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La entrada Datos oficiales: Fracasó el programa para incrementar la disponibilidad de trabajadores temporarios en el campo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El pasado 1 de septiembre entró en vigencia el decreto 514/2021, que estableció la compatibilización del trabajo rural registrado con la recepción de planes sociales bajo las modalidades de trabajo temporario, trabajo permanente discontinuo o trabajo de temporada.
De esa manera, a partir de ese mes los trabajadores temporarios del agro argentino podían ser contratados en blanco por cierto lapso de tiempo sin que eso derive en la desactivación, por parte de la Anses, del cobro de planes sociales como la Asignación Universal por Hijo (AUH) o el plan Argentina Trabaja.
Ya están disponibles los datos de empleo del mes de septiembre pasado y los números correspondientes al sector agropecuario no son alentadores, pues durante ese mes se registraron 319.348 trabajadores en el sector, una cifra menor a los 321.097 ocupados en septiembre de 2019.
Los datos correspondientes a septiembre de 2020 no son comparables porque, debido a las restricciones logísticas implementadas durante ese año, se hizo por demás difícil –y en algunos casos directamente imposible– el tránsito de trabajadores temporarios entre una jurisdicción y otra.
Antes del decreto 514, las personas que eran dadas de alta en un empleo dejaban de percibir los planes sociales. Por eso se esperaba que la flexibilización de la medida generase una mayor oferta de personas dispuestas a realizar labores en el agro. Pero eso no sucedió.
Entre las hipótesis detrás de ese fenómeno puede incluirse el hecho de que el decreto 514 estableció la flexibilización por un período de dos años, lo que introdujo un factor de riesgo respecto de la situación presente a partir del tercer año. Adicionalmente, además de los planes nacionales, en muchas provincias se implementan beneficios sociales que se desactivan cuando el beneficiario es dado de alta en un empleo.
Otra hipótesis posible es que los integrantes del sector al cual está dirigida la medida, beneficiarios de planes sociales sin ninguna ocupación formal, considerasen –en el actual contexto inflacionario– que no vale la pena el esfuerzo realizado para el ingreso por obtener debido al decreciente valor del peso argentino (en otra palabras: el valor del trabajo está cada más pauperizado en la Argentina).
Finalmente, no puede descartarse el hecho de que un sector de la población considere a los planes sociales como un derecho adquirido –una suerte de ingreso mínimo asegurado permanente– y que complemente el mismo con “changas” sin considerar la posibilidad de regresar al mercado formal de trabajo ni siquiera en términos temporales.
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]]>La entrada En esta Navidad, ponele alcaparras argentinas a tu vitel toné: Pablo Rico las produce en La Banda y quiere difundir el cultivo se publicó primero en Bichos de Campo.
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Pablo se hizo un rato para contarle a Bichos de Campo su vínculo con las alcaparras, que son los frutos (se consume el botón floral, mejor dicho) de un arbusto muy tradicional en la zona del Mediterráneo, y que como las aceitunas requieren de un proceso de encurtido en vinagre y sal antes de su consumo, que puede realizarse como aperitivo o condimento. Las pequeñas bolitas tienen un sabor particular, al cual los argentinos no estamos muy acostumbrados. En otras regiones del mundo, en cambio, es bastante más común que haya alcaparras adornando (y saborizando) todo tipo de platos.
Pero la pregunta que muchas se estarán haciendo es: ¿cómo es el cultivo de alcaparras?
Pablo nos contó que al ser arbustiva, la planta de alcaparras puede crecer hasta sobre los muros. Solo necesita calor y mucha luminosidad, pero lo que hay que evitar producirlas en lugares donde son comunes las heladas. “Siempre que la temperatura esté por arriba de 0 grados la planta está produciendo”, describió.

