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La entrada Entre los 143 indultados por Donald Trump hay tres productores ganaderos condenados por vender carne “trucha” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Entre los indultados se encuentran Gregory y Deborah Jorgensen, además de un perdón póstumo a Martin Jorgensen, empresarios agropecuarios que fueron condenados por vender carne “trucha”, es decir, con atribuciones que no se correspondían con el producto ofrecido.
Todo comenzó en la década de los ‘80, cuando Gregory y su padre, Martin, reunieron a un grupo de productores de ganado de Dakota del Sur para avanzar en la cadena de valor y empezar a comercializar carne procesada con marca propia: Dakpta Lean. Posteriormente, se sumó al proyecto Deborah, hija de Martin.
El producto era ofrecido como “premium” al estar libre de antibióticos y hormonas, además de provenir, según aseguraban, de hacienda especialmente seleccionada y alimentada.
En el folleto que acompañaba cada corte se afirmaba que para producir cada corte vacuno se había mantenido un “estricto control de calidad mediante el seguimiento y procesamiento individualizado de cada animal” y que el ganado había sido “criado con una dieta sana a base de pastizales nativos y alimentos seleccionados sin hormonas de crecimiento ni implantes”.
Pero en 1989, cuando la demanda de sus productos superó su capacidad para cumplir con los pedidos, no tuvieron mejor idea que comenzar a vender carne convencional como “premium” para poder así capturar una mayor cuota de mercado y maximizar la rentabilidad. Pero el “juego” duró poco porque fueron descubiertos y denunciados por fraude. Y en 1996 la Justicia condenó a Gregory, Martin y Deborah a 24, 15 y 12 meses de prisión, respectivamente, además de aplicar multas sustanciales a cada uno de ellos.

Cuando Trump asumió la presidencia, los Jorgensen solicitaron el perdón presidencial, el cual fue concedido ayer martes. En los fundamentos de la decisión presidencial, se indica que “desde sus condenas en 1996, los Jorgensen han servido a su comunidad con devoción. Gregory fue elegido dos veces para la Junta de Comisionados del Condado de Tripp y encabezó proyectos de infraestructura para mejorar el acceso de las comunidades nativas americanas”.
“Deborah es miembro de por vida de una organización sin fines de lucro dedicada a promover oportunidades educativas para mujeres. Y Martin fue nombrado Empresario del Año por la Asociación Nacional de Ganaderos de Carne. Los Jorgensen han mostrado remordimiento por su acción anterior y, a la luz de décadas de servicio público ejemplar, se merecen estos indultos”, añade.
Un detalle de color es que la lista oficial de indultados por Trump fue borrada hoy miércoles por el equipo del flamante presidente Joe Biden.
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]]>La entrada Marcelo Elizondo, tras la derrota de Trump: “Vamos a tener un mundo menos basado en arrebatos personales y más ordenado en normas internacionales” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El analista en comercio internacional Marcelo Elizondo se refirió primero a la cuestión interna que se abre tras esta reñida elección. “Trump fue un líder muy divisivo que tensionó y enrareció el escenario político. Con respecto a lo que queda, lo más probable es un gobierno de Biden con bastante limitaciones porque el Partido Republicano, aún perdiendo, hizo muy buenas elecciones y podría retener el senado. Además Biden es un candidato peculiar, es un hombre muy mayor, el más viejo en ganar las elecciones en Estados Unidos y podría no aspirar a dos mandatos. Será un presidente de transición, más un ordenador que un transformador”, explicó.
Elizondo dijo que en términos económicos lo más probable es que “seguiremos teniendo un dólar no muy fuerte en el mudo, políticas expansivas en materia fiscal, porque sigue vigente la pandemia, y a nivel internacional un política más institucional y diplomática” que la que ejercía Trump.
Con respecto a la guerra comercial con China consideró que no continuará en los mismos términos, aunque no perderá vigencia la disputa por el liderazgo económico global.
Escuchá la entrevista con Marcelo Elizondo:
“Lo que vamos a tener es la continuidad de la tensión entre dos potencias, por ver quién es el líder. China está con una visión extensionista internacional, al menos en su región, y Estados Unidos ve eso con recelo. Hay mucho en juego en términos económicos y estratégicos. Las diferencias se van a mantener, pero la modalidad ya nos será la guerra comercial sino en terrenos más convencionales”, evaluó el especialista.
