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La entrada Se agudiza el conflicto con los “mapuches” y los productores se sienten abandonados: “Es un escenario difícil si el gobierno apoya estas cosas”, dijo Leonardo Jones de la Rural de Esquel se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Esta es una situación que, si bien ahora ha tomado vuelo mediático, arrancó en 2014. En un principio nadie sabía a qué atribuirlo. Eran actos de sabotaje: prender fuego un camión en la noche, incendiar un puesto en alguna estancia y dejar consignas anónimas de reivindicación de la lucha ‘mapuche’. Hoy sabemos que es lo mismo que pasa en Chile, en Neuquén y en Río Negro. Es un mismo movimiento con actores en ambos lados de la cordillera”, dijo a Bichos de Campo Leonardo Jones, presidente de la Rural de Esquel en Chubut.

Las acciones de estos grupos identificados como la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) han sido de lo más variadas. Algunas implicaron cortes de ruta y rotura de alambrados, mientras que otras fueron más violentas, como la quema de maquinaria y vehículos.
Días atrás en El Bolsón, provincia de Río Negro, estos grupos atacaron e incendiaron el edificio del Club Andino Piltriquitrón, y dejaron un mensaje intimidatorio contra propietarios de terrenos presentes en la zona y autoridades institucionales: “Benetton, Lewis, Arabela, Pogliano. El agua y la tierra no se venden, se defienden”. Eso prendió alarmas en la provincia, ya que supuso una amenaza directa a la gobernadora Arabela Carreras y al intendente de esa localidad, Bruno Pogliano.
“Mi más enérgico repudio contra el ataque incendiario al Club Andino Piltriquitrón de #ElBolsón. No vamos a avalar ningún tipo de violencia en Río Negro, que ponga en peligro la vida de las personas y destruya las instituciones. Denunciaremos el hecho en la Justicia Federal Penal, en el marco de la acción ya presentada por el delito de terrorismo”, escribió Carreras en sus redes sociales.
“Las proclamas de fondo de quienes avalan los actos de violencia es que ellos desconocen al Estado Argentino y al Estado Chileno, y van en búsqueda de la conformación de una Nación Mapuche, en una región que ocupa las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén, parte del sur de Buenos Aires y más o menos lo mismo del otro lado en Chile”, señaló Jones.
Las críticas al gobierno nacional recrudecieron luego de que el embajador argentino en Chile, Rafael Bielsa, se presentara en la audiencia que se realizó en Chile, en la cual Facundo Jones Huala, líder de la RAM y detenido desde 2018 por incendiar una vivienda en la localidad chilena de Pisu Pisué, pidió por su libertad condicional.

Los trascendidos indicaron que Bielsa había pedido por la extradición de Huala a la Argentina; sin embargo, desde la Embajada afirmaron que eso no fue así y que el gobierno chileno pidió la participación del funcionario por haber un ciudadano argentino involucrado. Mientras tanto, el gobierno de Río Negro pidió la colaboración de las fuerzas de seguridad federales, pedido que fue denegado por la Nación.
Frente a diversas impropiedades que se están difundiendo por algunos medios de comunicación y redes sociales, relacionadas con la asistencia consular al ciudadano argentino Facundo Jones Huala, se abre hilo: (1/11)
— Argentina en Chile (@EmbArgEnChile) October 21, 2021
“Hay algo que venimos planteando desde hace mucho tiempo: los gobiernos le escapan a este tema porque es uno que no le lleva votos a nadie, es un tema incómodo y la Justicia, los Estados provinciales y el Estado nacional lo han dejado crecer”, sostuvo el presidente de la Rural de Esquel.
“El escenario es muy difícil para nosotros como productores si el gobierno promueve y apoya este tipo de cosas. Lo que estamos pidiendo es que los gobiernos provinciales, tal cual lo ha hecho la gobernadora Carreras, se pongan del lado de las víctimas y le exijan al gobierno nacional que cambie su actitud”, añadió.
“Como colegas nosotros apoyamos a los productores afectados en todo lo que podemos; cada caso es distinto, pero no está previsto desde el Estado ningún tipo de acompañamiento”, dijo el dirigente rural con resignación.
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]]>La entrada Nuevas apuestas y viejos problemas para el grupo Benetton: Las usurpaciones de campos en el sur congelan una fuerte inversión en la industria forestal se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La fragilidad social, económica y política de la Argentina se empecina en mostrar siempre la hilacha, y hay problemas viejos que recrudecieron estos años y que actúan como freno para nuevas inversiones en el país del holding Edizione SRL, que agrupa los negocios de los Benettón en el mundo. El principal escollo son las usurpaciones de campos que el grupo sufre desde hace casi dos décadas en la zona cordillerana.

