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La entrada ¡No fumiguen la democracia! Como la nueva ordenanza sobre agroquímicos no les gustaba, activistas impidieron una sesión del Concejo Deliberante de Tandil se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Dejemos crecer las flores, pero fumiguemos la democracia.
Se supone que la protesta, llevada a cabo por un colectivo denominado “Asamblea Tandil“, fue un hecho artístico a favor de la vida en los periurbanos de esa ciudad y en contra de la utilización de agroquímicos en un distrito donde la actividad agropecuaria es un sector clave. Pero finalmente este video muestra lo que sucedió: un grupo de intolerantes “fumigó” sus propias ideas sobre las de los concejales (quienes representan a todos los tandilenses) y evitó que los “brotes” del debate público pudieran crecer.
Los 20 concejales de Tandil finalmente no pudieron dar inicio al debate para actualizar las normas sobre agroquímicos. En un acuerdo entre los principales bloques, se habían propuesto tratar el tema de las aplicaciones de fitosanitarios antes del 10 de diciembre próximo, de modo de evitar que el resultado de la última elección pudiera alterar el extenso trabajo que mantuvieron los integrantes de la Comisión de Trabajo, Producción y Medio Ambiente durante largos meses. Querían evitar “dinamitar” las cientos de horas de diálogo.
Que todo tenga que empezar de nuevo fue lo que, en principio, parecen querer lograr los grupos de activistas ambientales que interrumpieron la sesión de ayer con el argumento de que no se había convocado a una audiencia pública previa para permitir el debate social sobre la nueva ordenanza.
“Consideramos que el texto de la ordenanza (por el proyecto consensuado) es contraria al estado de derecho”, argumentó a los gritos una de las activistas que interrumpió el debate en la legislatura tandilense, principal ámbito de la democracia en ese distrito.
¿Cómo se entiende el argumento de la Asamblea Tandil? En el distrito ya existe una prohibición para aplicar agroquímicos en torno a cierto sector del periurbano de la ciudad que, según los activistas, no se respeta, pero que es un dolor de cabeza para muchos productores. La medida fue dictada por un juez a partir de una cautelar reclamada por ese espacio ambientalista. Es decir: la norma que rige en la materia fue dictada por un juez, quien no tiene atribuciones para legislar.
Por eso los políticos de Tandil decidieron tratar de salir de ese embrollo judicial actualizando la ordenanza previa y construyeron un laborioso consenso entre los distintos bloques. En el texto, que no pudo ser debatido, los bloques del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio acordaron poner el acento en los controles y el cuidado de la salud, más que en las zonas de exclusión.
Los concejales que venían trabajando el tema ya habían adelantado a Bichos de Campo que la nueva ordenanza “no iba a dejar contento a nadie”, dando a entender que hacía equilibrio entre todos los sectores que pujan en el debate. Pero finalmente ni pudieron comenzar a tratarla porque la sesión fue interrumpida de malos modos por los activistas.
“Contaminación con agrotóxicos dentro de la ciudad, chequeada por el municipio y el INTA. Escuelas con agrotóxicos en suelo y agua. Pérdidas irreparables en viveros y huertas. Daño progresivo y permanente a nuestra salud. NOS ESTÁN ENVENENANDO. Un proyecto de ordenanza para limitar fumigaciones, presentado en Banca 21 y cajoneado. Una medida cautelar dictada por un juez, que prohíbe fumigaciones terrestres a menos de 500 metros y aéreas a menos de 2000 metros, e insta al municipio a llamar al diálogo para construir un proyecto de ordenanza: NO SE CUMPLE…”
Ese era el texto de uno de los volantes del grupo de vecinos que finalmente, con su irrupción, terminó “fumigando” sobre los caminos de la democracia. Finalmente, los concejales confirmaron la convocatoria para una reunión abierta a celebrarse la semana próxima. Según detalla el diario El Eco de Tandil, tendrá lugar el lunes 29 de noviembre desde las 17 en el Teatro Municipal del Fuerte.
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]]>La entrada Un estudio analiza por qué no convendría poner límites al glifosato: “Los herbicidas sustitutos pueden causar más daño” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Dicho de modo más sencillo, en este caso parecería ser peor el remedio que la enfermedad.
