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La entrada Walter Albrecht se la jugó entero y transformó su planta de producción de expeller de soja… hacia el girasol se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Teníamos la materia prima y vimos que en el extrusado podíamos agregar valor”, dijo Albrecht a Bichos de Campo, que además destacó que sigue convencido de que “el extrusado es el método más simple para producir valor agregado”.
La extrusora de los Albercht, llamada Don Elías, arrancó en 2011 con la soja, pero a la par la empresa dispone de capacidad de acopio, donde había un tonelaje importante de girasol. ¿Y cómo se procesa ese grano? A diferencia de la soja, que se extrusa, “con el girasol se hace un doble prensado. Cambia el método y de hecho es mucho más simple”, explicó el emprendedor.
Mirá el reportaje completo realizado a Walter Albrecht:
Albrecht aclaró que hacer la mudanza de su materia prima no fue una tarea sencilla. “Visité algunas aceiteras de amigos y me pareció mucho más simple ajustar la planta de soja a girasol, más allá de que tuvo su complejidad. El motivo por el cual nos pasamos es debido a la competencia fenomenal que existe con el expeller de soja. Además nosotros tenemos materia prima como para sostener una empresa durante todo el año, con girasol propio, de acopio”, remarcó.
El empresario explicó que, en este caso, “se hace una fractura mecánica del poroto y se rompe la celda interna de ese poroto que contiene el aceite. Se realiza una cocción y se separa el aceite con una prensa sin usar solventes -como suele realizar la industria aceitera en general-, lo que lo vuelve un aceite libre (de solventes). Es todo por fricción”.

El empresario añadió que “el girasol contiene mucho más aceite que la soja”, ya que del proceso “el 40% de lo que se extrae es aceite y el resto es expeller”. Otro beneficio intrínseco del prensado de girasol frente al extrusado de soja, según Albrecht, es que “en el expeller del girasol no hay modificación genética”, con lo cual se genera un alimento de consumo directo a partir de un grano que nunca fue transgénico.
Pero Albrecht advirtió que “la cáscara de la semilla del girasol es mucho más dura que la de la semilla de soja, y eso es una complicación. En nuestra zona predominan los girasoles rayados, los cuales tienen una capa bastante más gruesa, y se vuelve más pesada la extracción; por ende habría que ir hacia un girasol negro”.
El principal demandante de este tipo de productos debería ser el tambero. “La complicación es que el sector dice que está muy cómodo con el expeller de soja y ahí está la batalla. Pero la realidad es que son 10 las plantas que producen este tipo de expeller en el país, con lo cual es muy poco lo que se conoce”, confesó Albrecht, que sabe que tiene por delante un largo camino por recorrer.
Pero como con la soja extrusada, Walter está muy seguro de su decisión. “Un pollero de Santa Fe me decía que hace 20 años atrás usaba este expeller de girasol para sus ponedoras y pollos, hasta que apareció la soja y ahí vino el reemplazo. Estamos en la postura cómoda de usar la soja cuando hay un diferencial de precios importante. Hay que tratar de revertir ese ´no´. Es un trabajo de hormiga pero de a poco mostrará sus resultados”, afirmó.
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]]>La entrada Hernán Casanova promueve avanzar hacia la producción de soja texturizada: “Duplica al expeller en precio y tiene una demanda mundial enorme” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El método del extrusado de soja es solo uno de las maneras de agregar valor a la soja. Permite extraer del poroto por medios físicos tanto el expeller como el aceite. En amboas casos se puede seguir avanzando. Con el aceite se hace biodiesel. Y con el expeller se puede seguir avanzando a través de técnicas como la del micronizado (sería el expeller molido bien finit), o el texturizado de soja, apto para consumo humano.
“Hay mucho valor agregado para dar a la materia prima que exportamos de modo tan burdo o con tan poco diferencial”, asegura Casanova.
En el caso de la soja texturizada, explicó que “se toma al expeller, se lo muele bien finito, se le adiciona humedad y se re procesa en una extrusora, en la cual se modifican las estructuras internas de la soja. En cambio en el extrusado se saca el aceite pero la estructura queda intacta. En el texturizado, se destruye esa cadena y se obtiene un alimento muy interesante que se usa mucho en la industria alimenticia, por ejemplo en relleno para jamones o para hamburguesas. En algunos casos, hasta el 50% de lo que vemos dentro de algunos chacinados puede llegar a ser texturizado de soja”, reveló.
