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La entrada La Aduana también puso precios de referencia para las exportaciones de cueros bovinos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Fijar valores de referencia permite desarticular posibles maniobres de evasión de impuestos pero también atacamos distintas prácticas abusivas que afectan el ingreso de divisas al mercado cambiario”, señaló la directora de la DGA, Silvia Traverso en un comunicado que anticipaba la publicación en el Boletín Oficial de la Resolución General 5011/2021.
La resolución finalmente se publicó y estableció valores referenciales para las posiciones arancelarias correspondientes a cueros y pieles, destinadas a determinados países, que van de 0,36 a casi 0,70 dólares por kilo de cuero bovinos exportado, según el siguiente esquema:

Los países de destino que tendrán nuevos precios de referencia son Brasil, México, Uruguay, España, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido, Hong Kong y China, entre otros países.
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]]>La entrada Para los frigoríficos, la exportación de cueros salados en 2020 fue un negocio positivo con el que habría que seguir se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La promesa oficial fue que la medida se iba a prorrogar, pero por ahora no hay novedades del tema y por eso la industria frigorífica arrancó con los reclamos correspondientes.
La exportación de cueros salados (un primer proceso industrial para evitar su pudrición) no es un negocio brillante, aunque sí permitió la recuperación del valor de este importante subproducto ganadero y además resolvió un problema sanitario y ambiental, ya que en tiempos en que los curtidores no querían absorberlo, se lo estoqueaba a la espera de que alguna curtiembre los retirase o se lo enterraba, lo que implica un riesgo alto de contaminación.
Según datos de la Asociación de Frigoríficos Industriales de Córdoba, en esa provincia se paga 22 pesos el kilo de cuero de novillos y entre 7 y 8 pesos el de vacas. En Santa Fe el valor es levemente inferior.
En el Consorcio de Exportadores ABC informan un precio similar, 24 centavos de dólar que -al tipo de cambio oficial- equivales a 21/22 pesos por kilo. Estimando un peso promedio de 25 kilos, por pieza el ingreso de los frigoríficos es de 600 pesos por unidad.

El empresario Franco Brunetti, que tiene su frigorífico en Salta, difundió una carta dirigida al coordinador de la Mesa de las Carnes, Dardo Chiesa, en la que le pide se solicite información a las autoridades respecto de los efectos de la apertura de las exportaciones de cueros sin curtir que tuvo vigencia parcial en 2020.
En esa carta, Brunetti pone de manifiesto los beneficiosa que resultó la medida. También contó cuánto cuero salado se exportó el año pasado, quién lo vendió y cuál fue el ingreso de divisas.

Los datos relevados por Brunetti indican que del negocio exportador de cueros salados en 2020 participaron un total de 49 operadores, entre los que se destacan curtiembres, exportadores de cueros y grandes frigoríficos. En un gráfico que acompaña su carta, destaca el caso de 17 empresas que exportaron 3,6 millones de piezas. Pero en total, de acuerdo a sus cálculos hechos en base a datos de la Aduana, se vendieron al extranjero 4,2 millones de cueros por 27 millones de dólares.
La estadística, dijo Brunetti, da cuenta de varias cuestiones.
Por un lado, que el Estado se benefició con el ingreso de divisas y que esas ventas compensaron lo que recaudaba por la retención adicional, que era de 8 millones de dólares. Según su lectura, en definitiva el gobierno no cobraba ese dinero porque esa restricción hacía inviable el negocio.
Por otro lado, refleja que de la venta al extranjero de cueros salados también participaron curtiembres, que decidieron no agregarle valor a esa mercadería porque ya contaban con la suficiente materia prima para su negocio. Brunetti considera entonces que no debería existir limitante alguna para que la liberación del mercado sea permanente.
Las cuentas indican que si se exportaron 4,2 millones de cueros salados (frente a una faena de 14 millones), cerca de 10 millones terminaron en las curtiembres que tendrían capacidad para procesar un máximo de 9,5 millones.
Además, los frigoríficos con la extensión de esa medida resolverían varios de sus problemas. Con los valores que hoy tiene el cuero, que son bajos en términos históricos -pocos años atrás se pagó más de 1 dólar el kilo y hoy apenas se llega a la cuarta parte de ese precio-, las fábricas tienen un ingreso por kilo de 600 pesos, que alcanza y sobra para hacer frente al costo del salado, que es de 200 pesos.
