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La entrada ¿Cuáles son las consultas más frecuentes de los productores a los contadores especializados en agro? La respuesta no te va a sorprender se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Y cuáles son los temas contables e impositivos más consultados por los productores? Bichos de Campo acudió a distintos especialistas para dar con las preocupaciones más frecuentes. Una ellas es el famoso Impuesto a las Ganancias.

“Es el principal costo de consulta porque la actividad agropecuaria te termina gravando realices o no ventas. A diferencia de cualquier otra actividad, si vos no vendes la producción la tenés que valuar como si la hubieras vendido a valor de mercado. Quedarte ahorrando en granos, lo que históricamente hicieron los productores, implica que vos pagues el Impuesto a las Ganancia cuando los tenés, y que después pagues cuando los vendas sobre la diferencia de precio que hubo entre el cierre de ganancias y el valor de venta”, explicó a este medio Mariano Echegaray, licenciado en Administración, contador y asesor de empresas agropecuarias.
Aunque quisiéramos exponer una razón más coherente para este inconveniente, lo cierto es que es así simplemente por el criterio de evaluaciones que se ha fijado, lo que convierte al sector en uno de los más discriminados a nivel impositivo.

“Hoy por hoy el Impuesto a las Ganancias no solamente tiene una incidencia en un resultado que ya pasó, sino que incide en la determinación de obligaciones impositivas a futuro como son los anticipos. Lo que tratan de hacer los productores es ir determinando, con una antelación suficiente, cual será el impacto de ese impuesto en función al resultado que van obteniendo”, señaló por su parte Bernardo Ciancaglini, contador especializado en temas agropecuarios, a Bichos de Campo.
¿Hay algo para hacer? La respuesta, aunque tenga gusto a poco, es planificar con anticipación, siempre de la mano de un profesional.
Otro de los temas por los que más se consulta es el de los saldos técnicos del IVA, que se generan por la diferencia entre el IVA que se paga por la compra de insumos, servicios o inversiones necesarias para la producción, y el que se recupera a la hora de la venta.
“El saldo técnico es un saldo inmovilizado, que se deteriora con la inflación, cuya única forma de recuperarse es incrementando el volumen de venta o disminuyendo el volumen de compra. Lamentablemente, el saldo técnico va a depender de la situación de cada productor y de la infraestructura con la que cuente. Su recupero no es una cuestión sencilla de analizar porque entra la complejidad de la actividad en la que se esté trabajando”, afirmó Echegaray.
Argentina va camino a posicionarse como líder mundial en el cobro de impuestos sobre el patrimonio
“El sistema es tan perverso que el único camino para que te puedas ahorrar algún impuesto es pensar en crecer. ¿Cuál es el problema que tenés para pensar en crecer? Que en la vereda de en frente está la política, que permanentemente está bombardeando al sector agro con malas noticia”, agregó el especialista.
Vale aclarar que existen otros saldos que sí cuentan con un mecanismo un tanto más aceitado para su devolución, como es el saldo de libre disponibilidad, al que se accede por el Sistema Simplificado Agrícola (SISA). El mismo genera una devolución del desfasaje generado por las retenciones aplicadas a la hora de exportar, y puede ser administrado por un profesional contable de forma más rápida.
“El IVA es un antes y un después en la vida del productor. Hoy la presión fiscal sobre la renta agrícola está en torno del 60%, siempre considerando todas las unidades del Estado, desde los municipios hasta los impuestos nacionales. Eso trae aparejado la búsqueda de un esquema alternativo en la comercialización que atenúe distintas situaciones”, indicó Ciancaglini a este medio.
Una herramienta alternativa para aplicar esos saldos técnicos que no se logran recuperar es la inversión en ganadería, que presenta más beneficios fiscales al quitar el pago anticipado de impuestos que sí tiene la agricultura. En la actividad pecuaria, los establecimientos de cría pueden ser valuados en su costo histórico por lo que no se debe pagar por la tenencia de la hacienda, algo que sí ocurre con la tenencia de granos que no se venden.
“En ganadería pagás cuando vendés. Si tenés la posibilidad de vender granos y comprar hacienda, dejás de tener un activo que te valúa en valor de mercado y te pasas a un activo que te valúa a costo histórico. Tenés entonces un beneficio y un incentivo fiscal para invertir en ganadería”, detalló Echegaray. Por desgracia, esta puede no ser la solución más atractiva teniendo en cuenta los vaivenes y las restricciones registradas durante este año.
