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La entrada Ensayos en peligro: Docentes de la Universidad de Luján denuncian que hay interés por urbanizar parte del campo universitario a través de créditos Procrear se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué pasó? La Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de Luján (ADUNLu) denunció que hay interés por lotear y privatizar parte de los terrenos que conforman el campo de la Universidad, para construir viviendas. ¿Y quién impulsa ese proyecto? Otros dos gremios de la Institución: la Asociación de Trabajadores de la UNLu (ATUNLu), es decir el sector no docente, y de manera sorpresiva otro gremio docente de la universidad –mucho más pequeño que el primero y de una Federación distinta- que es ADIUL.
Esta no es la primera vez que la Universidad afronta una situación del estilo. Ya en 2016 se realizó la expropiación de una parte del terreno para dar paso a la Autopista de la Ruta 5. Si bien la Institución recibió un resarcimiento, para los proyectos educativos implicó un gran impacto por la división del territorio.
Luego en 2011, los mismos gremios que hoy piden el loteo enviaron una petición muy similar a la actual al Consejo Superior de la Universidad, pero que terminó por ser rechazado. En esta oportunidad, sin embargo, hay más incertidumbre ya que si bien la iniciativa todavía no fue revisada, el próximo diez de noviembre habrá elecciones que darán paso a un nuevo rectorado y los docentes temen la decisión de las nuevas autoridades.
“Lo que estamos pidiendo es que el campo de la universidad, que es un campo experimental dedicado a la docencia, investigación y extensión continúe con ese fin. Ellos apuntan a que no se produce, pero lo cierto es que el campo tiene una función productiva y no debe tener un destino para el uso habitacional. La Universidad estaría funcionando como una inmobiliaria que vende terrenos”, dijo a Bichos de Campo Federico Vita, secretario general de ADUNLu y docente de microbiología agrícola en esa Institución.

El campo de la Universidad tiene una extensión de 254 hectáreas, de las cuales hay intensión de privatizar un 8%, es decir poco más de 20 hectáreas.
En la totalidad del territorio hay albergados todo tipo de proyectos educativos de distintas carreras. Cuenta por ejemplo con un área para ensayos experimentales de cultivos, una de horticultura, de riego, de fitopatología y una para trabajos forestales.
“Tiene también un predio de 10 hectáreas donde se está trabajando en la plantación de un jardín botánico, para el cual se están trayendo especies y recuperando otras perdidas de la zona del Río de La Plata, la costa rivereña y la región pampeana. Hay además áreas de recuperación de flora y pastizales nativos”, indicó Vila.
Dentro del campo existe incluso un tambo con 150 animales en producción, un galpón de maquinaria y hasta un laboratorio en el cual se estudia el comportamiento de la ardilla de vientre rojo, Callosciurus erythraeus, que se ha declarado como plaga en la provincia de Buenos Aires.
Y como si esto fuera poco, dentro de la Universidad funciona desde hace 25 años una estación meteorológica que lleva registros de la temperatura del suelo, de la calidad del aire, de la humedad y que cuenta además con un punto de referencia del Grupo de Estudios de la Radiación Solar (GERsolar).
“Es un punto de referencia a nivel nacional e internacional para el cumplimiento de las normativas internacionales en la medición solar. Una urbanización alrededor de ese punto, o cambiar de lugar ese punto, sería un problema grave para toda la investigación que se viene haciendo en los últimos 20 años”, afirmó Vila.
Un dato interesante y que puede ser clave para el desenvolvimiento de esta situación, es que el campo de la Universidad de Luján fue donado por la familia Alvear para actividades de desarrollo social, teniendo en cuenta que esa Institución cuenta con la carrera de Trabajo Social.
“Por eso en el campo de al lado de la Universidad funciona el Instituto Alvear de menores, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Si bien del campo hacen uso otras carreras específicas, vemos ahí una dificultada legal porque podrían llegar a reclamarlo. Por eso estamos pidiendo el acta de donación para tener información precisa de esa situación”, explicó el docente.
Ahora bien, ¿dónde entran los créditos Procrear en este asunto? En primer lugar hay que decir que se trata de un programa que comprende distintas líneas de crédito a tasas subsidiadas y de alcance federal, para el desarrollo territorial, urbano y habitacional. Recientemente se ha lanzado una segunda edición del mismo, que está actualmente recibiendo postulaciones.
El Procrear cuenta con dos líneas de crédito para asociaciones sindicales y afiliados a gremios: se trata de las líneas 1 y 3. La primera tiene como condición la posesión de un terreno propio, y la segunda es para aquellos que no cuenten con tierra propia. Es allí donde inicia el conflicto: parte de los miembros de la Universidad consideran que hay extensiones improductivas del predio que deberían ocuparse, y para eso proponen que la Institución las entregue y que mediante las erogaciones del Procrear se construyan allí nuevas viviendas.