A diferencia de lo que sucedió con la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia, el eje del conflicto ya no está puesto en lo militar sino en “imponer reglas y estándares de producción internacionales al otro. Esto va a seguir, habrá tensiones y disputas, con las que tendremos que convivir. Vamos a tener un mundo menos basado en arrebatos personales y más ordenado en normas internacionales, instituciones, diplomacias”, definió Elizondo.
El analista consideró, en ese marco, que Estados Unidos recompondría sus relaciones con occidente y especialmente buscaría mejorar vínculos que la gestión de Trump lesionó con socios históricos de lso Estados Unidos, como la Unión Europea.
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]]>La entrada Comparaciones odiosas: Estados Unidos subsidiará con 19.000 millones de dólares a sus productores de soja y maíz se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde hace años ese país implementa políticas de subsidios a sus productores o “farmers”, que compensan posibles pérdidas económicas y le permiten seguir en el sistema, renovar al año siguiente la intención de siembra e invertir en insumos para obtener buenos rindes.
Soy Pirulo, el boludo: En todo el mundo se subsidia a los productores, pero acá se los exprime
Una corredora que opera en el mercado de Chicago, llamada FCStone, dijo en un reciente informe que ahora, en el marco de la crisis del coronavirus, “la suma de ayuda que dará el gobierno llega a 19.000 millones de dólares”. Etos subsidios adicionales se repartirán entre los productores de soja (al menos unos 4.500 millones de dólares), los de maíz (unos 12.000 millones) y el resto de los granos.
La consultora explicó que “la asistencia para soja se basara en las cifras de producción del 2019 o el inventario no vendido al 15 de enero, el que sea más pequeño, siendo el promedio de pago de 0,475 centavos de dólar por bushel”. Esta cifra equivale a unos 17 dólares por tonelada. En el caso del maíz, el subsidio adicional llegaría a unos 13 dólares, el equivalente a 32 centavos por bushel.

Para tener un parámetro de comparación, este miércoles Acsoja (entidad que agrupa a la cadena argentina de la soja) presentó un trabajo realizado por la Fundación Fada en el que se determinó que con las actuales retenciones del 33% y otros tributos nacionales, provinciales y municipales, un productor argentino cede al sector público la friolera de 165 dólares por tonelada.
Según el análisis de FC Stone “el mercado espera que esta ayuda cause un impacto en la venta de grano almacenado ahora que los agricultores tienen conocimiento de la cantidad y el día que recibirán el dinero”. Parte del subsidio lo dará la CCC (Commidttie Credit Corporation), que paga en función de la venta realizada. Otra parte la pagará el CARES (Coronavirus Aid, Relief an Economic Security).
Al respecto, el consultor de AZ Group Sebastián Salvaro dijo que “en el contexto de la pandemia, diferentes países del mundo salieron a apoyar a sus productores en lo económico y en lo comunicacional, algo que ya sucedió en otras oportunidades. Tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea se revaloriza el rol del sector y se pondera su aporte social y económico”.
Estos subsidios especiales para los farmers se sumarán a otros que ya otorgaba el USDA de modo no excepcional. La suma de ambos programas se estima redondeará ayudas para el sector por unos 30.000 millones de dólares este año. Es más de lo que logrará Argentina en exportaciones de granos este año, ya que se esperan embarques por unos 28 mil millones de dólares.
Las comparaciones son odiosas. Pero aquí queda todo dicho.
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]]>La entrada Trump declara a los frigoríficos como “servicio esencial” y evita que se detenga la faena por la pandemia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La difusión de casos de Covid-10 en las plantas frigoríficas obligó al cierre de diferentes establecimientos y eso causó diferentes distorsiones, tanto en el precio de la carne vacuna como en el del ganado. Por eso el presidente Donald Trump anunció que firmará una orden ejecutiva (una suerte de decreto) para mantener las plantas de procesamiento abiertas en todo el país, más allá de lo que suceda sanitariamente. Los medios estadounidenses informan que los frigoríficos serán calificados como “infraestructura crítica” con el objetivo de mantener el suministro del producto.
