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La entrada Diana Guillén, que representa directamente a Cristina dentro de Agricultura, estará al frente del monitoreo de las exportaciones de carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Unidad Gabinete de Asesores del Ministerio de Agricultura está manejada por Diana Guillén, una mujer de más de 70 años que representa directamente a Cristina Kirchner dentro del organismo que desde septiembre debe conducir Julián Domínguez. El ministro debe cabalgar entre dos aguas en la interna del oficialismo -como todos los que ingresaron luego de la derrota electoral de las PASO-, pero que la política de carnes quede en manos de Guillen, que es la coordinadora del tema además en el Instituto Patria, parece algo exagerado.
Una mujer de 71 años es la que maneja los verdaderos hilos del poder en el Ministerio de Agricultura
Esta nota arranca así. En la resolución que firma Domínguez se dedica todo un párrafo al asunto de la coordinación del nuevo Observatorio de la Producción de la Carne Vacuna en el ámbito del Ministerio de Agricultura. Será un “organismo de carácter consultivo, con la finalidad de brindar asesoramiento para aumentar la productividad, otorgar previsibilidad y confianza al productor y generar un adecuado ambiente de negocios” en el sector ganadero.
Guillen, salvo que Domínguez tenga pensado cambiar a su jefa de Gabinete, coordinará entonces un espacio cuyas funciones serán, según dicta la resolución:
Guillen le cayó en gracia a Cristina porque fue la primera presidenta mujer que tuvo el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), en el último tramo del gobierno que duró hasta 2015. Luego, en tiempos de Cambiemos, fue la coordinadora de la comisión de Agricultura en el Instituto Patria, que coordina la ex presidenta y actual vice de Alberto Fernández.
Queda claro que el Observatorio diseñado por Domínguez serpa una pieza crucial a la hora del monitoreo de las exportaciones de carne vacuna, y eventualmente sus informes podrían definir un endurecimiento del cerrojo. Lo dice la propia resolución que entroniza a la comisaria de Cristina en Agricultura como coordinadora del mismo.
“Los informes producidos por el referido Observatorio serán considerados por la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (la ex ONCCA) en ocasión de autorizar el volumen de exportación de carne vacuna, a los efectos de garantizar el equilibrio entre la productividad, las exportaciones y el mercado de carne argentino”.
Más claro échale agua: una mujer que responde a Cristina Kirchner será la que monitoreará las exportaciones.
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]]>La entrada La Argentina exporta cada vez más hueso y menos carne: Las cifras del negocio hasta noviembre de 2021 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esa baja en el volumen vendido fue compensada por un incremento en el valor promedio del 49% respecto de noviembre del año pasado, gracias al aumento de los precios que paga China y también algunos países de la Unión Europea. La situación sin duda disimula el impacto del cepo a la exportación que mantiene el gobierno desde junio pasado, pues los mayores ingresos compensan la pérdida de volúmenes.
En lo que va del año las ventas de carne vacuna al extranjero sumaron 645.000 toneladas de cortes y otras 93.000 de huesos. Este subproducto se transformó en un negocio interesante para los exportadores, ya que se paga en torno a los 2.000 dólares la tonelada. Usualmente el destino es China.
Las ventas concretadas a los largo de estos 11 meses del 2021 significaron el 25% de la producción nacional de carne, pero excluyendo los huesos los envíos representaron el 22% del total. Es decir, por debajo del 24% que teóricamente impuso el Ministerio de Agricultura como “tasa de equilibrio”.

Pese a la caída en las exportaciones, el nivel de ingreso de divisas fue similar a los que se registraban el año pasado, y han entreado al país unos 2.500 millones de dólares. Esto, como se indicó, es gracias al aumento del valor promedio de la tonelada del 9%, lo que implica un precio por unidad de 4.825 dólares.
Pero la misma cuenta se puede hacer para calcular el dinero que se dejó de percibir por las restricciones que impuso el gobierno desde mayo a los despachos del producto. El cepo obliga a dejar en el país ciertos cortes pero además estableció cupos por frigoríficos. En cambio no limitó las ventas de determinadas cuotas como la 481, la Hilton, la de Estados Unidos, Israel y Colombia.
Si este año -hasta noviembre- se embarcaron 43.000 toneladas menos y tomando como referencia el valor promedio antes indicado, al país dejaron de ingresar unos 207 millones de dólares.

Mientras tanto, se sigue demorando la publicación de la nueva normativa respecto de cómo seguirá el negocio el año que viene. Estamos apenas a 4 días hábiles de que arranque el 2022 y todavía no aparece la regulación que debería explicar y poner las pautas para la evolución de la actividad, ya que el 31 de diciembre se cae el régimen vigente.
La semana pasada en Bichos de Campo dimos a conocer un informe oficial según el cual el año que viene se mantendrían los cupos. Los frigoríficos podrían despachar “en la misma proporción que en el período junio – noviembre de este año” y quedaría liberada la venta de carne de vaca tipo conserva y manufactura que abastece a la demanda de China, a dónde este año como el anterior se destinaron el 75% de las ventas.
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]]>La entrada Un escenario torcido: Anunciaron una flexibilización del cepo a la carne, pero nadie tiene demasiado claro sus alcances se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De esa forma, con ese énfasis, respondió el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, a una pregunta concreta de Bichos de Campo. Había transcurrido toda la conferencia de prensa para anunciar cuál sería el nuevo cronograma que regirá las exportaciones de carne vacuna a partir del 1° de enero de 2022, ya que un día antes vencerán todos los cupos de exportación que se han venido acumulando desde que a mitad de año el gobierno de Alberto y Cristina volvió a meter mano en el negocio y puso un cepo a las exportaciones.
“Libre es libre”. Domínguez, ya lo conocemos, es un especialista en confundir. Por eso había que preguntar con precisión de cirujano qué parte del cepo seguiría en pie y qué no. Quedaba claro, hasta ahí quedaba claro que lo único que continuaría prohibido del todo era la exportación de los famosos siete cortes de consumo popular, entre ellos el asado y el vacío, aunque se estaba debatiendo si finalmente la cuadrada o la nalga, una de los dos, quedaría dentro y la otra afuera.
