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La entrada Mejoramiento genético de Sudáfrica a la Argentina: La odisea de Ignacio Vidal para importar embriones de caprinos y ovinos de élite y tener así “el mejor rodeo del país” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Por suerte para él, esta historia tiene un final más que feliz.
Junto a su familia, Ignacio Vidal, productor agropecuario de la localidad entrerriana de Villaguay, mantiene un campo en la provincia de Chaco, que se dedica a la producción y cría de reproductores de chivos y ovejas. Con el tiempo el trabajo de desdobló y el productor abrió su propia cabaña de reproductores en Entre Ríos, bajo el nombre de Cabañas del Impenetrable.
Las razas con las que trabaja son Dorper y White Dorper, en ovinos, y Boer en caprinos. Su trabajo en el mejoramiento genético ha sido más que un éxito si se tiene en cuenta que la cabaña obtuvo grandes campeones durante las exposiciones rurales de Palermo en 2014, 2015, 2016, 2017, 2018 y 2019. La de 2020 no se hizo. Por eso sea que quizás no ganó.
“Hacemos el mismo trabajo que las cabañas de toros, con el agregado de que somos una de las únicas cabañas en Argentina, te diría la única, que trabaja con la tecnología de transferencia embrionaria y lavado de embriones de donantes. Tenemos nuestras madres seleccionadas y sobre esas madres producimos nuestros propios embriones que son de hembras de élite”, explicó Rodríguez Vidal a Bichos de Campo.
“Los embriones se sacan y se congelan para guardar, o se implantan en el momento en hembras receptoras para multiplicar genéticamente a esa hembra de élite. Nosotros apuntamos mucho al mejoramiento genético y tratamos de difundir a nuestras hembras. Si haces un servicio natural tenés una cría. Por embriones, en cambio, tenés un promedio de ocho a diez crías por cada lavado que hagas”, agregó el productor.

En 2015 Vidal viajó hasta Sudáfrica para trabajar dos meses en una cabaña de criadores de Dorper y Boer. ¿Y por qué ese destino en particular? Porque allí se encuentran las cabañas con las mejores genéticas del mundo que, sorprendentemente, nutren de material genético a otros países que producen ovinos y caprinos.
De hecho, Argentina importa estas genéticas pero lo hace con algunas dificultades. “Sudáfrica le vende mucho a Australia. Australia se queda con lo mejor que llega y lo restante lo saca a la venta. Mucho de ese producto va a nueva Zelanda, que a su vez se queda con lo mejor y vuelve a vender lo restante. Eso es lo que llega a la Argentina. El origen que tenemos de Boer y Dorper viene generalmente de Nueva Zelanda”, indicó Vidal.
¿Y qué tienen de distintivo las genéticas sudafricanas? En líneas generales sus biotipos favorecen un mayor peso de los animales en el nacimiento, una mejor conversión de kilos a carne, un mayor peso del animal en su adultez y hasta mejores características raciales.
Todo esto fue lo que motivó al entrerriano a visitar Sudáfrica nuevamente en 2019, para elegir donantes de élite, producir embriones e importarlos de forma directa y sin intermediarios a la Argentina.
De esta forma el cabañero se hizo con las genéticas del Gran Campeón Mundial Dorper de 2018, del Gran Campeón Mundial Dorper de 2016 y del hijo del Gran Campeón Mundial Dorper 2018, además del Gran Campeón Mundial Boer de 2019. Pero la noticia quizás más importante para los productores caprinos es que Vidal también adquirió la genética Kalahari, un tipo de cabra colorada de la que Argentina no tenía línea pura hasta este momento. De ella trajo al Gran Campeón Kalahari 2019.
Ahora bien, hasta aquí el negocio parece sencillo, pero ¿es realmente así? Vidal respondió a Bichos de Campo con un rotundo “no”.
“Es totalmente desgastante. Imaginate que arranqué en 2019 y me llegó todo hace diez días. Por diferencias sanitarias y políticas, de acuerdo al gobierno de turno de Argentina y de Sudáfrica, cambian las políticas de reciprocidad constantemente. Lo que venía un día, al día siguiente no funcionaba porque me decían que se rompían las relaciones. Fue terrible”, confesó el productor.
Para poder iniciar con el proceso de inseminación de las hembras y posterior recolección de los embriones, los países deben ponerse de acuerdo en el protocolo sanitario. Es recién allí que comienzan las tareas que culminarán con el congelamiento de embriones, que después deberán afrontar inspecciones sanitarias y mucho papelerío.
A eso hubo que sumarle el estallido de la pandemia, que afectó por obvias razones a todas las rutas aéreas, por lo se tornó una odisea conseguir un vuelo que pudiese transportar el tanque con nitrógeno líquido que refrigeraba al material genético.

“Económicamente es una inversión enorme. Vos tenés entre un 70% y un 80% más de impuestos por sobre lo que vale esa genética en Sudáfrica. Un embrión en promedio está entre 350 y 450 dólares. Se pone precio por unidad pero se venden por paquetes de a diez prácticamente. Un paquete te puede salir 3.500 dólares, pero si comprás más, baja el precio”, detalló Vidal.
Pero como dijimos al comienzo de esta nota, la historia tuvo un final feliz. Luego de mucho esperar el productor consiguió un vuelo que conectó a Sudáfrica con Holanda y Argentina, y hace poco más de diez días los embriones llegaron de forma exitosa a Entre Ríos. Fueron 78 en total: 32 embriones de la raza Boer, 32 de la Dorper y 14 de la Kalahari.