“Lo que nosotros estamos diciendo es que si vos querés hacer un barrio, hacé los estudios de prefactibilidad. Tienen que ser lugares donde vos extiendas el entramado y la malla urbana. No podés hacerlo en el medio del campo. Ahí vos tenés que llevar luz, cloacas, etc. Entonces tiene que ser en todas las zonas limítrofes donde del otro lado del alambrado haya tejido urbano”, sostuvo Vita.
-¿Pero es eso posible?- le preguntamos al secretario.
-Sería posible si en esas zonas no hubiera proyectos. Ahí hay un problema: ya hay proyectos aprobados y plata entregada. Entonces la pregunta mía es: querés hacer un barrio, lo vas a hacer en un lugar donde hay un proyecto educativo, ¿vas a comprar un campo en otro lado para que se pueda continuarse con ese proyecto?
-¿Se han puesto en contacto con algún dirigente de la provincia?
-Con la provincia no nos hemos comunicado. Estamos intentando hacer una reunión con el intendente local porque es el que más directamente se beneficiaría al recibiría un barrio que no tiene planificado hacer. Sí estamos en contacto directo con la Secretaria de Hábitat del Ministerio de Infraestructura de la Nación que es la que implementa el Procrear.
El panorama al momento es incierto. La petición fue presentada pero todavía no se ha escuchado ningún comentario de las autoridades y las discusiones al interior de cada agrupación se han mantenido de forma muy hermética. Por lo pronto, hoy los miembros de ADUNLu realizarán un encuentro en el campo de la Universidad con la comunidad educativa y los vecinos de Luján, para hacer visible esta problemática.
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]]>La entrada ¿Cuál es el rol de las regionales de Aapresid? Para Manuel Pereyra su objetivo es el de fomentar la interacción y el trabajo en red entre productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Al igual que otras instituciones técnicas del agro, como CREA, el trabajo de productores nucleados en las diferentes regionales de Aapresid permite contar con autonomía respecto a los temas e investigaciones por instrumentar.
“Se hace un plan anual en el que los miembros proponen aquello que quieren tratar en cada reunión mensual. Son consensos que se buscan con las problemáticas e intereses más comunes en la zona. Después hay distintas formas de abordar cada tema: charlas, recorridas a campo o ensayos”, explicó Pereyra a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa acá:
Pero además esa metodología permite generar una batería de información útil a la hora de establecer redes con otros actores del sector. “Lo que siempre buscamos y pregonamos es la interacción entre las instituciones. En el tiempo que llevamos en funcionamiento como regional, hemos generado una relación muy estrecha con la Facultad de Agronomía de Azul, con el INTA Balcarce y con instituciones educativas de Tandil; buscamos enriquecer toda la información que se genera en interacción con el resto de las instituciones”, afirmó el presidente.
Este año, por ejemplo, los miembros que conforman la regional Tandilia decidieron focalizar la investigación en el control de enfermedades que afectan a cultivos invernales, además de los tradicionales ensayos comparativos de rendimientos que hacen año tras año.
-¿Por qué te parece interesante formar parte de Aapresid?- le preguntamos a Pereyra.
-Aapresid es mucho más que estas redes de ensayos. Es la interacción con el resto de la comunidad en su conjunto. Tratamos de encontrar soluciones a problemas que nos involucran a todos. A nivel personal me encontré con algo que era mucho más que una discusión técnica. Yo creo que uno no puede encarar una regional pensando en lo que va a sacar, sería un error de foco. Hay un compromiso muy fuerte que se genera entre lo que vas sacando y lo que vas queriendo dar.
–Se repite mucho que los productores son individualistas y que trabajan tranqueras adentro. Esto es como romper ese molde
-Sí, totalmente. Es romper con ese molde que no es para nada cierto. Nosotros estamos siempre buscando mejorar procesos. Aapresid tiene algo que va mucho más allá de la gestión económica, que es la sustentabilidad de tres patas: la ambiental, la económica y la social. Eso resume las tres necesidades básicas que concentran todo lo que hacemos.
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]]>La entrada Cada ambiente tiene lo suyo: La aplicación de agricultura digital de ACA ya cuenta con más de 2200 usuarios activos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La agricultura por ambientes permite ajustar la inversión tecnológico en función del potencial productivo presente en cada sector diferenciado de un mismo lote. La mejor manera de entender los beneficios de es metodología de trabajo, que es mucho más fácil de aplicar ahora gracias a la tecnología, es verla “en acción”.
Por ese motivo, Fernando Mrozek, jefe de Desarrollo de semillas en ACA, y Matías Charmandarian, líder de ACA Mi Campo, presentaron en el Congreso 2021 de Aapresid un caso concreto de aplicación de densidad y fertilización variable por ambiente gestionado con ACA Mi Campo.
El caso en cuestión, correspondiente a una empresa integrantes de la Cooperativa ALFA de Tres Arroyos, mostró el resultado de tres aplicaciones diferenciadas de tecnología según ambiente versus un tratamiento promedio convencional.
“La diferencia de margen bruto, es decir, cuánta plata vas a generar por hectárea producida sin contar gastos fijos, amortizaciones ni impuestos, fue de 50 u$s/ha para ambientes de alta productividad, de 152 u$s/ha para ambiente de media y de 104 u$s/ha para ambiente de baja, lo que generó un promedio ponderado de 114 u$s/ha; esto justifica usar agricultura por ambiente en un lote de 30 hectáreas como el que tratamos”, expuso Charmandarian.
Para el líder de la plataforma ACA Mi Campo, se trata de tomar al campo no como un único universo, sino como un factor complejo dentro del cual existen distintos ambientes y que, por ende, es indispensable tratar de forma diferente para ahorrar insumos en aquellos de menor potencial y maximizar rendimientos en los de mayor productividad.
El técnico de ACA indicó que la agricultura por ambiente es útil especialmente en aquellas regiones productivas en las cuales existe una gran diversidad de ambientes, mientras que no lo es tanto en las regiones donde los suelos suelen tener una calidad bastante homogénea. Para validar la tecnología, vienen realizando diferentes ensayos en distintos sitios.
“Con los ensayos perseguimos dos objetivos: por un lado fomentar este tipo de tecnologías que cada vez son más accesibles y fáciles de usar, al tiempo que tienen un impacto positivo en la economía del productor; por otro lado, buscamos aportar información local y que puedan tener cerca un ensayo que les permita hacer chequeos y comparaciones”, indicó el líder de la plataforma ACA Mi Campo.
“Se trata de manejar conocimiento cuando hagamos agricultura por ambiente, y medir para saber dónde estamos parados y así poder tomar determinaciones hacia adelante”, remarcó. Charmandarian también comentó que están desarrollando una funcionalidad por medio de la cual será viable cargar en línea los datos de lo cosechado a la plataforma ACA Mi Campo.
“Cuando el usuario cargue a la plataforma su esquema de agricultura por ambientes tendrá también una capa de costos variables por ambientación y también verá cargados otros costos fijos como alquiler, seguro agrícola, asesoramiento agronómico, comercialización o flete, los cuales estarán asociados a la producción de cada ambiente, pudiendo acceder a un mapa con colores que corresponderán a distintos valores de margen bruto de ese lote, pudiendo ver cuánto dinero produjo ese lote en cada punto del mismo”, sintetizó, aunque aclaró que por ahora esa funcionalidad no está automatizada, sino que debe cargarse dato por dato manualmente.
ACA Mi Campo, por otra parte, emitió 34 certificados para el Programa BPA (Buenas Prácticas Agropecuarias) de la provincia de Córdoba, ya que la agricultura por ambiente es uno de los aspectos considerados para contribuir a una producción sostenible.
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]]>La entrada Aylin estudia cómo bajar la carga de agroquímicos en plantaciones de duraznos, para que puedan convivir con la ciudad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En esto trabaja la joven ingeniera agrónoma Aylin Golo en la estación experimental de Mercedes, una de las chacras del gobierno bonerense. Realiza un ensayo para lograr bajar la carga de agroquímicos en la producción de durazno.
“Sabemos que la agroecología conlleva transición, no podemos pedirles (a los productores) que dejen de usar agroquímicos, sobre todo por la parte cultural. Me pongo en el pantalón del productor y comprendo que no está bueno perder la producción por no aplicar agroquímicos, y por eso ensayamos una alternativa que sea biológica, sustentable y que no genere problemas. La intensión a largo plazo es que sea sin carga de agroquímicos”, explicó Golo a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa acá:
En el caso del durazno, existe un problema sanitario grave relacionado a la mosca de la fruta, que hace que sea necesario aplicar insecticidas. Las moscas más peligrosas son la Ceratitis Capitata y la Anastrepha fraterculus, ya que pican la fruta, ponen huevos dentro de ella y la larva sigue allí su ciclo.
A eso hay que sumarle el riesgo de hongos y podredumbre, por lo que los especialistas comenzaron a experimentar con la aplicación de oxicloruro de cobre y azufre, que son alternativas permitidas dentro de la producción orgánica. A diferencia de los fungicidas que suelen aplicarse, que son a base de cobre por ejemplo, la opción que aquí se ensaya es el uso únicamente de sales.

