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desmontes – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 26 May 2021 14:08:10 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png desmontes – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 ¿Qué ambientes naturales queremos conservar? Según el naturalista Gustavo Aparicio, no existen lugares “prístinos” y muchos ya fueron modificados por la presencia del hombre http://wi631525.ferozo.com/que-ambientes-naturales-queremos-conservar-segun-el-naturalista-gustavo-aparicio-no-existen-lugares-pristinos-y-muchos-ya-fueron-modificados-por-la-presencia-del-hombre/ http://wi631525.ferozo.com/que-ambientes-naturales-queremos-conservar-segun-el-naturalista-gustavo-aparicio-no-existen-lugares-pristinos-y-muchos-ya-fueron-modificados-por-la-presencia-del-hombre/#comments Wed, 26 May 2021 11:52:55 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=68092 Gustavo Aparicio, director de Conservación de la Fundación Hábitat y Desarrollo, dice que la evidencia muestra algo que nos hace repensar el concepto de “prístino”: no sólo hay rastros de presencia humana en muchos ambientes naturales que se quieren conservar sino que, justamente, la acción humana ayudó a su desarrollo y conformación. En esta nota, […]

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Gustavo Aparicio, director de Conservación de la Fundación Hábitat y Desarrollo, dice que la evidencia muestra algo que nos hace repensar el concepto de “prístino”: no sólo hay rastros de presencia humana en muchos ambientes naturales que se quieren conservar sino que, justamente, la acción humana ayudó a su desarrollo y conformación. En esta nota, ejemplos para debatir y reflexionar.

Fue en la década del ochenta cuando en el Amazonas se descubrieron los terra preta (tierra negra en portugués): suelos creados por las personas que habitaban la región hace miles de años y que poseen 3 veces más materia orgánica, nitrógeno y fósforo que los suelos adyacentes y hasta 70 veces más carbón vegetal. Su formación se debe a la ocupación humana intensiva que aportó grandes cantidades de residuos carbonizados (restos de fogatas), excrementos humanos, huesos de peces, de mamíferos y caparazones de tortugas.

“Son estables y fértiles, incluso en la actualidad, lo cual resulta muy curioso ya que los suelos de la selva amazónica son pobres desde el punto de vista productivo, debido a su escasez de materia orgánica”, explica Aparicio. “Esta característica, común en las selvas tropicales, es la que evitó hasta el momento su conversión a la agricultura en gran escala”.

Los terra preta están esparcidos por toda la cuenca ocupando sectores que promedian las 20 hectáreas. Para detectarlos, los investigadores buscan sitios donde exista alta concentración de plantas domesticadas o semidomesticadas. Esto se debe a que en el Amazonas la domesticación de plantas comenzó hace unos 8.000 años y, cinco siglos después del colapso de aquellas culturas que se dedicaron a domesticarlas, las plantas persisten en los bosques y están tan asociadas a los suelos antropogénicos que su presencia sirve para hallar su ubicación.

“Otro efecto de la presencia humana que modificó la composición vegetal fue la caza, que provocó la disminución de fauna grande o mediana capaz de dispersar determinados frutos. Un estudio de investigadores brasileños encabezado por Mauro Galleti afirma que en los últimos 100 años se produjo una merma significativa de aves dispersoras de semillas de gran tamaño en el Bosque Atlántico, y que ello está asociado con la reducción en el tamaño de las semillas de palmito (Euterpes edulis)”, cuenta Aparicio.

Otro estudio reciente indicó que de las 1.600 especies de árboles y arbustos que crecen en el Amazonas, 227 son dominantes. De estas, 85 fueron domesticadas -o están en vías de domesticación- y 20 de ellas son hiperdominantes y se distribuyen en todos los ambientes. Su abundancia es un indicador de la cercanía a sitios arqueológicos y de suelos donde hubo presencia humana, generalmente próximos a los ríos navegables mientras que las especies leñosas no domesticadas son más abundantes lejos de los sitios arqueológicos, donde no había caza o se realizaba de forma esporádica.

“Por estas circunstancias puede afirmarse que el Amazonas no es ‘prístino’ en tanto ajeno a la mano humana, sino que fue moldeado por la domesticación del suelo y de las plantas”, enfatiza, al tiempo que menciona algo similar en relación al Chaco Húmedo.

