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La entrada En el centro del debate agronómico, el maní se defiende: “Con buenas prácticas agrícolas, el cultivo es sustentable” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En territorio bonaerense se lo acusa especialmente de provocar la voladura de muchos campos, y hay presiones de agrónomos y especialistas para que el gobierno de la Provincia adopte normas más rígidas frente al avance del cultivo, como sucede por ejemplo en La Pampa.
Sin escapar de esta discusión, los productores agrupados en la Cámara Argentina del Maní salieron a establecer su posición, enfatizando que siempre que se hagan bien las cosas, el cultivo es absolutamente sustentable.
“En Argentina, se cultivan cada año aproximadamente 400 mil hectáreas de maní, en un proceso en el que anualmente se van añadiendo nuevas zonas productivas al incorporar las BPA (Buenas Prácticas Agricolas) y establecer un esquema de rotación cada 4 años, como por ejemplo el norte de la provincia de Buenos Aires”, aseguró un comunicado de la cámara.
Luego los maniseros indicaron que no les queda otra que crecer fuera de Córdoba. “La expansión de la frontera productiva es un factor clave para sostener y apuntalar el proceso de crecimiento de una cadena que en 2020 exportó por 1.000 millones de dólares y se transformó en la economía regional que más divisas trae al país”.
En ese sentido, la Cámara Argentina del Maní informó que “viene realizando un trabajo en profundidad para reducir al mínimo los riesgos productivos y ambientales que en muchas ocasiones se suelen asociar a este cultivo”. Consideró que esos peligros “en realidad están vinculados a la ejecución de prácticas agronómicas inadecuadas de cualquier cultivo”.
“El cultivo de maní es sustentable siempre que -como ocurre con cualquier otro cultivo- se realice bajo buenas prácticas agrícolas. Además, las técnicas y tecnologías utilizadas han evolucionado a lo largo de los años y nada tienen que ver con las que se utilizaban en el pasado”, recordaron los productores de este grano.
Lo que más se cuestiona del maní es su forma de cosecha: como la cápsula que contiene el grano crece bajo tierra, para cosecharlo es necesario primero arrancar y dar vuelta la planta, afectando el suelo que la contiene. En zonas donde hay fuertes vientos o existen desniveles, esto deja los campos a merced de la erosión por agua o viento, con la consecuente posibilidad de pérdida de la materia orgánica.
Pero los maniseros también tienen argumentos a su favor. Por un lado, recordaron que “botánicamente el maní es una leguminosa, lo que significa que mejora la carga de nutrientes de los suelos por su capacidad de fijar el nitrógeno del aire”.
Además indicaron que “el maní hoy en día se implanta con laboreo mínimo o siembra directa en el caso de que el cultivo antecesor lo permita. Es decir, no genera una alteración de la estructura del suelo diferente a la que provocan otros cultivos”.
“De todos modos, el factor a remarcar es que la sustentabilidad del maní depende de la sustentabilidad que tenga la rotación: es un cultivo que se integra dentro de un plan de largo plazo, pensando en coberturas permanentes para evitar las voladuras de los suelos”, aclaró la Cámara, dando cuenta de que conoce la principal crítica que se le hace al cultivo.

En ese sentido, se subrayó que “el arrancado es una práctica inherente al maní: no existe otra forma de cosecharlo. Por eso, el sembrado inmediato de un cultivo de cobertura posterior a este momento es esencial. Las gramíneas de invierno, como el centeno, son una buena opción por el entretejido verde que generan y disminuyen los riesgos de erosión eólica”.
En este aspecto, los maniseros -que en general son grandes empresas integradas, aunque también existen productores independientes- dijeron que junto al INTA “se realizan de manera permanente investigaciones para aportar más opciones que permitan ajustar las prácticas y seguir mejorando la producción del maní, con el foco en que tenga el menor impacto ambiental posible”.
“Los estudios realizados a lo largo de los años demuestran que, incluyendo al maní en la rotación en períodos que van entre cuatro y cinco años, no solo no se afectan los cultivos posteriores ni el estado de los suelos, sino que el productor obtiene importantes recursos económicos”, se subrayó.
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]]>La entrada En Tandil, Juan Pereyra convenció a su familia para hacer la transición hacia la agroecología: “A nivel extensivo creí que no había tantas experiencias, pero hay un montón” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Los dueños viven exclusivamente del campo y es gente grande. Es difícil cambiar a esa altura del partido pero ellos se mostraron muy abiertos, de hecho siempre quisieron buscar un sistema sostenible a largo plazo”, comentó Juan Pereyra a Bichos de Campo. De ese momento ya pasaron cuatro años.