La cadena NBC News dijo ayer: “La razón de esta decisión es que hubo discusiones entre ciertas compañías de procesamiento (Tysons, por ejemplo) para mantener abierto solo el 20% de las instalaciones. La gran mayoría de los planes de procesamiento podrían haberse cerrado, reduciendo la capacidad de procesamiento en el país en un 80%”, según explicó un funcionario de la administración en un mensaje a ese medio.
El analista uruguayo Rafael Tardáguila, editor de Fax Carne, explicó que la información que llega de ese país es que los stocks de carne alcanzarían para cubrir la demanda de tan solo unos pocos días más. La ventaja que tiene Estados Unidos en estos casos es que al menos hay algo de stocks. En la Argentina eso no sucede y por eso el temor sobre mantener activa siempre la faena desde el primer día de la pandemia de los referentes industriales a la aparición de casos de Covid-19. Hay diferencias. En el país del norte la faena está muy concentrada en pocas empresas y plantas. Aquí hay al menos 150 plantas frigoríficas de mediano y gran porte.
Tardáguila explicó además cómo la situación plantada en Estados Unidos está impactando en los precios. Al respecto dijo que “el novillo, que el martes cotizó en 2,14 dólares por kilo vivo, tuvo una baja intermensual de 19%, hace un mes su valor era de 2,63 dólares. En tanto el kilo carcasa, que es de 3,41 dólares tuvo una baja del 18% en el último mes”.
Pero, a contramano de esto, en el caso de la carne vacuna que comienza a escasea, el alimento “tuvo subas significativas, ya que el kilo carcasa a salida de fábrica cotizó ayer 6,41 dólares lo que implica una suba del 25% en el mes”, indicó el experto.
Estados Unidos es un gran productor de carne vacuna. En 2019 faenó 34 millones de animales y produjo 12,4 millones de toneladas de carne (cuatro veces la producción argentina), de las que exportó 1,4 millones e importó por un volumen similar, aunque cortes de menor calidad para atender su mercado interna. Allí cerca del 50% de la carne se consume en los sistemas de cadenas rápidas o como procesados, mayormente hamburguesas.
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]]>La entrada Estados Unidos destina el equivalente a una cosecha de soja de la Argentina para socorrer a sus productores en la pandemia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A última hora del viernes, el Secretario de Agricultura de los Estados Unidos, Sonny Perdue, anunció el Programa de Asistencia Alimentaria Coronavirus (CFAP). Con esta medida, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) ha decidido “ayudar a los agricultores, ganaderos y consumidores en respuesta a la emergencia nacional de Covid-19”, se explicó en un comunicado.
“El presidente Donald Trump ordenó al USDA que elabore este programa de ayuda inmediata por 19 mil millones de dólares para brindar un apoyo crítico a nuestros agricultores y ganaderos, mantener la integridad de nuestra cadena de suministro de alimentos y garantizar que todos los estadounidenses continúen recibiendo y teniendo acceso a los alimentos que necesitan”, se explicó oficialmente.
Thank you @realDonaldTrump for all you do for America's farmers and ranchers. https://t.co/b4FfSSdmhP
— Sec. Sonny Perdue (@SecretarySonny) April 18, 2020
En ese sentido, Perdue explicó que “este programa no solo brindará ayuda inmediata a nuestros agricultores y ganaderos, sino que también permitirá la compra y distribución de nuestra abundante producción agrícola para ayudar a nuestros conciudadanos en necesidad”. Otra comparación odiosa por hacer, ya que aquí el gobierno argentino requirió grandes cantidades de alimentos a una serie de empresas intermediarias, que se lo vendían con importantes sobreprecios.
En concreto, la ayuda de la Casa Blanca a los “farmers” se desplegará del siguiente modo:
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]]>La entrada Trump versus XI: ¿Habrá un acuerdo este mes? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Avanzan las negociaciones entre Estados Unidos y China luego del “cese del fuego” que los presidentes Donald Trump y Xi Xinping acordaron en Buenos Aires el pasado 1 de Diciembre. En ese momento se dieron un plazo de 90 días para llegar a un acuerdo, bajo la amenaza de que de no alcanzarlo Estados Unidos aplicaría 200 billones de dólares extras en nuevas tarifas por sobre los 250 billones que ya habían entrado en vigencia durante 2018. Ese acuerdo incluyó la promesa china de aumentar “sustancialmente” las compras de productos estadounidenses, lo que principalmente significa más compras de granos e insumos para la industria alimenticia.
