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La entrada ¿Qué hay que hacer con la caca de los cerdos para China? Responde Roberto Maisonnave, un argentino que manejó granjas igual de grandes en EEUU se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Roberto Maisonnave conoce mucho del tema, porque trabajó durante 10 años en Estados Unidos, en los procesos de adecuación a la Normativa Ambiental vigente para granjas de igual tamaño a las que se proyectan instalar en el país. La empresa que lo contrató como gerente de medioambiente era Seabord foods, una compañía alimenticia que posee 400 granjas porcinas en los estados de en los estados de Colorado, Kansas y Oklahoma, y que tiene en su stock más cerdos que los que hay ahora en toda la Argentina.
“La producción animal intensiva es ambientalmente amigable, pero hay que tomar recaudos”, enfatizó a Bichos de Campo este ingeniero agrónomo que luego se especializó en medio ambiente y que debió migrar del país luego de la crisis de 2001, cuando aquí no había casi demanda para este tipo de especialidad.
Maisonnave, que volvió al país en 2013 y fundó la consultora AmbientAgro, dijo que este tipo de proyectos a gran escala no deberían llegar desvinculados del manejo de efluentes. Por el contrario, deberían se planteados ambos temas como en una especie de paquete. “En todos los países desarrollados de Europa y también en Estados Unidos, los Gobiernos y sus legislaciones te empujan a hacer un uso agronómico de los efluentes”, resaltó el experto.
Mirá la entrevista a Roberto Maisonnave:
“Estos no son proyectos que se harán de un día para el otro. Nadie empezará poniendo 100 mil madres, sino que será un proceso progresivo que les irá dando al Estado y a la ciudadanía los tiempos necesarios para ajustar lo que haya que ajustar”, agregó el ingeniero agrónomo y máster en Ciencias Ambientales.
-¿Tiene la Argentina un marco de legislación sólido para hacer frente a este proceso de intensificación en la producción animal?
-Uno de los conceptos desatinados que escuché de parte de ambientalistas y representantes de la producción es que (esas granjas) vendrían a la Argentina porque no hay normativa. Eso no es cierto. Córdoba las tiene, y la Argentina también tiene otras normativas que aplican a cualquier tipo de actividades tales como el código del aguas o la ley de suelos.
Según Maissonave, en todo caso, “lo que debería hacer el país es desarrollar normativa específicas para las actividades animales, de modo tal que los productores puedan ponerse en regla. Córdoba, por ejemplo, tiene un esquema sólido. Pero no hay que perder de vista que con la modificación de la Constitución Nacional en 1994 se dispuso que fueran las provincias las que tengan el poder de regular y proteger sus propios recursos naturales. Esto hay que tenerlo presente en el marco de estos proyectos que se instalarán en el interior”, recordó.
-¿Y pueden convivir en armonía estos proyectos productivos con la exigencia de cuidado ambiental?
-Sí. Los países desarrollados producen de forma eficiente y con mucha normativa ambiental- Aunque para eso hay que formar técnicos en el Estado que sumen experiencia.
En ese sentido, reconoció que “el sector privado siempre se moverá más rápido que el estatal”. Y reocmendó “tomar el desafío de trabajar de modo más aceitado entre ambos para que no demoren tanto estos encuadramientos legales, y que además estén basados en la realidad de la producción agropecuaria del país”.

-¿Por qué crees que estos inversores extranjeros están interesados en invertir en Argentina para producir proteína animal?
-Si quieren venir es porque Argentina es uno de los mejores países del mundo, por la combinación de recursos naturales, de suelos, y porque tenemos un capital humano altamente tecnificado y capacitado. Muchas de las granjas de cerdos que hoy operan, hace 10 años no existían, y no son de gente del sector porcino, sino de productores de maíz y soja (que luego invirtieron para convertir en carne esos granos).
Lo que hay que tener en cuenta a la hora de embarcarse en proyectos de producción animal intensiva, según el agrónomo, es “tener un plan para el gran volumen de efluentes líquidos o sólidos que se generarán, y siempre considerar la cercanía de polos residenciales, la dirección de los vientos, y las aguas tanto superficiales como subterráneas. Hay también una serie de guías también para dentro de los galpones de producción, por la exposición de los empleados”.