“El antropólogo Gastón Gordillo estudió la región del río Pilcomayo, donde a principios del siglo XX la expansión ganadera causó la desaparición de amplios pastizales y la expansión de bosques y cuenta que aún hoy los tobas y wichís recuerdan que sus abuelos en la década de 1910 habitaban extensos pastizales que ingresaban más de 15 kilómetros tierra adentro”.

Es que los pastizales eran el resultado de incendios provocados por tobas, wichís y nivaclés para cazar, combatir y enviar mensajes: eso, sumado a ocasionales desbordes del Pilcomayo, limitaba la proliferación de leñosas y facilitaba el crecimiento de pastos. Pero los indígenas dejaron de provocar fuegos por la presión de los colonos y los embates del Ejército y luego, el ganado pobló las praderas y las fue agotando.

Ante la falta de alimento, las vacas se dirigieron al bosque y consumieron frutos de algarrobo, mistol y otras especies, que luego sembraron en el pastizal fertilizándolo con bosta. Así, el paisaje se fue trasformando hasta los bosques que hoy se desean conservar, sin saber en realidad qué paisaje era el original, lo cual es clave, por ejemplo, al pensar trabajos de restauración (¿Qué hay que restaurar sobre la base de qué?, podría ser una de las preguntas).

“Otro ejemplo es el de las dos especies de araucarias sudamericanas: el pehuén que crece en la provincia del Neuquén y en el centro y sur de Chile, y el pino Paraná presente en Misiones y en el sur de Brasil”, detalla el especialista. “Las pruebas indican que 3.000 años atrás el pehuén había ampliado su área de distribución pero que disminuyó a la mitad desde la llegada de los europeos. Por su lado, la población de pino Paraná tuvo una expansión hace entre 800 y 1.500 años, pero en la actualidad ocupa menos del 10% de su distribución original. La presencia de esta araucaria se corresponde con el hallazgo de artefactos en viviendas subterráneas o ‘casas de foso’ de grupos indígenas precolombinos. La misma evidencia, basada en el estudio de polen fósil, indica que en la época de expansión eran frecuentes los incendios y que había pastizales en la zona”.

Las gruesas cortezas de las araucarias resisten el fuego y se expanden en lugares abiertos (como la estepa) aunque sus renovales pueden crecer en lugares sombríos, como debajo de árboles más grandes. Las semillas, pesadas y de poca dispersión, facilitan la recolección de gran cantidad de recursos con poco esfuerzo, pero a su vez limitan la expansión de las araucarias. Varios investigadores creen que la cosecha, traslado y acopio de los piñones por parte de grupos humanos favoreció la dispersión de ambas especies. Cómo evidencia de ello, proponen la falta de aislamiento por distancia que se observa en los estudios genéticos.

“Algo similar ocurre con algunas palmeras: por ejemplo las yatay que crecen en la localidad santafesina de Berna, habrían llegado desde el sur de Goya (Corrientes) llevadas por los aborígenes que incursionaron en esa zona en canoa llevando frutos como alimento. De hecho, actualmente, la mayor concentración de esta especie se encuentra en las lomadas que acompañan al arroyo Malabrigo. Mucho tiempo después, también en el Litoral pero ya en el siglo XX, las personas que viajaban en ferrocarril llevaban cocos de la palmera mboyacá como alimento y los dispersaron a lo largo del trayecto férreo”.

“Un caso curioso es el de la ecorregión Campos y Malezales que ostenta el menor nivel de protección efectiva, medido en superficie de áreas protegidas. El doctor José Luis Fontana, reconocido botánico de la Universidad del Nordeste, opina que, en otros tiempos, en esa extensión que ocupa el noreste de Corrientes y sur de Misiones, pudo haber habido un bosque casi continuo”.

La hipótesis se sostiene a partir de la presencia de relictos de bosque en suelos con diferente composición y relieve. Lo que se planteó Fontana fue que si pudieron prosperar en condiciones tan disímiles, ¿por qué no existen ahora? Cree que es una cuestión de manejo y por eso cuando se deja de pastorear y no se realizan quemas ni se cortan los arbustos, el bosque regresa.

Luego de la expulsión de los jesuitas de América, quedaron miles de cabezas de ganado en los pastizales y después llegó la ola de inmigración europea, que también demandó madera y hubo que abrir caminos para transportarla. De este modo, en distintos momentos históricos, pobladores indígenas precolombinos, colonizadores españoles, jesuitas y guaraníes, criollos e inmigrantes europeos fueron transformando el paisaje hasta la actualidad.