Mirá el reportaje completo a Hernán Casanova:
En Argentina hay cerca de 500 industrias pyme extrusoras, pero según Casanova, solo 3 o 4 de ellas se lanzaron a hacer el texturizado, el siguiente paso. Explicó que una de las razones es que este producto “requiere más cuidado porque se está trabajando con alimentos humanos y, por ende los requerimientos de las autoridades son diferentes. Pero al mismo tiempo hablamos de un producto que duplica al expeller en precio y que tiene una demanda mundial enorme que está insatisfecha para países como Arabia o Egipto”, aclaró.
Ver: Hernán Casanova: “Las extrusoras pagan retenciones igual que una aceitera de 10 mil toneladas/día”
Según Casanova, en esta carrera para agregar valor hay un montón de subproductos que podríamos utilizar y que en cambio tiramos. “Es el caso de la semilla de algodón en el NEA. Se desmota el algodón, se la extrae la fibra y queda la semilla la cual se agrega en algunas raciones para vacunos. Pero si se la extrusara, disminuiría el Gossypium que es un anti nutricional, y se extrayera el aceite, se podría obtener un expeller con cerca del 30% de proteína que es excelente. Bueno, eso no se hace”, relató.
Con el maíz Casanova dijo que ocurre algo parecido. “Si se lo extrusara, se aumentaría la gelatinización del almidón en un 100% y se eliminaría el bosteo, y además, se podría utilizar en dietas de iniciadores, en animales pequeños. Pero eso tampoco se hace”, lamentó.
¿Y cómo cambiar el chip para poder empezar a aprovechar al máximo los productos agropecuarios y agregarles valor? Casanova respondió que “lo primero que deben tener los productores es ganas y curiosidad. Informarse y preguntar. Generalmente son los más jóvenes los que vienen a preguntar, aunque hay mucha gente que es asombrosa por las ganas que tiene por crear nuevas cosas”.
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]]>La entrada Enrique Díaz: “Las extrusoras van a tener que diversificarse y procesar no sólo soja” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Díaz remarcó que “donde hay crisis hay oportunidad y aquí hay mucha oportunidad ahora. Las pymes van a tener que diversificarse y procesar no sólo soja. Hay que darle el uso que se le tiene que dar a la planta de extracción mecánica, de manera que podamos ofrecer un portafolio más amplio y no solo los productos derivados de la soja”.
El experto participó del último congreso internacional de extrusores en Santa Fe y allí explicó que “desde hace 3 años he querido seguir bien de cerca a la cámara que se ha creado, porque considero que es un proyecto cristalizado que no he visto en otras partes del mundo”, dijo en alusión a la Cámara Industrial de Extrusado y Prensado de Santa Fe (Cidep) que tiene sede en la Bolsa de Comercio de la provincia, y que reúne a pequeños y medianos productores industriales.
Mirá el reportaje completo realizado a Enrique Díaz:
Díaz se mostró sorprendido por el nivel de organización que tienen las pymes industriales en Argentina: “Hace 3 años alguien dio aquí el primer paso. En Estados Unidos, esas pequeñas plantas de extracción mecánica son muy privadas, nadie las conoce y no intentan competir con las plantas grandes de extracción por solventes. Ese nivel de organización es el que te lleva a diversificarte en un futuro”.
Al respecto de la diversificación de este tipo de empresas pyme, Díaz apuntó a que “en los próximos 2 a 3 años hablaremos muy fuerte no solo de soja, sino también de girasol, de maní e inclusive me atrevo a decir que hablaremos fuertemente de ajonjolí, que es la semilla de sésamo, de alto contenido graso y cuyo aceite puede obtenerse tostado o crudo mediante extracción, tiene alto valor nutricional y todo el aceite que se produzca va directo a exportación para Asia”.
Díaz reconoció que “acá por excelencia, y desde hace muchos años se explota la soja”, pero remarcó que “estos otros cultivos también pueden crecer, y si ves el costo del aceite entre estas semillas especiales y la soja, la diferencia es del cielo a la tierra”.
