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La entrada Darío Toller: En un año de números más ajustados para la citricultura, un municipio quiere cobrarles el 2% de su ingreso bruto se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Vaya contrasentido: Mientras el gobierno nacional decidió quitarle los derechos de exportación a la fruta fresca, los funcionarios de ese municipio no tuvieron mejor idea que reflotar una “tasa de seguridad e higiene” que no es más que un papel que le permite a los empaques luego hacer el trámite de habilitación ente el Senasa.

Decimos que no es más que un papel porque así nos lo definieron los productores de la región: “No nos dan servicio alguno, es sólo un trámite administrativo para poder luego hacer la presentación y tener la habilitación para operar del Senasa”, explicó el producto, empacador y exportador Darío “Negussi” Toller, de la firma Toller Hermanos.
El intendente de Federación es Ricardo Bravo y proviene del Frente Justicialista Creer Entre Ríos. Ante ese dirigente y sus funcionarios, así como apelando al Poder Legislativo, los productores pudieron llevar adelante una negociación que por ahora les permitió “zafar” del pago de esa tasa por los dos meses que le quedan a este año. Pero existe el riesgo real de que el Municipio la comience a cobrar en 2022.
Escuchá el relató de Darío Toller:
“Los gobiernos anteriores no cobraban la tasa a los empacadores. Este gobierno decidió hacerlo y ahí empezamos a tener diferentes negociaciones porque es onerosa, es un impuesto disfrazado de tasa”, definió Toller.
Luego contó que “tuvimos varias negociaciones con el poder ejecutivo y el legislativo y nos encontramos con una postura dura de parte de ellos para comprender la situación. No entraban en razón”.
El empresario citrícola explicó que se llegó a un acuerdo por lo poco que queda de 2021, que implica el pago de “una retribución por producción de embalado sobre una escala que se estipuló”. Pero aclaró que “esto es provisorio, por lo menos logramos quebrar esa postura tan dura cerrada”.
Toller aseguró que el pago de esa tasa municipal los pone en una situación de desigualdad frente a otras empresas, tanto las que están ubicadas dentro del mismo municipio pero fuera del ejido urbano así como con las firmas que están en otras regiones citrícolas, como por caso las de Chajarí.
El citricultor agregó que un 2% de quita sobre el ingreso bruto puede significar toda la renta obtenida por una empresa. “Esto nos deja fuera de camino” remarcó, aunque luego agregó: “Creemos que con buen dialogo vamos a poder discutir la tributaria del año que viene y así poder trabajar”.
Por otra parte, en diálogo con Bichos de Campo Toller se refirió a lo que está pasando con la venta de cítricos en el mercado interno. Dijo que este año se combinó una buena cosecha con un mercado poco demandante, por la caída del poder de compra del salario, lo que complica los precios de los productos y la rentabilidad de la actividad.
“El productor recibe por el kilo de naranja entre 20/25 pesos. Son precios muy justos. El año pasado fue excepcional, pero había poca producción y alta demanda en el mercado interno”, ya que durante la pandemia la población gastó más en el rubro alimentos. Pero en 2022 el esquema de consumo se modificó y además se siente el retraso respecto de la inflación.
Además, dijo Toller que se está perdiendo competitividad exportadora. “En la exportación estamos perdiendo rentabilidad, por el tipo de cambio que tenemos. Si no lo mueven va a estar complicado para seguir exportando también y eso teniendo en cuenta que hay demanda muy interesante en la producción para cubrir mercados”.
“Si para el año que viene no hay movimiento del dólar oficial se va a poner complicado por la suba de los costos que, además, se prevé que sigan subiendo”, advirtió. Citó como ejemplos los salarios y los insumos necesarios para la producción, como herbicidas, fertilizantes y la energía.
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]]>La entrada Los productores de cítricos del Litoral volvieron a la normalidad: Cobran por las naranjas y mandarinas menos que en 2020 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero no: Este año el panorama es completamente diferente. Aumentó la producción, bajó la demanda y además hay un inflación cada vez más alta. Esto afecta al precio de los cítricos al productor y le eleva los costos. Incluso hay problemas con la disponibilidad de insumos, por los temores que hay en los proveedores a la posibilidad de reposición.

