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]]>Los biodigestores permiten tratan los desechos orgánicos de las explotaciones agropecuarias, de modo tal que, además de disminuir la carga contaminante, generan un gas combustible (denominado biogás) y un biofertilizante líquido conocido como “biol”, que contiene en un valioso mix de nitrógeno, fósforo y potasio.
Los grandes biodigestores instalados en el país, que son pocos aún debido al elevado nivel de inversión que requieren, utilizan el biogás producido para generar energía eléctrica e inyectarla a la red en el marco del programa oficial RenovAr, pero los establecimientos más pequeños no tienen escala suficiente para acceder al mismo.

Sin embargo, esas pequeñas explotaciones también pueden emplear biodigestores de menor porte, como los que fabrica, por ejemplo, Dario Donate junto a su equipo, los cuales permitirían generar biogás que puede ser usado en una hornalla o para contribuir a la calefacción de un hogar, además de generar biol. “Para mí el producto más importante que se genera es el biol”, aclara Donate a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Darío Donate:
Donate montó una empresa junto a un par de socios llamada Econer, la cual se dedica a la fabricación de biodigestores en bolsa, flexibles y de carga semicontinua; también instalan equipos de energía solar.
La firma oriunda de la localidad bonaerense de Campana celebró un convenio con el INTA, mediante el cual ésta proveerá cinco biodigestores para ser colocados en la región Pampeana, Cuyo, Nea Noa y en la Patagonia, con el propósito de que técnicos del organismo oficial estudien el funcionamiento de los equipos, además de evaluar la producción de biogás y las características del biofertilizante producido en función de los desechos tratados. “La idea es que estos equipos, que tratan los desechos orgánicos, puedan ser aprovechados por la agricultura familiar”, manifiesta el emprendedor.
De acuerdo a Donate, los biodigestores se fabrican en diferentes tamaños y pueden ser utilizados en establecimientos pecuarios de pequeña y mediana escala a un costo muy razonble. Eso sí, aclara Donate: “Debe haber créditos que ayuden a los productores a poder adquirirlos, porque si vos le decís al productor que debe pagar la parte de su primer año de fertilización más el biodigestor, no le dará la economía para poder hacerlo”.
La bolsa biodigestora se compone de tres bocas: en una se carga el estiércol del animal (aunque también se puede llenar con cualquier desecho orgánico); por otra boca sale el fertilizante líquido y por una válvula superior se desprende el biogás. “Lo que hacemos en definitiva es volver a reciclar todo lo que sale del animal, de hecho reciclamos casi el 70% y con un muy bajo nivel de acidez”, resalta.
La bolsa más pequeña de las que fabrica Econer genera de 3 a 5 horas de biogás diario y extrae entre 100 y 150 litros de bio fertilizante por día. Donate considera que “una vaca bostea el 8% de su peso, o sea que si pesa 500 kilos, bosteará 40 kilos y ya con eso se podría alimentar un biodigestor chico”.
Ahora bien, el emprendedor indica que “no todas las bostas rinden igual”. Por lo general, la recomendación es arrancar con purín de cerdo y luego se le pueden empezar a sumar de a poco otros desechos. Con respecto al purín de cerdo, el mismo día que comienza a ser cargado en el biodigestor ya se genera metano aunque para alimentar una cocina requiere, como mínimo, 20 días; es la más efectiva en este sentido. En cambio, la bosta de vaca tarda un poco más.
Producir biogás con estiércol ya es un hecho en Argentina, a partir de un biodigestor flexible
En cuanto a estiércol de cabras, Donate precisó que “tenemos una bolsa instalada en Salta que funciona en base a ese recurso y viene bien, pero necesita una cierta trituración porque se sedimenta mucho y debe entrar lo más molida posible, para que luego las bacterias trabajen bien dentro del biodigestor”.
Econer ya cuenta con dos protototipos instalados: uno en la Escuela agraria “El Tatú”, de Campana, y otro en la chacra Canario Maculia, en Los Cardales, donde funciona un criadero de cerdos. Además, instaló un pequeño biodigestor en el tambo Lactocuyo, en San Juan, para transformar los desechos de sus 120 vacas en ordeñe.