El primer paso fue elegir qué modelo alternativo se podía aplicar. “Empecé a golpear puertas y mucha gente me mostró lo que estaba haciendo. A nivel extensivo yo creía que no había tantas experiencias, pero hay un montón”, aseguró el agrónomo.
Mirá la nota completa acá:
El trabajo de vecinos como el de Damián Colucci, que produce trigo orgánico en Tandil, lo impulsaron a volcarse a agroecología e inició un proceso de transición. Hoy el 30% de las 400 hectáreas que tiene el campo ya prescinde del uso de agroquímicos.
“El inicio de la transición fue a través de la agricultura. Empezamos a ver que para cosechar una fertilidad sin fertilizante, se necesita generarla de antemano. Entonces empezamos a hacer la transición por otro lado, generando esa fertilidad con cultivos que fijen nitrógeno”, recordó Pereyra.
En paralelo retomaron la producción ganadera, algo que la familia siempre había hecho pero que no era la actividad productiva central del campo. Compraron nuevos lotes y comenzaron a realiza recría. Hoy cuentan con un rodeo de 300 animales, distribuidos en los potreros ubicados dentro del área recuperada.

Pero eso no fue todo. Gracias al aprendizaje comunitario la familia incorporó nogales traídos de Córdoba, y se encuentran incursionando en la producción de frutos secos como las almendras, avellanas y nueces pecan.
“Nos gustaba el post cosecha sencillo. Vamos a seguir probando para buscar alternativas que compensen. Creemos que la diversificación es una de las claves. Y además de la diversificación de extractividades, avanzar de alguna manera en la cadena a futuro. Estamos haciendo pruebas de todo tipo y viendo con cuál estamos más cómodos”, afirmó el productor.

-¿Alguna vez tuviste ganas de retroceder?
-Por ahora no, estamos embalados. Lo estamos disfrutando mucho, estamos cometiendo errores. Estoy haciendo cosas nuevas con la incertidumbre que eso genera. Todos están con ganas de ver qué pasa con esto. Queremos medir la evolución de la materia orgánica y el funcionamiento del sistema, ver si está funcionando ecológicamente bien.

-¿Qué le dirías a alguien que quiere encarar esta transición?
-Le diría que hay que vencer muchos miedos y barreras. No hay que tener miedo a fracasar porque es parte del proceso. Diría que busquen ayuda porque la ayuda de las experiencias está ahí, queriendo ser brindada. La experiencia de otros es gratis para uno y en este mundo la gente lo comparte. Eso es muy valioso para animarse. En la transición a veces es difícil convivir con los modelos en el campo pero la paciencia es algo que se trabaja. Con paciencia y con envión se puede llegar.
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]]>La entrada El INTA coordinará un inventario sobre el impacto de los agroquímicos en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese marco y con el objetivo de llevar un poco de certeza a los estudios de campo, las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe participarán de un proyecto interinstitucional junto al INTA y al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, para detectar qué agroquímicos son utilizados a diario y medir su impacto real en el ambiente. El fin último es que la información recolectada sirva luego para gestionar políticas públicas.
Un centenar de periodistas del agro piden al Estado que informe sobre agroquímicos
“Con el objetivo de realizar una evaluación espacio-temporal de los niveles de agroquímicos en suelos, agua superficial, sedimentos y biota, en diferentes escenarios agroproductivos de la región, se pone en marcha un proyecto que nos brindará información estandarizada sobre los actuales niveles ambientales de agroquímicos”, explicó Silvia Fanny Martens, especialista del INTA Tandil y representante del INTA en el equipo de gestión.
La iniciativa será financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) mediante la línea de Proyectos Interinstitucionales en Temas Estratégicos (PITEs). La partida presupuestaria será de 15.262.500 pesos y se contará con la participación de 16 profesionales de las Estaciones Experimentales Agropecuarias del INTA (Paraná, Balcarce, Pergamino y Oliveros); el Conicet y las universidades nacionales de Mar del Plata (UNMdPla) -que coordina este proyecto-, San Martín (UNSAM), Buenos Aires (UBA), Córdoba (UNC), Río Cuarto (UNRC), del Litoral (UNL Santa Fe), La Plata (UNLP) y Rosario (UNR).