–¿Es posible dejar de aplicar agroquímicos en esta fruta?– le preguntamos a la investigadora.
-El año pasado se realizo un trampeo masivo para bajar la carga de moscas, pero no se llegó a controlar a las generaciones siguientes. Este año la intensión es hacer un tratamiento preventivo con productos de síntesis biológicos, donde tenemos dos hongos entomopatógenos y una bacteria para eliminar la larva. La intensión es ver cuál es la reacción de este producto.
En este sentido Golo agregó: “Una de las tareas de la experimental es esta: saber qué no sirve es una respuesta aunque no nos guste. Sabemos que las cosas no funcionan, entonces probamos con otra alternativa. No será algo que nos lleve poco tiempo pero la intensión es probar y lograr que los productores bajen la carga de agroquímicos que hoy usan”.
El ensayo donde trabaja Aylin, cerco por medio, queda a metros de las primeras viviendas pobladas de la localidad de Gowland, en el partido de Mercedes.
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]]>La entrada Un pellet de compost entusiasma al INTA por sus resultados en trigo: Comenzará a producirse en Bahía Blanca se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El propio INTA mostró su entusiasmo por esta investigación, señalando que este biofertilizante pelletizado permitió que, tras su aplicación en ensayos realizados en Balcarce, el trigo rindiera 19% más en comparación con la fertilización convencional.

La evaluación del fertilizante pelletizado, como fuente de nitrógeno (N) y fósforo (P) en trigo, se realizó en el campo experimental de la Unidad Integrada INTA Balcarce, sobre un Argiudol Típico, serie Mar del Plata. La fertilización fosfatada, tanto inorgánica como órgano-mineral se realizó a la siembra, mientras que el nitrógeno (ambas fuentes) se aplicó al voleo en superficie en el momento de dos macollos.
Luciano Orden, del INTA Hilario Ascasubi, junto con Walter Carciochi, de la Unidad Integrada INTA Balcarce, y Javier Ferrari, del INTA Bariloche, diseñaron y formularon los pellets, para luego evaluarlos a campo en un cultivo de trigo. A largo plazo, la premisa es poder incorporar el compost en los cultivos extensivos y, de alguna manera, devolver al suelo parte de lo que se extrae.
“Los residuos agropecuarios y agroindustriales pueden ser utilizados como materia prima para la generación de productos con valor agregado, entre los que se destacan la generación de bioenergía, alimentación animal o biofertilizantes”, aseguró Orden. Por eso, para avanzar, el equipo de investigadores aplicó el concepto de “economía circular de residuos agroindustriales”, que apunta al reaprovechamiento de los residuos orgánicos a fin de que los nutrientes extraídos sean recuperados y reintroducidos en el ciclo de producción.
En el INTA Bariloche, Ferrari avanzó en el desarrollo de una máquina experimental que permite densificar el compost y comprimirlo hasta alcanzar un formato más pequeño y compacto, ideal para su distribución con cualquier fertilizadora/sembradora.
Asimismo, la máquina experimental sirvió como base a partir de la cual se pudo extrapolar el formato y composición para la producción a escala industrial de los pellets.

