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La entrada Y llegó el día: La Argentina deberá comenzar a certificar los alimentos que exporta a Europa como “libres de deforestación” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En la lista dada a conocer este miércoles por la Comisión Europea aparecen tres rubros más complicados para los exportadores locales: el ganado (se sobreentiende que abarca la carne bovina, la aviar, la porcina y de otras especies), y la soja (y sus derivados, claro) exportador por la Argentina a Europa. También se mencionan otros rubros donde el país no participa, como el aceite de palma (proviene de Asia) o el cacao y el café (que se produce en Brasil y otras naciones latinoamericanas). La madera es también un sector sensible, aunque no hay muchos negocios en ese rubro realizados con Europa.

Lo que sucedió es que, tras los grandes acuerdos marco alcanzados en la COP26 (entre ellos uno de compromisos para dejar de deforestar a partir de 2030, suscripto también por la Argentina), la Comisión Europea adoptó este miércoles tres nuevas iniciativas dentro del llamado Pacto Verde Europeo, que podrían complicar la vida de muchos productores y empresas argentinas
“La deforestación y la degradación de los bosques se están produciendo a un ritmo alarmante, lo que agrava el clima cambio y pérdida de biodiversidad. El principal impulsor de la deforestación y la degradación forestal es la expansión de la tierra agrícola para producir productos básicos”, explicó la CE en una de sus propuestas regulatorias dadas a conocer el día de la fecha.
En esta contexto, la UE se asume como “un importante consumidor de productos básicos asociados con la deforestación y los bosques”, y hace un mea culpa porque “carece de reglas específicas y efectivas para reducir su contribución a estos fenómenos”. Por eso tomará la decisión de detener sus importaciones de esos alimentos en lso casos en que las empresas que los produzcan no puedan “probar que no se hayan producido en tierras deforestadas o degradadas”. La fecha de corte para comenzar con este proceso de certificación sería el 31 de diciembre de 2020.
“La iniciativa tiene como objetivo minimizar consumo de productos provenientes de cadenas de suministro asociadas con la deforestación o degradación forestal y aumentar la demanda y el comercio de la UE de productos legales y ‘libres de deforestación'”, se explicó en un comunciado oficial de la CE.
Ver los nuevos Reglamentos para frenar la deforestación y la degradación forestal impulsadas por la UE .
Para tomar esta definición, argumentan las autoridades europeas que entre 1990 y 2020 el mundo ha perdido 420 millones de hectáreas de bosques, un área más grande que la propia Unión Europea.
“Las nuevas normas propuestas garantizarían que los productos que los ciudadanos de la UE compran, utilizan y consumen en el mercado de la UE no contribuyan a la deforestación global y la degradación forestal”, define el ejecutivo comunitario, que no tiene duda de culpar al proceso de desmonte a “la expansión agrícola vinculada a los commodities soja, carne vacuna, aceite de palma, madera, cacao y café, y algunos de sus productos derivados”.
La Argentina es un importante exportador de harina de soja hacia los países del a comunidad europea, con ventas por más de 1.600 millones de dólares en 2020. Pero además embarca grandes cantidades de maní (561 millones de dólares) y de productos cárnicos (369 millones de dólares). Otros rubros que podrían verse afectado son los frutícolas, el maíz y el girasol, Y las legumbres del NOA.

El nuevo Reglamento propuesto por la CE establecería reglas obligatorias para todas las empresas que desean colocar estos productos básicos en el mercado de la UE. “La Comisión utilizará un sistema de evaluación comparativa para calificar a los países y su nivel de riesgo de deforestación y degradación forestal debido a las materias primas incluidas en el ámbito de aplicación del reglamento”, se indicó.
Este es el anexo de los productos que estarían sometidos a este tipo de certificaciones:
COM_2021_706_1_EN_annexe_proposition_part1_v4
Por otro lado, la CE lanzó un nuevo Reglamento revisado sobre traslados de residuos, tendiente a imponer la llamada economía circular y reducir la combinación que surge de los desechos. La iniciativa promueve normas más estrictas sobre la exportación de residuos, un sistema más eficiente para la circulación de residuos y una acción decidida contra el tráfico de residuos.
“Las exportaciones de residuos a países no pertenecientes a la OCDE estarán restringidas y solo se permitirán si los terceros países están dispuestos a recibir determinados residuos y pueden gestionarlos de forma sostenible”, avisó el bloque.