Los investigadores Ziwei Ye, Felicia Wu y David A. Hennessy, del departamento de Economía Agrícola de la Universidad de Michigan, son quienes han llevado a cabo este trabajo, que consistió en investigar las alternativas al herbicida más utilizado en el mundo y severamente cuestionado desde que en 2015 la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasificara como “probablemente cancerígeno”. Ese sola calificación, que es común a muchos otros productos de uso cotidiano, ha provocado que múltiples países hayan impuesto regulaciones mucho más restrictivas respecto de este popular agroquímico.
Para el grupo de investigadores, “un tema que no se ha abordado suficientemente es cómo se comparan las alternativas de control de malezas al glifosato en términos de efectos sobre la salud, el medio ambiente y el mercado”. El estudio, por eso, se enmarca en estudiar diferentes hipótesis de restricción al glifosato en un campo promedio de maíz de Estados Unidos.
En el artículo “Preocupaciones ambientales y económicas sobre las restricciones al uso de glifosato en el maíz”, los investigadores encontraron que los sustitutos de herbicidas pueden causar incluso más daño que el glifosato.
“A pesar de reducir la carga toxicológica neta sobre la salud humana y el medio ambiente con la sustitución de herbicidas, cualquier nivel de impuestos sobre el glifosato resultaría en una pérdida neta de bienestar social, impulsada principalmente por el aumento del costo de producción de maíz. Nuestros resultados sugieren que es necesario tener cuidado al regular el glifosato, solo porque los herbicidas de reemplazo pueden causar más daño ”, argumentaron.
Desde la comercialización de cultivos transgénicos tolerantes al glifosato , a mediados de la década de los 90, el glifosato se ha convertido en el herbicida dominante para controlar las malezas en el maíz, la soja y otros cultivos. Sin embargo, las recientes preocupaciones del público sobre su potencial daño a la salud de los humanos ha generado pedidos de políticas de restricción de glifosato.
La pregunta que se hace esta investigación es si en los Estados Unidos debería implementarse una política para restringir el uso de glifosato mediante un impuesto especial al glifosato.
“La decisión involucra dos tipos de compensaciones: impactos ambientales y en la salud humana versus impactos económicos del mercado, y el uso de glifosato versus herbicidas alternativos, donde las alternativas potencialmente tienen efectos sobre la salud adversos más serios”, define el trabajo, que habilita un enorme espacio de discusión.
Bajo el supuesto de un impuesto al glifosato, se estimó que los agricultores estadounidenses “sustituirían el glifosato por una combinación de otros herbicidas” potencialmente más tóxicos.
“En caso de que se imponga un impuesto al glifosato del 10%, la estimación de bienestar más conservadora es una ganancia neta de bienestar con un valor monetizado de 6 millones de dólares estadounidenses por año, pero también una pérdida económica neta de mercado de 98 millones de dólares estadounidenses por año en los Estados Unidos”, se indicó. Para este grupo, esa pérdida finalmente “se traduce en una pérdida neta de bienestar social”.
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]]>La entrada Ley de Humedales: “Hagan lugar en el conurbano para 800 mil correntinos” por si prospera esa norma, desafía Jorge Vara se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así surgió una docena de proyectos de ley que ya están en el Congreso, los cuales en su mayoría van a tono con lo que piden los ambientalistas, que es que se establezcan políticas más restrictivas a las actividades humanas que se puedan hacer en esos territorios. Así, según cuál sea el criterio que se considere para la legislación, podría quedar improductivo el 70% de la superficie de una provincia como Corrientes, pudiendo afectar hasta 62 millones de hectáreas en todo el país.
Jorge Vara, diputado nacional radical, es oriundo de Corrientes y autor de uno de los 12 proyectos de ley de Humedales en danza. Pero esa iniciativa tiene la particularidad de ser el que más apoyo tuvo de los sectores productivos. “El único proyecto que salió de la comisión de Agricultura es el mío, que en realidad es un proyecto compartido porque lo trabajamos en conjunto con Alicia Fregonese, del PRO, y sus asesores”, dijo Vara a Bichos de Campo.
El pedido inicial de Vara es el no dejar afuera del debate a la comunidad agropecuaria, porque teme que eso puede derivar meramente de una imposición ambiental. “Es un proyecto de ley que puede afectar a unas 62 millones de hectáreas, de las cuales, el 50% están en el Litoral o región pampeana”, aclaró.