Víctor Hugo Pezzellato, presidente de la Asociación de Citricultores de Federación, en el noreste de Entre Ríos, contó que “arrancamos el 2021 con buenos precios para las primeras variedades, pero con la economía derrumbada estamos en una situación totalmente diferente”.
“Hoy tenés que hablar de precios por kilo de 4 a 5 pesos la fruta para industria, mientras que la mandarina y naranja para consumo en fresco no superan los 7 u 8 pesos el kilo”, precisó el productor.
Escuchá la entrevista completa:
Para comparar la situación actual con la que se vivió en 2020, vale decir que el año pasado por esa fruta se cobraron entre 10 y 12 pesos y que a fin de temporada incluso se pagó algo más, porque quedaba solo la fruta de frio y alguna variedad puntual que todavía estaba en la planta.
Pero este año, con el inicio de la temporada en otoño, hubo un fuerte aumento de la oferta. Se calcula que la producción creció 20% y los productores están cobrando un 30% menos en términos nominales. Aunque a eso hay que agregarle la pérdida que provoca una inflación interanual que para el INDEC es de casi 50%.

“Este año el resultado va a ser muy justo. El productor va a pensar en que invierte. El año pasado se facilitó el laboreo, pero esta temporada todavía no terminamos de cosechar y ya tenemos que pensar en los insumos del 2022”, explicó Pezzellato.
Los insumos están más caros, pero además cuesta encontrarlos. “Se consiguen pero muy poco, hace unos días faltaban herbicidas y fungicidas. Y los valores están muy por encima del año pasado, por la diferencia del tipo de cambio y porque aumentaron en dólares. El año pasado por un herbicida de 20 litros pagabas entre 9 y 11 mil pesos, hoy tenés que hablar de 15 a 17 mil pesos. La suba fue de al menos 50%”, dijo el dirigente sectorial.
El otro problema que está afectando a la actividad citrícola del NEA es la falta de personal capacitado para las labores de cosecha. Es un clásico de este tipo de economías regionales eminentemente zafreras. Según explicó Pezzellato, “estamos escasos con la calidad del personal, los exportadores se quejan de la calidad de cosecha y por eso tenés que hablar de 8 a 15% de pérdida por mala cosecha, por fruta lastimada”.
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]]>La entrada Desde Federación, Victor Hugo Pezzellato celebró la recuperación citrícola en 2020: “Veníamos perdiendo hectáreas y productores porque la rentabilidad no era buena” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pezzellato heredó un campito de 16 hectáreas en Colonia La Argentina y desde el año pasado alquila otro de 10 hectáreas que liberó un productor que decidió dar un paso al costado, porque no podía más. Se define como unos de los “productores chicos que la estamos peleando”.
Desde hace pocos meses Víctor Hugo es el nuevo presidente de la Asociación de Citricultores y Empacadores de Federación, Entre Ríos. Desde ese rol, compartió con Bichos de Campo su balance de la campaña 2020 de cítricos dulces, signada por el Covid. También se refirió a la reciente eliminación de las retenciones para las exportaciones de cítricos y a otras medidas que requieren en la actividad.
Escuchá la entrevista completa:
Con respecto al resultado productivo y económico de la campaña que está terminando, el citricultor dijo que fue buena en términos de rentabilidad, pero no tanto por una mejora de la demanda sino porque la oferta de naranjas y mandarinas se cayó como un piano.
“Hubo una caída del 40% en la producción porque se venía de una seca y siempre dependemos del clima en el campo”, explicó. Esa situación hizo que el cítrico mejorara su valor. Se agregó una mayor demanda interna fruto de la difusión del coronavirus. “Por la pandemia la gente se volcó más a los cítricos que tiene sus cualidades en cuanto a las enfermedades“, indicó Pezzellato.
Los valores arrancaron en marzo en los 7 a 10 pesos por kilo de mandarinas, naranjas o pomelos. “Hoy ronda los 28/30 pesos un kilo de fruta en la chacra”, comparó el productor de Federación. Obviamente esto le devolvió cierta rentabilidad a la actividad que “venía de años malos”.

