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La entrada La pucha que llegaron lejos: Don Mario (ahora GDM) se unió a la estadounidense Cibus para mejorar su soja con edición génica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El parte de prensa está fechado en San Diego, California. Dice que Cibus y GDM tienen planes conjuntos para desarrollar respuestas a los dilemas actuales de la producción de soja por vía de las nuevas técnicas de edición génica. “A través de la colaboración, GDM integrará su genética de soja con la tecnología de edición genética de próxima generación de Cibus”, se informa.
Hace un tiempo nuestra popular Don Mario (un nombre que ahora queda reservado como marca para parte de sus semillas) había decidido incursionar en el prometedor territorio de la edición génica, una tecnología que tiene costos más bajos y regulaciones menos estrictas que los OGM o transgénicos, y que supone la “edición” del ADN de un cultivo sin introducir genes de otras especie. Para eso la firma de origen argentino concentró sus esfuerzos en su flamante laboratorio de Londrina, Brasil.
Para mejorar el rinde de la sojas, Don Mario se lanza a hacer edición génica
Desde hace un par de años, además, GDM desembarcó en el mercado de semillas de soja de Estados Unidos, para completar el tridente de los principales productores de soja del mundo (junto a Brasil y Argentina). Allí los dilemas que enfrenta el cultivo son los mismos que en todos lados: hay que mantener o incrementar los niveles de producción con recursos cada vez más limitados y con la competencia creciente de malezas.
“La producción de soja ha seguido creciendo de manera constante durante décadas y ahora supera los 300 millones de acres en todo el mundo”, dijo Peter Beetham, el presidente de Cibus en la gacetilla donde se anuncia el acuerdo. “Al colaborar con GDM, el líder en innovación genética de la soja, nos esforzamos por brindar a la comunidad agrícola cultivos de soja que sean más viables para los agricultores y nuestro mundo por igual”, añadió.
El informe recuerda que durante los últimos 40 años, GDM ha sido una de las empresas líderes en la multiplicación de semillas de soja y que lleva a cabo programas de mejoramiento de vanguardia en más de 15 países. “En la actualidad, más de un tercio de la producción mundial de soja se elabora con genética GDM”, se resaltó.
Cibus, mientras tanto, tiene patentada una tecnología de genes de precisión, llamada Sistema de Desarrollo Rápido de Rasgos, que es una nueva técnica de reproducción que acelera los procesos de multiplicación de las nuevas variedades. Su carta de presentación dice que “nuestra misión es aprovechar el poder de la edición de genes de precisión en la agricultura y, al hacerlo, hacer que la agricultura sea más respetuosa con el medio ambiente, sostenible y rentable”.
Este es un video institucional de la empresa estadounidense:
“En GDM, nuestra misión se centra en mejorar la productividad agrícola en todo el mundo, y nuestra asociación con Cibus se ajusta perfectamente a esta visión”, dijo Manuel Mihura, director de estrategia y nuevos negocios de GDM. “A medida que el mundo busca mayores rendimientos, mantenemos nuestro compromiso de proporcionar a los agricultores y a las empresas de semillas independientes la mejor genética que garantice que se cumplan esos objetivos de mayor productividad, sin perder de vista la necesidad de opciones más sostenibles”, amplió.
Hace un tiempo, Bichos de Campo realizó un programa especial con la historia de Don Mario y su expansión internacional:
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]]>La entrada Dalia Lewi, directora nacional de Bioeconomía, afirma que Argentina no frenó la adopción de transgénicos y apuesta por más desarrollos locales como el HB4 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-¿Pisaron el freno a fondo? ¿Qué sucedió?- preguntó Bichos de Campo a Dalia Lewi, una muy reconocida investigadora del INTA que desde 2020 ha sido designada directora nacional de Bioeconomía en el Ministerio de Agricultura y tiene a su cargo la administración de la Conabia, el principal organismo regulador en materia de cultivos transgénicos y nuevos productos de la biotecnología.
-No veo un frenazo. Los eventos se presentan de mano de los desarrolladores para su aprobación y en la última reunión de la Conabia se dictaminaron dos documentos de aprobación. El apoyo a la biotecnología es una política de estado en la Argentina, que se mantiene y se afirma en esta gestión.
Mirá la entrevista con Dalia Lewi:
“En la Argentina, no me canso de decirlo, tenemos un marco regulatorio que es ejemplo en el mundo. La Conabia cumple 30 años este 2021 y es un comité asesor en temas vinculados a la biotecnología. Hace la evaluación de eventos en el ámbito agro productivo, ya que luego hay otras dos instancias de evaluación, una a cargo del Senasa -que evalúa la aptitud alimentaria de los OGM- y luego Mercados Agropecuarios, que evalúa si aprobar o no eventos a raíz de tener en cuenta que somos un país agroexportador y por ende no podemos dañar relaciones comerciales con países que no acepten ciertos eventos”, explicó Lewi, enfatizando en que este nuevo gobierno no ha cambiado ninguna de las reglas de juego en materia d cultivos transgénicos que vienen desde principios de los 90.
La directora de la Conabia dijo que, por el contrario, en vez de frenar la aporbación de nuevas innovaciones para la agricultura local hay una reformulación del área en el Ministerio de Agricultura para profundizar este tipo de desarrollos, en especial promoviendo a los “biodesarrolladores” nacionales.