“Para la realización del estudio se contemplarán tanto sistemas extensivos como intensivos, la temporalidad de aplicación, las características ambientales propias de las zonas, y los efectos sobre organismos que forman parte de los ecosistemas terrestres y acuáticos”, señaló Martens, coordinador de la Plataforma de Gestión de fitosanitarios de INTA.
Por su parte Carolina Sasa, especialista del INTA Paraná señaló que “los plaguicidas utilizados para controlar adversidades en la producción agropecuaria, debido a los procesos de erosión y transporte principalmente por escorrentía, infiltración o deriva aérea, pueden alcanzar cuerpos de agua superficiales, adsorberse a sedimentos e ingresar a diferentes niveles tróficos”.
En este sentido agregó: “Resulta fundamental generar información ordenada y protocolizada, y obtenida de manera sincrónica sobre niveles de agroquímicos en cuencas de la principal región productora agrícola de nuestro país”.
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]]>La entrada Insisten en que debe regularse el cuidado del suelo ante el avance del maní sobre territorio bonaerense se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Nunca se pensó que por sus características fisiológicas, de clima y suelo, el maní fuera a avanzar hacia el este, pero fue avanzando sin parar; incluso superó la ‘barrera psicológica’ de las ruta 33 y la 188”, explicó a la agencia Télam Martín Videla Dorna, del Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de la provincia de Buenos Aires (Ciafba).
Según Videla Dorna, “la provincia de Buenos Aires pasó a ser otra provincia manisera, con miles de hectáreas, y ya hay lotes a la altura de Vedia, Lincoln, en suelos que según los viejos manuales, son demasiados pesados que dificultarían la cosecha, gracias a la aparición de nuevas variedades de ciclo corto que permitieron evitar las lluvias de otoño”.
“Ya hay maní en 9 de Julio, Vedia y Dorrego, toda la zona arenosa o potencialmente arenosa es potencialmente utilizable”, agregó Héctor Carta, director de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) General Villegas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Por este tema, Bichos de Campo entrevistó a Carta hace algunos meses:
Ahora, en diálogo con Télam, Carta insistió que “como normalmente se siembra en suelo arenoso y si la cosecha es tardía hay problemas de voladuras de campos”; por lo que es necesario un “manejo agronómico adecuado del cultivo para no degradar el suelo”.
En ese sentido explicó que si la cosecha de maní (que tiene primero una etapa de arrancado y luego una de recolección de los frutos) se demora a la época con mayores vientos, puede originar importantes voladuras de campos porque, para cosecharlo, se debe hacer una remoción de los primeros centímetros de suelo, que queda expuesto a la acción erosiva.
“Por suerte el cultivo avanzó y hay materiales variedades de cosecha temprana, lo cual permite una vez levantado el maní sembrar un cultivo que proteja el suelo, de cobertura o trigo, porque se protege el suelo y se evitan las voladuras”, indicó Carta.

Para Videla Dorna, el cultivo de maní se puede hacer “respetando algunas normas básicas, cuidar el suelo después de la cosecha con cultivos de cobertura o hacer rotaciones que vayan a trigo o cebada, cultivos de invierno, para que no queden descubiertos en las épocas de viento”.
Por esta razón, La Pampa y San Luis legislaron para que los productores de maní, que en gran proporción son empresas integradas con la industria, lo siembren en franjas con un cereal como puede ser maíz o sorgo a fin de proteger de la erosión eólica.
“La provincia de Buenos Aires está por reglamentar el cultivo; si hubiera una ley que condene como delito la erosión del suelo por error humano, como en La Pampa; el suelo es un bien colectivo y hay que protegerlo”, señaló Videla Dorna.
Para el director de la EEA Gral. Villegas, en tanto, “la idea es que el maní llegue y se quede pero haciendo las cosas bien, sin perjudicar el recurso suelo que es muy importante; el cultivo está y la expansión va a ser explosiva”.
“El cultivo es un muy buen cultivo para el país porque necesita una industrialización, agrega valor; es un cultivo que funciona en la rotación de la Pampa Húmeda, tomando las medidas que correspondan para que no sea un problema”, completó Videla Dorna.
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]]>La entrada El director del INTA Gral. Villegas quiere un marco normativo que asegure la producción sostenible de maní en Buenos Aires se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se trata de un área con 70 comunidades, en las que existen diversas actividades agropecuarias, una de las cuales es la del maní, que, si bien tiene epicento en el sur cordobés, en los últimos años se ha venido expandiendo hacia otras jurisdicciones.