Por lo general el cultivo se adapta muy bien a las diferentes zonas y en el país hay productores que lo plantan hasta en en Puerto Madryn. Una gran ventaja de las alcaparras es que la planta dura aproximadamente 80 años, y a medida que pasa el tiempo se va haciendo más productiva. Comienza a ofrecer frutos a los pocos años.
Escuchá la entrevista con Pablo Rico:
Pablo está al frente de una empresa llamada Alcaparras Argentinas, ubicada en La Banda, ciudad vecina a la capital santiagueña. Allí hace su propia cosecha pero además recibe la producción de pequeños productores de La Rioja, Catamarca o Jujuy, a los que provee de plantines pero a la vez les compra la cosecha. Ellos han sido pioneros en la reproducción de plantas de alcaparras de la variedad AR1, que prendió bien en el país.
-¿Y cómo empezó tu relación con las alcaparras?- le preguntamos.
-En realidad este es un proyecto que inicia mi padre, que es un médico pediatra, no tenía nada que ver con el campo. Él hereda un campo en Salitral, aquí en la Banda, y no encontraba ninguna alternativa que se adapte a ese tipo de suelo tan pobre y al agua tan salada de la que disponía. Además necesitaba de un cultivo noble que no le llevara tanto tiempo. Así fue que después de una larga travesía se inicia en el cultivo de alcaparras aquí en la Argentina.
-¿Es un cultivo extensivo o intensivo?
-Yo te diría que es un cultivo muy intensivo, que suele implantarse en marcos de 2 por 2, en el que ingresan entonces 2.500 plantas por hectárea. Ahora ha comenzado a realizarse en cuadros de 2 por 1, en el que entran hasta 3.300 plantas y se aprovechan todos los espacios.
La empresa de Rico cuenta con un laboratorio de biotecnología vegetal que se dedica a la propagación clonal de las plantas de alcaparras de la variedad seleccionada pero además de otras plantas con potencial, como los frutos secos, el pistacho o el Neem.
-¿Y es negocio producir alcaparras?
Pablo relató que la Argentina fue siempre una gran importadora de alcaparras, pero de a poco las está sustituyendo por producción propia. En el caso de la empresa santiagueña, esta temporada se quedaron cortos con la venta debido a la gran demanda. Todavía hay un amplio margen para la tan famosa sustitución de importaciones.
Pero el sueño de este emprendedor es que las alcaparras argentinas comiencen a ser exportadas, y por eso convoca a más productores a tomar contacto con él y sumarse a la cruzada. Rico afirmó que la demanda global está insatisfecha y que la Argentina podría comenzar a tallar fuerte.
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]]>La entrada Si una remera dice “made in Bangladesh” quizás tenga algunos hilos de algodón argentino: Desde la Cámara Algodonera se propicia un salto exportador para la fibra se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Almiroty cree que la eliminación de las retenciones a esa economía regional es una medida justa y de hecho ya estaba solicitando una corrección por el “olvido” de las autoridades, que también afectó al arroz. Afirma que además el sector necesita para consolidar su fuerte recuperación de los últimos años de una macroeconomía sana.
-Desde hace algunos años se huele como un aire de revancha del algodón. ¿Es así como parece?
-Estás en lo cierto. Después de la última gran crisis algodonera, que fue a finales del siglo pasado, cuando hubo dos o tres campañas terroríficas, el algodón queda casi como un objeto de recuerdo y de tradición. del cultivo hablaban los mayores, pero las nuevas generaciones no querían saber nada porque habían visto como sus familias se habían fundido de la mano del algodón.
-Además la soja venia arrasando con todo.
-Frente a la vedette soja hablar de algodón era absurdo. Te fundías y encima tenias la soja, con la que no paras de ganar guita en aquellos tiempos. Así que prácticamente entre 2000 y 2012 casi nos convertimos en importadores, porque por suerte nuestra industria textil a duras penas sobrevivió y teníamos que traer algodón de afuera, principalmente de Brasil, del cual habíamos sido siempre abastecedores.
Mirá la entrevista con Carlos Almiroty:
El titular de la Cámara Algodonera, que proviene de una familia históricamente ligada a la producción y el comercio de este cultivo, percibe que ahora -desde hace dos o tres años- hay un claro “reverdecer” de la actividad, que volvió a sufrir nuevos sofocones con el principio de la pandemia pero se reactivó rápidamente a escala global.
“Después del derrumbe del Covid, cuando se paró todo, el cultivo nos dio una muy grata sorpresa. A las pocas semanas seguíamos teniendo mercado y la cadena algodonera no paró. Luego, de mediados del año 2000 en adelante los precios se empezaron a recuperar. El 2021 volvió a ser un buen año”, resumió el directivo sobre ese tránsito.
En estas últimas semanas finalizaron las siembras del cultivo correspondientes a la campaña 2021/22 y las perspectivas son muy alentadoras. El Ministerio de Agricultura hace un cálculo de que se han sembrado 483 mil hectáreas en las provincias del norte, pero el presidente de la Cámara Algodonera no descarta que se haya llegado a más de 500 mil e incluso menciona algunos cálculos que se arriman a las 600 mil hectáreas.
“La siembra pinta muy bien. Todavía no hay mediciones precisas y el número final lo tendremos más cerca de mayo. Pero si nos guiamos por el run run del mercado, de distintos operadores, se está hablando de un incremento muy grande. El año pasado hicimos 420 mil hectáreas y yo pensaba en 20% de incremento, pues este año serían 500 mil. Pero se habla de números mayores y capaz llegamos a 600 mil”, se entusiasmó Almiroty.