-¿Entonces no hay un freno?- insistimos.
-Tenemos una visión muy clara acerca de cómo desarrollar este eje e impulsarlo. Una de las primeras cuestiones que empezamos a trabajar tenía que ver con reordenar y revisar las normativas para que fueran más claras y accesibles, para que los desarrolladores puedan tener un camino más sencillo, lo que no implica bajar la vara de rigurosidad sino en ser más amigables con los formularios a llenar. Así que Biotecnología se convirtió en área de innovación y biotecnología, no sólo de biotecnología.
-¿Y este cambio qué implica?
-Estamos impulsando una comunicación más directa con los desarrolladores, y por eso empezamos a convocar a mesas específicas para responder consultas o para que acerquen propuestas concretas de modo más directo. Es un área que se agrega al área de innovación y biotecnología con un acento más local y de acompañamiento especial de los desarrollos locales. Tenemos un sistema muy robusto donde hay desarrollos con dificultades para llegar al mercado, en algunos casos temas financieros, o administrativos o de conocimiento y gran parte de las dificultades pasa por la falta de orientación sobre cómo avanzar en forma regulatoria.
-Las empresas de biotecnología siempre se quejan de los elevados costos y largos tiempos para desregular una nueva innovación…
-Es un camino muy árido el de la regulación. Nosotros no vamos a hacer los ensayos por ellos ni vamos a llenarles los formularios, lógicamente, pero lo que sí podemos hacer es acompañarlos y orientarlos en ese camino.

-¿Entonces van a apostar más a la biotecnología local?
-Tenemos un mandato muy fuerte por promover el bio desarrollo local y la biotecnología. Nos pusimos la mochila al hombro y estamos tratando de llevarla adelante. Requiere más tiempo y más personal pero queremos impulsar esto para que Argentina se luzca con sus desarrollos.
-Vuelvo a los transgénicos. ¿Están por aprobar dos OGM que saldrán en los próximos meses? ¿Hay algo novedoso en ellos?
-Son dos documentos de decisión. Uno es una soja que otorga protección frente a insectos lepidópteros, y el otro es un maíz apilado, con tolerancia a múltiples herbicidas. De dos empresas diferentes son. Luego hay otros 5 proyectos en evaluación que van avanzando en los plazos correspondientes.
-Hubo una línea de acción en la anterior gestión que decía que había que jugar fuerte en el mercado internacional para que los desarrollos de la edición génica no tuvieran que atravesar tantas regulaciones como los OGM. ¿Continúan con esa idea en este gobierno?
-Mira, esto es así también para nosotros. Si te cuento la cantidad de conversaciones internacionales que estamos manteniendo no me alcanza esta entrevista. Somos un centro de referencia internacional de la FAO en materia de bioseguridad, pero también fuimos pioneros en tener desde 2015 una normativa específica para nuevas técnicas de mejoramiento entre las cuales está la edición génica. Es la Resolución 173 lo que hizo que Argentina pueda posición criterios de evaluación y análisis de la edición génica, que es la que más se utiliza dentro de estas nuevas técnicas de mejoramiento. Muchos países tomaron nuestros criterios y los utilizaron para armar sus propias normativas. Países como Brasil, Chile, Japón o Australia…
-La Unión Europea fue al principio mucho más rígida, al considerar los desarrollos vía edición génica como si fueran OGM. ¿Auqnue ahora está aflojando un pco no?
-En la UE están encorsetados en el uso de OGM y se complicó todo cuando salió un dictamen de la Corte Suprema diciendo que cualquier producto de la edición génica era lo mismo que un OGM. Pero no hay un basamento científico sino jurídico en eso, lo que perjudicó muchos desarrollos que estaban llevando a cabo, tanto desde lo público como desde lo privado. Ahora pidieron una evaluación para entender más sobre la edición génica y condiciones de bioseguridad a considerar. Ese informe se publicó el 29 de abril pasado y la buena noticia de este informe es que quizás habría que tener una normativa diferente para la edición génica y considerarla por separado de los OGM. Ahí hay una ventana de esperanza en la UE. Todavía no está dicha la última palabra. Por ahora la UE va como en otro ritmo y por otro sendero.
–¿Y nosotros cómo controlamos los desarrollos de la edición génica?
-Nuestra normativa dice que el desarrollador puede venir con una consulta previa, para saber si su desarrollo será o no considerado un OGM. Entonces la normativa establece pautas para análisis de estos casos. La Conabia analiza caso por caso y establece si será o no un OGM dicho producto. En caso que se determine que no es un OGM, el estatus regulatorio de ese producto se cataloga como convencional. Al momento no hay productos de la edición génica en el mercado, pero pronto los habrá.
-¿Qué pasa que se demora de aprobación del trigo HB4 por parte de Brasil?
-No sabemos qué pasará con la decisión de la CNTBio (el organismo regulatorio brasileño). Solo sabemos que aquí fue más que suficiente el marco de aprobación y regulación del evento. Si (ese trigo transgénico) tuvo los documentos de decisión y tuvo la aprobación de la Conabia, no se puede establecer hipótesis de riesgo adicional de las que ya se establecieron y evaluaron, tanto en el comportamiento del agroecosistema como en la aptitud alimentaria.