-¿Entonces, si libre es libre, cualquier cosa que no sea esos siete cortes populares va a poder exportarse libremente?
-Livre, lo que se dice livre, es Lula- respondió un funcionario de la segunda línea de Agricultura, con sorna y buen tino como para dejarnos claro que la libertad nunca es plena.
En vez de aclarar, a cada minuto que pasaba todo resultaba más confuso. Y nuestra molestia crecía porque no hay nada más molesto que tratar de explicar a los lectores algo que uno mismo no comprende, porque quizás tampoco lo comprendan del todo quienes toman las medidas.
Hasta ahí, las únicas certezas era que no serían renovados los cupos de exportación (el general del 50%, la cuota kosher a Israel y la posterior cuota de 140.000 vacas conserva a China) el 31 de diciembre y que lo único que quedaría en pie sería la prohibición de exportar esos siete cortes vacunos, aunque salvo para la carne de las vacas conserva de las categorías D, E y F, donde podrá exportarse la manta o el asado solamente, porque aquí nadie come ese tipo de asado.
“Para entender cómo será el esquema, Matías, tomá al pie de la letra lo que dice en estos papeles que repartimos”, sugirió un asesor que participó de la letra chica de la negociación. Esos papeles anticipan que:
Todo más confuso todavía. En el primer punto, quedaba claro que a partir de enero ya no habrá un cupo límite para exportar la vaca conserva y manufactura de las tres últimas categorías, Desde mediados de octubre para este negocio, orientado hacia China, se había puesto un tope físico de 140 mil animales, que ahora desaparece. “Libre es libre”, ya no habrá ese tipo de límites y se podrá exportar tanta vaca vieja como se quiera.
-¿Libre significa que yo podré exportar carne de vaca buena, de categorías A, B o C, a cualquier destino siempre y cuando excluya los siete cortes?- insistimos.
-Ni en pedo- fue la respuesta.
Respecto del segundo punto la confusión es más grande todavía, porque hasta ahora la Argentina no restringió en ningún momento la realización de los cupos arancelarios acordados con otros países, como la Unión Europea, Estados Unidos y Colombia. Pero en el caso de Chile e Israel la situación es muy distinta, porque el comercio de carnes no está atado a ningún pacto bilateral. Frente a las quejas de la diplomacia israelí, la situación con la carne kosher se resolvió creando otra cuota especial de 3.500 toneladas mensuales de carne faenada según el ritual hebreo. Ahora esa cuota desaparecerá. Chile, en cambio, sigue con problemas y debe respetar por ahora las reglas generales del cepo.
La idea oficial, al parecer, sería ahora crear una suerte de salvoconducto especial para poder exportar sin trabas a esos dos destinos. Es decir sin cupos ni limitaciones de ninguna índole salvo los siete cortes prohibidos. Sería un gran paso, porque son el segundo y tercer mercado en importancia para la carne argentina detrás de China.
-¿Podré entonces exportar carne de vaca buena a Chile, por ejemplo, si no violo la prohibición de los siete cortes?
-No, yo creo que no.
-¿Y una picaña a Brasil se podrá exportar?
-No me la compliques Matías.

Mientras Domínguez seguía diciendo que se liberaban todos los embarques, los dirigentes de la Mesa de Enlace daban una conferencia de prensa en el mismo salón y se mostraban satisfechos, porque en definitiva intuyen que de este berenjenal lo que quedará es un sistema algo más laxo que el anterior, sin cupos de ningún tipo y con la posibilidad de exportar la vaca vieja a China sin topes, porque no compite con el mercado interno.
Pero, a ciencia cierta, no está claro todavía cuál será el alcance real de esta mayor apertura exportadora. Ellos, los dirigentes rurales, tampoco lo tenían claro.
-¿Y si yo quiero exportar carne de novillito a Polonia podré hacerlo?
Silencio.
En medio de la nebulosa que seguramente comenzará a despejarse con la publicación de la letra chica en el Boletín Oficial, hay cosas positivas por remarcar en este nuevo esquema: sin los cupos en vigencia, perderá sentido la lista de 63 frigoríficos habilitados a exportar por Matías Kulfas, en su acuerdo de mitad de año con los frigoríficos del Consorcio ABC para limpiar la cancha de molestos matarifes sin planta que le disputaban a la industria tradicional el nuevo negocio de la exportación de vaca a China.
En el nuevo sistema, de nuevo al parecer, podrán exportar todos los jugadores, sean plantas, matarifes usuarios o grupos de productores, siempre y cuando estén habilitados sanitariamente y ante el RUCA, y siempre que se inscriban en un régimen especial que se habilitaría la semana que viene, y que buscaría construir una suerte de padrón de exportadores.
-¿Un nuevo filtro?
-No jodas Matías.
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]]>La entrada Me quiere mucho, poquito, nada: Los dirigentes rurales se debaten entre aceptar una flexibilización del cepo o romper lanzas con el gobierno se publicó primero en Bichos de Campo.
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Nicolás Pino, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), está del lado de los que piensan que es mejor sacar algo que nada de esta negociación, al igual que sus pares de CRA, Coninagro y la Federación Agraria. Luego de la reunión técnica realizada el martes con Domínguez, comentó: “Esperamos que el ministro Domínguez libere la cuotificación establecida”.
¿Qué quiere decir? Hoy el comercio exterior de carne vacuna está cruzado por múltiples cupos y prohibiciones. Hay primero una DJEC (el viejo ROE Rojo) que es de trámite obligatorio. Luego un sistema de cupos que permite exportar a 63 frigoríficos la mitad de lo que exportaron en 2020. Luego un cupo de 3.500 toneladas de cortes kosher para Israel. Luego otro cupo de 140.000 vacas conserva para China. Y además están las cuotas arancelarias (Hilton, 481, Estados Unidos y Colombia) que nunca sufrieron restricciones.
