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La entrada Manejo holístico: Ovis 21 lanzó los nodos regionales con el propósito de crear un gran mercado de carnes y lanas regenerativas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De nuestro archivo: ¿Qué es Ovis 21? Una empresa que pretende regenerar los campos degradados exprimiendo el “jugo de cerebro” de los productores
¿Qué implica la ganadería regenerativa? Se trata de un método de gestión que contempla dejar “descansar” el tiempo suficiente a las especies –tanto nativas como foráneas– presentes en un pastizal para promover una recarga de biomasa aérea y subterránea que contribuya generar una acumulación progresiva de carbono en el sistema, de manera tal que, además de los beneficios ecosistémicos promovidos, puedan eventualmente generarse créditos de carbono comercializables.
“La primera y principal razón de esta estrategia de nodos es que nos encontramos ante el desafío de acompañar la curva exponencial en el crecimiento de la ganadería regenerativa. Nosotros con una estrategia centralizada desde Buenos Aires estábamos siendo un poco cuello de botella del crecimiento”, señaló a Bichos de Campo Juan Pablo Borrelli de Ovis 21.
La segunda razón fue la identificación de muchos profesionales que no contaban una estructura en la cual insertarse y aplicar este tipo de manejo productivo. “Se empezaron a formar grupos en distintas regiones del país, que tenían equipos técnicos sólidos y buenas oportunidades para crecer, pero no tenían una estructura y nosotros no le podíamos dar un paraguas dentro de Ovis”, afirmó Juan Pablo.
Fue así que se planteó la necesidad de federalizar la actividad para formar equipos de trabajo que pudieran replicar la metodología de Ovis 21 en cada rincón del país. Para eso la empresa abrió una convocatoria regional.
-¿Qué requisitos tenían que cumplir los interesados?- preguntamos a Borrelli.
-Los participantes y el responsable del equipo debían haber cursado y terminado la especialización en manejo holístico. Por otro lado, tenían que demostrar solidez técnica y capacidad para implementar el paquete de herramientas que nosotros ofrecemos. Después, demostrar un espíritu alineado al propósito que tenemos como red, de regenerar tierras a gran escala.
Actuando como nodo en la Argentina del Instituto Savory, una ONG que persigue la regeneración de los suelos a nivel global, Ovis 21 está autorizado para brindar cursos y capacitaciones en manejo holístico en su Escuela de Regeneración. Las mismas son tanto virtuales como presenciales, aunque prontamente podrán ser dadas por diferentes equipos regionales en sus propias comunidades.
“De los 20 equipos postulados, ingresaron 14, que cubren un territorio bastante amplio del país. Estamos en 18 provincias con equipos en el NOA, el NEA y en la Patagonia. El lugar donde más concentrados están es en la provincia de Buenos Aires, en donde hay cuatro nodos en este momento”, señaló Borrelli.

-¿De qué forma trabajarán estos equipos?
-Pueden trabajar con productos o trabajar en forma individual. Su principal actividad es el acompañamiento en terreno a productores, pero nosotros también vamos a generar las capacidades para que ellos mismos puedan dar las capacitaciones que tenemos en la Escuela Regenerativa, especializada en manejo holístico.
-¿Qué esperan lograr a futuro con estos nodos?
-Apuntamos a generar una escala que nos permita tener una cadena de comercialización de productos regenerativos. Uno de ellos es la carne y otro las lanas regenerativas con las que venimos trabajando mucho en el sur (del país). Tenemos ese “expertise”, pero queremos apuntar a generar una vía de comercialización para todos esos miles y miles de novillos que se van a producir 100% a pasto en sistemas regenerativos. También queremos poder implementar en terreno proyectos a escala: es una potestad que queremos que tengan los nodos.
Mirá la nota que hicimos sobre Ovis 21 en 2019:
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]]>La entrada La “Red de Faros” para evitar nuevos incendios en el Delta del Paraná será administrada por Parques Nacionales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La iniciativa consiste en establecer nodos de una red de áreas protegidas en diferentes puntos del Delta, para fortalecer la presencia institucional y operativa en el territorio. Su objetivo es desplegar un plan de detección temprana, prevención y disuasión de incendios que permita combatirlos y proteger así ese ecosistema. La idea oficial es que no vuelvan a repetirse incendios descontrolados como los sucedidos el año pasado, en plena temporada de sequía.
El despliegue de esta Red de Faros, que ahora estará bajo la tutela de Parques Nacionales, se da en el marco de la demorada activación del Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible en el Delta del Paraná (PIECAS-DP), un acuerdo interjurisdiccional entre las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, junto al gobierno nacional, cuyo objetivo es gestionar los humedales del delta del Paraná.

El PIECAS data del año 2008, momento en el que se produjeron numerosos focos de incendio que llegaron a comprometer a más de 170.000 hectáreas del Delta. Dado que este acuerdo impulsado por la cartera de Ambiente no era vinculante, el mismo quedó paralizado por varios años. Recién a principios del 2020 -con el fuego nuevamente asolando esa región y con la humareda perjudicando a los vecinos de Rosario y otras ciudades ribereñas- se propuso su reactivación.
Según indica la Resolución 311/2021, la Administración de Parques Nacionales “gestionará la implementación operativa de los Faros de Conservación de acuerdo con su ubicación geográfica y los Parques Nacionales y Reservas existentes en el área donde se desarrolle el Programa”.
Así mimos, la Dirección Nacional de Operaciones “será la encargada de disponer qué Áreas Protegidas asumirán la gestión de cada Faro de Conservación, en función de sus capacidades operativas”.