-En la cadena triguera hay quienes temen una posible “contaminación” con el trigo HB4 que ya se está produciendo como semilla.
-El evento HB4 ya está desregulado. Es decir, no tienen que pedir permiso especial de la Conabia para sembrar. Solo está condicionada su comercialización y entonces hay que cuidar que no haya un escape o fuga de semillas entre campos para que no haya presencia de un evento que no tiene una autorización plena. Pero eso está siendo controlado tanto por Senasa como por el INASE (Instituto Nacional de Semillas).
-¿No hay entonces un giro en la política biotecnológica?
-Absolutamente no. Es una política de Estado que se sostiene y es un orgullo que la Conabia ahora en octubre llegará a 30 años de actividad ininterrumpida donde se establecen criterios científicos. Es un orgullo que se mantenga esta actividad.
La entrada Dalia Lewi, directora nacional de Bioeconomía, afirma que Argentina no frenó la adopción de transgénicos y apuesta por más desarrollos locales como el HB4 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Dos empresas argentinas se proponen lograr algodones resistentes a herbicidas mediante la edición génica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Se trata del primer desarrollo de investigación con edición génica en algodón llevado adelante por dos pymes nacionales que unen sus esfuerzos para ofrecer nuevas tecnologías adaptadas al mercado local”, informaron los nuevos socios en un comunicado.
A diferencia de los eventos GM (que son genéticamente modificados incorporando un rasgo de otro cultivo o especie), la edición génica o CRISPR selecciona genes del ADN propio del cultivo. Suele utilizarse para “editar” un rasgo no deseado, anulando esa característica.

“Para introducir la nueva resistencia usaremos edición genómica, que en nuestro laboratorio nos permite cambiar en forma precisa y dirigida unas pocas bases del genoma de las plantas sin introducir ADN foráneo”, confirmó Lucas Lieber, el gerente general de Bioheuris. Esta empresa está radicada en Rosario, y se presenta como “un startup de biotecnología que desarrolla sistemas de manejo de malezas post GMO en maíz, soja, algodón, arroz, sorgo y alfalfa”. Sus investigaciones están avanzadas y de hecho a fines de abril hizo la presentación de una patente provisional en la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos (USPTO).
El investigador recalcó que “estos cultivos no son transgénicos”, por lo que su aprobación regulatoria debería ser “más simple y rápida porque los cambios que estamos introduciendo pueden ocurrir en la naturaleza, aunque en baja frecuencia y ocultos a los ojos de nuestros científicos”.
Tratando de despejar temores sobre esta manipulación del ADN, el comunicado recuerda que la Argentina es “el primer país en contar con una normativa específica para productos obtenidos a través de estas tecnologías, un marco regulatorio modelo que ha sido replicado por los principales países del mundo”.
Gensus es una empresa local que maneja el ex semillero Genética Mandiyú, a la sazón la empresa que utilizó la ex Monsanto para introducir en el país la primera variedad de algodón Bt, allá por 1998. En la actualidad es la única firma del país que “ofrece semillas de algodón certificada, servicios de deslintado, tratamiento profesional de semillas y asesoramiento técnico a productores”.
“Esta alianza con Bioheuris se alinea con nuestro propósito como empresa de acercar la mejor genética y tecnologías a los productores de algodón y que se suma al convenio con INTA para la introducción de nuevas variedades”, indicó Pablo Vaquero, presidente de Gensus.
Tres semillas transgénicas para llevar más oxígeno al reavivado algodón
El mercado local de semillas de algodón, según los nuevos socios, “experimenta un fuerte atraso tecnológico en semillas, con sólo dos tecnologías OGM en variedades comerciales de algodón, ambas aprobadas en el país hace más de 20 años. Además, dijeron que de los cuatro eventos de resistencia a herbicidas en algodón disponibles en el mundo, los productores argentinos sólo pueden aprovechar uno, de resistencia al glifosato.
Eso sin contra con una variedad difundida por el territorio algodonero, que nunca fue aprobada por los organismos regulatorios.
“Este es uno de los factores que explican que los rendimientos en algodón estén muy lejos de los obtenidos por los principales productores como Estados Unidos, Brasil y Australia”, explicaron.
¿Y por qué sería bueno contar con nuevas variedades resistentes a los herbicidas? Lógicamente para enfrentar las malezas sin dañar el cultivo del algodón. Al inicio del ciclo, el algodón es un cultivo de desarrollo lento que demora en cerrar el entresurco. Por lo tanto, es muy sensible a la competencia de malezas y presenta un extenso período crítico (ventana de tiempo durante la cual no debería haber malezas para que no se reduzca el rendimiento) que puede llegar a 10 semanas.

“Hay más de 20 especies de malezas de difícil control que pueden producir pérdidas de rendimiento mayores a 50% en este cultivo además de contaminar la fibra desvalorizando fuertemente la misma”, apuntaron los expertos.
El uso de agroquímicos en algodón está restringido a momentos muy específicos de su ciclo de cultivo. Por ejemplo, varios herbicidas que pueden aplicarse antes de la siembra matarían al cultivo si fueran aplicados después de ese momento. “Las tecnologías de resistencia a herbicidas justamente permiten aplicar estos herbicidas sin dañar el cultivo”, se explicó.