Por último, la Comisión también presentó una nueva estrategia de suelo de la UE . Explicó al respecto que “los suelos saludables son la base del 95% de los alimentos que comemos, albergan más del 25% de la biodiversidad del mundo y son la reserva de carbono terrestre más grande del planeta. Sin embargo, el 70% de los suelos de la UE no están en buenas condiciones”.
“La estrategia establece un marco con medidas concretas para la protección, restauración y uso sostenible de los suelos y propone un conjunto de medidas voluntarias y jurídicamente vinculantes. Esta estrategia tiene como objetivo aumentar el carbono del suelo en las tierras agrícolas, combatir la desertificación, restaurar la tierra y el suelo degradados y garantizar que para 2050, todos los ecosistemas del suelo estén en condiciones saludables”.
Todo esto se hará a través de una propuesta para contra en 2023 con una nueva Ley de Salud del Suelo, luego de una evaluación de impacto y una amplia consulta de las partes interesadas y los Estados Miembros.
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]]>La entrada COP26: Con apoyo de Brasil (y una adhesión confusa de la Argentina), anuncian un nuevo acuerdo global para detener la tala de bosques se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En la primera década del milenio, hasta que logró implementar su Ley de Protección de Bosques Nativos, la Argentina estuvo entre los países que más deforestaron a nivel global, según indicadores de la propia Naciones Unidas. Un acuerdo de este estilo implicaría poner límites más severos para la ampliación de la frontera agrícola en las provincias del norte del país.
El acuerdo para detener la deforestación se firmó en el tercer día de la COP26, pero en la última jornada en la que participarán los presidentes, entre ellos Alberto Fernández, quien habló ante la cumbre y volvió a vincular la necesidad de vincular el endeudamiento externo de los países con los “servicios ecosistémicos” que brinden al resto de la comunidad internacional. Evitar la deforestación podría ser considerado uno de ellos, pues sabido es que los bosques actúan como sumideros de carbono. En ese sentido, el Presidente solo avisó que el gobierno enviará al Parlamento un nuevo proyecto de ley de presupuestos mínimos para la protección de los bosques nativos.
EN VIVO | El presidente Alberto Fernández participa en la Sesión Plenaria de la Cumbre de Líderes de la COP26 https://t.co/v4iU75GZoz
— Casa Rosada (@CasaRosada) November 2, 2021
En la jornada inaugural de la COP26, el lunes, los diferentes jefes de Estado lanzaron dramáticos llamados a recortar las emisiones de gases de efecto invernadero para “salvar a la humanidad” de los devastadores efectos del cambio climático. Estados Unidos y la Unión Europea (UE) impusieron sobre este punto un pacto de 105 países para reducir un 30% ese tipo de emisiones para 2030. La adhesión argentina a ese acuerdo se conocía de antemano, pero a que el metano es el gas que emiten naturalmente las actividades ganaderas, por lo que esta acción podría ser contraproducente para las economías agropecuarias de la región.
En materia de forestación, que también podría resultar un condicionante al avance de la frontera agropecuaria, el anuncio de un acuerdo entre otros 105 países lo hizo el primer ministro británico, Boris Johnson. Contó que el compromiso implicará detener la deforestación en 2030 y movilizará recursos por 19.200 millones de dólares de fondos públicos y privados para lograrlo.
“Estos grandes ecosistemas abundantes, son los pulmones de nuestro planeta y esenciales para nuestra propia supervivencia”, señaló Johnson, que habló de un “acuerdo histórico” y una “oportunidad sin comparación para crear puestos de trabajo”.
“Con las promesas sin precedentes de hoy, tendremos la oportunidad de poner fin a la larga historia de la humanidad como conquistadora de la naturaleza y, en cambio, convertirnos en su custodio”, agregó el británico.
Los expertos tuvieron reacciones diversas respecto al anuncio. Algunos de ellos que lo consideraron positivo, aunque advirtieron que un acuerdo previo de 2014 no logró detener la deforestación en absoluto y que es imperiosos cumplir con los compromisos. Otros, en cambio, denunciaron el anuncio como una “luz verde para otra década de destrucción forestal”.
Bosques y selvas absorben casi un tercio del Carbono global emitido por la quema de combustibles fósiles, pero cada minuto se pierde una superficie forestal equivalente a 27 campos de fútbol, según la presidencia de la COP26. Esto sucede en los países en vías de desarrollo, pues las potencias que ahora pregonan la necesidad de detener la deforestación ya talaron sus propios recursos hace muchas décadas.
Pero el asunto es complejo: según las mediciones disponibles el 23% de las emisiones mundiales de CO2 proceden de actividades como la tala, la deforestación y la agricultura, mientras que a la vez hay al menos 1.600 millones de personas -casi 25% de la población mundial- que dependen de los bosques para su subsistencia.
Según este anticipo, los países que firmarán el acuerdo contienen el 85% de los bosques del mundo. Entre ellos destacan Rusia, Canadá, Brasil, Rusia, Colombia, Indonesia y la República Democrática del Congo. Hasta esta mañana no se conocía la posición del gobierno argentino, aunque se suponía que actuaría de acuerdo con Brasil y el resto de los países del Mercosur.
Finalmente se supo el motivo del intríngulis. En la declaración emitida por el gobierno británico sobre este acuerdo no figuraba la firma de la Argentina porque al parecer ninguno de sus funcionarios se hizo presente al momento de suscribir el pacto. De todos modos, luego fuentes oficiales confirmaron a diversos medios que la adhesión nacional a ese acuerdo para frenar la deforestación no estaba en discusión.
Los países que suscriben la iniciativa se comprometerán con 12.000 millones de dólares de fondos públicos para proteger y restaurar los bosques, junto con 7.200 millones de dólares de inversión privada. Parece ser poco dinero frente a los recursos que moviliza la agricultura, la ganadería y otras actividades que compiten por esa misma superficie.
El Reino Unido destinará más de 2.000 millones de dólares a lo largo de cinco años para apoyar la defensa de los bosques. Ese dinero incluirá casi 500 millones de dólares para los bosques tropicales de Indonesia y más de 270 millones de dólares para la Coalición LEAF, organismo que que facilita que los países con bosques tropicales y subtropicales avancen más rápido hacia el fin de la deforestación.
Los gobiernos que representan el 75% del comercio mundial de productos básicos clave que pueden amenazar los bosques, como el aceite de palma, el cacao y la soja, también suscribirán una nueva Declaración de Bosques, Agricultura y Comercio de Productos Básicos (FACT).
El ministro de Medio Ambiente británico, George Eustice, describió hoy el acuerdo de deforestación como un “avance realmente significativo”. En declaraciones a Sky News, resaltó también que Brasil esté entre los firmantes, considerando que se trata de un compromiso que el país sudamericano no había asumido antes.
“Creo que las cosas están empezando a cambiar en términos de su enfoque. Siempre con estos acuerdos multilaterales, tenemos que trabajar con los países. Necesitamos que todo el mundo se una y haga estos compromisos. Creo que es produjo cierto éxito”, dijo.
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]]>La entrada La FAO apoyará a Argentina en la implementación de un Plan de Acción Nacional de Bosques con 82 millones de dólares se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El financiamiento obtenido fue aprobado por el Fondo Verde para el Clima como resultado de la reducción de 18 millones de toneladas de CO2. Esta merma es parte de un total de 165 millones de toneladas que la Argentina logró disminuir en el período 2014-2016, a partir de la deforestación evitada en las regiones del Parque Chaqueño, en la Selva Tucumano Boliviana, en el Espinal y en la Selva Misionera.
https://twitter.com/CancilleriaARG/status/1437850550272417792
Ya en 2011 Argentina había suscripto al mecanismo de reducción de emisiones derivadas de la deforestación y de la degradación de los bosques (REDD+), una herramienta de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) para reducir las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal en los países en desarrollo. Su función es impulsar la conservación, la gestión sostenible de los bosques y el aumento de las reservas forestales de carbono en los países en desarrollo.
El acuerdo en cuestión fue firmado entre el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto argentino, Felipe Solá; el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié; y el Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Julio Berdegué, y se encuadra dentro del recientemente firmado Marco Estratégico de Cooperación del Sistema de Naciones Unidas para el Desarrollo (Mecnud).