Finalmente, otra de las consultas frecuentes es la orientación del financiamiento y de las inversiones para obtener beneficios fiscales. Aquí la decisión tiene que ser tomada en base al margen de negocio esperado y más conveniente. Una opción puede ser la compra anticipada de insumos agrícolas, para evitar su aumento, y otra puede ser la transformación de activos a dólares.
“Lo importante es que nosotros, en un contexto inflacionario, si nos quedamos en granos terminamos tributando más impuestos. La recomendación es buscar el negocio y cambiar el paradigma en los productores. El productor agropecuario siempre decide una venta en función de lo que es el precio. Tenemos que dejar de pensar como productores y empezar a pensar como empresarios”, sostuvo Echegaray.
Ahora bien, ¿qué pueden esperar los productores para el año 2022?

“Está clarísimo que el año que viene vamos a tener más impuestos. Se acaba de firmar un pacto fiscal donde se autoriza a las provincias a subir los cuatro impuestos provinciales básicos: sellos, ingresos brutos, inmobiliario y patente. Además se los incentivó a implementar el impuesto a la riqueza, para el cual ya tienen facultad. Ahora hay que ver que decide cada Congreso provincial y hasta donde suben las alícuotas”, determinó Héctor Tristán, contador público y tributarista especializado en cuestiones agropecuarias, en conversación con Bichos de Campo.
El otro inconveniente está en la diferencia del tipo de cambio, que afectó de forma más que notoria al precio de los insumos, registrándose en muchos casos aumentos del 100%. Esto genera imprevisibilidad e inseguridad jurídica a los efectos de poder encarar un nuevo proyecto productivo.
“Antes el productor solo tenía que ser eficiente para producir, hoy tiene que ser eficiente para producir, comercializar, administrar el pago de los impuestos, entre otras cuestiones”, reconoció Echegaray.
Pero a no desesperar. Todos los especialistas acordaron en que la mejor estrategia es consultar y planificar con anticipación las actividades a encarar.
“La consulta tiene que ser permanente. Hay que ir tratando de ver diferentes situaciones que permitan al productor agropecuario estar preparado para atender, de la mejor manera posible, las contingencias que se puedan llegar a generar. Los derechos de exportación, las restricciones cambiarias, la imposibilidad en la comercialización, son todas aristas el productor tiene que tener en cuenta en su análisis”, puntualizó Ciancaglini.
“El concejo que más he dado es la planificación, que va desde cómo se instrumenta un contrato, hasta como se instala una operación, el tipo de sociedad, etc. Hay una cantidad de alternativas que permiten optimizar fuertemente el negocio de punta a punta”, concluyó Tristán.
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]]>La entrada El pecado original: En el primer semestre crecieron 45% las importaciones “subsidiadas” de alimentos que en muchos casos se podrían producir acá se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según el Monitor de Comercio Exterior publicado por Agricultura, estos primeros seis meses se utilizaron casi 4.000 millones de dólares en traer muchas de cosas que la Argentina ya produce. Esto es, se gastaron unos 1.300 millones de dólares más que en el primer semestre del año pasado, con el agravante de que son dólares subsidiados de algún modo por todos los argentinos.
Es importante aclarar que las importaciones se realizan al precio del dólar oficial, que por estos días ronda los 100 pesos. Ese es el precio que pagan entonces los importadores de todos los rubros cada vez que ingresan una mercadería al país. Si tenemos en cuenta que en el mercado paralelo la divisa estadounidense les cuesta a los argentinos cerca de 180 pesos, salta a la vista que estas compras de alimentos al exterior son generosamente apalancadas por el propio Estado argentino.
No sería demasiado criticable que se utilicen los dólares que administra el Banco Central, y que se niegan a los propios argentinos, para importar insumos o bienes que no se producen internamente. Ahora bien, el punto más preocupante del análisis de esta información radica en que se nota un aumento de las importaciones de muchos alimentos que se producen a nivel local.
Dentro del rubro de las carnes, por ejemplo, las importaciones de carne porcina y aviar registraron un importante crecimiento. Para el caso de los cerdos se importaron 18.943 toneladas, contra las casi 11.000 del año anterior. La carne de pollo, por su parte, duplicó las cifras del periodo anterior llegando a las 4.430 toneladas.