Esto les evita el gasto de mantenimiento en los galones y la incertidumbre respecto de qué hacer con esa mercadería, que más de una vez terminó bajo tierra, enterrada.
Por eso las cámaras empresarias de la industria frigoríficos, aunque en voz baja, siguen reclamando la eliminación de los aranceles a la exportación de cueros sin curtir y la liberación del mercado.
Brunetti dijo que si las empresas que participan del negocio tuvieran la posibilidad de tener permanencia y ser proveedores habituales y confiables del mercado global, tendrían las posibilidad de vender más cueros a mejores valores. Esto redundaría en beneficios para el Estado por cuanto entrarían más dólares, de la industria y de la producción y del consumidor ya que le permitiría pagar mejor la hacienda o evitar con ese ingreso traslados al precio de la carne en el mostrador.
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]]>La entrada Gracias a la suspensión de retenciones, el cuero sin curtir vale tanto que algunos frigoríficos hasta le pagan a los matarifes por el servicio de faena se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El derecho de exportación hace inviable la exportación la cuero sin curtir, lo que obligaba a los frigoríficos a recurrir a las curtiembres, muchas de las cuales, durante el inicio del período de aislamiento obligatorio, ni siquiera retiraban el material de los frigoríficos para generar así un problema ambiental.
La cuestión es que la suspensión del derecho de exportación expira el próximo 31 de diciembre y los frigoríficos están solicitando que se extienda hasta 2021. La razón es simple: pueden recibir hasta 12 pesos + IVA por kilo de cuero en buen estado de novillo, novillito y vaquillona; como cada cuero pesa unos 25 kilogramos, eso representa un ingreso mensual del orden de 900.000 pesos para una planta que faena 3000 cabezas por mes.
Gracias a ese mejor ingreso, junto con la recuperación que registró el precio de las menudencias en las últimas semanas, en la provincia de Buenos Aires el costo del servicio de faena se redujo a unos pocos pesos por kilogramo, mientras que en otras situaciones el usuario no paga nada y en algunos casos incluso está cobrando algunos pesos por kilo.
Las diferentes situaciones dependen de múltiples variables, tales como escala de faena, calidad del servicio, ubicación del frigorífico y estrategia comercial empleada para valorizar el “recupero”, entre otras.
“Si bien toda reducción de costo ayuda, un costo de uno o dos pesos por kilo no es significativo para una media res puesta en carnicería que tiene actualmente un valor de casi 300 pesos por kilo”, explicó a Bichos de Campo Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA).
Con tal precio –producto de la creciente desvalorización del peso argentino, es decir, de la inflación– un carnicero no llega a obtener 5000 pesos por cada media res vendida, dinero con el cual tiene que pagar salarios, servicios e impuestos para luego intentar obtener un margen de utilidad.

“La carne hoy no es negocio: el ajuste de precios (de la hacienda y la carne) registrado en las últimas dos semanas es para poder llegar al punto de equilibrio; los carniceros necesitan un volumen de ventas muy elevado para poder cubrir los costos fijos en la actual coyuntura”, indicó Rafael.
En la provincia de Córdoba, en tanto, se mantiene el valor del servicio de faena a matarifes en valores de 12 a 14 pesos por kilo básicamente porque el reparto de la carne está a cargo de la planta de faena, mientras que en Santa Fe se está abonando entre 2 a 5 pesos por kilo menos que en la provincia mediterránea.
El cuero, junto con las menudencias, sebo y hueso, constituye el denominado “recupero”, por medio del cual los frigoríficos que brindan servicios a terceros cobran parte o todo el costo del servicio.
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]]>La entrada Para desagotar los frigoríficos, estiran hasta fin de año la baja de retenciones a los cueros sin curtir se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Este decreto es, además, una muestra de buenas intenciones de parte de las autoridades en el marco de la nueva mesa diálogo que se inauguró entre los funcionarios y el Consejo Agroindustrial Argentino.

“Esta nueva medida la veníamos pidiendo como continuidad del decreto anterior y hubo una demora de más de 30 días. Por lo tanto, los que exportaron pagaron más de 30% de derechos de exportación”, dijo Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales (FIFRA). Si bien las retenciones al cuero son de 12% se calculan, ese descuento se aplica sobre el precio de Chicago por lo que su impacto es mucho mayor. De allí que lleguen al 30% del valor a exportar.