La última semana de Enero una delegación china encabezada por el viceprimer ministro visitó Washington para reunirse con el Secretario del Tesoro y el de Comercio, luego de que a principio de mes se dieran las primeras reuniones cara a cara en Beijing, aquellas de nivel vice-ministerial.
Los negociadores parecen conformes, pero el reloj corre: quedan apenas unos 25 días para negociar. Trump celebró los avances pero antes había recordado que es un “hombre de tarifas”, ¿será también un hombre de acuerdos?
En estas horas se comenzó a hablar de una posible reunión entre Trump y Xi en Vietnam los últimos días de Febrero, apenas horas antes que culmine el plazo para negociar. ¿Habrá algún anuncio allí de paz comercial o seguirá escalando la guerra luego de un este impasse?
Ha habido algunas señales positivas. Inmediatamente tras regresar de Buenos Aires del G20 el gobierno chino retomó la compra de soja americana. Este dato es de suma importancia: Estados Unidos es el segundo proveedor de soja hacia China, por un valor de 12.0000 millones de dólares en 2017.
Ver Diego de la Puente: “China comenzó a comprar soja norteamericana, pero yo sería muy cauteloso”
Desde que se desató la guerra comercial las compras chinas se fueron derrumbando, hasta llegar a cero en el último noviembre. El reemplazo fue principalmente sudamericano, aunque no de bandera argentina: China importó 5,07 millones de toneladas de soja brasileña en noviembre, casi el doble de los 2,76 millones de toneladas importados hace un año.
La vuelta a las compras de soja americana tras semejante debacle es más que una señal, es un paso económico concreto, y si se retoma el comercio normal entre ambos países se distenderá el impacto económico negativo que este conflicto viene teniendo en los farmers americanos, base electoral del Presidente Trump.
Se autorizó también la entrada de cinco nuevos cultivos transgénicos (dos eventos para soja, uno para maíz y dos para colza) que venía largamente demorados, hecho que abre la puerta a mayores compras de alimentos americanos a futuro.
Más aún, se permitió por primera vez en la historia que ingrese el arroz americano. Por supuesto que esta importación de arroz jamás será competitiva versus la producción local o la que pueda comprar de sus vecinos del sudeste asiático, pero ciertamente es una señal de buena voluntad.
Pero hay más avances y no sólo en agro: China anunció también que se irán reduciendo las tarifas a los automóviles y autopartes americanas, una de las industrias que a toda costa Estados Unidos quiere sostener.
Ver: Dos sojas transgénicas de interés para la Argentina fueron liberadas por China
Beijing quiere negociar y no tiene pudor en entregar símbolos, mientras pueda mantener sus estrategias de largo plazo razonablemente inalteradas. Y justamente allí estará la parte difícil de esta negociación.
Las quejas o demandas más fuertes de Estados Unidos, más allá del “fetiche” con el déficit comercial o la industria automotriz que tiene la actual administración republicana se centran en dos puntos. El primero es la transferencia forzada de propiedad intelectual al obligar a las empresas americanas a tener socios chinos para invertir en aquel país (los cuales, alegan los americanos, se quedan con sus secretos industriales y tecnológicos, lo que sería una práctica contraria a la OMC).
El segundo es el programa “Made in China 2025”, con el cual el Estado quiere poner recursos y prioridad en desarrollo de inteligencia artificial, robótica y transporte entre otras industrias de punta, con el claro objeto de obtener el liderazgo tecnológico mundial, y con él, el económico y también a la larga el militar.

Mientras el punto de la propiedad intelectual puede quedar solucionado en una discusión un poco más técnica, por su parte del referido al avance tecnológico es sin duda el trasfondo de la pelea estratégica entre las dos potencias.
En la crisis de 2008 la economía americana era tres veces superior a la China, hoy con datos actualizados a finales de 2018 solamente es un tercio superior. China sabe que aún no está en condiciones de ganar esa pelea económica de fondo, pero se prepara para darla. Necesita tiempo, tiempo es lo que pareciera va a buscar en esta negociación.