Foto portada: gentileza diario La Auténtica Defensa de Campana
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]]>La entrada ¿Necesitás sacar agua del pozo en forma constante o hacerle llegar luz a un puesto rural? Los paneles solares pueden ser una solución se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las cosas como son. No son tiempos de gastar de más y lo que se puede ahorrar hay que ahorrarlo. Es por esto que la aplicación de bombas de agua a base de energía solar se abren paso en el mercado y aparecen como una opción económica, fácil de aplicar y sin un mantenimiento constante necesario.
“El molino no lo tenés seguro, si no hay viento no hay agua. El sol está siempre y vos podes dimensionar que animales vas a poder tener en u8n predio porque el agua la vas a tener si o si”, explicó a Bichos de Campo Darío Donate, un pequeño productor de la ciudad de Campana que comenzó a incursionar en las energías renovables. Donate también integra una empresa productora de biodigestores para transformar la bosta de los animales en biogás y biofertilizante.
Producir biogás con estiércol ya es un hecho en Argentina, a partir de un biodigestor flexible
Dario contó que cuando uno quiere incursionar en la energía solar, lo primero que debe hacer es revisar la zona y hacer pruebas para saber la profundidad a la que se puede extraer el agua. Luego se realiza la instalación a partir de un kit solar que ya viene armado, el productor sólo debe poner la estructura que lo contenga, que bien puede ser la base de los viejos molinos. La inversión puede estar entre los 150.000 pesos y los 300.000, dependiendo de las necesidades de cada explotación. Y del valor del dólar, claro.
Según Donate la bomba más grande puede arrojar hasta 50.000 litros de agua diarios, pero que si la necesidad es darle luz a un pequeño puesto, con el kit solar más pequeño se puede obtener suficiente energía para hacer funcionar una heladera, un ventilador, una antena de televisión, un ruter de internet y cinco o seis luces comunes.
“La gente se tiene que adaptar a lo solar y no como con la energía de red, donde la energía se adapta a la persona. Si querés exigirle más a la energía solar tenés que adaptarte a los costos, que van a ir aumentando”, aseguró.
Sucede que a diferencia de la electricidad de 220w que es alterna, la energía solar trabaja de forma continua. El kit básico trae dos paneles de 280w y un inversor de 2000w con potencia para 4000w. Si llegara a faltar luz –por varios días seguidos sin sol- y la batería se descarga, se puede conectar un grupo electrógeno.
Pero los molinos o las casas no son los únicos lugares en donde se pueden colocar los paneles y ya han recibido muchas propuestas para aplicarlos a sistemas de riego o bebederos. Algo interesante es que pueden ser controlados por aplicaciones telefónicas, evitando por ejemplo que los tanques rebalsen.
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]]>En San Juan, la empresa Lactocuyo decidió instalar un pequeño biodigestor para transformar los desechos de sus 120 vacas en ordeñe y eliminar los factores negativos de contaminación de la tierra, el aire y los malos olores, ya que las bacterias trabajan en la bolsa de modo anaeróbico.
Recurrió a la empresa Econer, de la localidad bonaerense de Campana, que ha comenzado hace unos meses a fabricar estos biodigestores portátiles y flexibles. Las bolsas funcionan con una carga semicontinua y transforman la bosta de las vacas en un fertilizante líquido (biol). Pero en ese proceso, sobre todo, generan biogás, que puede ser utilizado para múltiples usos: desde encender una hornalla o para la propia calefacción en el lugar.

Lactocuyo, que además de tener tambo destina la leche a la elaboración de quesos y yogures, apunta a generar a partir de la instalación de esta bolsa biodigestora el fertilizante líquido necesario para cubrir 50 hectáreas de campo, así como una cantidad de biogás equivalente a dos garrafas mensuales de 45 kilos cada una.
El tambo sanjuanino, de raigambre familiar (quinta generación de tamberos), hace años mantiene un compromiso con el cuidado del medio ambiente. “Hace tiempo que buscábamos generar un mejorador de suelo y biogás metano. Con esta bolsa biodigestora ahora podemos generar ambas cosas”, relató Juan Manuel Sánchez, dueño de Lactocuyo.