“Veníamos perdiendo hectáreas y productores cada año porque la rentabilidad no era buena y eso te lleva a que se envejezcan las herramientas, no renovás las quintas, las plantas que se secan no las reponés y eso conlleva a que el productor se vaya desilusionando” y termine saliendo del sistema, explicó.
Pezzellatto se ilusiona también con que la quita de retenciones para los cítricos y para los jugos que se obtienen de su industrialización mejoren la renta del ciclo que viene, porque en esta campaña la temporada de exportación ya está jugada.
“El ciclo de la exportación está cerrado hace un par de meses. La medida genera expectativas para la campaña que viene, si mantienen la baja. Las perspectivas con esos anuncios son buenas tanto para el exportador como para el mercado interno, porque lo alivia y hay que tener en cuenta que el productor chico no tiene variedades de exportación y el margen es otro”.
Pezzellatto dijo que la baja de retenciones es uno de los temas que viene pidiendo el sector, pero aclaró que la agenda es más completa. Allí hay un punto que preocupa mucho y que atraviesa a diferentes economías regionales: el peso de los aportes patronales y la cuestión laboral.
“Se viene peleando por una ley laboral acorde a las economías regionales, que tienen mucha demanda de mano de obra en corto tiempo, como las tareas de raleo o la poda y todo el trabajo que exige la fruta. Hasta ahora tanto el gobierno y los legisladores poca bolilla nos vienen dando con este tema”, se lamentó el citricultor.
El dirigente dijo que es necesario avanzar con este tema porque frena el desarrollo: “Nunca prosperó el tema, pero no se va a dejar de intentar porque el sector lo necesita, el productor quiere generar trabajo, tener más producción y dar más trabajo”.
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]]>La entrada Los hermanos Toller insisten con la exportación directa de sus cítricos y tratan de contagiar a otros productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los Toller son 6 hermanos que trabajando juntos y que hace 10 años formaron la empresa que lleva su nombre: Hermanos Toller. Desde entonces sumaron a la producción primaria de naranjas y mandarinas típicas en esa zona otros eslabones del negocio, especialmente su propia planta de empaque. Hace un par de años llegaron a exportar directamente, sin intermediarios que se encargaban de poner el producto en destinos.
El año pasado nos contaron de su primera exportación de naranjas a la Unión Europea. Y hace 10 días despacharon el primer cargamento de mandarinas: “Fueron 26 pallets, un contendedor, con destino a Rusia para un cliente que contactamos en la feria de inicios de febrero en Berlín”, explicó Darío Toller, en referencia a la populosa Semana Verde que se realiza todos los veranos en Alemania.
Escuchá la entrevista con Darío Toller:
Toller agregó que esperan este año llegar a las 2 mil toneladas entre las ventas propias y a través de terceros a los mercados internacionales, dentro de un programa que se fijaron hace tres años y que les ha permitido capear la crisis de la actividad citrícola.
En general, las exportaciones de naranjas y mandarinas han caído a sus mínimos históricos, a niveles de menos del 10% de la producción total. Con lo cual, los avatares del negocio están muy condicionados por la situación del mercado doméstico, bastante castigado por la baja del poder adquisitivo de la población. Exportar, en este contexto, es casi como una fuga.
Los Toller tienen empuje, entusiasmo, quieren ir por más y también servir como ejemplo para que otros se animen a exportar y así agrandar la torta: “La empresa es una pyme y le ponemos mucho esfuerzo para desarrollar esta alternativa exportadora. En la zona hay más de 15 o 20 empresas como la nuestra, y si todas hiciéramos lo mismo cuánto más y mejor andaría el mercado interno y cuánto lugar le daríamos a los productores y empacadores más chicos que viene por debajo nuestro, para poder desarrollar los mercados. Por eso lo cuento, para poder contagiar a alguien más para poder ir marcando el camino”, enfatizó Darío.
Esta familiar de productores logró crecer y cumplir con el objetivo planeado pese a las dificultades que presenta la economía argentina. En el caso de la actividad agropecuaria, además de las generales de la ley, hay que tener en cuenta que las exportaciones se concretan con un dólar que se ve afectado por las retenciones. Los cítricos pagan un 5% pero sobre el valor FOB final del producto ya listo para exportar, lo que implica un descuento bastante mayor sobre el valor de la fruta.
Los productores cobran el equivalente en pesos al tipo de cambio oficial menos esos derechos de exportación. Pero “cuando vamos a comprar estamos pagando a un dólar de 100 o más. Entonces el desfasaje económico es enorme”, remarcó Toller.
El año pasado conté cuando la firma citrícola familiar Toller Hermanos exportaba naranjas desde Federación, por primera vez por su cuenta, sin intermediarios. Ahora le están metiendo con su primera exportación de mandarinas. Ojalá que les salga muy bien. pic.twitter.com/bu540ZQTq2
— Matías Longoni (@matiaslongoni) April 26, 2020
“El sacrificio que hacen todos los productores de la región para poder seguir en pie es enorme. No hay línea de financiamiento para poder trabajar. Pero más allá de todo, en este problema de la pandemia al sector lo dejaron trabajar y estamos levantando la cosecha que es una sola al año” explicó el productor de Federación. Con ese ingreso luego deben programar los gastos y costo de vida de los siguientes 12 meses.
En cuanto a la cosecha de cítricos en la región explicó que esta temporada “el rendimiento productivo está bastante bajo. Es una año de poca producción, porque venimos saliendo de una super cosecha y esto es porque las planas se agotan y al próximo año lo más probable es que caiga la productividad. En cuanto a los precios, se están logrando valores razonables. El año pasado se malvendió mucha mercadería. Hoy no, pero no sé qué pasará en dos o tres meses. Es todo muy impredecible”.
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]]>La entrada Los transportistas rurales también advierten por la falta de plata y piden créditos para toda la cadena agrícola se publicó primero en Bichos de Campo.
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Agolanti declaró que el principal problema es que “los acopios, cooperativas y pooles no tienen, en muchos casos, la liquidez suficiente como para poder pagar los fletes. Por eso pedimos al Gobierno, de manera sistemática, una linea bancaria para toda la linea del agronegocio, del productor a la exportación”.
Para Agolanti, entonces, la solución pasa por “obtener una linea bancaria abierta para toda la cadena, porque es la que hoy de alguna manera está inyectando dinero en la sociedad”.
Escuchá el reportaje completo realizado a Pablo Agolanti:
El dirigente agregó que “esta pandemia también generó distintos escenarios que se fueron solucionando con el tiempo, pero aún no hay un ritmo de cosecha y eso tiene varias respuestas. En la Pampa Húmeda está lloviendo mucho, el piso para la trilla no está óptimo y lo mismo los caminos rurales para poder sacar la cosecha”.
Agolanti declaró que “la implementación de todo tipo de protocolos para resguardar la salud de los transportistas y la sociedad en general, ralentiza la entrada de camiones a puertos, y vemos con mucha preocupación el tema del sistema bancario, ya que empezamos a notar la falta de liquidez, y los transportistas necesitamos de efectivo en mano, cosa que no podemos sacar hoy de nuestras cuentas”.
Las provincias más duras en cuanto a controles y permisos de accesos a los camiones son Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y San Luis, y ahora se sumó La Pampa, que exige un nuevo protocolo de acceso y una declaración jurada. Si no se cumple con estas disposiciones, o se intenta esquivar la caminera, amenazaron con retener los equipos.
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]]>La entrada Los cítricos se revalorizan con el Coronavirus y los productores se ilusionan, al fin, con dejar de producirlos a pérdida se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Nuestro producto siempre dependió de la oferta y la demanda y estuvimos mucho tiempo trabajando a pérdida porque no hay un precio de mercado; cuando falta fruta, el precio sube. Pero si no, baja muchísimo hasta precios irrisorios”, dice Exequiel Tisocco, tercera generación de productores de citrus en Chajarí.
“Ahora la cosa está mejorando por dos motivos, porque en este momento hay menos fruta (no estamos en época de campaña) y además ha aumentado el consumo debido a la necesidad de la gente de tomar vitamina C por todo este tema de la pandemia”, agrega.
El 65% de la producción del macizo citrícola va a mercado interno para consumo en fresco; el 20-25% a la industria de jugos y el resto a exportación. El 45% de la producción es de mandarina, el 50% de naranja y el 5% restante se reparte entre limón y pomelo. “El 80% de la superficie de nuestro municipio está dedicada a la citricultura y genera 3.000 puestos de trabajo”, grafica Carlos Dalzotto, secretario de Gobierno de Santa Ana. Así que, todo “impulso” al sector es una buena noticia.