“El desarrollo sostenible precisa de políticas coherentes a todos los niveles, del compromiso de todos los actores y de la adecuada movilización de recursos financieros. Solo desde esa coherencia y participación vamos a poder abordar las causas estructurales del calentamiento global y plantear las mejores soluciones para combatirlo”, dijo el ministro Solá.
Por su parte Juan Cabandié dijo: “Este financiamiento será destinado a preservar nuestras cuencas forestales, a extender el área de bosques bajo manejo sostenible, a trabajar en la ganadería integrada con bosque nativo y a generar mecanismos de integración social para las comunidades que viven alrededor de las cuencas”, dijo Juan Cabandié.
En este sentido, el proyecto impulsará el establecimiento de 7 cuencas forestales sostenibles, apoyando a 7 mil familias de productores. También establecerá 95 planes integrales de manejo comunitario y 92 planes de manejo de bosques con ganadería integrada que beneficiarán en forma directa a 2.900 familias de comunidades locales e indígenas.
Además se implementará 6 planes estratégicos de prevención de incendios a nivel provincial y contribuirá a la autonomía económica de las comunidades que viven en el bosque.
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“Nadie va a escapar del impacto del cambio climático. Ya no estamos hablando del futuro, sino de hoy. Y una de las formas que podemos enfrentarlo es conservando la riqueza y la salud de los bosques. Argentina está recibiendo fondos por haber alcanzado resultados: y es una gran señal que dedique esos fondos a impulsar el manejo sostenible de los bosques, en un momento en el cual la crisis de COVID-19 requiere una recuperación económica y social desde la óptica de la transformación climática”, sostuvo Julio Berdegué en nombre de FAO.
La iniciativa, que impulsará el manejo sostenible en 4,5 millones de hectáreas de bosques nativos, será ejecutada en forma conjunta por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación y la FAO, junto a socios clave en el Gobierno en la sociedad civil, instituciones de sector técnico-académico y Naciones Unidas.
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]]>La entrada La Fundación Vida Silvestre apoya que la Argentina comience a certificar su soja y su carne cuando estén “libres de deforestación” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Luego de esa definición, las influyentes organizaciones ambientalistas apoyan la implementación de un sistema de trazabilidad para certificar cuando la ganadería y la agricultura están “libres de deforestación”.
En el documento, estas entidades se mostraron preocupadas por la creciente demanda de carne vacuna en todo el mundo, impulsada por el aumento de los ingresos en Asia-Pacífico, así como en Oriente Medio y África. “Entre 2015 y 2020, el consumo mundial de carne vacuna aumentó un 7% debido al aumento de los ingresos en China y otros países en desarrollo, así como al crecimiento de la población mundial. En el 2020 el 75% de las exportaciones de carne vacuna de Argentina fueron a China y dado el impacto a largo plazo de las enfermedades porcinas y avícolas en China, la tendencia podría continuar durante diez años o más”, enunciaron.

