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La entrada El aumento de los fertilizantes ya da calambres: Las subas de los últimos meses están llevando sus precios a máximos históricos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El empresario y productor ganadero Alberto Guil acercó a Bichos de Campo una preocupación que viene siendo la de muchos: los principales fertilizantes utilizados en el país registran suban todos los meses. Dentro del aumento de precios general de los insumos agropecuarios, el que más está pesando es el de los fertilizantes. Según los registros de Guil han subido un 87% en dólares los fosfatados y un 47% en la misma moneda para la urea.
Las siguientes cifras corresponden a los valores de un camión completo de 30 toneladas de fertilizante, registrado por este empresario, y demuestran el aumento mensual experimentado por este insumo:

Ahora bien, ¿a qué se debe esta suba que carcome los ingresos de los productores? Desde la Asociación Civil Fertilizar, donde se agrupan los principales proveedores, explicaron a Bichos de Campo que los fertilizantes registran un aumento generalizado en todo el mundo, producto –entre otras cosas- de un ciclo productivo de granos en alza en el hemisferio norte.
Según un reciente estudio de especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, el consumo global de fertilizantes es de 185 millones de toneladas. En ese escenario, Argentina ocupa el puesto 24 en el ranking mundial y consume 5,3 millones de toneladas, es decir, un 3% del total.
“Por su posición, Argentina es tomadora de precios, no formadora. De la cantidad de fertilizantes que consume, casi todo es importado. Allí se deduce que lo que ocurre en el mundo se verá reflejado en el país”, señalaron desde Fertilizar.
Entonces, mientras los países del norte han aumentado su superficie sembrada, el incremento en la dosis de fertilización y por consiguiente el de su demanda, se armó un cóctel que ayudó a catapultar los precios a las nubes.
Es importante recordar que los niveles de precios de los insumos están íntimamente vinculados al precio de los granos. Los altos valores que alcanzaron los commodities han corregido en alza varios precios en el mercado.
¿Qué comenzó a ocurrir a nivel nacional? Muchos productores comenzaron a canjear granos, aprovechando su buena cotización, por fertilizantes o se anticiparon a las compras de lo que requerirán en las próximas campañas, para congelar de alguna forma el precio.

Aún así, desde Fertilizar aseguraron que este esquema de compra a futuro viene siendo menor que lo registrado en 2020 y se mostraron optimistas por el nivel de abastecimiento interno al momento.
“En las terminales portuarias hay una cantidad enorme de fertilizantes nitrogenados y fosfatados como para abastecer lo que queda de la campaña de trigo y el principio de la campaña de maíz”, indicaron.
¿Y las licencias de importación? Desde la Asociación consideraron que si bien cualquier importación es un tema delicado en Argentina, porque supone la salida de divisas al exterior, “la industria de fertilizantes tiene el guiño del gobierno para que se importen y se distribuyan con el menor dolor posible.”
En este punto y teniendo en cuenta el juego de la oferta y la demanda, podría pensarse que esta fuerte alza se corregiría cuando la demanda baje en los meses subsiguientes. El interrogante está en si lo hará muy por debajo de estas nuevas marcas o si estamos frente a un nuevo piso de precios del que no se puede regresar.
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]]>La entrada Los “siete mitos” que demoran el salto de la fertilización en soja, según Jorge Bassi se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En una jornada de trabajo, esta semana, esa entidad insistió con la idea a días del inicio de una nueva siembra. Pero reconoció que chocan contra una especie de barrera cultural. Si son ocho los monos, son siete los mitos que impiden una más rápida difusión de estos manejos entre los productores.
