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La entrada Adrián Brescia revela la clave de los pequeños criadores de caballos criollos: “Sin pasión esto no se puede sostener, porque va al margen del negocio” se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Con mi familia veníamos criando caballos generales, siempre con padrillos criollos o yeguas criollas, a las que no inscribíamos. Veníamos buscando el pelaje, en nuestro caso mucho overo negro. Arrancamos con la cabaña de criollos con mis hermanos, pero después me fui quedando solo, porque desde chico tuve una gran pasión por los caballos”, nos cuenta.
Luego lanza la frase que nos servirá de título: “Sin pasión, esto no se puede sostener, porque va al margen del negocio, al menos en los cabañeros chicos, donde es difícil que sea rentable”, afirma Brescia.
-¿Y de dónde vendrá tanta pasión?- nos preguntamos en Bichos de Campo. Adrián nos cuenta una anécdota que no sirve como respuesta racional pero sí marca bien el punto de partida,
“En pleno invierno, a mis 3 o 4 años de edad, con 40 grados de fiebre salí a la puerta de la casa para que ensillaran mi yegua La Rusa, y terminé internado en el hospital de Rauch con neumonía”, recuerda. Ese fue el principio de un capricho largo, porque le viene durando toda la vida.
Mirá la entrevista con Adrián Brescia:
Explica Adrián: “Con el tiempo, cuando uno se adentra en este mundo de los caballos, se apasiona y comienza a buscar pedigree, función, morfología y demás cuestiones. Pero en mi caso los crío en función de las características que a mí me gustan. Yo busco que sea lindo y para andar, para trabajo”.
En ese recorrido, dice el criador, “uno comienza a tomar como referencia a los mejores criadores, que llevan invirtiendo muchos años en genética, en busca de la excelencia. Pero todo esto va y viene constantemente, aunque más allá de las modas trato de guiarme por mi propio gusto y mis necesidades”.
La de caballos criollos es la segunda raza animal más numerosa de la Argentina, detrás de la bovina Angus. Como líder entre los equinos, Brescia explica que la asociación de criadores “es la que genera más pruebas funcionales y exposiciones cada año”,
A la vez, esta raza de caballos es “la que más gente compra para diversas actividades, como paseos, cabalgatas, trabajo de campo, etcétera. Porque es un caballo muy noble, dócil e inteligente. Y además esta raza moviliza toda una industria que genera trabajo y disfrute a mucha gente, sobre todo a la familia, en fiestas populares y jineteadas”.

Adrián anticipa que está preparando un remate de caballos criollos de distintas cabañas, para diciembre por internet, que además vende muchos caballos mansos y de trabajo para las estancias. En su campo él mantiene la tropilla -los caballos de andar- y además alquila a parcela a Manuel Samartino para criar su manada –las yeguas madres-. En el destete, como hay que separarlos, deja las hembras allí y a los machos los lleva a otro campo en Chajarí. Para las domas confía sus caballos al mismo Samartino o a Manuel Vázquez. Y recurre al vasco Saldubehere para que se los prepare cuando necesita llevarlos a alguna exposición.

-¿Y por qué hacés todo ese despliegue?
-Uno se llena de orgullo cuando llega un productor de Córdoba y te compra una yegua para madre, o un padrillo para reproductor o uno para andar. A mí también me gusta andarlos. Ser parte de los criadores de caballos criollos me da muchas satisfacciones porque se comparte la vida todo el año. Por ejemplo, cuando tenemos que desfilar en el pueblo, en la Fiesta de Las Aves de Raza de Rauch, o llevar las tropillas a las fiestas y eventos en San Antonio de Areco, a Carmen de Areco o a otras provincias. A quien le guste la tradición, como a mí, le recomiendo que críe caballos criollos, que es toda una pasión.
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]]>La entrada El INTA logró aislar un virus que provoca una peligrosa enfermedad neurológica de los caballos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>También conocido como el virus de la rinoneumonitis equina, el Herpesvirus equino 1 fue detectado recientemente por la técnica de PCR por el laboratorio del INTA, a partir de un brote de la enfermedad detectado por el Senasa en dos equinos hembras con presencia de sintomatología nerviosa en la localidad bonaerense de Pilar.
Si bien se trata de un virus que está desde hace años presente en el país, en este caso “lo importante es la presentación del cuadro neurológico asociado a la infección con EHV-1 y la confirmación del diagnóstico de EHV-1 a partir del mismo, dado que en Argentina nunca se había podido aislar el virus a partir de un animal neurológico”, destacó Aldana Vissani, investigadora y responsable del laboratorio dedicado a la investigación y diagnóstico especializado de enfermedades virales de los equinos.