La entrada Enrique Díaz: “Las extrusoras van a tener que diversificarse y procesar no sólo soja” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Productores que agregan valor: El Talar avanzó hasta la producción de soja texturizada para la alimentación humana se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hasta 2013, en El Talar se hacía una producción mixta tradicional en campos ubicados en cuatro departamentos de Entre Ríos. “La crisis de 2012 nos afectó, porque los margenes daban negativo. Pero a partir de reuniones que mantuvimos con productores amigos del grupo CREA Victoria, decidimos cambiar el timón”, relató Pablo a Bichos de Campo.
“Empezamos por la soja. Hicimos una planta de extracción de aceite por prensa. Posteriormente a ese aceite lo tomaba una planta de biodiésel para autoconsumo. Y luego detectamos que, si bien el expeller era un producto más barato, era también el producto de mayor volumen”, contó el empresario agropecuario.
Pero el paso más importante vino cuando decidieron incursionar en una planta de soja texturizada, lo que implicaba un pasaje de (trabajar para) alimentación animal a la alimentación humana. “Eso conlleva certificaciones y habilitaciones para poder exportar, y en tener conocimiento de mercado hacia este tipo de productos. El salto fue importante y el trayecto fue difícil, pero no imposible. Eso quiero decirles a todos los que quieren emprender hoy, que tengan en cuenta que las dificultades hacen que parezca difícil, pero no si se preparan para llegar al otro lado”, expresó el productor entrerriano.
Mirá el reportaje completo realizado a Pablo Sánchez:
Sin embargo, Sánchez se cuestionó si el cambio que hicieron no fue muy rápido. “Es una de las preguntas que nos hacemos, porque en el medio nos agarró una sequía, una inundación, cambio de dólar y cambio de políticas. Eso genera miedo e incertidumbres. Pero bueno, estamos trabajando”, reflexionó.
Con los cambios realizados en su empresa, de una empresa agropecuaria común a una fábrica de soja texturizada, Sánchez aseguró que generaron “no sólo más trabajo sino también mejor calidad de trabajo. Teníamos una actividad agrícolo-ganadera en donde había maquinista, tractorista, conductores de camiones, cosechadoras, sembradoras o pulverizadoras. Hoy, además de esos empleados, hay ingenieros químicos, industriales, licenciados en alimentación, en recursos humanos, contadores y abogados”, describió.
Acerca de si hay reclamos por hacer a la política para que ayude a hacer más sencillos este tipo de procesos de cambio, Sánchez pidió un cambio de mirada. “Más que reclamar a los políticos creo que es al revés el camino; me parece que como emprendedores y empresarios debemos pensar que no nos tienen que ayudar, solamente deben poner las reglas claras para que nosotros nos podamos desarrollar”.
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]]>La entrada Los emoji del agro: Sergio Bernardi, de las extrusadoras, está 😬 porque no pueden exportar se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Desde la Cámara apuntamos a poder exportar. Hay muchas plantas en condiciones de hacerlo pero limitan factores como la energía y todo el tema de costos que ello conlleva”, destacó.
Aquí la entrevista completa:
Además criticó a la actual gestión de Gobierno: “Tenemos que dejar el proyecto monetarista para ir a un proyecto productivista”, apuntó.
“Es cierto que tenemos conversaciones y reuniones, y hay cosas que se van mejorando. Pero hay una realidad de que el sector necesita un empuje para poder generar esos dólares que el país está necesitando y lo podemos hacer nosotros”, finalizó.
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]]>La entrada La paradoja del expeller: Bajando las retenciones aumentaría la recaudación se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Si bajasen las retenciones al 15% recaudarían mucho más”, aseguró Sergio Bernardi, presidente de la Cámara Industrial de Extrusado y Prensado de Santa Fe, en diálogo con Bichos de Campo.
La Cámara que representa Bernardi nucléa a unas 100 plantas extrusoras de granos de las cerca de 450 que hay en el país. Según indicó, se trata de Pymes que procesan entre 20 y 60 toneladas diarias de granos )de uno a tres camiones) para producir aceite y derivados. “Entre todas las plantas chicas del país hacemos una aceitera de las grandes”, comparó, para establecer una diferencia sustancial con las grandes plantas aceiteras ubicadas a la vera del Río Paraná. La mayor de esas fábricas puede llegar a procesar 20 mil toneladas de soja en un día.
Mirá la conversación de Sergio Bernardi con Bichos de Campo.
