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delta – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Fri, 26 Nov 2021 19:45:15 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png delta – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Toda una vida en el Arroyo Martínez, César Pohl goza y sufre el delta entrerriano: “Desde que se despoblaron las islas, ya la poca gente no se visita tanto” http://wi631525.ferozo.com/toda-una-vida-en-el-arroyo-martinez-cesar-pohl-goza-y-sufre-el-delta-entrerriano-desde-que-se-despoblaron-las-islas-ya-la-poca-gente-no-se-visita-tanto/ http://wi631525.ferozo.com/toda-una-vida-en-el-arroyo-martinez-cesar-pohl-goza-y-sufre-el-delta-entrerriano-desde-que-se-despoblaron-las-islas-ya-la-poca-gente-no-se-visita-tanto/#comments Sun, 21 Mar 2021 13:49:40 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=61897 César Pohl (55) nació en Gualeguaychú pero se crió y vive en una isla sobre el “Arroyo Martínez”, en el departamento Ibicuy, a 22 kilómetros de la cabeza departamental, Villa Paranacito. Esa zona del Delta entrerriano queda a dos horas y media de Tigre. Es descendiente de colonos alemanes del Volga, los que llegaron a […]

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César Pohl (55) nació en Gualeguaychú pero se crió y vive en una isla sobre el “Arroyo Martínez”, en el departamento Ibicuy, a 22 kilómetros de la cabeza departamental, Villa Paranacito. Esa zona del Delta entrerriano queda a dos horas y media de Tigre. Es descendiente de colonos alemanes del Volga, los que llegaron a Argentina entre fines del siglo 19 y comienzos del 20.

El padre de César, Alejandro, se instaló en el delta en 1942, proveniente de una zona degradada de Entre Ríos, la estancia El Potrero, a 4 leguas de Gualeguaychú. Comenzó como tractorista en las islas, donde sembraban maíz. Le contó una vez a César que llegó una inundación y tuvieron que cosechar en canoas y guigues, especie de piraguas hechas con chapa de zinc.

Juan Domingo Perón expropió a los Álzaga Unzué unas 20.000 hectáreas de El Potrero y loteó 200 chacras para los colonos. Entonces su padre regresó a esa zona de Entre Ríos, a una chacra de un tío, pero al tiempo tuvo que volver a migrar, yéndose a hacer una campaña de algodón al Chaco. Luego anduvo por Maciá, hasta que decidió regresar en 1957 al Delta.

Anduvo plantando sauces y álamos en Sagastume Chico. Luego fue foguista en un aserradero y sufrió la creciente de 1959, refugiándose en un barco de madera del mismo aserradero. Luego, en 1960, se fue de tractorista al “Arroyo Martínez”. Se había casado cuando anduvo en El Potrero y mandó buscar a su esposa. Entonces confirmó familia y se asentó para siempre. Hizo un muelle y construyó un galpón que aún se conserva, me cuenta César.

El padre de César vivió la época de esplendor frutícola de los ´60. Salían 60 canoas a remo, cargadas a pleno, diariamente para el Mercado de Frutos de Tigre, distante a 160 kilómetros de Paranacito. Luego la zona entró en decadencia y comenzó un desarrollo maderero, del que hoy apenas quedan algunas quintas importantes.

Hasta hace poco, dice César, con 74 años de edad, don Alejandro Pohl cuidaba los novillos y los manejaba conversándolos. Hasta los 93, cortaba leña con la sierra de mano, pero falleció en el 2017 y la mamá de César se fue a vivir con una hija a Rosario del Tala.

César aprendió de muy chico los oficios rurales y se ha pasado la vida tractoreando, colocando boyeros, criando animales. Pero por vivir en una isla también ha pasado sus días remando en canoa y luego manejando una lancha. Pero sobre todo pasó muchos años arriba de una retroexcavadora, moviendo los suelos, la tierra, para guiar las aguas del Paraná, “endicando” (haciendo diques) y haciendo “ataja repuntes”, que son otras defensas contra el agua.

Ha vivido muchas crecidas del Paraná, que alguna vez no avisan con suficiente anticipación. Pero por vivir aislado de la civilización aprendió a la fuerza a reparar todos los motores. “A la ´retro´ ya le desarmé íntegro el motor”, dice con orgullo. También tuvo que aprender a ser constructor.

 

 

En 1996 se vendió el campo donde se crió y vive César, y donde aprendió tanto de su difunto padre. El campo se vendió a Martín Anguiano y sus socios, quienes le dieron la oportunidad a César, de quedarse trabajando allí. Martín al principio iba los fines de semana, pero hace tres años que se fue a vivir con su esposa. El grupo de Martín apostó a la ganadería, pero una sudestada les abortó el emprendimiento. Luego, montaron un criadero de carpinchos en el que César gastó mucha energía, pero no lograron hacer que se reprodujeran, y abandonaron el proyecto.

Luego el INTA vinculó a Martín con un grupo que quería apostar a la nuez pecán y en el 2008 plantaron pecanes en la chacra. “En el año 2009 llovió demasiado en pocos días. En los esteros, la parte baja, sobrepasaba 70 centímetros de agua y tuvimos que bombear para que no se inundaran los pecanes”, cuenta César. Ahora han comenzado un proyecto de guayabas y plantas nativas del Delta y están en la etapa de vivero. Esta última idea, se la alcanzó el ingeniero agrónomo y consultor frutihortícola, Mariano Winograd, a quien agradezco haberme presentado a César.

César estuvo casado durante 15 años, pero no tuvo hijos. Hoy vive solo, con su perro Cococho, que le ladra a la hora justa en que debe terminar su jornada. Todos los días  comparte las mateadas y las comidas con Martín y su esposa Elián. Ayuda a Martín a cuidar su tropilla y un caballo es de él. También lo ayuda a cuidar unos 150 árboles frutales, solo para consumo, que ahora a causa de las nuevas sequías, Martín ha decidido regar por goteo. Los rodean con “el eléctrico” porque si no los caballos, cuando los pican los mosquitos, van a rascarse en ellos y los rompen.

“Los tiempos han cambiado -dice César-. Antes llovía más parejo y no había tanta sequía. Ahora llueve demasiado y después tenemos flor de seca. Y ahora el sol lastima. Y el agua del río se va poniendo turbia y cada vez hay menos camalotes. En las orillas se forma como un verdín azulado, que dicen que es la resaca del veneno que tiran en los campos. En algunas islas se saca mejor agua que en otras, y eso le cambia el sabor al puchero y al mate. A mí me gusta el amargo. De chico me gustaba pescar, pero ahora no tengo paciencia, porque no hay pique como antes”, dice.

La radio es otra gran compañía para César. Nunca la apaga, porque no le gusta la televisión. Cuando quiere ver algo interesante, lo busca por su teléfono móvil, porque tienen buena señal en las islas. Se hizo testigo de Jehová y desde la pandemia predica con su teléfono. No se olvida de una vez que fue a predicar a una isla y justo el dueño estaba discutiendo con su esposa y lo amenazó con la escopeta. Otro, le dijo: “yo te invito unos mates, pasá, pero si no me hablás de religión”, y se quedó mateando nomás.

Algo que lo deslumbra a César es cuando en otoño pasa en lancha por la costa del arroyo Sagastume chico y las hojas de los cipreses “taxodium” se tornan de un color rojizo inolvidable. Estas coníferas americanas fueron plantadas allí porque sus raíces tienen la virtud de contener las costas, debido a que toleran los encharcamientos.

También le encanta comer bagre amarillo, frito en grasa, con pimiento; y la colita de la vieja del agua, en milanesa, que no tiene espinas. Extraña las comidas alemanas de su madre y las tortas fritas, en grasa y amasadas sin levadura, que hacían los vecinos Leiva.

