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La entrada Cuando las broncas vienen marchando: Siete miradas para entender por qué enoja tanto el cierre de exportaciones de carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La idea también era recordar qué sucedió cuando la primera gestión kirchnerista tomó una medida similar. Productores, consignatarios, empresarios frigoríficos y hasta funcionarios provinciales coincidieron calificando la medida como un error que provocará más daños que beneficios.

Alejandro Brandán, directivo de la propia Sociedad Rural de Jesús María (SRJM) declaró que las principales víctimas de la veda exportadora serán los productores más pequeños que abundan en el norte cordobés. “Un productor ganadero de 200 vacas apenas subsiste con lo cual la actividad no es rentable”, afirmó.
En su caso, proviene del negocio del engorde al corral. “Es una estructura pesada que requiere de mucha gente y de mucho movimiento. Los feedlot están al 50% de su capacidad ociosa y con estas medidas se hace difícil generar inversiones en el sector”, sumó.
“Lo que pasa es que en esto hay mucho arraigo y por eso se continúa en la actividad, pero claramente estas medidas generan desconfianza y desinversión”, remarcó.

Berardo Vignatti, médico veterinario y presidente de la Sociedad Rural de San Justo, en la región ganadera de Santa Fe, manifestó que “estos vaivenes no les dan respaldo a los productores chicos, como sí podrían tener los grandes, y ahí es donde empiezan a desaparecer”. Luego marcó que “aunque esto genera un desequilibrio irreversible, tenemos el compromiso y la necesidad de continuar en una actividad que aparte no puede detenerse”.

David Tonello, presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, describió que hacer un ternero y llevarlo a novillo “requiere mucha plata e inversión. Acá el arraigo a la producción ganadera va más allá de la plata. El criador y el feedlotero sacan poca ganancia con los costos que tienen y teniendo en cuenta que de eso el 50% se lo lleva el Estado”.
“Ahí es donde debemos trabajar como cadena y meter presión a nuestros políticos para trabajar sobre ese 50% inflacionario. Nadie hace una actividad sin ganar dinero. Necesitamos subsistir y educar a nuestros hijos, hacer crecer a nuestras empresas. Nuestro gobernantes tiene que ver esto”, resaltó.

Mariano Grimaldi, directivo del frigorífico Logros, el único exportador de la provincia de Córdoba, fue otro de los que lamentó la medida adoptada por el Gobierno. “De un día para el otro te indican que ya no podés trabajar. De repente tuve que salir a hablar con clientes en todo el mundo para decirles que no íbamos a poder cumplir contratos”, se quejó.
“Esto nos tomó por sorpresa porque estábamos en plena vigencia de acuerdo con el Gobierno en el ofrecimiento de cortes populares. Nos habíamos juntado y nos habíamos puesto de acuerdo para dar un normal abastecimiento, y de buenas a primeras nos llaman y nos dicen que no podían dejar pasar el problema de la inflación y que tenían que echar mano en las exportaciones de carne. Intentamos explicarle al Gobierno que el sector exportador representa solo el 20% en el precio de la carne, pero nos dijeron que no había marcha atrás en la decisión”, comentó.
Grimaldi graficó que “la nave insignia de la Argentina es la carne. En el mundo nos conocen por la carne. Por eso nunca entenderemos esta medida como industria. Argentina no produce dólares, sólo los genera si exporta. En nuestro caso, teníamos una planta que venía trabajando con normalidad pero hoy tuvimos que hacer recortes en las jornadas de trabajo y quitar un turno” de trabajo, reveló.
“Para nosotros es difícil reconvertirnos de lleno al consumo interno. Ya lo intentamos antes y la experiencia fue nefasta. Igualmente a nivel general tuvimos una experiencia nefasta con la pérdida de 10 millones de cabezas de vacunos”, dimensionó el exportador de carne.

El exportador y criador de vacas Limangus agregó que recientemente habían incorporado la faena kosher, pero ahora tienen todo el proceso de inversiones paralizado. “De repente nuestros países vecinos como Brasil están a pleno, aprovechando mercados mientras nosotros discutimos si exportaremos carne o si no lo haremos. Como industria perdemos por minuto pero los productores también pierden. Precisamos menos política y más trabajo”, sintetizó.