El aporte del INTA “consistió en el diagnóstico de la enfermedad en animales que habían ingresado al Hospital Veterinario de San Isidro con un cuadro de enfermedad neurológica (ataxia e incoordinación)”, destacó la especialista, y resaltó que “a través del contacto con el veterinario responsable del establecimiento de origen de esos animales se tomaron muestras en animales convivientes con los inicialmente diagnosticados”.
En el caso del brote actual en la Argentina, y de acuerdo con lo comunicado por el Senasa, hasta la fecha murieron dos caballos de polo de alto valor económico y alta performance.
En los últimos 10 años, la Mieloencefalopatía por Herpesvirus (EHM) ha sido considerada una enfermedad emergente en los equinos, debido al incremento en los casos de manifestación clínica en el mundo y a sus consecuencias sobre la industria equina mundial.
Su importancia radica en las pérdidas económicas que produce por sus efectos clínicos directos como abortos, y una enfermedad neurológica que puede llevar a la muerte del animal.
En un brote producido recientemente en Europa -entre febrero y marzo de este año- murieron 18 caballos de alta competencia y alto valor económico como consecuencia de esta infección, viéndose afectados un total de 800 ejemplares, algunos de los cuales quedaron con secuelas neurológicas irremediables.
El Alfaherpesvirus equino 1 (EHV-1) es un patógeno altamente distribuido en las poblaciones equinas a nivel mundial, y se caracteriza por producir enfermedad respiratoria leve, abortos, mortalidad perinatal y mieloencefalopatía. Una de sus características es el estado de latencia, por lo cual los potrillos adquieren la infección por vía aerógena a partir de sus madres durante el primer año de vida.
A partir de infectarse, el virus permanece en el organismo en forma latente de por vida y, periódicamente, y ante situaciones de estrés estos animales presentan episodios de reactivación con un nuevo ciclo de replicación viral en el epitelio respiratorio, diseminándose a todo el organismo, alcanzando el útero y el sistema nervioso central.
En cuanto al tratamiento, es sintomático ya que se busca reducir la inflamación del sistema nervioso central, y si bien se han llevado adelante muchos estudios evaluando distintos tratamientos antivirales contra la mieloencefalopatía producida por EHV-1, a la fecha no se ha determinado ningún tratamiento que sea efectivo en la resolución del cuadro clínico.
La vacunación es la principal medida de prevención contra el EHV-1, y debe incluirse en un plan sanitario racional debido a que el virus es endémico y la permanente existencia de anticuerpos neutralizantes (generados por vacunación o infección previa) en el torrente sanguíneo dificultan la viremia y la eliminación de virus en el ambiente, contribuyendo a disminuir las consecuencias de esta enfermedad.
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]]>La entrada Oscar Scarpati tiene “alma de caballo” y ha sido el gran difusor de la doma india: “Si usted no le muestra su alma él no le mostrará la suya”, aprendió de su abuelo ranquel se publicó primero en Bichos de Campo.
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Oscar Scarpati Schmid es el fundador de la doma india, basada en la cultura ranquel. Tiene ahora 72 años de edad y 57 como domador.
Oscar nació en la capital de San Luis, su bisabuela era ranquel y desde chico sus padres lo llevaban al campo de su tío, a 70 kilómetros de la ciudad, donde conoció a Don Cristóbal Cuyén -significa “luna” en lengua mapudungún-, quien era hijo del cacique ranquel Painé. Había nacido en Bagual, plena nación ranquel, en 1866 y vivió 102 años.
Siendo muy chico, Oscar conoció a Cristóbal cuando éste tenía más de 70 de edad, y lo adoptó como su abuelo. Fue su gran maestro de la vida durante 25 años y quien le regaló sus primeros caballos, dos alazanes. Con él aprendió a alambrar, a bolear un chulengo, a carnear un cordero, a hacer charqui y hervir la jarilla, echándole sal al agua para usarla como anti-inflamatorio para los caballos.

Hasta los 12 años Oscar padecía de autismo, no hablaba, se orinaba y sus compañeritos se reían de él. Sólo se relacionaba con su madre, que le inculcaba tener la autoestima bien alta, y con Don Cristóbal. Su mamá notó que cuando Oscar se acercaba a un caballo, dejaba de llorar. Con solo 8 años se iba al rancho de Don Cristóbal para escuchar su sabiduría, junto a un fogón, hasta quedarse dormido. Don Luna lo tapaba con su poncho.
Cristóbal le enseñó toda la cultura de los ranqueles: que para ellos los caballos son semidioses y cualquier forma de violencia contra estos animales está prohibida; que aprendieron a imitar su comportamiento y esto les facilitó su comunicación con ellos, a entender sus temores y a ganarse su confianza. No imaginaba Oscar que este legado luego sería su medio de vida y que recorrería el mundo, transmitiéndolo.
Amansar los caballos sin violencia ni coerción, sino con respeto, paciencia y una profunda comprensión de su temperamento. Su “abuelo” le decía: “No lo brutie al caballo”, y “si usted no le muestra su alma, él no le mostrará la suya”.
Hoy Oscar es un experto en psicología hípica. Para domar al equino se convierte en uno de ellos, moviéndose y jugando como ellos, incluyendo las mordidas. Llega a abrazarlos cuando el caballo descubre que su domador no lo lastimará, porque no es un predador como un puma, por ejemplo.
Su amado alazán “El Capricho” le abrió las puertas al mundo. Con y por él, recorrió media Argentina y llegó a cruzar la cordillera por la ruta sanmatiniana. Lo acompañó durante 25 años.
Oscar pudo contagiar su pasión equina a su familia. Tres de sus cinco hijos siguieron sus pasos. Virginia es su compañera y madre de los dos últimos, “es maestra y la columna vertebral de la familia”, dice. Viven con su hijo menor en el campo Los alazanes de Cortaderas, en la costa de las sierras Comechingones. “Luciana, la mayor, sólo es domadora de su marido y vive en la ciudad”, dice Oscar, risueño. “Cristóbal es el ´alma pater´ de la familia”, agrega, aludiendo al liderazgo familiar de su hijo.
En el campo familiar , en la costa de la sierra central, tienen entre 40 y 60 caballos libres, y realizan los cursos de doma. Es un campo de 205 hectáreas en un paisaje serrano, con pumas y cóndores, a 16 kilómetros de Merlo.
Federico, domaba como los dioses, pero le tiró más la ciudad y dejó la vida campera. Painé es un destacado jinete, que ahora está domando caballos de polo en Trenque Lauquen. Últimamente fue a competir a La Segunda Prueba de Doma de Bien Montados y salió campeón. Pincén León, que vive con ellos, de 16, “muy habilidoso con los caballos (le gustan más que la escuela) tiene la astucia de un zorro y Painé lo quiere llevar para “piloto” de caballos, que es quien termina de formar al caballo de polo, para lo cual hace falta tener gran empatía con el animal, suavidad en las manos y mucha técnica”, cuenta Oscar, con orgullo.
Cristóbal hijo estudió 6 años de Derecho en Buenos Aires pero no terminó la carrera. Sin embargo, reconoce que gracias a sus estudios, pudo contribuir mucho en consolidar la empresa y la marca que resultó ser Doma india Scarpati.
Florencia Mores, siendo experta en equitación y jinete profesional de salto, hizo el curso de doma india y decidió quedarse un año trabajando con Cristóbal. Se enamoraron, se casaron y tienen 4 hijos. Hoy, es una avezada amansadora y aporta muchísimo en los cursos.
Realizan un curso por mes para unas 18 personas. Dura unos 4 días, con estadía incluida y pensión completa. En verano suelen hacer uno de hasta 7 días. En los cursos utilizan tres potros chúcaros que les prestan de campos vecinos y tres mansos, con los que practican quienes hacen los cursos.