La “edición genética”, una nueva técnica que alborota a la industria semillera
Según Lieber, “con edición génica CRISPR es posible optimizar varios genes de resistencia en la misma variedad en forma rápida y económica. En comparación con otras alternativas comerciales, la tecnología que estamos desarrollando con Gensus aporta resistencia a herbicidas que se usan en baja dosis y que son más seguros para el ambiente y las personas”.
En concreto, la combinación de varias fuentes de resistencia permitiría a los productores utilizar mezclas químicas que retrasen la aparición de malezas resistentes, uno de los principales desafíos de la agricultura actual. En rigor, hay cerca de 40 biotipos de yuyos resistentes en la agricultura local, en especial al herbicida glifosato peor también a otros principios activos.
La entrada Dos empresas argentinas se proponen lograr algodones resistentes a herbicidas mediante la edición génica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada La Unión Europea recapacita para evitar quedarse afuera de la revolución tecnológica que viene en camino de la mano de la edición génica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El pasado 29 de abril la Comisión Europea publicó un estudio sobre “Nuevas Técnicas Genómicas” que indica que las mismas “tienen el potencial de contribuir a un sistema alimentario más sostenible como parte de los objetivos del Pacto Verde Europeo y la Estrategia de la Granja a la Mesa”.
El estudio señala que la legislación actual sobre OGM, adoptada en 2001, no es adecuada para regular los organismos obtenidos a través de la edición génica, por lo que se iniciará ahora un proceso de consulta para discutir el diseño de un nuevo marco legal en la materia.
En 2018 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea consideró que la edición génica debe quedar comprendida “en el ámbito de aplicación de la directiva sobre los OMG (2001/18/CE) y están sujetos a las obligaciones establecidas en ésta”.
La edición génica permite modificar secuencias de nucleótidos en el ADN de una manera más precisa para desarrollar los mismos productos que se obtenían por mutagénesis convencional (como la radiación), pero con la ventaja de que las mutaciones no son producidas al azar, sino dirigidas en forma específica. Eso implica, por ejemplo, que las nuevas semillas obtenidas por mutagénesis pueden ser inscriptas como un cultivo convencional al tratarse de un mutante y no de un transgénico, el cual requiere varios años y millones de dólares de certificaciones ambientales y regulatorias antes de poder ser comercializado.
Pero al equiparar la edición génica con la transgénesis, los costos de los nuevos desarrollos que vienen en camino –plantas y animales editados– no podrán ser asumidos en la Unión Europea porque serán mucho más onerosos respecto de aquellas regiones en las cuales la edición génica se considere una variante para generar mutantes.
La decisión del Tribunal de Justicia de la UE provocó que buena parte de las compañías dedicadas a lograr desarrollos por medio de edición génica iniciasen planes para trasladarse hacia naciones que consideran a esa tecnología como una nueva alternativa para obtener mutantes.
En ese marco, la Comisión Europea reaccionó frente a esa suerte de “suicidio autoimpuesto” en materia de innovación para considerar que los productos obtenidos a través de edición génica “tienen el potencial de contribuir a sistemas alimentarios sostenibles con plantas más resistentes a enfermedades, condiciones ambientales y efectos del cambio climático”, además de permitir obtener “mejores cualidades nutricionales, como un contenido de ácidos grasos más saludable y una menor necesidad de insumos agrícolas”.
En el presente mes de mayo el estudio se debatirá en el ámbito del Consejo de Agricultura de la UE, el cual está integrado por los ministros de Agricultura de los 27 países que conforman el bloque, con el propósito de lograr una regulación equivalente a la presente en las naciones líderes en desarrollos agropecuarios.
Argentina fue pionera en materia de regulación de organismos obtenidos por medio de edición génica: en 2015 la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia) emitió una resolución (173/2015) que estableció un procedimiento orientado a determinar si un organismo obtenido a partir de técnicas de edición génica debe o no ser considerado un Organismo Genéticamente Modificado (OGM), el cual, según define el Protocolo de Cartagena (2000) es aquel “que posea una combinación nueva de material genético que se haya obtenido mediante la aplicación de la biotecnología moderna”.
Luego de la Argentina, otras naciones –como Chile, Brasil, Paraguay, Colombia e Israel– determinaron regulaciones similares para validar que algunos productos obtenidos por edición génica deben ser consideramos no-OGM al tratarse de eventos logrados por medio de una mutación del propio genoma del organismo (y no de la introducción de genes provenientes de otros organismos). Los organismos regulatorios de EE.UU., Canadá y Australia también establecieron criterios para categorizar a los organismos editados como no-OGM.
La edición génica permite, de alguna manera, “democratizar” el avance científico y tecnológico a nivel global, dado que los productos obtenidos, al no ser considerados OGM, no deben hacer frente a los onerosos procesos regulatorios necesarios para registrar un transgénico.
En ese sentido, investigadores del INTA Balcarce emplearon CRISPR/Cas9 para modificar el gen de polifenol oxidasa presente en el cultivo de papa, cuya enzima provoca el pardeamiento enzimático (es decir, que se pongan negras o que se oxiden cuando se golpean de manera accidental). Ese desarrollo, una vez validado, podrá ser inscripto como un cultivo convencional en el Inase al tratarse de un mutante y no de un transgénico (el cual requiere varios años y millones de dólares de certificaciones ambientales y regulatorias antes de poder ser comercializado).
