Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada 20 palitos verdes: Un estudio afirma que fueron las aceiteras las que aprovecharon la baja temporal de retenciones a la soja se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
“Hace unas horas, el Ciara-Cec dio a conocer un informe en el que detallan que en la semana posterior a la entrada en vigencia de la baja de retenciones, los envíos de aceite superan en 35% a los embarques de todo septiembre y los de harina equivalen al 88% del mes precedente, representando ingresos por un poco más de 620 millones de dólares”, indicó el ruralista. Los datos divulgados por los agroexportadores apuntarían a mostrar al gobierno que se aceleró el ritmo de liquidaciones de divisas, por estas mayores exportaciones.
Los datos concretos son que entre el 6 y el 14 de octubre los embarques de aceite de soja totalizaron 303.975 toneladas, mientras que los de harina de soja totalizaron 1.185.247 toneladas. Ambos productos quedaron en este momento con una retención de solo 28%.
Según los cálculos de Roulet, “para poder elaborar esa cantidad de aceite y harina de soja, la industria utilizó 1.500.000 toneladas de granos de soja, por lo que para calzar los negocios concretados en dicha semana tendría que haber comprado ese volumen de soja a la producción”. Pero eso no sucedió, pues los productores vendieron en ese mismo periodo una cifra insignificante de solo 591 toneladas de soja.
“Esto deja claramente demostrado que la soja la tenía en su poder y gran parte comprada la industria de molienda de soja”, enfatizó el cordobés.
A partir de ese dato, y en base a un precio FOB Comprador Spot de 448 dólares por tonelada, Roulet estimó que “por esta acción la industria tuvo 20 millones de dólares en una semana”. Esto en base al diferencial de cinco puntos de los que gozó la industria esa semana, ya que había adquirido la soja necesaria descontando el 33% a los productores, pero exportó los subproductos con una alícuota reducida del 28%.
“Por lo tanto, la que aprovechó la rebaja de las retenciones y más aún el diferencial entre la exportación del poroto y los subproductos de soja fue sin duda el sector industrial”, recalcó el ex directivo de CRA.
La entrada 20 palitos verdes: Un estudio afirma que fueron las aceiteras las que aprovecharon la baja temporal de retenciones a la soja se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada En su desesperada búsqueda de divisas, el gobierno cedió a la industria aceitera el regreso del “diferencial” de retenciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La mejor forma de obtener dólares genuinos es exportar más. Por eso este jueves los ministros Martín Guzmán, Matías Kulfas y Luis Basterra debían anunciar una serie de medidas de estímulos a los exportadores. La idea era que traigan dólares vendiendo más.
El gobierno a las mineras les bajó las retenciones del 12% al 8% para los metales (el oro y la plata, entre ellos). A la industria se las eliminó para los productos terminados. Y además aumentó una serie de reintegros.
Y para el agro un carajo. Ni siquiera se confirmó una posible rebaja del tributo a la carne vacuna, que había sido meneada por las autoridades a todos los medios hasta unos minutos antes del acto.
Para el gro solo quedó así una pésima fábula. Un relato tramposo como en los peores tiempos del gobierno de Cristina Kirchner, con el Maíz Plus o la defensa de la mesa de los argentinos.
El relato anuncio dirá que se bajaron las retenciones a los porotos de soja, del 33% a los que los habían aumentado en marzo pasado (dos meses antes de la cosecha) y que ahora serán del 30%. Solo en octubre, porque en noviembre subirán a 31,5%, en diciembre a 32% y en enero volverán a ser de 33%. Como si nada.
No es una rebaja que durará y derramará sobre la soja que los productores están comenzando a sembrar. No durará, como la que beneficiará a mineras y a industriales. Esa reducción no fue hecha a la medida de los productores, para impulsarlos a producir más, sino a medida de las urgencias del propio gobierno. Y de los grandes exportadores agrícolas.
No se pretende en este caso hacer crecer la producción e impulsar las exportaciones, ya que de todos modos la soja que queda en el campo (unas 16 millones de toneladas valuadas en 7.500 millones de dólares) en algún momento se venderá y pasará a manos de los exportadores. En todo caso, esta rebaja puntual apunta con claridad a que esas ventas se anticipen: con tres puntos menos de retenciones (aunque solo por octubre) para esa cosecha que resta vender se reforzarán un toquecito los precios de la soja.
Esta ventana no tiene nada que ver con estimular al sector a mejorar sus números y producir más. Solo apunta a apurar esas ventas de soja, para que las cerealeras y aceiteras, que son básicamente las mismas diez empresas, puedan comprarla, procesarla y exportarla, trayendo al país las divisas que ya y ahora necesita tanto el Banco Central. No se sabe cuántos millones de dólares le habrá prometido el sector exportador a los ministros. Pero que hubo negociación está más que claro. Con los exportadores. No con el agro.