Los efluentes que se generan en las granjas porcinas son, explicó Maisonnave, “una mezcla del agua que se usa para lavar las instalaciones, con las orinas y bosteo de los animales. Luego eso va dirigido a un sistema de captación y conducción, y posteriormente tenés que desarrollar un sistema de ingeniería ambiental y agronómica, para poder usar esos efluentes como un abono orgánico, que es lo que son, para devolver fertilidad al suelo”.
Maisonnave, que asesoró en temas de gestión ambiental a más de 30 granjas porcinas en Argentina, expresó que “tenemos una oportunidad fantástica por delante, para producir impacto positivo en el ambiente, porque los cerdos y las vacas lecheras tienen una eficiencia de absorción del nitrógeno y fósforo muy baja en la ración que consumen, del 30% o 33%, lo que significa que aproximadamente el 70% del nitrógeno y fósforo lo devuelven al ambiente a través de la orina y de las eyecciones”.
Añadió que “como se necesitan producir cultivos para alimentar a esos animales, se necesitan fertilizantes”.
“Entonces vos le das de comer al animal una ración de la cual te devuelve el 70% en nitrógeno y fósforo; o sea, te devuelve parte de los nutrientes que le sacaste al suelo para cultivar su alimento”, redondeó.
“La alternativa es poner una planta de tratamiento y purificación de efluentes super eficiente, pero terminás volcando todo en un cuerpo de agua, y estás desaprovechando toda esta cantidad de nitrógeno y fósforo, cuando después el agricultor debe comprarlos; y pensemos que no tenemos una provisión infinita. De fósforo no hay más de dos o tres minas en el mundo. Es un recurso natural limitado. Y la urea, fertilizante sólido nitrogenado, es un proceso industrial que tiene efectos ambientales”, destacó el especialista.
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]]>La entrada El frigorífico Gorina invertirá 5 millones de dólares para montar un reactor de biogás a partir de sus efluentes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sin embargo, la gacetilla insiste y algo nos llama la atención. Nos cuenta que una firma llamada Fluence, que se dedica al tratamiento de aguas y efluentes, levantará su mayor planta de tratamiento de efluentes en Sudamérica para uno de los frigoríficos argentinos más importantes, el Gorina de la localidad homónima, cercana a la ciudad de La Plata.
El Frigorífico Gorina está en el lote de los cinco grandes frigoríficos exportadores del país. Es cierto que es importante. Pero que tenga una planta de tratamiento de efluentes no nos extraña tampoco, pues es algo a lo que está obligado por las normas ambientales. No nos impacta. Impactaría que no la tuviera porque los olores serían insoportables.
Pero sigue la gacetilla: dice que Fluence, a partir de la nueva planta de efluentes, también construirá para Gorina “el mayor reactor de biogás en América del Sur”.

Eso si es impactante. Sobre todo porque si el proyecto prospera como está previsto el Gorina se convertiría en el primer frigorífico de esta región “en tratar sus efluentes de forma integral con tecnología de punta, generando una cantidad inédita de energía que además venderá a la red”.
Fluence Corporation es una empresa importante, con trabajos en más de 70 países. En este caso proyecta generar ese reactor de biogás a partir del procesamiento de 7.000 metros cúbicos diarios de los desechos de los animales faenados en el frigorífico. La inversión sería de cerca de 5 millones de dólares y se prevé finalizar la obra en diciembre del 2021.
“La relevancia de esta planta, más allá de la inversión en sí, consiste además en que fijará un nuevo estándar para la industria frigorífica y de alimentos en general, no solo a nivel tecnológico, social y ambiental, sino también a nivel de la sustentabilidad económica del proyecto”, definieron desde la empresa que hará las obras.
“Celebramos este cambio de paradigma en una industria tan significativa para Argentina y la región como los frigoríficos. Las plantas de tratamiento, antes vistas solamente como un gasto, generan ahorros significativos no solamente para la empresa, sino además para el medio ambiente y la sociedad. La posibilidad de construir plantas compactas que procesan elevadas cargas con alta eficiencia de remoción de carga orgánica y de nitrógeno rentabiliza este tipo de inversiones”, aseguró Michele Ceccaroni, uno de los ingenieros de Fluence.