La entrada La Unión Europea recapacita para evitar quedarse afuera de la revolución tecnológica que viene en camino de la mano de la edición génica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Una empresa israelí promete semillas de un cannabis híbrido y modificado genéticamente para anular el THC y que no pegue se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>No solo eso, la biotecnología agrícola también podría ofrecer en el corto plazo plantas de cannabis con resistencia a hongos y tolerancia a herbicidas, según informa el sitio de divulgación ChileBio.
En sorna, claro, un buen final de estas investigaciones sería el acabose para los muchachos que defienden el consumo de marihuana (que es la planta de cannabis que sí expresa el componente THC en más del 1%) mientras critican el uso de soja transgénica resistente al glifosato.

CanBreed acaba de iniciar un campo productivo de cannabis medicinal en California, y también abrió la granja de investigación de cannabis más grande de Israel. De algún modo, está haciendo punto en la investigación para proveer de semillas modernas a un cultivo que se está abriendo rapidamente paso en todo el planeta, ya sea para uso médico, industrial o recreativo.
El mercado actual de semillas de cáñamo de Estados Unidos tiene un valor de al menos 1.000 millones de dólares al año, que es algo menos de la mitad de lo que moviliza el mercado total de semillas en la Argentina, para todos los cultivos. “En ese gran océano de oportunidades, la compañía de semillas israelí CanBreed ha lanzado un campo con licencia de 1,4 hectáreas en el condado de San Diego, California”, indica la información.
La pequeña extensión dedicada al a investigación y producción de semillas “podría tener un impacto descomunal al producir lo que el CEO de la compañía israelí, Ido Margalit, cree que son las primeras semillas de cáñamo híbridas totalmente estables y consistentes del mundo para cannabis de grado médico estandarizado”.
“Israel es una superpotencia agronómica, pero realmente no puede competir con países que tienen una capacidad mucho mayor para la producción agrícola. En lo que competimos bien y con lo que ofrecemos valor agregado es en la tecnología. Las semillas y la genética son tecnología y esa es una gran fortaleza”, dijo el ejecutivo en un comunicado de prensa.

Legalmente, las plantas de cannabis cultivadas en los Estados Unidos no pueden contener más del 0.3% de THC, el compuesto psicoactivo que hace que los cigarrillos de marihuana “peguen” en quienes los consumen. Muchas plantaciones se destruyen porque superan ese límite. En Uruguay, donde el cultivo ya se produce a cielo abierto, se intenta lograr variedades con menos de 1% de THC para dedicar las flores a fines medicinales.
“Nuestras semillas de cáñamo estables y uniformes brindan previsibilidad al cultivador. Nuestra tecnología patentada de edición genómica elimina el gen responsable de la enzima que produce el THC, por lo que estas variedades son incapaces de producir THC ”, explicó el ejecutivo israelí.
En tanto, según Margalit, “los genes resistentes a los herbicidas se editan para que los productores puedan rociar herbicidas. Ninguna empresa de semillas totalmente dedicada reúne estas dos características”. Ese es el principio que ha caracterizado el primer cultivo transgénico del mundo, la soja RR, que es resistente al herbicida glifosato.
“Por eso compramos el campo en el condado de San Diego. Podemos ahorrar el 30% del ciclo de cultivo en Estados Unidos para fines de 2021, comenzaremos a cultivar con una meta de 12 millones de semillas el primer año y una capacidad eventual de 50 millones de semillas al año”, precisó.
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]]>La entrada Gabriela Levitus nos contó la historia de los transgénicos y ahora relata la llegada de la edición génica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Nos la cruzamos hace unos días en Salta, donde brindó una charla explicando a los productores locales qué era eso de la edición génica. Allí Levitus contó que hace pocos meses se lanzó en el mercado de los Estados Unidos el primer producto desarrollado con estas nuevas técnicas de la biotecnología: una aceite de soja alto oleico llamado Calyno, que contiene aproximadamente 80% de ácido oleico y hasta 20% menos de ácidos grasos saturados, así como cero gramos de grasas trans, según explicó Calyxt, la empresa que lo desarrolló.
Este primer producto de la edición génica, que es como aquella soja RR que inauguró el periodo de los transgénicos en 1996, no solo es más sano sino que tiene hasta tres veces la vida útil del aceite común que se utiliza para frituras. La soja alto oleico que se utilizó para elaborar las primeras partidas de este aceite ocupó 13.700 hectáreas en el Medio Oeste norteamericano.
“La edición génica ya tienen su primer producto, que es una soja alto oleico para vender el aceite mejorado desde el punto de vista nutricional. Es más parecido a un aceite de oliva que uno de soja”, nos cuenta Gabriela, que como divulgadora trata de hacer explicaciones sencillas de las cosas complejas.
Mirá la entrevista con la directora ejecutiva de Argenbio:
Levitus resume las diferencias entre una y otra tecnología, la que parece vieja y la que resulta novedoxsa. La de los transgénicos consistía en incorporar a una especie genes de otra especie, para obtener una característica específica. En la edición génica, lo que se hace es editar un gen de una misma especie. “Acá (se refiere al aceite) lo único que se hizo es anular una característica haciendo un corte a una cadena de genes. Luego la propia propia célula reparó ese corte. El cambio es tan mínimo que es imperceptible, pero hace que ese gen no se exprese más”, indica la investigadora.