La mejor prueba de esa negociación es que sorpresivamente se anunció el regreso del diferencial histórico de retenciones en el complejo oleaginoso: será de 2 puntos desde ahora mismo, pues las alícuotas del aceite y de la harina triburarán retenciones menores al 30% que en octubre se cobrará al poroto de soja. Guzmán dijo que las alícuotas para los derivados de la soja sería de 27/28% dependiendo del agregado de valor (aceite cruto o refinado). Fuentes del sector aclararon que en las posiciones más importantes será de 2 puntos. Con los cual estas retenciones bajarán ahora 5 puntos porcentuales y no 3, como el poroto. En el biodiésel la diferencia será mayor.
Pero el gran dato es que esa diferencia de 2% persistirá cuando las alícuotas transitorias se hayan acabado en enero y todo vuelva a fojas cero. Eso sí será permanente, como en el caso de la minería y la industria.
Es decir, la industria aceitera recuperó ese beneficio -según ella, un estímulo necesario para evitar la primarización de las exportaciones sojeras-. Venía haciendo un denonado lobby para que así sea. Parecía una cuestión de vida o muerte.
Pero este es un cachetazo para los productores agropecuarios. El diferencial histórico de retenciones había sido eliminado por el gobierno de Mauricio Macri en agosto de 2018 con apoyo de las entidades de la Mesa de Enlace. Siempre se consideró que la diferencia entre alícuotas (que casi siempre fue de 3 puntos y ahora sería de 2) constituía un subsidio desde los chacareros a la industria transformadora, que como ya dijimos está formada por empresas enormes.
Siempre que critican este diferencial, los ex funcionarios macristas que lo eliminaron recuerdan que el ex CEO de Vicentin, Sergio Nardelli, explicó como factor para la caída de esa aceitera aquella decisión, pues la empresa dejó de recibir unos 150 millones de dólares que le venían por esa vía.
El ex ministro Luis Miguel Etchevehere, dijo que el restablecimiento de esa diferencia en el tributo a favor de la industria implicará que en adelante el productor subsidie a la industria aceitera en unos 500 millones de dólares, por lo menos.

Como consuelo, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras (en la foto), informó a Bichos de Campo que en esta primera etapa (los tres meses de rebaja de retenciones al poroto), ellos trasladarán los cinco puntos de mejoría que reciban de beneficio por completo a los precios del productor. Pero desde enero, todo volverá a ser como antes de 2018, como casi siempre: los productos de la molienda pagarán menos que el grano sin procesar.
Por supuesto que ni Guzmán, ni Kulfas, ni Basterra hicieron mención al diferencial. Esto es cosa para entendidos. El anuncio oficial se resumió así: “Esquema de derechos de exportación para el complejo sojero. Se reducen las alícuotas de forma transitoria tanto para las ventas al exterior de grano de soja como para sus principales derivados”.
Lo transitorio pasa. El diferencial quedará. Como los beneficios para las mineras. Y la eliminación de retenciones para la industria…
La entrada En su desesperada búsqueda de divisas, el gobierno cedió a la industria aceitera el regreso del “diferencial” de retenciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Santiago del Solar explica por qué lucha contra el diferencial de retenciones en soja: “Nunca tantos cedieron tanto a tan pocos (y por tanto tiempo)” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
Fueron 34 años de una transferencia silente de recursos de parte del productor a la industria aceitera. Por un lado, 60 mil productores aproximadamente, y por el otro unas 8-10 empresas importantes de crushing.
El “diferencial” aceitero, pasaba de alguna manera desapercibido a los ojos de muchos productores. Y ese fue (en parte) el secreto para que haya durado tanto una prebenda de una magnitud que rondaba entre 300 y 500 millones de dólares por año. Prebenda que tuvo su fin en agosto 2018.
En la práctica, jamás un chacarero tuvo que firmar un cheque a nombre de una empresa aceitera equivalente al 3% del precio FOB de la soja que vendía. Nunca llegó a sincerarse con una factura con logo de la empresa, y en la cual rezara como concepto a pagar: “Por diferencial del 3 % correspondiente a su venta de Soja”. Las sumas hubiesen oscilado entre 8 y 15 dólares por tonelada, y habrían generado seguramente reacciones inmediatas. Esa imaginaria factura nunca llegó, pero en su lugar, el cargo se descontaba sistemáticamente de la liquidación de venta como menor precio al productor. Sutilezas.
Las pocas veces que este tema salía tímidamente a la superficie para discutirlo, al no haber muchos argumentos, solo se alegaba a la pasada que esa es la manera de “agregar valor” a los productos “primarios”. Luego se hacía un solemne silencio, y se cambiaba de tema. Lo mejor era no hacer muchas olas, ya que el 85% del valor agregado y el 71% del empleo de la cadena de la soja lo aporta el “sector primario”.