Y como frutilla del postre, ocurrió lo impensado: como consecuencia de un brote de fiebre aftosa que el país africano tuvo a comienzos de 2020, este no podrá vender ningún material genético a ninguna parte del mundo durante los próximos ocho años. Esto convirtió a Vidal en el único productor de la región en tener genéticas de élite y le otorgó una ventaja importantísima respecto a otros que quieran eventualmente emprender este mismo negocio.
“Gracias a Dios, en lo que es América del Sur, Australia y Nueva Zelanda compartimos el mismo protocolo. Ninguno de estos países podrá ingresar genéticas sudafricanas”, señaló emocionado el entrerriano.
Ahora solo resta iniciar el proceso de multiplicación y lograr uno de los mejores y más competitivos rodeos de caprinos y ovinos del sector.
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]]>La entrada Los chinos son insaciables: Ahora vienen a la Argentina en busca de ganado en pie se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un memorandum “muy urgente” circuló estos días por varias direcciones del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Allí se intima a los funcionarios de las diferentes regionales a proponer campos ganaderos que podrían ser visitados por una misión sanitaria de China que visitará el país en noviembre, o posiblemente diciembre, de este mismo años. El objetivo explícito es avanzar en “la negociación de acceso para la apertura del mercado a la República Popular de China para bovinos en pie desde la República Argentina”.
Esta novedad resulta de singular importancia, porque acelera un debate pendiente dentro de la cadena de ganados y carnes respecto de si la Argentina debe habilitar, como ya hacen Uruguay y Brasil, las exportaciones de ganado vivo para ser faenado en otros países.
En el gobierno de Cambiemos, con apoyo unánime de las entidades de productores que conforman la Mesa de Enlace, la opinión que prevalece es que sí debería hacerlo, para incrementar la competencia y mejorar los precios que cobran actualmente los productores ganaderos, en especial los criadores. Sucede que la exportación de carne vacuna, por el fuerte incremento de los volúmenes embarcados, los mejores precios internacionales y las sucesivas devaluaciones, se ha convertido en el mejor negocio que existe en el sector, pero las mieles no llegan a los productores de hacienda y los únicos que parecen llenarse los bolsillos son los frigoríficos exportadores.
Ver Matías Sara, alias @Contalito: “La que tracciona todo es China; si no estaríamos liquidando stock”
Algunos países (en especial Turquía y Kazajastán) estuvieron husmeando la posibilidad de importar hacienda en pie desde la Argentina, e incluso el Senasa intercambió en junio pasado documentación con Uruguay, porque había ganaderos interesados en exportar sus vacas hacia el vecino país, ya que tiene precios ganaderos mucho más elevados que los que se pagan acá. Ahora China, nada menos que China, se suma a la lista de países interesados en esta nueva veta del negocio ganadero.
El documento oficial al que accedió Bichos de Campo informa que la División 1 de Cuarentena Animal de GACC (el servicio aduanero y sanitario de ese país) avisó que estaba dispuesta a enviar a varios de sus técnicos para “verificar el sistema de producción y control de la especie” bovina en la Argentina, con miras a habilitar también las importaciones de hacienda en pie.
Hasta hace un par de años, China solo importaba carne congelada sin hueso desde la Argentina, pero el año pasado habilitó también el ingreso de cortes enfriados y cortes con hueso, ampliando las posibilidades de un negocios que parece no tener techo luego de la crisis provocada por la aparición de Peste Porcina Africana, que lo obligó a un sacrificio masivo de cerdos enfermos. Ahora se sabe que el listado de productos podría incluir el ganado.
Ver Otra vez Swift primereó a todos y debutó con la carne enfriada en China
La misión china, conformada por cuatro técnicos de diferentes aduanas del país asiático, vendría al país por un periodo de no más de 12 días entre noviembre y diciembre. Además de visitar campos ganaderos seleccionados por Senasa, otra de sus funciones será la de evaluar los centros de genética bovina para habilitarlos y que puedan comenzar a exportar hacia allá embriones bovinos.
Por supuesto, la concreción de estos nuevos negocios con China dependerá del resultado de esta nueva auditoría.
Por ahora, China absorbió durante los primeros ocho meses de 2019 aproximadamente 233 mil toneladas de carne vacuna argentina, más de diez veces las 20 mil toneladas compradas por Chile, el segundo destino en importancia.
Estos negocios representan el 62% de las divisas generadas por la industria frigorífica. El 72% de los volúmenes. Los chinos pagan unos 4.500 dólares en promedio por cada tonelada de carne que les llega de la Argentina. Equivalen a tentadores 270 pesos por kilo de una carne que usualmente proviene de vacas de descarte.

Los buenos precios, sin embargo, no llegan a derramar hacia los criadores de esa hacienda, que no solo apoyan la apertura de la venta de terneros a China y otros destinos sino que están muy atentos a la habilitación de nuevos frigoríficos para ese destino, temerosos de una cartelización entre los frigoríficos más poderosos del Consorcio ABC.
Al respecto, para el jueves el Ministerio de Agricultura convocó a una reunión especial para que los funcionarios del Senasa que se ocupan de las habilitaciones para exportar a ese mercado expliquen cuáles son los requisitos a cumplir de parte de los frigoríficos interesados en participar del negocio, ya que hay muchas quejas de las plantas que quedan fuera del listado de “prelisting” negociado con China.
Por ahora pueden exportar carne a ese destino unos 50 plantas de faena, pero cerca de una veintena todavía no han sido habilitadas.
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