Un tío le dejó una quintita de 20 hectáreas a César, en la isla 9, donde tiene una casita y allí va los fines de semana. Su mejor amigo el Chocho se la bautizó “Estancia La Amistad” y allí se armó una barra de siete amigos que se juntan a churrasquear. “Pero desde que se despoblaron las islas, ya la poca gente no se visita tanto -se lamenta-. Para ir a Villa Paranacito a ver un poco de gente gasto mil mangos de combustible, vaya con la chata o en lancha. La otra es ir a Zárate, que está más lejos, a 80 kilómetros de acá”. Porque se puede andar en camioneta entre las islas y se cruza en balsas. Extraña la Fiesta de la Madera -que desde el año 2001 no se hace más- y la cultura del encuentro en los almacenes de campo y en los clubes.

Ahora le está haciendo un quincho a Martín. Y su sueño es alguna vez viajar y dar la vuelta por todo Entre Ríos. Y si le diera el cuero, también por toda la Argentina. Me dijo que cuando yo quiera ir a visitarlo solo le avise como para ir poniendo la pava al fuego.

Nos quiso regalar La Marcha del inmigrante, por el grupo Los Waigandt, que le tira en su sangre alemana.

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Ley de Humedales: Fernando Miñarro, de Fundación Vida Silvestre, explicó que “no se apunta a bloquear a las actividades productivas” http://wi631525.ferozo.com/ley-de-humedales-fernando-minarro-de-fundacion-vida-silvestre-explico-que-no-se-apunta-a-bloquear-a-las-actividades-productivas/ Wed, 16 Sep 2020 19:33:24 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=47488 Fernando Miñarro es el director de Conservación y Desarrollo Sustentable de Fundación Vida Silvestre, una ONG muy activa en la promoción de nuevas políticas ambientales para el país, incluyendo la tan nombrada Ley de Humedales. Lejos de levantar el dedo acusatorio en contra del productor argentino, como se suele hacer desde muchas organizaciones ecologistas, este […]

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Fernando Miñarro es el director de Conservación y Desarrollo Sustentable de Fundación Vida Silvestre, una ONG muy activa en la promoción de nuevas políticas ambientales para el país, incluyendo la tan nombrada Ley de Humedales. Lejos de levantar el dedo acusatorio en contra del productor argentino, como se suele hacer desde muchas organizaciones ecologistas, este biólogo está convencido de que el productor puede convertirse en un gran  aliado de la conservación.

“Eso es lo que promovemos, y está clarísimo en ambientes como los pastizales naturales: Cuando vemos que la fauna amenazada de extinción aún está conservada y permanece en aquellos campos dedicados a la ganadería extensiva, porque se ve que (los productores) cuidan ese recurso”, dijo Miñarro a Bichos de Campo.

Para Miñarro y Vida Silvestre, entonces la nueva Ley de Humedales no debe ser concebida como un peligro para los sectores productivos, sino como un avance en el sentido positivo. Primero, para lograr un ordenamiento del territorio, pero también para potenciar el trabajo con la ganadería y para integrar a los productores.

“La ley de Humedales no apunta a bloquear las actividades productivas, sólo necesitamos ordenarlas en el territorio, así como también necesitamos ordenar la conservación”, expresó el directivo de Vida Silvestre.

Mirá la entrevista completa a Fernando Miñarro:

“La ley no tiene un precepto restrictivo; al contrario, yo ambientalista seguiré siendo un defensor de que la cuenca del Salado siga siendo ganadera, y que no se avance con otros usos tales como la urbanización. Por eso, desmitifiquemos ese temor de que es una ley que viene a frenar la actividad productiva. No es la mirada que la mayoría de las organizaciones ambientales involucradas en este debate le ponen a esto”, aclaró MIñarro.

El ambientalista manifestó la necesidad de que haya “políticas públicas que acompañen beneficios para todos los actores involucrados, comprendiendo cuál es la gente que vive en esos sistemas”. Ejemplificó con el caso del Delta, donde históricamente se desarrolla una ganadería de islas, pensada en función al sistema, y que cada tanto, cuando hay inundaciones, se debe trasladar al ganado.

“La falta de ordenamiento territorial de la actividad agropecuaria en el país y el avance de una agricultura, termina desplazando a la ganadería con mucha mas fuerza a zonas como el Delta, y la obligan a permanecer todo el año cuando antes funcionaba de otro modo”, manifestó.

Hizo hincapié en que “Argentina necesita una ley integral de ordenamiento ambiental del territorio, porque los bosques, humedales y pastizales son piezas de ese rompecabezas que hay que mirar de modo integral”.

Miñarro destacó el trabajo que hizo la fundación Vida Silvestre Argentina en la Bahía Samborombón, ubicada en la Provincia de Buenos Aires, que abarca una superficie de 250.000 hectáreas y está considerada el humedal marino costero más extenso de la Argentina. Explicó que es uno de los sitios pilotos elegidos por la Fundación que él representa, para el Proyecto “Pastizales y Sabanas del Cono Sur de Sudamérica”, el cual se basa en lograr una producción de carne sobre pastizales nativos y en conservar la vida silvestre, sosteniendo que ambas son tareas compatibles y rentables. Esto se logra mediante la adopción de Buenas Prácticas Ganaderas que tengan en cuenta y respeten la problemática ambiental.

“Toda la Bahía Samborombón está declarada como sitio Ramsar, un reconocimiento internacional que se les da a los humedales, así que es un buen ejemplo”, indicó.

“Pero también vale la pena extender la mirada a toda la cuenca del Salado. Desde Vida Silvestre somos defensores de la ganadería de cría allí; debe ser la actividad que domine esa región porque es la que se adapta al funcionamiento natural de esta gran cuenca, con su ciclo de inundaciones y sequías, y ahí está el trasfondo de esta probable Ley de Humedales”, concluyó.

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Ley de Humedales: “Hagan lugar en el conurbano para 800 mil correntinos” por si prospera esa norma, desafía Jorge Vara http://wi631525.ferozo.com/ley-de-humedales-hagan-lugar-en-el-conurbano-para-800-mil-correntinos-por-si-prospera-esa-norma-desafia-jorge-vara/ Tue, 15 Sep 2020 18:17:30 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=47361 Después de los incendios en las islas, se desató una fiebre legislativa por conseguir una Ley de Humedales en la Argentina, que no es otra cosa que la configuración de una política especial de protección a territorios argentinos considerados humedales. Así surgió una docena de proyectos de ley que ya están en el Congreso, los […]

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Después de los incendios en las islas, se desató una fiebre legislativa por conseguir una Ley de Humedales en la Argentina, que no es otra cosa que la configuración de una política especial de protección a territorios argentinos considerados humedales.

Así surgió una docena de proyectos de ley que ya están en el Congreso, los cuales en su mayoría van a tono con lo que piden los ambientalistas, que es que se establezcan políticas más restrictivas a las actividades humanas que se puedan hacer en esos territorios. Así, según cuál sea el criterio que se considere para la legislación, podría quedar improductivo el 70% de la superficie de una provincia como Corrientes, pudiendo afectar hasta 62 millones de hectáreas en todo el país.

Jorge Vara, diputado nacional radical, es oriundo de Corrientes y autor de uno de los 12 proyectos de ley de Humedales en danza. Pero esa iniciativa tiene la particularidad de ser el que más apoyo tuvo de los sectores productivos. “El único proyecto que salió de la comisión de Agricultura es el mío, que en realidad es un proyecto compartido porque lo trabajamos en conjunto con Alicia Fregonese, del PRO, y sus asesores”, dijo Vara a Bichos de Campo.

El pedido inicial de Vara es el no dejar afuera del debate a la comunidad agropecuaria, porque teme que eso puede derivar meramente de una imposición ambiental. “Es un proyecto de ley que puede afectar a unas 62 millones de hectáreas, de las cuales, el 50% están en el Litoral o región pampeana”, aclaró.

Ironizó con que, si eso sucediera, “hágannos un lugar en el conurbano para colocar 800 mil correntinos”, porque será imposible producir en su provincia.

Mirá la entrevista a Jorge Vara:

Vara, que es ingeniero agrónomo y fue ministro de la Producción de su provincia, comentó que todos los demás proyectos entraron por otras comisiones tales como Ambiente, Recursos Naturales, y desde la parte tributaria o penal, pero la comisión de Agricultura tanto de Diputados como de Senadores no fue partícipe. “Es más, se presentaron proyectos que no fueron consultados ni con los legisladores de provincias afectadas como Corrientes y Entre Ríos, ni con la comisión de Agricultura”, remarcó.