Para justificar la medida también, se suele aseverar que “sin diferencial, no da el margen del crushing”. Apelan así, a una supuesta desigualdad de oportunidades, en la cual el estado debería mediar a favor del más débil: la industria. Una suerte de “Soja solidaria” que justificaría la transferencia de recursos del campo a las aceiteras. Un razonamiento comprensible y de espíritu socialista. Reconozco que el capitalismo es bastante duro, tiene sus reglas, y la eficiencia se construye con meritocracia y efectividad en los procesos. Y estos suelen ser caminos más tortuosos que el de la búsqueda de soluciones rápidas en los despachos oficiales.
Las transferencias de recursos por alguna regulación palaciega hecha a medida de un beneficiario, y a costillas de otro, no agregan valor alguno. El “diferencial” en definitiva, era transferir dinero del bolsillo del chacarero de Junín o Wheelright y llevarlo al bolsillo de unas pocas aceiteras. Tan sencillo como eso.
El hecho más llamativo fue el de la exportación de biodiesel argentino más barato que el aceite desde 2014 a 2018. El producto elaborado (biodiesel) se vendía a menor precio que su materia prima. La explicación: un brutal diferencial de impuestos entre exportar un producto versus el otro. ¿Y el valor agregado? Eso era simple destrucción de valor, en la cual el chacareo argentino subsidiaba al consumidor europeo que llenaba alegremente y a menor precio su tanque de gasoil en Bruselas o Berlín. No solo el chacarero perdía, Argentina también perdía.
Toda esta obsesión e insistencia de la industria por este tema, no permite ver el elefante que está presente dentro de la sala: La soja argentina está estancada desde 2010. Brasil desde esa fecha aumentó su producción 80%, Paraguay 53%, Bolivia 44% y Argentina la redujo en 8%. Demás está decir que ninguno de estos países tiene ni tuvo una política de “diferenciales”.
El problema radica en otro lado. No en si estamos moliendo más o menos soja. El problema real, es que estamos perdiendo la carrera de la soja frente a nuestros vecinos, y la discusión se dispersa. No enfocamos la raíz del problema. Producir 10 millones de toneladas más de soja en NEA, NOA o soja de segunda en zonas de menor aptitud, es posible y sería la manera de impactar de lleno en la creación de valor.
Muchas veces dudo si no estamos frente a un “Problema de agencia”, donde el interés de los gerentes y cámaras no está alineado con el interés general de las empresas exportadoras. Ya que la fijación por poner en la palestra de manera recurrente el tema del “diferencial” es totalmente inconducente a la hora de aumentar exportaciones. Y es un tema demasiado de cabotaje como para que resista una discusión a nivel comercio internacional. Por ese motivo, en el acuerdo UE-Mercosur quedo taxativamente aclarado que Argentina no va a utilizar estos mecanismos que enturbian el mercado.
Lo que necesitamos es poner foco en lo que si cambiaría la situación actual para que se siembre más y con más tecnología. Y para eso, las medidas concretas son tender a bajar presión impositiva, atender los temas ambientales, unificar el tipo de cambio, alentar ley de semillas, y explicar de manera sencilla que “atajolandia” no existe.
Es hora de archivar este tema y terminar con cabriolas argumentativas para defender un punto que no incide en los grandes números a la hora de producir, exportar, agregar valor y generar divisas.
Momento de dar vuelta la hoja, y enfocarse en lo conducente, si es que de verdad estamos preocupados por la producción y las exportaciones de Argentina.
Santiago del Solar
La entrada Santiago del Solar explica por qué lucha contra el diferencial de retenciones en soja: “Nunca tantos cedieron tanto a tan pocos (y por tanto tiempo)” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Luis Zubizarreta blanquea el reclamo de la cadena sojera: “El poroto paga menos impuesto que si vos lo industrializás”, destacó se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Zubizarreta, que proviene del sector exportador y también es presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), sostuvo en esta entrevista que el panorama del sector es “complicado” y que este año se va a exportar “bastante menos”.
-Para la campaña que se viene de soja, ¿Qué expectativa hay? ¿Hay alguna proyección?
-La principal preocupación radica en el clima, que en la perspectiva hay algunos pronósticos de Niña. La segunda preocupación radica en la estabilidad cambiaria y los ruidos que hay en el esquema económico argentino. Creemos que hay algo bueno que está sucediendo que son la suba de los precios y eso ayuda. Si Dios quiere se va a sembrar un área similar a la del año pasado, y hasta tal vez un poquito mayor.
-En Chicago el precio de la soja viene subiendo de manera contundente, ¿Qué panorama ven en este sentido? ¿Piensa que la tendencia se va extender?
-La demanda está firme y esa es la gran noticia. Venimos de varios años con buenas cosechas tanto en Argentina y Brasil como en el hemisferio norte y la preocupación es que haya un problema climático y que por una demanda creciente se tengan que pagar mayores precios. Lo bueno es que la demanda firme sostiene los precios a pesar de las buenas cosechas y que cualquier problemita climático puede llevar a que los precios suban aún más y creo que eso es a lo que está yendo el mercado. Vemos una demanda de proteínas vegetales y esa es la buena noticia para Argentina, que pese a todas las oportunidades perdidas, el tren todavía está en la estación. Acá nuestro desafío es venderle productos al mundo con mayor valor agregado. Desde ACSOJA creemos que hay que romper las estrategias proteccionistas de los países compradores y convencerlos de que nos compren productos con más valor, terminados, y que nos permitan dar un salto cualitativo en nuestras exportaciones. Más carne y menos poroto. Los chinos nos compran porotos y nosotros queremos venderle productos terminados, que tienen muchos más valor, menos volatilidad y que sobre todo generan más trabajo.