“Se nos prometió (la desgravación) por 180 días, pero rige hasta el 31 de diciembre. Desde la industria frigorífica pediremos ya que se prorrogue, porque ni la crisis internacional del cuero ni el Covid se superarán al 31 de diciembre”, explicó Urcía, que representa a empresas frigoríficas de la zona central del país pero también de provincias radicadas en el norte.
Escuchá la explicación de Daniel Urcía:
El referente industrial dijo que si la eximición de retenciones se extendiera por más tiempo beneficiaría especialmente a las empresas alejadas de los puertos, que muchas veces ni siquiera consiguen que las curtiembres le retiren el producto y por lo tanto deben asumir mayores costos de salado de las piezas bovinas o disponer del entierro de ese subproducto, con el perjuicio ambiental que eso conlleva.
Aunque el precio internacional del cuero es actualmente muy bajo, la medida al menos ayudará a desagotar stocks, permitirá el ingreso de dinero divisas extra al país y mayor demanda de empleo, supone Urcía.
El cuero fue antaño el principal subproducto de la industria. Tanto es así que con ese dinero alcanzaba en algunos casos para pagar costos fijos como los salarios en los frigoríficos. Pero entre la menor demanda de las automotrices en los últimos años y la crisis que generó el Covid cayó en desgracia y complicó a los frigoríficos que dejaron de percibir un ingreso importante.
La última referencia de precios de parte de la industria frigorífica por el cuero es de principios de año cuando se pagó cerca de 8 pesos por kilo, lo que al cambio de la época eran apenas 10/12 centavos de dólar. En algún momento el cuero llegó a valer casi 1 dólar por kilo. Pero eso fue años atrás.
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]]>La entrada Afirman que el decreto de Alberto para poder exportar los cueros no sirvió: Vence en agosto sin cumplir con su objetivo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Recientemente, mediante el decreto 549 del 23 de junio pasado, el gobierno decidió abrir la exportación de cueros por 60 días. Es decir, hasta mediados de agosto. El argumento era que se habían acumulado demasiados cueros en las plantas de faena debido a la caída de las ventas por la crisis del Covid-19. Pero hay quienes piensan diferente.
“Se trata de un traje a medida de las curtiembres, que tienen cuero estoqueado y que son las únicas que conocen cómo funciona el mercado mundial de ese producto”, explicó Alberto Berardi presiente de la Cámara de la Industria Cárnica de Entre Ríos.
En diálogo con Bichos de Campo, el referente de la industria de la carne entrerriana explicó cómo impacta en las cuentas de las empresas el cepo al cuero en la actualidad. ”Años atrás se llegó a recibir 1 dólar por kilo de cuero (cada pieza pesa cerca de 25 kilos), pero ahora los frigoríficos consumeros, empresas medianas y chicas están pagando (en vez de cobrar) entre 0,05 y 0,10 centavos de dólar, entre el flete y el salado del cuero en una barraca”. A las piezas que no compran los curtidores se las sala como manera de evitar que se pudran.
Pero ahí no se termina el problema, porque después algo hay que hacer con esos cueros. “En algún momento hay que disponer de su entierro en cavas, cuya construcción para 2.000 a 3.000 cueros cuesta entre 150 y 200 mil pesos. Una hora de una pala mecánica cuesta entre 5 y 8 mil pesos”, detalló Berardi.
El dirigente agregó que en Entre Ríos “algunos frigoríficos tienen salado el stock de cueros de los últimos meses, y se calcula que hay 180 mil cueros en las barracas”.
La pérdida es doble. No sólo no tiene valor el producto sino que además hay que poner dinero para su procesamiento y almacenaje, sin contar con el perjuicio ambiental que se genera al enterrarlos, aún cuando se tomen todas las medidas necesarias para que el entierro en cavas perjudique lo menos posible a las napas.
Cuentan los industriales de la carne que con el ingreso de dinero que antes generaba la venta de ese subproducto, y de otros como el sebo o el expeller (que actualmente tampoco tienen referencia de precios según las fuentes de la industria frigorífica), se pagaban costos fijos, incluyendo los salarios. Pero también con ese pago, que en la jerga se llama “recupero”, se podía pagar mejor la hacienda o evitar que subas intempestivas en el mercado ganadero no fueran trasladadas en su totalidad o inmediatamente el precio de la carne.
