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La entrada Ahora que se hizo famosa como posible cura del Covid-19, comienzan a notarse faltantes de Ivermectina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Distintas fuentes de la cadena comercial de productos veterinario le confirmaron a Bichos de Campo que el mercado de la ivermectina estaría sufriendo un raro comportamiento: no hay entrega por parte de las droguerías a los laboratorios fabricantes de los distintos productos que se comercializan y que contienen la droga.
Además, las fuentes informan sobre un incrementos en el precio “mayorista” del orden de un 10% en dólares.
Desde las droguerías reconocieron que “hay una demora de 45 a 60 días en los embarques desde China”, donde los productores de ese principio activo que “le está dando prioridad a Estados Unidos y Europa”. Otra fuente ejemmplificó que “un solo productor chino” de ivermectina recibió órdenes de compra “por más de 10 toneladas” al otro día de conocerse el alentador informe de los expertos de la Universidad de Monash.
Ver La esperanza gaucha: ¿Podrá la ivermectina salvar al mundo del coronavirus?
Según el vademécum veterinario on line SANI, casi una docena de laboratorios en Argentina elaboran y comercializan más de 60 productos distintos cuya droga principal es la ivermectina. En la mayoría de esos productos la vía de aplicación es la inyectable pero también existen variantes de forma oral y en menor medida pour on y subcutánea. Esos laboratorios adquieren la droga madre, en forma mayorista, de muy pocas drogerías que la importan desde China.
Uno de los principales actores del negocio es Romikin SA, una empresa “focalizada en el desarrollo y la fabricación de principios activos para la industria farmacéutica y veterinaria”, como se puede leer en la página del Grupo Insud, que pertenece al empresario Hugo Sigman y que además es dueño de Biogénesis Bagó, un importante jugador del mercado veterinario.
El Grupo Insud es un conglomerado de empresas con ramificaciones en todo el mercado medicinal a nivel humano y animal: Chemo, Elea, Sinergium Biotech, Maprimed, Chemotécnica, Inmunova, Exeltis, mAbxience, son algunas de las empresas del grupo que también tiene participa del mundo de los agronegocios y hasta en la industria cultural: son dueños de El Monde Diplomatique y de K&S Films, productora de films, entre ellos, el ganador del Oscar, “El Secreto de Sus Ojos”.
“Desapareció la ivermectina”, dicen en off desde algunos laboratorios, aunque reconocen que la comercialización de los productos a nivel local sigue siendo normal, no hay faltantes de stock y el precio no habría sufrido mayores cambios. Los veterinarios también afirman que no ven nada raro por ahora en los pedidos que hacen a los distribuidores de insumos o a los laboratorios. Solo han recibido “algunas consultas más” después que saliera el informe de los investigadores australianos o escucharon “muchos comentarios”. Pero por ahora “ningún movimiento extraño” en el mercado ni incremento de la demanda minorista.
El cuello de botella, por ahora, estaría entonces en la importación o en la entrega de la droga madre a los elaboradores medicinales. “Su venta hoy está restringida”, afirman los laboratorios. “No hay entrega”, agregan. “Hay aumento del 10%, obviamente dólar”, insisten.
Fuentes de las droguerías confirman que “hay una demora en los embarques provenientes de China”, pero no solo de ivermectina, sino “de muchos principios activos, porque China no despacho ni en enero ni en febrero y hay una demora de 45 a 60 días en los embarques”. Cabe recordar que la pandemia del Coronavirus que ahora mantiene jaqueado a todo el mundo se inició en aquel país, que padeció los efectos de la inmovilidad social mucho antes que el resto.
“Con el aumento de la demanda de ivermectina, cuando nos contactamos con los dos proveedores que tenemos allá uno responde que le está dando prioridad a USA y Europa, y el otro emitió la orden de compra pero recién embarca la mercadería en mayo”, afirman fuentes del negocio.
Y todo por un informe científico que a algunos entusiasmó mucho, aunque otros expertos se muestran más cautos e insisten con poner un mayor criterio de racionalidad y mesura.
Ver Nueva esperanza global, la ivermectina es una vieja conocida de los ganaderos argentinos
Uno de esos especialistas es Jorge Errecalde, investigador, vicepresidente de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, considerado una autoridad internacional en materia científica farmacológica.
En declaraciones al programa Semanario Ganadero, que conduce el colega Antonio Monteagudo por Canal Rural, Errecalde remarcó que en los ensayos de los científicos australianos “la cantidad de fármaco, la dosis que colocan, es totalmente elevada, muy por encima de lo que normalmente utilizamos, (en esas cantidades) es prácticamente hablar de otro fármaco”.