¿El desafío? Este tipo de organizaciones cree que “hay que resolver el conflicto entre la producción de alimentos y la conservación de la naturaleza, y que hay que obtener información actualizada y confiable de los ecosistemas y las cadenas productivas que le permita al consumidor diferenciar entre productos provenientes de un manejo sustentable de los recursos naturales y aquellos que provienen de sistemas de producción con alto impacto ambiental”.
Pero mientras se encuentra ese equilibrio, Vida Silvestre considera que hay que identificar los productos que hayan sino producidos sin provocar una mayor deforestación, a partir de un sello especial y un sistema que asegure su trazabilidad.
El estudio recordó que en los últimos años se vienen llevando a cabo diferentes consultas públicas sobre posibles legislaciones en los países compradores (usualmente los europeos) para impedir que los productos vinculados a la deforestación y la conversión lleguen a los mercados, pero para poder asegurar esto, afirman que “hace falta un sistema de trazabilidad efectivo y confiable, que combine información sobre el sistema de producción y el ecosistema donde se desarrolla”.
Recordaron que el sistema de trazabilidad existente en la industria alimentaria en argentina apunta sobre todo a la regulación del uso de agroquímicos y productos veterinarios. Sin embargo, ante los cambios en los pedidos de los compradores resulta necesario sumar la “trazabilidad ambiental” a los productos para asegurar que el sistema es libre deforestación y conversión de ambientes naturales. Es decir que no se hayan realizado desmontes ni se hayan transformado áreas naturales en ninguna de las etapas del proceso de producción, industrialización y distribución.
Ambas organizaciones sostuvieron que mediante un modelo innovador “se puede reducir la deforestación y la conversión de ecosistemas críticos”, al tiempo que “se mejora la resiliencia económica y ambiental y se posibilitan beneficios para el gobierno, las empresas, los productores y el medio ambiente”.
Durante los últimos dos años, la Fundación Vida Silvestre Argentina y WWF exploraron en ese modelo con el potencial de alterar los mercados y revolucionar las estrategias de impacto climático y pérdida de biodiversidad.

“El aumento de la población mundial conduce a un mayor consumo y demanda de alimentos, lo que da lugar a la expansión de la agricultura comercial y la ganadería intensiva. Estos factores ejercen una fuerte presión sobre los recursos naturales a nivel mundial, especialmente los bosques y otros ecosistemas naturales”, indicaron Vida Silvestre y WWF. “Se estima que alrededor del 80% de la deforestación mundial está impulsada por la expansión agrícola, vinculada a la demanda mundial de productos como el aceite de palma, la soja o la carne”, agregaron.
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]]>La entrada “No hay apocalipsis”: El libro de un ambientalista estadounidense que confronta a quienes usan el cambio climático para promover el pánico global se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo afirma Michael Shellenberger, un periodista y activista ambiental estadounidense que propone analizar el cambio climático a partir de la evidencia científica disponible sin perder de vista la cuestión social y económica. Es decir: con sentido común.
Shellenberger, fundador y presidente de la ONG Environmental Progress, es autor del libro “No hay apocalipsis” (Apocalypse Never), que reciente fue publicado en castellano, en el cual denuncia que detrás del “alarmismo climático” subyace la intención de los países ricos de evitar el desarrollo económico de los pobres.
El disparador que llevó al estadounidense a escribir el libro fue escuchar a la activista Greta Thunberg decir que había que promover el pánico para generar conciencia, pero el pánico –sostiene Shellenberger– promueve comportamientos insensatos.
“Cualquiera que crea que el cambio climático podría matar a miles de millones de personas provocar el colapso de la civilización, se sorprendería al descubrir que ninguno de los informes del IPCC contiene un escenario apocalíptico”, señala Shellenberger en su libro en referencia al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas.

“Nuestros sistemas de control de inundaciones, electricidad y carreteras seguirá funcionando incluso bajo los posibles niveles de calentamiento más graves”, proyecta.
El autor expone que muchos de los grandes incendios ocurridos en los últimos años, cuyas aterradoras imágenes se expandieron a nivel mediático global, son en realidad producto de la acumulación excesiva de biomasa generada por una inadecuada gestión humana de los bosques.
“Un científico estima que hoy hay diez veces más combustible de madera en los bosques de Australia que cuando llegaron los europeos. La razón principal es que el gobierno de Australia, como en California (EE.UU.), se negó a realizar quemas controladas tanto por razones ambientales como de salud humana”, explica.
“El alarmismo climático, el ánimo entre los periodistas ambientales hacia el actual gobierno australiano y el humo visible en áreas densamente pobladas, parecen ser las razones de una cobertura mediática exagerada”, agrega.

El libro además demuestra que todas las afirmaciones que indican que la Amazonia son los “pulmones de la Tierra” son falaces y que la mayor parte de la campaña mediática global contra Brasil al respecto se hizo con argumentos e imágenes engañosas.
Y remarca que “las selvas tropicales en la Amazonia y en otras parte del mundo sólo se pueden salvar si se acepta, respeta y adopta la necesidad de desarrollo económico”, dado que “al oponerse a muchas formas de desarrollo económico en la Amazonia, particularmente a las formas más productivas, muchas ONG ambientales, gobiernos europeos y organizaciones filantrópicas han empeorado la situación”.
También sostiene que los pedidos europeos relativos al Amazonas son hipócritas porque en el último milenio promovieron buena parte de su desarrollo a través del aprovechamiento de sus bosques naturales.
“Los bosques cubrían el 70% de Alemania en el año 900, pero sólo el 25% en 1900. Y, sin embargo, las naciones desarrolladas, en particular las europeas, que se enriquecieron gracias a la deforestación y los combustibles fósiles, buscan evitar que Brasil y otras naciones tropicales, incluyendo al Congo, se desarrollen de la misma manera”, sostiene.
“La mayoría de ellos, incluidos los alemanes, producen más emisiones de carbono per cápita, incluso mediante la quema de biomasa, que los brasileños, aún teniendo en cuenta la deforestación de la Amazonia”, asegura. Vale aclarar que el autor visitó personalmente e incluso residió en comunidades amazónicas, con lo cual conoce de primera mano las difíciles condiciones de las personas que habitan en esa región sudamericana.