“Si en un mes y medio, que estaremos en plena campaña, el consumo se estanca, el precio va a bajar. Pero si el consumo aumenta, los precios se van a mantener”, reflexiona Tisocco. “Cuando fue lo de la gripe A que se promovió el consumo de cítricos también logramos buenos precios”, compara.

“En 2019 el precio estuvo muy bajo y dejó muy poca rentabilidad y hubo poca demanda, pero hoy con lo del coronavirus esto está cambiando porque la gente empezó a consumir más cítricos, hay que ver si se mantiene”, dice Gonzalo Lovatto, también tercera generación de citricultores y con 38 hectáreas en producción. “Ahora está todo parado por la cuarentena… Veremos qué pasa cuando termine porque el consumo puede volver a caer porque no hay plata”.

Por su lado Lucas Piana, que tiene 43 hectáreas de mandarina y naranja y 400 plantas de limón, dice: “Hoy el limón anda muy bien de nuevo, pero uno nunca sabe qué va a pasar por eso vamos despacio. Producimos mandarinas variedad Nova que es ideal para exportar porque tienen cáscara firme y soporta bien el tiempo de traslado. Mis cítricos van a Filipinas, Canadá, Rusia, Brasil y Estados Unidos. Ahora el mercado interno parece estar repuntando, pero la situación sigue siendo difícil porque los insumos mantienen precios caros”.