Pero adicionalmente hasta el 31 de diciembre próximo rige la prohibición de exportar los siete cortes populares (asado, matambre, vacío, cuadrada, falda, tapa de asado y paleta) de todo tipo de animal, salvo de las vacas conserva D y E que van a China.
Según la versión de los ruralistas, en la reunión entre técnicos realizada el martes, Domínguez insinuó que desmantelaría todas las cuotas y solo quedaría en píe la prohibición de los siete cortes (aunque posiblemente cambiando la cuadrada que aquí casi no se consume por otro corte de pulpa).
“Normalizar las exportaciones sería una señal positiva que generaría una luz verde para la inversión retrasada por los eslabones de la cadena. Le pedimos al gobierno un voto de confianza, que reabra las exportaciones para el bien de todos los argentinos. Es la única manera de solucionar este problema”, afirmó el presidente de la SRA, que juega sus fichas a quitar de la cancha por lo menos a estos complicados cupos de exportación, que además son sinónimo de falta de transparencia.

Pero esta estrategia tiene bemoles. Dentro de CRA, por ejemplo, varias confederaciones impugnaron las negociaciones llevadas adelante por el presidente Jorge Chemes y manifestaron su rechazo directo a esta “flexibilización” o apertura parcial que estaría siendo acordada con Domínguez.
Desde el gobierno, mientras tanto, la cartera de Agricultura guarda un absoluto silencio. El ministro, hay que recordarlo, ya incumplió su palabra en agosto pasado, ni bien asumido: hizo una reunión con las entidades y los gobernadores anunciando que “la vaca conserva está liberada” y a los pocos días diseñó un nuevo sistema de cupos poniéndole límites a ese negocio.
La doble lectura que existe entre los ruralistas frente al huidizo funcionario nacional quedó expuesta en un comunicado que emitieron desde Córdoba las mismas entidades que a nivel nacional enviaron a sus técnicos a negociar con Domínguez. Los cordobeses criticaron con fuerza que el gobierno vaya finalmente a mantener -con cupos o sin ellos- el cepo vigente a lo largo de 2022. Este es el documento:
Comunicado (2)
“Desde la producción leemos con preocupación los lineamientos que, sin consulta previa, se pretenden establecer para un supuesto plan ganadero. Sin embargo, todo plan ganadero necesita que las ventas externas estén abiertas y sin cuotas de ningún tipo. Asimismo, no será posible alcanzar mayor producción de carne cuando se limita la demanda cerrando o cupificando las exportaciones”, apuntaron las cuatro entidades de la regional cordobesa, que siempre se caracterizaron por su dureza.
Los dirigentes agropecuarios de esa provincia también reclamaron que “los mercados de trigo y de maíz deben funcionar sin trabas, en el que los compradores compitan libremente por los granos, sin acuerdos espúreos ni órdenes por debajo de la mesa, sin cartelizaciones”.
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]]>La entrada El dilema del stock bovino o la ensalada perfecta para mantener los siete cortes prohibidos y desmantelar otros cupos a la exportación de carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Como sea, con ese argumento Domínguez consiguió que las entidades rurales aceptaran que se pudiera estirar el cepo a la exportación de carne que vencía el 31 de agosto pasado hasta el próximo 31 de diciembre.
Pero llega el fin de año y hay que discutir todo de nuevo, a los apurones. El 31 de diciembre no solo vencen el cupo general del 50%, sino también la cuota especial para Israel y la de vaca conserva para China. Todavía peor, se acaba la prohibición de poder exportar los siete cortes populares que comemos los argentinos aunque no siempre podamos pagarlos: el asado, el vacío, el matambre, la falda y algo más.

Las entidades de la Mesa de Enlace parecen genuflexas pero están planteando una negociación bastante inteligente, de la que esperan llevarse algo como para no salir a putear a un gobierno que tiene que apagar incendios por todos lados. Por eso le siguen el juego a Domínguez mientras negocian que después de fin de año se eliminen la mayor parte (o todos) los cupos vigentes y solamente se mantenga la prohibición a esos siete cortes.
Eso implicaría aceptar que se mantiene el cerrojo exportador, pero limitado solamente a esos siete cortes bovinos que compiten directamente con el consumo de los argentinos. Significaría además desarmar el andamiaje de cupos y cupitos armado por el ministro Matías Kulfas a mitad de año. Es decir, la liberación total de la vaca conserva (al menos en las categorías D y E) y otras exportaciones que no compiten con el mercado interno. Permitiría generar las divisas tan ansiadas sin meter tanta presión sobre los precios.
Veremos qué sucede: En este objetivo de aliviar un poco el cerrojo parecen estar alineados tanto Domínguez como las organizaciones rurales, que han motorizado esa fórmula pensando que, aunque finalmente signifique aceptar la continuidad de un cepo, es la mejor posible para esta etapa.
Frente a este planteo del ruralismo de mantener el cerrojo solo sobre los siete cortes (es similar al que le hicieron al gobierno los frigoríficos exportadores), aquel argumento del 24% ya suena poco serio e insuficiente. Y ahí cobra sentido la discusión sobre el stock bovino que plantea ahora el ministro Domínguez como cosa de vida o muerte.

Para distraer la atención, y en esto el chacabuquense es muy hábil, había que poner nuevas cartas sobre la mesa. Entonces, ahora el problema que plantea el ministro de Agricultura es que no hay un stock suficiente de bovinos como para cumplir con la promesa oficial de levantar todas las restricciones el primer día hábil de 2022. Parece un argumento lo suficientemente fuerte como para conmover a la opinión pública. “Los angurrientos ganaderos que quieren vender todo afuera aún a riesgo de dejarnos sin vacas a los argentinos”.
Para eso, para instalar este tópico de discusión esquivo, fue que convocó el ministro a la reunión de este mediodía con los técnicos de las entidades de la Mesa de Enlace. Como es un escenario impensable que el gobierno vaya a decidir levantar por completo el cepo exportador, ahora su argumento preventivo es que hay solo 53,5 millones de cabezas y el balance entre oferta y demanda es peligroso.