Cuando el cuero valía más dinero, la queja por no poder exportar era permanente, pero el ingreso aunque bajo permitía sobre llevar la situación. Pero en los últimos años, entre la baja mundial del cuero y la imposibilidad de exportarlo, la situación se volvió inviable para los frigoríficos.
Toda esta crisis en torno al cuero, y tras el decreto oficial de mediados de junio, motivó que la Mesa de las Carnes enviara una carta al ministro de Agricultura, Luis Basterra. Allí se dice que “solo podrán en dicho plazo (de 60 días) llevar adelante exportaciones los que tengan mercadería estoqueada, sólo curtiembres, dejando fuera del alcance del beneficio de la norma las empresas frigoríficas, las cuales no pueden tener stock de cueros pues generan consecuencias ambientales, sanitarias y operativas indeseadas”.
El bloque que dirige Dardo Chiesa, ex dirigente rural, recordó al ministro que “hoy los cueros se tiran, se entierran, van al CEAMSE, o son retirados por las curtiembres, en forma selectiva, sin precio ni condición. En este marco, la pérdida de valor del cuero se traslada al precio de la carne”.
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]]>La entrada Franco Brunetti critica el lobby de las curtiembres: “La industria, la producción y Doña Rosa seguimos pagando un subsidio encubierto a la mafia curtidora” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hace más de cuatro años que peleé a brazo partido para que el ex presidente Macri firmara este decreto. Bueno, finalmente fue el último decreto que firmó, y por consiguiente sabíamos por olfato sociopolítico y económico, y por presiones del sector curtidor, que iba a ser el primer decreto derogado por el actual presidente Alberto Fernández. Así fue”, recordó Franco Brunetti, dueño del frigorífico homónimo en Salta.
“Lo que dolió es que antes de derogar el decreto, Alberto no haya consultado a todos los sectores, y tampoco fundamentó por qué lo hizo. Es decir, lo que argumentó en realidad fue muy light. La refutamos y estamos peleando por eso”, agregó Brunetti a Bichos de Campo..
El empresario criticó el poder de lobby que mantienen las curtiembres, y resaltó que “la industria, la producción y Doña Rosa seguimos pagando un subsidio encubierto a la mafia curtidora que nos tiene sojuzgados desde hace 48 años”.
Escuchá la entrevista completa realizada a Franco Brunetti:
El empresario contó que el viernes pasado la Mesa de Ganados y Carnes, con la firma de las 38 cámaras que la integran, enviaron una carta al presidente y a varios ministros, entre ellos el de Agricultura, Luis Basterra, para expresarles que por un lado celebraban la medida de la suspensión de las retenciones que traban las exportaciones de cueros sin curtir, pero también lamentaron que sea sólo por 60 días.
“Imaginate que con un mercado de cueros deprimido, y con esta pandemia, no vas a generar nunca un negocio con proyección de futuro” en ese plazo de tiempo, se lamentó el empresario.
En estos meses de demora, entre la medida derogada de Macri y la que ahora se pone en marcha, muchas curtiembres se habían retirado del mercado y dejaron de comprar los cueros a los frigoríficos. “Hasta tuvimos que pagar los fletes para mandar los cueros a destino”, declaró Brunetti, en alusión a que las curtiembres ahora podrán exportar el cuero del que se hicieron a precio vil, y casi regalado por parte de los faenadores.
¿Es cierto que desde hace 48 años se remontan las diferencias entre frigoríficos y curtiembres? Brunetti respondió que todo arrancó en 1972, “cuando un decreto en tiempos del presidente de facto, Agustín Lanusse, prohibía las exportaciones de los cueros salados”.
“A partir de ahí la industria frigorífica quedó a merced de la industria curtidora, imponiendo esta última los precios, las condiciones, y estándares de calidad y residuos. Luego, en 1984, en tiempos de Alfonsín, le pedimos que elimine el decreto de la prohibición, nos lo concedió, pero luego tuvimos la mala suerte de caer la redacción del decreto final en manos de Roberto Lavagna, que era secretario de Industria, y tomó como referencia el cuero de Chicago, con valor en dólares, lo que hace imposible exportar los cueros, porque era mas caro exportarlos que vendérselo a las curtiembres”, completó.