El 10 de diciembre de 2020 Oscar presentó su libro autobiográfico, “Mi alma de caballo”, escrito durante 18 años. Fue confeccionado de modo artesanal y casero por toda la familia. En el prólogo incluyó un poema en verso que escribió durante tres años, en el que un potrillo –que sería Oscar mismo- le canta a un domador.
“En el libro es mi animal interior el que habla. No pretendí hablar de mí, sino proponer a cualquiera, que persevere en su vocación. Yo no soy literato, pero me tomé la libertad de escribir este libro”, aclara Oscar.
Su hijo Cristóbal cuenta que cada vez hacen más cursos para gente no especializada, que no monta, y en muchos casos no pretende montar, porque el caballo produce en el público un efecto balsámico y sanador. Ellos se consideran mediadores entre el caballo y la gente. “Los griegos propugnaban el ´conócete a ti mismo´, y eso es lo que intentamos en nuestros cursos. Cada vez hacemos más cursos para amansar el alma de las personas, donde el caballo te doma a vos”, concluye.
“Me siento un padre feliz, realizado. Los caballos me han dado todo lo que soy y lo que tengo. Llevo 50 años leyendo sobre antropología, sociología, psicología y neurociencias porque me interesa conocer la naturaleza humana. Hoy dedico algunas horas al trabajo artesanal: reparo las sillas de un club o con las ramas de un algarrobo me hago algo para colgar un apero, me fabrico una matera, horquetas para acopiar leña, reciclo un freno viejo, encabo hachas de adelante para atrás, para que no se aflojen nunca, porque me crié trabajando con el yunque y la fragua, machacando rejas de arado. Mientras tanto, mi cabeza vuela y estoy escribiendo mi segundo libro”, concluye este sabio y curtido encantador de caballos.
Esta caballeresca familia nos quiso dedicar El alazán, de Atahualpa Yupanqui y “Pablo del Cerro”, seudónimo de su pareja Nenette.
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]]>La entrada La Peña del Colorado: Entre personajes mágicos y leyendas rurales aparecen los “componedores de caballos” se publicó primero en Bichos de Campo.
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Cuando los fogones tajean con su filosa luz las noches más cerradas en el campo y los ojos de los paisanos se tornan luciérnagas asombradas, las palabras caen a plomo en el silencio: “¡Le juro que yo lo ví!” “Usted no me lo va a creer”; “Yo no creo en las brujas, perooo…” “¡Ni se le ocurra entrar al monte!”; “¡Pero es un duende bueno, cuida a los animales!”; “Creer o reventar”, “¡Cosa ´e mandinga!”; “¡Ahijuna!”.
Dice el escritor Alejandro Dolina, en su libro “Crónicas del ángel gris”, que con el progreso aparecieron los ´refutadores de las leyendas´, quienes no se limitan a demostrar que el mundo es razonable y científico, sino que también lo desean, y ese es su mayor pecado”. Por eso se escuchan explicaciones del tipo de “la luz mala sale del fósforo de las osamentas”; o “la leyenda del perro negro en los ingenios tucumanos, tiene origen en la leyenda inglesa del lobizón”; o “la del Cacuy, en Santiago del Estero, es la versión criolla del mito de Caín que mató a Abel, su hermano, en la Biblia”.
¡Pero qué lindo es soñar despiertos! ¡Y soñar con las leyendas!
A continuación, adaptamos una entrevista de Ernesto Cepeda, en la Revista Producción Agroindustrial del NOA, al maestro y escritor tucumano Octavio Cejas, autor del libro “El Tukma mágico”, que fruto de haber salido por los campos y los cerros a grabar a quienes hubieran experimentado ese tipo de situaciones.
De allí extrajimos este testimonio que rescata a los “componedores de caballos”:
Cuenta don Octavio: “… Yo era mozo todavía y estaba con mi padre en Las Estancias, cuando un peón llegó a avisarnos que una mula le había quitado el potrillo a nuestra yegua. Ensillamos y fuimos a ver. Efectivamente, la mula es un animal muy cariñoso, pero infértil, y al nacer un potrillo, suele quitarle el hijo a la madre y apropiárselo. Pero es extremadamente torpe en su cariño, lo golpea, muerde y patea, y eso es lo que había acontecido aquella vez.
Nos dimos con un potrillito muy golpeado, caído, agonizante. Lo rodeaban nada menos que cuatro mulas, en tanto la yegua madre, aporreada por el cuarteto, miraba desde lejos. A puro azote llegamos hasta el pequeñín, que era defendido por las enfurecidas mulas como si hubiese sido su hijo. Logramos levantarlo y, atravesado en la montura, lo llevamos hasta los galpones. Ahí nos dimos cuenta de que el animal se nos iba y que, para colmo de males, no podía orinar.
En esos momentos atinó a pasar el ´Gringo´ Francisco Hernández, un joven que vivía en El Molino, 10 kilómetros hacia el Oeste de Concepción, en la provincia de Tucumán. Fue apenas mirar el caballo y decir ´el chiquito tiene que orinar, dejenmeló´.
Se acercó al potrillo, no se cómo se las arregló para hacerlo parar y le pasó la mano en cruz por el bajo vientre, tres veces, mientras decía algo que no alcanzábamos a discernir, como si le hablara al animal. Antes de pasar diez minutos, el potrillito se cuadró y orinó abundantemente, con sangre, quedando muy aliviado. Nos pusimos muy contentos con mi padre, pero el Gringo afirmó, al tiempo que se iba, ´sí, ha meado, pero se va a morir nomás, hemos llegado tarde´. Pocas horas después el potrillito, en efecto, murió.
También entre los curadores de caballos tenemos a don Lima, que…, pero mejor es que lo vea usted mismo, acompáñeme –me dijo Don Octavio. Salimos y, después de recorrer brevemente la sabatina feria tucumana concepcionense, donde Don Cejas es detenido a cada instante por sus vecinos que lo saludan con deferencia, atravesamos la ciudad hacia el poniente, hasta llegar a un enorme potrero donde se encuentra vareando a un caballo, un criollo bien plantado, de rostro curtido por mil vientos, que acude a nuestro encuentro, mientras saluda respetuosamente.