El autor indica que la intensificación agrícola es la mejor solución para detener la deforestación, dado que permite maximizar la productividad y, por ende, disminuye la necesidad de tierra, además de promover el desarrollo económico de las zonas rurales. Sin embargo, a pesar de eso, muchas organizaciones ambientalistas denostan a la agricultura intensiva en general y a la soja en particular para promover modelos agrícolas artesanales que no sólo no resuelven el problema de la pobreza, sino que tampoco contribuyen a detener la deforestación.
“Las dos naciones europeas que fueron más críticas con la deforestación y los incendios en la Amazonia también resultaron ser los dos países cuyos agricultores más se resistieron al Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur: Francia e Irlanda”, argumenta Shellenberger con respecto a los temores de los productores europeos relativos a la competitividad de la ganadería sudamericana.
El periodista además alerta que las políticas supuestamente beneficiosas para el ambiente a veces terminan agravando el problema. “En California, la prohibición de las bolsas de plástico provocó el uso de más bolsas de papel y otras bolsas más gruesas, lo que aumentó las emisiones de carbono debido a la gran cantidad de energía necesaria para producirlas. Las bolsas de papel tendrían que reutilizarse 43 veces para tener un menor impacto en el ambiente respecto de las de plástico”, informa.
El libro sostiene que la mejor herramienta contra el cambio climático es promover la producción agropecuaria. “La clave es producir más alimentos en menos terreno. Mientras que la cantidad de tierra utilizada para la agricultura ha aumentado un 8% desde 1961, la cantidad de alimentos producidos ha crecido en un asombroso 300”, afirma.
“Entre 2000 y 2017 la producción de leche y carne bovina aumentó un 19% y 38%, respectivamente, al tiempo que en ese período se redujo en todo el mundo el total de tierras destinadas a esas actividades”, apunta el texto.
También explica que la agricultura de alto rendimiento es más beneficiosa para el cuidado del recurso suelo que la de bajo rendimiento, dado que la mayor de la erosión edáfica se registra en naciones pobres en las cuales prevalece la agricultura de subsistencia.
La obra es un compendio de las falacias presentes en muchos de los argumentos ambientalistas predicados en los últimos como verdades indiscutibles, tanto en el orden agropecuario como energético, hídrico y de políticas públicas.
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]]>La entrada ¿Es posible hacer soja responsable? Agroideal busca una “expansión sostenible” del cultivo, pero todavía tiene pocas empresas adheridas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En esa región el avance de la frontera agropecuaria hizo que en el período 2010-2014 se perdieran 1,95 millones de hectáreas de bosques, a una tasa anual de desmonte de 0,94 %, comparable con los focos de deforestación más altos del mundo.
Por eso Vida Silvestre hizo un acuerdo de asistencia técnica con el INTA, con el objetivo de “modelizar escenarios futuros en esa región del país bajo distintas alternativas de expansión agropecuaria. Se proyectó que de seguir avanzando la deforestación para el año 2028 se perderían otras 4 millones de hectáreas de ecosistemas naturales, de las cuales 2 millones, en su mayoría bosques, tienen alto valor de conservación”.
No obstante, ambas entidades establecieron que “aún en los escenarios de restricción ambiental más exigentes es posible satisfacer la expectativa de crecimiento de la producción agropecuaria al 2028”.

Una de las herramientas que surgió para atender a la problemática puntual de la deforestación en el Gran Chaco Americano es Agroideal, mediante la cual ONGs, empresas como Bunge, bancos e instituciones de investigación se unieron para desarrollar un sistema online y gratuito que ayude a mejorar las decisiones de inversión en la expansión agrícola.
Se pretende realizar una evaluación de los riesgos socioambientales y de buscar que el desempeño económico traiga el menor impacto social y ambiental.
Agroideal fue desarrollada por las organizaciones ambientales globales The Nature Conservancy (TNC) y Fundación ProYungas, y busca una expansión sostenible de la soja. Es de acceso libre y gratuito y asesora al productor o la empresa sojera ofreciéndole un mapeo de los aspectos económicos, productivos, sociales y ambientales de la región chaqueña para que se pueda planificar la expansión en áreas ya abiertas y reducir la conversión de espacios naturales.
En ese mapeo se establece dónde hay parques nacionales, áreas protegidas, comunidades indígenas y zonas que no pueden ser deforestadas. Esa información a la que antes era complicado acceder ahora se encuentra en un mismo sitio: datos de productividad de soja, de mapas de poblaciones originarias y de superficies de bosques nativos se entrecruzan en un mismo sistema de inteligencia territorial que le permite evaluar al productor o empresa agroexportadora si su plan de negocios es rentable y sostenible.

