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fincas – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 07 Sep 2021 18:42:24 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png fincas – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 La usurpación de una chacra en el Alto Valle dejó entrever la triste situación que afrontan las fincas productoras de peras y manzanas http://wi631525.ferozo.com/la-usurpacion-de-una-chacra-en-el-alto-valle-dejo-entrever-la-triste-situacion-que-afrontan-las-fincas-productoras-de-peras-y-manzanas/ Tue, 07 Sep 2021 18:22:37 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=79046 El fin de semana pasado las hermanas Beatriz y Mariela Tarifa se encontraron con una situación desesperante: un grupo de personas había ingresado a su finca ubicada en el barrio Costa Oeste de Allen, en Río Negro, y estaban comenzando a subdividir con palos y carteles su terreno. A los gritos les pidieron que se […]

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El fin de semana pasado las hermanas Beatriz y Mariela Tarifa se encontraron con una situación desesperante: un grupo de personas había ingresado a su finca ubicada en el barrio Costa Oeste de Allen, en Río Negro, y estaban comenzando a subdividir con palos y carteles su terreno. A los gritos les pidieron que se fueran, pero no hubo caso, y hoy la causa terminó en manos de la Justicia.

Por desgracia esta no es la primera toma que afronta la familia Tarifa, que ya perdió seis hectáreas en un predio adjunto, a manos del mismo grupo de invasores. El lote que ahora está en disputa tiene siete hectáreas y está ocupado por 150 familias, que desde hace tiempo venían presionando a las hermanas, según las denuncias.

“La familia tenía peras y manzanas. La gente de acá les prendió fuego la chacra, les han robado postes y alambres. En este momento tienen plantas chiquitas de manzanas y el resto lo han destinado a maíz y alfalfa”, contó Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, a Bichos de Campo. Desde el primer momento, la Federación se psuo al servicio de las damnificadas.

Del conflicto participó incluso la intendenta de Allen, Liliana Martín, quién se reunió con los representantes de la toma para acercarles copias del título de propiedad y de los planos de la Dirección de Catastro, pero éstos se negaron a recibirlos.

En este punto podría pensarse que se trata de una nueva situación provocada por el déficit habitacional del país, aunque Hernández sostiene que el verdadero motivo es otro.

https://twitter.com/FederacionFrut1/status/1435261852238426117

“Se usa la toma de tierras como un medio de venta inmobiliario. Toman los terrenos y luego se los venden a otros. Se ha hecho una costumbre en el período de elecciones porque en estos momentos nadie se atreve a sacarlos por temor a perder votos. La Justicia después no los saca más”, dijo a este medio. Y a continuación agregó que “como Federación defendemos la propiedad privada, más allá de que sea o no productiva, de que la estén o no trabajando; es propiedad privada y se tiene que respetar”.

Es allí donde reside el quid de la cuestión: muchas chacras se han abandonado y muchos frutales se han erradicado debido a la baja sostenida en los rendimientos de la fruta –que es un 20% menor al rendimiento de otros países del hemisferio sur-, acompañada de una baja inversión, lo que genera un círculo vicioso de baja calidad y escaso retorno económico que, finalmente, termina con la salida de las fincas del circuito productivo.

Si entre 2008 y 2010 había entre 8000 y 9000 productores primarios activos en la región, es decir, que vendían su producción a terceros, hoy quedan alrededor de 1200 en todo el Alto Valle.  “Los lugares que se toman son lugares elegidos, y mucho tiene que ver con el tema inmobiliario. Acá, en la zona del Alto Valle, supo haber entre 60.000 y 70.000 hectáreas en producción bajo riego. Hoy por hoy no creo que haya más de 30.000. Lo demás se ha abandonado o loteado”, explicó a Bichos de Campo José García, productor y presidente del Consorcio de Riego de General Roca.

El sistema de riego es provincial, aunque se encuentra manejado por un consorcio de productores. Por cada hectárea se paga un canon de riego anual que en promedio está en 5000 pesos. Aquellos lotes que han dejado de producir, han dejado también de pagarle al sistema. Este dato no es menor ya que eso genera un aumento de costos para quienes sí siguen aportando y dependiendo del riego.