Gracias a un convenio de vinculación tecnológica firmado con la Pyme Daasons -ubicada en el Parque Industrial de Bahía Blanca, Buenos Aires- los pellets pronto estarán disponibles para su comercialización.
“La empresa Daasons S.A. hace más de 30 años que se dedica a la fabricación de fertilizantes orgánico-minerales”, indicó Orden, quien señaló que “el INTA junto con la empresa se encuentra en proceso de inscribir, de acuerdo a las normativas vigentes, la nueva línea de biofertilizante para su comercialización”.
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]]>La entrada Carolina Estelrrich, una agrónoma con la cabeza “enviciada”: Por tres campañas, comparó la agricultura convencional contra una con cultivos de cobertura y otra sin insumos químicos se publicó primero en Bichos de Campo.
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No es tan broma. Durante tres campañas consecutivas, en la Chacra Experimental Bellocq del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, Carolina y el agronómo del INTA Gonzalo Pérez compararon los resultados (económicos, productivos y ambientales) de los tres planteos entre los cuales se debate actualmente la agricultura argentina: uno convencional con agroquímicos, otro que intenta reemplazar ese insumo por cultivos de cobertura y el tercero que prescinde totalmente de ellos, uno de los mandamientos de la “agroecología”.
Carolina sabe que su tarea es importante, se la nota orgullosa de lo que hace y desde dónde lo hace, una experimental del Estado. Recibida de ingeniera agrónoma en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) hace apenas seis años, decidió irse a vivir y trabajar en esa chacra del gobierno bonaerense, de unas 470 hectáreas, equidistante entre Carlos Casares, Pehuajó, Henderson y Bolívar, en el centro-oeste de la provincia. Esa era en algún momento una zona de campos mixtos, donde había mucha ganadería que alternaba con la agricultura. Pero como la tierra es muy fértil, la penetración de la soja fue potente y las vacas quedaron relegadas a las zonas marginales. La agricultura convencional domina ahora casi todo el escenario.
Nacida en Bolívar, cerca de allí, y con solo 27 años a cuestas (ahora tiene 30), Carolina encaró una investigación de la cual hace poco se presentaron los primeros resultados. Fue necesario esperar tres campañas para sacar las primeras conclusiones, porque lo que se comparó fueron tres esquemas de rotación tradicionales en la zona, que duran ese tiempo.

Sobre parcelas de 10 por 30 metros, nos cuenta la agrónoma, “planificamos una rotación tradicional, otra a la que le sumamos cultivos de cobertura, y otra que es igual a segunda pero que a la que desde el vamos no le pusimos insecticidas, ni fertilizantes”.
Carolina tiene la cabeza “enviciada”. Pero se cuida mucho de llamar a este tercer modelo como “agroecológico”. Tiene sus razones. A la luz de los resultados teme que su informe sea utilizado como un arma en una batalla que ella no quiere pelear: la que enfrenta a los que defienden los insumos químicos y a los que los deploran.
Sucede que lo que está mostrando este ensayo por primera vez son los márgenes que se pueden obtener prescindiendo de agroquímicos y fertilizantes en un planteo agrícola que incluye la soja y el maíz, los dos principales cultivos de la Argentina. Hasta ahora, los promotores de la agroecología basan sus números más favorables sobre todo en la experiencia de varios campos más ganaderos que agrícolas. Y las únicas cifras “oficiales” surgen de la Chacra Barrow, ubicada en Tres Arroyos. Allí, la gente del INTA también hizo comparaciones, pero rotando el trigo tradicional de la zona con ganadería bovina, que devuelve nutrientes.
En Casares la cosa es totalmente diferente. “Acá no podíamos decirla a los productores que se pusiesen a repetir ese esquema en suelos con un potencial impresionante”, explicó Carolina.
Luego de ocho años de ensayos, el INTA mostró los resultados económicos de la agroecología
-¿Y por qué te resistís a decir que el planteo sin agroquímicos ni fertilizantes es agroecológico?
-En su momento nos parecía que el desafío era ver cómo desarrollar una agricultura continua con un menor uso de insumos. Nosotros lo planteamos así y entonces arrancamos con una visión equivocada de la agroecología. Una conclusión importante es que si querés producir de manera agroecológica no tiene que ser con este planteo- nos respondió la joven investigadora, que se muestra muy consciente de que los resultados de sus ensayos podrían ser utilizados por quienes desacreditan ese movimiento con el argumento de que, sin insumos químicos, se reducen sensiblemente la productividad por hectárea y, en consecuencia, los márgenes brutos de las empresas agrícolas.

“Se ha tornado todo en un River-Boca. Eso nos limita a poder avanzar y de manera más seria”, dice Carolina, que no quiere formar parte de ese debate, pero tampoco esconde los resultados. Entre las tres parcelas comparativas “la que más ruido hace es la que no tiene insumos, que es insostenible. La presión de malezas es tal que no la podés controlar”, asume. En cambio, se mostró bastante más satisfecha con el segundo de los planteos, el que incluyó cultivos de cobertura. Este es el resumen de los rendimientos obtenidos.