En la misma línea, los lácteos también percibieron un aumento. Se importaron 379 toneladas de leche fluida, contra cero toneladas el año anterior. También se adquirieron 960 toneladas de queso, un 106% más que en 2020, y 65 toneladas de manteca, lo que equivale a un 163% más.
Ahora bien, ¿qué pasa con las frutas y verduras? Si bien Argentina atraviesa por una crisis de sobreproducción de cebolla, el país adquirió este año 98 toneladas de esta hortaliza del extranjero. También aumentó increíblemente la compra de papa fresca en el exterior en un 165%: compro 3.428 toneladas contra las 1.291 del año anterior.
El aumento quizás más importante fue el de los limones en un 507%, ya que importó 1.209 toneladas contra las 199 del 2020. Le siguieron en segundo lugar las naranjas con un 315% y 2.237 toneladas adquiridas.
Algo similar ocurrió con las manzanas y las peras. Mientras el Alto Valle registra una crisis prolongada entre los productores de fruta por la baja rentabilidad de esos cultivos, se importaron 946 toneladas de manzana, un 214% más, y 285 toneladas de pera, lo que equivale a un 134% de aumento.
Por su parte los arándanos aumentaron sus importaciones en un 117%, las uvas un 89%, las avellanas en un 71% y las nueces en un 55%.
El caso de la banana es paradojal ya que si bien su importación creció solo un 6%, el número de toneladas compradas en el exterior es tal que la banana nacional no tiene casi lugar en el mercado nacional. En el primer semestre de 2020 se importaron 224.003 toneladas y en lo que va de este año otras 236.392.
En la categoría de productos nacionales también se encuentra la yerba mate, que registró un aumento en su importación del 7%; el té de 128%; el tabaco de 65%; y el azúcar de 97%. Para el caso del vino y el mosto de uva, este semestre se importaron 228 toneladas contra 109 del mismo periodo de 2020, es decir un 109% de aumento.
Las importaciones que sí se encuentran más justificadas son las de alimentos que no se producen a nivel nacional como el café y el cacao. Del primero se importaron 17.672 toneladas y del segundo 19.497.
¿Qué paso con las legumbres y los cereales? Las primeras registraron un aumento en su importación de 255%, siendo las lentejas las primeras en la lista con 8.754 toneladas adquiridas. Le siguieron las arvejas en segundo lugar con 1.268 toneladas y los porotos con 696.
En cuanto al maíz, su importación aumentó un 45% ya que se compraron 282 toneladas contra 66 el año anterior. Para el caso de la molinería, se importaron 1.597 toneladas de harina de maíz y 828 de harina de trigo, un 44% más.
Quienes también aumentaron de forma sorprendente fueron las importaciones de algodón y de cuero: la primera creció un 1089% con 368 toneladas, y la segunda un 53% con 2.271 toneladas.
Llegando hacia el final del informe hay que aclarar que este monitoreo incluye también las siguientes categorías: maquinaria agrícola, cuya importación creció un 30%; plaguicidas y herbicidas, que aumentaron un 21% y alimentos para mascotas, cuya adquisición creció un 85%.
A los 3.995.486 millones de dólares que se gastaron en el primer semestre de 2021 en importar alimentos y otros productos de los complejos agropecuarios deben restarse además unos 1.500 millones que corresponden a los granos de soja que ingresan desde países vecinos (fundamentalmente Paraguay y Bolivia) para ser procesados por la industria aceitera local, y que luego son reexportados desde aquí, neutralizando esta balanza.
De todos modos, como se puede observar en el cuadro comparativo elaborado por Agricultura en base a datos del INDEC, en muchos rubros resulta preocupante el despilfarro de dólares oficiales:
| ENERO – JUNIO 2021 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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]]>La entrada El aumento de los fertilizantes ya da calambres: Las subas de los últimos meses están llevando sus precios a máximos históricos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El empresario y productor ganadero Alberto Guil acercó a Bichos de Campo una preocupación que viene siendo la de muchos: los principales fertilizantes utilizados en el país registran suban todos los meses. Dentro del aumento de precios general de los insumos agropecuarios, el que más está pesando es el de los fertilizantes. Según los registros de Guil han subido un 87% en dólares los fosfatados y un 47% en la misma moneda para la urea.
