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equinoterapia – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Sat, 03 Oct 2020 14:53:39 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png equinoterapia – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Caballos que curan: El ángel de cuatro patas que cambió la vida de Elena y Panchi http://wi631525.ferozo.com/caballos-que-curan-el-angel-de-cuatro-patas-que-cambio-la-vida-de-elena-y-panchi/ Sat, 03 Oct 2020 14:53:39 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=48367 A veces frente a las adversidades vemos todo nublado, hasta que de repente alguna certeza se revela y aparece la esperanza. La de Elena Cataldi se llamó Cate El Tata, su adorado caballo y un ángel en la tierra para su hijo Francisco. Este rosillo noble y manso enfrentó todos los pronósticos médicos que le […]

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A veces frente a las adversidades vemos todo nublado, hasta que de repente alguna certeza se revela y aparece la esperanza. La de Elena Cataldi se llamó Cate El Tata, su adorado caballo y un ángel en la tierra para su hijo Francisco.

Este rosillo noble y manso enfrentó todos los pronósticos médicos que le decían a Elena que su hijo padecía parálisis cerebral y que por esa condición, quizás ni pudiera sostener su cabeza. Resultó que al poco tiempo de tomar contacto con El Tata, su hijo Panchi -como lo llaman en su familia-, comenzó a evolucionar tanto que ni su madre se explicaba al principio lo que sucedía.

Este inesperado milagro la sumergió en la equinoterapia: Elena abrazó la lucha de tantas otras madres y padres que como ella querían mejorar la calidad de vida de sus hijos. Fundó “Equinoterapia del Azul“, para dedicarse de lleno a la rehabilitación e integración de personas con discapacidad a través de los caballos.

Mirá la entrevista completa a Elena Cataldi:

Elena recuerda el momento en el que descubrió el poder de su caballo sanador. “Nos dedicábamos a las tareas rurales y a la cría de caballos criollos en Azul. Allí nacieron mis tres hijos, Santiago, Clara y Francisco. Al poco tiempo de nacer Francisco, le dio un paro respiratorio que le dejó severas secuelas neurológicas. Entonces comenzamos a viajar al instituto Fleni para hacer rehabilitación, y ahí me hablaron de la cantidad de beneficios que tenia el andar a caballo desde el punto de vista motor, emocional y sensorial”, relató a Bichos de Campo.

A partir de ese momento comenzó a darse cuenta de que tal vez tenía la cura para su hijo más cerca de lo que pensaba. “Para mi los caballos eran parte total de mi vida, una pasión y una herramienta de trabajo, pero la faceta terapéutica la conocí a raíz de Francisco y de esta necesidad de rehabilitarlo”, explicó.

Elena comenzó a viajar mucho para hacer cursos y para instruirse en este método terapéutico. Al cabo de un tiempo, aplicándolo en Panchi, notó una mejora sin precedentes. “Superó las expectativas que los médicos tenían para él, porque dado su gran daño neurológico no esperaban que tuviera siquiera control cefálico”.

“Hoy es un chico de 20 años que camina, que corre, que baila, que monta a caballo solo y que hace montones de cosas más”, declaró Elena, para quien sin duda alguna, influyó el hecho de haberlo subido a un caballo con tal sólo tres meses de edad.

 

La evolución de Panchi fue realmente notable, como afirma su madre. No sólo mejoró su condición motora sino que creció en él un vinculo emocional muy fuerte con los caballos. “Luego de esta devolución médica, salí con una necesidad enorme de que todos supieran que este método realmente ayudaba. Por eso surgió esta fundación, con la idea de llegar a más chicos que quizás no pudieran tener los caballos tan cerca como los teníamos nosotros”, manifestó la madre.

La fundación de equinoterapia nació la localidad bonaerense de Azul, y por eso toma su nombre. Pero en 2008 Elena decidió volver a su tierra natal, a Salta la linda, junto a toda su familia, para seguir trabajando en el campo y en esta fundación que adquirió raíces más profundas.

En 2016, impulsó la ley provincial de equinoterapia. “Salta es una de las 10 provincias del país que cuenta con esta ley, considerada una terapia más, y por eso ya está incluida dentro de las prestaciones médicas obligatorias. Ahora estamos trabajando en conjunto con más de 240 centros de equinoterapia de todo el país, para que salga una ley nacional”, declaró.