-En los últimos tiempos subieron las exportaciones de poroto sin procesar y bajaron las de harina, ¿Por qué está pasando esto?
-Pasan dos cosas: los productos con más valor agregado pagan más impuestos que los de menor y eso incentiva a exportar los segundos Y, además, el mundo cada vez se hace más proteccionista y quiere agregar valor localmente. Esa es la principal batalla que Argentina tiene que dar para generar los incentivos para que la industria y el trabajo se generen en Argentina y que salgamos del modelo de granero del mundo y nos transformemos en un supermercado del mundo generador de trabajo. Supermercado y surtidor verde. Es un desafío y eso requiere políticas de Estado y continuidad y lo que nos está pasando es lo inverso, porque no se siguieron ciertas políticas en ese sentido.
-¿Ve necesario que se establezca de nuevo un diferencial en el pago de retenciones entre la soja procesada y la que no?
-La palabra diferencial tiene una connotación negativa. Creo que es necesario que se equilibre la cancha y que se equipare la carga impositiva de los productos con más valor agregado respecto a los que tienen menos y que se defina una política de Estado estable en ese sentido, porque los contrarios también juegan y tienen políticas activas para comprar materias primas y producir localmente. Nosotros tenemos que buscar estrategias para contrarrestar eso. Es crítico que lo hagamos.
-¿Equilibrar la cancha sería establecer de nuevo el diferencial?
-Quizás haya otra estrategia que no sea el diferencial. El diferencial es una, tal vez hay que buscar otra estrategia, pero tiene que ir en ese sentido, que es el de equilibrar la cancha. El poroto paga menos impuesto que si vos lo industrializas. Como la alícuota es la misma y al industrializarlo le agregas valor, que es energía, trabajo, impuestos, y se paga sobre ese agregado de valor, terminas pagando más impuestos que si exportas una tonelada de materia prima. Eso es lo que hay que corregir. En toda la cadena de soja, creemos que como las alícuotas son tan altas, limita nuestra competitividad y la producción. Nuestra propuesta es decirle al Gobierno que si gradualmente van bajando las alícuotas, van a recaudar más, porque la producción va a crecer y se va a terminar teniendo más exportación, generando más trabajo y recaudando más.
-En cuanto al biodiésel, ¿Cuál es la situación de la industria?
-El panorama es complicado. Las exportaciones están en mínimos históricos básicamente por un motivo fundamental, que es la pandemia. Hubo una disminución en la demanda de combustibles en Europa principalmente y una baja de precio generalizada que nos impidió exportar los volúmenes que veníamos vendiendo en los últimos años. Este año vamos a exportar bastante menos. En el mercado doméstico pasó algo similar: por un lado hubo un menor uso de combustible y por otro lado, por no actualizarse los precios, las pymes que abastecen el mercado interno dejaron de entregar, porque los números no le cierran.
La entrada Luis Zubizarreta blanquea el reclamo de la cadena sojera: “El poroto paga menos impuesto que si vos lo industrializás”, destacó se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Retenciones bajo la lupa: Para Santiago del Solar, “es increíble que a los economistas argentinos no se les ocurra otra cosa” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde su lugar de cuarentena en Rojas, le preguntamos a Del Solar su opinión sobre las retenciones, a las que Mauricio Macri solía calificar como un “mal impuesto”. Recordemos que Cambiemos había prometido un cronograma de reducción de esos derechos de exportación que no pudo cumplir. En septiembre de 2018 debió reimplantar el impuesto para todos los productos y hasta los servicios.
Del Solar apunta que este tributo es sin duda un “invento argentino”, pues “no se ve en ninguna parte del mundo”.
“Por ahí en Rusia aplican permisos de exportación o supo haber impuestos así en lugares como Ucrania. Pero en general, y si tomás a nuestros principales competidores, no aplican impuestos a la exportación. Eso hace que en ujna carrera de 100 metros arranquemos 33 metros más atrás que ellos”, afirmó. Se refirió metafóricamente así a la alícuota que se le aplica a la soja hoy, y que es del 33%.
Aquí la entrevista completa con Santiago del Solar:
El ex funcionario sumó al impacto de las retenciones el actual diferencial entre distintos tipos de cambio. “Una soja en Uruguay vale 310 dólares (la tonelada) y aquí vale 14 mil pesos ¿Pero cuántos dólares son si el banco no te los da?”, mencionó Del Solar en Bichos de Campo.