El maní es un cultivo que requiere de suelos más bien arenosos. Su gran particularidad es que es el único grano que crece bajo tierra, dentro de su “caja” o cascarón. Por ende, al momento de cosecharlo hay que primero remover el suelo para extraerlo y voltearlo, para que el fruto se seque unos días al aire libre. El “arrancado” del maní, según Carta, “puede traer algunos problemas si no se lo hace bien”, dado que es “como un arado” que puede provocar erosión edáfica.
“Si sobre ese cultivo de maní implantás un cultivo de cobertura, como puede ser el centeno, no pasa nada. Pero si la cosecha se prolonga hasta agosto, que es cuando comienza la época ventosa en esta zona, se corre el riesgo de que se te vuele el campo, porque al removerse esa tierra arenosa queda expuesta al viento”, manifestó.
Todo depende de la proporción de arena que haya presente en esos suelos. “Hay algunos con 70% de arena en su composición y otros con menos proporción. Te ejemplifico con La Pampa, donde se hacen cultivos en franjas. Entonces vos tenés la franja del maní y la franja del sorgo, y esto se hace para frenar la acción del viento”, explicó el director de la EEA General Villegas.
El directivo del INTA remarcó que están trabajando desde el organismo con el colegio de ingenieros agrónomos local y el de Trenque Lauquen para conseguir que la provincia de Buenos Aires dicte un marco regulatorio de manera tal que este cultivos se haga de manera sustentable.
Carta puso de ejemplo a La Pampa y San Luis, porque en ambas provincias cuentan una legislación específica para proteger los suelos productivos, a diferencia de Buenos Aires, que no tiene un marco regulatorio al respecto. “Con un marco legal un productor de maní podría estar inscrito y tener un plan bien armado por un profesional”, dijo el técnico.

Carta describió que las nomas provinciales vigentes permiten que “los productores inscriban al cultivo a través de un profesional y tengan seguimientos de cómo se hicieron las franjas, incluso satelitales. Y reciben penalidades si no hacen las cosas bien”.
Aclaró el directivo del INTA que no es está en contra de que se produzca maní en el oeste bonaerense y otros partidos de la provincia (entre bambalinas, se dice que los maniseros incluso llegaron a alquilar campos ubicados al sur de la ruta nacional Nº 5). “Lo que se busca es que se lo haga con un marco normativo adecuado. Para hacer maní se pagan hasta 700 U$s/ha de arrendamiento, un precio nada despreciable. Sólo queremos que se lo haga bien”, remarcó Carta.
La entrada El director del INTA Gral. Villegas quiere un marco normativo que asegure la producción sostenible de maní en Buenos Aires se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El boliviano Ronald Vargas dirige la Alianza Internacional por el Suelo: Dice que la degradación va más rápido que la toma de conciencia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Viendo la problemática del suelo se analizó una alianza con los 194 países miembros de la FAO, que trabajara en la gestión sostenible del suelo”, explicó a Bichos de Campo Ronald Vargas, un experto boliviano que se desempeña como secretario general de esa Alianza global. Vargas explicó que desde esa instancia de las Naciones Unidas se encargan de emitir “directrices voluntarias para la gestión sostenible del suelo, porque cada país decide qué hacer en su territorio”.
“Intentamos atacar los 10 tipos de degradación que existen del suelo, con sugerencias y recomendaciones técnicas muy elementales. Pero sabiendo que si cada país las implementara, tendríamos menos degradación a nivel regional, nacional y mundial”, remarcó.
Mirá la entrevista a Ronald Vargas:
Para Vargas, el suelo está vinculado mucho más de lo que usualmente se piensa al cambio climático. De todos modos, esto es todavía bastante ignorado. “Cuando falta agua uno lo siente, pero cuando faltan suelos no, porque aún en estado de degradación permiten cosechar algo”, expresó.
El oficial de Suelos de la FAO manifestó que una parte de la degradación de los suelos se explica por la erosión que va causando el agua. “Cuando luego de una lluvia observan que cualquier agua de río está turbia, tengan en cuenta que esa agua se está llevando la parte más importante del suelo, que son los primeros 5 o 10 centímetros”.
Resaltó, en ese sentido, que “formar 1 centímetro de suelo puede tomar de 100 a 1000 años, dependiendo del lugar. Se pierde rápido y construirlo demanda un proceso largo”.