Sánchez declaró que “comúnmente gastamos entre 15.000 y 20.000 pesos por hectárea y por año en fertilizantes para los campos de forraje, cuando, con la bolsa biodigestora, ahora podemos obtenerlos de modo gratuito”. Y agregó que “con el biogás metano generado, equivalente a dos garrafas mensuales de 45 kilos cada una, se alimentará la caldera con la que pasteurizamos la leche”.
La bolsa que adquirió la empresa láctea, ubicada en el Departamento de San Martín, tiene unos 10 metros de largo por 2 metros de ancho; cuenta con 20 metros cúbicos de capacidad, y fue enterrada en una fosa de 1 metro de profundidad, a una distancia de 20 metros del tambo. A un mes de ese proceso ya produce biol y biogás. Se calcula, de hecho, que la bolsa aportará hasta 600 litros diarios de biol.
En el medio del establecimiento quedó ubicada la cámara receptora de estiércol, de unos 30 metros cúbicos, a donde conducen la bosta de las vacas cuando se manguerea la sala de espera. Además se colocó una bomba estiercolera monofásica que carga a un ritmo de 60.000 litros por hora, lo necesario para abastecer la bolsa biodigestora, que alcanza a llenar 600 litros diarios de bosta mezclada con agua, en apenas 1 minuto.
Si este sistema de Econer les resulta cómodo y eficaz, en Lactocuyo proyectan colocar una bolsa más grande, ya que lo bueno de este sistema de biodigestores en bolsa es que se pueden instalar de modo progresivo.
La bolsa biodigestora Econer se compone de tres bocas. “En una se carga el estiércol del animal- aunque también se puede llenar con cualquier desecho orgánico-; por otra boca sale el fertilizante líquido, y por una válvula superior se desprende el biogás”, explicó Darío Donate, uno de los socios de la innovadoras empresa.
Los biodigestores se fabrican en diferentes tamaños y pueden ser utilizados en establecimientos pecuarios de poca, mediana o gran escala. “Todo cierra con un mínimo costo de instalación y amortización ya que, el mismo se paga en tan solo un año, y puede escalarse en un modelo domiciliario o bien en modelos industriales. Los diseñamos según la necesidad de cada cliente”, agregó Juan Manuel Donate, hermano de Darío y otro de los socios de la empresa campanense.
Ver: Sabores y saberes: Un grupo de amigos, entre bondiolas caseras y un “matambre al biogás”
La bolsa más chica de Econer genera de 3 a 5 horas de biogás diario, y extrae entre 100 y 150 litros de fertilizante por día, requiriéndose sólo 30 kilos de cualquier desecho de animales para llegar a ese resultado. Estos biodigestores son de fabricación 100% nacional, y, por ende, resultan mucho más accesibles que los costosos biodigestores importados.

Debido a la pandemia que provocó el Coronavirus, los fabricantes de Econer explicaron que tuvieron que poner una pausa a sus viajes para instalar bolsas.
“Además de colocar una bolsa en el tambo de San Juan, colocamos otra en un establecimiento de Salta, y además nos reunimos con el gobierno provincial que nos consultó cómo resolver la grave problemática de los wichís. Y el gobierno de La Rioja nos manifestó su interés por colocar una bolsa biodigestora en cada escuela rural de su provincia. Porque se trata de ir generando conciencia para cambiar la cultura tenemos varios pedidos más”, contó Darío sobre los proyectos que ahora quedaron stand by.
A Econer incluso comenzaron a pedirles bolsas desde países vecinos. “A fines de marzo teníamos pensado instalar la primera bolsa en un tambo en Cardal, Uruguay, pero por el brote del Coronavirus tuvimos que pausarlo. También nos pidieron una bolsa para un tambo en Balcarce, Buenos Aires. Y lo más importante es que estamos formando y designando distribuidores en cada provincia y en cada país vecino, para poder abastecer a todos, porque este es un negocio que crece cada vez más”, concluyó Donate.
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