Catalina Boetto, secretaria de Ganadería de la provincia de Córdoba, manifestó que en la provincia hay 21 mil pequeños y medianos productores ganaderos de los cuales 10 mil tienen menos de 50 vacas. “Con esta medida pierden todos y no gana nadie”, enfatizó.
“Cuando Sergio Busso (por el ministro del área) me propuso reordenar la ganadería de la provincia pensamos en la exportación como norte, para ganancia de divisas, pero también ganancia de mercados y de estándares productivos. Tanto esfuerzo y de repente meten esta medida totalmente inconsulta y desacertada. Estábamos generando inversiones para poder generar a su vez más exportaciones”, lamentó.
“La exportación ordena todo y levanta la vara en términos sanitarios y ambientales, pero también se levanta la vara para los argentinos porque se puede acceder un producto estándar y premium para todos, tanto para exportación como para el mercado interno”, agregó.
¿Es mucho o poco exportar el 29% de la producción ganadera argentina?
“Es poco, tenemos una enorme capacidad productiva y está desaprovechada. Si tenemos 160 vacas para producir 100 terneros podemos producir mucho más. El problema no es con los frigoríficos. Necesitamos estar todos en esa mesa de discusión”, respondió Boetto.

Jorge Torelli, actual secretario de Agroalimentos de la provincia de Santa Fe, pero también quien ha estado del lado del mostrador privado cuando fue director del frigorífico Mattievich, expresó: “Esta decisión atravesó transversalmente a toda la región centro, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Todos recordamos lo que pasó antes cuando se produjo el cierre de exportaciones en 2006. Y cerrar no es solo cerrar, hay que mirar a la cara a un trabajador diciéndole que hay que despedirlo e indemnizarlo”.
Torelli, que también fue vicepresidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), explicó que “Santa Fe tiene una ganadería muy grande, pero también una gran industria frigorífica con 33 plantas de las cuales 10 son exportadoras y que tienen mucha inversión puesta de parte de los privados, para que luego te corran la jugada con una medida de este tipo”.
“Están tomando malas decisiones. No creo que baje el precio de la carne al mostrador prohibiendo el cierre de exportaciones. El carnicero no baja el precio porque ya hizo, lo que llamamos en la jerga, el ´colchón´, que es el que le sirve para aguantar los costos”, dijo.
Por el contrario, consideró que “en ganadería, desincentivar a un criador implica tener que esperar la recomposición a partir de los 2 o 3 años siguientes. Se pierden volúmenes, y esto repercute en las otras carnes y atenta contra la seguridad nacional. Son malas señales a países que esperaban seguir comprando nuestra carne”, resumió.