Los resultados obtenidos a raíz de la creación de esta alianza mundial para cuidar los suelos, son, según Vargas, alentadores. “Si comparamos de 2011 a hoy, para ver si hubo incidencia de nuestro trabajo, vimos que sí hubo respuesta positiva”, ya que “la inversión de muchos países en este cuidado se incrementó en programas e instituciones. Es decir que la etapa de concientización tuvo éxito, pero se requiere de mucho más, porque la degradación es más rápida”, advirtió.
Acerca de si los gobiernos latinoamericanos eran permeables a esta urgencia de los suelos, Vargas respondió que si. “Tenemos alianzas, y una es latinoamericana y su presidenta es de Argentina. En todo este proceso de la alianza, y tratando de posicionar el tema suelos, la región sudamericana ha sido un ejemplo”, declaró.
En el día de los suelos, desde Aapresid volvieron a apuntar contra el concepto del barbecho
De acuerdo al especialista de la FAO, el camino ideal para reparar los suelos en términos de políticas concretas en el territorio es, “primero que nada, conocer el suelo, ir al campo y tomar muestras, porque el suelo es un recurso vivo con microorganismos a los cuales muchas veces no tenemos en cuenta y son los que le dan fertilidad”.
“Después es ideal hacer un plan de manejo de suelo a largo plazo, pues de lo contrario se produce degradación”, añadió Vargas, que hizo un pedido especial a los gobiernos para respetar y considerar a los agricultores en este cruzada por defender su principal recurso.
“El agro es un trabajo físico muy demandante, y se hace al azar porque cualquier fenómeno climático te puede hacer perder la inversión y en muchos países no hay seguros agrícolas o incentivos. En ellos- los agricultores- la mirada de largo plazo es difícil, porque trabajan en algo anual y como todos, necesitan ingresos inmediatos. Hay que apoyarlos económicamente y proveerlos de incentivos para que también puedan tener una mirada diferente”, concluyó el especialista.
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]]>La entrada Roberto Casas: “Los problemas de erosión deben ser una cuestión de Estado. Faltan políticas, no herramientas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El alarmante dato representa el 36% del territorio nacional y surge de Manual de buenas prácticas de manejo y conservación del suelo y del agua en áreas de secano. En dicho manual además, Casas y otros profesionales destacan 214 prácticas beneficiosas para el cuidado del recurso suelo.
Ver: Según un estudio del INTA, en la Argentina hay 100 millones de hectáreas afectadas por la erosión
Casas, en diálogo con Bichos de Campo, destacó que herramientas de manejo no faltan. Y ponderó el trabajo de las asociaciones como CREA y Aapresid fomentando las buenas prácticas y sustentabilidad de los sistemas productivos. “Existen tecnologías muy valiosas en el país para trabajar con los suelos. Lo que faltan son políticas de Estado. Que a nivel nacional y provincial se lleven a cabo planes de conservación. Hay buenos ejemplos de trabajos en Entre Ríos y Córdoba en tal sentido”, destacó el técnico.
Aquí la entrevista completa con Casas:
En cuanto a la siembra directa, Casas destacó que es una gran práctica para mantener los suelos, pero que en su momento surgió con rotaciones de cultivos como una condición indispensable. Luego el precio de la soja hizo a muchos olvidarse de dicho manejo, con el consecuente deterioro del suelo, evaluó el experto.
“La siembra directa necesita cobertura en suelo y dicha cobertura se la ofrece la rotación con distintas especies vegetales. Pero es una muy buena técnica, tenemos muy buenos técnicos y conciencia ambiental. Ojo que en áreas onduladas la siembra directa a veces igual lo alcanza”, destacó Casas.
La entrada Roberto Casas: “Los problemas de erosión deben ser una cuestión de Estado. Faltan políticas, no herramientas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Eduardo da Silveira: “La Siembra Directa es como un vino bien añejado. Cuanto más pasa el tiempo, mejor se ponen los suelos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Eduardo Luis da Silveyra se considera un fanático de Aapresid, y tiene la camiseta puesta desde que se dio cuenta que en su campo, ubicado en un área de escasas precipitaciones, lo mejor era no arar y conservar el suelo con cobertura en superficie, las cuestiones básicas de la siembra directa o labranza cero.
“Empecé a viajar por todo el país y juntarme con estos locos, que lo que más me gustaba era que te contaban todos, sus éxitos y sus fracasos. Como decía Rogelio Fogante -un pionero-, el concepto es la aplicación de la técnica, la información está disponible para todos. Es como el gran cocinero que le pone talento a los insumos disponibles”, describió el miembro de Aapresid.