“En la primera campaña no hubo demasiada diferencia de rendimientos, pero el lote venía limpio, con malezas controladas con herbicidas”, relata la técnica. La brecha de rendimientos luego se fue ampliando a favor del planteo convencional con agroquímicos. El planteo intermedio -cultivos de servicio con aplicaciones puntuales- hizo un papel más que decoroso, aunque algún resultado pudo haber caído porque esos cultivos utilizados (vicia y centeno) consumen algo de agua.
Los detalles técnicos y números precisos sobre los rendimientos pueden encontrarse en este informe completo publicado por el Ministerio de Desarrollo Agrario y el INTA, a partir de la página 109. Pero desde ya hablamos de niveles de rendimientos iniciales elevados, frecuentes en la región, de más de 6.000 kilos para el trigo, unos 3.500 para la soja y cerca de 10.000 para el maíz.
Un argumento frecuente de la “agroecología” para defenderse de la acusación de ser menos productiva que la agricultura convencional, como este ensayo confirma, es que lo que se deben mirar son los costos y márgenes. En el caso de esta investigación, las cuentas finales para los diferentes cultivos en el final de la rotación (la campaña 2019/20), muestran que prescindir de los agroquímicos y fertilizantes no siempre significa reducir el nivel de costos. Y por tanto no mejorar los números finales.

“En el tratamiento sin químicos cambia la estructura de costos: por ejemplo crecen las labores en trigo, o con la semilla de la vicia y además hay un costo más en la siembra de cultivos de cobertura. Pero a la vez disminuye la compra de herbicidas en planteos de cobertura. Es decir, en estos esquemas si bien bajo el uso de insumos, tengo que controlar malezas con pasada de disco y los valores se incrementan mucho”, nos explica Carolina.
La joven agrónoma tiene la cabeza “enviciada”. Le surgen nuevos modos de pensar que quizás incomoden a muchos.
“Debatimos mucho entre colegas sobre esto. ¿Por qué el productor tiene que asumir tanto el cuidado de la Naturaleza? En ese sentido creo que nos falta evolucionar un poco. ¿Por qué tenemos solo ese razonamiento de maximizar ingresos por unidad de superficie? En ese maximizar pasan en el camino un montón de cosas…”
Un capítulo de este ensayo se dedicó justamente a buscar los costos ocultos que no forman parte del resultado económico. Hicieron un balance parcial de nitrógeno y de fosforo para cada rotación y el duro descubrimiento es que dicho balance fue casi siempre negativo. “En el tratamiento con cultivos de coberturas contemplamos el aporte de nitrógeno de la vicia y la historia es distinta porque puedo ir disminuyendo los kilos de urea”, aclara Carolina. Los cultivos de servicio también juegan un rol importante en los planteos sin químicos añadidos. En el caso del fósforo solo hubo saldos favorables en el caso del trigo.

“El desafío es encontrar fuentes orgánicas de fácil acceso en la zona y factible distribución en el lote, que agreguen nutrientes a este tratamiento, a los fines de mantener la premisa de no uso de insumos de origen inorgánico”, definirá luego el informe técnico, mostrando una de las grandes debilidades de los planteos agroecológicos en la agricultura continua, sin ganadería.
Una vez mas el enfoque de los cultivos de cobertura combinado con insumos externos cuando se precisen es el que se acerca un poquito más a la situación ideal.
En este punto, otro flanco interesante del ensayo fue una medición de la biomasa, o la cantidad de materia seca de cada hectárea en cada tramo de la rotación. Carolina dice que esto importa por la generación de Carbono, que a corto o largo plazo terminará impactando en el contenido de materia orgánica de los suelo. Ganan aquí por lejos los dos planteos que utilizan cultivos de cobertura.

Por lógica, donde los dos sistemas alternativos a la agricultura convencional sacan mayor ventaja es en la cantidad de aplicaciones realizadas, que se eliminan por completo en el planteo sin agroquímicos y se van reduciendo sustancialmente en el esquema de cultivos de cobertura. El gráfico que nos muestra Carolina es que en este planteo la cosa recién comienza, pues las aplicaciones se van reduciendo paulatinamente hasta desaparecer en la tercera campaña de la rotación.

Carolina es una ingeniera agrónoma con la cabeza definitivamente “enviciada”. Enfatiza que todo debe ser encarado como un proceso en el que sirven muy poco los mandamientos preestablecidos. En el caso del planteo pseudo-agroecológico no llegaron ni siquiera a poder plantar la soja de segunda por la competencia feroz de las malezas incontrolables.
“Iniciamos con una visón errada del que piensa que lo agroecológico es no usar ningún insumo desde el vamos. En realidad es una transición, que requiere de mucha rotación”, explica. “Es un camino que hay que recorrer. No se puede hacer nada de la noche a la mañana”, abunda.
Sus primeras conclusiones, luego de tres años de mediciones, son que para mantener el suelo hay que diversificar especies y para eso es bueno utilizar cultivos de cobertura. Eso ayuda a generar carbono y competir con las malezas. Además los herbicidas residuales empiezan a disminuir desde un primer momento. “Con el paso de las campañas vemos que se puede reducir el uso de glifosato”, exclama la agrónoma. El glifo ha sido el hueso más duro de roer hasta aquí en este camino.