Ahora Elena es miembro fundador de la Red Argentina de Equinoterapia, y aseguró que trabajan fuerte para formalizar y ordenar la actividad. “Queremos seguir investigando, compartiendo información y trabajando en conjunto porque es la única forma de crecer”, dijo.

Alcanzar una ley nacional que ordene la actividad y la profesionalice, es el mayor deseo de Elena. “Nos preocupa mucho que por ahí surjan centros, y se tienda a pensar que porque a un chico con discapacidad lo suben a un caballo, ya eso se considera equinoterapia, y no necesariamente es así. Para que haya terapia, tiene que haber un equipo terapéutico interdisciplinario con diferentes ramas de la salud, de la educación y del área ecuestre. Se trabaja por objetivos y con un plan de trabajo. Por eso es importante que se trabaje de modo serio en esto”, remarcó.

“Queremos que haya un órgano de control que fiscalice lo que hagamos, con caballos sanos y aptos, con instalaciones adecuadas y equipos capacitados, y queremos que esté incluida dentro de las prestaciones médicas obligatorias a nivel nacional, para que todo aquel que lo necesite, pueda acceder a ella para mejorar su calidad de vida”, se ilusionó

¿Y qué fue de Cate El Tata, el caballo que mejoró la calidad de vida de Panchi? Elena relató, con mucha tristeza, que tanto a ella como a su hijo les tocó despedirlo en junio del 2018, con 33 años de vida.

“Lo enterramos en el jardín de casa, al lado de un florido cantero, bien cerquita nuestro. Por todo esto el Tata es mi amor equino y seguro el de muchos chicos mas. El fue un ángel de cuatro patas que hizo más linda la vida de todos lo que tuvimos la suerte de disfrutarlo”, posteó hace poco tiempo en su cuenta de Instagram.

 

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Victoria Beláustegui redescubrió el poder de los caballos, que sanan y nos enseñan a perder el miedo http://wi631525.ferozo.com/victoria-belaustegui-redescubrio-el-poder-de-los-caballos-ellos-sanan-y-te-ensenan-a-perder-el-miedo/ Sun, 10 May 2020 15:11:17 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=39559 ¿Quién te dice que después de leer esta nota no te replanteas tu vínculo con la naturaleza o simplemente te des cuenta que sos uno de los bendecidos? Victoria Beláustegui redescubrió el poder de los caballos hace unos años. Ahora brinda talleres terapéuticos y capacitaciones. “Dedicarme a los caballos era un sueño desde chica, pero […]

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¿Quién te dice que después de leer esta nota no te replanteas tu vínculo con la naturaleza o simplemente te des cuenta que sos uno de los bendecidos?

Victoria Beláustegui redescubrió el poder de los caballos hace unos años. Ahora brinda talleres terapéuticos y capacitaciones.

“Dedicarme a los caballos era un sueño desde chica, pero lo había dejado para otra vida. En esta debía estudiar, ser profesional, vivir en la ciudad, donde todo pasa”, dice Victoria, una chica nacida y criada entre caballos. Era tal su vínculo con ellos que jugaba a la casita con Don Manuel. Sus patas eran la cocina y en el lomo estaba su cuarto, al que accedía apoyando una escalera.  Durante la entrevista su voz suave y calma refleja su personalidad.

“Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”, le dijeron siempre. De tanto escucharlo se convenció y la vida la llevó a vivir en la ciudad.

Recibida en Ciencias Económicas, se abrió paso en su camino profesional trabajando en la agencia de las Naciones Unidas, dónde se ocupaba de los temas de medio ambiente.

Formó una familia con Quico y si bien sus días transcurrían lejos del campo, siempre una parte de ella seguía buscando un palenque firme donde acurrucarse, buscando refugio.

En Chascomús tenían una casa de fin de semana donde los recuerdos de Don Manuel y sus interminables juegos la conectaban con su esencia y le permitían por un ratito sentirse completamente a salvo.  No porque creyera que en la ciudad no lo estaba, sino porque había una fortaleza tal en su relación con los caballos que hasta parecía que algo querían decirle.

Pasaron los años, las experiencias y los momentos. Hubo de los lindos y de los otros. “Algunas situaciones de la vida te hacen cambiar las prioridades”, cuenta Vicky. La primera situación que la hizo replantearse las suyas fue cuando se enfermaron su mamá y su suegro. “Perder a dos personas tan importantes nos hizo hacer click sobre si realmente estábamos disfrutando de lo que hacíamos y de donde estábamos”.