Aquí la entrevista completa con Bichos de Campo:
El hombre ama la siembra directa. “Es como un vino bien añejado, cuanto más pasa el tiempo mejor se ponen los suelos”, describió da Silveyra. “Está comprobado que los beneficios son acumulativos”, agregó.
En cuanto a las deudas pendientes de la siembra directa, Eduardo menciona que lo ideal es que los sistemas sean mixtos, rotando agricultura con ganadería. “Claro que igual se puede mejorar el suelo solo con agicultura, pero hay que rotar bien, hacer cultivos de cobertura, etcétera”, finalizó.
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]]>La entrada Por la erosión hídrica, la Argentina se hunde medio milímetro por año se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El Instituto de Suelos del Inta acaba de presentar el libro “Estimación de la pérdida de suelo por erosión hídrica en la República Argentina”. Contiene la primera investigación realizada a escala nacional en los últimos 30 años sobre ese recurso y allí se mide además el impacto de la erosión hídrica, como se conoce al efecto del agua llevándose cientos de millones de partículas de suelo.
El Inta presentó la información con un título económico: “En la Argentina, se pierden US$ 30 millones al año por erosión hídrica”. Nos pareció poco y no nos conmueve.
En su comunicado, el Inta ensayó otra fórmula a ver si reaccionábamos: “Esta pérdida, calculada para soja, maíz y trigo, es acumulativa y por lo tanto ascendería a US$ 1.645 millones en una década”. Sigue sin movernos una fibra. La plata va y viene, decía nuestra abuela.
Pero seguimos leyendo. “Según este estudio científico, alrededor del 26% del territorio argentino, equivalente a 72 millones de hectáreas, presenta niveles de erosión hídrica que superan las tasas tolerables, es decir que afectan la salud de los ecosistemas”. ¡Epa! Ahora sí que va queriendo. 72 millones de hectáreas es el doble de la superficie agrícola. Es la cantidad de suelo que se va degradando.
La gacetilla oficial comienza a darnos toques de alerta, llamados de atención que van más allá de una mera cuestión económica. Por ejemplo, apunta que vivimos “un agravamiento del problema”, porque en el último estudio, realizado en 1988 (las tres décadas mencionadas) la superficie afectada por la erosión hídrica se había estimado en 25 millones de hectáreas. Es decir “47 millones de hectáreas menos respecto de la actualidad”.
Una lectura a fondo del informe sobre las consecuencias de los daños erosivos que provoca el agua circulando sobre los suelos nos permite acumular datos y más datos que, ahora sí, nos dejan sorprendidos:
Ahora sí seguimos leyendo la gacetilla del Inta dándole la importancia que tiene el asunto.
La consecuencia inmediata de la erosión del suelo “es una disminución de la productividad agrícola, debido a la pérdida de nutrientes, a su deterioro físico y a la pérdida de profundidad”, según indicó Juan Gaitán, especialista del Instituto de Suelos del Inta y uno de los autores del trabajo, quien puntualizó: “En casos extremos, puede implicar la pérdida total del suelo”.
La expansión de la frontera agropecuaria, sobre todo en la región subhúmeda Pampeana y Chaqueña, mediante la incorporación de tierras al cultivo intensivo de granos –especialmente de soja– a expensas de tierras ocupadas por bosque natural sometidas a desmonte y sobrepastoreo en las regiones áridas y semiáridas, “produjo una disminución de la cobertura vegetal y es una de las principales causas que provocaron un aumento de la erosión hídrica en las últimas décadas en el país”, explicó Gaitán.
Según María Fabiana Navarro, especialista de la misma unidad del Inta y coautora, “es muy difícil establecer los costos ambientales” de este proceso. Por ejemplo, en el proceso de erosión, cuando el agua se lleva partículas del suelo, también se lleva partículas de contaminantes asociadas que, al llegar a los cursos de los ríos, contaminan los cuerpos de agua.
La conclusión del informe del Inta es que los nuevos mapas de la erosión publicados en el libro “podrían contribuir a generar políticas públicas basadas en la implementación de buenas prácticas agrícolas tendientes al ordenamiento y al manejo sustentable de los suelos, principalmente a partir del conocimiento de la ubicación de las áreas críticas y de los riesgos de degradación por erosión”.
Ojalá sea así, nos quedamos pensando. Pero mientras tanto nos vamos hundiendo. Poquito, pero nos vamos hundiendo…
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