El especialista utilizó una metáfora para explicar su posición. Dijo que el uso tradicional de la ivermectina “era un gatito capón que nos poníamos upa y hacíamos lo que queríamos. Pero ahora (en estas dosis) ya es hablar de un tigre y vamos a lidiar con riesgos de toxicidad en el hombre. Hay que ir con extrema cautela”, recomendó.
Cautela, para algunos; retención y especulación, para otros. Matices de un mundo en cuarentena.
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]]>La entrada País de idiotas: Hubo cosecha récord de trigo y cosecha récord de maíz, pero parece que faltan ambos cereales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Dice un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) que sobrará trigo, pues la cosecha que acaba de terminar alcanzó un récord productivo de 19,5 millones de toneladas. Finalmente, debido a los buenos rendimientos en el sur bonaerenses, hubo 500.000 toneladas más que el año anterior.
Los argentinos necesitamos solamente entre 6 y 7 millones de toneladas de ese trigo cada año, para nuestro propio consumo y para atender el negocio de la harina de exportación. Quedan entonces 12,5 o 13,5 millones de toneladas de saldo exportable, porque sobran. Es decir que la relación es 35% para consumo doméstico y 65% para exportar. No debería haber ningún sobresalto.
Sin embargo, los exportadores se apuraron a comprar su parte (más de 13 millones de toneladas), un poco porque estaba cantado que iban a subir las retenciones, otro poco porque tenían una intensa demanda internacional y otro poco porque tienen espalda financiera para hacerlo. Los molinos, en cambio, van comprando de a puchitos y no utilizan los mercados de futuros para asegurarse un precios estable.
la tensión aparente en el balance triguero provocó una suba de los precios internos del cereal y mucho nerviosismo, a veces simulado y otras veces genuino. No es la primera vez que pasa sino que la escena se repite todos los años: finalmente se ‘empalma’ con la nueva cosecha que ingresa en octubre ya sea con ventas tardías de los productores que pudieron guardar el cereal o con trigo que los exportadores compraron de más y vuelcan a los molinos, a un precio mucho más ventajoso para ellos.
Guillermo García, de la cerealera Bunge y vicepresidente de Ciara-Cec, que agrupa a las exportadoras, acaba de retuitear lo que dice Javier Buján, analista del mercado de granos. “No nos va a faltar trigo. Hay una sobreactuación del momento”. Algo de razón tiene Buján, mucha: lo que hay es nerviosismo porque ahora es el peronismo el que está en el poder y todos recuerdan lo que sucedió entre 2008 y 2015 de la mano de Guillermo Moreno, cuando este mono con navaja regulaban las exportaciones de cereal provocando un desaliento de la producción, porque el mercado ofrecía precios de miseria a los productores.
Segundo rubro: el maíz. La Bolsa de Rosario acaba elevar su estimación de producción de maíz en 2 millones de toneladas, para ubicarla en 49 millones. Las lluvias de los últimos días permitieron afianzar una producción que se convertiría en la segunda mejor de la historia, por debajo solo de la de 2018/19, que fue de 54 millones de toneladas.
Sobra maíz. La Argentina consume de ese volumen (que fue enorme el año pasado y será enorme este mismo año, cuando comience la cosecha en un par de meses) unas 16 millones de toneladas para fabricar polenta (molienda seca), fructosa (molienda húmeda), dar de comer a su ganado (pollos, cerdos, feedlots y tambos) y alimentar los tanques de los automóviles (bioetanol). Es decir, quedan más de 30 millones de toneladas para exportar. Otra vez la relación 35/65%.
Sin embargo, ahora parece que falta maíz. La industria avícola de carne, nucleada en CEPA, salió a denunciar que “muchas empresas avícolas y otras productoras de distintas carnes están atravesando un momento difícil al no encontrar en el mercado interno partidas de maíz suficientes para abastecer las necesidades de consumo mínimas indispensables”.
“Si bien faltan más de 45 días para el ingreso de la nueva cosecha de maíz, ese hecho tampoco asegura que la actual situación pueda revertirse, dado que –frente al notable adelantamiento de ventas ocurrido el año pasado– los empresarios agrícolas ya vendieron a la exportación casi 18 millones de toneladas de maíz 2019/20”, explicó el Centro de Procesadores Avícolas.
De locos, una vez más de locos.
Este es un país adolescente que no sabe dónde están las reservas de sus dos principales cereales ni quien las tiene. Las estadísticas oficiales difieren de las privadas, y entonces ambas dejan de ser del todo creíbles. Tampoco hay stocks públicos como en muchos otras naciones. Ningún mecanismo de intervención desde que el sentido común le puso límites al energúmeno de Moreno.
Este es un país que no planifica y marcha a los bandazos, del más puro libre comercio (donde es obvio ganarán las cerealeras, que tienen mucha mejor capacidad de financiamiento que los copradores locales) a la más rancia intervención (que usualmente también perjudica a los más débiles, que son los productores).