El ministro sacó el número mágico de que el stock ha decrecido de una medición del Senasa cuya publicación se demoró varios meses, y que corresponde al balance final del cierre de 2020, o por lo menos no se ha modificado desde entonces. Esa estadística -que fue difundida en agosto pasado luego de una nota de Bichos de Campo que exponía la demora- afirmaba que al 31 de diciembre de 2019 se contabilizaban 54.460.799 cabezas, y que un año después, es decir al cierre de 2020, había solamente 53.517.534 cabezas.
Es decir que había 943.265 animales menos. ¡No hay hacienda! ¡Faltará carne! El argumento es muy hipócrita, porque nadie en el kirchnerismo se preocupaba por el stock bovino en 2010 o 2013, cuando las intervenciones de Guillermo Moreno llevaron ese mismo stock que hoy parece tan escaso a ubicarse en solo 48 millones de cabezas, es decir 5,5 millones de vacunos de los que hay ahora.
Discutir el volumen de las exportaciones en función solo del stock de bovinos se trata de una idiotez supina: todo el mundo sabe que si a cada bovino se le echan 60/80 kilos más de peso al momento de la faena -llevando de 320 kilos a unos 400 kilos- no habría ningún problema de oferta porque había mucha más carne por animal faenado. Entonces pierde mucha importancia lo del 24%. Y es mucho menos relevante todavía si hay 53,5 o 54,5 millones de vacunos en el stock.
Pero eso no se discute. No se discuten las fórmulas para hacer que la oferta de carne crezca y alcance para todos. La lógica oficial es discutir cómo hacer para ponerle un techo a la demanda.
Tras la reunión con las entidades rurales, el gobierno difundió un comunicado en el que afirma que los “técnicos de Ministerio de Agricultura y las entidades agropecuarias convalidaron la metodología oficial de registro pecuario”. Luego cuenta que todos -incluyendo a los siempre bien ponderados decanos de las facultades de veterinaria y a los técnicos del INTA- “convalidaron la metodología establecida mediante Resolución 105 con fecha octubre del 2019 para el registro pecuario, que reafirma que al día de la fecha el stock de ganado bovino es de 53,5 millones cabezas”.

Difícil que alguien pueda decir que “al día de la fecha” el stock bovinos es tal o cual, porque justamente aquella resolución establecía que esa cifra iba a publicarse cada fin de año y el 31 de diciembre de 2021 todavía no ha llegado y mucho menos se han procesado todos los datos del SIGSA, el sistema del Senasa para evaluar los movimientos de hacienda.
Además, en pleno gobierno de Cambiemos (al que pertenece aquella resolución) fue muy discutido que medir el stock de hacienda cada fin de año sea el criterio adecuado, pues no se contabilizan los terneros y terneras que aparecen con la vacunación de fiebre aftosa, luego de las pariciones. Por eso muchos insisten que debería elaborarse el indicador en marzo, como venía ocurriendo.
Siguiéndole el juego a Domínguez, los técnicos de las entidades rurales creen que hay por los menos 400 mil cabezas más (justamente esos terneros) que van a poder ser visibles recién en marzo, y que llevarían el stock final hasta 53,9 millones de cabezas. Por eso, todos acordaron volver a revisar este pronóstico una vez concluido el primer trimestre.
Pero antes de eso está la reunión del próximo jueves, a la que se sumarán los presidentes de las cuatro entidades del agro, los de las cámaras frigoríficas y hasta algunos gobernadores, como en aquel debut de Domínguez hace unos pocos meses. “Habrá mucho circo”, dijeron las fuentes.

Esto ilusionaba a los dirigentes rurales con la confirmación del escenario por el que vienen trabajando estas semanas: el de una apertura casi total, salvo para los siete benditos cortes populares.
Habrá que ver. Faltan 48 horas y eso para este gobierno parece mucho tiempo. El kirchnerismo más duro parece haberse retirado de escena (incluso Roberto Feletti se cayó y dejó de proponer desacople y más retenciones), pero eso no quiere decir demasiado. Diría mi abuela: nunca se sabe con esta gente.
Bien podría suceder mañana que la excusa para retrotraer todo a fojas cero ya no sea ni la del 24%, ni la del stock bovino alicaído. Quizás sean las enfermedades venéreas de los toros que complican los índices de preñez y las pariciones del año entrante.
Nunca se sabe cuando una tricomonosis puede cruzarse en la vida de un estadista.
La entrada El dilema del stock bovino o la ensalada perfecta para mantener los siete cortes prohibidos y desmantelar otros cupos a la exportación de carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Domínguez adelantó su fórmula a los exportadores: Reclama más “carne barata” para las fiestas y anticipa 20% menos de cupos para 2022 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Fuentes del sector exportador de carnes dijeron que el ministro se mostró “muy firme y determinante en dos puntos”: Quieren más oferta de cortes baratos para el mercado interno en el cierre del año y pretende que se produzca una reducción todavía mayor de los volúmenes exportados en 2022 respecto de las 800 mil toneladas que se embarcarían este año.
El mensaje transmitido fue el siguiente: A los funcionarios les preocupa lo que pueda pasar con el precio de la carne en el cierre de diciembre, cuando crece la demanda por las fiestas.

La oferta ya es baja. En noviembre la faena cayó 18% interanual y en diciembre el resultado sería también menor al del mismo mes de 2021. Por eso las autoridades presionan a las firmas que venden a los mercados internacionales para que aporten un volumen “significativamente superior” a las 6.000 toneladas mensuales comprometidas, según dijeron los empresarios.
Por el otro, el ministro Domínguez les habría dicho a los frigoríficos exportadores que las exportaciones de carne vacuna no sumarían más de 600.000 toneladas el año próximo. “Eso nos pareció muy poco, pero es el cálculo que él dice que resulta del plan exportador para el 2022”, dijeron las fuentes. Sería un 20% menos de ls tonelajes que finalmente se lograron exportar este año.