Ironizó con que, si eso sucediera, “hágannos un lugar en el conurbano para colocar 800 mil correntinos”, porque será imposible producir en su provincia.
Mirá la entrevista a Jorge Vara:
Vara, que es ingeniero agrónomo y fue ministro de la Producción de su provincia, comentó que todos los demás proyectos entraron por otras comisiones tales como Ambiente, Recursos Naturales, y desde la parte tributaria o penal, pero la comisión de Agricultura tanto de Diputados como de Senadores no fue partícipe. “Es más, se presentaron proyectos que no fueron consultados ni con los legisladores de provincias afectadas como Corrientes y Entre Ríos, ni con la comisión de Agricultura”, remarcó.
El dilema principal pasa por entender qué se considera por humedal, y dependiendo de su definición, el área protegida puede ser del 13% o del 25% del territorio nacional. El Delta, por ejemplo, es un humedal porque está permanentemente surcado por agua, y sería lógico que recaiga sobre este una protección especial.
Pero zonas como la Cuenca del Salado, que incluye distritos como Ayacucho, Bragado, Brandsen, entre otros, ingresan en una zona gris que es preciso aclarar, dado que se inundan de vez en cuando. Según los ambientalistas, deberían ser considerados humedales, mientras que los productores sienten que si esto fuera así, se verían obligados a retirar parte del stock de vacas del país. Allí está el 25% de las existencias.
En esta discusión fina sobre qué debería ser considerado un humedal, Vara aseguró que si prosperan las demás iniciativas legislativas avaladas por los ambientalistas, el 70% de Corrientes pasaría a ser considerado un humedal, Allí, además de los Esteros del Iberá, casi todo se hace entre ríos y bajos que claramente conforman un gran humedal donde hay millones de vacas y producciones claves como el arroz. Por esa razón deberá prestarse mucha atención a qué tipo de definición de humedal se dará.
¿Qué significa esto para el sector agropecuario? ¿Es una nueva amenaza o una oportunidad de comenzar a ordenar el territorio y evitar nuevas acusaciones del ambientalismo? Para el diputado correntino, “la mayoría de los productores ganaderos de acá tienen menos de 100 cabezas. Son productores chicos, y son cerca de 23 mil, pero no viven de 100 cabezas, sino que es gente que vive de otra cosa y tienen un complemento con la actividad ganadera”.
El diputado agregó que “los ambientalistas sostienen que los principales enemigos del ambiente en la zona nordeste son la forestación, la ganadería y el arroz, todas actividades que, en Corrientes, representan el 85% del producto bruto productivo”.
En referencia a la acusación de los ambientalistas, de que ciertas actividades productivas en provincias como Corrientes atentan contra el cuidado de los humedales, Vara manifestó que “somos la provincia con mayor porcentaje de bosques cultivados, respetamos las 700 mil hectáreas de bosques nativos que tenemos, y sólo 7 mil hectáreas fueron tocadas en los diez años de ley Bonasso o ley de Bosque Nativo, y no lo decimos nosotros, sino Greenpeace en sus evaluaciones, ¿Y saben cuál era la lapicera que firmaba esas autorizaciones? La mía”.

Según el diputado y agrónomo, “todas las provincias de la región norte, salvo Misiones que autorizó tocar sólo 32 mil hectáreas, tocaron de 200 mil hectáreas para arriba. Lo que nos permitió en Corrientes el no tener que tocar ninguna de las 700 mil hectáreas de la provincia, es que plantamos 526 mil hectáreas; el 80% de los establecimientos industriales de nuestra provincia son de la madera. Y luego nos dicen que la forestación es la principal amenaza de los humedales”, se quejó.
Mientras tanto, los proyectos de ley de Humedales siguen desfilando en el Congreso, y de fondo se discute el destino de millones de hectáreas. Una cosa queda clara: la definición de humedal que le den los legisladores puede implicar ciertas restricciones a las actividades productivas, o bien al 85% del producto bruto productivo de una provincia. Este debate recién empezó, y levanta cada vez más temperatura.