Para el productor, “de esta forma, las retenciones terminan generando una gran diferencia de competitividad y retraso, porque el fertilizante sale lo mismo que en todos lados”.
A su juicio, lejos de permitir un progreso, este impuesto estanca o reduce la producción. “En el 2010 producíamos 55 millones de toneladas de soja y hoy estamos en 49 millones. Cuando todos nuestros competidores crecieron. En Brasil construyeron ciudades de cero, como es el caso de Lucas do Rio Verde, en el Mato Grosso que hace 25 años no existía. Acá en Rojas estamos hace décadas en 20 mil habitantes. Pero acá es como que seguimos jugando con los jugadores lesionados”, ironizó.
Consultado sobre su propia experiencia de haber formado parte de un Gobierno que no pudo o no supo eliminar este impuesto, para Del Solar la explicación pasa por dos aspectos: “Primero, que es es un impuesto muy fácil de cobrar, se sienta un tipo, pone unos puntos más y se cobran directamente en el puerto. Por otro lado, es increíble que a los economistas argentinos no se les ocurra otra cosa”, exclamó.
“Tenemos muchos economistas reconocidos en el mundo. Pero si estos mismos quieren escribir un paper sobre retenciones en Canadá, no duran ni un segundo. Este argumento se cae al instante. Es un argumento muy localista”, destacó.
Por último, el ex jefe de Gabinete se refirió a los diferenciales de retenciones según el “agregado de valor”, una discusión que sostiene desde hace años con la industria aceitera, que ha logrado varias veces en la historia que la harina, el aceite de soja o el biodiésel pague menos retenciones que el poroto, con el argumento que se lo industrializa aquí. “Eso no es más que una avidada que beneficia a la industria aceitera y un par de directivos”, señaló Del Solar, que junto a Etchevehere impulsó la eliminación de ese diferencial en agosto de 2018.
“El ejemplo que yo les pongo a todos y los dejo tartamudeando es: tomando el gas como insumo para hacer urea que luego pasa a un maíz que termina en alimento animal, el maíz o la carne deberían pagar menos retenciones que el gas. Pero no, usan mal el concepto de valor agregado y señalan que un grano es un producto primario”, argumentó.
“Las retenciones te permiten todo este tipo de debates internos, porque son una rareza argentina. El tema es que acá están internalizadas y se considera que están bien, pero salís al mundo y no lo pueden creer”, señaló el productor.
La entrada Retenciones bajo la lupa: Para Santiago del Solar, “es increíble que a los economistas argentinos no se les ocurra otra cosa” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada La industria aceitera lamentó que el nuevo gobierno no haya reimplantado el diferencial entre el poroto de soja y sus derivados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
En efecto, los tres productos (la materia prima y los que derivan de su molienda) quedaron con una retención del 33%, sin diferencias entre ellos. En los últimos meses el sector aceitero había realizado gestiones para que se volviera a distinguir tributariamente unos de otros (históricamente la soja tributó de 2,5 a 3 puntos más que los productos industriales), como un modo de promover la molienda del poroto en el país y la exportación de productos con mayor valor agregado.
Pero eso no sucedió. Y por ello, en un comunicado, la cámara que preside Gustavo Idígoras (foto) “instó nuevamente a defender la industrialización de la soja en el país mediante el establecimiento de derechos de exportación que no castiguen la transformación y el empleo en la Argentina”.
“El Decreto 230/2020 publicado en el día de la fecha, eleva las alícuotas de derechos no solo para la soja sino también para la harina y el aceite de soja, castigando a través de un impuesto al valor agregado de exportación, la industrialización, el empleo y la mayor
generación de divisas para el país al ser el primer sector exportador nacional y líder mundial en estos productos procesados”, afirmó el comunicado de la entidad que agrupa enormes empresas como Cargill, Bunge, Dreyfus, AGD, Monlinos Agro,Cofco y otras.
El ministro de Agricultura, al presentar el nuevo esquema de retenciones, dijo que se estudió a fondo el asunto de reimplantar el diferencial, pero aceptó que la decisión de reimplantarlos no se tomó debido a la resistencia de los productores, quien ven detrás de esa medida un subsidio directo desde el sector a la industria aceitera. Es que los precios internos de toda la soja replican de inmediato el impacto de retenciones que ahora están en 33%, pero si se hubiera reimplantado ese diferencial, las grandes fábricas podrían exportar la mayor parte como pellets o aceite, apropiándose de la diferencia.
Basterra, de todos modos, aclaró que una posible marcha atrás a la decisión de Macri de eliminar esta brecha entre retenciones de la materia prima y sus derivados, seguirá siendo estudiada. Y recalcó que al gobierno de Alberto le interesa tomar políticas activas para promover un mayor valor agregado.

Ciara-CEC, en ese sentido, metió el dedo en la llaga al apuntar que “el gobierno ha establecido derechos de exportación inferiores que las materias primas” en otros rubros. Citó los casos de la harina de trigo, del maíz, del maní procesado, de los pescados procesados. Y podría haber citado también el caso del biodiésel que se elabora a partir del aceite de soja, que finalmente quedó con una tasa del 30%.