-¿Y vamos a tener mercado para tanta producción?
-Sin duda. Este año tuvimos una cosecha de alrededor de 290/300 mil tonelada de fibra. De eso el mercado local se lleva unas 140 mil toneladas, y hoy ese saldo -que serían 150/160 mil toneladas- estamos muy cerquita de completarlo, está casi todo colocado. Siempre hay algún stock que queda, sobre todo ahora que en el campo todo el mundo retiene todo lo que puede porque no hay moneda. El productor vende a cuentagotas porque no quiere quedarse con pesos en la caja de ahorro.
-Me imagino que el gran secreto para crecer es exportar más. ¿Es posible?
-Hay que tener claro que nosotros no movemos la aguja del mercado. Podemos duplicar nuestra producción y no afectamos a nadie, porque no llegamos al 1 % de las exportaciones mundiales. Tenemos una pequeña ventaja que es estar en el hemisferio sur, y por eso siempre tenemos una ventana comercial interesante cuando terminaron las cosechas en el norte. Ahí aparece el algodón argentino, entre abril y junio, en contraestación.
-¿Y dónde lo vendemos?
-El grueso de la industria textil está en el sudeste asiático y el algodón nuestro va a parar allí: Vietnam, Bangladesh, Turquía. La Argentina ha ido un exportador histórico. La cámara se fundo en 1926, y yo te diría que nuestras exportaciones arrancan por los años 60/70. Así que el comercio mundial algodonero conoce nuestro producto,
-¿Y qué le piden al gobierno para poder crecer?- le preguntamos a Almiroty. Surge el tema de la necesidad de eliminar las retenciones pendientes. Pero además completa:
-Una macroeconomía estabilizada, es decir una macro similar al resto de los países capitalistas.
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]]>La entrada Argentina insólita: En la reciente rebaja de retenciones se dejó afuera al mijo y el alpiste para cuidar la “mesa de los canarios” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el capítulo correspondientes a cereales, la suspensión de la aplicación de retenciones en el caso del mijo solamente se aplicará a las exportaciones realizadas en envases de hasta dos kilogramos, lo que implica que las ventas externas a granel seguirán estando gravadas con una alícuota del 5,0%.
Increíblemente, en la semilla de mijo destinada para siembra se mantuvo también el derecho de exportación vigente, que es del 4,5%, lo que no parece lógico porque la mayor parte de los productos comprendidos en el universo de “semillas” quedaron libres de retenciones.
Otro producto que quedó afuera del beneficio es el alpiste, dado que la suspensión de derechos de exportación, al igual que en el caso del mijo, sólo se aplicará para productos envasados y deja afuera a los envíos realizados a granel, que tienen que seguir abonando una alícuota del 5,0%.
En lo que respecta al alpiste con destino a siembra, se suspendió la aplicación de retenciones, pero en los hechos esa medida no tiene impacto alguno porque no se registran ventas externas de ese producto.
Ahora bien, ¿qué tienen en común el mijo y el alpiste para recibir un tratamiento tan desfavorable? El hecho de que ambos representan el alimento de los pájaros domésticos. Parece que el funcionario que armó el listado de las posiciones arancelarias comprendidas en la medida estaba muy preocupado por la “mesa de los canarios”.
Los registros oficiales muestran que las exportaciones de ambos productos son insignificantes. En el caso del mijo, en los diez primeros meses de 2021 –últimos datos disponibles– las ventas externas sumaron 9162 toneladas por un valor FOB de 3,34 millones de dólares. Se envía Brasil, EE.UU. y Europa.
En cuanto al alpiste, entre enero y octubre de este año las exportaciones de este producto esencial para la dieta de las aves domésticas fue de 20.809 toneladas por un valor FOB de 8,82 millones de dólares. Los clientes, en este caso, son Brasil, Chile y Uruguay.
La rebaja de derechos de exportación para un conjunto de productos agroindustriales, instrumentada por medio del decreto 851/2021, comienza a regir a partir del 1 de enero de 2022.
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]]>La entrada El gobierno adelanta la Navidad y aplica una importante rebaja de derechos de exportación para economías regionales: La lista completa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El maíz pisingallo, que estaba gravado con una alícuota del 5,0%, ahora estará libre de retenciones. Y lo mismo sucederá con los grañones y sémola de trigo, maíz y centeno en envases de hasta 2,5 kilogramos.
En tanto, la harina de maíz en bolsas de hasta 20 kilogramos tributará una alícuota del 3,0% (antes contaba con un 5,0%), mientras que los copos de cereales, el almidón de trigo y de maíz y la fécula de papa y de mandioca estarán libres del impuesto (pagaban un 4,5%).
Las buenas noticias también son para la provincia de Córdoba, donde el maní para siembra quedará libre del impuesto (4,5%) y el maní con cáscara en envases de hasta dos kilogramos también (7,0%). Pero el mayor impacto tributario corresponde al maní blancheado, que pasará a estar gravado con una alícuota del 3,0%, cuando antes era del 7,0%. Por su parte, el girasol confitero a granel abonará un 4,5% (antes también un 7,0%).
Los bulbos de flores y plantas vivas, junto con las semillas de centeno, cebada, avena, sorgo, colza, girasol y forrajeras dejarán de abonar derechos de exportación, lo que representa una buena noticia para la industria semillera.
La harina de soja comprendida en la posición 1208.10.00, que corresponde a la elaborada con porotos desactivados y enriquecida con oligoelementos –empleada en la formulación de alimentos balanceados –pasará a tener una alícuota del 12,0%, cuando antes era tratada como la harina convencional y tributaba un 31,0% del valor FOB.
También se dispuso una alícuota cero para la remolacha azucarera, el aceite de tung, el aceite de uva, cera de abejas, aceitunas, conservas de legumbres, harina de papa y de legumbres y frutos secos.
Los alimentos para mascotas en envases de hasta 50 kilogramos, que estaban gravados con una alícuota del 12,0%, pasarán a tributar un 4,5%.
Por otra parte, la lana sucia ahora tendrá un derecho del 5,0% (antes pagaba un 7,0%), mientras que la lana esquilada abonará un 3,0% (5,0%).
La medida, instrumentada por medio del decreto 851/2021, indica en sus fundamentos “que si bien durante los años 2020 y 2021 se fueron reduciendo las alícuotas del tributo para distintos productos, aún quedan pendientes algunas modificaciones, ya que siguen existiendo bienes finales de economías regionales que tributan derechos de exportación”.
Y remarca que “teniendo en cuenta la delicada situación macroeconómica actual, así como también la necesidad de promover las exportaciones para un mayor crecimiento y desarrollo, al momento de elegir los productos a incluir en la presente medida, se consideraron aquellos productos agropecuarios de las economías regionales que implicaran un bajo o nulo impacto en los precios internos”. La medida comienza a regir a partir del 1 de enero de 2022.
anexo_6500306_1La entrada El gobierno adelanta la Navidad y aplica una importante rebaja de derechos de exportación para economías regionales: La lista completa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los productores de té están con la soga al cuello porque sus costos aumentaron 100%: “Es la peor crisis en los últimos 35 años”, avisó Cristian Klingbeil se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cinco meses después, los insumos acumularon aumentos por arriba del 100% y la situación se ha tornado insostenible. Eso por eso que este jueves se realizó un encuentro de emergencia en la Comisión y se envió un pedido de reunión al gobernador provincial, Oscar Herrera Ahuad.