Jorge Bassi, presidente de la entidad, se ocupó especialmente de hablar de cada uno de esos siete mitos. Son ellos los que impiden, según calcula la entidad, que en soja los rendimientos se limiten un 15% por falta adecuada de una estrategia de nutrición. No es poca cosa. En una cosecha de 50 millones de toneladas, estamos hablando de por lo menos 7,5 millones que podrían añadirse como potencial
¿De qué se trata esos mitos? “Son conocimientos antiguos y que no permiten avanzar en un mejor tratamiento del cultivo”, dijo el presidente de la entidad,
El primero, “La soja no responde a la fertilización nitrogenada”. Esta premisa es verdadera, ya que “la disponibilidad de nitrógeno (N) en el suelo inhibe la actividad de los nódulos y es por esa razón que se desestima la incorporación de N a través de fertilizantes”. Sin embargo, Bassi apuntó que se trata de “una verdad relativa”, porque la nutrición nitrogenada del cultivo depende de la FBN (inoculación). “La soja requiere de N y es a través de la inoculación que debemos garantizar ese nutriente indispensable”.

El segundo mito es “La soja no responde a la fertilización fosfatada”. Esto es falso, porque “si falta fósforo en el suelo se limita el rendimiento”, dijo Bassi. Por el contrario, afirmó que “hay respuestas, bastante generalizadas ya, a la fertilización fosfatada superiores en algunos casos, al 20% en rendimientos”.
El tercer mito es “el Azufre (S) y los micronutrientes no son necesarios”. Esto también es falso, ya que “al igual que las gramíneas, la soja requiere de un balance de nutrientes y las evidencias actuales indican importantes respuestas a la fertilización con S, y a los micronutrientes Zinc (Zn) y al boro (B)”.
El cuarto mito es “No vale la pena fertilizar la soja con antecesor maíz”. Esto tampoco sería así. “La soja necesita un nivel de nutrientes para optimizar rindes. Sin dudas la rotación con maíz es saludable ya que permite balancear un nutriente como el carbono (C), pero claramente esto no es suficiente para maximizar el rendimiento en soja. Es fundamental cubrir los requerimientos de los nutrientes mencionados y es difícil lograrlo sin fertilizar la soja”. El presidente de Fertilizar enfatizó que “no es el antecesor, es el diagnóstico de suelo el que indica el nivel de nutriente a aplicar”.
El quinto mito es que “fertilizar soja en campo alquilado no tiene repago”. Falso también. “Se puede lograr un repago más que interesante en el mismo año de la fertilización”. El consejo es el mismo del caso anterior, tener un diagnóstico del lote y concretar una fertilización balanceada y con la suficiente disponibilidad de nutrientes.
El uso de fertilizantes volvió a crecer en 2019, sobre todo en azufre y fósforo
El anteúltimo y sexto mito es que “fertilizar con dosis bajas es más eficiente”. Según Bassi, “es el mito más desafiante que nos toca derribar porque el productor de Argentina se ha quedado en la aplicación de dosis bajas”. Hay una mala interpretación de la eficiencia, ya que analizamos la mitad del concepto “producimos más kilos de soja por unidad de nutriente”, pero nos olvidamos de analizar la otra mitad del concepto que es que “producimos pocos kilos de soja porque faltó más nutriente”. “Se debe comprender muy bien el concepto cuando hablamos de eficiencias ya que, hasta la sustentabilidad del sistema debe estar considerada dentro de la eficiencia”, dijo el especialista.
El último mito es que “la nutrición de soja limita la producción de soja en Argentina”. En este caso, Bassi afirmó que este mito es verdadero. “La limitante nutricional es hoy la más importante”, enfatizó. En ese sentido, la red de ensayos de Fertlizar en campo de productores muestra evidencia de limitaciones al rendimiento de un 15% en promedio.
Bassi describió que esta Red donde se comparan diferentes sistemas, el manejo que hace el productor promedio logra resultados más cercanos al testigo sin fertilizantes que a los que lograríamos con manejos adecuados de la fertilización. Sin embargo, alentó que “hay un paulatino aumento del área fertilizada de soja, y es un progreso que queremos destacar, aunque en dosis de ‘arrancador’”.