“Es por ello que proponemos que el gobierno aplique un tratamiento impositivo igualitario para poder recuperar la fortaleza de la industrialización de soja en nuestro país. Ciara-CEC entiende que el gobierno está enfrentando el desafío de lograr una deuda externa sostenible, pero estamos convencidos que se debe hacer con una lógica de construcción y defensa de la industria nacional”, sostuvo la entidad que agrupa a las mayores exportadoras.
La entidad advirtió que “eEl proceso de primarización de la soja, que implicó que su venta como poroto sin procesamiento, al exterior creciera el año pasado un 140% -según datos del INDEC- atenta contra el desarrollo del empleo, la industrialización en el país y deprime los precios locales a los productores, por lo que reduce la exportación de productos con mayor valor agregado y consiguientemente el mayor ingreso de divisas. Actualmente, la
industria tiene una capacidad ociosa del 43%”.
La entrada La industria aceitera lamentó que el nuevo gobierno no haya reimplantado el diferencial entre el poroto de soja y sus derivados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Raúl Dente, de Acopiadores, está a favor de que haya un diferencial de retenciones o reintegros para los subproductos de la soja se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Creo que el complejo sojero tuvo un crecimiento espectacular en un tiempo. Y convengamos que también había retenciones y fuertes distorsiones en los mercados de maíz y trigo. De manera tal que cuando se recompuso esa situación, y dejaron los derechos de exportación solo para la soja, ahí hubo una recomposición de la tierra y de la siembra”, explicó Dente a Bichos de Campo.
Pero respecto de la unificación de los derechos de exportación para la industria aceitera, Dente recordó que “antes existía el diferencial arancelario, es decir, el derecho de exportación que pagaba el crushing de soja para exportación era inferior a la tasa que pagaban los granos, y esa era la forma en que la industria devolvía el supuesto beneficio por haber comprado la materia prima más barata”.
“Con esto, yo lo que digo es que, cuando se grava con derechos de exportación a los productos industrializados a una tasa inferior a la que tienen las materias primas, cuidado, porque no necesariamente eso es un subsidio de los productores a la industria”, indicó el veterano directivo de la Federación de Acopiadores.
Mirá el reportaje completo realizado a Raúl Dente:
“Al poner la misma tasa de derechos de exportación, estoy empezando a gravar con impuestos a la industria exportadora. Y un país que tiene que crecer con exportaciones, y que las mismas deben tener valor agregado, si bien los derechos de exportación son uno de los impuestos más distorsivos que hay, mucho más lo es el gravar a una industria con valor agregado”, lamentó Dente en su análisis.
En su análisis, el especialista recordó que lo que se propone al hablar de un diferencial arancelario (a su juicio también se podría aplicar mediante reintegros) “es lo que todos pregonamos cuando decimos de agregar valor en origen”.
A juicio de Dente, la eliminación del diferencial histórico d(de entre 2,5 y 3% según la etapa históricoa) fue un error del gobierno de Macri que “también afectó al desarrollo de la soja, porque le pusieron un impuesto a la industrialización de productos para la exportación y no para el consumo interno”, destacó.
Respecto de la industria aceitera, incluidos los puertos, Dente remarcó que “hicieron fuertes inversiones. Tenemos un polo que es ejemplo en el mundo y tenemos todavía algún nivel de capacidad ociosa que está alrededor del 30% al 35%, con lo cual estamos en condiciones de poder seguir aumentando la producción de soja”.
Dente se mostró esperanzado respecto del crecimiento del área sojera en el país para este año: “Si bien las decisiones de siembra ya están adoptadas, pero en base a toda la incertidumbre nueva que se ha recreado (en función del resultado electoral), podría haber un traspaso de área de siembra de maíz a soja, de modo tal que quizás este año podría aumentar marginalmente la producción de soja”, evaluó.
La entrada Raúl Dente, de Acopiadores, está a favor de que haya un diferencial de retenciones o reintegros para los subproductos de la soja se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Macri mete la cabeza en la boca del león: ¿Volverá el diferencial de retenciones? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>No se si alguien se lo habrá advertido, pero el presidente estará metiendo la cabeza en la boca del león. La de Renova es la mayor planta para la molienda de soja de todo el mundo.
La flamante Mesa de la Soja, que será una reunión multitudinaria, tendrá como objetivo “fijar una agenda estratégica de trabajo para lograr mejorar la competitividad de la cadena sojera”, según reza en la convocatoria. Se cae de maduro que la poderosa industria aceitera, responsable del 30% de las exportaciones totales de este sojizado país, aprovechará la situación para exponer ante Macri sus desgracias más recientes.
Básicamente, las empresas nucleadas en Ciara-CEC exhibirán una serie de indicadores para mostrarle el gobierno que el país avanza hacia una “reprimarización” de su portafolio de negocios, con un incremento de los embarques de porotos sin procesar y una caída de los envíos al mundo de los productos obtenidos a partir de la molienda local del grano. Esto es, aceites, harinas y biodiésel.