“Me llamo Ricardo José Lima, ´nacío´ en Villa Padre Monti, departamento Burruyacu. Soy uno de los 15 hermanos -9 varones y 6 mujeres- y tengo, creo, 67 años de edad. Eso de lo que habla don Otavio lo ´i aprendido solo. No se afane, que no le vua decir. Son palabras secretas. Usté me da el pelaje, la color esata ´e un caballo lastimao o embichao, sin decirme dónde, y yo se lo curo, sin verlo”. Puede durar 4 días, 5, a veces 6 y ya tá curao, se le va a bajá todo el bicherío.
¿Qué si conozco la cura pa’ muchos male? Varios y diverso, a vece cuando tá atajao ´e las aguas, o de las dos cosas, cuando lo veo al caballo así, ya meto mano. Y depué que yo lo trabaje, el caballo va a vení, se va a parar ahí, y usté lo va a ver que tira las dos cosas (orina y bosta).
Tamién don Otavio le habrá contao que la luna tiene mucho que vé. ¿Acaso usté se corta el pelo cualquier momento? No ¿verdá? Bueno, esto e’ lo mismo. Pa capar un bagual me llevo de la luna, cuando la luna nueva viene de allá (señala hacia el Oeste) y se va pa allá (indica el Este), hay que sabé. Tamien con los cultivo, si usté siembra en luna nueva, el maicito se le va muy arriba, entonces la mejor época es en luna vieja o cuarto menguante, ahí sí puede ser.
Tamién curo caballos despechaos, tiene una calza en el pecho, eso escapa, algunos dicen que lo curan pero no, calza en la orillita nomá, y en cuanto camina, vuelve a escaparse. Cuando yo lo trato, queda la mano seca, dura, yo lo trabajo bien. Al animal hay que pararlo en esta forma (levanta los dos brazos y se inclina hacia adelante) y levantalo de frente, bajalo y volvelo a levantar tres veces, a las tre, calza justo, de ahí en más puede fallar en cualquier lado, pero no en el pecho. Todo caballo tiene diferente relinchido y diferente rastro, de solo velo de lejos me doy cuenta que el caballo viene deorientao, malo, no es de aquí”.
Los invitamos a escuchar la canción “Veterinario de campo”, por Enrique Barrionuevo, el Resero de Mataderos, cuya letra también se puede leer en esta página.
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]]>La entrada Ante la preocupación por un foco de rinoneumonitis en Europa, Senasa reforzó los controles para evitar el ingreso de una nueva cepa viral se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Federación Ecuestre Internacional (FEI) anunció la cancelación de los eventos internacionales en diez países del continente europeo hasta el 28 de marzo, fecha en la que se realizará una nueva evaluación de la situación epidemiológica. Si bien la enfermedad ya se encuentra en el país, la cepa viral notificada en las naciones afectadas es distinta a la registrada en la Argentina.
La rinoneumonitis equina es una enfermedad contagiosa que afecta sólo a los equinos, causada por un herpes virus. Se transmite por contacto cercano a través de la tos y los animales afectados pueden manifestar signos respiratorios, neurológicos y abortos en yeguas preñadas.
“La situación no deja de preocupar porque la fase nerviosa no se da con tanto auge como en Europa. El ciclo respiratorio puede dejar problemas, pero no es tan complicado, dado que tiene posibilidad de reversión, al igual que la parte reproductiva. En cambio, en el ciclo nervioso muchas veces ataca a la medula o deja problemas cerebrales que terminan en la muerte o eutanasia”, explicó Jorge Genoud, asesor veterinario de la SRA, a Bichos de Campo.
La dificultad reside en el hecho de que un animal puede ser portador pero no presentar síntomas y contagiar a otros ejemplares durante su período de incubación, que va entre los dos y los diez días.
Si bien existe una vacuna, en nuestro país la misma es voluntaria y sólo ayuda a prevenir las fases respiratorias y reproductivas. Al momento, la única vacunación obligatoria es la de la influenza para los momentos de exposiciones y competencias en la que se concentran equinos en un mismo espacio.
Frente a esto, desde el Senasa se reforzaron los controles, además de pedir la colaboración de los entes sanitarios de los países involucrados para realizar pruebas diagnósticas que certifiquen la ausencia de la rinoneumonitis en aquellos equinos que deban ingresar a la Argentina.
“Se realizarán pruebas durante la cuarentena en origen, controladas por la autoridad veterinaria oficial de ese país. Durante ese período no deben registrarse signos clínicos de ninguna enfermedad. Además, se pidió que en los establecimientos de origen no haya habido casos en los últimos veintiún días”, indicó a Bichos de Campo Laura Giménez, titular de la Dirección de Comercio Exterior Animal del Senasa.
Una vez que los animales lleguen a la Argentina, se realizará un nuevo período de cuarentena que será supervisado por técnicos de Senasa. “La enfermedad se presenta en diez días. Estamos pidiendo un período de 14 días en origen más 15 días en ingreso. Cubrimos ampliamente el período promedio en que se puede presentar la enfermedad”, remarcó Giménez.
Además de esos controles, desde la entidad afirmaron que el país cuenta con la capacidad necesaria de para realizar test virológicos con PCR y serológicos de ser necesario, para descartar cualquier posible caso asintomático.
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]]>La entrada La faena de caballos cayó a mínimos históricos y la Argentina ya no es la mayor exportadora de carne equina: La superó Mongolia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En 2007, en efecto, la Argentina exportaba 33.235 toneladas de carne de caballo y lideraba con comodidad el comercio internacional de esa especie, que movía un total de 151 mil toneladas. Es decir, lel país aportaba 1 de cada 5 kilos de la carne equina comercializado entre países. En dólares, el negocio no era nada despreciable, a pesar de que el caballo siempre cotizó un escalón por debajo del bovino. Entraban al país cerca de 85 millones de dólares.

En 2019, doce años después de aquella fotografía, el comercio mundial se achicó a 117 mil toneladas, un 23%. Pero los envíos desde la Argentina retrocedieron mucho más, el 47%, para ubicarse en solo 17.483 toneladas. Es decir en la mitad. El ingreso de divisas, por efecto de mejores precios, no cayó tanto y se ubicó un 25% por debajo de 2007, en 63 millones de dólares.
Los datos oficiales disponibles para 2020 muestran que el negocio de la exportación de carne de caballo se desplomó mucho más en medio de la crisis del Covid-19. En los primeros once meses del año pasado, se exportaron solamente 13.039 toneladas por algo más de 42 millones de dólares. Cuando el dato final de 2020 se conozca, el derrape habrá sido de entre 25 y 30% solo el último año.