“La mención de estos ejemplos no pretende desmerecer la conservación de ambientes naturales ni la función de las áreas protegidas -la mejor herramienta de conservación que existe-. Sí, en cambio, discutir el concepto de ‘prístino’ y considerar el impacto de las poblaciones humanas que vivieron aquí miles de años antes de la llegada de los europeos”, reflexiona Aparicio.

“Si la selva amazónica no es virgen, los bosques de araucarias (y algunos palmares) fueron favorecidos y hasta dispersados por las personas que consumían sus frutos y semillas, y la ecorregión donde decimos que urge crear reservas fue moldeada por humanos al eliminar los bosques y favorecer la presencia de ganado… ¿qué estamos conservando?”, concluye, abriendo el debate.

Su correo electrónico es gustavo@habitatydesarrollo.org.ar

 

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Greenpeace denuncia que Chaco no respetó un fallo judicial que ordenó detener los desmontes http://wi631525.ferozo.com/greenpeace-denuncia-que-chaco-no-respeto-un-fallo-judicial-que-ordeno-detener-los-desmontes/ Mon, 10 May 2021 15:18:23 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=66619 A través del monitoreo de imágenes satelitales, la organizción ambientalista Greenpeace detectó la deforestación de 7.811 hectáreas en la provincia de Chaco durante los últimos seis meses. Esto se produce, denunció la ONG, a pesar de un fallo de la Justicia provincial que suspendió los desmontes. “La impunidad y voracidad de algunos empresarios agropecuarios deja […]

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A través del monitoreo de imágenes satelitales, la organizción ambientalista Greenpeace detectó la deforestación de 7.811 hectáreas en la provincia de Chaco durante los últimos seis meses. Esto se produce, denunció la ONG, a pesar de un fallo de la Justicia provincial que suspendió los desmontes.

“La impunidad y voracidad de algunos empresarios agropecuarios deja en evidencia que ni las medidas judiciales ni las multas alcanzan para frenar la destrucción de nuestros últimos bosques nativos. Necesitamos que en forma urgente se penalicen los desmontes”, señaló Noemí Cruz, coordinadora de la campaña de Bosques de Greenpeace, al hacer pública la denuncia.

El 5 de noviembre pasado la Sala Primera de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de la provincia del Chaco resolvió “ordenar a la Subsecretaría de Desarrollo Forestal del Chaco y al Ministerio de la Producción, Industria y Empleo del Chaco: 1) La inmediata suspensión de todo permiso y/o autorización de cambio de uso de suelo (…) en cualquier estado de ejecución en que se encuentre, desde el mes de diciembre del año 2014 y hasta el presente; 2) La inmediata suspensión de todo procedimiento, trámite o actividad tendiente a otorgar permisos y/o autorizaciones de cambio de uso de suelo (…) 3) Asimismo, deberán notificar fehacientemente del presente resolutorio a los titulares de la totalidad de los permisos y/o autorizaciones de cambios de uso de suelo aprobadas y en estado de ejecución desde el mes de diciembre del año 2014, debiendo acreditar el cumplimiento”.

El fallo de la justicia se basó en la falta de actualización del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos, un proceso que se inició en 2006 con la sanción de la ley. En territorio chaqueño ese trabajo se realizó solo una vez, aunque la legislación requiere una actualización periódica.

A falta de una actualización de la Ley de Bosques, la justicia del Chaco ordenó detener todos los desmontes

Greenpeace citó datos del Ministerio de Ambiente de la Nación, que ubican a Chaco como la provincia con más pérdida de bosques nativos entre 2016 y 2019, con 130.487 hectáreas deforestadas.

Por su parte, el monitoreo satelital de Greenpeace detectó que, a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19, durante 2020 en la provincia se perdieron 13.128 hectáreas de bosques.

“El gobernador de Chaco tiene que entender que este debe ser el principio del fin de la deforestación en la provincia. No puede seguir siendo cómplice de este crimen y debe aumentar fuertemente los controles para garantizar que se cumpla la suspensión establecida por la Justicia y no se siga desmontando”, reclamó la entidad a Jorge Capitanich.