La gacetilla brinda precisiones sobre el proyecto. Informa que la nueva planta de Gorina tratará 5.000 metros cúbicos de efluentes diariamente y estará diseñada para llegar a 7.000 metros cúbicos. El reactor anaeróbico procesará diariamente hasta 200 metros cúbicos de residuos (lodos flotados, lodos biológicos y subproductos del proceso cárnico) y generará 14,000 Nm3/día de biogás. A partir de allí una unidad de cogeneración de 1,5 MW se alimentará con biogás producido por el reactor.
La iniciativa está contemplada dentro del programa oficial RenovAr pues “permitirá producir energía renovable inyectando electricidad a la red eléctrica nacional”. Se estima unos 36 MWh/día.
La gacetilla indica que con esta obra “se marca un nuevo hito en la historia de la industria frigorífica y ganadera de la región”. Recuerda que “a fines de 2017 el frigorífico ArreBeef ya había dado un paso importante al convertirse en la primera planta en invertir en tecnología anaeróbica de nivel industrial, también con la empresa Fluence”.
Bienvenido el anuncio. Quedamos impactados.
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]]>La entrada Desarrollan en Santa Fe una estiercolera a la medida del productor argentino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En países de Europa y en los Estados Unidos es obligatorio devolver al campo los efluentes pecuarios, y para esto han desarrollado todo tipo de maquinarias específicas, según cada material a esparcir. A los desechos de granjas, tambos o feedlots se los puede catalogar como líquidos y semilíquidos (del lavado de las salas) y sólidos (del raspaje de corrales o piletas de decantación).
Ver: De desecho a insumo: Se requiere cambiar el enfoque para usar los efluentes como fertilizantes
La forma más económica es la de desparramarlos por la superficie del lote, con grandes bateas con platos que giran en su parte posterior para los sólidos, tanques con un pico que pega en un platito por detrás para los líquidos y semilíquidos, y hasta mangueras y cañones de riego para los líquidos que se pueden extraer de las lagunas luego del proceso de decantación. Todas estas máquinas existen en el mercado local y hay varias marcas que las comercializan.
Pero la forma más eficiente de depositar en el suelo los efluentes líquidos y semilíquidos es la de incorporarlos con mangueras post apertura del surco con cuchillas, como si fuera una siembra directa del abono. Es eficiente porque evita la evaporación del material en superficie, no se pierde nada, y permite medir qué cantidad exacta de nutrientes de está incorporando por cada metro cuadrado. Además, se minimizan los efectos de liberación de metano -gas de efecto invernadero- y los malos olores, algo muy importante en aquellos campos cercanos a los poblados.
En los países más avanzados en el tratamiento de efluentes, estos tanques que terminan en mangueras y cuchillas, y que deben ser tirados por un tractor; son de uso masivo. Pero localmente no existen fábricas que los desarrollen e importar los equipos resulta muy costoso. El precio se compara al de una pulverizadora autopropulsada (200 mil dólares o más), por poner un ejemplo.
En el país existe un solo establecimiento que importó una máquina específica de Francia (foto). Su preciso funcionamiento pudo apreciarse a campo en una exposición sobre tratamiento de efluentes organizada en octubre pasado en el Establecimiento Las Taperitas en el Trébol, Santa Fe.
Pero este sería un caso excepcional, ya que la máquina es prohibitiva para los costos de un productor argentino. Además debe considerarse que la más chica de estás máquinas desarrolladas en Europa poseen un tanque de 16 mil litros, que más todo el peso del equipo supera los 20 mil kilos, y que encima va con discos clavados en el suelo, por lo que la potencia requerida para tirar eso requiere tractores superiores a los 180 HP de potencia. En estos tiempos de siembra directa esos equipos ya casi no existen entre los productores de la Argentina.
Bajo este panorama y viendo que crece el interés en los productores locales por tratar los efluentes y utilizarlos con fertilizante, técnicos de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), en Santa Fe, ayudados con fondos de la provincia, están desarrollando una máquina incorporadora de efluentes en los talleres de Tecnocampo en la localidad de San Jerónimo Norte.
Las fotos del equipo todavía no pueden difundirse porque está en proceso de patentamiento. Pero será muy similar a la francesa de la foto, claro que con un tanque más chico y menor requerimiento de potencia, de entre 120 a 140 HP.
Sus desarrolladores esperan que salga al mercado en 2020, informó el responsable del proyecto a Bichos de Campo, Miguel Forni. Con un precio que puede llegar a la mitad del de las máquinas europeas, para que sea accesible para un productor grande o mediano, o para productores asociados o bien un contratista para prestar el servicio.