De una encuesta realizada recientemente por Fertilizar AC, entre 700 productores que hacen soja de primera en la región pampeana, surgió que fertilizaría el 74% de la superficie sembrada. En ese mismo relevamiento, el 12% de los productores manifestaron realizar una fertilización anticipada con dosis altas de fósforo y azufre.
“Son aquellos productores que innovan y apuntan a dosis de reposición, ajustando el momento de la aplicación. Esta es una estrategia que venimos difundiendo hace muchos años desde Fertilizar”, agregó Bassi.
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]]>La entrada Las razones de tanto nervio: La Argentina gasta más de 1.000 millones de dólares en importar fertilizantes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En el año 2019 se importaron 3,2 millones de toneladas de fertilizantes de distintos tipos, lo que representa casi un 68% de la utilización total. En total, las importaciones de fertilizantes demandaron divisas por 1.050 millones de dólares”, determinó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario sobre este tipo de insumos. Si esas importaciones se realizan a valor oficial, representarían un costo de 70 mil millones de pesos para los productores. Pero a dólar paralelo, esa cuenta se iría a 110 mil o 120 mil millones de pesos.
De allí tanto nervio por lo que suceda con el acceso al dólar oficial y la brecha cambiaria. Hay mucha plata en juego, en especial en el rubro fertilizantes. Y es que la Argentina depende fuertemente del mercado internacional. Del récord de consumo de fertilizantes que se logró el año pasado y que fue otro elemento clave para lograr una elevada cosecha en la campaña 2019/20, casi 7 de cada 10 kilos llegaron desde el exterior. Se usaron 4,6 millones de toneladas y se importaron 3,2 millones, exactamente el 68%.

En todos los rubros de le fertilización la Argentina muestra déficits. De acuerdo al cuadro precio elaborado por la asociación civil Fertilizar, la necesidad de importar se registra incluso en el renglón de los fertilizantes Nitrogenados, a pesar de que el país tiene una gran plante de Úrea. Se usaron 2,6 millones de toneladas de los cuales la mayoría fue importada, ya que Profertil aportó solo 1,2 millones.
En otros nutrientes el déficit es mucho mayor. Entre los fertilizantes fosforados también se importaron 1,2 millones de toneladas, la mayor parte de un consumo de 1,7 millones.
Solo entre los fertilizantes azufrados la oferta local de 123 mil toneladas superó a las importaciones, que fueron de 82 mil toneladas el año pasado. En el rubro Potásicos, casi toda la provisión llega desde el exterior.
Y todos estos númerros deberían crecer, porque en materia de reposición de nutrientes extraidos a los suelos, los niveles de fertilización siguen siendo deficitarios.

“En las últimas tres décadas, el consumo de fertilizantes se incrementó más de 10 veces, pasando de 300 mil toneladas en el año 1990 a 4,6 millones toneladas en el año 2019, según información de la “Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA)”. Este destacado del informe de la BCR debe consignar que han crecido mucho los gastos en importar ese tipo de insumos, porque no ha crecido en la misma proporción la oferta nacional de fertilizantes.
Dice el análisis firmado por Emilce Terré y Javier Treboux, analistas de la BCR, que a grandes rasgos “en nuestro país aproximadamente el 65% del fertilizante utilizado por la actividad proviene de la importación y el 35% corresponde a la industria nacional”. Aclara que “sin embargo, el crecimiento del uso de productos de fabricación nacional en los últimos años ha sido notable. Así, mientras que el consumo de fertilizantes de producción doméstica se ha incrementado en un 650% desde el 2000 hasta la fecha, el consumo de fertilizantes importados aumentó un 90%”.

En el período 2010-2019, las importaciones de fertilizante han crecido en un 34%, con el gasto en términos de valor incrementándose en casi un 12% en la década. “A pesar del importante progreso en la producción nacional de fertilizantes, queda a la vista lo dependiente del mercado externo que resulta este sector fundamental en la actividad”, describen los analistas rosarinos.