Este es un país de imbéciles que siempre privilegian su posición individual por sobre el bienestar común. Donde los vivos siempre ganan y donde perdemos siempre los mismos nabos: los consumidores que solemos terminar pagando todos los derivados del trigo y el maíz (aún cuando hay excedentes muy claros) a precios artificialmente inflados.
Los países serios, adultos, planifican sobre este tipo de cosas. Sus Estados modernos y ágiles monitorean de modo constante la situación. Y guarda que alguien se haga el boludo y no aporte los datos necesarios. Hay organismos específicos que lejos están de intervenir, pero sí controlan.
País de necios que siempre tropiezan con la misma piedra. Tenemos mucho pero no tenemos nada. Lo que nos sobra en realidad nos falta.
Empezando con el trigo y con el maíz, pero sobre todo con la inteligencia.
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]]>La entrada ¿Por qué no fluye la leche fluida? Una explicación sobre los faltantes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El Observatorio de la cadena Láctea (OCLA) realizó un pormenorizado análisis que aporta algunos datos fiables para intentar abordar mejor este fenómeno.
Primero que nada, estableció que del total de la leche producida en 2018, solamente el 19,4% se destinó a la elaboración de leches refrigeradas y no refrigeradas, como se denomina técnicamente a la leche fluida que se vende por un lado en sachet y botellas plásticas y por el otro en envases tetra, la famosa “larga vida”. Eso equivale a casi 2.000 millones de litros anuales. Es mucha más leche la que se destinó a la elaboración de quesos (44,5% del total) o leche en polvo (19,4%).
De ese total, la leche cruda destinada a hacer leche fluida se divide prácticamente en mitades entre la que se envasa en sachet y debe ser refrigerada y la que se vende en envases de cartón y no necesita cadena de frío. Es decir que cerca de 1.000 millones de litros se destinan a la elaboración de sachets, que es la que ahora faltaría de algunas góndolas.
Desde 2105 a la fecha, como muestra un gráfico elaborado por el OCLA “hay una pronunciada tendencia a disminuir la elaboración de leches refrigeradas (sachet)”, mientras que la industria láctea tiende a una mayor elaboración de leches no refrigeradas (cartón).

Es esta tendencia de fondo la que provoca que ambos tipos de leche tengan hoy porciones semejantes del mercado (de 9% a 10% del total cada una), cuando antes la relación era de 4 a 1 a favor del sachet.
Pero mientras la oferta es semejante, el mercado interno sigue prefiriendo (o no le queda más remedio) comprar leche en sachet, básicamente porque es más barata. Así, en la Argentina se venden casi 50 millones de litros mensuales de leche en sachet, contra unos 40 millones de litros/mes de leche larga vida.
El OCLA, en su informe, toma los precios de la Leche Común Entera que publica mensualmente el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y los actualiza por la inflación minorista del INDEC. En marzo era de 35,77 pesos por litro. Ya para entonces habían acumulado una suba del 10% respecto del mes anterior.
El informe no lo dice, pero lo suponemos nosotros: si el precio promedio de venta al publico llegó a promediar casi 36 pesos, mal puede el gobierno pretender que las empresas lácteas mantengan un precio de venta bajo el pprograma de “precios Cuidados” a 25 pesos por litro. Era esa casualmente la leche que faltaba, sobre todo para la marca “La Armonía”, que es la que coloca la empresa Mastellones en ese segmento.
En dólares la situación era difícil para las empresas productoras de este tipo de leche, porque esos 36 pesos equivaean a 0,88 dólares por litro. Antes de la feroz devaluación vivida en 2018, esto es en el segundo semestre de 2017, la leche fluida valía 1,20 dólares en promedio, Esto es, casi 40% más que ahora.
En 2018, el consumo de lácteos de los argentino siguen siendo elevado y se ubica en 190 litros de leche equivalente por habitante y por año. Pero de ese total, solamente 42 litros per cápita aproximadamente corresponden a las leches fluidas. “El principal consumo de los argentinos se da en quesos, entre 11 y 12 kgs. por habitante y por año (entre 100 y 120 litros de leche equivalentes)”, aclara el OCLA.
Hasta aquí el escenario. Luego el informe puntualiza una serie de factores que conspiraron para que la leche fluida no fluya como es debido en estos primeros meses de 2019:
“Por una cuestión de precio y comodidad el consumidor en general venía eligiendo las leches no refrigeradas (en cartón). Seguramente con la actualización de los precios que generan un importante diferencial entre un producto y otro, los consumidores volcaron sus preferencias hacia las leches no refrigeradas (sachet)”, argumenta el OCLA como hipótesis para explicar los faltantes en las góndolas de este tipo de productos más económicos.
Es decir, la malaria…
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