Aquí las palabras del docente de mecanización agrícola de la UNL:
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]]>La entrada Un equipo de Agronomía, detrás del sueño de limpiar el Riachuelo usando microalgas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un equipo de investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) se sumó a la titánica tarea de limpiar el Riachuelo. Asegura que probó con éxito una técnica novedosa, denominada “biosorción”, para sanear efluentes industriales contaminados con metales pesados en la Cuenca.
“La investigación pasa por utilizar biomasa de microalgas para remover materiales pesados. Mezclamos esa biomasa, la cual tiene capacidad de retener los metales presentes en un efluente. Un caso es el del Zinc, generado por la industria de la galvanoplastia y que conlleva graves problemas para la salud humana”, comentó a Bichos de Campo, Agustín Rearte, docente e investigador de la cátedra de química inorgánica y analítica de la FAUBA.
El proyecto “AlgAr”, que busca la promoción de esta tecnología de microalgas para tratar efluentes, está liderado por alumnos y docentes de esa facultad, y cuenta además con el apoyo de IncUBAgro.
“Poner en funcionamiento una planta de tratamiento de microalgas para una empresa oscila desde los 500.000 pesos hasta el millón de pesos, intentando reducir al máximo los costos de inversión y de implementación. Y luego queda el costo operativo de la planta. Lo bueno es que cuanto más aumenta el volumen de tratamiento, mayor es la diferencia de reducción de costos. Por ende hay un beneficio económico para las empresas”, remarcó el investigador.
Rearte contó que “ya estamos tratando con municipios como el de Mercedes y con frigoríficos, pero aún no hay nada concreto. Estamos esperando a quien quiera invertir (en esta tecnología), el cuello de botella”, describió.
Escuchá lo que nos decía Agustín Rearte:
“Lo interesante es que esa biomasa la generamos a partir de otros tratamientos biológicos para remover materia orgánica de efluentes y con esos tratamientos generamos la biomasa de microalgas, la misma que utilizamos en nuestros experimentos para tratar efluentes con metales pesados. La idea era tratar 2 efluentes con diferentes tecnologías y evaluar su eficiencia. Hoy estamos tratando de llevar esas tecnologías a la industria”, agregó el investigador.

Rearte aseguró que también trabajan observando la acción de las microalgas en otros metales tales como Cromo, que se utiliza mucho en curtiembres, y Plomo, otro elemento contaminante presente en la Cuenca.
¿Entonces será posible poder sanear o reducir la contaminación en la Cuenca Matanza-Riachuelo? Hay dos medidas, según Rearte, que deberían tomarse: “Una es la precautoria, y es que las industrias tomen conciencia ambiental y no viertan efluentes contaminados. Esa es la primera base. Y por otro lado están las estrategias de saneamiento in situ, en el Riachuelo, estudiando cómo mantener los márgenes vegetados, reducir la velocidad y erosión del río para que no haya sedimentos, etcétera. Lo que nos falta son industrias interesadas en aplicar los criterios de asesoramiento y en invertir”, aclaró.
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]]>La entrada Marcos Bragachini: “Hay varias formas de paliar la contaminación provocada por el estiercol animal” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Venimos viendo que los productores adoptan cada vez más el aprovechamiento de este tipo de nutrientes. Desde el uso tal cual del efluente o bien con algún proceso como el de biogas. No nos deja de sorprender el valor que este material posee (tanto de vacas como de cerdos) y los beneficios que trae para la fertilidad de los lotes”, dijo Bragachini.
El especialista aseguró que desparramar sobre los campos productivos las “enmiendas” en forma y momento adecuado puede reemplazar totalmente la aplicación de fertilizantes químicos como la urea. De forma, que es un ahorro considerable para el agricultor.
“Es una forma de paliar la contaminación provocada por el estiércol animal. El acuífero se puede ver comprometido si se tira todo en un mismo lugar. Las burbujas que se ven con el liquido estancado, no es más que gas metano que se va a la atmósfera”, advirtió el joven a Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa con Marcos Bragachini:
Bichos de Campo le preguntó al técnico sobre el grado de conocimiento que debe tener el productor agropecuario para realizar sus propias aplicaciones. “Debe hacer las mediciones correspondientes, del producto a aplicar y del suelo que lo va a recibir, el contenido nutricional de ambos. Porque si se sobreaplica en determinadas zonas puede causar un efecto tóxico”, advirtió.