“Pedimos una reunión de carácter urgente porque estamos en la peor crisis de los últimos 35 años de la actividad, y son miles los pequeños productores que están siendo afectados por esta situación. En los últimos cinco años perdimos en la provincia el 20% de nuestras plantaciones de té. Con este panorama eso se va a duplicar”, dijo a Bichos de Campo Cristián Klingbeil, presidente de la Asociación de productores Agrícolas de Misiones (APAM) y director titular por el sector productivo primario en la COPROTÉ.
Desde el mes de agosto, los principales aumentos de los costos se registraron en la urea, que pasó de 4.000 pesos la bolsa a 8.000, y en los herbicidas, cuyo valor pasó de 16.000 a casi 40.000 pesos a comienzos de este mes. Hasta ahora las estimaciones de los productores indican un 100% de aumento de los costos en general, que podría ser todavía mayor si se define un aumento en el precio de los combustibles.
“Cuando comercializamos y exportamos, a nosotros nos liquidan en el valor del dólar a 99 pesos. El dólar exportador es el más bajo que hay en el país. Los valores de nuestros insumos están más cerca al dólar blue. Con 1000 kilos de brote de té en secadero nosotros comprábamos 4 bolsas de abono. Hoy con 1000 kilos no compramos una bolsa. Está valiendo un cuarto de lo que deberíamos estar recibiendo”, aseguró el misionero.