El dilema principal pasa por entender qué se considera por humedal, y dependiendo de su definición, el área protegida puede ser del 13% o del 25% del territorio nacional. El Delta, por ejemplo, es un humedal porque está permanentemente surcado por agua, y sería lógico que recaiga sobre este una protección especial.

Pero zonas como la Cuenca del Salado, que incluye distritos como Ayacucho, Bragado, Brandsen, entre otros, ingresan en una zona gris que es preciso aclarar, dado que se inundan de vez en cuando. Según los ambientalistas, deberían ser considerados humedales, mientras que los productores sienten que si esto fuera así, se verían obligados a retirar parte del stock de vacas del país. Allí está el 25% de las existencias.

En esta discusión fina sobre qué debería ser considerado un humedal, Vara aseguró que si prosperan las demás iniciativas legislativas avaladas por los ambientalistas, el 70% de Corrientes pasaría a ser considerado un humedal, Allí, además de los Esteros del Iberá, casi todo se hace entre ríos y bajos que claramente conforman un gran humedal donde hay millones de vacas y producciones claves como el arroz. Por esa razón deberá prestarse mucha atención a qué tipo de definición de humedal se dará.

Ver: Corrientes reacciona ante una posible Ley de Humedales: “Va a generar nuevos problemas”, advirtió el arrocero Cristian Jetter

¿Qué significa esto para el sector agropecuario? ¿Es una nueva amenaza o una oportunidad de comenzar a ordenar el territorio y evitar nuevas acusaciones del ambientalismo? Para el diputado correntino, “la mayoría de los productores ganaderos de acá tienen menos de 100 cabezas. Son productores chicos, y son cerca de 23 mil, pero no viven de 100 cabezas, sino que es gente que vive de otra cosa y tienen un complemento con la actividad ganadera”.

El diputado agregó que “los ambientalistas sostienen que los principales enemigos del ambiente en la zona nordeste son la forestación, la ganadería y el arroz, todas actividades que, en Corrientes, representan el 85% del producto bruto productivo”.

En referencia a la acusación de los ambientalistas, de que ciertas actividades productivas en provincias como Corrientes atentan contra el cuidado de los humedales, Vara manifestó que “somos la provincia con mayor porcentaje de bosques cultivados, respetamos las 700 mil hectáreas de bosques nativos que tenemos, y sólo 7 mil hectáreas fueron tocadas en los diez años de ley Bonasso o ley de Bosque Nativo, y no lo decimos nosotros, sino Greenpeace en sus evaluaciones, ¿Y saben cuál era la lapicera que firmaba esas autorizaciones? La mía”.

Según el diputado y agrónomo, “todas las provincias de la región norte, salvo Misiones que autorizó tocar sólo 32 mil hectáreas, tocaron de 200 mil hectáreas para arriba. Lo que nos permitió en Corrientes el no tener que tocar ninguna de las 700 mil hectáreas de la provincia, es que plantamos 526 mil hectáreas; el 80% de los establecimientos industriales de nuestra provincia son de la madera. Y luego nos dicen que la forestación es la principal amenaza de los humedales”, se quejó.

Mientras tanto, los proyectos de ley de Humedales siguen desfilando en el Congreso, y de fondo se discute el destino de millones de hectáreas. Una cosa queda clara: la definición de humedal que le den los legisladores puede implicar ciertas restricciones a las actividades productivas, o bien al 85% del producto bruto productivo de una provincia. Este debate recién empezó, y levanta cada vez más temperatura.

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Hay varios productores imputados por los incendios frente a Rosario: Dura reacción de los autoconvocados http://wi631525.ferozo.com/hay-varios-productores-imputados-por-los-incendios-frente-a-rosario-dura-reaccion-de-los-autoconvocados/ Sat, 25 Jul 2020 21:59:34 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=43927 Enzo Vignales tiene 70 años, vive en Rosario y es dueño de un campo al cual se accede luego de atravesar el puente Rosario Victoria. Va del kilómetro 7 hasta el kilómetro 13, sobre las islas, ya en territorio que corresponde a la provincia de Entre Ríos. Una parte de ese establecimiento se incendió a […]

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Enzo Vignales tiene 70 años, vive en Rosario y es dueño de un campo al cual se accede luego de atravesar el puente Rosario Victoria. Va del kilómetro 7 hasta el kilómetro 13, sobre las islas, ya en territorio que corresponde a la provincia de Entre Ríos. Una parte de ese establecimiento se incendió a fines de marzo y por eso ahora es imputado por la justicia federal, como responsable de ese siniestro. Pero Enzo afirma que nunca pudo hacer sido él: no trabaja en el campo desde 2018 y lo puso a la venta, pero además está encerrado en su casa por ser población de riesgo ante el coronavirus.

“He sido imputado en el las quemas que ha habido durante esta sequía que estamos padeciendo. Me acusan de incendiar el campo que es un humedal y está ubicado en la zona de isla”, contó Enzo a Bichos de Campo. El hombre ni siquiera fue a ver qué sucedió en su establecimiento, decidido a cuidarse durante la cuarentena. Pero sí lo citaron el viernes de la semana pasada, a las 10 de la noche, para ir a comparecer al día siguiente a la mañana. No fue.

El de Enzo no es el único caso: habría otros veinte productores de la zona de islas imputados del mismo modo, por la serie de incendios que se produjeron en las últimas semanas es todo el delta, y que llenaron de humo en algunos momentos la ciudad de Rosario y o la de San Pedro. La situación de estos productores fue denunciada este sábado por un comunicado de la Red Nacional de Productores Autoconvocados.

“Tenemos a lo más granado del kirchnerismo invitando a quemar campos y romper silobolsas (desde Hebe de Bonafini hasta el último militante) y no hemos recibido más que ninguneo, chistes y menosprecio del problema. No han tomado cartas, no han llamado a nadie a declarar (ni a los que han hecho públicas sus invitaciones a cometer delitos), no han investigado el asunto y cuando la situación no da para más, porque el humo empieza a verse desde los centros urbanos, imputan a los productores agropecuarios y aceptan como querellantes a los mismos que integran el bando de quienes han alentado estos hechos vandálicos”, definieron de entrada los autoconvocados en dicho comunicado, dejando a las claras que piensan que se trata de una cuestión política.

“Me acusan porque mi campo se incendio. Pero pruebas no tienen porque yo tengo 70 años, y la verdad es que ya dejé de trabajar en el 2018, y estoy en mi casa encanutado”, contó Vignales, que dice que tiene su establecimiento vacío de hacienda y sin puestero desde hace más de dos años. El productor todavía no tuvo acceso al expediente, según afirmó. Pero afirma que el foco del que lo acusan se habría iniciado el 30 de marzo.

-¿Y quién puede haber empezado el fuego, si no fue usted?

-Hay mucha gente, muchos turistas, gente que va a cazar. Incluso hay lugares de asentamiento, son los que en el fondo hacen a las quemas estas. Es lo que yo sospecho. Porque cómo se incendió no sé.

-Cuando usted trabajaba, ¿solían hacerse quemas en las islas?

-En esta época no se hace el manejo del fuego. En este momento lo que único que podés darle es ceniza a los animales, si tuvieras animales. El manejo del fuego se tiene que mover entre fines de agosto y principios de septiembre, antes de la primavera. Para hacerlo, además, Victoria tiene una oficina a la que vos teníass que dar aviso e iba gente para ver y controlar que no se expanda, cómo iban los vientos. Pero eso hace tres años que no se hace más. Dejé del todo, la ganadería no me era rentable.

En su comunicado, los autoconvocados hicieron sonar los tambores de guerra ante estas imputaciones, que les habrían llegado a una veintena de propietarios de las islas y al parecer estarían basadas solo en el acto de comparar los focos de incendio registrados por las imágenes satélitales con el catastro disponible en el gobierno entrerriano.