Ver Por la Conabia ya pasaron 17 proyectos de edición génica
En la Argentina, según datos de la Conabia, hay cerca de veinte experimentos que han recibido autorización del gobierno para avanzar. Gabriela confirma que a nivel local “hay muchísimas instituciones que están trabajando en este tipo de desarrollos”, pero no se anima a adelantar cuándo podría salir al mercado local algún producto desarrollado mediante la edición génica.
“Esa es la pregunta del millón y no es por un tema técnico, ni de no querer, ni de falta de políticas. porque hoy es una política nacional la de fomentar este tipo de tecnologías. La verdad es que estamos mirando un poquito lo que pasa en los mercados de exportación. Estamos expectantes a lo que va a hacer Europa (en materia regulatoria) y que es lo que va a hacer China, aunque las últimas noticias desde allí son alentadoras porque China está detrás de varias investigaciones de este tipo”, cuenta la directora de Argenbio.
Gabriela considera que no será tan difícil de contar esta historia de la adopción de la edición génica, como sí resultaron difíciles los primeros años de los cultivos OGM. “Todo el mundo aprendió de lo que ocurrió con los transgénicos, donde perdimos mucho tiempo y se apeló muchas veces a barreras paraarancelarias. Vimos un cuco donde no había un cuco”, sentencia.
Ver Sergio Feingold, del INTA: “La edición génica no es como hacer cerveza artesanal”
Ella, en todo caso, está convencida de que ese cuco no existe. Ni antes ni ahora. Explica que “hoy todo lo que comemos está regulado y esa regulación garantiza que lo que comemos sea seguro. Hace tiempo (con los transgénicos) yo sabía que no había un cuco delante, porque se regulaba muy bien y se sabía qué proteína se introducía y cuáles eran los riesgos asociados. Hoy estos riesgos que parecerían aparecer vinculados a la edición génica son exactamente iguales a los de alimentos que ya estamos comiendo. Porque son los mismos cambios que se generaron por la técnica de la mutagénesis al azar, que es la que genera todo lo que comemos prácticamente”, Cita como ejemplos al trigo duro o el pomelo rosado. “Todos son cambios que se han producido de diferente manera pero con el mismo resultado”, insiste.
Según Levitus, “uno tiene que pensar en el riesgo desde el punto de vista técnico, y la verdad es que no había cuco antes y no hubo cuco después. Lo mismo va a pasar con la edición génica”, nos tranquiliza.
-¿Y cómo te imaginas el futuro gracias a la edición génica?
-Yo no soy fitomejoradora. Pero cuando hablás con los ‘breeders’ se les nota los ojos de emoción, porque ven la posibilidad de hacer de manera bastante simple cosas que antes les resultaban bastante complicadas, sobre todo en términos de la precisión y de cómo se aceleran los tiempos. Pero ojo, no es la panacea. Por eso la base de todo esto siguen siendo los programas de mejoramiento tradicionales, donde se cruza y se selecciona.
La entrada Gabriela Levitus nos contó la historia de los transgénicos y ahora relata la llegada de la edición génica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Martín Lema, de la Conabia: “En este momento no queda ningún transgénico en lista de espera para ser aprobado” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En diálogo con Bichos de Campo, el alto funcionario confirmó que es cierto uno de los “caballitos de batalla” que tiene el ministro Luis MIguel Etchevehere, al hablar conf recuencia de un récord en la aprobación de eventos biotecnológicos durante el gobierno de Cambiemos. “Ya hay cerca de 60 transgénicos liberados en el país y durante los últimos cuatro años se aprobaron 24 eventos, más que en toda la historia de la CONABIA, que data de 1991. Peor además no queda ninguno en el ‘pipeline’ -lista de espera o de gestión-, teniendo en cuenta que era normal que siempre hubiera más de diez a la espera”, destacó Lema.
Escuchá la entrevista completa con Martín Lema:
Para el director de Biotecnología la clave estuvo en la simplificación de trámites y desburocratización del sistema aprobatorio. “Se trabajó mucho en ello y el año pasado tuvimos nueve aprobaciones en todo el año”, destacó.
Luego destacó el aceitado mecanismo de ‘low level’ o baja contaminación que existe actualmente en acuerdo con el resto de los países del Mercosur, que implica un resguardo para evitar trabas al comercio cuando exista un caso de contaminación incidental de cargamentos de granos con un transgénico que todavía no ha sido aprobado en los páises de destino de la carga. “Cuando un país de la región aprueba un evento, el mecanismo acelera la aprobación en los demás, y si uno tarda en aprobar el mecanismo hace que exista cierta tolerancia para éste”, explicó Lema.
También destacó que en los últimos años, la CONABIA desarrolló un mecanismo muy eficaz, pero a la vez seguro, para regular la autorización de eventos logrados mediante la edición génica y otras nuevas técnicas de manipulación del ADN. En lagunos casos se decide la intervención de los científicos oficiales, pero en otros, donde no se considera que hubiera una alteración, la aprobación es mucho mas rápida y menos onerosa que con los cultivos transgénicos.
Por último y para derribar mitos sobre la peligrosidad de los transgénicos, el funcionario de Agricultura remarcó: “Estos pasan por análisis mucho más exhaustivos que los alimentos tradicionales y por lo tanto son altamente seguros para su consumo”.