Ver Diego Guelar: “Estamos vendiendo muy poco y mal a China”
En estos días las segundas líneas parecen tener sobre la mesa de negociación dos “concesiones” chinas sobre estos temas. Por sí solo aquel país está modificando su legislación sobre propiedad intelectual y prohibiendo la transferencia forzada de tecnología. China jamás aceptara que ha “robado” datos o fórmulas en el pasado, pero por primera vez ha convalidado que de aquí en adelante el tema esté en discusión y propone medidas para proteger mejor las inversiones externas. No es poco, pero las dudas occidentales son las de siempre: cuánto de las promesas chinas respecto a conductas empresarias que serán controladas por el partido comunista pueden ser creíbles.
Respecto al plan “Made in China 2025”, se ha bajado la propaganda y retórica del mismo, y se pretende dejar de mostrarlo como prioridad. Pero por supuesto, no parece lo más realista pensar que Beijing abandone sin más sus planes de desarrollo tecnológico de punta, más allá de concesiones puntuales que pueda hacer en esta negociación.
De esta forma, con esta “oferta mix” de mayores compras de alimentos, bajas de tarifas en autos, mostrar acción sobre defensa de propiedad intelectual y al menos en la retórica dejar de lado la competencia tecnológica, China pretende que Trump quede por satisfecho y dé por terminada la guerra comercial, declarándose por supuesto ganador absoluto de la misma. Mientras tanto el presidente americano se guarda en la manga la carta que más le gusta jugar: sanciones unilaterales y tarifas, sin preocuparse mucho por su legalidad ante la OMC.
¿Se conformará Trump con un acuerdo de este tipo? ¿Será posible pasar del cese del fuego al acuerdo? Queda lo que resta de febrero para negociar. El esquema que se ha informado de conversaciones y se está cumpliendo hasta ahora es ir de menor a mayor en la escala/nivel de negociadores, listar acuerdos y pedidos, realizar consultas en cada lado y elevar los resultados para su evaluación de cara a las siguientes reuniones. Las tensiones crecerán día a día a medida que se acerque el “deadline” del 1 de marzo, y la reunión de los líderes en Vietnam si se confirma.
Ya ha habido pérdidas concretas en estos meses de tensión. Nombramos a los sojeros americanos, que se espera que hacia final del 2018 haya vendido un 40% menos a sus clientes chinos y además con mayores aranceles, pero también los productores de carne en China, que usan esa soja como insumo para alimentar su impresionante demanda interna de carnes, han debido enfrentar mayores costos al comprar soja en Brasil. En China, se conoció que las exportaciones de diciembre cayeron un 1,4% respeto a noviembre y un 4,4% respecto al mismo mes del 2017, es decir, al mayor caída en dos años. Impacto directo de la guerra comercial.
Mirando al impacto de largo plazo, varias cadenas de valor transnacionales están pensando en buscar nuevos proveedores de bienes intermedios e insumos que ahora compran desde China (textiles, partes eléctricas, procesadores, diversos productos plásticos) en otros países de Asia, de aún menor costo de mano de obra. Están previendo que aunque ahora se lograse un acuerdo, el conflicto China-USA marcará el futuro, y prefieren muchos de ellos asegurarse los suministros, ya sea desde Vietnam, Filipinas, Thailandia o Cambodia. Pase lo que pase, la transnacionalización de la economía ya comenzó una nueva reorganización hacia adentro de lo que se conoce como la “gran fábrica asiática”.
Tanto China como Estados Unidos han sido grandes beneficiados del sistema internacional de comercio, que hoy cruje por la pelea entre ellos. El fenomenal ascenso chino se basa en la exportación, y saben allí que su país aún necesita mercados abiertos para sus productos para completar su desarrollo en camino a ser una superpotencia. Se da la paradoja de tener al país comunista y autoritario más grande de la tierra bregando por el libre comercio y el multilateralismo, mientras que el país que era el campeón de esos conceptos ahora los ha dejado de lado.