Las siguientes cifras corresponden a los valores de un camión completo de 30 toneladas de fertilizante, registrado por este empresario, y demuestran el aumento mensual experimentado por este insumo:

Ahora bien, ¿a qué se debe esta suba que carcome los ingresos de los productores? Desde la Asociación Civil Fertilizar, donde se agrupan los principales proveedores, explicaron a Bichos de Campo que los fertilizantes registran un aumento generalizado en todo el mundo, producto –entre otras cosas- de un ciclo productivo de granos en alza en el hemisferio norte.
Según un reciente estudio de especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, el consumo global de fertilizantes es de 185 millones de toneladas. En ese escenario, Argentina ocupa el puesto 24 en el ranking mundial y consume 5,3 millones de toneladas, es decir, un 3% del total.
“Por su posición, Argentina es tomadora de precios, no formadora. De la cantidad de fertilizantes que consume, casi todo es importado. Allí se deduce que lo que ocurre en el mundo se verá reflejado en el país”, señalaron desde Fertilizar.
Entonces, mientras los países del norte han aumentado su superficie sembrada, el incremento en la dosis de fertilización y por consiguiente el de su demanda, se armó un cóctel que ayudó a catapultar los precios a las nubes.
Es importante recordar que los niveles de precios de los insumos están íntimamente vinculados al precio de los granos. Los altos valores que alcanzaron los commodities han corregido en alza varios precios en el mercado.
¿Qué comenzó a ocurrir a nivel nacional? Muchos productores comenzaron a canjear granos, aprovechando su buena cotización, por fertilizantes o se anticiparon a las compras de lo que requerirán en las próximas campañas, para congelar de alguna forma el precio.

Aún así, desde Fertilizar aseguraron que este esquema de compra a futuro viene siendo menor que lo registrado en 2020 y se mostraron optimistas por el nivel de abastecimiento interno al momento.
“En las terminales portuarias hay una cantidad enorme de fertilizantes nitrogenados y fosfatados como para abastecer lo que queda de la campaña de trigo y el principio de la campaña de maíz”, indicaron.
¿Y las licencias de importación? Desde la Asociación consideraron que si bien cualquier importación es un tema delicado en Argentina, porque supone la salida de divisas al exterior, “la industria de fertilizantes tiene el guiño del gobierno para que se importen y se distribuyan con el menor dolor posible.”
En este punto y teniendo en cuenta el juego de la oferta y la demanda, podría pensarse que esta fuerte alza se corregiría cuando la demanda baje en los meses subsiguientes. El interrogante está en si lo hará muy por debajo de estas nuevas marcas o si estamos frente a un nuevo piso de precios del que no se puede regresar.
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]]>La entrada El mercado de tierras, según Juan José Madero: Todos buscan alquilar campos pero pocos los venden, salvo quienes deciden dejar el país se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En diálogo con Bichos de Campo, Madero trazó un panorama actual de la actividad inmobiliaria rural. “El mercado de alquileres está sobre demandado, pero en si, el mercado de compra venta está buscando un nivel estable de precios, donde la parte propietaria y la inversora parecen estar mas cerca”, contó el presidente de la CAIR.

“Del año pasado a este los alquileres concretados a esta altura estuvieron muy demandados. Los campos agrícolas, expresados en quintales de soja por hectárea, se pagaron entre 10% a 15% mas que la campaña previa, y los campos ganaderos, expresados en kilos de novillos, se pagaron hasta 10% más”, agregó.
La cámara genera el llamado índice “InCAIR” para medir la actividad en este rubro: marcó una suba del 18,18% en mayo con respecto a abril pasado, lo que equivale a 46,64 puntos tomando el 100 como base de referencia máxima, que fue el pico registrado en 2011. Esto hizo que mejorara el ingreso de los propietarios que alquilaron campos. “El propietario recibe pesos porque los alquileres se pagan en pesos”, aclaró el presidente de CAIR.
En cuanto a la compra de tierras, Madero explicó que se trata de una inversión de largo plazo y de refugio de capital. “Con el tiempo la tierra le gana al dólar y además produce. Hoy estamos en una meseta luego de una baja de precios y en un año electoral donde habrá que evaluar lo que suceda después”, sostuvo Madero, y agregó: “Mientras no surjan nuevas restricciones o señales desalentadoras la primera mitad del año estaría en rangos similares al actual”.