La entrada Martín Lema, de la Conabia: “En este momento no queda ningún transgénico en lista de espera para ser aprobado” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada La FAUBA armó un laboratorio para hacer biotecnología y lo ofrece a las semilleras locales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con una inversión de 38 millones de pesos, se pondrán en funcionamiento un secuenciador de ADN y una plataforma de genotipado de alto rendimiento, instalados en el Laboratorio de Genómica que funciona en la cátedra de Bioquímica, según informó una nota del sitio de divulgación Sobre la Tierra, firmada por Juan Manuel Repetto.
La adquisición de los equipos fue financiada por el Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR) de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y gestionada por UBATEC SA, la empresa de prestación de servicios y transferencia tecnológica de la UBA. Según Eduardo Pagano, profesor titular de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA, el objetivo es “lograr un avance tecnológico para las pymes semilleras de la Argentina, cuyo principal valor es su germoplasma”. Sucede que en los últimos años muchas de estas empresas debieron cerrar o fueron adquiridas por compañías extranjeras, que buscaron ampliar sus bases genéticas con material de origen nacional.
Ver Por la Conabia ya pasaron 17 proyectos de edición génica
“Queremos fortalecer a los semilleros locales y hacerlos competitivos a nivel local y regional, con el desarrollo de un laboratorio de biotecnología al que puedan acceder para dar un salto tecnológico sin la necesidad de incurrir en los gastos millonarios que demanda la construcción de una plataforma propia”, dijo Pagano.
Las nuevas incorporaciones involucran un secuenciador Illumina de nueva generación (HiSeq 3000), que entre otros usos permitiría describir el genoma de especies vegetales y animales. Este equipo “es el más grande que hay actualmente en la Argentina y uno de los dos más importantes de Sudamérica”, afirmó el profesor de la FAUBA.

También se adquirió una plataforma de genotipado de alto rendimiento (SNP Line), que permitiría detectar hasta 200.000 marcadores moleculares (SNPs) por día.
Para avanzar en el proyecto, la Facultad de Agronomía formó un consorcio junto a la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y a seis semilleros nacionales. La UNR estará a cargo de las investigaciones que se lleven a cabo con transgénesis y edición génica, en tanto la FAUBA se ocupará de estudios sobre genómica y genotipado.
Ver La biotecnología en INTA: “Aunque muchos crean que no servimos, somos el mayor semillero”
“Los equipos que adquirimos ayudarán a sumar tecnologías para que las pymes nacionales puedan acceder al mejoramiento genético de sus semillas asistido por marcadores moleculares. Para eso vamos a disponer de una plataforma genómica orientada al desarrollo de marcadores moleculares y a una plataforma de genotipado que permita detectarlos”, indicó Pagano.
Pagano subrayó que las seis semilleras que forman parte del consorcio constituyen sólo un punto de partida: “Si bien estas pymes tienen proyectos específicos para utilizar la plataforma, las tecnologías están disponibles para todas las empresas nacionales que quieran utilizarla”, dijo, y agregó: “No sólo vamos a brindar servicios, sino que además nuestros técnicos van a prestar asesoramiento personalizado a las empresas para generar nuevos proyectos de desarrollo y mejoramiento”.
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]]>La entrada Marcela Martínez: “Todavía no hay forma de controlar el doping genético en equinos y está prohibido” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Por qué es importante identificar lazos de parentesco en caballos? “Cuando se inscribe un animal es porque, o bien hay detrás un valor económico, o bien porque ese animal se exportará, para lo cual debe salir del país con un documento que es como su DNI. Esa identidad propia está dada por el ADN. No es lo mismo vender un equino de gran valor habiendo confirmado que es cría de un padrillo famoso que venderlo sin ese dato de pedigrí confirmado”, explicó Martínez.
A su vez, la jefa del laboratorio de Genética Aplicada de la SRA dijo que “en el caso de animales que se exportan, la ventaja que nos da que tenga ADN identificado es que, cuando ese animal se exporta y da crías en el exterior, las mismas puedes ser chequeadas contra ese ADN con el cual el animal viaja, sin necesidad de repetir el análisis afuera. Y lo mismo pasa cuando importamos ADN en forma de semen y se usa para hacer inseminación, y también cuando ingresa el animal en pie”.
Escuchá el reportaje completo realizado a Marcela Martínez:
Los chequeos de ADN, según Martínez, “pueden exigirse solo con el padre, pero en otros casos como con los Sangre Pura de Carrera, se exige verificación con padre y madre. Pero también se exigen en casos en que más manipulación genética hay, es decir, en razas que permiten, como en el caso del Polo, la transferencia embrionaria. Allí el riesgo de algún tipo de error en la manipulación es mayor y por eso los controles de parte de las asociaciones de razas también son mayores”.
En cuanto a la clonación de razas, lo cual ya está sucediendo en el polo, Martínez explicó que en el laboratorio donde trabaja “se chequea primero, que el clon sean un clon, es decir, que tenga el mismo perfil genético que el animal que le dio origen y que es el fundador. Ese control lo puede pedir la asociación de raza previo a la inscripción del animal, o lo puede pedir el centro de clonación para controlar el trabajo que hizo”.