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]]>La entrada En Pergamino, César Belloso busca fórmulas que cierren la brecha entre campo y ciudad: “Debe ser algo natural: yo soy rural de día y urbano de noche” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Lejos de plantarse como defensor de uno de los dos lados de la grieta, Belloso y otros productores inquietos como él intentaron con acciones concretas acercar las posiciones entre lo rural y lo urbano.
“La vinculación debe ser algo natural: yo soy rural de día y urbano de noche”, dice como para aclarar de movida que todos forman parte de un todo al que hay que aportar para mejorar las condiciones de producción, de vida y del medio ambiente.
Mirá la charla con César Belloso:
El ex presidente de Aapresid cree que el diálogo no se sostiene sólo en argumentos sino que comienza “a través del ejemplo, que es la mejor manera de comunicar. Hay que comunicar los valores con acciones” enfatiza.
Una de esas acciones fue la de generar un espacio donde los chicos de la zona puedan mejorar su nivel de educación. “Vimos una oportunidad en la escuela agrotécnica de Pergamino a partir de un reclamo de un contratista que buscaba personal para la maquinaria y veía que la gente ya no tenía aptitud ni actitud, no querían estar en la casilla una semana o quince días fuera de la ciudad”.
Fue entonces que decidieron ponerse en contacto con la escuela para desarrollar módulos educativos, luego de los cuales los alumnos participantes reciben el título correspondiente. “Hay módulos de tractor, de siembra, de pulverización y fertilización, de cosecha y hasta de agrónica, aprovechando la interacción que podía aportar la escuela y la Universidad Nacional del Oeste de Buenos Aires (UNOBA)”.
El contenido de los cursos fue planteado de alta calidad. Cuenta Belloso que de los primeros 16 participantes se recibieron sólo 4 porque la idea no era que fuese sencillo obtener un certificado que te habilite a trabajar en el rubro de las maquinarias sino que los alumnos se comprometan, trabajen, estudien y se forman a conciencia.
“Este año arrancaron 25 alumno y hay más pedidos. Esto genera una bolsa de trabajo que la escuela ya tenía pero con calidad de recursos humanos más calificados para productores y contratistas”, comenta el productor. La aspiración es que la comunidad de Pergamino, a la larga, confié en la calidad de los recursos humanos que realizan las aplicaciones cerca del éjido urbano.
Pergamino es una localidad donde la agricultura siempre hizo punta y también fue eje de los reclamos ambientalistas que llevaron a que un juez determina un límite caprichoso de 1.095 metros para las aplicaciones de agroquímicos desde las últimas viviendas, en los límites con el campo. Lo que pone en evidencia es la necesidad de consensos entre la vida urbana y la rural, que se necesitan mutuamente porque forman parte de un todo.
Belloso además participó activamente del armado de una cátedra libre de sistemas agropecuarios dentro de la UNNOBA, que tienecinco5 eventos al año en el que se repasan los diferentes modelos productivos y se presentan testimonios de los productores. “Se va tocando diferentes temas y se habla sobre qué hacen los municipios, la Universidad, el INTA, siempre con el eje en lo económico, ambiental y social”, explica a Bichos de Campo.
En el último evento, del que participaron 300 personas en forma virtual, “se presentaron trabajos sobre el estudio presencia de agroquímicos en el agua y en la sangre en diferentes pobladores, para evidenciar los impactos. Se trata de dar información par que la gente saque conclusiones”.
Este productor comprometido con su comunidad está convencido de que “tenemos que ponernos de acuerdo en cuál es el ambiente que queremos en la ciudad y en el campo. Y se tiene que dialogar para consensuar los temas y los que hay divergencia trabajarlos para lograr comunidad armónica”.
Considera Belloso que, frente a una necesidad grande de contar con alimentos, la producción debe ser cada vez más sustentable. Pero aclara que el foco “no debe ponerse solo en lo rural, porque si no parece que el único que contamina“ es el productor.
“Hay muchas prácticas habituales en la vida cotidiana que contaminan y mucho”, señala Belloso, que preguntó, a modo de ejemplo: “¿Qué hacen las famlias con el aceite de cocina usada, que es altamente contaminante en el agua?”
La entrada En Pergamino, César Belloso busca fórmulas que cierren la brecha entre campo y ciudad: “Debe ser algo natural: yo soy rural de día y urbano de noche” se publicó primero en Bichos de Campo.
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