La clave pasa por entender que los propietarios están en línea con la idea de valor que la inmobiliaria les pasa. “Hay decisión de venta, que no es lo mismo que necesidad de venta; es decir, se puede esperar hasta encontrar un valor en la banda de negociación, por lo cual el comprador hostil no compró”, aseguró Madero.
Para poner referencias de precios de mercado, Madero comentó que la mayoría de operaciones de compra venta son de hasta 2 millones de dólares, algo que en el mercado se considera de escala pequeña a muy pequeña. En tanto las operaciones de entre 2 y 5 millones de dólares se catalogan como de escala mediana y por encima de ese monto se habla de una escala grande.
En la zona núcleo bonaerense, el techo máximo de precios al que puede pagarse una hectárea dista bastante de los registrados a fines de 2011 y comienzos de 2012, anterior boom de los commodities, cuando andaban en torno a los 18 mil o 20 mil dólares. “En esa zona considerada una de las mejores del país una hectárea de campo se paga entre 12.500 a 13 mil dólares”, sintetizó.
-¿Hay alguna señal de corto plazo que preocupe al mercado?
-Hay una figura vendedora que aparece y que para mi es triste, un poco mas repetida pero no dominante por fortuna: el que vende porque se va del país. La decisión pasa más por el ´vendo todo y me lo llevo a otro lado donde se pueda vivir con tranquilidad y respeto´; lo que genera una condición más expulsiva que atractiva. De 100 campos en venta, 3 se dan bajo esta figura, nueva pero muy minoritaria. Es triste tener que tomar la venta de un campo por esta razón.
-¿Cómo está la compraventa de inmuebles agropecuarios?
-El inversor quiso hacer valer sus dólares demasiado y ofrecer entre 40% y 50% por abajo de los valores de mercado. En consecuencia el mercado de alquileres se volvió atractivo, también impulsado por la suba de precios internacionales de los commodities. Entonces eso nos da dos rutas diferentes: el alquiler va por autopista porque va en pesos, en cambio, el mercado de compra venta implica ir por un camino de servidumbre o de paso, porque va expresado en dólares. Una ruta es fácil y la otra es más trabajosa.
-¿Están entonces el cepo cambiario y la pandemia influyendo en las operaciones inmobiliarias?
-El año pasado, con la pandemia, la producción agropecuaria fue declarada esencial y no paró, es lo que yo llamo ´el big bang de la alimentación´ porque salvo los pescados todo viene de la tierra e independientemente de la dieta que utilices, pero otras actividades sí se frenaron, lo que generó una alternativa de inversión compleja. Se concentró más capacidad de inversión pero en pesos, y empezó una especie de juego del paquete, pero al revés; nadie quiere tenerlo en la mano cuando pare la música. Lo que quiero decir es que nadie quiere los pesos, pero con un cepo que te impide comprar divisas y con pocas atractivas de inversión esos pesos fueron hacia la producción agropecuaria y entonces se disparó la demanda de alquileres.
La campaña 2020/2021 que acaba de terminar perfilaba el año pasado como para mantener los valores de los alquileres pero los valores empezaron a bajar y entonces se desnaturalizó la dinámica de mercado, básicamente por la incertidumbre acerca del marco global, pero también por algo que parecerá trivial y no lo es: las restricciones de circulación. Hubo negocios que no vieron la luz siquiera por ese impedimento. Ya para cuando se pudo circular con mas libertad la coyuntura había cambiado y ese interés que hubo en mayo dejó de existir en septiembre y octubre pasado.
-Pero entonces ¿El cepo sí afecta?
-El cepo afecta a la transacción en si, incluso aunque la operación sea de contado, y a eso se agrega que la inseguridad jurídica respecto de cobrar los dólares limita mucho las operaciones con plazo. Es decir, no hay una seguridad total de que en una operación inmobiliaria se pague en dólares el saldo de precio remanente si se pactara, por ejemplo, un 60% de pago al contado y el resto con plazo a algunos años. Históricamente esa operatoria de mitad de contado era habitual y no había problemas, pero desde que tenemos el cepo, de 2011 en adelante, se instaló esa inseguridad de cobro en operaciones que antes eran rutinarias. Así que mientras eso exista será una traba mas para operar.
-¿Cómo juega el gobierno de Alberto Fernández en esta ecuación?
