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La entrada “Quienes me conocen saben que no es fácil desalentarme”, dice Fernando Lapolla, un agrónomo que acaba de publicar un libro sobre huertas se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Desde hace un tiempo que tenía ganas de escribir sobre huertas, frutales y agronomía en general”, comienza. “Desde mis redes sociales cada vez que publicaba alguna foto sobre un cultivo casi siempre surgían preguntas de algún seguidor sobre cómo era el cuidado de tal o cuál planta, fechas de siembra, preparación de suelo, etcétera. A raíz de esto me decidí a emprender el camino de escribir un libro y también a dibujar insectos y plantas, entre otras cosas”.
El libro, que es una autopublicación para tener libertad absoluta, apunta a generar una relación entre la naturaleza y las personas que deciden comenzar a trabajar la tierra. El título es “Manos en la tierra, un paseo por la naturaleza” y justamente lo que propone es un recorrido en el cual el lector va a poder realizar su huerta y cuidar sus frutales, comprendiendo algunos de los procesos que se dan durante ese “paseo “.
“Trabajo desde hace varios años como asesor en fruticultura y horticultura. Durante muchos años Mercedes, mi querida ciudad, fue una de las localidades que concentró gran cantidad de emprendimientos del cultivo de arándanos y con el pasar de los años, por cuestiones edáficas, de mano de obra, climáticas y de competitividad entre otras, estos emprendimientos se fueron abandonando y dejando gran cantidad de dinero invertido en sistemas de riegos e infraestructura. De esta realidad surgió en muchos casos la idea de transformar esos campos en plantaciones de nueces pecan, almendros y avellanas”, explica Fernando en relación a lo mencionado al inicio de esta nota.
Bichos de Campo ya habló de eso con él en otra nota:
“Me gusta mucho emprender proyectos no tradicionales como hidroponía, hortalizas orgánicas, kiwis, huevos de gallinas libres de jaulas y este último es el que más satisfacción me genera ya que estoy convencido que la sociedad debe reveer cómo trabajamos juntos en una nueva relación con los animales; además, este tipo de proyectos genera mucha mano de obra”, asegura.
Sin dudas Fernando es un entusiasta y como tal, contagia a quienes lo rodean, al punto tal de que siempre recibe comentarios de apoyo, aun cuando en embarca en proyectos “cuestionables” desde la mirada lógica o convencional. “Quienes me conocen saben que no es fácil desalentarme a hacer algo cuando estoy convencido”, dice entre risas.

“Muchos productores se están sumando a destinar parte de su superficie a plantar pecanes, más que nada pensando en un sistema silvopastoril en el cual se puede combinar la ganadería y la forestación”, reflexiona.
Agrega: “Con respecto a la fruticultura creo que tiene un gran potencial de crecimiento en Argentina acompañada por incentivos económicos, tecnológicos y de capacitación a la gente, por ejemplo los podadores. La mano de obra en el campo es un gran tema pero con el apoyo adecuado podríamos fácilmente aumentar de manera considerable nuestra producción y ayudar así a generar empleo genuino”.
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]]>La entrada Para fomentar el contacto con la naturaleza y la biología, crearon el proyecto “Una casa, una huerta” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El proyecto obtuvo el nombre de “Una casa, una huerta” y se enmarca en un escenario más amplio, relacionados con los propósitos de esta organización. ¿Qué busca Plan País? “Elaborar –valga la redundancia- un plan de país compuesto de políticas públicas de Estado que trasciendan los ciclos políticos”. Lo que en criollo explicaríamos como “que no venga un nuevo gobierno y cambie todo lo que hizo el anterior”.

Dentro de ese plan de mirada macro, esta ONG diseñó uno específico para el agro con foco en la bioeconomía y la tecnología, para fomentar por ejemplo la producción de las economías regionales. Es allí donde se incluye el programa de la huerta, que consiste en la entrega de materiales educativos y prácticos para la realización de cultivos sencillos, para el consumo personal.
“La campaña arranca con cultivos para todo el año: acelga, espinaca, rabanitos, lechuga, remolacha, ciboulette. Entregamos las semillas con un instructivo que dice la forma de siembra, la distancia entre plantas, y los días aproximados que pasan hasta la cosecha. Y también un paso a seguir para armar la huerta, que aclara cómo elegir el lugar y cómo seleccionar la especie según el tipo de espacio disponible”, explicó Fernando Lapolla, ingeniero agrónomo y miembro de Plan País, a Bichos de Campo.