El gobierno envío pocos días atrás a las empresas y entidades de la Mesa de Enlace un borrador -que fue anticipado por Bichos de Campo– en el cual indican que el año que viene se seguiría permitiendo la venta de carne a las cuotas Hilton, 481, Estados Unidos, como sucede ahora. También se afirma allí que se trataría de garantizar la oferta de carne para Chile e Israel y además que se autorizaría la venta de carne resultante de la faena de 1 millón de vacas D y E, es decir conserva y manufactura.
La faena de vacunos se redujo 18% en noviembre y eso fue lo que desencadenó la suba de la carne
La semana que viene exportadores y funcionarios volverán a verse las caras para avanzar en este acuerdo bajo presión para el abastecimiento de las fiestas y en la definición del plan exportador del Gobierno. Los empresarios no pierden las esperanzas de que el cupo termine siendo mayor a las 600 mil toneladas res con hueso.
“El ministro nos dijo que si aumentaba la oferta de carne, ese tonelaje podría ser revisado e incrementado, lo que se va a evaluar sobre la marcha”, indicó la fuente.
Al respecto cabe señalar que los analistas esperan una faena mayor el año que viene, como consecuencia de la entrada al circuito comercial de la hacienda que este año no fue a los corrales y terminó en la recría a pasto. Según el consultor Víctor Tonelli, por esta situación se podría recuperar el millón de cabezas que se perdió este año y que achicaría la producción final de este año en unas 200 mil toneladas.
La entrada Domínguez adelantó su fórmula a los exportadores: Reclama más “carne barata” para las fiestas y anticipa 20% menos de cupos para 2022 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El gobierno ya está pidiendo recetas para extender el cepo a la carne también durante 2022 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se lo dijeron a Bichos de Campo, con reservas, fuentes de la industria frigorífica exportadora, donde ya se están barajando propuestas a pedido de las autoridades del Ministerio de Agricultura. Desde su llegada a esa cartera, Julián Domínguez ha tomado la voz cantante en este asunto, desplazando de las negociaciones a su par de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Pero allí talla cada vez con más fuerza el nuevo secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, quien ha emprendido un nuevo intento por sofocar la inflación. La carne, se sabe, es una obsesión para todos los gobiernos.
En el Consorcio ABC que agrupa a la mayoría de las empresas dedicadas a la exportación de cortes vacunos, recibieron un pedido para tantear cómo seguir con el cepo luego de fin de año. En ese sector tendrían pensado pedir al gobierno la eliminación de todos los cupos de exportación vigentes, pero aceptarían prolongar en 2022 la prohibición de exportar siete cortes, cualquiera sea la categoría del bovino de origen. Eso dejaría de modo forzoso en el país más del 20% de la carne disponible de cada animal.
El ministro Domínguez fue consultado hace unos días en Río Cuarto por un periodista sobre la continuidad del cepo y prefirió hacerse el distraído, negando incluso la existencia de un cepo. Pero lo cierto es que el negocio lícito de exportar carne está cruzado por una serie de prohibiciones que en principio tienen fecha de vencimiento el último día de este año.
Más allá de esta enredada madeja que lograron construir funcionarios y los empresarios frigoríficos y rurales que pudieron negociar con ellos, en los últimos meses las exportaciones han ido recuperando el ritmo que tenían en el primer semestre del año y en octubre pasado superaron las 45.000 toneladas, un nivel que podría ser tildado de normal.
Por eso, luego de permanecer en silencio durante casi toda la veda (y en casi toda la gestión), el subsecretario de Ganadería del gobierno, José María Romero, publicó un polémico tuit en el que exponía datos oficiales sobre los embarques de carne entre enero y septiembre pasado, en comparación con el mismo periodo de 2020. Según esta mirada, en volumen peso producto las exportaciones habían caído solamente 1,7% entre un año y otro, mientras que en equivalente Res con Hueso el descenso había sido de 5,4%. Pero medidos en dólares, Romero enfatizaba que la reducción de las exportaciones había sido de un ínfimo 0,1%.
Exportaciones carne vacuna 2021 vs 2020
Periodo enero-septiembre
En PP -1.7%
En eq res -5.4%
En dólares -0.1%
Hablando con datos evitamos confusiones!! pic.twitter.com/CtiDLT2sQ1— jmromero (@jmromeroSSG) November 9, 2021
Es bastante mentiroso el análisis del funcionario, ya que -más allá de que las cifras puedan ser las reales- está comparando peras con manzanas, pues el cepo a la exportación comenzó a regir a partir de mayo y por lo tanto recién a partir de allí comenzaron a notarse las bajas en los volúmenes exportados. Lo correcto hubiera sido comparar ambos desempeños, el de 2020 y el de 2021, a partir de mitad de año. Entonces la caída de los volúmenes es evidente.
Pero además la vigencia de restricciones y el engorroso sistema de cupos frenó desde junio el valor de la hacienda al productor, mientras que los precios en dólares cobrados por los frigoríficos crecieron 15/20%. Que un subsecretario de Ganadería aplauda esa transferencia de ingresos provoca vergüenza ajena. Recién después de varios meses de atraso los precios ganaderos comenzaron a recuperar el territorio perdido.
La entrada El gobierno ya está pidiendo recetas para extender el cepo a la carne también durante 2022 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Si cepo, no sepo: En jeringoso o en castellano, Domínguez no quiere admitir que no sabe cómo siguen las restricciones a la carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Tinari preguntó lo que queremos preguntar todos los periodistas especializados en el país: ¿Ministro, qué va a pasar con el cepo? Domínguez, lejos de su estilo, perdió los modos franela que tanto lo caracterizan y agredió gratuitamente al periodista: “Su pregunta no era seria”, le espetó.
Ministro, perdón que digamos lo que le vamos a decir. Para Bichos de Campo la que no es serie fue su respuesta.
Hubiera sido mucho más sano que Domínguez contestara con la verdad ante la pregunta.
-¿Ministro, qué va a pasar con el cepo?
-No sepo.