Hasta aquí mucha información y análisis, pero …. ¿Habrá acuerdo? Una pista nos la puede dar el USMCA (Acuerdo America-Mexico-Canada), el nuevo NAFTA. Luego de denostar al NAFTA como el peor acuerdo de la historia y presionar hasta el límite para renegociarlo, amenazando lisa y llanamente con romperlo, Trump cerró primero con México y luego con Canadá un nuevo acuerdo, en donde lo más nuevo es el nombre. El mismo contiene más protección a la propiedad intelectual, mayores promesas de compras de bienes americanos (lácteos) por parte de Canadá, y obligaciones de aumentar el porcentaje de producción local de los autos (en otro ataque indirecto a China), y se agregaron cláusulas de renegociación permanente. Quizás la única gran novedad es el capítulo de protección de datos digitales, realidad que no existía cuando se firmó el NAFTA. Así las cosas, un nuevo acuerdo que no cambia tanto, le dio el título que buscaba Trump: El NAFTA murió y fue él quien consiguió un acuerdo mejor.
Todo esto puede estar presente en la negociación con la potencia ascendente de Asia. Ya China aceptó retocar su regulación sobre propiedad intelectual y aumentar sus compras de bienes americanos, podría incluso auto-limitar algunas de sus exportaciones, dar mayores promesas de protección a las inversiones, alguna novedad en temas de tecnología y datos, y porque convalidar una nueva fecha para evaluar resultados y volver a negociar.
Si para el 1 de Marzo las potencias logran esta agenda levemente ambiciosa, aunque acotada, y sobre todo, posible, habrá “pax comercial”. No será un gran acuerdo integral, pero podría ser el acuerdo alcanzable y realista que por lo menos posponga o reduzca los males de una confrontación comercial abierta. Trump habrá ganado. Y China habrá ganado tiempo para seguir creciendo y preparándose para la batalla final.
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]]>La entrada Trump no achica ante China y otorga multimillonarios subsidios a sus productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese intercambio de misiles, grandes perjudicados resultaron los “farmers” estadounidenses, especialmente los productores de soja, ya que para entrar a China se deben pagar ahora aranceles de 25%, lo que se traduce en menos precio para los porotos.
Lejos de achicarse, el Gobierno norteamericano decidió multiplicar la ayuda oficial hacia los productores, que ya cuentan con los fondos de la Farm Bill (Ley Agrícola), y que suman 20.00 millones de dólares mediante pagos directos u otros mecanismos.
Ver El “revival” de un clásico de los ’90: la pelea contra los subsidios
Tiempo atrás se había anunciado el nuevo paquete de ayuda, que se terminó de definir hace pocos días y que según lo que comunicó el secretario de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), Sonny Perdue, comenzará a regir el 4 de septiembre.
El programa se llama Market Facilitation Program y cuenta con un presupuesto de 12.000 millones de dólares. Pero no sólo tiene como destinatarios a los productores de soja sino también a los de cerdos, leche, trigo, maíz, algodón y sorgo.
El desembolso de esa fenomenal suma de dinero se realizará en diferentes etapas. En la primera los productores de soja recibirán una compensación de 60 dólares por tonelada, lo que significaría un total de 3.629 millones de dólares. Ese valor equivale al 20% de la cotización actual de la soja, que ronda los 300 dólares por tonelada.
Pero con ser productor no alcanza para acceder al beneficio. Además se deben cumplir con otros requisitos. Los que recibirán el dinero serán los que hayan tenido ingresos inferiores a los 900.000 dólares como promedio anual entre 2014 y 2016. Además los beneficiados deben participar de los programas de conservación de suelos que mantiene el UDSA.
Ver Trump tiró la primera trompada y ahora sí estamos en “guerra comercial”
Luego de pasar esos filtros, los productores podrán recibir un máximo de 125.000 dólares por todos los productos compensados y comprendidos en el programa.
Además las autoridades de Estados Unidos anunciaron que comprarán a esos productores parte de sus cosechas para abastecer los planes sociales, para los cuál destinará otros 1.200 millones de dólares.
Por otro lado, el programa en cuestión “ayudará a los exportadores a identificar y acceder a nuevos mercados y a mitigar los efectos adversos de las restricciones de otros países”, dice el comunicado difundido por el USDA.
“El presidente Trump ha estado advirtiendo a China y otras naciones y enviando el mensaje claro de que Estados Unidos ya no tolerará prácticas comerciales desleales, que incluyen barreras comerciales no arancelarias y el robo de propiedad intelectual. En resumen, el Presidente ha tomado medidas para beneficiar a todos los sectores de la economía estadounidense, incluida la agricultura, en el largo plazo “, dijo el Secretario Perdue.