Aunque pueden ser motivo de debate cuáles son los factores que lo desencadenaron, ese proceso se ha hecho muy palpable en los últimos meses. Y se expresa en cifras duras que seguramente los representantes del sector industrial arrojarán sobre la mesa. Mostrarán que 2018 terminó con una baja en la molienda del 12%, que podría empeorar este año si continúan creciendo las exportaciones de soja sin procesar en detrimento de los subproductos.
Una parte importante de la explicación de por qué sucede lo que sucede hay que buscarla en la guerra comercial entre China y Estados Unidos, ya que el primer país suspendió sus compras de soja desde el segundo y comenzó a buscar proveedores del poroto en otras regiones productivas. Primero miró a Brasil y después a la Argentina. China solo importa el grano sin procesar, para abastecer a su propia industria aceitera. También la sequía del año 2018, que recortó 30% la oferta de soja, debe formar parte del escenario.
Ver Un perro con orejas de gato: Invento argentino para zafar de las retenciones a la soja
Pero está cantado que los directivos de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) criticarán también la política llevada a cabo por el gobierno de Macri, sobre todo porque colaboró a empiojar este escenario. Sucede que en agosto y septiembre la administración nacional tomó medidas que perjudicaron a la industria por dos vías:
Macri sabe de las quejas del sector aceitero por hacer nivelado la alícuota de retenciones para el grano sin procesar y para los productos con mayor valor agregado. Estas críticas han sido públicas y seguramente se habló dle tema en la reciente gira del presidente por India y por Vietnam , ya que de la delegación empresaria participó el titular de Ciara-Cec, Gustavo Idígoras, además de Sergio Nardelli, de Vicentín, que actuará como anfitrión en la visita a la planta de Renova.
Los representantes de las entidades rurales de la Mesa de Enlace también han sido invitados a ocupar sillas en la flamante Mesa de la Soja. Por eso no es descabellado pensar que durante la reunión quede expuesta la fractura que existe en la cadena. Los agropecuarios saben que esos 2,5 o 3 puntos adicionales de retenciones eran descontados por las aceiteras de los precios pagados al productor, quien finalmente terminaba así “subsidiando” a la industria más poderosa y competitiva del país.
El principal promotor de la nivelación de las retenciones estará sentado junto al presidente y al ministro de la Producción, Dante Sica. Se trata de Luis Miguel Etchevehere, el subsecretario de Agroindustria. Fue el ex titular de la Sociedad Rural quien en agosto de 2018 acercó a Nicolás Dujovne la alternativa de eliminar ese diferencial entre poroto y subproductos para mejorar los números de la recaudación.
En aquel momento, el Ejecutivo nacional también tomó otras dos medidas: Eliminar el Fondo Federal Solidario, que lo obligaba a compartir el 30% de la recaudación por retenciones con las provincias; y la Rebaja de los Reintegros de Exportación. La industria aceitera, en los últimos meses, ha sugerido que una vía para recuperar los estímulos al agregado de valor y la molienda de soja podría ser justamente una suba de esos reembolsos.
Macri meterá mañana la cabeza en la boca del león. Tendrá que ser muy ágil el presidente para salir entero y esquivando una definición sobre esta controversia.
La entrada Macri mete la cabeza en la boca del león: ¿Volverá el diferencial de retenciones? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Al final tocarán las retenciones a la soja, pero apuntando a la industria aceitera y tratando de resguardar al productor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>"El Gobierno Nacional ha adoptado la decisión de proceder a modificar algunos de los derechos de exportación del complejo sojero contemplados en el Anexo I del Decreto N° 133/15", dice una resolución de Agroindustria. No sé en alcance todavía…
— Matías Longoni (@matiaslongoni) August 14, 2018
Esta modificación se confirmó el miércoles. El Decreto 757/2018 estableció la nueva estructura arancelaria para los derivados de la soja. Se trata de una modificación parcial, y que regirá hasta el 28 de febrero de 2019.
La idea del Gobierno, que está urgido en que le ingrese dinero fresco, fue congelar en el actual 23% las retenciones a los principales subproductos de la molienda de soja (la harina y el aceite), mientras mantiene sin cambios el cronograma de reducción de las retenciones sobre el poroto (que actualmente están en 26%). De ese modo, ambas alícuotas confluirán en 23% a fines de febrero.
Así las cosas, el Ejecutivo se apropiará de la recaudación de 3 puntos de retenciones a la mayor parte de los embarques sojeros argentinos (los pellets de soja son la principal exportación del país) durante un lapso de seis meses. A partir de entonces todo quedará en 23% y reduciéndose, como prometió Mauricio Macri a los dirigentes del agro.