De allí tanto nerviosismos ante la pretensión del BCRA d limitar el acceso al dólar oficial de todas las empresas importadoras. A la Argentina, de cara a la campaña 2020/21, le queda mucho fertilizante por importar para repetir las marcas de consumo del año anterior.
En rigor, en el primer cuatrimestre de 2020, según datos de INDEC citados por este informe, se importaron solamente 700.000 toneladas de fertilizantes de distintos tipos, contra los 3,2 millones de todo 2019. “En valor, estas importaciones significaron una erogación de unos 192 millones de dólares”, se marcó. En una cuenta rápida, faltaría importar por 800 millones de dólares.
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]]>La entrada El uso de fertilizantes volvió a crecer en 2019, sobre todo en azufre y fósforo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Una vez más la siembra de gramíneas fue el principal motor de este mercado. Tanto el trigo como el maíz, y el maíz tardío inclusive, han mejorado en el manejo de la tecnología y este es un aspecto muy positivo para la productividad y la sustentabilidad de los sistemas”, señaló Jorge Bassi, presidente de la asociación.
Los fertilizantes de mayor uso, los nitrogenados, crecieron también 8%, menos que los aportes de Azufre y Fósforo. Al respecto, Bassi explicó: “En los años anteriores se había corregido en forma muy importante el uso de nitrogenados, pero esta campaña el productor comenzó a dar más importancia a la fertilización de fósforo y azufre, tanto en gramíneas como en soja. Es impensado concebir la producción agropecuaria si las plantas no cuentan con cantidades suficientes de estos nutrientes, por eso celebramos la mejora en la utilización de la tecnología, que nos conduce hacia un camino de productividad y sustentabilidad”, reforzó el directivo.

En definitiva, el volumen de fertilizantes nitrogenados utilizados en el total de la producción argentina fue de 2,6 millones de toneladas. Le siguen los fertilizantes fosfatados con 1,7 millones de toneladas, los azufrados con 0,20 millones, y luego se encuentran los fertilizantes potásicos, con 0,07 millones.
Desde la entidad reafirmaron la tendencia a un incremento de la reposición de nutrientes en cultivos de trigo y maíz pero también advirtieron sobre una creciente fertilización del cultivo de soja. “Se está despertando la fertilización en soja, con productores líderes que hoy la fertilizan con dosis mayores a los 100 kg/ha. Pero aún tenemos mucho por mejorar en este aspecto”, destacaron.
Del total de toneladas consumidas en 2019, aproximadamente un 66% corresponde a productos importados y los principales países de origen son: Estados Unidos, China, Rusia, Marruecos y Egipto.
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]]>La entrada Martín Díaz Zorita: “Se incrementó el uso de nutrientes, pero con diez años de atraso” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El nutriente que hoy presenta mayor limitación en el país es, según Díaz Zorita, el nitrógeno. “Hoy no podemos pensar en hacer maíz o trigo sin un fuerte suplemento nitrogenado, y eso implica un buen asesoramiento para saber cómo ajustar la estrategia, dosis, fuente y momento de aplicación, de modo que impacte de modo positivo en el sistema productivo y sea rentable”.
Escuchá el reportaje completo realizado a Martín Diaz Zorita:
El coordinador técnico de Fertilizar agregó que “la información relevada por el Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), por estudios de mapas de suelos y por informes de universidades y laboratorios es que el 90% de los lotes en los cuales producimos cualquier cultivo, está limitado en fósforo y en azufre. En este último aspecto, hay que tener en cuenta que un manejo balanceado con nitrógeno mejoraría la eficiencia al agregarle azufre”.
“También se observan deficiencias de zinc, que es un micronutriente crítico para producir maíz y soja. Lo mismo ocurre con el potasio, sobre el cual también se observa déficit”, indicó el experto.