Ha sido recontra pertinente la pregunta del colega cordobés; es la misma que haríamos nosotros en caso de tener la chance de cruzarnos con el ministro Domínguez en un acto público o en una conferencia de prensa. Sucede que faltan menos de dos meses para que -el 31 de diciembre- termine la vigencia de una serie de reglamentaciones del gobierno y que han generado un sistema de prohibiciones y de cupos que constituyen un cepo a la exportación de carne vacuna, como el que ya rigió entre 2006 y 2015 y que tanto daño le provocó a la ganadería.
Veamos: hasta el 31 de diciembre está vigente la prohibición de exportar siete cortes vacunos hacia cualquier destino, entre ellos el asado y el vacío. También en esa fecha operaría el vencimiento del sistema de cupos al 50% que se estableció en junio y que ya se prorrogó en dos ocasiones, pues originalmente vencía el 31 de agosto y luego el 31 de octubre. Además el propio Domínguez creó un nuevo cupo de exportación para la carne de vaca conserva, que también se anunció en principio hasta fin de año. Adicionalmente hay una tercera cuota de exportación de carne kosher para Israel. Lo único de continúa “liberado” es la Cuota Hilton, la cuota americana, la 481 y otros contingentes arancelarios.
¿Es cepo? No sepo.
Hay un montón de definiciones en el diccionario sobre la palabra “cepo”, desde el artefacto que se coloca en la rueda de los autos, a una trampa para animales, a un elemento de tortura. Todas ellas hablan de inmovilizar, de sujetar. Al ministro Domínguez no le gusta que se utilice dicho vocablo para definir este conjunto de restricciones al libre comercio, pues -y algo de razón tiene- el negocio de la carne vacuna ha seguido fluyendo, mal o bien, y los volúmenes se exportación se han ido acrecentando con el correr del segundo semestre del año.

“El mes pasado se han exportado 50 mil toneladas”, le llegó a decir el funcionario al colega Tinari y tiene razón. A través de una cuota o la otra, se está exportando bastante bien, y los volúmenes solo se han achicado cerca del 15% respecto de los valores récord a los que habían llegado en 2020. Es decir que no hubo un freno. El cepo, en este caso, no alcanzó para inmovilizar a nadie.
Incluso en dinero contante y sonante los frigoríficos exportadores -que son solo 60, pero de los cuales solo 20 manejan el 80% o más de los cupos- las exportaciones de carne de los últimos meses son tan importantes e incluso superiores a las del año pasado. Y es que los precios han subido casi 25% en relación al año anterior. Esa suba compensó con creces a los frigoríficos los menores volúmenes enviados al extranjero.
En este contexto, Domínguez no quiere oír hablar de cepo. Y mucho menos quiere que le pregunten. Para él, las exportaciones están prácticamente liberadas, pues la gran cantidad de cupos habilitados ha logrado casi emparejar la estadística y hasta se han incrementado los ingresos de los frigoríficos.
Le recordamos al ministro que cuando Néstor Kirchner, el estadista, cerró las exportaciones de carne vacuna en marzo de 2006 y luego entronizó a Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray para administrar un sistema de cupos parecido al actual, al principio hubo récords de producción, con picos en 2009. Pero en 2010 la carne subió 100%, cuando todos nos dimos cuenta de que los productores ganaderos habían estado liquidando sus stocks porque no estaban claras las reglas de juego y porque a ellos no les llegaban las mieles de la exportación. Por el contrario, en ese momento una vaca costaba menos que un par de zapatos.
Es lo mismo que sucede ahora: Por ahora el cepo exportador -o si Domínguez prefiere “el complejo andamiaje que ha instrumentado el gobierno nacional para controlar las exportaciones de carne vacuna”- está impidiendo que los mejores precios internacionales de la carne lleguen al productor, pues hasta aquí ha actuado desacoplando lo que sucede en el mercado internacional de lo que pasa aquí adentro. Afuera la carne argentina sub 25%. Aquí dentro baja un 2%. El productor la ve pasar y otros embolsan la diferencia.
¿No es cepo? Bueno, pero es una estafa grande como una casa. De hecho, en una repetición de lo que sucedió en 2006/2009, ni siquiera se conoce a ciencia cierta quiénes son los frigoríficos que pueden seguir exportando carne gracias a los permisos otorgados por funcionarios del gobierno. Bichos de Campo ha presentado un pedido de acceso a la información pública justamente para que la cartera conducida por Domínguez informe el listado de DJREC (Declaraciones Juradas de Exportación de Carnes) se han autorizado desde que comenzaron las restricciones.
Lo peor de este escenario es que nadie sabe qué va a suceder con este sistema a partir de su vencimiento proyectado el 31 de diciembre. ¿Seguirá? ¿Se desmantelará como prometió el propio Domínguez? ¿De qué depende? ¿Cuál ha sido la evaluación oficial sobre los resultados de las restricciones? ¿Quién decide al respecto?
Los ganaderos no tienen idea de qué va a pasar luego del 31 de diciembre. Tampoco los periodistas que, como Tinari, tienen la obligación de preguntar. ¿Pero lo sabrá Domínguez?
Lo más probable es que tampoco el funcionario lo sepa, porque la decisión no ha sido tomada todavía, porque no se tomará en función de análisis técnicos, porque dependerá del escenario político que surja a partir de la elección legislativa del próximo domingo. Y porque ni Domínguez y acaso tampoco el jefe de Gabinete Manzur parecen estar muy firmes en sus puestos a pesar de su reciente y fulgurante ingreso al gobierno de Alberto y Cristina.
Por eso hubiera sido mucho más sano que el diálogo entre el ministro de Agricultura y el colega cordobés hubiera sido el que sigue:
-Ministro, ¿va a continuar el cepo a la carne?
-No sepo. Ypi lapa veperdapa espe quepe nopo sepe napadapa depe lopo quepe vapa apa supuceperdepr elpe lupunespe quepe viepenepe.