¿Y por qué se había acordado un precio de referencia tan bajo? Porque los industriales, que son quienes compran y procesan la materia prima, habían asegurado que no podían pagar por arriba de los 9 pesos por kilo de la materia prima. Fue por esa razón que los representantes del Ministerio del Agro provincial, que presiden la COPROTÉ, habían prometido realizar encuentros mensuales para monitorear el desarrollo de la campaña y analizar el contexto del dólar, la cuestión climática y la aparición de plagas, para eventualmente ajustar el valor.
Sin embargo nunca se realizó ningún nuevo encuentro hasta el día de ayer, en donde los productores señalaron frente a los representantes del sector empresarial, el exportador y a las autoridades de la gobernación, el estado crítico en el que está el sector primario. A continuación exigieron una actualización en el precio.

“Pedimos que se actualice a 19 pesos el kilo. No podemos seguir laburando al valor que estamos recibiendo. La industria va a ver cuánto puede llegar a mejorar su oferta, pero difícilmente se llegue a los 19. El panorama y las expectativas no son las mejores”, se lamentó Klingbeil.
A su juicio, el sector empresarial no está en una mala situación si se tiene en cuenta que plantan a razón de 200 hectáreas nuevas de té por año.
“Las cuatro empresas grandes misioneras, que tienen miles de hectáreas, siguen plantando té aunque lloren todos los días que no es negocio. Plantar una hectárea de te tiene un costo altísimo y no es sencillo. El estado les deja hacer y pagar como ellos quieren, a costa de la desaparición de pequeños productores año tras año”, sentenció el misionero.
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]]>La entrada Cuarta generación de algodoneros santafesinos, Cristian Zorzón nos contó cómo hicieron para dejar atrás una crisis que casi aniquila ese cultivo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El tabaco fue, casi no queda en esta zona del norte santafesino. Pero el algodón sobrevive y la APPA, nacida en 2000, luego de una gran crisis algodonera hacia fines de los años 90, ha sido responsable de ese permanecer. Un seguir que ahora, de a poco y siempre entre altibajos, se está convirtiendo en revancha.
¿Por qué fue importante APPA para la supervivencia del algodón? Porque la crisis del cultivo tuvo que ver con que los precios cada vez más bajos de esa fibra textil en el mercado internacional, del que Argentina es un jugador marginal. no llegaban a compensar los costos de producción, que incluían incluso muchas veces la cosecha manual. Era el acabose hasta que una serie de innovaciones tecnológicas, que fueron promovidas desde esta entidad que integra a todos los jugadores de la cadena, permitieron dar vuelta esa ecuación.
En Reconquista/Avellaneda esa integración se siente con mayor fuerza que en otras regiones algodoneras, porque allí permaneció el mayor polo agroindustrial vinculado a la fibra a pesar de que el cultivo pueda haberse desplazado con el correr de los años hacia otras zonas, como el este de Santiago del Estero.
Mirá la entrevista con Cristina Zorzón:
“En algún momento las cosechas eran manuales. Pero bajaron los precios y la relación con los costos de producción no daba más. Ahí se dejó de sembrar el algodón”, resume con pocas palabras el directivo una historia de varias décadas. Luego contará a Bichos de Campo cuáles fueron las innovaciones tecnológicas que permitieron revertir esa situación.
¿Qué innovaciones? Zorzón nos menciona para empezar el surco estrecho. “En la provincia de Santa Fe ahora se siembra una gran proporción -más del 90%- a surco estrecho de 52 centímetros, como se siembra una soja o un maíz”.
Eso permitió incrementar notablemente las productividades del cultivo, pero a la vez fue necesario reconvertir el sistema de cosecha por uno mecanizado llamado stripper, donde las cosechadoras van levantando los capullos y los someten a un sistema de pre limpieza, separando la perilla del capullo de la fibra.
-¿Entonces después de la gran debacle el algodón resurgió más profesionalizado?
-Sin dudas, porque en el sistema stripper se utiliza la misma tecnología que en los granos. Hoy vos hablas con un hilandero de la zona y seguro que tuvo que adaptar su fábrica a la producción por cosecha stripper, porque el algodón ahora viene un poquitito más sucio, porque es un sistema donde juntas un poquito más de basura. Por eso tuvieron que instalarse sistemas de pre limpieza .en las hilanderías. Es un sistema barato para la cosecha pero que anda muy bien y puso al algodón otra vez en escena económica.