Por otro lado, si en la rotación se incorporan leguminosas, esto permite equilibrar un poco más el balance de nutrientes. De todos modos, hay que pensar en otras opciones, pues sumar cultivos de cobertura no siempre alcanza, para erradicar por completo la fertilización química. Carolina dice que habría que pensar en insumos orgánicos que puedan compensar la extracción de nutrientes que hacen los granos.
Carolina, que tiene la cabeza “enviciada” del todo, está contenta porque para la nueva campaña (la primera de un nuevo periodo de rotación) están incorporando al equipo a un becario que comenzará a evaluar los parámetros físicos del suelo, También van a analizar la biología del suelo. Son las patas que le faltan a estos ensayos, además de tiempo, para comenzar a arrojar conclusiones más rigurosas.
“Con este trabajo intentamos ver algunos parámetros productivos, económicos y ambientales, pero no hay que olvidarse de la pata social. No puede ser que no pensemos en nosotros mismos. Al productor yo le digo: ¿vos te subirías todo el día a manejar una pulverizadora? Yo no lo haría ni quisiera que lo hagan mi papá o mi hermano”, define la joven. Y eso da pie a otros pensamientos.

Carolina detesta los dogmatismos. Pero define que “lo que está más claro es que siempre hay que tener presente el cuidado del suelo. A partir de ahí es como si nos cuidáramos todos los seres vivos. Cada productor tendrá luego posibilidades distintas de encarar su tránsito. Pero hay que tener claro que es un camino y que hay que transitar un proceso de conversión”.
-¿Y vos fuiste modificando tus posturas sobre la agroecología a medida que hacían este ensayo?
-En Bolívar hay bastante movida agroecológica, bastantes productores. Cuando me recibí me invitaron a una reunión y pensé ‘estos tipos están locos, resulta imposible producir sin insumos químicos’. Me di cuenta de que estaba equivocada. Pero creo que mi mente me da la posibilidad de decir me equivoqué e ir aprendiendo. Eso nos hace falta a los argentinos en un montón de temas. También tengo claro que este no es mi propio campo.
-¿Y qué harías si este, en vez de un lugar experimental, fuera tu propio campo?
-Si tuviese un campo trataría de tener todo el año el suelo cubierto. En el fondo la solución al antiguo problema del suelo es volver al esquema de rotaciones entre la agricultura y la ganadería, con cuatro o cinco de pasturas. En realidad es un poco eso más, que pensar en erradicar la soja.
Carolina tiene la cabeza “enviciada”. Su vicio es sentir, pensar y tratar de hacer las cosas de modo diferente a como muchos las vienen haciendo, aunque tampoco le gusta que la encasillen como agroecologista. Ella es una orgullosa ingeniera agrónoma. Ha empezado a disfrutar ser eso.
“Es para hablar tres días seguidos y capaz no vamos a llegar a ninguna conclusión. Pero es divertido. A mi de alguna manera esta experiencia me renovó las ganas de ser ingeniera agrónoma. Me parecía un poco aburrido. Y más acá, en este zona, donde tenés tres o cuatro cultivos todos los años: maíz, soja, girasol, trigo y siempre hechos de la misma manera… Esto de caminar hacia la agroecología le puso un poco de sentido a mi profesión”.
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]]>La entrada Ensayos en Tucumán: Es la hora de “la uchuva”, una pariente lejana del tomate y la berenjena se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un estudio del INTA y de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) en la provincia de Tucumán evaluó diferentes aspectos del cultivo y, tras resultados alentadores, afirmó que representa una gran alternativa para diversificar las producciones frutihortícolas de la región, según indicó un informe del medio de divulgación universitaria Sobre la Tierra.
“La uchuva es una planta herbácea que puede alcanzar hasta dos metros de altura. Es pariente del tomate y de la berenjena. Su fruto tiene alto contenido de provitamina A, vitamina C, complejo vitamínico B, hierro, fósforo y antioxidantes. Por eso, cada vez más personas lo buscan para consumir fresco o en dulces y mermeladas”, explicó Rolando José Quiroga, profesional del INTA Famaillá.

Agregó que además la planta “tiene una gran capacidad para adaptarse a diversas condiciones climáticas. Debido a que el norte argentino es centro de origen de algunas especies del género Physalis, como por ejemplo P. pubescens, o tomatillo, quisimos analizar si la uchuva tenía potencial productivo en Tucumán y llenar el vacío de información sobre su producción”,
En este sentido, Quiroga resaltó que generó información novedosa sobre cómo se desarrolla el cultivo, cuánto duran sus etapas y cuándo conviene sembrarlo para obtener mayor calidad y rendimiento. “Se lograron rindes muy buenos, de hasta 3.500 kilogramos por hectárea y una calidad apta para exportar. Como para tener una referencia, en Colombia, que es el principal productor de uchuva, se alcanzan valores de hasta 14.000 kilos por hectárea aproximadamente, mientras que en Chile y Brasil se llega a los 6.000 kilos”.
“Los resultados de los estudios fueron más que alentadores para planificar este cultivo en Tucumán, particularmente en la zona de Famaillá, donde abriría una posibilidad para la economía regional. Incluso en aquellas áreas con limitantes productivas”, afirmó Quiroga a partir de su tesis de maestría en el Área Producción Vegetal de la Escuela Para Graduados de la FAUBA.