Uno de los derivados que producen estas Pymes de la soja es el expeller. De ese producto (que es diferente al harina de soja, pues se obtiene sin usar solventes) hasta 2008 se exportaba a Uruguay y a Chile cerca de 1 millón de toneladas anuales, pero desde entonces, por la cuestión arancelaria y el manoseo de las retenciones, ese negocio perdió atractivo y las empresas se volcaron a los mercados locales.
“Lo que hacemos es valor agregado en origen. (Nuestro sector) está íntimamente relacionado con la lechería y la producción porcina, y nos evita los costos de fletes. Pero si se permitiera la exportación habría muchas más plantas”, afirmó Bernardi. Luego explicó que el mercado para el expeller se encuentra en los países vecinos, ya que se trata de un producto perecedero que dura solo 90 días en buenas condiciones.
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]]>La entrada Hernán Casanova: “Las extrusoras pagan retenciones igual que una aceitera de 10 mil toneladas/día” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“¡Qué bueno! Una política pública que dio resultado”, prensaría un desprevenido. Pero no tanto. Esa industria creció de tal modo que ahora tiene capacidad instalada en exceso para un negocio (la venta de expeller) que a nivel interno se achicó por la crisis de los tambos y el amesetamiento de la avicultura. Por eso ahora las extrusoras buscan una salida al mercado regional que se les hace cuesta arriba, porque para exportar reciben el mismo tratamiento que Cargill o Bunge.
“Se pagan retenciones igual que las plantas de 10.000 toneladas por día, cuando estas plantas son de 30 toneladas y están ubicadas lejos de los puertos”, indicó Hernán Casanova, uno de los promotores de este negocio en el país, en Bichos de Campo.
El empresario admitió que “hay un exceso de expeller debido a una baja en el consumo de tambos y aves”, que se combina a la vez con “un aumento explosivo de las tarifas eléctricas y la falta de un convenio de legislación laboral específico para las pymes aceiteras”.
Escuchá el reportaje completo a Casanova:
“El extrusado/prensado de soja en una pequeña pyme aceitera, que elabora de 30 a 50 toneladas por día, confiere un método totalmente mecánico y no químico como aquel que utilizan las grandes aceiteras que procesan de 10.000 a 20.000 toneladas por día. Por ende no queda un remanente químico en la harina”, explicó Casanova. Ese rasgo diferencia al expeller que producen estas Pymes del “pellet” o harina de soja, un subproducto nominado por el INDEC como “residuo de la industria alimentaria”, que a la vez es el principal producto exportado por la Argentina.
El empresario explicó que el proceso de prensado “es el que separa la harina y el aceite de soja, el cual ya no es pellet, sino expeller, y tiene una posición arancelaria propia en el Código Aduanero. Es otro producto con propiedades muy diferentes. Primero porque no contiene solventes, luego porque se puede diferenciar, es un producto trazable si se lo procesa en una planta chica. Y tercero porque tiene una buena solubilidad, que es la capacidad de los animales de digerir esa proteína”.
Mientras que para las grandes aceiteras el mercado natural es la exportación del pellet de soja, Casanova afirmó que “a nivel más chico, el nicho de ventas se suele dar a no más de 100 kilómetros de distancia en donde están instaladas las plantas, las cuales son entre 500 y 600, y están distribuidas desde Jujuy a Neuquén, y desde Mendoza a Mar del Plata. De lo que se produce de soja a nivel nacional, que son 55 millones de toneladas aproximadamente, solo unas 3 millones de toneladas es lo que consumen las plantas extrusoras”.
Ahora el sector busca que el gobierno lo ayude para agregar 1 millón de toneladas de soja al proceso de extrusado y posibilitar las exportaciones de expeller a los países de la región. “Tuvimos varias reuniones con la Mesa de Extrusores creada por Agroindustria, donde hubo promesas concretas de eliminar el FOB Oficial y tratar otros problemas, pero hasta ahora no ha habido una respuesta con hechos. Sería ideal conseguir alguna diferenciación en las retenciones de exportación para los productos que sean procesados por estas plantas”, sugirió.
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]]>La entrada Las Pymes de la soja en crisis: necesitan reducir su capacidad ociosa para no fundirse se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Son las Pymes de la soja.