¿Y qué es lo que está en juego? “El cuero siempre fue el recupero más importante que tuvo el frigorífico en su historia, o sea que hemos perdido el recurso más importante, y todo ese costo es trasladado a Doña Rosa” en los precios de la carne, explicó el empresario.
“Cuando falta hacienda, lo paga Doña Rosa, y cuando hay suficiente provisión de hacienda, eso lo paga el productor. Hay 45 millones de argentinos supeditados a 5 empresas que generaron un grupo cuasi mafioso en 48 años. Estamos todos a merced de ellos, y seguimos en esa circunstancia”, concluyó Brunetti.
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]]>La entrada Alberto toma una medida que le había derogado a Macri: Que sí, que no, que ahora los cueros te los saco yo… se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Después de ese lapso, todo volvería a la normalidad. Es decir se restablecerían los derechos de exportación adicionales a la exportación de cueros sin curtir, un régimen de protección industrial que vienen desde la década del 70 y que permite a un puñado de empresas curtidoras manejar a su antojo el valor de su materia prima. Siempre lo decimos aquí en Bichos de Campo: no existe otra explicación para que los cueros de los vacunos argentinos valgan la mitad o menos que los cueros de las vacas yankees.
Con el decreto, Alberto Fernández habilitó esta ventana temporal para exportar cueros sin curtir porque ya no quedaba lugar para guardar ese subproducto de la faena. Como las curtiembres han estado cerradas por largas semanas, días atrás el Ceamse habilitó que esos cueros se entierren en el cinturón ecológico. Pero este manejo implica un alto costo para los frigoríficos.
“La crisis sanitaria global provocada por la pandemia determinó una fuerte caída en los niveles de exportación de cueros, lo cual generó la acumulación de estos en la industria frigorífica, con consecuencias ambientales y sanitarias indeseadas, que ponen en riesgo el mantenimiento de la actividad”, afirmó el decreto del gobierno, que utiliza la crisis del Covid-19 como excusa para todo..
La ventana habilitada por el gobierno será temporal, por escasos 60 días. No será un cupo físico, como el de 2 millones de cueros sin curtir libres de aranceles de exportación que había establecido Mauricio Macri a horas de dejar el poder. Curiosamente, aquella medida de Cambiemos tomada muy a destiempo (Macri había prometido durante cuatro años que iba a liberar ese comercio) tampoco se aplicó. A poco de asumir, el nuevo gobierno la derogó.
En abril pasado, una decena de diputados nacionales de la UCR y el PRO acompañaron un proyecto de resolución presentado por Jorge Vara, ex ministro de la Producción de Corrientes, para que el Poder Ejecutivo suspenda por seis meses las retenciones adicionales que protegen a la industria curtidora. Esta medida se toma apenas por dos meses.
Los cueros comenzaron a sobrar por todos lados en los frigoríficos desde que, al inicio de la cuarentena obligatoria, las más importantes curtiembres dejaron de ir a retirarlos como era costumbre. Pare evitar este congestionamiento, el gobierno declaró de inmediato a la industria del curtido como una “actividad esencial”, pero no obtuvo resultado. Las empresas de ese sector se amparan en en el argumento de que nadie quiere más cuero en el mercado internacional, y que por lo tanto no tiene sentido seguir operando.
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]]>La entrada Los cueros se pudren: Diputados opositores piden al Gobierno que desmantele la protección a las curtiembres se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La iniciativa de Vara, que ya tiene estado parlamentario pero deberá esperar a que el Congreso se digne comenzar a sesionar, apunta a permitir en ese lapso de 180 días que se puedan desagotar la acumulación de cueros bovinos que se registra actualmente en la industria faenadora.
Los cueros comenzaron a sobrar por todos lados en los frigoríficos desde que, al inicio de la cuarentena obligatoria, las más importantes curtiembres dejaron de ir a retirarlos como era costumbre. Pare evitar este congestionamiento, el gobierno declaró de inmediato a la industria del curtido como una “actividad esencial”, pero no obtuvo resultado. Las empresas de ese sector se amparan en en el argumento de que nadie quiere más cuero en el mercado internacional, y que por lo tanto no tiene sentido seguir operando.