En Europa las legislaciones ambientales son cada vez más amplias y exigentes, y es por eso que se ven biodigestores por todos lados. El gas no debe escapar como metano sino ir a parar a la red eléctrica como energía. Y hasta se ve que el residuo de dicho proceso, el compost, se comercializa en los supermercados. “Una forma de agregarle valor, un activo económico de lo que antes era un pasivo ambiental”, finalizó Marcos.
La entrada Marcos Bragachini: “Hay varias formas de paliar la contaminación provocada por el estiercol animal” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los contratistas forrajeros empiezan a meter las manos en la bosta se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aguirre Saravia posee las megaenfardadoras ideales para conservar la alfalfa, aunque su mayor trabajo ha sido en los últimos tiempos la confección de silos. Tiene varias picadoras de forraje para hacer silaje, el método de conservación (mediante la fermentación láctica que producen las bacterias anaeróbicas allí dentro) de una mezcla de grano y fibra fermentada, que resulta ser un alimento de altísima calidad para los rumiantes.
“El colorado de Carlos Casares” puede armar bolsas con el picado fino de maíz, sorgo o cereales de invierno. También suele hacer silos puente o bunker, como se conoce a la montaña de forraje cubierta con lonas grandes, que a la vez tienen neumáticos usados arriba para generar presión. Esta variante, en general, es utilizada por grandes productores que evitan así gastarse una fortuna en silobolsa. Cualquier método de almacenaje, bien realizado, puede durar hasta más de un año en el campo.
Actualmente casi todos los tambos o feedlots del país utilizan para alimentar a los animales el silaje, de maíz sobre todo aunque también se puede hacer de sorgo (si los lotes son menos productivos) o de cereales de invierno, como avena, cebada o raigrás. Por el hecho de tener otra época de confección, estos últimos pueden ayudar a la oferta generada por el cereal estival.
Yendo al ejemplo clásico del maíz, la comparsa de máquinas de Aguirre Saravia o algún otro contratista forrajero (picadoras, tolvas, tractores pisadores o embolsadoras, más el colectivo o casilla donde se instalan sus operarios unos días), llegan a los campos en febrero si sembraron maíz temprano o en abril si hay que picar el tardío. Luego de la fajina, dejan armado el silo, ‘llave en mano’ y listo para consumir. Bien administrado y calculado, el productor tendrá raciones para un año, hasta llegar a la confección del año siguiente. La premisa es que no le falte ningún día en el mixer, para dar la ración.
Ver Nicolás Sosa: “Debemos gestionar la bosta y hasta sacarle provecho”
Bichos de Campo encontró a Aguirre Saravia en una jornada sobre manejo de efluentes en el Establecimiento Las Taperitas, de la localidad de El Trébol, Santa Fe, donde desfilaban todo tipo de máquinas estercoleras. ¿Qué hacía allí? Sucede que desde hace un par de años, el ex presidente de la CACF (Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros) está incursionando en esta nueva veta de servicios: la de ‘desparramar’ el estiércol de los animales por los lotes para ayudar a la fertilidad de los suelos.
Los beneficios de esta práctica son conocidos para la mayoría de los productores, pero hasta ahora los equipos necesarios para hacer ese trabajo con la bosta no son baratos y muchas veces no se justifica comprar las máquinas. Allí entra la figura del contratista, que tan bien funciona para otras tareas, como la cosecha de granos o la confección de forraje.
Aquí la entrevista completa con Patricio Aguirre Saravia:
El contratista explicó que la relación es directa y los clientes son los mismos. Finalmente el silaje (alimento) que confecciona Aguirre Saravia se transforma en la bosta que queda en los corrales y en un problema para el productor.
“Históricamente reparamos corrales, sacábamos el barro -como dicen ellos- cuando se acumulada en grandes cantidades y no sabían dónde esparcirlo. Nos decían que lo tiremos en los bajos”, contó Patricio. “Ahora te llaman para hacer el esparcido de los efluentes como abono orgánico porque ven el beneficio en la fertilidad. A los primeros clientes los seguimos desde hace tres años y ya notamos enormes ventajas”, añadió.