El año pasado Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-Cec) expuso en un seminario sobre agricultura sustentable en Bruselas y mencionó el proyecto Agroideal.
“Desde Ciara- Cec venimos trabajando junto a TNC y el Grupo Petersen, una empresa dedicada a control, certificación e inspección de la producción de granos a nivel internacional, y llegamos a la conclusión de que la deforestación de esa región, incluso con prácticas que van en contra de la Ley Nacional de Bosques es de sólo el 1%”.
En diálogo con Bichos de Campo, Idígoras habló del lanzamiento de la Plataforma Argentina de Gran Chaco Sustentable para la producción de soja libre de deforestación y mencionó que están trabajando con la comisión europea para que Argentina tenga reconocimiento. “También estamos trabajando con la AFIP y con el ministerio de Agricultura en políticas especificas para brindar garantías en los próximos años de deforestación cero”, aseguró.
Acerca de la RTRS y las empresas argentinas que están asociadas a ella, Idígoras respondió: “Estamos en proceso de trabajo siguiendo los patrones de regulaciones que establece la Unión Europea, pero notamos que hay pocas empresas argentinas adheridas”.
“La realidad es que ha tenido poco eco en el país porque tiene requisitos que no son los que piden los mercados”, reconoció.

De las reuniones de trabajo de Agroideal también participa Vida Silvestre. La doctora María Eugenia Periago, coordinadora de manejo y producción sustentable de esa fundación, explicó a Bichos de Campo que se encargan principalmente de aportar información ambiental.
Periago se mostró distante de las manifestaciones de idígoras y aclaró que “la intención de Agroideal no es mapear el Gran Chaco argentino y demostrar que la soja no produce deforestación. Esas fueron declaraciones de Ciara en una conferencia en Bruselas que no son muy atinadas”.
La directiva de Vida Silvestre argumentó que “Agroideal es un sistema de soporte de toma de decisiones, básicamente centrado en la región chaqueña en donde se muestran los riesgos que tendría un productor o una empresa en expandir su área de producción hacia nuevas áreas”.
A modo de ejemplo, Periago describió que “si una empresa tiene el compromiso de no afectar comunidades indígenas entonces podrá ver en ese mapa dónde están situadas; también podrá observar áreas de deforestación, parques nacionales o áreas protegidas y de este modo la empresa podrá marcar la importancia de ese riesgo en su cadena y verá donde es posible expandir su producción minimizando ese riesgo”.
Por otro lado, Periago agregó que lo que arrancó como un grupo de trabajo para el desarrollo de Agroideal hoy se consolida en un espacio llamado Grupo Sectorial Visión Gran Chaco (ViSec) junto a productores, traders sojeros y certificadoras como Control Union donde se discuten los riesgos de deforestación en la cadena. El mismo es liderado por la ONG The Nature Conservancy (TNC) y coordinado por Hernán Zunino que además es el coordinador de Agroideal en Argentina.
“Es un ámbito de discusión que seguramente tome mayor impulso”, remarcó Periago, ya que la idea es formalizarlo en un espacio donde puedan tener discusiones con una estructura de gobernanza más explícita y un sitio web donde se puedan reflejar sus acciones.
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]]>La entrada ¿Es posible hacer soja responsable? “Hoy cada vez más empresas requieren que se produzca en suelos no deforestados”, reconoce Rodolfo Rossi se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Round Table on Responsible Soy Association reúne en diferentes países a productores, procesadores y exportadores del poroto, que trabajan junto a bancos y organizaciones sociales para tratar de mostrarle al consumidor que el cultivo se realiza de manera sostenible. Es una organización fundada en 2006 en Zurich, Suiza, que promueve el crecimiento de la producción, el comercio y el uso de soja responsable mediante la cooperación de actores relevantes de la cadena de valor, desde la producción hasta el consumo, los cuales deben desarrollar, implementar y verificar estándares de certificación global.

Rodolfo Rossi, ex presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja), explicó a Bichos de Campo que la presión de los consumidores es visible. “El tema de la deforestación es un tema político y real”, reconoció.
“Hoy cada vez más empresas requieren que se produzca en suelos no deforestados, pero también es cierto que en América Latina nos sentimos señalados y presionados, siendo que en los últimos siglos se deforestó mucho mas en el resto del mundo de lo que se deforestó en Argentina, Paraguay y parte de Brasil”, aclaró el especialista en genética de soja.
Rossi contó que en Argentina hay una serie de empresas que participan de la RTRS. Aceitera General Deheza, Adeco Agropecuaria, Ledesma y Los Grobo son algunas de las tantas que completan la nómina, y también la firma Caldenes Agropecuaria, cuya directora Marina Born tiene actualmente la presidencia de la RTRS a su cargo.
Hace poco la RTRS recordó a sus más de 160 miembros participantes que deben presentar su reporte anual de progreso conforme a lo establecido en el Estatuto que firmaron, y que tendrán tiempo hasta abril de 2021 para informar sobre sus actividades y desempeño con relación a la promoción de la producción, el procesamiento, la comercialización y el consumo responsable de soja.
Rossi rememoró que él también fue de la partida de la conformación de aquel estatuto. “Lo hicimos junto a Rabobank, el banco de Holanda, el país donde más se impulsaba esta asociación, y también participó Greenpeace”. Para la RTRS inicialmente no podía haber una soja responsable que fuera transgénica, pero Rossi resaltó que en Argentina y Brasil lograron que el transgénico también pudiera ser certificado.
De todos modos recordó que “los interesados en comprar soja o derivados en Europa se ponían cada vez más complicados si no tenías el logo de la RTRS. A mi, como funcionario de Nidera, también me toco trabajar en este tema y por eso la firma empezó a certificar en fabricas de aceites de Europa y acá en Argentina”.
Acsoja trabajó durante diez años junto a la RTRS. “La ventaja que te daba era tener reunidos a productores, industriales y organizaciones sociales en un mismo lugar. Pero dado que ya había muchas empresas argentinas que certificaban la soja, incluso la Asociación de Productores en Siembra Directa (Aapresid), decidimos quedar desde Acsoja como observadores y no como activos porque eso implicaba pagar una cuota bastante alta por año”, describió.
¿Y cómo certificar que una soja es sustentable bajo los estándares de la RTRS? Hay dos maneras: o bien la producción de soja es auditada y verificada por entes de certificación acreditados internacionalmente a nivel de establecimiento agrícola, o bien cada actor de la cadena de suministro, empezando por la producción, es auditado.
Ser productor RTRS implica regirse por cinco principios básicos de responsabilidad social y ambiental: cumplir con las leyes y las buenas prácticas empresariales, proveer buenas condiciones laborales, respetar y generar lazos con las comunidades locales, cuidar el medio ambiente, y llevar adelante prácticas agrícolas adecuadas.