En este escenario, muchos frigoríficos comenzaron a deshacerse de los cueros crudos por otras vías, como enterrarlos en el campo o en el predio del Ceamse, que habilitó la recepción de ese subproducto. Pero esta operatoria también es costosa y muy complicada. En otras plantas comenzaron a salarlos, como un modo de evitar que se pudran y así poder conservarlos.
Los diputados de Juntos por el Cambio apuntalaron el proyecto de Vara, que solicita al Poder Ejecutivo Nacional que “se suspenda por el plazo de 180 días el derecho de exportación adicional que pesa sobre los cueros crudos, salados y Wet blue, previsto en el Art. 4° de la Resolución 537/92 del entonces Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos”.

Hay que fijarse el año de aquella resolución, 1992, para notar que desde hace casi treinta años la Argentina aplica una retención a las exportaciones de cueros sin procesar. El argumento de esta norma, que ha sido prorrogada varias veces por todos los gobiernos, es que la materia prima sea procesada dentro del país. Pero la verdad es que todo ha terminado amañando una cartelización de la industria curtidora, que se hace de los cueros a precios muy por debajo de los del mercado internacional. Incluso, en los últimos meses, los frigoríficos pagaban a los curtidores para que se lleven la mercadería. Pero ahora ni eso funciona.
La apertura del candado impositivo que impide a los frigoríficos exportar por ellos mismos y no tener que depender del humor de las curtidoras fue una alternativa que se barajó varias veces como recurso para desagotar el mercado local de los cueros excedentes. Incluso, al final del gobierno de Mauricio Macri se habilitó una cuota libre de estas retenciones, pero que nunca fue reglamentada e incluso fue derogada por la nueva gestión. En las próximas horas, Vara iba a mantener conversaciones con el ministro Luis Basterra para convencerlo de revisar esta posición a favor de unas pocas curtiembres.
“El avance de la Pandemia CoVid19 ha profundizado y agravado distorsiones e ineficiencias generadas en el mercado de los cueros que afectan de manera directa a la industria frigorífica. En esta coyuntura, se evidencia en todos los frigorificos una acumulación de cuero vacuno fresco o salado sin procesar, que genera problemas de almacenamiento, pone en riesgo al medio ambiente y erosiona el resultado económico de las plantas de faena y, en consecuencia, la provisión de carne en nuestro país en cuanto a volúmenes y precio”, explicó el diputado correntino en su proyecto de resolución, que cobró estado parlamentario el 13 de abril bajo el expediente 1293-D-2020.
Concretamente, como remedio a esta situación, los diputados opositores reclamaron que se suspenda la vieja resoluciónd e 1992 que “dispuso un derecho de exportación adicional a los cueros antes señalados, a partir de un arancel del 15 %, que además se estima sobre una base imponible que se calcula sobre el precio del cuero salado de novillo marcado (Butt Branded Steer) en el mercado de Chicago (tres veces más que el valor FOB de un cuero argentino). Y en el caso del Wet blue con un adicional de U$s 16 sobre dicha base”.
En los hechos, esta fórmula traída de los pelos instaura una barrera arancelaria a la exportación directa desde los frigoríficos, que llega al 40/50%.
“El gravamen adicional hace inviable la exportación de esta mercadería, y su suspensión en la coyuntura expuesta, sería un alivio a esta compleja situación”, señaló Vara.
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]]>La entrada La Mesa de las Carnes minimiza el aumento del precio de la carne en la mesa: Sería culpa de periodistas y curtiembres se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En este escenario, la Mesa de las Carnes salió a decir este jueves que esas subas responden a “distintas versiones periodísiticas”, al tiempo que desmintió “rotundamente aumentos de la magnitud que se divulgan”. La culpa, como se ve, ha sido entonces de los periodistas.
El aumento no sucedió. O fue pequeñito, mucho más de lo que nos cuentas. De todos modos, el documento firmado por decenas de entidades de la cadena de ganados y carnes aprovechó también para responsabilizar de posibles nuevos aumentos a un sector históricamente enfrentado con los frigoríficos, el de las curtiembres, a las que acusan de no retirar los cueros de las plantas de faena, provocando un caos en la logística y un incremento de los costos.