El titular del USDA aclaró que “es importante señalar que todo esto podría desaparecer mañana, si China y las demás naciones simplemente corrigen su comportamiento. Pero mientras tanto, los programas que estamos anunciando hoy le dan tiempo al presidente para que firme acuerdos comerciales duraderos en beneficio de toda nuestra economía”.
Los productores interesados en acceder a la compensación, indicaron desde el USDA, pueden postularse después de que la cosecha esté completa al 100% y puedan informar su producción total en 2018.
La entrada Trump no achica ante China y otorga multimillonarios subsidios a sus productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Diego de la Puente: “La batalla de EE.UU. peleando por el liderazgo mundial está perdida” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Escuchá el análisis completo de Diego de la Puente:
El presidente estadounidense Donald Trump se llevó un capítulo aparte en la charla de De la Puente con Bichos de Campo. “Trump no busca un solo enemigo con el tema aranceles,. Se los puso al aluminio y al acero, y allí estamos nosotros y Canadá”. Luego evaluó que “este tipo es un pulpo que no para de mandarse macanas. Es raro para negociar, primero golpea y después negocia. Pero es efectivo con los que están dentro de su país, logró cosas importantes para la gran mayoría de su electorado”, dijo.
El analista explicó que la actual guerra comercial que sacude a los mercados globales surgió de la siguiente manera: “Estados Unidos poseía un déficit comercial con China de 370 mil millones de dólares, entonces Trump le puso aranceles para tratar de bajarlo. Y China respondió poniéndole aranceles a la soja y maíz de EE.UU. Fue más que nada una represalia”.
La entrada Diego de la Puente: “La batalla de EE.UU. peleando por el liderazgo mundial está perdida” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Trump tiró la primera trompada y ahora sí estamos en “guerra comercial” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bienvenido el mundo a la guerra comercial más anunciada de la historia. Tomen asiento, hagan sus apuestas y eviten los sacudones.
La primera trompada de Trump se lanzó a la medianoche del este de Estados Unidos (04.00 GMT del viernes). El golpe consistió en imponer aranceles o tasas aduaneras al comercio de 818 categorías de bienes que usualmente Estados Unidos compra de China, Se trata en especial de componentes industriales y de tecnología, aunque también figuran en la lista bienes de consumo, como bombitas de luz LED y cigarrillos electrónicos.
Como el aumento de los aranceles rondan en promedio el 25%, ese mismo será el porcentaje de encarecimiento que se registre en el valor de la mercadería china que ingresa a Estados Unidos, lo que implica una estrategia de defensa de la producción local, que ahora será más competitiva frente a la importada.
Por ahora el comercio afectado implica transacciones anuales por 34 mil millones de dólares (el equivalente a todas las exportaciones agrícolas argentinas), pero se trata solo de una primera fase de un “castigo total” por 50.000 millones, según anunció la Casa Blanca a mediados de junio. Los aranceles por los 16.000 millones de dólares que faltan deberían entrar a regir en las próximas dos semanas.
Como en una pelea callejera que tarda en arrancar, hasta ahora todo habían sido amenazas entre las dos potencias. Beijing siempre dijo que no quería ingresar en una fase de guerra comercial y que no tiraría la primera trompada, pero este jueves -cuando el golpe de Trump se hizo latente-, China avisó “para defender los intereses del país y su población se ha visto forzado a realizar los contraataques necesarios”, según señaló un comunicado del Ministerio de Comercio.
“Las medidas de EE.UU. están esencialmente atacando las cadenas de suministro y de valor globales. Están abriendo fuego contra todo el mundo, incluido contra ellos mismos”, sentenció el vocero del Ministerio de Comercio chino, Gao Feng.
Ver: Finalmente un día China estornudó y nosotros que no tenemos soja
La respuesta anunciada por China ante el castigo estadounidense englobaría sanciones a 545 productos estadounidenses, entre los que destacan la carne de cerdo, el trigo, productos lácteos, el arroz y la soja. Es decir, aquí si empieza a tallar el conflicto en la salud de algunos negocios que son vitales para la economía argentina. De hecho, las cotizaciones de los granos producidos por el país se han visto influenciadas muy negativamente por este amague de guerra en las últimas semanas.