Entre los objetivos que persigue la RTRS, que fue concebida también para producciones como el aceite de palma, el café, la madera, entre otros, no figura sólo evitar la deforestación sino combatir también el trabajo infantil, pagar salarios dignos, impuestos, cuidar el uso de agroquímicos, el agua y el aire, entre otras cuestiones.
Brasil, que es cuestionado por el avance de la agricultura sobre el Amazonas, trabaja sobre todo en el concepto de soja libre de deforestación.
Aquí en la Argentina, Rossi mencionó que las cadenas de cultivo de Argentina trabajan en un proyecto que “probablemente vea la luz en febrero o marzo, con un cálculo real de lo que puede crecer la Argentina con este modelo. Hay cifras que muestran que Argentina redujo la velocidad con la que se venía desmontando en los últimos 10 años”.
En el Gran Chaco argentino hubo un gran período de desmonte durante los ´90, donde el 70% a 80% de la producción era mayoritariamente algodón según Rossi. “De hecho llegamos a sembrar 1 millón de hectáreas de algodón en Argentina, pero luego entró la soja y ese fue otro cantar”, recordó Rossi.
De todos modos, el ex presidente de Acsoja declaró que “existe un compromiso muy importante por frenar la deforestación y existe una ley de presupuestos mínimos de protección ambiental de bosques- la ley 26331- que debe ser puesta en práctica por cada provincia en particular”.
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]]>Un dato no menor que recordaron los ambientalistas es que desde el 2014 se encuentra vencido el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OBTN) en esa provincia, y se desconoce su posible actualización a pesar de los recordatorios del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.
“El gobernador Gustavo Sáenz aprovecha la pandemia de Covid-19 para darle vía libre a los desmontes. La realización de audiencias públicas con las actuales restricciones de circulación no garantiza la participación ciudadana y de las comunidades afectadas, además de resultar peligroso a nivel sanitario”, advirtió la coordinadora de la campaña de Bosques en Greenpeace, Noemí Cruz.

Desde la ONG ambientalista indicaron que teniendo en cuenta los últimos días del 2020, la cifra que se busca desmontar asciende a 28.311 hectáreas. “La destrucción de bosques aumenta las enfermedades, como dengue y leishmaniasis. Con la deforestación actual podríamos estar preparando el escenario de futuras pandemias de origen zoonótico, además de empobrecer la calidad de vida de todos. La actitud del gobierno de Salta es completamente ilegal e irresponsable”, agregó Cruz
Los desmontes que se buscan aprobar son:

En lo que respecta a los pedidos realizados durante diciembre de 2020, el Establecimiento Agroganadero Chaguaral de la empresa Quebracho Colorado S.A. solicitó el desmonte de 5.724 hectáreas; la finca Los Colorados de BABA S.R.L. hizo otro pedido por 662 hectáreas, y la finca el Molino a cargo de Campo El Refugio S.A. pidió el desmonte de 472 hectáreas.
Según datos del libro La Deforestación del Chaco Salteño 2004-2015, de Cecilia Leake, Andrés Leake y Omar Enrique López, el 2014 fue el último año con un pico de desmontes: se llegó a 58.894 hectáreas deforestadas en un año.
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]]>La entrada ¿De qué se quejan los productores en Brasil? Bruno Blecher afirma que aunque “el agronegocio marcha muy bien”, la presión ambientalista debilita la imagen social del sector se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El hecho de que Brasil figure entre los principales exportadores mundiales de carne vacuna, la extensión de la frontera agrícola para el cultivo de soja, la deforestación, y el debilitamiento de las políticas medioambientales son algunas de las acusaciones que le pesan al agro brasileño.