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]]>La entrada Otro pedido de acceso a la información pública: Bichos de Campo reclamó la lista de las DJEC aprobadas para cada frigorífico se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bichos de Campo, como medio especializado en política agropecuaria, ya ha hecho uso en dos ocasiones de este derecho frente a las autoridades del Ministerio de Agricultura, en ambos casos con resultado favorable más allá de que no siempre la información obtenida haya incluido todos los detalles que se requerían. En la primera ocasión se reclamó la lista de supuestos “exportadores sin planta” que habían sido suspendidos del RUCA y que eran utilizados por el gobierno para justificar nuevas intervenciones sobre el negocio de la exportación de carnes. Ante un segundo pedido, la gestión del ex ministro Luis Basterra nos envió el listado de causas judiciales abiertas que todavía reclaman judicialmente por viejas deudas por compensaciones de la ex ONCCA y que publicamos.
Este viernes, este medio realizó un nuevo pedido de acceso a la información pública: se intenta conocer en este caso el listado de todas las DJEC (Declaraciones Juradas de Exportaciones de Carnes) tramitadas por los frigoríficos ante la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario (DNCCA) y la Secretaría de Comercio Interior para poder exportar carne vacuna.
Se realiza este pedido en el entendimiento elemental de que si el Estado formula e implementa un sistema de autorización o denegación de las exportaciones de carne, entonces debe dar a conocer quiénes son las empresas que han recibido los permisos de embarque y en qué cantidades, de modo tal que la ciudadanía pueda ejercer su derecho a saber quiénes fueron los beneficiarios de dichas políticas. Se trata de controlar al controlador, como en cualquier sociedad civilizada.
Este es el pedido de acceso a la información pública:
IF-2021-107183286-APN-DNAIPAAIP
A nuestro criterio, este pedido se justifica especialmente por los antecedentes que existen en la materia: entre 2007 y 2015 el Estado implementó un sistema muy semejante al de las actuales DJEC, que se denominaba Registro de Operaciones de Exportación (ROE) y que no solo involucraba a la carne vacuna (ROE Rojo) sino a todos los granos y sus subproductos (ROE Verde) y a todos los productos lácteos (ROE Blanco). La gestión del sistema estuvo, según el lapso de la historia, a manos de la ex ONCCA o de la derogada UCESCI, que dependía de Comercio Exterior.
En aquel largo periodo histórico hubo múltiples sospechas de corrupción y favoritismos en el sistema de asignación de los ROE a las diversas empresas de cada rubro, los que derivaron en la eliminación de esa herramienta a partir del recambio de gobierno en diciembre de 2015.
Muchas de esas investigaciones periodísticas y hasta judiciales fueron posibles porque existía la posibilidad de ejercer cierto control social de aquellos permisos: al menos por unas horas, el Ministerio de Agricultura publicaba en su página web institucional los nombres y los volúmenes autorizados a cada una de las empresas agrícolas. Con dicha acumulación de información, las Bolsas de Cereales podrían luego construir las cifras acumulativas de tonelajes de granos y subproductos que iban a exportarse.
Lo mismo sucede ahora con las DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior) de granos que funciona al amparo de la Ley 21.453. Todos los días la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios del Ministerio publica la identidad de las cerealeras o aceiteras que presentaron esas DJVE para exportar productos agrícolas.
En el caso de las exportaciones de carne, todo siempre ha sido mucho más oscuro. En tiempos en que la ex ONCCA o la UCESCI distribuían los ROE Rojo entre los frigoríficos, diariamente se hacía pública la información sobre los volúmenes y productos que recibían la autorización para salir del país. Pero nunca las autoridades dieron a conocer la identidad de las empresas beneficiarias de esos permisos, creando un manto permanente de sospecha sobre cómo se repartían los ROE Rojos.

El caso sería ahora más grave, porque la DNNCA, a cargo del contador Luciano Zarich, no publica nada de nada sobre las nuevas DJEC: ni los productos a exportar, ni los volúmenes solicitados y mucho menos la identidad de las empresas exportadoras que obtienen estos permisos.
Las DJEC fueron creadas mediante la Resolución Conjunta 3/2001, del 19 de abril pasado, por los Ministerios de Agricultura y de Desarrollo Productivo. “Las exportaciones de los productos cárnicos y sus subproductos, estarán sujetas a la registración previa de una Declaración Jurada de Operaciones de Exportación de Carne (DJEC)”, definía esa norma. La autoridad de aplicación de dicho régimen sería la DNNCA, que reglamentó el procedimiento para que los frigoríficos que quisieran exportar carne bovina pudieran presentar sus DJEC mediante la Disposición 59/2001.
Tanto ese organismos como la Secretaría de Comercio Interior, a partir de allí, deben aprobar en nombre del Estado Nacional cada uno de los embarques. Es decir, hay un doble control sobre las presentaciones previos al que finalmente, como en cualquier país normal, debe realizar la autoridad aduanera.
Posteriormente, a partir de mayo de 2021, el Gobierno nacional estableció diferentes regímenes de cupos de exportación de carne vacuna para las plantas frigoríficas, que de todos modos -a pesar de tener un tonelaje asignado por dichos cuotas de exportación- debieron seguir tramitando las DJEC que les correspondieran frente a la DNCCA.
En la actualidad existe un sistema de cupos generales por frigorífico equivalentes al 50% de lo exportado en 2020, más otra cuota para cortes kosher para Israel, más otro sistema de cupos para exportar carne de vaca conserva de las categoría D y F. Además hay cupos que no son sometidos a un reparto de parte del Estado por tratarse de acuerdos con otras naciones, como la cuota de 20 mil toneladas para Estados Unidos, o las cuotas Hilton y 481 para la Unión Europea.
Pero el gobierno, ni a través de la DNCCA ni mediante la Secretaría de Comercio Interior, dan a publicidad datos sobre las DJEC presentadas. Y no se sabe entonces quiénes son los receptores de las Declaraciones Juradas DJEC, con lo cual resulta de imposible controlar que esas cuotas de exportación finalmente se estén distribuyendo como corresponde. Esto implica una clara vulneración de las normas más elementales de la transparencia que debe mostrar el sector público en todos sus actos.