Con semejante derrotero, hace bastante rato que la Argentina dejó de ser ya la principal exportadora de carne equina del mundo. El mundo ahora prefiere comer los filetes proveniente de la brava caballería de Gengis Khan.
Mongolia, que casi no exportaba ese tipo de carne hace diez años, se posicionó como el principal exportador a partir de 2017. En 2019 exportó 28.735 toneladas, es decir unas diez mil más que la Argentina, relegada al segundo lugar.

En valor, la Argentina sigue luchando a gatas por el primer puesto, ya que los mongoles colocaron más carne pero a menor valor y sus ingresos fueron en 2019 por 54 millones de dólares. La explicación está en que mientras el país asiático vendió su carne a solo1,88 dólares por kilo, la Argentina lo hizo a 3,6 dólares, es decir el doble.
Lo más probable es que cuando cierren las cifras finales de 2020 Mongolia también haya superado a la Argentina en valor.
¿Y por qué cae tan fuerte la exportación de la carne de los caballos pampeanos? Básicamente por una retracción de la demanda internacional (históricamente se vendía mucho a Bélgica, que luego distribuía esa carne entre los diversos mercados de la Unión Europea) y los eternos problemas de competitividad de la producción argentina. Como en muchas otras economías agropecuarias, patean en contra el constante cambio de las reglas de juego, en especial cambiarias, y el efecto desaliento a los exportadores, por la persistencia de retenciones. La carne ovina es otro caso palpable.

Esta fuerte caída de las ventas al exterior también se reflejó en 2020 en los peores registros de faena de equinos en la última década, por lo menos. Según los datos del Ministerio de Agricultura, el año pasado fueron a los frigoríficos 85.287 caballos (y algunos burros y mulas), que al ser faenados dejaron 19.711 toneladas de carne res con hueso. El peso promedio de cada res fue de 231 kilos.
Como en la caída de las exportaciones, aquí también el ajuste fue violento en el año de la pandemia. Como en 2019 la producción de carne equina había llegado a casi 24 mil toneladas (con 104 mil cabezas faenadas), el desplome interanual se acercó a casi 20%.

Con solo 13 mil toneladas exportadas, ese nivel de oferta deja un abultado stock (al menos 5 mil toneladas) en poder de los frigoríficos, que podría volcarse al mercado interno si no se reactivan los embarques. Según los entendidos, la carne de caballo es algo más dulzona y roja que la carne vacuna. Pero difícilmente pueda distinguirla un consumidor común.
El 80% de los equinos que fueron enviados al matadero en 2020 eran caballos y yeguas. Suele suceder que algunos campos venden caballos viejos, de descarte, especialmente a ciertos “acopiadores” que andan recorriendo el interior y actúan de intermediarios con los frigoríficos. Pero a las plantas industriales ingresó también una nada despreciable cantidad de potrillos y potrillas (18%). Es decir 1 de cada 5 caballos faenados no había alcanzado la edad adulta.
La faena está muy concentrada en dos plantas: Una ubicada en Mercedes, Buenos Aires, que se llama Lamar SA y concentró el 42% de la faena el año pasado, mientras que el frigorífico Land L, de Río Cuarto, Córdoba, recibió el 40% de las cabezas. Marginalmente también operaron Solemar de Río Negro, con el 12%, e Infriba SA, de Buenos Aires, con el 6%. De este modo, Buenos Aires concentró casi la mitad de la faena.
Los 42 millones de dólares obtenidos por las exportaciones a noviembre pasado se repartieron entre Bélgica (con 15 millones), Italia y Rusia (con 9 millones cada una), aunque también hubo envíos menores a Japón, Kazajstán, Francia, Holanda, Suiza, Belarus, Alemania y Finlandia.

Este proceso de achicamiento vertiginoso del negocio de la carne quina coincide con un crecimiento del stock de caballos en la Argentina, al menos en las estadísticas oficiales. “Las existencias de équidos domésticos (caballos, burros o asnos y mulas) muestran un franco ascenso a lo largo de los últimos 10 años. Al mes de marzo de 2020 se encuentran registrados 2.696.254 équidos, lo que significa un crecimiento del 1,67% comparado a igual fecha del año 2019 y del 35% respecto de los registros del año 2011”.
Esto muestra a las claras que los propietarios de caballos se resisten cada vez más a la posibilidad de que sus animales -que cada vez se utilizan menos para el trabajo y más para las actividades deportivas y recreativas- terminen sus días en un frigorífico.
Aunque los equinos se encuentran distribuidos en, todo el territorio nacional. El 50,17% de las existencias se encuentran concentradas en las provincias de Buenos Aires, Corrientes, Chaco y Entre Ríos. Oficialmente se estima que hay 214.206 establecimientos rurales que tienen uno o más caballos.
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]]>La entrada Destrezas Gauchas: La actividad hípica más tradicional tiene la asociación de criadores más joven se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se trata de la Asociación de Criadores de Caballos para Destrezas Gauchas. Su presidente es Pedro Lucio Sarciat, que también es criador de caballos criollos en Rauch y descendiente de un linaje con mucha trayectoria en la actividad.

