esté preparado para el futuro una vez más. El Acuerdo de Mercosur, desafortunadamente, contrarresta estos esfuerzos”, evaluaron allá los dirigentes del sector.
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