El aporte de APPA, que surgió para dar una mano al gobierno de la provincia para evitar una catástrofe de la actividad algodonera, fue una de las claves de esta transformación. La siembra, a partir de ese trabajo, se estabilizó en unas 70 mil hectáreas en la provincia en los últimos diez años.
“No tendrá la importancia de la soja o el girasol, pero es un cultivo que se está estableciendo porque está compitiendo muy bien. Justamente tenemos periodos hídricos muy críticos en febrero los últimos años y el cultivo del algodón se banca muy bien”, explica Cristian.
Este trabajo en cadena para promover la cooperación público privada fue clave para que en 2004 se pudiera diseñar un primer prototipo de cosechadora stripper en conjunto con el INTA Reconquista. Y como aquel equipo dejaba algodón en el piso, luego surgieron las enrolladoras y enfardadoras. “Eso permitía cosecha y dejar los fardos o rollos protegidos por plástico en el campo o acopiarlo directamente en las desmotadoras. Antes había que sacar turno”, recuerda Zorzón.
Ahora el apoyo de APPA se canaliza hacia la fabricación de las primeras cosechadoras autopropulsadas que se montan en el país, allí mismo en una pequeña empresa de Reconquista. “Ya se fabricaron dos y hay cuatro más en producción”, se entusiasma Zorzón.
-¿Y cuál es el próximo capítulo de la historia del algodón?
-Estamos pensando en eso. Y si todo apunta a aumentar la superficie sembrada de algodón en la Argentina, bueno hay que vender ese algodón. Por eso estamos viendo la forma de producir una fibra con trazabilidad, con denominación de origen, e incluso con una marca propia de la Provincia de Santa Fe. Necesitamos trabajar en eso, concentrarnos en producir algodón en función de la demanda.
-¿Y hay chances de hacerlo?
-Hay chances. Pero hay que recuperar la confianza en la Argentina, hay que volver a posicionar el algodón argentino como corresponde. Tiene que ser reconocido a nivel mundial y en eso estamos.
-¿Y crees que podrá haber una quinta generación de Zorzón produciendo algodón en el norte de Santa Fe?
-Yo ceo que sí.
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]]>La entrada Elogio de la Mandioca: Misiones aporta el 80% de ese cultivo y más de la mitad se industrializa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el pequeño video se destaca la producción de mandioca en Misiones, valorizando su aporte a la economía provincial y al abastecimiento de un alimento de calidad a todo el país. Este es el material:
Como dato duro, surge que con el 80% de la producción nacional, Misiones es la principal productora de mandioca en la Argentina. Hay allí 12.000 hectáreas de cultivo que involucran a más de 10.000 productores.
Su producción se destina tanto al autoconsumo como así también a la comercialización en fresco y para la industria, que elabora más de 15.000 toneladas de fécula por año.
Las estimaciones oficiales indican que de la superficie plantada, unas 8.000 hectáreas de mandioca se destinan para la producción de fécula, integrando la cadena y consolidando un proceso de industrialización y agregado de valor en origen a través de entidades cooperativas como así también empresas.
“La mandioca es parte indispensable de la mesa y la identidad de los misioneros. A su vez, es un producto cada vez más requerido en otros centros urbanos”, elogian las autoridades de esa provincia.
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]]>La entrada En El Bolsón también suceden cosas dulces: Dos apasionados apicultores aseguran que comprender a las abejas es “un estado de conciencia” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Apuntamos a la educación y no al control policial que ya ha quedado demostrado que no funciona, como cuando en su momento hubo que evitar fumigaciones con agroquímicos”, recuerdan. “Pero gracias a esta ordenanza varios municipios vecinos también tomaron la iniciativa y la abeja está protegida en toda la Comarca Andina”.
“Por ejemplo, hace poco apareció una mosquita que ataca la fruta y ya querían hacer pulverizaciones, pero gracias a esta ordenanza se pudo impedir y surgió otro tipo de soluciones mucho más acertadas, como varias opciones de manejo de los frutal, tales como no dejar fruta podrida en el piso ni que se madure en exceso en la planta, entre otras cosas”, explicaron.