La entidad tiene pocos años pero ya se volvió una referencia para productores de países vecinos: “nos están pidiendo de Uruguay organizarse de la misma manera porque lo tienen medio agarrado de los pelos como lo teníamos nosotros”. El mismo pedido recibieron de productores del sur de Brasil, donde los gauchos son gaúchos.
La fundación de la entidad sucedió hace solo tres años: “Empezamos por la necesidad de juntarnos los criadores de caballos mestizos que son el producto de distintas razas que se usa en los campos para trabajo o deportes o destrezas”, contó el criador a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista con Pedro Lucio Sarciat:
La raza ya tiene un estándar definido por Sociedad Rural Argentina, que lleva los registros genealógicos que dan cuenta del pedigrí de diferentes especies animales.
En este caso lo que se busca es un animal. “que tenga el tamaño de las razas de tiro, la velocidad de las livianas, y la rusticidad del caballo criollo”.
“Estamos tratando de llegar en la tercera o cuarta generación a la estabilización del tipo de caballo”, explicó Sarciat.
El productor destacó la importancia de contar con los antecedentes genéticos de estos ejemplares, que se usan para las jineteadas, carreras de sortijas o trabajos en el campo. Esa laboriosa tarea permitió que se ordene la raza y que gracias a eso “se ha blanqueado el mercado”, ya que se puede presentar la documentación correspondiente al momento de la comercialización.
Estos avances también llevaron a que se comience a destacar al caballo en muestras como por ejemplo la tradicional de Jesús María, donde además de premiar a los jinetes se entregaron premios a los mejores caballos inscriptos.
“No solo importante la destreza del jinete sino también el caballo, al origen y genética. Además aumenta el valor cuando se conoce su origen, ahora se compran con papeles”, nos explicó el presidente de la asociación de criadores más joven del país.
La entrada Destrezas Gauchas: La actividad hípica más tradicional tiene la asociación de criadores más joven se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada En el día nacional del caballo, Raúl Etchebehere explica la pasión de los criadores: “Pasa por el corazón, no por el bolsillo” se publicó primero en Bichos de Campo.
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Bichos de Campo entrevistó a Etchebehere con la excusa de que cada 20 de septiembre se celebra en la Argentina, por ley sancionada en 1999, el Día Nacional del Caballo. Los criollos, dentro de la especia equina, son la raza más difundida en el país y tienen mucho que ver con esa celebración. Sucede que eran criollos los dos caballos, llamados Gato y Mancha, que utilizó el suizo Aimé Félix Tschiffely para hacer una travesía que lo llevó desde Ayacucho, en la provincia de Buenos Aires, hasta la ciudad de Nueva York. El viaje comenzó en abril de 1925 y terminó más de tres años después, un día como hoy pero 92 años atrás, el 20 de septiembre de 1928.
Mirá la entrevista con Raúl Etchebehere:
El “Turco” nos aclaró que solo Mancha ingresó a las calles neoyorquinas aquel 20 de septiembre, ya que Gato tuvo que quedarse unos kilómetros antes debido a una lesión. Como sea, por ese hecho fue que se instituyó el día del caballo en la Argentina. Ambos ejemplares mostraron de qué estaban hechos, su gran fortaleza y resistencia.
“El criollo es sinónimo de caballo. Están aquí desde la época de la conquista. El que tenemos acá es descendiente de los caballos que vinieron con Pedro de Mendoza y Juan de Garay, porque en América no había caballos cuando vinieron los conquistadores, se habían extinguido muchos siglos antes. Luego, los que quedaron acá, que eran 30 o 40, se empezaron a reproducir libres”, nos contó el presidente de la Asociación de Criadores más numerosa de la Argentina.

Esa entidad también es la asociación de criadores de equinos más antigua del país, pues se fundó en 1923 y está próxima a llegar al centenario. Unos años antes de su creación, el veterinario y productor Emilio Solanet, el propietario de Gato y Mancha, había empezado a reunir ejemplares que cumplían con cierto biotipo en un intento de rescatar a esta raza fundante. Viajó hasta los dominios de los Tehuelches en Chubut a rescatar los ejemplares de criollos más puros que existían por ese entonces. Los famosos “chubuteros”.
Hoy se inscriben unos 7.500 ejemplares de caballos criollos en los registros genealógicos de la Sociedad Rural Argentina. La raza así supera a otra que se hizo muy numerosa, la de Sangre Pura de carreras, que anotan unos 7.000 animales cada año, pero en el Stud Book.
-Cuál es el sentido de criar caballos? ¿Es por deporte, por tradición o es un negocio?- le preguntamos a Etchebehere.
-La única certeza que es común a todos los criadores de todas las razas es que no es un negocio: criar te cuesta, más o menos, pero siempre te cuesta. Pasa por el corazón, no por el bolsillo. Pasa por la pasión. Si vos preguntás por qué a los 900 socios de Criollos, algunos te dirán por tradición, otros porque remite a los orígenes, otro porque solo les gusta. otro porque les permite hacer cosas entre abuelos, hijos y nietos. Pasa por un sinnúmero de razones. Lo que si es claro es que esto nadie lo hace por plata.
-¿Y en tu caso personal?
-Yo crío porque los caballos me remiten a lo que somos y de dónde venimos. Es un poco como nuestra esencia. Para todos los camperos es parte de nuestra vida el caballo.
La Asociación de Criadores de Caballos Criollos plantea, entre sus actividades, una nutrida agenda de pruebas de riendas que -en rigor- emulan a un montón de prácticas de trabajo de campo. Esa pruebas convocan a multitudes y se realizan en todas las provincias salvo en Tierra del Fuego. Allí, en el fin del mundo, hay sin embargo un criador de caballos criollos.
“El caballo como tal es una industria. Si bien no busca un rédito económico a su alrededor se genera una gran actividad. La hípica solamente da mas mano de obra que la industria automotriz”, enfatizó Etchebehere, que celebra el hecho de que recientemente se haya logrado formar una Cámara de la Industria Equina que integra a todas las actividades vinculadas.
¿De qué hablamos cuando hablamos de la industria de los caballos de carrera?
-¿Y las autoridades los consideran como una industria?
El Turco prefiere con contestar, elude la respuesta. Para muchos productores fue casi un acto de traición que el gobierno de Mauricio Macri haya derogado una Ley de Fomento Equino, la 17.117, que consideraba “exentos de impuestos” a las primeras ventas de caballos realizadas por los criadores, salvo que fueran los Sangre Pura de carrera. “Eso nos produjo un desfasaje enorme, porque quedamos con un IVA de 21% que luego no se puede descontar”, explicó el dirigente.
Pero Etchebehere defiende la necesidad de contar con políticas de estímulo a la cría de caballos. “Para mi, además del trabajo, la actividad genera algo que es intangible: cuando necesitás que la gente se quede en el lugar y no vaya a los conurbanos, esta industria genera arraigo y te quedas en el terruño”.
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]]>La entrada Nina Pichelli cría caballos de alta competencia y los vende a Emiratos Árabes: “Argentina se ubica en el mercado del Endurance con genética premium” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-¿Endurance son carreras largas?
-Sí, son carreras que van desde los 40 kilómetros (en categoría novicios) a 160 kilómetros, por etapas; se arranca de madrugada y termina hacia el mediodía. Pero en Emiratos Árabes, donde me encuentro ahora, las carreras son mucho más rápidas que en otros países por la facilidad que dan sus suelos, la preparación de los caballos y sus recursos.