Los reproches de los productores que no siempre se sienten bien representados por la Mesa de Enlace llegaron incluso al interior del sector. “Sirva este comunicado como advertencia a los oportunistas que en estos días salieron con bombos y platillos a presentar planes faraónicos (y van…) para aumentar las exportaciones, hablando en nombre de los que trabajamos y producimos bajo el ampuloso sello de goma denominado Consejo Agroalimentario”, dijeron.

Y explicaron esta singular posición: “Es de una ingenuidad (o desfachatez) supina hacer estas invitaciones a bajar la guardia con un gobierno que desde hace 70 años combate al capital y en lo que va del año se viene llevando puesta la propiedad privada en todas las formas: expropiaciones, intervenciones, sabotajes, paros salvajes en medio de una pandemia, aprietes, bloqueos a empresas y parques industriales, roturas de silobolsas e incendios de campos”.

-¿Cómo le parece que se sale de esta situación de los incendios?- le preguntó Bichos de Campo al productor de 70 años.

-Solo si unimos la sociedad con el campo, porque si no la gente nos vamos a matar. Pero el productor no es el que quema los campos. La sequía, un descuido, gente que entra, cazadores, asentamientos, turistas… Seguramente que puede ser una de estas cosas. Lo que hay que hacer es un control ordenado delas quemas, que a veces son necesarias. Pero cuando no hay orden público, ahí sonamos, porque se están haciendo mal las cosas.

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Desde las Islas del Ibicuy, Marcelo Settimio aclara que “la gran mayoría de los incendios no son iniciados por productores” http://wi631525.ferozo.com/desde-las-islas-del-ibicuy-marcelo-settimio-aclara-que-la-gran-mayoria-de-los-incendios-no-son-iniciados-por-productores/ Tue, 21 Jul 2020 14:59:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=43632 Hay una gran cantidad de incendios en las islas del Río Paraná, que usualmente corresponden a territorio de Entre Ríos. Algunas ciudades, como Rosario o San Pedro, se llenan de humo y los vecinos se quejan. Muchos dedos acusadores se dirigenn a los productores agropecuarios y hasta especulan con que estas quemas son provocadas para […]

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Hay una gran cantidad de incendios en las islas del Río Paraná, que usualmente corresponden a territorio de Entre Ríos. Algunas ciudades, como Rosario o San Pedro, se llenan de humo y los vecinos se quejan. Muchos dedos acusadores se dirigenn a los productores agropecuarios y hasta especulan con que estas quemas son provocadas para meter hacienda en las islas o hasta para sembrar soja. ¿Será?

El presidente de la Sociedad Rural Islas del Ibicuy, Marcelo Settimio, salió al cruce de estas acusaciones y mostró su “preocupación” por la situación en los campos bajos de la región. También aseguró que “se han dicho una enormidad de inexactitudes que es necesario aclarar”.

“La gran mayoría de los incendios no son iniciados por productores. Entiendan en primer lugar que no somos irresponsables y, por otro lado, si hubiese algún inescrupulosos en pos de mejorar las pasturas no lo haría en esta época, ya que nos es muy perjudicial. Por eso, hay que ser prudente y no decir cosas sin sentido”, reflexionó el dirigente rural.

Desde la entidad afiliada a la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (FARER) remarcaron que “quienes vivimos en estas zonas sabemos que la mayoría de estos incendios comienzan con cazadores, por cuestiones naturales (por fenómenos no deseados provocados por ciclos naturales de sequía, bajante y heladas) o por acciones involuntarias de otro tipo”.

“En algunos casos, después de un foco que parece extinto, la turba queda encendida y frente a vientos o aumentos de temperatura se reavivan”, describió Settimio.

El ruralista de las Islas del Ibicuy se alarmó frente a las voces que solicitan la prohibición de la ganadería en las islas. “Hablan desde la más profunda ignorancia. Si no estuviéramos los productores, esto sería sólo caos y abandono”.

“Lo que hace falta es presencia del Estado, que está ausente en la mayoría de las islas de Diamante, Victoria, Ibicuy y las Lechiguanas. Acá el Estado sólo se nota cuando hay que ir a pagar el impuesto inmobiliario, pero nada de lo recaudado vuelve a las islas”, criticó.

“Desde la Rural de Islas y desde FARER queremos que se penalice a los responsables de estos incendios, pero también somos conscientes que es muy difícil dar con los que iniciaron los fuegos. En la inmensidad de las islas, casi sin presencia estatal, resulta muy complicado. No obstante, esto debe ser un llamado de atención para estar en la agenda del gobierno para un control más eficaz en la zona y la puesta en marcha de planes y recursos para controlar los incendios”, indicó.

Settimio agregó que “es responsabilidad de todos proteger los humedales. Debe tenerse presente que desde la Rural de Islas del Ibicuy desarrollamos -incluso junto a otras entidades- un plan de ganadería sustentable en alianza con el pastizal y la vida silvestre”.

“Hoy se nota que no hay un plan serio y eficiente del manejo del fuego por parte del Estado, por lo que resulta necesario que trabajemos juntos para lograr un equilibrio ambiental que beneficie a todos. Y también es imprescindible que no se digan cosas sin respaldo y sin tener la más mínima idea de lo que pasa. La desinformación es un arma que no beneficia a nadie”, finalizó Settimio.

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Frente a los incendios en las islas del Paraná, Julián Monkes pide legislar sobre los humedales http://wi631525.ferozo.com/frente-a-los-incendios-en-las-islas-del-parana-julian-monkes-pide-legislar-sobre-los-humedales/ Mon, 22 Jun 2020 19:10:18 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=41919 Julián Monkes es docente de la cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la FAUBA (Facultad de Agronomía de la UBA). Luego de que se produjeran enormes incendios en las islas del Paraná, en cercanías de Rosario, el experto pidió a los legisladores que definan rápidamente el tratamiento de una nueva Ley de Humedales, que […]

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Julián Monkes es docente de la cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la FAUBA (Facultad de Agronomía de la UBA). Luego de que se produjeran enormes incendios en las islas del Paraná, en cercanías de Rosario, el experto pidió a los legisladores que definan rápidamente el tratamiento de una nueva Ley de Humedales, que regule los modos de producir permitidos en ese tipo de ambientes frágiles.

“De los casi 3000 focos de incendio que se detectaron, la mayoría está en las islas de Entre Ríos, en lo que es el Delta del Paraná, aunque también hay focos en Santa Fe y en el norte de Buenos Aires. Así como en 2008 el viento trajo el humo para la Coudad de Buenso Aires, esta vez fue para el lado de Rosario. La gente que apareció quejándose en los medios dice que es moneda corriente, que cada tanto hay humo que viene de las islas. Pero ahora, con casi 250 kilómetros cuadrados encendidos, es escandaloso”, afirmó Monkes al sitio de divulgación universitaria Sobre La Tierra.

El docente universitario explicó que usualmente las quemas se usan para ‘limpiar’ de vegetación el terreno y luego sembrar cultivos extensivos como la soja, o implantar pasturas para ganadería. Pero hay que aclarar que los productores de la zona, que son unos 170, no suelen ni sembrar soja ni implantar semillas de pasturas en esa zona, debido justamente a que la misma está permanentemente expuesta a crecidas e inundaciones.

Según Monkes, de todos modos, la práctica de provocar fuegos a fin de habilitar tierras para la agricultura está prohibida en varias zonas del Delta del Paraná, mientras que en otras está permitido con un aviso previo y posterior regulación por parte de la autoridad provincial.

“Los incendios están teniendo lugar en campos de productores agropecuarios. En la práctica, muchas veces los productores ‘piden permiso’ o ‘avisan’ a las autoridades para encender fuego y gestionar un control. Pero en este caso claramente no se procedió así y el fuego se descontroló”, denunció el docente.

Luego indicó que “a nivel nacional, la Ley 26.815 de Manejo del Fuego prevé apercibimientos y multas, entre otras sanciones, para quienes enciendan fuegos en bosques y pastizales, y para los que no den aviso a las autoridades. En el caso puntual de Entre Ríos, la quema está permitida con permisos de las autoridades competentes, todo enmarcado en la Ley 9.868 de Manejo y Prevención del Fuego, que también dispone sanciones y multas para los infractores”, señaló el investigador.