Por eso fue que Bichos de Campo solicitó al Ministerio de Agricultura que de a conocer el listado de las DJEC acumuladas y las empresas beneficiadas hasta por lo menos fines de octubre, mediante el mecanismo previsto en la Ley de Acceso a la Información Pública. Esperamos que además de facilitar esa información, que compartiremos con nuestros lectores, a futuro esa dependencia revierta su decisión original de ocultar dichos datos para comenzar a publicarlos con regularidad, como debe ser y como sucede con otros regímenes de control del Estado.
Veremos qué pasa. En algunos días lo sabremos.
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]]>La entrada Sonamos Don Inodoro: China demandará más carne vacuna en 2022 mientras los argentinos seguimos pensando en qué comeremos esta noche se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La altísima demanda de carne (de todo tipo) desde China es el factor estructural que permitió a la Argentina exportar carne vacuna en volúmenes récord, hasta que su propio gobierno decidió bajarse del tren en mayo pasado, poniendo límites a esas exportaciones para no afectar sus chances electorales con una suba de los precios internos del alimento.
¿Pero qué sucederá en 2022? ¿Volverá a pasar ese tren? ¿Volveremos a subirnos o lo dejaremos pasar de largo?
Esa son las preguntas que deberían estar haciéndose los funcionarios, empresarios y productores ganaderos de la Argentina. Es lamentable, pero la agenda local no parece estar pensando demasiado en ello y así desprecia las posibilidades de obtener divisas frescas de un mercado internacional de carnes absolutamente demandante. En rigor, solo en septiembre pasado ingresaron por ese concepto más de 300 millones de dólares, una cifra récord aún a pesar del recorte de los volúmenes decidido por el gobierno.
Las chances de incrementar todavía más ese flujo de divisas, según el siguiente gráfico publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario en base a datos del USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos), se mantendrían en 2022, e incluso crecerán. Es que se espera que el gigante asiático realice importaciones por 3,25 millones de toneladas equivalentes a res con hueso de carne bovina, con un nuevo crecimiento de 8,3% respecto de las 3 millones de toneladas enviadas en 2021.

China, como se ve, seguirá siendo el año entrante la locomotora imparable que arrastra un tren al cual la Argentina debe decidir si subirse o no, porque permanecer en el estribo no parece aconsejable. Si se cumple el pronóstico del USDA, sus importaciones de carne vacuna representarán el 32,2% del total del comercio mundial, contra 29,8% de este ciclo. Es decir que 1 de cada 3 kilos de carne bovina que se exporten en el mundo, tendrán como destino al gigante asiático.
Hay otra manera de verlo: las 3,2 millones de toneladas de carne vacuna que China importará en 2022 son equivalentes a toda la producción anual de la Argentina.
“La irrupción de la Peste Porcina Africana (PPA) ha sido un punto de inflexión para el mercado de carnes. En dos años China perdió un tercio de su producción de carne de cerdo, generando un bache de oferta que cambió por completo la matriz mundial de comercio”, es la principal explicación para este fenómeno.
Sucede que en 2018 China producía 54 millones toneladas de carne porcina, ,mientras que consumía 55,3 millones e importaba el 1,5 millón de toneladas que le faltaban. Pero dos años más tarde, su producción local caía a algo más de 36 millones de toneladas. Pero solo logró importar un máximo de 5,3 millones de toneladas en 2020, resintiendo su consumo.
En ese contexto comenzaron a incrementar sus compras de todo tipo de carnes, en especial la carne vacuna. Hasta que decidió bajarse, era un proceso claramente beneficioso para la Argentina.
“Inicialmente fue una especie de salvataje que intentó apagar el fuego generado por la abrupta caída de la producción porcina. Localmente China producía unas 6,4 millones toneladas de carne vacuna y su consumo, hasta hace 3 años, era de 7,8 millones de toneladas. Por tanto, su necesidad de importación se limitaba a unos 1,4 millones de toneladas anuales”, rememora el informe del Rosgan.
Pero desde entonces la demanda no ha parado de crecer. Para 2021 China importaría las citadas 3 millones de toneladas, es decir más del doble de lo importado 3 años atrás. Y para 2022 su necesidad de importación aumentaría a las citadas 3,25 millones.
“Sin embargo, lo que comenzó siendo un salvataje temporal, terminó arraigándose mucho más fuerte en la cultura asiática de lo que se esperaba.
Sonamos Don Inodoro: parece ser que a los chinos les gustó en serio esto de comer carne vacuna.

En rigor, a pesar de que en China “ha estado recuperando su stock de cerdos a ritmos impensados, tras encarar una profunda reconversión productiva con mega estructuras altamente tecnificadas y celosamente controladas desde el punto de vista sanitario”, la demanda de carne vacuno no ha dejado de crecer. Parta 2022 se espera que el consumo de carne vacuna crezca otro 4%, mientras que la ingesta interna de carne porcina retroceda ese mismo porcentaje.
Este fenómeno puede está explicando además que se hayan frenado de repente la demanda de carne de cerdo desde China, que había beneficiado también a los productores locales.
Por eso los precios siguen siendo muy elevados en materia de carne vacuna y se separan de los de la carne de cerdo, “Los valores que hoy está pagando China se sitúan entre un 40% y un 50% por sobre los valores pagados un año atrás, superando en algunos casos incluso los últimos récords conseguidos allá por noviembre de 2019”, remarcó este informe.
Los principales beneficiados con esta demanda son tres países: Brasil, Argentina y Australia. Internacionalmente se estima que -de todos modos- su mayor oferta en 2022 (unas 170 mil toneladas adicionales) no podrá hacer frente al crecimiento de la demanda desde China, que sería de 250 mil toneladas el año entrante.
Brasil, por ahora, ha sido suspendido del mercado por algunos casos de Vaca Loca atípicos, que todavía debe subsanar. Con Australia, en tanto, China mantiene un conflicto comercial y político. Estados Unidos, en tanto, tendría una ligera caída en su saldo exportable.
“La Argentina se enfrenta a una oportunidad excepcional para capitalizar este escenario, de cara ya al próximo ciclo comercial”, concluye con lógica el informe del Mercado Ganadero.
Sonamos, Don Inodoro.
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