-¿Usted dónde realiza la cría?
-Arrancamos en General Belgrano, provincia de Buenos Aires, pero el lugar nos quedó chico. En estos años y con la suerte de que los hijos de Fiorentino (“el” padrillo que les permitió dar el gran salto logístico y económico) demostraron ser caballos de endurance con condiciones increíbles, debimos ampliarnos en instalaciones y en el número de cría, que pasó de ser una cantidad muy pequeño para cubrir nuestras necesidades como jinetes, a criar un lote mayor para cubrir la demanda que tenemos de los establos de Emiratos.
-¿Y ahora dónde están?
-En Entre Ríos, de donde soy oriunda. Cuando por cuestiones de trabajo tuve que empezar a quedarme más tiempo en los Emiratos, decidimos llevar la caballada cerca de mi familia para que ellos, fundamentalmente mi padre que también es un apasionado de los caballos, pudiese controlarlos y ver que todo saliera bien.
Tenemos los caballos repartidos en dos campos: en Gualeguaychú las madres y crías, donde se quedan los caballos a campo hasta que tienen edad para ser domados, lo que nosotros hacemos a partir de los 4 años. En Colonia Hughes (Colón) se lleva a cabo la doma, entrenamiento, clasificación de carreras de velocidad regulada y su cuarentena de exportación, Allí también tenemos los padrillos que solo salen para ir a un centro de reproducción, donde se hacen las transferencias embrionarias, las fertilizaciones y se obtienen las pajuelas para exportar el semen congelado. De esta manera conseguimos controlar la calidad en todos los estadios de la vida del atleta equino, desde su concepción.
-¿Cuánto hace que se dedica a esto?
-Más o menos 10 años. Fue un proceso de aprendizaje, ya que criar caballos deportivos no es lo mismo que un mero cruzamiento de ejemplares; requiere de mucha dedicación y no hacerlo bien iría en contra de mi meta, que es seguir sacando un gran porcentaje de caballos con las condiciones necesarias para esta disciplina. Un caballo de Endurance bien criado depende de un meticuloso plan que lleva la planificación de varias generaciones y una elección sumamente minuciosa de los reproductores a utilizar. Llegar a tener los padrillos y yeguas que hoy forman parte de mi plantel llevó años de búsqueda, constancia, paciencia y negociaciones.
-¿A quién vende sus caballos?
-En Argentina sólo disponemos para la venta servicios de nuestros tres padrillos (LN Fiorentino, LN Spartano y Maktub Parisino), ya que los caballos de nuestra cría se venden en totalidad al exterior, principalmente a Emiratos Árabes Unidos, la meca del deporte. Fiorentino, nuestro primer padrillo, tuvo hijos con muy buenos resultados y él ya es reconocido como un excelente reproductor, lo que nos allanó el camino y facilitó esta posibilidad de vender todo al Golfo.
-¿Dónde aprendió esta profesión?
-Fue día a día. Aprendí mucho del polo y con la premisa de que a caballo se aprende lo que no está en los libros. Mi meta era que los caballos fueran funcionales, que atendieran no sólo a un pedigree sino que demostraran que en sus genéticas tienen las condiciones. Fui aprendiendo con el paso del tiempo y de criadores de Argentina, especialmente de Susana Sánchez. Ella crió durante más de 50 años en inbreeding, bajo la supervisión de genetistas y con sangres del desierto, caballos que mantenían la calidad de los antiguos árabes de los beduinos. Ella consiguió criar verdaderos ejemplares de resistencia.
-¿Qué tiene que tener un caballo o yegua para ser óptimo para este deporte?
-Estructura física, un metabolismo atlético, recuperación cardíaca a alta velocidad (posiblemente lo más difícil de conseguir) y los movimientos. Un caballo para este deporte tiene que tener un físico atlético, con fibra muscular que lo acompañe y capacidad pulmonar. El metabolismo es lo que va a ayudar en su desempeño y performance.
-¿Hay algo que sea lo más importante de todo?
-Que el caballo recupere su frecuencia cardíaca lo más rápido posible luego de haber corrido a alta velocidad. Si bien podemos ver caballos que son buenos recuperadores en sus países de origen, la velocidad con la que se corre en Emiratos deja afuera a varios. Los caballos se pueden entrenar, mejorar y planear estrategias de carrera para obtener buenos resultados pero lo ideal es que tengan las condiciones genéticas de un posible campeón. En endurance los movimientos son muy importantes por la posibilidad de lesiones y su capacidad de desarrollar velocidad, y los aplomos no son algo que se pueda pasar por alto: en mi cría no tienen lugar caballos con defectos de este tipo, sólo se cría con lo mejor.
-¿Cuánto le lleva prepararlo?
-Desde los 4 años empezamos la doma y a prepararlos para las pruebas de resistencia. Un caballo con genética lleva poco tiempo: sólo hay que entrenarlo físicamente y enseñarle a ser un atleta; para cuando tiene 6 años ya está listo para viajar. Un caballo con buen corazón, mente y físico se hace en menos de un año, se adapta fácil a los entrenamientos, no da mayores problemas.
-¿Debe ser de alguna raza en especial?
-Preferentemente árabe, anglo árabe o cruza árabe. El árabe es el campeón de resistencia por antonomasia. El caballo árabe tiene un tipo de fibra muscular que es característica de la raza, no son acumuladores de grasa, por eso se ven tan flaquitos. Esa particularidad ayuda a que no acumulen ácido láctico con facilidad, aumentando su resistencia en relación a otras razas. El anglo árabe (SPC, SPI, Thoroughbred con árabe) debe estar muy bien diseñado para dar buenos resultados.
-¿Cuánto valen en el mercado?
-En Argentina hay caballos de todos precios, dependerá de la calidad de su línea de sangre, condiciones y edad, entre otros factores; en el exterior ya estamos hablando de caballos que valen lo que no se podría pedir en el mercado nacional. Nosotros hemos vendido nuestra genética (semen de nuestros padrillos) también a Chile y España; este año reciben las pajuelas de Fiorentino, así Argentina se vuelve a ubicar en el mercado del endurance, como poseedor de genética Premium.
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]]>La entrada Victoria Beláustegui redescubrió el poder de los caballos, que sanan y nos enseñan a perder el miedo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Victoria Beláustegui redescubrió el poder de los caballos hace unos años. Ahora brinda talleres terapéuticos y capacitaciones.