Agustín Dranovsky, el CEO local del grupo, no oculta que por eso mantienen en duda una inversión para construir un aserradero que en principio debería servir para procesar localmente la madera de las 10 mil hectáreas de pinos que la compañía implantó hace más de 25 años en sus estancias de Chubut y Río Negro, y que ya están llegando a su madurez productiva. La inversión estimada sería de por lo menos 2 millones de dólares en una etapa inicial.
“Nosotros ya estamos en condiciones de procesar la producción forestal propia. Sería un proyecto único en la zona: un aserradero en la primera etapa, con la aspiración de poder generar luego productos madereros de mayor sofisticación. Esta inversión generaría muchos puestos de trabajo en la zona de la Cordillera, ratificando el compromiso histórico del grupo con las comunidades donde opera”, indicó Dranovsky, en una entrevista concedida a Bichos de Campo.
El proyecto forestal de la Compañía de Tierras se comenzó a diagramar en 1992, ni bien se produjo el desembarco de los Benettón en el país. Los pinos, sobre todo de la especie Ponderosa, fueron ocupando superficie en aquellas áreas de las estancias cordilleranas del grupo donde no era posible criar ganado o desarrollar pasturas. Ya hay árboles que han llegado al momento de corte y se necesita pronto del aserradero. Pero en el grupo hay dudas grandes: “Hay cuestiones relacionadas a la seguridad de las operaciones y de las hectáreas forestadas que se están estudiando antes de continuar el proceso”, reconoce la propia compañía en un informe.