El editor y presentador del podcast EstúdioAgro dijo a Bichos de Campo que “esos problemas no son solamente responsabilidad de la actividad agropecuaria”, ya que no todos los productores trabajan mal en su ambiente.
La explicación de Blecher, que vive y trabajo en San Pablo, es que “los denominados ‘grileiros’ -personas que mediante técnicas fraudulentas convencen al Estado de que son los dueños de una tierra y consiguen un título de propiedad- suelen ocupar vastas zonas arboladas para luego vender pasturas y esas son personas criminales, no podemos llamarlos agricultores”.
Mirá la entrevista completa a Bruno Blecher:
En esta ofensiva, Blecher precisó que por lo general el habitante de las grandes ciudades suele ponerse más del lado de los ambientalistas que de los productores porque “la presión es muy grande en redes sociales, sólo que también se sabe que no hay que mirar todo como el lado de una sola moneda y que la agricultura es mucho más que una acusación”.
Otra preocupación del agro brasileño es la marcha del Mercosur: para muchos productores suele ser una traba a la hora de cerrar acuerdos de libre comercio. “Nos gustaría que el Mercosur funcionase mejor porque el acuerdo con Unión Europea parece parado, en parte por la cuestión ambiental que pesa, pero en general el bloque es más visto como obstáculo que como forma de crecimiento conjunta”.
Más allá de estos avatares, el periodista brasileño consideró que en su país “el agronegocio marcha muy bien”, ya que la producción de granos fue récord, alcanzando este año una cosecha de granos cercana a 249 millones de toneladas, un volumen histórico que superará en un 3,1% el récord alcanzado en 2019.

En Brasil existe una importante “bancada ruralista”. Blecher afirmó que la misma “es muy grande y de ella participan diputados de diferentes partidos políticos, lo que le da mucha fuerza y además este es un Gobierno más pro ruralista”.
También existe la Confederación de Agricultura y Pecuaria de Brasil (CNA), la cual agrupa a muchas actividades, asociaciones y líderes políticos y rurales . Blecher aseguró que los productores se sienten muy bien representados en ella, aunque también se generan conflictos de intereses y por eso se multiplican las representatividades en otras entidades agropecuarias.
En referencia a si el productor estaba obligado a pagar una cuota fija o voluntaria hacia las entidades agropecuarias, Blecher comentó que “antes sí estaba obligado a pagarla, pero ahora no es más necesario. Se diluyó mucho esta cuestión”. De todos modos aclaró que lo que prima es la organización por cadena al igual que en Estados Unidos, y que hay algunas entidades como la Asociación de Productores de Soja que son fuertemente apoyadas.

Entre los desafíos por delante, el comunicador expresó que el agro brasileño debe resolver pronto la presión ambientalista por los incendios y en este sentido comentó que crecieron mucho los bioinsumos o insumos biológicos, lo que les permite a muchos productores conseguir más créditos y facilidades para exportar, a la vez que le permiten mejorar esa imagen social debilitada.
Acerca de la infraestructura actual en Brasil, Blecher respondió que “solemos decir que la Argentina es privilegiada al lado nuestro, ya que al ser un país más chico lo sobrelleva mejor; aquí falta mucha mayor inversión en logística y aunque estamos avanzando, el mayor problema se registra en las regiones del norte en donde estamos abriendo caminos para poder exportar”.
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]]>La entrada La Argentina ya recibe dinero por sus “capturas” de carbono: La ONU prestará 82 millones de dólares para promover un uso sostenible de sus bosques se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los fondos fueron otorgados gracias a que “se demostró que Argentina logró disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero en el período 2014-2016, alcanzando una reducción total de más de 165 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalente, a partir de la deforestación evitada en las regiones del Parque Chaqueño, en la Selva Tucumano Boliviana, en el Espinal y en la Selva Misionera”, dice el comunicado del organismo.
Desde esta mirada, el país está haciendo lo que quisieran hacer muchos productores: recibir dinero por sus capturas de carbono. En ese periodo, la Argentina ofreció una porción de 18 millones de toneladas CO2 de dichos resultados al Fondo Verde, a través de la FAO como Entidad Acreditada. Y a partir de esto es que se le aprobó dicho financiamiento.

Estos fondos serán usados para establecer 7 cuencas forestales sostenibles que alcanzarán a 7000 familias de productores, comunidades y trabajadores y trabajadoras de la madera y servicios forestales; 95 planes integrales de manejo comunitario y 92 planes de manejo de bosques con ganadería integrada que beneficiarán en forma directa a 2900 familias de comunidades locales e indígenas; y se implementarán 6 planes estratégicos de prevención de incendios a nivel provincial.
El proyecto se enmarca en el avance de la implementación del Plan de Acción Nacional de Bosques y Cambio Climático, y en la estrategia nacional del programa de las Naciones Unidas REDD+ (“Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los bosques”) para alcanzar las metas del Acuerdo de París y el desarrollo sostenible del país, de las comunidades locales, de las mujeres rurales y de los pueblos originarios, que viven y dependen de los bosques.
El nuevo proyecto será ejecutado en forma conjunta por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación y la FAO, y se encuadra dentro del recientemente firmado Marco Estratégico de Cooperación del Sistema de Naciones Unidas para el Desarrollo (Mecnud).

Para acceder al dinero, la Argentina argumentó a su favor que implementó políticas que permitieron reducir emisiones, como la Ley de Bosques 26.331 en 2006 y el Proyecto Bosques Nativos y Comunidad. Muchas organizaciones ambientalistas como Greenpeace afirman que, aunque esto atenúo los niveles de deforestación, todavía se siguen desmontando miles de hectáreas, sobre todo en las provincias del norte del país.
El Fondo Verde Climático (FVC) fue constituido como mecanismo para ayudar a que los países en desarrollo puedan realizar prácticas de adaptación al cambio climático y mitigar sus efectos.
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