En cuanto a los Faros de Conservación que estén dentro del Programa pero que se encuentren ubicados por fuera de la jurisdicción de Parques Nacionales, esa entidad podrá realizar los monitoreos correspondientes en función de sus “posibilidades presupuestarias y de recursos humanos”.
Finalmente la Resolución invita a las jurisdicciones provinciales y municipales a participar de los Faros de Conservación en sus territorios, de acuerdo con las previsiones del Programa Red de Faros de Conservación del Delta del Río Paraná.
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]]>La entrada Los castores acechan en la Patagonia: Los investigadores dicen que no queda otra que erradicarlos, pero cuesta mucho tomar la decisión se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Investigadores de INTA y Conicet trabajan desde hace más de una década en estudios que buscan determinar la mejor forma de erradicarlos para evitar su propagación en el continente. Recientemente se evaluaron las distintas técnicas de trampeo para aumentar su eficacia. Del proyecto participaron también investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, el Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales de Universidad Nacional de Tierra del Fuego, la Dirección General de Áreas Protegidas y Biodiversidad de Ushuaia, Tierra del Fuego, y la Wildlife Conservation Society.
Los castores son roedores herbívoros que se alimentan principalmente de la corteza de los árboles. No son autóctonos sino que fueron introducidos en 1946 a Tierra del Fuego –en donde siguen viviendo hasta el momento- para desarrollar una industria peletera que luego no prosperó. Dado que no tienen un predador natural, se reprodujeron sin control. Pueden llegar a medir un metro de largo y a pesar entre 25 y 30 kilogramos. Viven en madrigueras protegidas por embalses que ellos mismos construyen.

“Se ha producido una transformación drástica de la vegetación de ribera que rodea los cursos de agua. Han transformado el paisaje de bosques ribereños en una zona con una gran cantidad de árboles muertos, que posteriormente, cuando las castoreras se abandonan o se destruyen por la misma acción del clima, terminando siendo pastizales o arbustales”, explicó a Bichos de Campo Adrián Schiavini, doctor en Ciencias Biológicas y director principal del proyecto.
Uno de los peligros de estas madrigueras es que durante la época de deshielo en primavera, la presión del agua hace que estos diques revienten y todo el material inunde zonas de planicie. Schiavini recordó que en los últimos 30 años se produjo el corte de la Ruta 3 al menos en tres ocasiones por esta problemática.
Otro foco de atención son los posibles riesgos sanitarios para el hombre ya que el castor puede transmitir dos enfermedades: Tularemia y Giardiasis. La primera es de origen bacterial y puede generar ulceraciones en la piel entre otros síntomas. La segunda en cambio es ocasionada por un parásito que puede encontrarse en el agua y generar diarrea severa. Si bien aún no hay suficiente información que evidencie la presencia de estas enfermedades zoonóticas, hasta que estos roedores desaparezcan las alertas seguirán prendidas.

A pesar de que la erradicación fue resistida por algunos grupos de defensa de los derechos de los animales, no existe otra estrategia alternativa que logre controlar una población de este tamaño, que amenaza con introducirse en territorio continental, y que además también afecta al sur de Chile. Por año los castores puede llegar a moverse 6 kilómetros.
La idea de esterilizar a los castores mediante anticoncepción externa fue descartada, ya que para asegurar su efectividad no se pueden dejar individuos sin tratar. “Uno debe entregárselo a todos y cada uno de los castores de la provincia y estar seguro de que lo pudo hacer. Si quedan tres o cuatro individuos enteros el proceso arranca de nuevo y la inversión que uno hizo termina en la nada”, aseguró Schiavini.
Por su parte Pablo Jusim, becario de Schiavini e integrante del proyecto, indicó que regresarlos a su territorio original tampoco es una opción. “Más allá de que logísticamente es prácticamente imposible agarrarlos y llevarlos, hay cuestiones de enfermedades que si los castores las tienen acá y los llevamos para allá, se pone en riesgo la población de Canadá. Sería una sobrecarga muy importante del ambiente”, dijo.
En 2008 Argentina y Chile firmaron un acuerdo binacional que tenía como objetivo restaurar los ambientes afectados. Allí se recomendó realizar pruebas piloto para capacitar a los cazadores y analizar la efectividad de las trampas. Las experiencias, que comenzaron en 2014, fueron financiadas por el Fondo Ambiental Mundial.

El proyecto suponía que luego de las pruebas, la provincia se encargaría de transformar esas acciones en algo cotidiano de la administración territorial. Sin embargo esto no ocurrió. “La provincia levantó la pata del acelerador y actualmente tenemos a los castores recolonizando la zonas que fueron oportunamente liberadas”, contó ofuscado Schiavini.
Mientras tanto, del lado chileno se comenzó a implementar un sistema de alerta temprana para detectar la presencia de castores en territorio continental. Los investigadores esperan que pronto se pueda hacer lo mismo en la provincia de Santa Cruz, ya que hubo denuncias de avistamientos de castores por fuera de Tierra del Fuego, aunque las mismas no fueron del todo comprobadas.
La fecha próxima de reunión, dilatada por una prórroga del proyecto y por el inicio de la pandemia, sería el año que viene y ambos países deberán compartir sus resultados y definir una estrategia de acción.
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