Para el especialista, “dentro de 7 a 10 años hablaremos más seguido de estos aspectos para evaluar cómo reforzarlos. En este punto, los análisis de suelos nos ayudarán a definir no solo las dosis a aplicar, sino que también nos indicará en qué lote debemos reforzar o ahorrar aplicaciones para ser mas eficientes a nivel de sistema”
-¿Es tacaño el productor y repone poco?- le preguntamos a Díaz Zorita.
-La reposición es una consecuencia acerca de cómo interpretamos las variables. Hoy la foto de Argentina nos muestra que extraemos de un socio que es el suelo, el cual se está cansando y nos está pidiendo un poco más de ayuda. Pero no es que el productor sea tacaño, ya que es eficiente, le dio sustentabilidad a los sistemas, incorporó las prácticas como la siembra directa en el momento justo, no sólo para conservar el suelo, sino para ser eficiente en el uso del agua y hacer una agricultura de alta producción- respondió.
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]]>La entrada Fernando García: “La agricultura continua requiere nutrientes que en muchos casos ya no encontramos en el suelo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En dicho simposio se analizó la pérdida año a año de nutrientes. Si bien en el país se incrementaron los niveles de fertilización (4 millones de toneladas de fertilizantes utilizados el año pasado), los suelos siguen deteriorándose. “Los rindes son más elevados y los granos extraen entre 30 a 50% de la fertilidad de los suelos. Siempre estamos corriendo atrás del ratón”, dijo García a Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa con Fernando García:
El agrónomo analizó el uso de los suelos en la pampa húmeda. Contó que el uso intensivo con agricultura continua de altos rindes comenzó en la década de los noventa, con el despegue de la soja. Sin recaudos de reposición de nutrientes, la idea equivocada de una fertilidad absoluta de los suelos argentinos, llevó a que hoy existan ciertas limitantes y faltantes de nutrientes esenciales, como el fósforo.
“Estuve en Rusia, Estados Unidos y Mongolia. Vi los suelos más fértiles del mundo y el clima argentino sigue siendo espectacular. Pero hay que empezar a cuidar los suelos, tanto el aspecto químico (fertilidad), como físico”, recomendó el especialista.
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]]>La entrada Jorge Bassi: “Sobran motivos para no fertilizar, pero entre todos tenemos que defender la productividad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bassi hizo esta observación sobre el déficit de fondo, si bien a la vez festejó el consumo récord de fertilizantes en la última campaña, con 4,3 millones de toneladas comercializadas. Remarcó que ha sido lineal la relación entre el uso de estos insumos con el alto rinde que tuvieron los cultivos, y que arrojarían una cosecha récord de 145 millones de toneladas. Según el titular de Fertilizar, a grandes rasgos se necesita 1 millón de toneladas de nutrientes para incrementar en 24 millones de toneladas los volúmenes de granos cosechados.
“Pero seguimos empobreciendo los suelos. La realidad es que tenemos que reaccionar más rápido. Los mapas ya nos muestran que habrá limitantes graves en ciertas zonas con nutrientes esenciales y sería una tontería perder una cosecha por eso, cuando lo venimos advirtiendo”, destacó Bassi.
Aquí la entrevista completa con el presidente de Fertilizar:
Para Bassi, lo que termina pasando es que ante una coyuntura complicada el productor deja de lado la prioridad de fertilizar. “Es como una hoja en un escritorio con una pila de papeles en las que el productor mira el clima, los mercados, la relación insumo-producto, sus finanzas, cómo cambian las reglas políticas… Recién después ve la fertilización”, lamentó.
Pero el especialista subrayó: “Hay que jerarquizar esto porque ya el suelo nos está indicando que las luces amarillas están prendidas en muchos nutrientes. Y ya no nos falta un solo nutriente, sino que tenemos que aplicar todos. Pero nos sobran motivos para no fertilizar, pero tenemos que defender la productividad de todo el sector, porque estamos todos en el mismo barco”, enfatizó.