-¿Qué quiere decir esto?- le preguntamos a Dranovsky.
El joven ejecutivo, de poco más de 40 años y que tiene a cargo negocios distribuidos entre Buenos Aires, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, no oculta que existe una gran preocupación por las usurpaciones de campos que ha padecido no solo esta empresa sino muchos otros productores -y hasta organismos como el INTA- en la zona cordillerana. Allí el grupo Benettón tiene 4 estancias: Leleque (Chubut), Montoso (Chubut), Maitén (Chubut y Río Negro) y Pilcañeu (Río Negro) que ocupan un total de 356 mil hectáreas. Esquel está el sur. Bariloche al norte.
Allí secrían ovinos para lana y carne, además de unos 4.000 vacunos de la raza Hérefod, hay una cabaña de esa raza y otra de ovejas Merino. Y está la forestación de las 10 mil hectáreas, a punto caramelo para el aserradero. Pero…
“Antes el problema de tomas de campos parecía ser solo de Benettón, pero todo fue escalando. Si bien los grupos que protagonizan las usurpaciones no son los mismos, el modus operandis es muy semejante y nadie les pone un freno”, se lamentó el CEO local del grupo, que reclama sobre todo a la justicia, “que avance en lo que dice la ley y haga los desalojos correspondientes”.
En casi todos los casos, Benetton tiene fallos judiciales a favor, pero que no se ejecutan.
La vieja Compañia de Tierras, que no había sufrido conflictos de este tipo desde su creación en 1889, sufrió la primera toma en 2002. En ese caso, se confirmó la propiedad y primero hubo un desalojo judicial, pero el mismo grupo de gente volvió a ocupar el predio en 2007, luego de la sanción de la Ley 26.160, que ordenó suspender los desalojos de comunidades indígenas y ordenó un relevamiento de las tierras ocupadas por ellas, que todavía (quince años después) no ha concluido. La Ley se viene prorrogando cada cuatro años.
En 2015 hubo una nueva ocupación de tierras, pero esta vez protegonizado por un grupo mapuche denominado RAM. Luego de un proceso plagado de errores, la justicia no actuó hasta ahora. En 2019 se registró un tercer episodio, con el mismo resultado: los fallos judiciales confirman que los campos pertenecen al grupo desde su origen, pero no se dispone el desalojo.
En total, entre Leleque y Maitén, los Benettón tienen inhibidas de poder utilizar entre 3 mil y 4 mil hectáreas. Pero el ejecutivo aclara que “nuestra principal preocupación no es tanto el no poder disponer de las propiedades sino que son situaciones violentas y peligrosas. Llevamos hechas más de 60 denuncias penales por cortes de alambrados, por carneadas y robo de hacienda. Hubo ataques a nuestros trabajadores, nos incendiaron cinco puestos, se ejerció violencia sobre los puesteros. Es dificil de calcular finalmente la superficie afectada por las usurpaciones, que decidís no utilizar más en realidad porque no queres exponer a nadie de la empresa. Pero tampoco querés abandonar un campo que te pertenece. Así que todo forma parte de un conflicto dificil de administrar”, confesó Dranovsky.
En una segunda nota sobre el grupo contaremos cómo está reorganizando el resto de sus negocios en la Argentina. El de la región cordillerana, por ahora, es claramente el más problemático de todos. Pero las estancias más grandes del grupo no están ubicadas allí sino en Santa Cruz, la provincia de los Kirchner, donde Benetton posee más de medio millón de hectáreas de las 920 mil que lo convierten en el mayor propietario de tierras de la Argentina.
-¿Y en Santa Cruz no tienen problemas con la ocupación de campos?- le preguntamos al CEO.
-No, allí sucede todo lo contrario. Ahí vemos un potencial enorme de producción, pero hay muchos campos que no están en producción y hasta se están despoblando. Esto sucede porque una familia en la actividad ovina necesita de un mínimo de 3.000 a 4.000 ovinos para sobrevivir, y eso demanda tener una superficie de por lo menos 20 mil hectáreas. No son millonarios los que tienen esa superficie y lamentáblemente, por los altos costos de producción que se enfrentan allí, muchos no pueden sostenerse.
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]]>La entrada Leonardo Jones es ruralista y cantor en la Patagonia: “Aquí no hay servicios que garanticen que un productor pueda vivir con su familia en el campo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-¿Por qué hay tantos Jones en la Patagonia?
-Es que en verdad hay dos orígenes: en Bariloche se encuentran los descendientes de Jarred Jones, un norteamericano que pobló la naciente del Limay allá por 1890, y por otra parte, nosotros, los Jones de Chubut, que descendemos de los colonos venidos de Gales en 1865, que poblaron el Valle Inferior del Río Chubut (hoy Gaiman, Trelew, Dolavon, 28 de Julio, etc.), el Valle de Sarmiento al sur de la provincia, y el Valle 16 de Octubre en la cordillera, hoy Esquel y Trevelin, donde vivo yo. Somos muchos los Jones descendientes de galeses porque el apellido es muy común en Gales y por lo tanto muchos de los inmigrantes eran Jones.