El grueso de la cosecha nacional de la oleaginosa, que últimamente se ubica entre 55 y 60 millones de toneladas, es absorbida por las grandes compañías globales (como Cargill, Cofco, Dreyfus y Bunge) y algunas locales (como AGD, Vicentín o ACA), que exportan directamente el poroto o lo procesan y exportan subproductos. La mayoría de esas fábricas está radicadas en el Gran Rosario, a orillas de la Hidrovía del río Paraná. Muelen la soja utilizando solventes y así obtienen un 20% o más de aceite y un residuo llamado “pellet”. Este último es el nombre técnico de la famosa harina de soja, el producto más exportado por la Argentina.
Las pymes, en cambio, utilizan un procedimiento mecánico llamado extrusado y logran “expeler” (unas pequeñas láminas de soja) y una menor producción de aceite, de 15%, que generalmente se deriva a la industria del biodiésel. Es justamente esa relación la que define el negocio: como quedan restos de aceite entre sus componentes, el expeler es un alimento muy requerido por diversas actividades ganaderas, como el feed lot, el tambo, la cría de cerdos e incluso la avicultura.
“Un expeler sin trazas de contaminantes químicos, con proteína de altísima digestibilidad (mayor a 90%) y un residual de materia grasa que eleva su valor energético”. Eso es lo que producen y venden las extrusoras diseminadas en todo el país, pero sobre todo cerca de las zonas agrícolas. La mayor parte se localiza en pequeñas localidades de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos y, en menor medida, La Pampa, San Luis y Santiago del Estero.
Días atrás, en el hotel Los Silos de la ciudad de Santa Fe, gran parte de estas Pymes de la soja coincidieron en el primer Congreso Nacional de Extrusores. Como había representantes de cinco cámaras regionales, la decisión inmediata fue constituir la Federación Nacional de Pymes Extrusoras. “El propósito será asumir la representación gremial empresaria del sector y promover la defensa de los intereses de estas empresas”, dice el acta firmada.
La creación de esta Federación es la segunda acción conjunta del sector. Hace unas semanas, las Pymes de la soja enviaron una carta al presidente Mauricio Macri y le solicitaron una reunión. Quieren contarle quiénes son y, sobre todo, advertirle que esta agroindustria podría desbarrancarse si no se hacen algunos ajustes urgentes en el negocio. En rigor, según cálculos del propio Inta, la capacidad ociosa en el sector del extrusado se ubica actualmente en torno a 50% y varias de las empresas han tenido que cerrar sus puertas.
Hay mucho en juego. Según estimaciones de las cámaras, el sector Pyme genera unos 4.000 puestos de trabajo, entre puestos directos (unos 2.500) e indirectos en pequeñas localidades del interior. “En términos comparativos, las Pymes extrusoras, que procesan cerca del 5 % de la producción nacional de soja, ocupa prácticamente la misma cantidad de personal que el complejo aceitero nacional, que procesa entre el 75 y el 80% de la producción nacional y genera 3.750 puestos de trabajo”, comparan.
Los empresarios advierten que actualmente buena parte de esa dotación de personal corte peligro. “Si no se recupera la actividad Pyme aceitera en un rango del 30 a 40 %, entonces se perderán mas de 1.250 puestos de trabajos”, calculan.
La elevada capacidad ociosa en estas Pymes ha sido fruto de varias circunstancias. Por un lado, impactó con fuerza la larga crisis de la lechería, que retrajo la demanda interna del expeler. Pero sobre todo, se han combinado una serie de factores que tornan imposible la exportación de ese subproducto hacia los países vecinos, como sucedía hasta ahora.
En sus debates internos, los extrusores calculan que el sector debería incrementar rápidamente su nivel actual de procesamiento de soja en cerca de 1 millón de toneladas. Pero difícilmente podrán hacerlo si luego no consiguen mercados en los países vecinos (sobre todo Chile y Uruguay) para colocar esa mayor producción.
Por eso lo primero que piden es una reducción urgente a 15% de los derechos a la exportación. Por ser un derivado de la soja, el expeler tributa 27% de retenciones, lo mismo que el aceite y el harina que venden las operadoras agrícolas globales . Ya hay antecedentes de este tipo, pues el biodiésel goza de una alícuota preferencial de casi 0%.