Esta iniciativa de Pierre y César está a tono con la ciudad donde viven: El Bolsón, provincia de Río Negro, un lugar reconocido por promover el concepto de “bienestar” donde se fusiona naturaleza con espiritualidad, tanto para sus habitantes como para los turistas. En las noticias, tristemente, esta localidad patagónica aparece ahora mencionada por otras cosas.
“La apicultura es una actividad tradicional en la zona y la cantidad de miel que se consume localmente supera en 10 veces el promedio nacional”, cuenta César, apicultor desde que a los veintipico vio un cartel en el INTA local que decía: “Cambio maquinaria eléctrica por colmenas”. Como las abejas le gustaban desde hacía rato, se animó a dar el paso.
“La miel está incorporada al consumo diario porque se conocen los beneficios de todos los productos de la colmena; vivimos en un paraíso de flores, esa es la característica de nuestra zona, la variedad que dan los frutales y que suelen generar una miel clara y la variedad que da el bosque con sus plantas nativas como el radal, el pañil y el maitén que dan mieles más oscuras. Justamente, también por este motivo, nos parece que nuestra miel debería ser diferenciada a la hora de exportarse”, relata.
En la Comarca la mayoría son apicultores que tienen entre 5 y 10 colmenas y uno de los motivos de manejar esas cantidades, explican los especialistas, es que a diferencia de otras regiones aquí es necesario controlarlas a diario. “Hay que estar encima de las colmenas porque rápidamente se dividen y hacen enjambres debido a la abundancia de comida que hay por todos lados, entonces se debe hacer un manejo para que no se vayan”, enfatizan. Aclaran que a la famosa varroa también la sufren, pero que les resulta fácil de controlar y que con curarla una vez por año, alcanza.
Trabajan con razas de abejas del norte de Europa, porque cortan la postura en otoño e invierno y por lo tanto consumen menos, lo cual es clave porque en esa época no hay alimento en la Comarca debido al frío y a la nieve.

La cosecha de miel arranca en agosto y dura hasta marzo, y a partir de ese momento la miel que queda en las colmenas les sirve de alimento a las propias abejas para que puedan pasar el invierno. Los rindes promedio en la zona van entre 35 y 40 kilos por año cada colmena, pero con un manejo cotidiano; en cuanto a las reinas, los apicultores suelen hacer las suyas propias aunque a veces también compran.
Nacido en Marruecos y luego de haber trabajado 35 años en la industria petrolera, hoy Pierre tiene 5 colmenas para consumo familiar. Dice que siempre le gustaron las abejas y que empezó a hacer apicultura hace algunos años en provincia de Buenos Aires, específicamente en Capilla del Señor, pero cuando la zona empezó a urbanizarse demasiado “para su gusto”, con su esposa decidieron mudarse y en 2016 encontraron su lugar en el mundo en El Bolsón.

“Estar con las abejas implica un aprendizaje y un descubrimiento diario, me siento un testigo privilegiado de su saber porque ellas nos muestran todo lo que hacemos mal como humanos, nos están alertando acerca de lo que le está pasando al ambiente pero nosotros no escuchamos”, se preocupa Pierre.
“Yo quiero ser su vocero porque las abejas y todo lo que nos dan están invisibilizado… por ejemplo acá se produce fruta fina y hay muchos productores que no entienden que sin abejas no hay frambuesas ni ningún otro fruto, es como si no vieran la relación; ellas nos hablan y si nosotros queremos, podemos escucharlas”.