-Hay un contrapeso bajista que impera por el escenario político y económico argentino. Es decir, la tierra es la que hay y es un bien estratégico y escaso. En la macro eso se puso en relevancia, pero en lo micro, en lo local, la coyuntura no ayudó porque cuando asumió Alberto Fernández se percibió como un cierto deja vu en el sector agropecuario de lo que fue 2008 y hoy las señales son mas de desaliento que de aliento a invertir.
-¿Aparece el fantasma de una intervención a la propiedad privada?
-Empezó en diciembre de 2019 con Vicentin y siguió en octubre de 2020 con la toma de campos de los Etchevehere y con Juan Grabois en el medio con el proyecto Artigas. Esto de agitar fantasmas en torno a la seguridad jurídica y al resguardo de la propiedad privada genera inquietud. El sentido común es que no caiga bien este discurso. Desde CAIR emitimos distintos comunicados al respecto de la propiedad privada donde también incluyó la modificación de la Ley de Manejo del Fuego, en la cual se modifica el artículo 22 bis y se prohíbe la venta de terrenos incendiados en plazos de entre 30 a 60 años para evitar prácticas especulativas y emprendimientos inmobiliarios. Y si sumamos lo sucedido en Guernica, Gran Buenos Aires, cuando un grupo de personas ocupó terrenos en medio de la cuarentena, es un antecedente que me permite sostener que la problemática trasciende a un conflicto de propiedad privada sólo en el campo; afecta a la propiedad privada a nivel nacional.
-Nubarrones en el horizonte…
-Mirá lo que pasó hace poco en Avellaneda, donde se dictó una ordenanza que promueve la expropiación de terrenos baldíos mediante la creación de un registro; los propietarios tienen un plazo estipulado para parcelar o edificar, y todos aquellos inmuebles que entren en ese registro deberán pagar un 50% más de impuestos. Esto hace imposible la idea de heredar un terreno en este municipio y retenerlo durante 10 años para hacer una vivienda.
-La semana pasada hubo más declaraciones de Alberto sobre la tenencia de tierra improductiva…
-La verdad es que no sé a qué tribuna le está hablando pero lo que sí noto es que con eso se crispan los ánimos en lugar de buscar serenarlos. Hay un nivel de nervios a flor de piel, mucho más en pandemia y un estadista debería conducir a otro nivel. La propiedad privada esta resguardada por la Constitución. Esto no hará más que generar trabajo a la Justicia y a Tribunales. De cualquier forma, en lo inmediato no puedo darte una respuesta sobre cuánto podría afectar esto al mercado inmobiliario rural.
-¿Afectó al mercado inmobiliario el cierre de las exportaciones de carne?
-Pienso que son medidas coyunturales de 30 días que aunque no afectan los valores de la tierra sí percibo que suponen malas señales hacia afuera, porque perdemos confiabilidad como proveedores y lleva tiempo recomponer eso. Nosotros emitimos un comunicado de prensa sosteniendo que esto es otro tiro en el mismo pie justo cuando nos estábamos recuperando de la herida anterior. Desde CAIR esperamos que las autoridades nacionales revean esta postura. Necesitamos políticas claras, ciertas y previsibles y que atraigan inversiones. La parte positiva de todo esto sería que tenemos un recurso tierra y un recurso humano extraordinario. Por eso yo siempre digo que Argentina tiene un caballo ganador con la rienda corta y es una pena.

-¿Cómo repercute actualmente la Ley de Tierras?
-La Ley de Tierras surgió en 2011, cuando nosotros surgíamos como cámara con CAIR. Se promulgó el 29 de diciembre de 2011, unos días después de que asumiera Cristina Fernández su segundo mandato, y se hizo de ella una ley ideológica y poco racional. Habla de un porcentaje máximo del 15% de extranjerización y hoy hay 5,5% en manos de extranjeros. Las tierras más ricas del país son las que menos extranjerización tienen. Las provincias más cerca de ese limite son las mineras como San Juan, La Rioja, Salta, Catamarca, y las forestales como Corrientes y Misiones. Esto sacó un jugador de la cancha: el extranjero que invertía en zonas donde le costaba más al argentino, como la Patagonia por ejemplo. De todos modos hoy casi no aparecen operaciones con extranjeros.
CAIR cumplió sus 10 años en octubre de 2020. Hoy reúne unos 200 socios en todo el país y Madero aseguró que lo hace “con un permanente ida y vuelta a la hora de interconectar negocios. Las consultas, recorridas y avisos publicados se mueven de modo activo”.