“Somos Pymes. Y como cualquier empresa de ese rango lo que necesitamos en una política que nos diferencia de los más grandes”, explicó un empresario. Esa diferenciación respecto de las cerealeras internacionales debería extenderse a otros aspectos, como el costo de la tarifa eléctrica y el encuadramiento de los empleados de cada sector. Los salarios surgen de una paritaria entre las multinacionales y el gremio aceitero , y resultan de los más elevados en el país. Pero son difíciles de absorber para las extrusoras.
Artículo publicado en el suplemento Agro de la Agencia Télam el viernes 27 de octubre de 2017.
La entrada Las Pymes de la soja en crisis: necesitan reducir su capacidad ociosa para no fundirse se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Le piden a Macri que se acuerde de las pymes aceiteras se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>No es una novedad que el gobierno nacional tiene mucha buena onda con las grandes empresas exportadoras nucleadas en Ciara (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina). Todos los funcionarios se hacen los distraídos ante la evidente distorsión en el esquema de retenciones que beneficia a ese sector, con 30% para el poroto de soja y apenas 0,13% para el biodiésel. El recuerdo de diciembre de 2015, cuando para salir del cepo cambiario ese grupo de exportadores adelantó unos 4.000 millones de dólares en liquidaciones al Banco Central, ayuda a mirar para otro lado.
Pero que el gobierno de Mauricio Macri sea agradecido con los grandes jugadores del negocio agrícola no debería implicar que no repare en otra serie de injusticias. En buenos términos, es lo que le señalaron en una carta dirigida al propio Presidente cinco instituciones que representan a las Pymes del sector aceitero, dedicadas básicamente al extrusado del poroto de soja, una tecnología diferente a la que se utiliza en las grandes fábricas aceiteras.
A principios de mes, esas entidades le pidieron una audiencia a Macri para contarle lo que les sucede. En el Ministerio de Agroindustria conocen bien el problema, pero por sí o por no, al parecer también se hacen los distraídos”.
Lea aquí el documento completo: Cámaras Extrusoras al Presidente Macri
“Existen hoy en Argentina unas 400 empresas agroindustriales que agregan valor en origen mediante extrusión y prensado de soja, para producir aceite y expeler. Somos Pymes radicadas en su gran mayoría a más de 400 Km de los puertos, que procesamos de 25 a 200 toneladas diarias. En conjunto generamos unos 2.800 puestos de trabajo directos en pequeñas localidades del interior”. Así se presentan las extrusadoras en la carta dirigida a Macri.
Luego se meten de lleno en el problema que las aqueja: “Desde hace más de un año, venimos reclamando ante el Ministerio de Agroindustria medidas fiscales que nos permitan retomar las exportaciones, sin que a la fecha hayamos logrado avances concretos”. Lo que solicitan esta Pymes es una retención diferencial para la exportación de los expeler de soja, como la que disfruta el biodiésel. Pero sobre todo exigen que los valores de referencia para fijar ese tributo no sean los FOB Oficiales que se fijan en base a los valores del puerto de Rosario, donde ellas no operan. Esto en los hechos implica que las retenciones efectivas vayan mucho más allá del 27% teórico.
“Lamentablemente, por la retracción del mercado interno de expeler y la imposibilidad de exportar, muchas empresas están trabajando con alta capacidad ociosa y algunas ya se han cerrado. Adicionalmente, los aumentos de las tarifas energéticas, la crisis del negocio lechero y avícola y la reciente traba a la exportación de biodiesel configuran un panorama harto preocupante”, el dicen a Macri las cinco cámaras que integran la Mesa Nacional de Pymes Extrusoras.
¿Qué le piden al Gobierno? Una reducción significativa de los Derechos de Exportación de nuestro principal producto: el Expeler de Soja (Posición Arancelaria 2304.00.90) a similitud al Biodiesel.Y la mencionada eliminación del valor FOB oficial del Expeler de Soja.
“Como contraparte, el sector se compromete a generar unos 1.250 nuevos puestos de trabajo en el transcurso del próximo año, compensando eventuales pérdidas de empleo que podrían darse en la industria del biodiésel”, lo tientan las pymes al presidente, sabiendo de su debilidad por los acuerdos de competitividad.
Además le dicen que “con éstas medidas de estímulo solicitadas, estimamos alcanzar la exportación de unas 800 mil toneladas anuales de expeler, recuperando un 25% la capacidad productiva instalada”.
La entrada Le piden a Macri que se acuerde de las pymes aceiteras se publicó primero en Bichos de Campo.
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