Según Diego Panozzo Mela, de Colonia La Fraternidad y con 47 hectáreas en producción, el valor está mejorando un poco pero también porque la naranja de verano o variedades tardías ya se están terminando y por eso los números se levantan. “No estamos tan tirados como el año pasado”, describe. “Creo que este año va a ser mejor con un precio más estable. Eso sí, los costos siguen altos, así que si nos bajan los números de nuevo caemos en apenas poder sobrellevar la situación. Si te pagan 1.500 pesos el bin, ya la cosa no anda, ni cubrimos los costos”.

“Vendemos las naranjas al mercado interno pero también nos interesa exportar. Acá se da bien la naranja Valencia Late que aguante mejor en la planta hasta febrero, que es cuando hay menos naranjas en el mercado y sube el valor”, cuentan Ismael y Ariel Roncaglia, padre e hijo dedicados a la citricultura. “Lo que nos pasa es que acá, en Colonia Freitas, tenemos menos rindes que las otras zonas citrícolas debido a que los suelos son más densos y arcillosos, y a que hay más heladas pero a la vez lo bueno es que hay menos chacras y entonces menos contagio de pestes, así que también tiene sus ventajas”.

Daniel Calgaro era citricultor hasta que una gran helada le estropeó toda su producción y no pudo repuntar. Dice que extraña ser productor pero, mientras tanto, se ocupa de apoyar a los que siguen en el campo con su cargo de presidente de la cooperativa Procitrus: “Estamos armando un galpón de empaque colectivo que nos permitirá organizarnos diariamente, tener mayor capacidad de trabajo con responsabilidades compartidas y tener maquinaria mejor que nos permita hacer el proceso completo: toda la fruta saldrá encerada (por estética y por protección) y el galpón estará habilitado para exportación”.
En resumen, la citricultura parece estar repuntando en parte “gracias” al coronavirus y a que la gente siente que consumiendo vitamina C tiene más chances de permanecer sana. Algo similar a lo que ocurrió con la gripe aviar, cuando el sector vivió otro buen momento. Hoy, aún en medio de esta “primavera de precios”, la duda es qué pasará luego de la cuarentena, con los bolsillos deprimidos por la falta de ingresos y los costos de los insumos que no son muy solidarios con los vaivenes económicos.
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]]>La entrada El citrícola Fernando Borgo sufre con la deflación: "El cajón de naranjas que vendí el año pasado a 250 pesos ahora no llega a 200" se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Venimos atravesando las cuestiones internas conocidas por todos y además las externas que impactan negativamente, como un menor precio internacional del jugo y un crecimiento productivo de nuestros competidores”, mencionó Borgo a Bichos de Campo.
Pero sin dudas el factor que más impacta sobre la economía de los citrícolas es el escaso valor de su fruta en el mercado local, que lejos de acompañar cualquier inflación y devaluación, disminuye su valor en pesos con respecto a años anteriores. La deflación, pero solo para los ingresos del productor.
“El otro día encontré una factura de agosto del año pasado en la que vendí a 250 pesos el cajón de 20 kilos de naranja valenciana. Esa misma (variedad) hoy vale entre 150 a 200 pesos”, contó el productor.
Aquí la entrevista completa con Fernando Borgo:
Además de este panorama de caída en el precio del producto cosechado (en pesos, porque en dólares mejor ni hablar), los productores enfrentan costos que se duplicaron de un año para otro. “Yo mando fruta a Mar del Plata, a 1.000 kilómetros, y el valor del flete pasó de 25 a 50 peso el kilómetro. Lo mismo la descarga allá, que pasó de 4 pesos por bulto a 8 pesos”, mencionó Borgo.
Hace unos meses Bichos de Campo recorrió esa economía regional y habló con varios de sus protagonistas. este fue el programa sobre ese sector:
Como dato para graficar el impacto social de esta crisis en esta economía regional, Borgo recordó que en Entre Ríos existen al día de hoy unos 1.800 productores de cítricos dulces y casi 400 empresas que empacan la fruta propia o de terceros.
Por último, Borgo manifestó que esta situación similar lleva tres años acumulándose en los hombros de los productores. “La rentabilidad es nula y eso atenta contra la inversión y calidad. Por eso vemos tanta variedad de fruta en el mercado. Los productores van perdiendo carrera y se van quedando productivamente”, se lamentó.
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