“Ante distintas versiones periodísticas que hablan de aumentos de los precios de la carne, desde la Mesa de las Carnes, que nuclea más de 45 entidades, cámaras, federaciones y asociaciones, debemos aclarar a la sociedad el esfuerzo de la cadena para mantener el abastecimiento normal de carne, y desmentir rotundamente aumentos de la magnitud que se divulgan”, comienza el comunicado de la Mesa de las Carnes, que ahora funciona bajo la coordinación del ex presidente de CRA, Dardo Chiesa.
“No ha habido aumentos sustanciales como se dice a nuestro entender maliciosamente, por aquellos oportunistas que lo único que buscan es un provecho económico momentáneo en detrimento de toda la población”, añaden, sin dar nombres. Siempre se indican culpables, pero nunca con nombre y apellido.
Luego de tan vergonzosa apertura, y seguramente temerosa de que el Gobierno pueda decidir una intervención más amplia en el mercado, la Mesa dice una seria de verdades o medias verdades que deben ser consideradas a la hora de hacer un análisis sobre qué está sucediendo con los precios de la carne, que como bien sabemos todos los argentinos “de carne y hueso” han venido subiendo fuerte en las últimas semanas.
Dice la Mesa de las Carnes:
Luego de mencionar todos los atenuantes y sacar pecho con el buen nivel de abastecimiento, la Mesa de las carnes abrió el paraguas para cubrirse por si finalmente estalla el conflicto con las curtiembres, que en su gran mayoría (sobre todo la líder Sadesa) han decidido no retirar los cueros crudos de los fritgoríficos como hacían habitualmente.
“El compromiso de abastecimiento normal se ve amenazado por un viejo conflicto con las curtiembres que hoy no están retirando los cueros. Dicha situación ya denunciada al Gobierno Nacional, hace imperioso que el mismo, abra la exportación irrestricta de cueros frescos y salados”,exige la Mesa, que aprovecha esta coyuntura para tratar de terminar con un régimen histórico que prohíbe mediante altas retenciones la exportaciones de cueros sin procesar. Hay que recordar que el gobierno de Alberto Fernández, ni bien asumió, eliminó una cuota especial para exportar 1 millón de cueros salados que había sido habilitada por el macrismo antes de irse.
Lo cierto es que el asunto del cuero está todo mal. “Las empresas frigoríficas deben hacer esfuerzos incomprensibles, como llevar cueros al CEAMSE, a su costo, o sea pagar fletes para tirarlos a la basura. Este hecho tan irracional, atenta directamente en el precio de la carne al consumidor, atenta contra los puestos de trabajo de los empleados de los frigoríficos, pues algunos ya han tendido que parar la operatoria de faena por el problema de los cueros”, advirtió la Mesa de las Carnes, al volver a denunciar que la protección oficial a las industria curtidora “solo ha servido para la cartelización de la misma”.
Ver Profe… ¿Valía que algunos frigoríficos detengan la faena justo en medio de esta emergencia?
En otro orden, la cadena recordó a las autoridades que “la industria frigorífica y sus trabajadores necesitan urgentemente un protocolo sanitario, que en caso de un contagio, permita darle seguridad sanitaria a los mismos y permitir el trabajo en las plantas preservando la fuente laboral”. Esto es algo que ya sucedió en el caso de un frigorífico de Santa Fe, que directamente cerró sus puertas ante un caso positivo de Coronavirus.
Es interminable el listado de entidades que firman el comunicado como integrantes de la mesa. Hay de criadores, de consignatarios, de productores, de frigoríficos, de trabajadores, de genética y hasta el propio IPCVA, que el abril volverá a medir los precios de la carne y pondrá fin a esta postura absurda de negar lo innegable: la carne subió y esperemos que se tomen medidas para poder calmarla.
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]]>La entrada El cuero tiene olor a podrido: Las curtiembres ya ni los retiran y nadie sabe qué hacer con ese subproducto se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cuentan los frigoríficos que ahora ese eterno tufillo a sospecha está teniendo olor a podrido en serio: se pudren los cueros literalmente. Y se pudren porque las curtiembres -en medio de la crisis del Coronavirus- ya no estarían retirando de las plantas ese subproducto de la faena de bovinos. Así, mientras la matanza de animales continúa sin pausa, porque la gente está encerrada y quiere carne, la pila de los cueros frescos se va acumulando.
Y comienza a destilar olores que ni te cuento.