En este sentido, Julián comentó que si bien se desconoce quiénes encendieron los fuegos, Juan Cabandié, actual Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, manifestó que ya inició demandas judiciales contra los productores en cuyos campos hay fuegos. Se habría llegado a este dato cruzando la posesión de la tierra en el catastro con las imágenes satelitales que muestran la ubicación de los numerosos focos.

“Necesitamos con urgencia proteger los humedales en el marco de una Ley de Humedales. De 2013 al presente pasaron por el Poder Legislativo dos proyectos de ley. El primero salió con voto unánime de Senadores, pero luego quedó detenido por años en Diputados y perdió estado parlamentario. El año pasado sucedió algo similar con el segundo proyecto de ley, que (impulsado por Pino Solanas) pasó por el Senado y se ‘estancó’ en la Cámara de Diputados. A diferencia del primer proyecto, el segundo atravesó un proceso fuerte de debate con el sector del agro”, puntualizó Monkes.

“Estos incendios lamentables ponen a los humedales nuevamente en la agenda y tal vez sirvan como empujón para que se presente un tercer proyecto de ley, basado en el del senador Solanas. Esto sería lógico porque ése ya tiene incorporada una base importante de discusión y creo que podría salir de manera más o menos consensuada entre las dos Cámaras”, se ilusionó.

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Por los incendios en las islas frente a Rosario, los ambientalistas reclaman que se active el debate por una Ley de Humedales http://wi631525.ferozo.com/por-los-incendios-en-las-islas-frente-a-rosario-los-ambientalistas-reclaman-que-se-active-el-debate-por-una-ley-de-humedales/ http://wi631525.ferozo.com/por-los-incendios-en-las-islas-frente-a-rosario-los-ambientalistas-reclaman-que-se-active-el-debate-por-una-ley-de-humedales/#comments Thu, 18 Jun 2020 12:12:12 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=41756 Varias organizaciones ecologistas de Rosario realizaron este miércoles un abrazo simbólico al río Paraná para denunciar “la catástrofe ambiental” que suponen los incendios, que algunos suponen “intencionales”, en las islas del Delta. La protesta vino de la mano de  reclamar la sanción de una ley de humedales. En el Parque España de Rosario, ubicado en […]

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Varias organizaciones ecologistas de Rosario realizaron este miércoles un abrazo simbólico al río Paraná para denunciar “la catástrofe ambiental” que suponen los incendios, que algunos suponen “intencionales”, en las islas del Delta. La protesta vino de la mano de  reclamar la sanción de una ley de humedales.

En el Parque España de Rosario, ubicado en la costa central de la ciudad sobre el río Paraná, hubo una manifestación de cientos de personas para protestar contra la quema de pastizales en las islas entrerrianas ubicadas en la otra margen del curso de agua, cerca de la ciudad de Victoria, en Entre Ríos. “Esperamos que de esta situación, de esta catástrofe ambiental y esta agresión a la salud de la gente, podamos sacar conclusiones positivas”, dijo Jorge Bártoli, de la ONG “El Paraná no se toca”.

El ambientalista planteó que una solución posible a la quema de pastizales que se produce cada año es la sanción de una ley de humedales. Aunque advirtió: “Una ley no es solución de nada si detrás no hay decisión política, recursos asignados, cultura y educación, que es finalmente la raíz de todo esto”.

El representante de la ONG ambientalista sostuvo que espera “que se avance en los reconocimientos de estos humedales como lugares extremadamente valiosos, no solo para una biodiversidad inmensa y poco conocida, sino para la salud humana. Necesitamos convivir con estos territorios de otra manera”, reclamó.

La integrante del Taller Ecologista de Rosario, Cecilia Bianco, coincidió en la necesidad de la sanción de una ley de humedales para proteger la zona del Delta del río Paraná que se utiliza con fines de producción ganadera. “Decimos basta, vamos por la ley de humedales que va a ser un gran inventario de los humedales en la Argentina, va a definir su protección”, dijo.

Bianco planteó como una solución posible al problema de los incendios -que produce efectos ambientales en el lugar y daña el aire en la ciudad de Rosario- es darle continuidad a un acuerdo entre las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Nación firmado en 2008, denominado plan Piecas. “Respecto de este humedal pedimos que se siga actuando en el plan Piecas, para analizar cuál es la producción que más conviene, porque son muchísimos años a través de los cuáles se han instalado formas de producción que generan empleo, y no podemos decir de un día para el otro esto no se hace más”, dijo.

Sobre este incendio puntual, el director nacional de Operaciones de Protección Civil del Ministerio de Seguridad, Esteban Chalá, dijo a Télam que “el foco en el que se venían trabajando está bastante contenido, se lo atacó de los cuatro frentes”. El funcionario, que trabaja con un grupo de cerca de 100 personas entre brigadistas del Plan Nacional de Manejo del Fuego, Defensa Civil de Santa Fe y Entre Ríos y Bomberos Voluntarios, sostuvo que la utilización de “los medios aéreos que brindó el Ministerio y los brigadistas de todos los lugares dio sus frutos”.

Por otro laod, el fiscal de Estado de Entre Ríos, Julio Rodríguez Signes, precisó que la provincia inició “cuatro clases de acciones judiciales” en la Justicia Federal por los focos de incendios producidos en las zonas ribereñas de Rosario y Entre Ríos. “La primera es penal por la violación del artículo 186 del Código Penal”, dijo el fiscal, que presentó la denuncia firmada por el gobernador entrerriano, Gustavo Bordet, al juez federal competente por la interjurisdiccionalidad del caso.

Además, presentaron violaciones a la ley de Gestión del Fuego, algo “contravencional” y donde trabaja para la detección de las infracciones y sanciones; y violaciones a la ley general de Ambiente.También avanzaron con una denuncia por los lotes que posee la provincia, los que se “han querido usurpar” agregó Rodríguez Signes.

Por su parte, Bordet señaló que los incendios tienen “un severo daño al ambiente y en especial de las personas que viven en ciudades aledañas”. Las acciones penales de la provincia “se suman a las de prevención de la Policía de Entre Ríos, y las medidas administrativas y logísticas de la Secretaría de Ambiente y Defensa Civil a través del Plan Provincial de Manejo del Fuego”, remarcó el gobernador.

A través de su cuenta de Twitter, el mandatario entrerriano mencionó que habló con su par de Santa Fe, Omar Perotti, sobre “el grave daño a la salud y al ambiente de ambas provincias”, por lo que trabajarán “para detener esta práctica”.

Las irregularidades en la islas de Entre Ríos frente a Rosario no terminan con la asfixiante quema de pastizales. También se levantan terraplenes sin autorización de la Municipalidad de Victoria. Eso aseguró, Martín Cudini, integrante de la ONG Guardianes de Victoria, quien tomó imágenes de una máquina excavadora en el momento en que levantaba tierra a la altura del kilómetro 8 del puente Rosario Victoria.

“En la isla hay ordenanzas que no se cumplen, todos miran para otro lado, desde la secretaria de Medio Ambiente al Intendente, y los terraplenes también destruyen las islas”, dijo Cudini en referencia al intendente de Victoria Domingo Maiocco y a la funcionaria Paula Vicari.

Los trabajos se están realizando en un emprendimiento cerca de Rosario donde se realizan deportes náuticos. “No cuentan con autorización, ni de la Municipalidad ni de la provincia”, aseguró Cudini quien habló de un verdadero “perjuicio topográfico” el de intentar cercar una laguna para realizar actividad deportiva.