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]]>La entrada Andrés Grasso: “El consumo de fertilizante debería superar las 5 millones de toneladas como mínimo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Andrés Grasso integra el comité técnico de la Asociación Civil Fertilizar, que se fundó en la década de los ’90 para potenciar el consumo de fertilizantes en los cultivos extensivos, contó que en estos treinta años hubo pocos momentos de altos consumos como en el presente. “Hubo uno en 2007, con 3,7 millones de toneladas; y otro con el mismo nivel en 2011. Después nos vamos a 2017, con 3,8 millones”, informó.
Bichos de Campo consultó a Grasso cuál sería el volumen ideal de fertilizantes aplicados para reponer los nutrientes extraídos cada año de los suelos argentinos. Según cálculos agronómicos, la marca debería superar como mínimo los 5 millones de toneladas. Es decir, a pesar del récord, los niveles de consumo se hayan un 20% por debajo del ideal.
“En un 70 % de los casos producimos a expensas de lo que nos da el suelo”, destacó el especialista.
Aquí la entrevista completa con el técnico de Fertilizar:
En cuanto a la oferta de fertilizantes, para Grasso la Argentina se encuentra en muy buenos términos. Destacó que solo se deben importar ciertos fertilizantes fosforados que resultan imposibles de producir en el país. Pero que en el caso de los nitrogenados, la provisión de urea está bien cubierta con la planta de Profértil en Bahía Blanca.
Un caso particular es el del potasio, nutriente que no es deficitario hoy en los campos argentinos pero que en el vecino Brasil sí lo es. En la provincia de Mendoza existe una mina con cantidades considerables de potasio y para Grasso puede ser una buena oportunidad para explotarla. La compañía Vale lo intentó años atrás, pero el proyecto fracasó debido a la inestabilidad económica y política.
Por último, el técnico hizo referencia a la actitud y el conocimiento en fertilización por parte del productor argentino. “Desde Fertilizar hemos hecho muchísimos relevamientos para ver cómo decide el productor la dosis de fertilizante: Están conscientes que la nutrición juega un rol decisivo en el rinde de su cultivo y que es la llave que deben mover para pasar el rendimiento medio porque la genética u otras cuestiones de insumos existen”.
Pero al mismo tiempo reconoció que “la factura del fertilizante es grande y juega el riesgo productivo. Al no existir seguros y ante un año con un horizonte de precios bajo, (los productores) son conservadores. Ahora, cuando las expectativas se abrieron con la liberación de mercados y retenciones, claramente se notó un mejora en el consumo”, destacó.
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]]>La entrada Jorge Bassi: “Debemos dar el salto grande en los próximos años fertilizando la soja” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-¿Existe conciencia por parte de los productores sobre la necesidad de fertilizar?- preguntó Bichos de Campo.
-Sí, a esta altura y en la región pampeana, (los productores) saben de la necesidad de medir y aplicar nutrientes. Pero todavía se sigue evaluando los nutrientes de a uno, cuando ya no es posible descartar de plano la falta de cualquiera de los principales -Nitrógeno, Fósforo, Azufre y Zinc- que puedan limitar la productividad. Hoy recomendamos aplicar estos cuatro para evitar reducir la eficiencia del paquete- contestó Bassi.
Aquí la entrevista completa con el directivo de Fertilizar:
“A veces, por ahorrarse los nutrientes 5 o 6 dólares por hectárea, con los nutrientes más baratos, como azufre y zinc; terminan limtando el potencial del cultivo”, lamentó el especialista.
-¿Y qué sucede en la zona extrapampeana?
-Justamente estuve viajando en el último año al norte argentino y noté que recién están descubriendo el fertilizante. Y eso los llena de entusiasmo, porque ven que parte del problema -además del clima- era una nutrición deficiente. En el NEA existe una falta considerable de materia orgánica, que se expresa en deficiencia de Nitrógeno y Azufre, y eso los estaba restringiendo en hasta 2000 kilos en trigo y 1000 kilos en girasol, que es la respuesta que se está viendo. Y en el NOA, en aquellos lotes muy poroteros, la deficiencia en Fósforo alcanza al 20 a 30% de los suelos.