Por su lado, César tiene más colmenas y vive de la apicultura, vendiendo miel fraccionada y diversos productos de la colmena que los vecinos van a comprarle directamente a su casa. “Cada vez necesito menos para vivir”, asegura. “Mis hijos se independizaron, tengo mi casa con huerta y frutales, una camioneta que tiene sus años pero funciona y la verdad es que no necesito nada más”.
Con esta idea de visibilizar todo lo que significan las abejas y los frutos de la colmena es que estos dos amigos -junto a otros apicultores- están organizando una feria para el sábado 11 de diciembre donde se darán charlas y estará dedicada tanto a los productores como al público en general. “Se nos ocurrió hacerla porque hay muchos apicultores que están dispersos en la zona y la idea es encontrarnos a intercambiar información y, a la vez, que la gente se acerque para contarles lo maravilloso que es el mundo de las abejas y lo importante que es su trabajo para el ambiente y para la producción agropecuaria”, detallan. Más info: brocviellepierre@gmail.com

“Vivimos en una sociedad de caos y la colmena representa el orden, porque allí ellas saben cómo funcionar y vivir en armonía, así que tratar de entender esa sociedad de la colmena es todo un desafío y una pasión porque me enseña cosas a mí mismo”, reflexiona César. “Comprender a las abejas tiene que ver con un estado de conciencia: ellas nos enseñan pero hay que estar abiertos para escucharlas; la naturaleza es generosa y esa generosidad podría ser contagiosa”.
Fotos: Berenice Delgado, Fernando Nahuelpan, Mónica Murga.
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]]>La entrada Elogio de la ciruela industria: Mendoza la produce y exporta por 25 millones de dólares cada año se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las otras provincias con producción de ciruela industria son San Juan, Neuquén y La Rioja, que en conjunto explican el 5% restante de la superficie sembrada.

Mendoza cuenta con poco más de 1.000 productores, la mayoría de entre 4 y 5 hectáreas, de los cuales el 80% desarrolla su actividad en los departamentos del sur (General Alvear y San Rafael), y el 20% restante, por las condiciones climáticas que ofrece la región, en los departamentos de San Martín, Junín, Rivadavia, Santa Rosa y La Paz.
Los datos provienen del Instituto de Desarrollo Rural (IDR) de Mendoza, que a fines de esta semana participará en la ciudad de San Rafael, en el sur mendocino del primer Congreso Internacional de Ciruela Industria. Lo organiza en conjunto con el Clúster Ciruela Industria Mendoza.

“Es una gran oportunidad para todo el sector. Estamos orgullosos de ser los organizadores de un evento de esta magnitud y que nos permitirá llegar a todos los actores de la cadena productiva”, dijo a la agencia Télam Francisco Araujo, coordinador del Cluster Ciruela Industria.
Esta actividad forma parte del llamado Plan de Mejora Competitiva (PMC) acordado por todo el sector de la ciruela, bajo la premisa de dotar de competitividad a la cadena de valor, por la importancia que la Argentina tiene en el mercado internacional. Las exportaciones argentinas se componen básicamente de ciruelas deshidratadas en condición natural, y ciruelas tiernizadas.
Oscar Morbidelli, presidente de la Asociación Argentina de Ciruela Industria (AACI) y vicepresidente del Cluster, dijo a Télam que “la actividad es casi exclusiva de la provincia de Mendoza, y se circunscribe a una variedad especial dentro de las ciruelas denominada Dagen”.

“Nuestra cadena de valor es muy corta, con tres o cuatro eslabones. Empieza con los viveristas que nos dan las plantas que empiezan a producir después de los 6 o 7 años. Después está el productor primario, y de acuerdo al censo que estamos haciendo hay entre 8 y 9 mil hectáreas de 4 a 5 hectáreas por productor, por lo que estamos hablando de un universo de alrededor de dos mil productores, por lo que no hay grandes inversiones”, explicó.
“El eslabón que sigue es el del secadero intermedio, y se seca normalmente al sol o en hornos de gas. Y el que sigue es el industrial manufacturero exportador”, explicó el dirigente empresario.

“Argentina es normalmente el tercer exportador mundial, y apuntamos a poder exportar en fresco, sobre todo a China, que es el principal consumidor”, agregó Morbidelli.
El sector genera una mano de obra estimada en unos mil los puestos de trabajo directos y más de 12.000 de forma indirecta. En la actualidad, desde Mendoza se exporta alrededor de 25 millones de kilos por año, con Estados Unidos como principal destino.
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