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Ernesto Massa se la pasa midiendo la vegetación en las islas del Paraná: “Los humedales son los ambientes más productivos del planeta” http://wi631525.ferozo.com/ernesto-massa-se-la-pasa-midiendo-la-vegetacion-en-las-islas-del-parana-los-humedales-son-los-ambientes-mas-productivos-del-planeta/ Wed, 08 Apr 2020 15:51:20 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=37160 El agrónomo Ernesto Massa es un estudioso que se lo pasa midiendo la vegetación de las islas del Paraná, la productividad vegetal y la composición botánica. Experto en este tipo de humedales, asegura que “el delta entrerriano es un ambiente particular”, en el cual “se puede compatibilizar la producción ganadera con la conservación de los […]

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El agrónomo Ernesto Massa es un estudioso que se lo pasa midiendo la vegetación de las islas del Paraná, la productividad vegetal y la composición botánica. Experto en este tipo de humedales, asegura que “el delta entrerriano es un ambiente particular”, en el cual “se puede compatibilizar la producción ganadera con la conservación de los recursos y con la dinámica propia de los humedales”.

Esa fue la pregunta que sirvió de disparador para hablar sobre la ecología de humedales en una jornada que se hizo en Gualeguay. ¿Se puede llevar adelante en las tierras del delta la producción de ganado bovino? ¿Es sustentable hacerlo?  Massa, que trabaja en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Paraná, resaltó: “Los humedales son ambientes muy productivos, de hecho, son los ambientes más productivos del planeta”. Pero al mismo tiempo recomendó tener prudencia.  

“Todo depende del tipo de humedal del que hablemos. Los hay en todo el mundo. En Argentina los encontramos desde en la Puna hasta en el sur. Pueden ser salinos, marinos o de altura. Las sociedades evolucionaron y se formaron, en muchos casos, en la periferia o en cercanía a los humedales. Un gran numero de ciudades se desarrolló a lo largo del río Paraná”, relató el especialista a Bichos de Campo.

 

-¿Cómo son estos ambientes y cómo es tu trabajo en ellos?

-Los humedales poseen una dinámica particular y compleja. Mi trabajo arrancó a principios de 2008, cuando luego de una crecida extraordinaria del Paraná las islas se cargaron de hacienda. Esa crecida se dio por un período de 10 años consecutivos, de 1998 a 2007. Ese último año el río bajó y se dio en paralelo, un crecimiento espectacular de la agricultura en Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, que son las que provincias que componen el delta. Entonces, esa agricultura le ganó superficie a las pasturas sembradas y a la vegetación natural, y el stock bovino tuvo que migrar a las islas. Ahí es precisamente cuando creció ese stock. Sólo recuerdo dos años de pérdidas importantes de hacienda y fueron los años 1998 y 2007, cuando se dieron dos crecidas muy fuertes del río.

Hacia 2008, le siguió una bajante importante (como la que sucede en la actualidad), que se conjugó con una fuerte sequía. Esa seguidilla en un breve periodo de tiempo ocasionó un contraste muy grande, porque pasamos de inundaciones a sequías e incendios que provocaron efectos ecológicos importantes. Por eso, una de las pautas de trabajo a lo largo de los proyectos que desempeño en el INTA es ver con qué herramientas podemos contar para bajar los riesgos y empezar a ver los humedales como lo que son: ambientes productivos, que funcionan con el agua. A su vez, evaluar cómo mejorar la utilización de la vegetación predial que, por cierto, es muy particular y guarda características de tres zonas geográficas de la Argentina. Tiene algo de las selvas misioneras, algo de los pastizales naturales de la Pampa húmeda, pero también tiene algunos rasgos de la provincia fitogeográfica del Espinal (una eco-región de la llanura Chaco-Pampeana).

-¿Por qué decís que los humedales tienen una dinámica particular y compleja, y cómo se configura la hacienda en ellos?

-Es así, y por eso hay que seguir generando conocimiento en torno a ellos. Los ligados al río Paraná tienen una vegetación compleja, con una matriz subtropical, gran biodiversidad del norte, con especies vegetales que crecen en presencia de agua, pero también con temperaturas altas- Por ende, la mayor productividad se da durante los meses estivales. Esto habla de que esa vegetación adaptada proviene de latitudes más al norte, en donde el manejo tradicional de la hacienda se da más en base al engorde, como modo de aprovechar esos pastizales. 

Ese corrimiento de la frontera agrícola que describí antes, y que trasladó mayor ganadería a las islas, implicó también el traslado de mucho rodeo de cría. Es decir que ahora tenemos también allí el ciclo completo, aunque el mismo se hace de modo desprolijo porque existen vientres, y toros, y cuando el río lo permite, paren los terneros, y si la bajante del río se alarga, hasta se puede terminar a esos mismos terneros como novillos. Todo depende de cómo vengan las crecientes.

Ver: Juan Pablo Oppen decidió volver a ser productor. Y explica: “Cuando comenzó el boom sojero pasamos a ser rentistas”

-¿Cómo se conforma el delta?

-El delta estricto arranca en la ciudad de Diamante, Entre Ríos, y se extiende hasta cercanías a la ciudad de Buenos Aires. A grandes rasgos, su clasificación tradicional se hace en 3 partes. La primera es hasta el viaducto Rosario- Victoria, lo que sería la cabecera del delta o delta superior, seguido del delta medio, y por último, el delta bonaerense, que traza una linea recta desde la zona Villa Paranacito hacia Capital Federal. Donde yo realizo mediciones es en el delta superior y algo del Paraná medio.

-¿Cómo se alimenta el ganado en las islas?

-La ganadería de islas tiene grandes variables productivas, y se configura en sistemas 100% pastoriles. Es que son muy pocos los momentos del año en que puede haber una suplementacion con algún alimento balanceado, energético o fibroso. Básicamente, se aprovecha la vegetación natural adaptada al ciclo hidrológico, la cual se reproduce por semillas, aunque muchas veces se hace a modo de propágulos vegetativos, es decir, la misma corriente actúa como dispersadora de la vegetación.

Una variable condicionante de cualquier sistema ganadero es la llamada ´carga animal´, que es, en definitiva, la cantidad de animales por superficie. Pero en una isla, lo que limita la cantidad de hacienda a poner es el estado hídrico y el capital del que se disponga. A su vez, hay que tener en cuenta que las islas no son homogéneas, son más bien superficies muy variables porque influyen la condición hidrológica del río, la acumulación de biomasa y la productividad entre las distintas estaciones del año; por ende, la carga animal en estos espacios se vuelve difícil de manejar.

-¿Y qué especies vegetales puede comer el ganado allí, en las islas?

-En un modo general, y para simplificarlo, podemos decir que en las islas predominan los albardones o zonas altas cerca de los cursos de agua, donde predomina la vegetación árborea o bosques mixtos, aunque también hay gramíneas y especies de otras familias vegetales con producción de bajo monte. Luego tenemos las medias lomas, constituidas por pajonales y carrizales. Y yendo al interior de las islas, predominan las lagunas o zonas bajas, con vegetación de pastizal corto, dominados por gramíneas altamente productivas. Y en el agua, encontramos comunidades vegetales arraigadas al fondo, o flotantes como los camalotes. Cada una de esas áreas tienen una vegetación particular y todas son aprovechadas para alimentar al ganado.

Un último concepto que quiero dejar en claro es el de la conservación, algo fundamental. Tiene que ver con lograr un manejo sustentable usando la vegetación natural para producir, sin degradarla en el tiempo, lo que implica conservar las especies vegetales de mejor calidad forrajera. Me refiero a las especies nativas, adaptadas, que pueden seguir reproduciéndose en el tiempo, siendo compatibles con la producción de carne. Esto es sentido conservacionista.

Mirá el programa especial que hicimos en el delta en octubre de 2018:

-¿Alientan a los ganaderos a usar sólo las especies vegetales del lugar para alimentar sus animales?

-Exactamente. Siempre se puede obtener calidad forrajera Pero para eso hay que ver cuáles son de mayor calidad, cuáles son mas digestibles, cuáles tienen más o menos fibra, y a su vez, hay que saber que cada tipo de vegetación o fisonomía cambia a lo largo del año; por ende también cambiará la calidad forrajera y la productividad. Hablo de obtener productividad por estaciones. A su vez hay que calcular con qué cantidad de ganado hacerla, y no como por lo general sucede en la ganadería de islas, en que se suele dejar libradas a las vacas para que elijan ellas dónde pastorear. Si hacemos esto, hacemos un mal aprovechamiento de la vegetación y eso trae una posterior degradación de los humedales.