La llanura deprimida no salina de la provincia de Tucumán, que abarca una parte de Famaillá, tiene la napa freática muy cerca de la superficie. Cuando llegan las lluvias de verano y otoño, el suelo se anega y se hace difícil trabajarlo. “Una de las pocas especies que se pueden cultivar es la caña de azúcar. En los últimos años, no se obtiene buen precio por el azúcar. Esto perjudica mucho más a los productores con pocas hectáreas. En esta zona, la mayoría posee explotaciones de menos de cinco hectáreas y se encuentra en estado pobreza”, contó Rolando.

Además, añadió: “La uchuva se podría convertir en un nuevo cultivo para los productores de la llanura. Además, podrían aprovechar la logística de exportación que tiene Tucumán. La provincia montó un aeropuerto y generó los vuelos para llevar en poco tiempo su producción de arándanos, entre otras berries, hasta las góndolas de las principales ciudades de Estados Unidos y Europa.
Como parte de su estudio, Quiroga relevó las plagas y las enfermedades que atacan el cultivo. El género de ‘polillas’ Heliothis sp. fue el que causó mayor daño a la uchuva. Los efectos negativos superaron el 20% de la producción. Son especies que también atacan al tabaco, al algodón y a la soja. Por su parte, el patógeno Fusarium sp. provocó el decaimiento de gran número de plantas. Es un género de hongos muy común en muchos cultivos y es responsable de grandes pérdidas de productividad.
Para concluir, el integrante de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Famaillá dijo: “Obviamente, hay que seguir investigando. Es importante pasar de la parcela experimental al campo de los productores y ver si podemos aumentar el rendimiento que obtuvimos”.
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]]>El trabajo de Magalí fue destacado por una gacetilla de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, que banca esta iniciativa con apoyo también de técnicos del INTA. Gutiérrez está al frente de la llamada chacra VINPA de Aapresid, que abarca cuatro establecimientos ubicados a orillas del Rio Negro, que se dedican a la producción extensiva de commodities y hacen también ganadería.
Allí comenzaron tímidamente en 2012, según se recuerda, los ensayos para producir trigo bajo riego, aunque el experimento agronómico cobró mayor escala hacia 2015. “Este cultivo era altamente necesario para los sistemas locales que partían de suelos prístinos de escaso desarrollo, pobres en estructura y en materia orgánica. Esta gramínea seria clave para aportar cobertura, generar carbono y mejorar los niveles de infiltración de estos suelos”, explica la propia Magalí.
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La saga fue la siguiente: Entre 2016 y 2018 se evaluaron materiales de distintos ciclos con el fin de validar potenciales de rendimiento y entender sus componentes. Y en 2019 se empezaron a ajustar aspectos de arreglo espacial y nutrición.
“Cabe destacar que no existe experimentación previa con trigo bajo riego de alto potencial en la región. Por eso se cuenta con el apoyo del ingeniero agrónomo Jorge Fraschina de INTA Marcos Juárez, y de expertos de INTA Valle Inferior, junto a quienes se desarrolla una evaluación fenológica y productiva de variedades bajo riego en distintas fechas de siembra”, contó la gacetilla de Aapresid.
Mirá lo que nos contaba Magalí Gutiérrez hace unos meses:
Finalmente, en la última campaña, y si bien los resultados fueron variables, Gutiérrez y su equipo lograron rindes “de hasta 9.500 y 10.100 kilogramos por hectárea (14% humedad) en lotes de 60 a 90 hectáreas, donde el manejo era todavía mejorable. Incluso los mapas mostraron sectores por arriba de los 15.000 kilos”, añadió.
Según la joven agrónoma, estos resultados confirman estimaciones de ensayos previos que arrojaban un potencial medio de 12.600 kilogramos por hectárea. “Si consideramos que a campo se puede trillar un 80% de ese potencial, estamos hablando de rindes muy raros para nuestro país”, añadió Magalí, que agrandada añadió: “Hoy nos repreguntamos ¿hasta a donde podemos llegar?”.
La Patagonia norte cuenta con ambientes excelentes para la producción de cultivos extensivos debido a sus condiciones de temperatura y radiación. El elevado cociente fototermal (Q) que relaciona radiación y temperatura, favorece especialmente la generación del rendimiento de cereales de invierno como el trigo. “El cociente Q en Norpatagonia es muy superior al de otras zonas del país y permite explicar los mayores rendimientos. A esto debe sumarse la gran disponibilidad de agua de calidad para riego”, asegura Gutiérrez.
Como aspectos esenciales del manejo, Magali destaca la importancia de optimizar la producción de espigas por metro cuadrado de cada variedad, apuntando a un objetivo de 30.000 granos por metro cuadrado, con un peso de mil granos igual o superior a 40 gramos.
“Para ello necesitamos que las espigas florezcan entre el 5 y el 10 de noviembre, con el fin de captar un máximo coeficiente fototermal y disminuir el riesgo de helada. A su vez, las mismas deben desarrollarse en ausencia de stress hídrico y/o nutricional”, explicó.
El riego es el principal componente a ajustar a futuro. La demanda hídrica para estos planteos se ubica alrededor de los 550 a 650 milímetros (dependiendo del ciclo) y resulta clave mantener niveles superiores al 65% de capacidad de campo durante el periodo crítico para evitar momentos de estrés que afecten la expresión del rendimiento.
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]]>“La incorporación de los cultivos de cobertura y la fertilización mineral, son dos prácticas tecnológicas que deben complementarse para contribuir a la productividad del maíz y a la sustentabilidad de los sistemas agrícolas”, señaló Julia Capurro, especialista en cultivos de esa experimental del INTA.
En la región pampeana –sobre todo– se utilizan híbridos de maíz diseñados para adaptarse a las diversas condiciones del ambiente, resistir el ataque de insectos y tolerar las enfermedades más frecuentes. Sin embargo, a pesar de todas estas cualidades, es habitual observar esquemas de fertilización deficientes y que no cumplen con los rendimientos objetivos esperados ni con los parámetros de sostenibilidad.
En este sentido, Capurro indicó que “una proporción importante de lotes de maíz se maneja con planteos de fertilización insuficientes, decisión que limitará la respuesta de la tecnología”. Y agregó: “La adecuada nutrición del cultivo es uno de los pilares básicos en la definición de los rendimientos y, en consecuencia, es uno de los aspectos determinantes de su rentabilidad”.
De todos modos, la búsqueda de sostenibilidad de los sistemas productivos no se limita únicamente a la reposición de nutrientes mediante la fertilización. La incorporación de cultivos de cobertura representa una estrategia para proteger los suelos, minimizar el efecto erosivo que tienen las lluvias sobre suelos desnudos y mejorar la eficiencia de utilización del agua de lluvia.
Ensayos de investigación realizados en campos de productores por especialistas del INTA Cañada de Gómez demostraron que la inclusión de una leguminosa en un esquema de producción agrícola continua es una estrategia recomendable para frenar el deterioro del suelo y aportar a la sustentabilidad del ambiente.