“Dedicarme a los caballos era un sueño desde chica, pero lo había dejado para otra vida. En esta debía estudiar, ser profesional, vivir en la ciudad, donde todo pasa”, dice Victoria, una chica nacida y criada entre caballos. Era tal su vínculo con ellos que jugaba a la casita con Don Manuel. Sus patas eran la cocina y en el lomo estaba su cuarto, al que accedía apoyando una escalera. Durante la entrevista su voz suave y calma refleja su personalidad.
“Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”, le dijeron siempre. De tanto escucharlo se convenció y la vida la llevó a vivir en la ciudad.
Recibida en Ciencias Económicas, se abrió paso en su camino profesional trabajando en la agencia de las Naciones Unidas, dónde se ocupaba de los temas de medio ambiente.
Formó una familia con Quico y si bien sus días transcurrían lejos del campo, siempre una parte de ella seguía buscando un palenque firme donde acurrucarse, buscando refugio.
En Chascomús tenían una casa de fin de semana donde los recuerdos de Don Manuel y sus interminables juegos la conectaban con su esencia y le permitían por un ratito sentirse completamente a salvo. No porque creyera que en la ciudad no lo estaba, sino porque había una fortaleza tal en su relación con los caballos que hasta parecía que algo querían decirle.
Pasaron los años, las experiencias y los momentos. Hubo de los lindos y de los otros. “Algunas situaciones de la vida te hacen cambiar las prioridades”, cuenta Vicky. La primera situación que la hizo replantearse las suyas fue cuando se enfermaron su mamá y su suegro. “Perder a dos personas tan importantes nos hizo hacer click sobre si realmente estábamos disfrutando de lo que hacíamos y de donde estábamos”.
Con nervios e incertidumbre, pero con la tranquilidad de estar haciendo lo que sentían, decidieron mudarse al campo. Al poco tiempo quedó embarazada de su tercer hijo y como hacia tanto que lo deseaban, lo tomó como una señal de que iban por buen camino.
En 2013 le detectaron cáncer: otra vez a replantear las prioridades, los deseos, los vínculos y los miedos. “Fue un tsunami que me revolcó y me dejo en otro lugar. La enfermedad me dio permisos, me animé a elegir otra vez. Dejé de lado patrones, mandatos, creencias y me permití ser ‘mamá full time’, algo impensado para mis prejuicios”.
La enfermedad duró mucho y cada una de las etapas le enseño algo distinto: comenzó a practicar biodanza y escribió un poemario al que llamo Serendipia, el cual la ayudó a canalizar y expresar todo lo que estaba en su interior.
Enfrentarse a la muerte la asustó tanto que le hizo perder el miedo.
Primero permaneció en silencio, escuchándose a ella misma. Tratando de entender que pasaba, qué hacía falta, qué necesitaba. De algo estaba segura, quería aferrarse a la vida como sea.
“A los 40 abracé otra vez mi amor por los caballos, lo dejé fluir. Hice cursos de doma, técnicas de manejo natural y empecé a descubrir un mundo terapéutico en ellos. Estaba en la cúspide”, me dice Victoria. Mientras hablábamos, la imaginaba sentada en un tronco sobre la gramilla, con la vista en los caballos.
Otra vez ahí los recuerdos de la infancia y la nostalgia de sus tardes con Don Manuel. Más de 30 años después, encontró en la naturaleza un mundo de herramientas y sabias respuestas capaces de sanarla.

“Creo que las personas que tienen la suerte de crecer y vivir en el campo tiene una posibilidad diferente a las demás. Al estar en contacto con la naturaleza, creo que el aprendizaje se adquiere diferente, como por ósmosis. Los ciclos de la naturaleza, los momentos de caos, de serenidad, el nacimiento de una planta, las noches oscuras o brillosas. Si las observas detenidamente y con paciencia son como un espejo de la vida. Hay una enseñanza disponible para el que la pueda ver. Solo hace falta prestar atención”, describe.
Así fue como Victoria encontró un mundo de terapias y sanación en los caballos. Ahora pasa sus días dando talleres de aprendizaje continuo, individuales o grupales, para entrenar habilidades aprendiendo de la interacción con ellos.
Ella cuenta que cuando te pones a la par del caballo, el hace lo que le pedís pero te pone bajo una lupa. Para relacionarte con ellos tenés que ser autentico. “Si no sos transparente, se manifiestan con sus respuestas. Si podés comprender su lenguaje, aprendes a relacionarte. Y eso te sirve para llevarlo a otros aspectos de tu vida, otras relaciones que tenemos: trabajo, familia, amigos, nosotros mismos”.
“Aprendés a cambiar de actitud. Los caballos perciben muchísimo la comunicación, los sonidos, vibraciones del aire, olor, los sentidos, te sacan la ficha al instante. Si te querés imponer el caballo se dispara, te convertís en peligroso y eso pasa con las demás personas, cuando impones, obligas o no escuchas”, detalla con pasión.
Todos estos aspectos también se usan para trabajar en formación de equipos, ya que con distintas dinámicas podés entender y lograr objetivos en común. El caballo te guía y te hace saber si vas bien por ese camino.
Los talleres de Caballo Alado pueden ser de aprendizaje o terapéuticos. El primero es sobre comunicación, actitud del cuerpo, lo que comunica la postura y el vinculo que se construye con el caballo mediante la actitud que se toma ante él.
El segundo es un proceso más profundo y de transformación. Victoria explica que se trata de abrir tus necesidades ante ellos para que te sanen es un momento imperceptible. Sucede “cuando hacés click y te dejas llevar, el caballo te guía. Son procesos personales muy fuertes que te llevan a transformaciones de vida cotidiana. El hombre de campo que está en contacto con los caballos seguramente lo entienda”, cierra Victoria y se despide cordial.
La tarde está cayendo y mañana la espera otro largo día de campo.
Nota de la redacción: Estas son las redes sociales de Victoria en Instagram y en Facebook.
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