¿Y si China contraataca qué podría suceder? El propio Trump ha dicho que lanzará otra trompada más, esta vez arancelando productos chinos por otros 200.000 millones de dólares. Y después con otros 300.000. Y así. Hasta que explote todo…
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]]>Más que estornudo, fue un escupitajo certero el que salió de entre las fauces del dragón: un pollo bien masticado. Cansados de que el gritón de Donald Trump los amenace con imponer altos aranceles y otras penas a sus productos, los chinos anunciaron que ellos también cobrarán impuestos de importación (del 25% sobre el valor de la carga) a 106 productos estadounidenses, empezando por la soja. El mundo se sacudió, empezando por los operadores del Mercado de Chicago.
Veamos que se dijo luego de conocida esa posibilidad de guerra comercial entre las dos potencias, que puede ser muy dañina pero por lo menos es menos peligrosa que tener al gordito de Corea del Norte amenazando al mundo con lanzar un ataque nuclear.
Varios razonamientos coincidentes. Primero, que muchos creen que la amenaza China de no se va a concretar y quedará solo en eso, en una amenaza para forzar a EE.UU. a una negociación.
Dijo Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja (Acsoja): “Esta medida equivale a patear un hormiguero. Yo creo que se busca sentar a Estados Unidos en una mesa de negociación. Aplicar una traba semejante al comercio de soja es como ponerse a discutir sobre el agua que tomamos todos los días”.
Confirmó Horacio Bussanello, ex Syngenta y Los Grobo, ahora consultor especializado en la participación de China en el mercado internacional de alimentos: “Una medida así sería como atentar contra sus propios costos locales. China consumirá este año 110 millones de toneladas y debe importar cerca de 100 millones. La mayor cantidad del poroto viene de Brasil y Estados Unidos por lo que realmente dudo que pongan una tarifa porque se traducirá en mayor inflación local”, señaló.
Un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario precisó que China es el principal importador mundial del poroto de soja, con una participación mayor al 60% de las compras mundiales. Para la campaña 2017/18 este volumen de negocios representará casi 100 millones de toneladas, de los que usualmente Brasil pone el 50%, Estados Unidos otro 40%, y el 10% restante se divide entre la Argentina y Paraguay.
A la inversa, indica el trabajo, China es el destino del 60% de las exportaciones totales de soja de los Estados Unidos. Para la campaña 2017/18 representaría un volumen total de 37 millones de toneladas, que ahora están en duda si se avanza en las represalias.
Mejor que no avancen. Porque el estornudo sacudiría mucho más que una estantería.
Para empezar, la Argentina exportó unos 7 millones de toneladas de soja en 2017 y este año no podría vender a China mucho más que ese volumen, ya que la sequía redujo sus proyecciones de cosecha de las 55 millones de toneladas esperadas a menos de 40 millones de toneladas. “Además, la calidad del grano no será buena como para exportar”, apuntó Rossi.
Ni siquiera la oferta combinada de Brasil y la Argentina alcanzaría para abastecer este año la demanda de China en caso de que ese país imponga represalias a los Estados Unidos.
Según los analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, “Las exportaciones totales de soja de Brasil y Argentina en la presente campaña 2017/18 podrían ascender a 70,5 y 7 millones de toneladas, respectivamente”. Faltarían más de 20 millones de toneladas para reemplazar a Estados Unidos. Y Paraguay, creemos, no las tiene.
José María Panero, corredor de cereales y analista del mercado, razonó: “En la Argentina hay una industria que muele soja produciendo subproductos: harina de soja y aceite. Éste último va para el biodiesel que se exporta a Europa, porque Estados Unidos sostiene 72% de arancel. La harina de soja, en tanto, sostiene muchas “otras industrias argentinas”, fábricas de balanceados y de productos para la alimentación humana, que verán automáticamente elevados sus costos de materia prima, sumado a la suba de la energía y costos generales. Lo que se dice el costo argentino”.
Y advirtió no sin razones: “Si le falta soja en el plano local, el engordador ganadero deberá buscar otra fuente de proteína, lo mismo que el tambero o el avicultor. El daño colateral que provocaría esta medida china nos hace pensar lo difícil que es tener un emprendimiento con semejante inestabilidad. Por eso, lo mejor sería que las cosas se solucionen de la manera más rápida”.
Y amigable posible. Así que, amigo Trump, acercale un pañuelo a los chinos…
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