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A falta de una actualización de la Ley de Bosques, la justicia del Chaco ordenó detener todos los desmontes http://wi631525.ferozo.com/a-falta-de-una-actualizacion-de-la-ley-de-bosques-la-justicia-del-chaco-ordeno-detener-todos-los-desmontes/ Mon, 19 Oct 2020 15:28:29 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=49546 Las juezas de la Sala Primera de la Cámara en lo Contencioso Administrativa, Natalia Prato y Silvia Varas, hicieron lugar a una medida cautelar innovativa y ordenaron a la Subsecretaría de Desarrollo Forestal (dependiente del Ministerio de Producción, Industria y Empleo del Chaco) la inmediata suspensión de todo permiso o autorización de aprovechamiento o cambios […]

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Las juezas de la Sala Primera de la Cámara en lo Contencioso Administrativa, Natalia Prato y Silvia Varas, hicieron lugar a una medida cautelar innovativa y ordenaron a la Subsecretaría de Desarrollo Forestal (dependiente del Ministerio de Producción, Industria y Empleo del Chaco) la inmediata suspensión de todo permiso o autorización de aprovechamiento o cambios de uso de suelo y desmontes.

La medida comprende a todas las categorías de conservación establecidas por al Ley de Bisques (rojo, amarillo y verde), en cualquier estado de ejecución en que se encuentre desde el mes de diciembre de 2014, a excepción de los planes y trabajos de conservación que no impliquen la conversión de los bosques. La orden judicial durará hasta “despejar la incertidumbre respecto de las solicitudes otorgadas con posterioridad al vencimiento del plazo de vigencia y actualización del Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo establecido por la Ley Nº 26.331 y el Decreto Reglamentario N 91/09″.

La presentación judicial fue hecha por  la organización Conciencia Solidaria. Pero una de las que más celebró el fallo fue la internacional Greenpeace, que además reclamó al gobierno provincial de Jorge Capitanich que este veredicto sea el punto de partida para establecer medidas que terminen con la deforestación.

“Es un paso muy importante que la justicia chaqueña haya suspendido los desmontes. Y un logro de todas las organizaciones y personas movilizadas en defensa del bosque. El gobierno provincial tiene que entender que este debe ser el principio del fin de la deforestación en la provincia. Es hora de que se prohíban los desmontes para siempre”, señaló Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

El reciente fallo consideró “que el artículo 7 de la Ley 26.331 establece la prohibición de toda acción de desmonte hasta tanto se sancione el OTBN local, y que el artículo 6 del Decreto 91/09 obliga a las jurisdicciones provinciales a actualizar sus respectivos ordenamientos cada cinco años desde la sanción del instrumento legal. Entiende que, en la medida en que la Provincia del Chaco sancionó la Ley 1762-R en el mes de diciembre del año 2009, correspondía ingresar al proceso de actualización en el mes de diciembre del 2014″. Por eso porhibe todo lo que se haya hecho de ahí en adelante.

Según datos del Ministerio de Ambiente de la Nación y del monitoreo satelital de Greenpeace, Chaco fue la provincia con más pérdida de bosques nativos entre 2016 y 2019, con 130.177 hectáreas deforestadas.

A fines de 2018, Greenpeace denunció la complicidad del gobierno provincial con grandes empresarios agropecuarios, al realizar cambios de zonificación prediales para desmontar donde la normativa nacional no lo permite. Tras la fuerte presión de organizaciones sociales, el 29 de enero de 2019 el gobierno derogó, mediante el decreto 298/2919, las disposiciones que permitían estas modificaciones.

Se habla mucho del desmonte y poco de quienes viven adentro: Hay casi 2 millones de argentinos ligados directamente con los bosques nativos

En mayo del año pasado, el Juzgado Civil y Comercial de la 21º Nominación de Resistencia suspendió la ejecución de los desmontes en las fincas recategorizadas hasta que haya una resolución sobre el amparo que presentó la Defensoría del Pueblo del Chaco para que se anulen los permisos.

“Más desmontes significa más cambio climático, más inundaciones, más desalojos de comunidades campesinas e indígenas, más desaparición de especies en peligro de extinción y más enfermedades. Destruir bosques es un crimen y no podemos perder ni una hectárea más”, advirtió Giardini, que desde Greenpeace está impulsando una petición hacia los gobernadores de Chaco (Jorge Capitanich), Santiago del Estero (Gerardo Zamora), Salta (Gustavo Sáenz), y Formosa (Gildo Insfrán), para que decreten la emergencia forestal y prohíban los desmontes.

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