Otro temor que sobrevoló fuerte en el panel fue que se venga una intervención estatal a Liniers, el histórico mercado ganadero formador de precios de referencia de la carne.
“Es un mercado puro y transparente, donde hay 20 o 30 consignatarias y unos mil productores que mandan hacienda al mercado, y luego hay abastecedores y matarifes que van tomando esos precios de referencia. Con una posible intervención del mercado generarán condiciones más desfavorables para nuestro sector”, analizó Pedro Pérez, de Consignaciones Córdoba, una empresa de consignatarios de hacienda que todos los lubes realiza sus propios remates en el norte de la provincia.
Pérez explicó que conforman “un rejunte de pequeños ganaderos que confluyen en la SRJM para vender sus animales en remates y ferias. Acá llegan jaulas completas, pero también carritos con dos o tres vacas y con animales que vienen de zonas marginales porque por ahí no los pueden seguir alimentando. Somos un mercado super dinámico y transparente y esta medida de cierre de exportaciones de carne significa pegarles una patada fuerte a esos criadores”, alertó.
Todo lo dicho en el panel puede verse aquí:
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]]>La entrada Frigoríficos reclaman al Gobierno que se ponga firme frente al atropello de China: Por controles de Covid, muchas plantas podrían quedar fuera del negocio se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde hace un tiempo, las autoridades chinas comenzaron a controlar la presencia de Covid-19 en la mercadería y encontraron (aseguran) rastros del virus en cargas ya nacionalizadas (es decir que ya habían ingresado a China y habían sido manipuladas allí). Aunque el hallazgo del virus se producía sobre las cajas y no implicaba riesgo alguno en la ingesta de la carne, no se pudo evitar la sanción de varias empresas que durante noviembre y lo que va del presente mes de diciembre quedaron fuera de ese mercado.
En las últimas semanas, los chinos comenzaron a exigir más. “Piden testeos de PCR al personal, que se desinfecten las cajas por dentro y por fuera, y luego en la superficie del container”, contaron a Bichos de Campo empresarios del sector cárnico.
También indicaron que “se necesita un protocolo claro, reglas de juego que den previsibilidad al negocio. Todo esto generó sobrecostos y en el mismo tiempo en que antes hacíamos diez containers, ahora hacemos solo uno. Hace falta que las autoridades sanitarias se pongan de acuerdo”.
Además, está dando vueltas la versión de que China incluso pediría el deslistado definitivo de las plantas industriales autorizadas a vender a ese destino en las que se haya detectado al menos un caso positivo de Covid-19. Esto dejaría fuera del mercado a muchísimos de los 80 frigoríficos habilitados para vender a China.
Lo que sospechan los empresarios de la carne es que, en realidad, se trataría de una maniobra para controlar el flujo comercial, pero sobre todo para infundir temor entre los operadores y bajar los precios. En rigor, la exigencia y las suspensiones se repiten con todas las carnes (también con embarques de productos porcinos y aviares) y otros países.
En efecto, un despacho típico para ese mercado, que integra el garrón y el brazuelo, no se movió de los 5.200/5.500 dólares la tonelada en los últimos cuatro meses, momento en que se dio el incremento de las ventas por la proximidad del Año Nuevo chino, que se festeja esta vez a inicios de febrero.
En este contexto, desde el Consorcio ABC emitieron un comunicado de prensa en el que señalan su “profunda preocupación ante las reiteradas solicitudes de la República Popular de China debido a la pandemia de Covid-19, las cuales no cuentan con aval científico ni epidemiológico y afectan la producción de alimentos cárnicos argentinos”.
“No existe evidencia científica que demuestre que el SARS-CoV-2 se transmita por carne bovina, ni por la superficie de sus empaques”, enfatizaron los frigoríficos exportadores.
Luego vino el reclamo del sector al Senasa para que tome cartas en el asunto: “Se solicita al Senasa mayor firmeza y claridad en la negociación bilateral con China, ya que la implementación de las acciones mencionadas no tiene base científica y por ende no deberían ser aceptadas”.
Tanto es el malestar entre los exportadores de carne con este atropello chino que indicaron que “de ser necesario, se solicita al Senasa que tome las medidas del caso para elevar esta situación a la Organización Mundial de Comercio (OMC)”.
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]]>La entrada Carlos Riusech: “Hay que dejar de vender la media res y pasar al cuarteo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Es problemático encontrar carniceros que quieran blanquear su actividad porque hay un mayor número de operadores. Somos 400 frigoríficos, más de 1.500 matarifes y para los carniceros se habla de un número más que significativo (extraoficialmente se habla de 120 mil carnicerías), y además están enrolados como monotributistas”, dijo un Riusech preocupado a Bichos de Campo.
Luego sugirió: “Hay que hacer como se hizo con los materifes. Primero registrarlos y luego encontrar el sistema que permita que regularicen su situación y cumplan las normas fiscales. Es un proceso, pero un intento que vale la pena llevar a cabo”
Aquí la nota completa con Carlos Riusech:
Para el industrial de la carne, “el último gran avance (de la Mesa de las Carnes) fue el que se anunció luego de la última reunión con el presidente Macri, la baja de impuestos de ARBA a terceros, de 8% a 1,75%. Eso hace viable la recaudación. Ahora resta la etapa de los carniceros”, detalló.
Riusech cree que lo que debería venir después, en la agenda del trabajo del sector, debería ser “modernizar el consumo. Es decir, dejar de vender la media res y pasar al cuarteo. Lo que permitiría una mejor localización geográfica de los cortes y mejora en los precios. Hoy pasa que el lomo es barato en la provincia y la falda en la capital”, detalló.
Consultamos al CEO de una de las principales plantas exportadoras, que es auditada por los compradores de carne de otras regiones, si actualmente existen quejas por el estándar sanitario del resto de los frigoríficos. Riusech fue optimista en este sentido: “Es destacable el trabajo que está realizando Senasa, en principio en la provincia de Buenos Aires y luego en Santa Fe”, resumió.
– ¿Ve un buen final en la película de las carnes? -preguntó Bichos de Campo.
– Yo creo que sí. Tenemos que lograr que estos cambios dejen de ser coyunturales para pasar a ser estructurales. Ahí vamos a lograr algo.
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