La entrega de los materiales se realizará en coordinación con distintas instituciones, especialmente aquellas educativas, que podrán aplicar para este programa a través de la web de la organización. El proyecto se financiará a través de los aportes de sus voluntarios.
“Vamos a empezar de abajo hacia arriba, de los chicos a los padres, para que cualquier persona la tenga. No es un programa comercial”, señaló Lapolla y agregó: “Creemos que los beneficios más importantes que de tener una huerta es fomentar el contacto con la naturaleza a través de las plantas, estudiar y conocer el proceso de crecimiento, observar el desarrollo de los seres vivos, valorar el agua y no malgastarla, entre otros. Todo esto genera un hábito de despertar curiosidades, ingenio, de tener paciencia”.

En este sentido el agrónomo indicó que el foco no estará puesto en los debates sobre la producción orgánica o la agroecológica de forma específica, pero si en el cuidado del medio ambiente, de los recursos y del uso racional de fertilizantes y otros productos.
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]]>La entrada Fernando Lapolla apuesta a los pecanes, avellanos y almendros cerca de Buenos Aires: “Sería mucho mas fácil poner soja o ganadería, pero esto genera mucha mano de obra” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El curioso emprendimiento se está llevando a cabo en la Estancia El Recuerdo, lindera a la pequeña localidad de Agote, muy cerca de Mercedes. El lugar está pensado para ser sede de eventos y casamientos, pero dispone de unas cuantas hectáreas de campo donde ya están asomando los árboles frutales. Un poco más allá hay grupos de gente que también están “desarrollando” algo extraño: tres enormes domos de hierro para realizar debajo una producción de verduras hidropónicas. Fernando nos dice que son los primeros de ese tipo en el país.
-¿Destinar 20 hectáreas a los frutos secos es bastante, pensando en la dimensión que en general tienen este tipo de planteos?
-Sí, es un proyecto interesante. Además, en vez de hace directamente 20 hectáreas de pecanes, decidimos poner almendras y avellanas como para darle un valor agregado. Cuando salga la competencia, porque se está plantando bastante pecanes en la zona y en otros lugares, la idea es poder ofrecer no solo esas nueces sino también almendras y avellanas.
Mirá la entrevista con Fernando Lapolla:
En El Recuerdo, el proyecto implica sumar varias actividades productivas que apuntan a convocar a los visitantes. Además de la construcción de los tres domos para hidroponia y los frutos secos (por ahora implantados sobre las primeras 5 hectáreas), hay un sector dedicado también a la cría de gallinas libres de jaula, para abastecer de huevos el salón de eventos. La idea es complementar todo con un restorán que abrirá solo los fines de semana al mediodía.

Lapolla, que es asesor de varias plantaciones de frutos secos en la Provincia de Buenos Aires, algunas con 12 o 13 años de antigüedad, reconoce que lo de poner almendras y avellanas en esta zona -ubicada a 100 kilómetros del obelisco- es una audacia agronómica. “Realmente es un gran desafío, pero yo creo que se puede. Estas plantas ya tienen 9 meses y crecieron muy bien, tienen un desarrollo vegetativo interesante para la zona y el tiempo que tienen, Yo creo que productivamente van a andar muy bien”, se entusiasma.
-Cómo agrónomo debés haber contemplado los riesgos de implantar estas especies en Mercedes. ¿Cuál es ese riesgo?
-Como veras tienen un lomo para evitar los excesos de agua. Pero acá el mayor desafío es ver cómo evitamos las heladas fuertes, que la planta la encuentre lo suficientemente nutrida como para que la helada no la afecte tanto. Siempre sabemos que no es la zona ideal para producir, pero me parece que es una alternativa productiva interesante para que la gente conozca y vea, y ver además si podemos desarrollar esta zona.
Nuevamente la palabra “desarrollar”. Agrónomo recibido en la Universidad Nacional de Luján en 2007, Lapolla se desempeñó en el último gobierno de Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires como director provincial de la Competitividad y la Innovación en el Ministerio de Producción, Ciencia y Tecnología. En estos momentos, trabaja activamente en una ONG que impulsa el desarrollo de políticas de estado llamado Plan País.