-Entonces, ¿Cuál es el mejor modo de producir ganado en islas? 

-Muchísimos productores se me acercan y me dicen que quieren reemplazar la vegetación nativa o que quieren apelar a la intersiembra de especies. Pero yo les digo que es mejor trabajar desde la no intervención de los humedales, ya que son muy productivos, poseen una flora muy diversa y un buen numero de especies de calidad forrajera. Simplemente hay que trabajar con almanaque en mano y ver cuáles son los ambientes que más forraje aportan según la época del año. Si uno conoce esa oferta forrajera, se puede aprovechar mejor el alimento de las vacas. Y así también se aprovecharán mejor los bosques.

Ahora bien, los rodeos de cría en islas sí tienen una complejidad extra, y son los crecimientos hidrológicos, los cuales varían cada año, y obligan al movimiento de la hacienda. En un momento de parición, mover el animal implica un alto estrés. Por eso, hay que evitar tener la vaca todo el tiempo en la isla, y es mejor mantener una carga baja.

Igualmente, tratemos de corrernos de la visión de que ´todo lo que hay en una isla es malo´. Sembrar los humedales no es sencillo, ni desde lo técnico ni desde lo logístico, porque tienen suelos con mucha materia orgánica, que suelen estar encharcados, y si re remueven, el carbono almacenado se iría a la atmósfera, cuando precisamente los humedales, entre los múltiples servicios ecosistémicos que generan, se encargan también de almacenar el carbono en tiempos de cambio climático.

-Suena todo positivo cuando hablamos de producir ganadería en humedales. ¿Ni una contra que marcar?

-Bueno, no todo es rosa en el delta. Por su condición de permanecer mucho tiempo inundados, los humedales tienen como contra que son emisores naturales de metano, el llamado ´gas de los pantanos.´ Y a su vez, la materia orgánica presente en esos suelos, tiene una degradación lenta, por eso se suele decir que los humedales son sumideros de carbono. Pero, te tiro una buena: con la alta productividad que tienen, los humedales pueden balancear muy bien esas emisiones naturales, y lo hacen a través del crecimiento vegetal, el cual acumula el carbono en sus células, a través del dióxido de carbono presente en la atmósfera.

También debemos considerar que las islas acarrean sedimentos, en su mayor parte, provenientes de los Andes. Se sabe que más del 50% viene de allí. Pero, y acá otra buena, parte de ese sedimento son también nutrientes, por ende, todo puede ser valorizado.

-¿Y qué hay de las quemas que suelen darse en el delta? ¿No atenta contra la sustentabilidad?

-Bueno, te metiste en un tema muy complejo. En las islas se suelen hacer quemas para limpiar el campo y para tener un rebrote de mejor calidad en la vegetación, sobre todo de los pajonales que tienen baja calidad forrajera y que casualmente, son los que dominan en el delta. Entonces, es cierto, muchas veces se generan fuegos muy perjudiciales por el humo que generan. Fue lo que pasó en el 2008, por ejemplo, y este verano también hubo focos. No soy defensor ni detractor de las quemas. Creo más bien, que el Estado debería tener información científica para poder ordenar los actores del territorio y así tomar medidas.

Los institutos de investigación también deberían ponerse de acuerdo con las provincias en un plan de Manejo del Fuego, para poder generar información y dar fundamentos sostenibles a la hora de imponer multas. Por ejemplo, en Entre Ríos se multa, pero en Santa Fe directamente están prohibidas las quemas. La quema en general no es una buena práctica acá porque se la maneja mal, no porque sea mala en sí misma. Además, sin manejar las otras variables productivas, de nada sirve hacer una quema. Nosotros estamos trabajando en la isla con parcelas de quemas en distintos ambientes, y tratamos de coordinar acciones que nos den información científica, para poder hacer recomendaciones técnicas eficientes.

Ver: Historia de un encuentro: A Alejandro Wells le decían que no podía prescindir del glifosato, hasta que un día apareció Guillermo

-¿Está todo ligado al pulso hídrico y al momento del año entonces?

– Y si. Para hacer una cadena forrajera de calidad con la vegetación natural de la isla, sin intervenir la vegetación con una intersiembra de una especie no adaptada al ambiente, hay que saber cuáles son las especies más representativas, cómo producen en cada estación del año y con qué calidad forrajera lo hacen. Con esa información podemos hacer un buen manejo del ganado en la isla, y podemos, por ejemplo, llegar a conocer la receptividad, es decir, cuántas cabezas de ganado puede sostener un determinado ambiente en un determinado momento del año.

Se trata de ver en qué momento pastorear, por ejemplo, los bajos o lagunas internas; tratar de que sean aprovechamientos de alta carga animal pero en cortos períodos de tiempo, para, luego del pastoreo, que es un disturbio de por sí para el ambiente, poder esperar a que esa vegetación se recupere, y así seguir encadenando los usos de los distintos parches de vegetación dentro de un mismo predio.

-¿Cómo trabajan desde el INTA para que toda esta información llegue al ganadero?

-Estamos trabajando con gente del Conicet, con universidades y con el propio gobierno entrerriano, para, precisamente, darle la valoración que estos humedales merecen, y para evaluar qué es lo que trae el agua, además de traer agua dulce en calidad y cantidad, ya que también arrima los propágulos vegetativos, y por ende propicia una siembra natural, algo fundamental desde el punto de vista ganadero conservacionista.

A su vez, estamos trabajando con la Fundación Humedales que, solventa inversiones a través de proyectos que tienen que ver con la generación de datos en varios territorios, para poder, en definitiva, rescatar estos ambientes y darles un manejo adecuado.

No es sencillo trabajar en conservación y sustentabilidad; lleva su tiempo y requiere capacitar y enseñar otra forma de producir. Trabajar en los humedales, además, obliga a saber de vegetación y en poder interpretar el ciclo hidrológico, porque este es el que determina buena parte de esa vegetación, así como de establecer qué especie pastorear, con qué calidad, con cuánta biomasa, y cuándo hacerlo. Quiero que se entienda que los ciclos hidrológicos son la fuerza determinante de la productividad de un ambiente. Por eso hay que saber interpretarlos para amoldar la producción a ellos.

Sé que lo que digo es conflictivo, porque reconozco que también se dan inundaciones, que son, sin dudas, un perjuicio económico para el productor ganadero. Pero, a su vez, de no estar las islas, las ciudades se inundarían más aún, ya que los humedales ayudan a frenar el agua para que no se recarguen los acuíferos. No digo que no se inunden ciudades, pero si los humedales no existiesen, el efecto sería peor.

Ver: Cruzando el charco, dos “gurisas” agrónomas quieren ayudar al ganadero tradicional a implementar modelos más sustentables

-¿Notás una pugna entre los modos y ambientes de producción ganadera? 

-Yo no sé si hay una lucha pero, en lo que tanto biólogos como ecólogos estamos en consonancia, es en que la ganadería de islas no es para nada comparable con la ganadería de tierra firme. Y por eso, en algún momento habría que lograr un precio diferencial de la hacienda que viene de las islas, ya que, por lo general, es carne de calidad con muy baja carga de insumos. Es una ganadería, en definitiva, agroecológica, ya que no se utilizan agroquímicos; los únicos insumos que se requieren son los tendientes a hacer las vacunaciones.