Con nervios e incertidumbre, pero con la tranquilidad de estar haciendo lo que sentían, decidieron mudarse al campo. Al poco tiempo quedó embarazada de su tercer hijo y como hacia tanto que lo deseaban, lo tomó como una señal de que iban por buen camino.

En 2013 le detectaron cáncer: otra vez a replantear las prioridades, los deseos, los vínculos y los miedos. “Fue un tsunami que me revolcó y me dejo en otro lugar. La enfermedad me dio permisos, me animé a elegir otra vez. Dejé de lado patrones, mandatos, creencias y me permití ser ‘mamá full time’, algo impensado para mis prejuicios”.

La enfermedad duró mucho y cada una de las etapas le enseño algo distinto: comenzó a practicar biodanza y escribió un poemario al que llamo Serendipia, el cual la ayudó a canalizar y expresar todo lo que estaba en su interior.

Enfrentarse a la muerte la asustó tanto que le hizo perder el miedo.

Primero permaneció en silencio, escuchándose a ella misma. Tratando de entender que pasaba, qué hacía falta, qué necesitaba. De algo estaba segura, quería aferrarse a la vida como sea.

“A los 40 abracé otra vez mi amor por los caballos, lo dejé fluir. Hice cursos de doma, técnicas de manejo natural y empecé a descubrir un mundo terapéutico en ellos. Estaba en la cúspide”, me dice Victoria. Mientras hablábamos, la imaginaba sentada en un tronco sobre la gramilla, con la vista en los caballos.

Otra vez ahí los recuerdos de la infancia y la nostalgia de sus tardes con Don Manuel. Más de 30 años después, encontró en la naturaleza un mundo de herramientas y sabias respuestas capaces de sanarla.

“Creo que las personas que tienen la suerte de crecer y vivir en el campo tiene una posibilidad diferente a las demás. Al estar en contacto con la naturaleza, creo que el aprendizaje se adquiere diferente, como por ósmosis. Los ciclos de la naturaleza, los momentos de caos, de serenidad, el nacimiento de una planta, las noches oscuras o brillosas. Si las observas detenidamente y con paciencia son como un espejo de la vida. Hay una enseñanza disponible para el que la pueda ver. Solo hace falta prestar atención”, describe.

Así fue como Victoria encontró un mundo de terapias y sanación en los caballos. Ahora pasa sus días dando talleres de aprendizaje continuo, individuales o grupales, para entrenar habilidades aprendiendo de la interacción con ellos.

Ella cuenta que cuando te pones a la par del caballo, el hace lo que le pedís pero te pone bajo una lupa. Para relacionarte con ellos tenés que ser autentico. “Si no sos transparente, se manifiestan con sus respuestas. Si podés comprender su lenguaje, aprendes a relacionarte. Y eso te sirve para llevarlo a otros aspectos de tu vida, otras relaciones que tenemos: trabajo, familia, amigos, nosotros mismos”.

“Aprendés a cambiar de actitud. Los caballos perciben muchísimo la comunicación, los sonidos, vibraciones del aire, olor, los sentidos, te sacan la ficha al instante. Si te querés imponer el caballo se dispara, te convertís en peligroso y eso pasa con las demás personas, cuando impones, obligas o no escuchas”, detalla con pasión.

Todos estos aspectos también se usan para trabajar en formación de equipos, ya que con distintas dinámicas podés entender y lograr objetivos en común. El caballo te guía y te hace saber si vas bien por ese camino.

Los talleres de Caballo Alado pueden ser de aprendizaje o terapéuticos.  El primero es sobre comunicación, actitud del cuerpo, lo que comunica la postura y el vinculo que se construye con el caballo mediante la actitud que se toma ante él.

El segundo es un proceso más profundo y de transformación. Victoria explica que se trata de abrir tus necesidades ante ellos para que te sanen es un momento imperceptible. Sucede “cuando hacés click y te dejas llevar, el caballo te guía. Son procesos personales muy fuertes que te llevan a transformaciones de vida cotidiana. El hombre de campo que está en contacto con los caballos seguramente lo entienda”, cierra Victoria y se despide cordial.

La tarde está cayendo y mañana la espera otro largo día de campo.

Nota de la redacción: Estas son las redes sociales de Victoria en Instagram y en Facebook.

 

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