-¿No puede haber exceso de humedad en esta zona?
-Todo el cultivo tiene riego por goteo para mantener la planta hidratada. Nosotros, al tener el riego controlado, lo manejamos y solo regamos cuando necesitamos. Generalmente se necesitan riegos suplementarios en esta zona en épocas de pleno verano. Estos años particularmente, porque fue un verano muy seco. Si no hubiéramos tenido el sistema de riego por goteo instalado, las plantas hubieran sufrido mucho más.
-¿Esta zona de Mercedes era muy duraznera? ¿Tu apuesta es a buscar alternativas?
-La problemática de los duraznos y otros tipo de cultivos es la mano de obra. Es muy difícil conseguir mano de obra para la cosecha. Con este tipo de cultivos no necesitás cosechar inmediatamente cuando ya están listos, te permiten un lapso más grande para la cosecha. Yo vengo de trabajar muchos años con los arándanos y el tema de la mano de obra fue un determinante, más allá de los precios, que hizo que muchos de esos productores se hayan ido. Acá en Mercedes hubo 53 plantaciones de arándanos.
Lapolla cuenta que durante un tiempo le tocó desempeñarse como gerente de la planta de clasificación y exportación de la empresa de Manuel Parra, uno de los pioneros del arándano en el norte bonaerense. Pero la crisis comenzó con el faltante de manos de obra para cosechar la fruta fina, que es muy delicada y no puede ser mecanizada. “Entonces quedaron muchas quintas con un sistema de riego instalado y bueno… Fuimos viendo alternativas para transformarlas hacia pecanes”, contó.

-¿Y los frutos secos tienen mercado?
-Sí, la Argentina es deficitaria en la producción de nueces, las importa, y la verdad es que hay un panorama interesante. No solamente para los frutos secos sino para la fruticultura en general. De un tiempo a esta parte el consumo de frutas, exacerbado con el tema de la pandemia, ha aumentado. La gente que pudo tener acceso ha decidido comenzar a alimentarse mejor, y un alimentación mejor está basada en un mayor consumo de frutas y de verduras. Me parece que hay un horizonte claro para el crecimiento de la fruticultura. Y siempre que crezca la fruticultura para la región es muy bueno, porque a diferencia de la horticultura, donde uno pone los tomates y a los seis meses -si le fue bien o mal- se va, la fruticultura es una apuestas a largo plazo. Eso hace que se quede la gente en las regiones y no vaya a poblar la capital.
-En el agro hay pocos proyectos de inversión de esta escala y a largo plazo. ¿Qué es lo que te entusiasma de dirigirlo?
-Yo soy un ingeniero agrónomo que me dedico a la fruticultura. Siempre digo que ser agrónomo fruticultor es un estilo de vida. Es recorrer y ver como van creciendo las plantas. No te digo que tienen nombre, pero casi… Y es esto, el arraigo de la gente a cada uno de los lugares. Me parece que si pudiéramos desarrollar eso en cada una de las regiones, sería interesante. La parte de San Pedro en un momento tenía 15 mil hectáreas de fruticultura, ahora tiene 3000. Hubo mercado. Ahora hay mercado. Tenemos que ver, con políticas de estado, como podemos llevara adelante eso y desarrollarlo.
-¿Y si sale mal la apuesta? Es decir, las almendras y avellanas son extrañas para esta región…
-Asesoro otra plantación de almendras en 9 de Julio de almendras, y nos ha ido unos años muy bien, otros años un poco peor. Pero bueno, es ir adaptándose y apostando. Para mi sería mucho mas fácil poner soja o ganadería. Pero nosotros queremos apostar a esto porque genera mucha mano de obra, la gente que viene a podar, la que controla el riego, la que después viene a cosechar. Si apostamos un pco más a eso nos va a ir un poco mejor a todos.
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