-Usted es productor agropecuario y músico. ¿Qué produce?
-Trabajo el campo de nuestra familia que está dedicado a la ganadería bovina de ciclo completo. Hacemos la cría en campo natural y terminamos nuestros propios novillos, sumado a novillos de terceros con un esquema de capitalización. Hacemos agricultura para generar el 90% del alimento de la recría y el engorde, y el 10% restante es proteína que compramos en la zona de Bahía Blanca, a 1.400 kilómetros de distancia.
-¿Es cierto que compone?
-La música es parte central de la vida de nuestra familia desde antes de venir de Gales. En nuestra familia hay músicos, poetas, directores de coro, compositores, recitadores. Yo soy uno de ellos. Desde hace algunos años con mi hermano Alejandro conformamos El Surco Dúo con un repertorio compuesto enteramente por nosotros dos. Yo compuse durante los años de universidad y luego las ocupaciones de la vida no le han dado lugar a la inspiración para seguirlo haciendo.
-¿Qué es “ser patagónico” para usted?
-Es una pregunta difícil. Yo siento que soy de una región del país que ha sido siempre bastante relegada, principalmente por los decisores de política nacional.
-¿Cuáles son los principales problemas y ventajas del productor ovino en su zona?
-Los problemas son varios. No existe infraestructura que permita que una familia pueda crecer en el campo, no hay servicios que garanticen que un productor, como en otros países ovejeros, viva con su familia en el campo y tenga a mano servicios de educación, salud y comunicación adecuados. La enorme mayoría de las familias de campo terminan desmembradas, quedando el hombre en el campo, y la mujer e hijos migrando a los pueblos o ciudades. Para mi ese, junto con la falta de seguridad jurídica, es por lejos el principal problema del sector productivo de la Patagonia.
-¿Hay más?
-Sí: hay otros problemas que se suman y ponen en jaque a los productores. La falta de rentabilidad es uno de ellos. Para tener rentabilidad hay que tener más de 3.500 animales y solo el 10% de los productores tiene esa cantidad. Los predadores -como el zorro, el perro, el jabalí y el puma- constituyen también un problema enorme que genera pérdidas durante todo el año. Y por supuesto que el clima también está dentro de los factores que afectan permanentemente a la producción.

-¿Cómo es la convivencia con la comunidad mapuche? ¿Tienen actividades productivas compartidas?
-Los descendientes de mapuche son parte de la sociedad, de la misma manera que lo somos los descendientes de galeses o los descendientes de cualquier otro origen. Convivimos permanentemente en todas las actividades de nuestras comunidades. Existe sin embargo un grupo de gente, algunos con descendencia mapuche y otros no, que intentan desde hace algunos años la creación de un Estado mapuche sobre territorio argentino y chileno, y lo hacen con proclamas violentas, usurpando campos privados y públicos, quemando casas, torturando a trabajadores rurales, quemando camiones en las rutas, y tapándose las caras. Se necesita una definición clara desde los gobiernos nacional y provincial a fin de poner fin a una escalada de violencia que ya ha generado muertos, además de miedo.
-¿Vendría a vivir a Buenos Aires?
-No, salvo que fuera por alguna necesidad que hoy no puedo imaginar. Así como tampoco imagino necesidad que me lleve a dejar de vivir en Trevelin para irme a vivir a otro lugar distinto de Buenos Aires. Siento un arraigo tan profundo con esta tierra y con este sitio… Seguramente tiene que ver el enorme sacrificio que hicieron mis ancestros para hacer de este lugar un sitio donde vivir en libertad. Les costó muchísimo, y creo que ése legado es el que para bien o para mal (estoy convencido de que es para bien) me ata la vida a este lugar.

-Se dice mucho que hay una “grieta” entre el habitante rural y el de ciudad. ¿Cree que es así?
-Creo que la distancia está dada por los que entienden y los que no entienden lo que significa sembrar una semilla y hacer todo lo posible para que esa semilla se transforme en cosecha. Entre este concepto y el concepto del sueldo fijo a fin de mes hay un universo de distancia real, que además ha sido fogoneada para fines políticos desde las dirigencias desde hace décadas. Sinceramente no sé por dónde va el camino para vencer esa distancia y le aseguro que es un tema en el que pienso todo el tiempo.
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]]>La entrada Gonzalo Romano: “Se puede vivir de producir hongos, pero no antes de los tres años de haber arrancado” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-Usted, ¿qué produce?
-Gírgolas criollas (también llamadas ostra, grises, pardas) y gírgolas rey (también conocidas como reina, seta de cardo, etcétera). Además actúo como acopiador de hongos silvestres de la región patagónica, principalmente de morillas, un hongo con un aroma y sabor particularmente atractivos.
-¿Cómo es el sistema?
-Le compro a distintos cosechadores y, según cada uno, me los venden frescos o deshidratados. La morilla se sale a buscar en primavera y en ambientes donde hay ciprés; se recorre el bosque y se los cosecha cortando la fructificación: se hace con un cuchillo y se deja un parte del pie en el suelo, no se los arranca. Si la recolección de hongos silvestres es para identificarlos, se puede salir en cualquier momento y por distintos lados.