La doctora también hizo alusión al colectivo popular de que, al pensar en clonación, se cree que tanto el animal fundador como el clonado son dos gotas de agua. “Un caso que tuvimos hace un tiempo, derivó en un centro de clonación que nos llamó preocupado porque un cliente que le había pedido un clon de tordillo, no fue un tordillo en cuestión, y no presentaba esos rasgos de encanecimiento típicos, por lo cual se negaba a pagar el trabajo. Pero la imagen de tener que obtener una gota de agua está tan enraizada que tener un perfil genético que compare a ambos animales es importante”, describió Martínez.
Al respecto de la edición genética en caballos, lo que implica agregarle un gen introducido de otra especie, Martínez reconoció que “es algo que se habla mucho aunque está prohibido porque se convierte en una especie de doping genético, es decir, la idea que persigue no es solo mejorar al animal sino incrementar sus capacidades”
“Esto desde la concepción de las asociaciones de razas equinas, está mal visto y el alerta viene por el lado de que todavía no hay forma de controlar el doping genético en equinos, lo que no quiere decir que no se haya hecho o no se esté haciendo, pero sí está prohibido por ahora. Es todavía una etapa muy temprana de la edición genética”, concluyó la doctora.
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]]>La entrada Un laboratorio argentino dice haber logrado editar bovinos para que produzcan mejor carne y clones que replican esa característica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El laboratorio en cuestión se llama Kheiron Biotech y es una empresa bastante reconocida en biotecnologías reproductivas y clonación equina. Según una gacetilla enviada a los medios, ahora “logró hacer realidad la cría de precisión por edición genética en la ganadería argentina”. En el lugar también se están haciendo ensayos con bovinos y porcinos.
“El equipo de científicos de Kheiron Biotech logró revolucionar el sector ganadero a partir del desarrollo -en su laboratorio de última generación ubicado en Pilar, provincia de Buenos Aires- de un concepto innovador en reproducción: el progreso genético de precisión”, dice la información. Alude a una técnica que permite identificar ciertas secuencias de genes existentes en los animales y, mediante la edición génica, definir ejemplares con ciertas características o “mejorados”. Luego, esos animales se multiplican muy rápidamente mediante clonación.
De los caballos deportivos, las investigaciones de esta firma privada saltaron hacia los bovinos. Concretamente empezaron a editar los clones de un toro raza Brangus (foto) que ahora será clonado.

“Específicamente esta investigación se centra en provocar el silenciamiento de la expresión del gen de la miostatina (formalmente conocida como factor 8 de crecimiento y diferenciación), lo cual genera animales con mayor masa muscular y grandes beneficios productivos como carne más magra y mayor producción de proteína por animal. Para llevar adelante este desarrollo se utilizó la herramienta de tijeras genéticas CRISPR-Cas9″, se puntualizó.
Ver Sergio Feingold, del INTA: “La edición génica no es como hacer cerveza artesanal”
El doctor Gabriel Vichera, director científico del laboratorio de Pilar y responsable del proyecto, indicó que la idea -luego de lograr el bovino mejorado- es mutiplicar ese mismo animal usando las técnicas ya más conocidas de la clonación.
“Este fenotipo podría lograrse mediante cruces convencionales pero nos llevaría décadas. Estos resultados representan un gran avance en términos reproductivos y podrían tener un fuerte impacto, ya que la gran ventaja de esta herramienta es que permite obtener ganado con nuevas características genéticas en mucho menor tiempo y de forma no azarosa”, explicó el científico.
La supresión de la miostatina del ADN de los bovinos se confirmó primero en la línea celular utilizada para la clonación y luego en los embriones clones también se verificó la edición del gen.
“El 100% de los embriones analizados fueron específicamente modificados en ambos alelos (copias del gen), demostrando el gran potencial de la plataforma tecnológica, cuya principal ventaja es que, al producir estos animales mediante clonación, la edición genética se produce en todas sus células, hecho que asegura la obtención de las características deseadas”, explicó la información.
A partir de ello, ahora para obtener los animales nacidos se están realizando múltiples transferencias en vacas receptoras en un establecimiento ubicado en San Antonio de Areco llamado Cabaña Doña.
Daniel Sammartino, el CEO del grupo Proinvesa, al que pertenece Kheiron Biotech, señaló: “Esto es solo el inicio. El objetivo final es obtener diferentes rodeos generados mediante clonación y edición genética con características diferenciales, con mayor contenido proteico, resistencia a enfermedades y adaptabilidad a condiciones climáticas adversas”.
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El proyecto cuenta con el estatus preliminar de “no regulado” por parte de la Dirección Nacional de Biotecnología y la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), es decir que simplemente se realizó una ruptura en el ADN que evita la expresión del gen en cuestión.
Dichas rupturas pueden ocurrir durante la vida normal de las células, por lo que tienen sistemas de reparación para estos daños. Por esta razón este tipo de animales pueden ser criados y reproducidos a campo sin ningún tipo de requerimiento diferencial y podría obtenerse muy pronto la aprobación para consumo humano.
Kheiron Biotech informó que sus investigaciones han sido financiadas en su totalidad por capitales argentinos. La empresa ya clonó 150 caballos desde 2012. “En 2017 logró el récord mundial de 12 clones del mismo donante en la misma temporada y produjo el primer clon de embriones equinos editados genéticamente en el mundo”, se informó.
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