Ver Ingresa estiércol, sale biogás y alimenta con energía a una ciudad
“Esto no es nada nuevo, en Europa se ve hace rato. Lo que sí cambia aquí es (la posibilidad de) manejar enormes volúmenes, ya que la situación se torna más parecida a la de Estados Unidos, con grandes producciones y distancias. Es por eso que nosotros tomamos la decisión de montar los equipos esparcidores sobre camiones, para lograr traslados rápidos”, detalló el contratista.

Aguirre Saravia es obsesivo y busca la perfección. Por eso ya trabaja entre la bosta con mapeo y piloto automático, para no superponer la aplicación y conocer lo aplicado según la necesidad en cada metro del campo.
“Analizamos la química del material a aplicar y los suelos que lo van a recibir. No es lo mismo aplicar sobre una pastura vieja que sobre el paso de la picadora en un maíz, que como algunos llaman es minería”, comentó el contratista, preocupado por la sustentabilidad de todo el esquema. Cree que hacer las cosas de ese modo “es una forma de fidelizar con el cliente, acompañarlo, no solo visitarlo una vez al año para hacerle la comida sino ayudarlo con sus problemas”.
Aguirre Saravia imagina que a futuro más colegas suyos se dedicarán a la actividad. “Con la Cámara visitamos todo el mundo y vemos que es así, en todos lados”, finalizó el contratista forrajero que un día tuvo que meter las manos en la bosta.
La entrada Los contratistas forrajeros empiezan a meter las manos en la bosta se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Nicolás Sosa: “Debemos gestionar la bosta y hasta sacarle provecho” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sebastián Gambaudo y Hugo Fontanetto, técnicos del INTA Rafaela, fueron según Sosa dos visionarios en el tema. “Como referentes en fertilidad del suelo, vieron que no sólo había que darle valor a los fertilizantes minerales para reposición de nutrientes en el suelo, sino que también había que aprovechar la bosta como un recurso energético y forrajero”, dijo el especialista.
Gran parte de la composición de esa bosta es Nitrógeno, Calcio, Fósforo, Potasio y Magnesio. En tambos, por ejemplo, se estima que el 70% del efluente que proviene de las heces y la orina de las vacas, está formado por dichos nutrientes. Por eso hay que darle una reutilización dentro del sistema productivo.
Mirá lo que nos cuenta el técnico del INTA:
¿Cómo se aprovecha la bosta? Sosa explicó que “hay diferentes métodos; se puede hacer una separación de sólidos, o bien almacenar esos efluentes en lagunas o fosas de estabilización”.
“El INTA Rafaela recomienda un sistema de triple laguna, una anaeróbica y dos aeróbicas. Luego se puede optar por un filtro de arena y piedras para separar los restos de sólidos que quedan, y usar parte de esta agua para limpieza de las instalaciones, y el efluente resultante destinarlo a usos agronómicos, por ejemplo, para fertilizar”, amplió.
Muchos productores ya cuentan con máquinas estercoleras y esto les permite hacer uso de sus efluentes dentro de su explotación para reponer macro y micronutrientes en el suelo y mejorar sus propiedades físicas y biológicas. También hay casos en que, por no tener superficie agrícola, los productores, porcinos hacen contratos con vecinos para aplicar en sus campos el efluente generado.
Ver: Ingresa estiércol, sale biogás y alimenta con energía a una ciudad
Hay varios modelos que le dan una vuelta de tuerca. Bichos de Campo visitó hace pocas semanas el feedd lot de Luis ‘Chirola’ Urdangarín, “La Micaela”, Este productor vende la energía eléctrica resultante del tratamiento de sus efluentes en un biodigestor a la cooperativa de Carlos Tejedor.
Otro caso es el del establecimiento Yanquetruz en San Luis, que produce biogás, energía térmica, energía eléctrica y biofertilizantes en base a efluentes porcinos y cultivos energéticos. También hay proyectos para tratar efluentes bovinos como el de Adecoagro en el sur de Santa Fe, que hizo un biodigestor para producir energía renovable con efluentes de sus dos megatambos.
“Son empresas agropecuarias que optaron por darle un tratamiento a sus residuos, pero que al mismo tiempo, buscaron beneficiarse por el calor generado en el sistema para uso dentro y fuera de sus explotaciones. Y es algo viable tanto para grandes como medianos productores”, remató Sosa.
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