Antes, en las islas se ponía a los animales sin mucho manejo, y se los retiraba cuando estaban gordos. Ahora, con el advenimiento de la ganadería de cría a las islas, es decir, los vientres con toros para producir terneros, el sistema se complejiza y la presión sobre el ambiente es otra. Esto implica otra carga y otro estrés a la hora de sacar la hacienda ante una inundación. Por eso merece una conceptualización diferente a la ganadería de tierra firme.-

Nota: Massa es egresado de la Facultad de Ciencias Agrarias de Esperanza, Universidad Nacional del Litoral, y cuenta con un Máster en Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias Agrarias de Zavalla. Si desean contactarse con él pueden hacerlo a massa.ernesto@gob.ar

 

 

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Pelearse con la sombra: El gran desafió que impone el Delta a los productores http://wi631525.ferozo.com/pelearse-con-la-sombra-el-gran-desafio-que-impone-el-delta-a-los-productores/ Tue, 23 Jul 2019 01:54:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=25154 El Delta del Paraná es una región que históricamente se destacó por actividades agrícolas como el cultivo de frutas, hortalizas y mimbre. Desde hace algunas décadas, la producción principal es la forestación con sauces y álamos. En la actualidad, los productores isleños buscan combinar la silvicultura —es decir, el cultivo, cuidado y explotación de montes […]

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El Delta del Paraná es una región que históricamente se destacó por actividades agrícolas como el cultivo de frutas, hortalizas y mimbre. Desde hace algunas décadas, la producción principal es la forestación con sauces y álamos. En la actualidad, los productores isleños buscan combinar la silvicultura —es decir, el cultivo, cuidado y explotación de montes forestales— con la ganadería. Tienen un escollo: la sombra que producen los árboles.

Sebastián Tamashiro, redactor del medio universitario Sobre la Tierra, vinculado a la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba), nos cuenta que hicieron algunos investigadores de esa casa de estudios para enfrentar un problema que es serio. La sombra que producen las plantaciones adultas reduce la disponibilidad de pastos y restringe la cantidad de animales que los campos pueden sostener.

Una experiencia de la Fauba en ese territorio logró, sin embargo, duplicar la oferta anual de forraje al incorporar pasto ovillo a esos pastizales.

“En el Delta del Paraná se puede desarrollar de forma óptima la ganadería porque sus pastizales son muy productivos. Pero los pastos que crecen bajo las plantaciones forestales son muy escasos en invierno. Como alternativa a esta situación, los productores isleños siembran cultivos forrajeros anuales, o verdeos, bajo el monte forestal, con resultados muy variables”, explicó Patricia Cornaglia, docente de la Cátedra de Forrajicultura de la FAUBA.

“Ante esta situación, probamos enriquecer la cubierta vegetal con pasto ovillo (Dactylis glomerata), una gramínea perenne que tolera la sombra y que crece en otoño, inverno y primavera. Lo agregamos en plantaciones forestales que presentaban muy baja cobertura en su estrato más bajo. Logramos una productividad anual de 2000 kilos por hectárea, un número más que interesante comparado con los 1200 kg que alcanzamos sin pasto ovillo”, explicó la investigadora.

Ver César Fuentes, un veterano que vio crecer la forestación en el delta bonaerense

“Disponer de buen forraje en verano y en invierno es alentador para combinar la ganadería con la forestación en la isla. Es decir, la producción silvopastoril”, resaltó Cornaglia a partir de los resultados del estudio publicado en la revista Agroforestry Systems.

La investigadora aclaró que la idea no es reemplazar el pastizal que crece bajo el monte forestal, sino aumentar la cobertura vegetal en estos campos. Además, destacó que así también se podría también reducir la erosión y la compactación del suelo del Delta.

La docente destacó que el pasto ovillo se usa frecuentemente en sistemas silvopastoriles de Nueva Zelanda, un país que comparte condiciones productivas y ambientales con la Argentina. “Por eso le propusimos a los productores probarlo en sus campos”, relató.

“Tras meses de trabajo en conjunto, ellos pudieron ver los buenos resultados en sus propios lotes y los tomaron como una demostración de que se puede aumentar la cantidad de animales en el agroecosistema al reducir el bache invernal de alimento”., expresó la agrónoma.

Ver Papel Prensa y su mayor fortaleza: la producción forestal en el delta inferior del Paraná

Esta escasez de pasto en inverno se da porque la mayoría de los pastizales de la región tienen su pico de productividad en verano. Como alternativa a esta situación, los productores isleños siembran cultivos forrajeros bajo el monte forestal. Esto es posible ya que, a diferencia de otros sistemas silvopastoriles, las especies forestales más difundidas en el Delta, los álamos y los sauces, pierden las hojas en invierno y permiten que la luz solar alcance el suelo. Patricia afirmó que esta particularidad junto con la adaptación de las producciones forestales, hacen pensar un futuro promisorio para la silvicultura isleña.

Desde principios del siglo XX, en el Delta se producía madera para elaborar cajones con los que se transportaban frutas y hortalizas hacia los mercados metropolitanos. A partir de los ‘50, la industria papelera fue el destino principal de los árboles de la isla. En ese entonces, las vacas sólo se criaban para el consumo propio y apenas frecuentaban las forestaciones para protegerse del sol.

En los últimos años, la ganadería de la región Pampeana comenzó a desplazarse hacia tierras más alejadas ya que no puede competir con la alta rentabilidad de cultivos como la soja o el maíz. El Delta fue una de las zonas en donde se introdujeron estos animales y los organismos estatales fomentaron que se combine con la ya presente silvicultura. “Todavía podemos mejorar muchos aspectos de la producción silvopastoril en las islas y junto con la contribución de los productores locales, estamos en camino”, concluyó Cornaglia.

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El INTA promueve un protocolo para producir de forma sustentable en el Delta del Paraná http://wi631525.ferozo.com/el-inta-promueve-un-protocolo-para-producir-de-forma-sustentable-en-el-delta-del-parana/ Tue, 13 Nov 2018 12:14:58 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=15149 El Delta del Paraná es un ecosistema frágil, en el que la actividad productiva ha ido modificando el paisaje.  Donde primero había frutales llegó luego la forestación, en la década del ’50, con la incorporación de salicáceas (álamos y sauces) para la producción de madera y pulpa para papel. Más tarde ingresaron los bovinos. Y […]

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El Delta del Paraná es un ecosistema frágil, en el que la actividad productiva ha ido modificando el paisaje.  Donde primero había frutales llegó luego la forestación, en la década del ’50, con la incorporación de salicáceas (álamos y sauces) para la producción de madera y pulpa para papel. Más tarde ingresaron los bovinos. Y la presión fue en aumento. 

“La primer complejidad que tiene el sistema es la dinámica hidrológica, que condiciona a los productores de aquí. Y el primer paso que deben dar es el de sistematizar, con terraplenes y albardones, para evitar las crecidas. Todo esto desata preguntas, fundamentalmente sobre el impacto en los suelos. Nosotros estudiamos la dinámica de nutrientes y sales, y la conservación de la biodiversidad, y nos dio que el balance es positivo. Comparando siempre con un sistema prístino”, contó Javier Álvarez a Bichos de Campo.

Álvarez es un técnico del INTA Delta del Paraná que se dedica justamente a estudiar el impacto de las actividades productivas en este ambiente tan especial y dinámico. Trata de responder si es bueno que el hombre intervenga en este sistema tan vivo y cambiante, ya sea con sistematizaciones para controlar el agua. La pregunta era obvia: ¿Es posible hacerlo sin perjudicar a nadie? 

Aquí la entrevista completa con el técnico del INTA Delta:

El técnico contó que el INTA y otras instituciones están trabajando para contar con un protocolo de producción que pueda derivar en poco tiempo en un manual de buenas prácticas productivas en la región del Delta. Con estrategias para mejorar la biodiversidad de la zona y los bosques ribereños.

Ver César Fuentes, un veterano que vio crecer la forestación en el delta bonaerense

El especialista aclaró que las producciones forestales y ganaderas en el delta inferior “tienen muy baja carga de agroquímicos, comparada a las producciones anuales en continente. En la forestación solo se controla malezas en los primeros años y luego vienen ciclos de 10 años sin aplicaciones”.

Respecto a la fertilidad de los suelos, explicó que “es verdad que hay oxidación de materia orgánica con la transformación de los pajonales, pero con las plantaciones queda una muy buena capa de materia orgánica -de 20 centímetros-, por efecto de las hojas y raíces que se descomponen. Sumado a un buen manejo del agua y los animales, el balance es positivo”, sostuvo Álvarez.

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