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]]>La entrada Si las lluvias acompañan, para 2021 habría una cosecha de 120 millones de toneladas y exportaciones por 25.000 millones de dólares se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esteban Copati, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa, destacó que el escenario climático será determinante este año, limitando no solo el área sembrada sino también los rendimientos previstos para los distintos cultivos de Argentina. De confirmarse las estimaciones, los cultivos más afectados serían el trigo, el maíz y el girasol.
Con dos años consecutivos de caída en el Producto Bruto de las cadenas Agrícolas (PBA), el sector comienza a mostrar signos de estancamiento, luego del período de crecimiento que transitó entre las campañas 2015/16 y 2018/19. La única variable que mostraría un signo positivo sería la recaudación fiscal, que llegaría a los 10.954 millones de dólares, reflejando una mayor presión impositiva sobre el sector a partir de la crisis desatada en 2018 y luego el cambio de gobierno
Nelson Illescas, director de la Fundación INAI, dijo que además “los flujos comerciales y los precios de los productos agrícolas se ven afectados por factores disruptivos como el coronavirus, la guerra comercial entre China y Estados Unidos y la Fiebre Porcina Africana, que imprimen una importante variabilidad y están lejos de resolverse”.
Los especialistas agregaron que “a la incertidumbre internacional, deben sumarse los factores que provienen de las políticas domésticas.”
En este contexto, el ministro de Agricultura, Luis Basterra, resaltó los esfuerzos del gobierno para agilizar el flujo de bienes y personas. Señaló que el sector hace una tarea esencial que satisface no solo demandas internas sino que también cumple con compromisos externos generando las divisas que son necesarias para el país.
Mencionó además que “los insumos, aún con las tremendas dificultades que está teniendo nuestro país en materia de restricción externa, ya están disponibles” y se espera una campaña 2020/21 sin restricciones de accesibilidad a ellos.

Agustín Tejeda Rodriguez, economista jefe de la entidad, indicó que Argentina podría duplicar su tasa de crecimiento en la producción de granos para el 2029/2030 si no se retrocede hacia políticas más restrictivas. En el caso contrario se espera que el escenario de estancamiento actual de pronuncie.
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]]>La entrada Anuncios oficiales: Cuánto aportará el campo con el nuevo esquema de retenciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El presidente Mauricio Macri y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, hablaron este lunes al país al respecto de la crítica situación política y económica y lanzaron un pedido de auxilio hacia el sector agropecuario, que será como siempre el que más dólares aportará para salir de la crisis.
“Vamos a pedirles a quienes tienen más capacidad para contribuir. Me refiero a los que exportan. Sabemos que es un impuesto malo, malísimo, y que va en contra de lo que queremos fomentar. Pero les quiero pedir que entiendan que es una emergencia”. Con este pasaje apuntó Macri a un regreso de retenciones, que se aplicarán sobre todos los productos de la economía, pero afectarán más al complejo sojero.

Macri prometió compensar este aporte con un ajuste en el propio Estado: “Reduciremos la cantidad de ministerios a menos de la mitad”, anunció el mandatario. Y agregó: “Estos tres consensos son más urgentes que nunca: avanzar hacia un equilibrio en las cuentas públicas, poner el trabajo formal como eje del camino del desarrollo, y construir un Estado sin corrupción”.
Al respecto de las acciones que tomarán para alcanzar el equilibrio fiscal, Dujovne explicó que “tendemos a un superávit primario de un punto del PBI, que nos permitirá ahorrar 5.000 millones de dólares”.

El funcionario explicó que “adelantaremos el cronograma de reducción de los derechos de exportación de la soja y sus derivados, que confluía mediante escalera descendente hasta llegar al 18%”.
Sin embargo el tributo no se reducirá en realidad, porque a la par, dijo Dujovne, “hemos dispuesto un derecho de exportación transitorio que se cobrará en 4 pesos por dólar exportado para las exportaciones primarias, y de 3 pesos por dólar para el resto de las exportaciones”. De este modo, la soja tributará más que antes, cerca del 28,5% con el actual tipo de cambio.

Mentras tanto, el maíz, el trigo y el resto de los cultivos primarios pagarán cerca del 10,5%, desde el 0% vigente desde el cambio de gobierno. La reimplantación de retenciones también alcanzará a los alimentos más elaborados y los productos de las economías regionales, que tributarán 3 pesos por dólar o el equivalente a un 7,5%. “Así habremos reducido el gasto primario del Estado en 4 puntos porcentuales”, remarcó Dujovne,m que espera recaudar 280 mil millones de pesos en 2019 por esta vía.