De ese modo, según argumentaron los funcionarios del Palacio de Hacienda, el impacto fiscal de la medida recaería sobre la industria aceitera y no sobre los productores. Y Macri finalmente no alteraría la promesa que les hizo a los dirigentes de la Mesa de Enlace, a quienes juró y perjuró que su decisión era no alterar el cronograma de reducción de las retenciones a la soja, que se inició a fin de año en 30%, debería concluir 2018 en un 26% y cerraría a fines de 2019 en el 24%.
Ya dos fuentes me confirman que haria el gobierno con las retenciones del complejo sojero: eliminar el histórico diferencial cambiario de 3 pct que existe entre las exportaciones del poroto de soja y sus principales derivados industriales, la harina y el aceite.
— Matías Longoni (@matiaslongoni) August 14, 2018
¿Cómo sería la fórmula del Gobienro? Se optaría por una “tarifa plana” que nivelaría las retenciones en el actual 26% que tributa el poroto, eliminando de ese modo el histórico diferencial cambiario que existía entre el grano y los subproductos de la molinenda, el aceite y los pellets de soja. Como esos son los productos que más exporta la Argentina, el gobierno podría recaudar el dinero que necesita, supuestamente sin perjudicar al productor, que seguiría tributando el actual 26% correspondiente a agosto.
El “supuestamente” no es una palabra vana. Es que habrá que ver la evolución de los precios de la soja en el mercado local (donde se expresa el descuento de retenciones que pagan los exportadores) para determinar con claridad sin finalmente el productor no sale perjudicado por estos retoques, ya que podría suceder que la industria les haga un descuento mayor sobre le valor internacional del poroto.
El diferencial de retenciones a favor de la industria aceitera está vigente desde la eliminación de retenciones dispuesta por el gobienro menemista en 1991. Solo se mantuvo un tributo del 3,5% (luego se redujo a tres puntos) que penalizaba las exportaciones de aceite y harina de soja (además de los productos del complejo girasol), a fin de abaratar el costo de la materia prima para esa industria procesadora, fomentando el agregado de valor en el país.
La entrada Al final tocarán las retenciones a la soja, pero apuntando a la industria aceitera y tratando de resguardar al productor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Daniel Lema: “Se llegó a vender biodiésel mucho más barato que el aceite de soja” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Entrevistado por Bichos de Campo, el investigador del Instituto de Economía del INTA explicó que “si bien el efecto de las retenciones diferenciales no es un subsidio explícito, desde el punto de vista económico tiene el mismo efecto. Baso mi opinión en fundamentos de teoría económica, que sostiene que cuando hay un impuesto diferencial del tipo de exportación, el procesador adquiere el insumo más barato que el precio que tendría en situación de libre comercio”.
Debido a esa situación, según Lema, la disparidad de aranceles “tiene el mismo efecto económico que si se tratase de un subsidio, aunque no lo sea, lo que genera la posibilidad para las empresas de exportar con una ventaja importante, entrando a mercados con precios muy competitivos”.
Lema, que también es Coordinador Académico de la maestría de negocios en la Universidad del Cema, remarcó: “Como los mercados de biodiésel son pequeños y regulados, se llenan rápidamente y hay que competir por precio”. De allí que las ventajas de este tipo encuentren reacciones tan rápidas y fulminantes de los productores locales.
“El tema es que la ventaja es muy grande en términos de diferencial. Es decir, tenemos 27% de retenciones para el aceite, 30% para el poroto de soja y 0% de retenciones para el biodiésel, lo que hace que la industria que produce biodiésel compre el poroto de soja con descuento del 30%, y una vez procesado, lo exporte pagando 0% de retenciones”, explicó.
Escuchá el reportaje completo a Lema:
El economista agregó que “esto le da ventaja a la empresa, en términos de adquisición del insumo barato, lo cual le permite bajar el precio del producto final, a tal punto que se llegó a vender biodiésel mucho más barato que el aceite de soja, lo que llama la atención a las comisiones de investigación de comercio exterior. Y así vemos como las empresas locales presentan denuncias, y las mismas son aceptadas rápidamente”.
Con respecto a la situación argentina con la Unión Europea (UE), Lema comentó que “la UE puso derechos antidumping muy altos, y esos cálculos se volvieron cuestionables, lo que dio vía a reclamos judiciales que complejizaron la situación, ya que el hecho de que una empresa tenga un diferencial de retenciones que le permita comprar la materia prima más barata no significa que por eso se produzca dúmping”.
Agregó: “Una cosa es el subsidio y otra el dúmping. De allí derivó el fallo de la OMC, el cual fue mixto, porque por un lado dijo que había dúmping, ya que la aplicación de los derechos de exportación genera una distorsión económica, pero a su vez dijo que esos derechos fueron mal calculados; por lo que hubo una apelación que se resolvió en octubre pasado. Ahora bien, la UE aún no rebajó aún esos derechos, pero lo que debería hacer es recalcularlos a la baja. Todo depende de la diplomacia de ambas partes”.
La entrada Daniel Lema: “Se llegó a vender biodiésel mucho más barato que el aceite de soja” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>