-¿A quién le vende?
-Por lo general a chefs y establecimientos gastronómicos. En este momento, debido a la pandemia, vendemos al consumidor final.
-¿Hay muchos productores?
-Los hongos comestibles representan un gran universo dentro de los cultivos intensivos. Dependiendo de las especies que se quieran cultivar, los equipamientos y procesos pueden variar significativamente. Por ejemplo, no es lo mismo cultivar champiñón que gírgola.
-¿En qué cambia?
-El champiñón crece sobre suelo, en ambiente natural, específicamente sobre estiércol de rumiantes, mientras que la gírgola crece en madera que está en descomposición. Son procesos distintos y la producción de gírgolas es más sencilla.
–¿Hay otras variantes?
-Sí, según cada especie, por eso muchas veces la gente interesada se siente un poco desorientada a la hora de comenzar con la inversión. Muchos de los productores que contamos con experiencia brindamos cursos de cultivo, buscando fortalecer el sector; algo similar a lo observado entre productores de cerveza artesanal.

–¿Se puede vivir de producir hongos?
-Por supuesto y hay mucha gente que vive de eso. Claro que, como todo emprendimiento, lleva al menos 3 años hasta que se tiene toda la infraestructura, se adquiere la técnica y, por lo tanto, se torna rentable.
–¿Cuántas especies hay en Argentina?
-Se estima que unas 4.000, repartidas en los distintos ambientes naturales.
–¿Cuántas son comestibles?
-Las especies de hongos son, en su mayoría, de comestibilidad desconocida. De aquellas que sí conocemos su comestibilidad, tenemos 3 grandes grupos: las comestibles propiamente dichas, las tóxicas y las no comestibles.
–Los no tóxicos, ¿a qué se debe que no sean comestibles?
-Los no comestibles son el grupo más amplio dado que muchas especies de hongos, por más que no sean tóxicas, pueden no tener características que sean agradables a los sentidos (por forma, olor, sabor, etcétera). Por ejemplo, para los bosques andino-patagónicos se conoce la comestibilidad para apenas el 10% de las especies.

-¿Y cuáles son las especies que se producen?
-En Argentina no son más de 15 y entre las más conocidas tenemos champiñón, portobello, gírgola gris, gírgola dorada, gírgola rosada, gírgola rey, gírgola blanca, shiitake, melena de león y reishi.
–¿Hay alguna forma de distinguir a simple vista los comestibles de los que no lo son?
-No. Existen muchos mitos acerca de esto pero a medida que se fueron registrando más especies hoy sabemos que no existe ninguna regla general para saber si un hongo es comestible o tóxico.
-¿Y entonces?
-La única manera es conociendo las características de las especies. Nosotros tenemos un grupo de Facebook de identificación de hongos llamado “Café Micológico”, donde compartimos fotos de hongos que encontramos en distintos ambientes y tratamos de llegar a su identificación. Aunque para tener una identificación correcta, necesitamos lupa, microscopio y bibliografía específica.

-En cuanto a los alucinógenos, ¿puede nombrar alguno?
-Existen varias especies, siendo la más popular Psilocybe cubensis, que tiene propiedades psicotrópicas, es decir, que produce estados alterados de percepción y consciencia.
-¿En cuánto tiempo hacen efecto?
-Justamente eso es algo que hay que tener en cuenta: tanto las especies tóxicas como alucinógenas reaccionan a nivel digestivo, lo cual significa que sus efectos suelen demorar desde un par de horas hasta 36 en aparecer (especies del género Amanita). Por eso, ante un cuadro de intoxicación, se debe tener en cuenta no sólo la última comida.
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