“El cultivo de Vicia sativa aporta carbono, genera cobertura superficial –lo que mitiga los procesos de erosión hídrica y eólica–, inhibe el desarrollo de malezas y reduce el requerimiento de fertilizante nitrogenado”, describió Capurro quien, además, destacó que su incorporación como cultivo de invierno antecesor permitió obtener mayores rendimientos en maíz.
“El maíz que tuvo Vicia sativa como cultivo antecesor y un esquema de fertilización adaptado a los requerimientos de la zona alcanzó los 15.101 kilos por hectárea”, explicó la especialista del INTA y agregó: “Si se compara con el manejo de maíz sin el cultivo de Vicia y sin una adecuada estrategia de fertilización, el maíz rindió 8.602 kilos por hectárea, unos 6.500 kilos de diferencia”.
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“El promedio de incremento de rendimiento de maíz, debido a la leguminosa como cultivo de cobertura, fue de 1.833 kilos por hectárea”, detalló Capurro.
“Nuestro objetivo es proponer prácticas de manejo que fortalezcan las producciones sustentables a lo largo del tiempo”, añadió la especialist, quien destacó que los cultivos de cobertura ocupan una ventana de tiempo entre dos cultivos estivales y se pueden adaptar a todas las rotaciones de los principales cultivos del sistema.
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]]>La Resolución 5/2018 que se publica este lunes en el Boletín Oficial estableció que “las autorizaciones para la realización de actividades experimentales en condiciones controladas que involucren MGM, ya sea que se encuentren vivos o muertos y para ser utilizados con fines agroindustriales o en el contexto agropecuario, serán otorgadas en forma previa a su realización por Agroindustria”.
En los hechos, se trata de una renovación por completo de los procedimientos para la liberación experimental a campo, en invernáculos y boxes de bioseguridad, en condiciones controladas, de microorganismos genéticamente modificados. Es que la normativa previa databa del año 1992 y solamente hacía referencia microrganismos utilizados como vacunas veterinarias. La nueva, en cambio, se aplica a cualquier microorganismo de ADN recombinante de uso agroindustrial.
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Pero vamos a lo importante, ¿si ya teníamos un marco legal para regular los OGM, que caracho son los MGM?
Dice una definición inicial que “son organismos vivos cuyas características han sido cambiadas, usando técnicas modernas en laboratorios especializados para introducir genes que proceden de otras especies”. O sea, como los OGM, pero en chiquitito. Pueden ser un hongo o una bacteria a la que se le ha agregado por ingeniería genética otros genes con el fin de producir proteínas de interés industrial o bien mejorar ciertos rasgos, como la resistencia a plagas o la calidad nutricional.
En criollo, esto significa que empresas como Rizobacter (absorbida recientemente por Bioceres) o la estadounidense Indigo (que desembarcó el año pasado en el país) deberán también pedir permiso para hacer sus ensayos. El vacío legal que existía hasta ahora no las obligaba a hacerlo.
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La explicación oficial para reservarse el derecho a autorizar esos experimentos, incorporando los MGM a los OGM, indicó que “se advierte la necesidad de establecer una nueva normativa que actualice la anterior y a la vez contemple las nuevas tecnologías que han surgido en estos años y sus aplicaciones”.
Por eso, porque sabe que la ciencia ha avanzado al punto de poder modificar hasta microorganismos, es que el Estado quiere controlar “las distintas modalidades que pueden presentar los sitios en que se realizan las experimentaciones en condiciones controladas (a campo, en invernáculo, o boxes) atendiendo a las cuestiones de bioseguridad involucradas en los mismos”.
El artículo 2 de la Resolución, firmada por el secretario “William Andrew Murchison”, establece una serie de definiciones, o una suerte de diccionario, para entender el fascinante universo de los microorganismos de uso agropecuario, ya que al parecer hay varios tipos de MGM.
“Las responsabilidades emergentes de la autorización otorgada por la autoridad competente recaen exclusivamente en la persona del solicitante. La autorización otorgada no podrá ser objeto de transferencia, cesión ni enajenación por cualquier título”, añade el artículo 3 de la Resolución, que además aprueba un reglamento específico para solicitar las autorizaciones de Agroindustria y expone un formulario para pedir dichos permisos.
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