Desde la industria frigorífica están advirtiendo a viva voz que la acumulación de cueros frescos y sanguinolentos se está tornando peligrosa y podría incluso obligarlos a frenar la actividad, con el consecuente perjuicio en la provisión de carne para los grandes centros poblados. ¿Será para tanto? Coincidieron dos entidades en denunciar públicamente la situación y son las que agrupan a los principales matarifes y frigoríficos del conurbano.
“Lo venimos alertando desde el inicio del aislamiento y lamentablemente la cuestión cueros sigue trabada con tendencia a empeorar: A la fecha, muchas curtiembres no reciben los cueros y las pocas que aun lo reciben a valor cero anunciaron que en breve (pocos días) dejarán de recibirlos”, advirtió CADIF (Cámara de la Industria Frigorífica), que agrupa a varias plantas importantes.
“Desde la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores instamos a las autoridades y a la Industria del Cuero a resolver en forma perentoria el levantamiento y comercialización de los mismos, removiendo los obstáculos que se presentan en su comercialización y exportación”, confirmaron desde ese segundo sector, que también es clave para el negocio de la carne.
¿Y qué sucede? ¿Por qué las curtiembres ya no retiran los cueros?
Añaden fuentes de la industria frigorífica que la excusa es la que vienen esgrimiendo en todos estos últimos meses: que el producto ya no tiene demanda a nivel mundial (ya no se usaría tanto cuero como antes) y que entonces no sería redituable seguir produciendo piezas que tienen un valor ridículo, que no cubre los costos.
Ver Los frigoríficos no saben qué hacer con los cueros: valen poco, nadie los compra y se les pudren
Aún así, hasta ahora el sistema funcionaba, porque algunos frigoríficos incluso le pagaban a las curtiembres para que retiraran ese subproducto de la faena: Lo entregaban gratis y hasta le ponían dinero encima. Pero desde que comenzó la crisis del Coronavirus se detuvo también ese flujo.
En primera instancia se creyó que este absoluto parate se había desencadenado porque el Poder Ejecutivo, al definir la cuarentena forzosa, no incluyó a las curtiembres entre los sectores excluidos de cumplirla. Pero el viernes pasado el gobierno corrigió esa omisión. Aún así, el sector curtidos todavía no habría reanudado los retiros de los cueros de los frigoríficos. Y éstos se acumulan olorosamente.
¿Y qué se hacía hasta ahora cuando sobraba demasiado ese subproducto de la faena? Se enterraban en lugares habilitados.
Pero CADIF remarcó en su comunicado que eso ahora tampoco es posible. “El CEAMSE aun no permite la disposición final de los cueros frescos, los cuales (sorpresivamente) han dejado de ser una materia prima con valor comercial y han pasado a ser un desperdicio de costosa, riesgosa o imposible disposición”, explicó la entidad.

Una opción, mientras estos cueros que nadie quiere no puedan ser arrojados en el cinturón ecológico,sería salarlos a la vieja usanza, para evitar al menos su podredumbre y los malos olores. Allí habría un segundo problema, porque al parecer lo que falta ahora es la sal. Por eso los frigoríficos pidieron a las aurtoridades que hay que “garantizar la provisión de sal, elemento esencial para evitar la putrefacción de los cueros. Hoy la sal es imposible de conseguirse por el aislamiento”.
¿Y por qué no los exportamos hacia otros países más inteligentes que nosotros y capaces de darle valor a 13 millones de cueros? Es que ese es el volumen del cual estamos hablando. Hay un cuero por cada bovino que ingresa a faena.
Tampoco acá el gobierno parece dispuesto a hacer nada. De hecho, el régimen de protección que impide los cueros sin curtir (mediante altísimas y tramposas retenciones que se fijan en función del valor internacional del producto) goza de muy buena salud. El gobierno de Cambiemos, que nunca se animó a desmantelarlo a pesar de muchas promesas, apenas habilitó una grieta, al permitir un cupo de 1 millón de piezas libre de aranceles. Pero la gestión de Alberto Fernández, ni bien asumió, eliminó esa resolución.
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Y todo sigue como estaba. Con los cueros pudriéndose.
La novedad es que ahora esta acumulación amenaza la continuidad de la faena de bovinos, y con ello la provisión de carne. No debe haber nada tan amenazante para la Argentina como eso, además del Coronavirus.
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