Con los números récord sobre el consumo de fertilizantes en 2018, Bassi abrió el abanico y precisó cuánto se llevó cada cultivo: “A grandes rasgos, 1.200.000 toneladas fueron para trigo y maíz. 250.000 toneladas se usaron en cebada, que siempre se hace con buen nivel tecnológico y 600.000 toneladas para la soja”.
En ese sentido, evaluó Bassi que “en soja queda mucho por crecer, ya que muy pocos productores la fertilizan adecuadamente, solo los productores de punta. Y es donde podemos y debemos dar el salto fuerte en los próximos años. Los productores tienen muy clara la necesidad (de nutrientes) de las gramíneas, pero no todavía de la oleaginosa. Es verdad que es una apuesta de 50 a 60 dólares más por hectárea, pero los beneficios la recuperan con creces”,aseguró.
Por último, el experto destacó la evolución por nutriente: “Es interesante, porque hasta 2015 venían empardados el Nitrógeno y el Fósforo. Pero luego el aumento de área de gramíneas (trigo y maíz), el nitrógeno trepó al 60% de los nutrientes aplicados. Esto ha subido notablemente el potencial del trigo, sobre todo aquel sembrado de la ruta 5 para arriba, que solía carecer de calidad”, finalizó.
La entrada Jorge Bassi: “Debemos dar el salto grande en los próximos años fertilizando la soja” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Luis Ventimiglia: “Tenemos que ser más profesionales en el cultivo de soja” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En una charla organizada por Fertilizar, la ONG que agrupa a los proveedores de ese tipo de insumos del país, el técnico del INTA dejó claro que están dadas todas las posibilidades para crecer en rindes, desde el punto de vista genético y del ambiental. Mostró en su charla que existen rindes internacionales de soja que llegan a los 11 mil kilos/hectárea y que en el país se han visto casos 9 mil kilos de promedio en algunos lotes. “Y hemos visto en monitores de rinde de cosechadoras zonas que superan dicha marca”, desafió.
Entonces, la pregunta era obvia: ¿Por qué hay muchos campos que obtienen solo 3 mil kilos o menos de soja?
“El rendimiento no se construye con una práctica sola. No es solamente fertilizar adecuadamente. También hay que atender malezas, barbechos, realizar una siembra adecuada. Claro que tratamos con una producción a cielo abierto, en la que dependemos de la lluvia y hasta puede caernos granizo. Pero en aquellos años donde las condiciones se dan, ahí tenemos que potenciar los rindes”, explicó Ventimiglia a Bichos de Campo.
Escuchá la entrevista completa al profesional del INTA:
El técnico consideró que se debe poner la lupa en aquellos campos de buenas condiciones, en los que existen brechas de tal vez 2 mil kilos, para comenzaa a hacer bien las cosas. “No hay que ponerse a resolver cosas imposibles, como un campo lleno de sal en que quiero que crezca el pasto, sino apuntalar un campo bueno que obtiene 3 mil kilos de soja y puede llegar a 5 mil”, precisó.
“Tenemos que ser más profesionales, tanto el técnico como el productor. No es cuestión de sembrar de más para cubrirse de errores. ¿Qué sembrás? ¿De qué calidad? ¿Cuántos analizan semillas?”, interrpgó Ventimiglia, que insistió: “Tenemos un camino larguísimo pero se pueden achicar brechas”.
-¿Por qué el productor concibe a la soja como un cultivo de baja tecnología?- le preguntó Bichos de Campo.
-Porque la soja sin tecnología produce, a diferencia de otros cultivos. Arriesgan menos y se terminan conformando con menos. Y no sabe todo lo que está dejando de ganar. Una cantidad enorme para el país y alimentos para el mundo- respondió Ventimiglia.
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