Claramente la urgencia económica no permitió que el Gobierno cumpla con su promesa de campaña y una vez más, el agro será uno de los que pague la fiesta para cubrir el bache fiscal.
Ver: La decisión de subir retenciones está tomada y se incluirá a los cereales
El esquema es complicado; se trata de una especie de retenciones móviles ya que habrá dos grandes grupos, los que están en el primero pagarán 3 pesos por dólar exportado, lo que significa 7,5% de retenciones suponiendo un dólar de 40 pesos, y los del segundo grupo aportarán 4 dólares, lo que implica un aporte del 10%.
La gran pregunta es: cuánto se recaudará, y en definitiva si es un monto importante en función de los dólares que se fueron fugando. Recordemos que el viernes pasado el Banco Central vendió casi 300 millones para frenar al suba de la cotización de la moneda norteamericana.

El consultor Gustavo López de Agritrend nos ayudó a sacar esas cuentas y poner las cosas en perspectiva. “Hay que partir de la base de que los precios de los granos son bajos, que la alta oferta mundial está presionando los precios”, explicó el analista de mercados.
En el caso de trigo y maíz, que están en el segundo grupo, pagarán 10%. “Suponiendo una cosecha de trigo de 20/21 millones de toneladas, un saldo exportable de 14 millones y un valor FOB de 235 dólares la facturación sumaría 3.300 millones de dólares por lo que las retenciones de toda la campaña 330 millones”, explicó López. En este caso hay que destacar que el cambio en las reglas de juego se da una vez que el productor tiene todo sembrado.
No sucede lo mismo con el maíz. Hace pocos días el entonces ministerio de Agroindustria estimó un nuevo crecimiento en el área de siembra, según el cual se llegaría a las 9,35 millones de hectáreas. Ahora con retenciones al 10% y teniendo en cuenta lo costoso que resulta este cultivo “habrá que ver si se cumplen los planes de siembra”, explicó López, quien señaló que suponiendo que se siembre lo que se calculó hasta hace pocos días y que tengamos 43/44 millones de toneladas de maíz comercial con un saldo exportable de 29, y un valor FBO de 165 dólares, el aporte por retenciones sumaría 480 millones de dólares.
El consultor explicó que el aporte de otros productos como sorgo, cebada y girasol sumaría otros 200 millones de dólares. Además hay que estimar lo que podría aportar el sector de la carne vacuna. Si en los primeros 7 meses del año se exportó por 1.000 millones de dólares, es posible suponer que en todo 2018 se llegue a los 1.700 millones, lo que significa que el sector aportaría otros 170 millones por retenciones.
La suma de estos complejos: cereales y carne vacuna suman 1.200 millones de dólares, es decir, una cifra muy cercana a lo que el Banco Central vendió en los últimos 15 días para frenar la corrida cambiaria.
Queda contabilizar el aporte de la soja. En este caso se parte de una retención del 18%, a la que se suma otro 10% (4 pesos por dólar exportado).
Gustavo López dijo que en el caso del poroto, y suponiendo exportaciones por 10 millones de toneladas, a un valor FOB de 370 dólares, la recaudación sería de 1.000 millones.
Para el aceite de soja y biodiésel con exportaciones por 5,5 millones de toneladas y un FOB de 650 dólares promedio, el ingreso de divisas sumaría 3.600 millones de dólares y las retenciones sumarían otros 1.000 millones de dólares.
Finalmente, en cuanto a las ventas de harina de soja al extranjero por 29 millones de toneladas, a 350 dólares FOB, el ingreso por retenciones sería de 2.850 millones de dólares.
En total, el complejo sojero aportaría 4.850 millones de dólares, según López. En la conferencia de prensa de hoy, el ministro Dujovne aseguró que se prevén recaudar 280.000 millones extra por retenciones a las exportaciones para 2019.
Queda destacar que la imposición de retenciones conlleva la transferencia de recursos del sector productivo a las industrias. Molinos, feedlots, avícolas, etc, comprarán ahora los granos con un valor inferior al de paridad, lo que significa un subsidio en el precio de la materia prima, que terminará pagando el productor.
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