“En General Roca, por ejemplo, si la hectárea deja de ser productiva, debe seguir pagando o desempadronarse, es decir, renunciar al sistema de riego de por vida. Eso sale 100 veces el canon de riego, es decir 500.000 pesos; es una traba para evitar que se desempadronen las chacras y se achique aún más la actividad”, indicó García.

Fruta marchita: Un informe muestra el largo pero constante proceso de decadencia de la fruticultura argentina

Esas tierras, que sí tienen dueño, entran en un estado de abandono ante la baja rentabilidad de la actividad y la migración de los más jóvenes hacia los centros urbanos; las plantaciones quedan así inmersas en un descuido hasta que se pierden. Es en ese contexto es que empieza a jugar la presión del sector inmobiliario.

“La autorización de un loteo la tiene que dar el gobierno provincial. Hay una ley que indica que tienen que tener el libre deuda de la chacra. La mayoría, por no decir todas, habilitan los loteos para hacer barrios privados o casas quinta. Esa gente podría irse más lejos, hacia hectáreas desocupadas junto a las bardas, y es lo que impulsamos, pero no tenemos mucha ayuda del gobierno”, expresó con pesar García.

Y como si esto fuera poco, a la rapiña inmobiliaria hay que sumarle la petrolera, ya que muchos productores recibieron la visita de empresas que buscan explotar el gas y el petróleo que hay debajo de sus pies, para lo que les ofrecen alquilar algunas parcelas. Por esa situación no es extraño ver fincas con peras y manzanas, y una boca de extracción pegada al lote.

Este es parte del contexto que atraviesa a varias localidades del Alto Valle, entre ellas a la ciudad de Allen, que, si bien carga con el título de “Capital Nacional de la Pera”, refleja ahora una falta total de planeamiento territorial y de promoción de la actividad frutícola.

Fotos: Juan Thomes – Diario Río Negro

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Federico Maranzana, de la empresa Nynagro, nos introduce en la cosecha del limón, que es clave para Tucumán por la alta demanda de mano de obra http://wi631525.ferozo.com/federico-maranzana-de-la-empresa-nynagro-nos-introduce-en-la-cosecha-del-limon-que-es-clave-para-tucuman-por-la-alta-demanda-de-mano-de-obra/ Mon, 19 Jul 2021 21:28:16 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=73552 Federico Maranzana es el gerente de Nynagro, una empresa con más de 25 años de trayectoria en la producción de limones, que destina sobre todo al exigente mercado en fresco para la exportación. Una de sus principales fincas se ubica en la localidad tucumana de Los Nogales. Son 60 hectáreas que compró su padre Antonio, […]

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Federico Maranzana es el gerente de Nynagro, una empresa con más de 25 años de trayectoria en la producción de limones, que destina sobre todo al exigente mercado en fresco para la exportación. Una de sus principales fincas se ubica en la localidad tucumana de Los Nogales. Son 60 hectáreas que compró su padre Antonio, más conocido como Nino Maranzana, en 1988. Allí pudo ver Bichos de Campo como es la actividad en estos meses de cosecha.

Entre muchachos que iban y venían cargando bolsones con limones que descargaban en los pallets que luego serían llevados hacia una planta de empaque que tiene la empresa en la misma zona, Federico nos explicó que si se piensa producir para el mercado en fresco un buen rendimiento a lograr debe rondar entre 45% y 50% de las frutas de cada árbol, dejando el resto para la industria. Para eso hay que extremar los cuidados y seleccionar la fruta en el momento preciso.

“Es todo cuestión de oferta y demanda, pero nuestro mayor interés es sacar la fruta fresca porque tiene mayor valor que si la entregáramos a la industria”, dijo Maranzana. Del 1,4 millones de toneladas de limones que se cosechan en Tucumán, solo 250 mil toneladas van como fruta fresca a la exportación y otras 150 mil toneladas se destinan al mercado local. El resto, casi 1 millón de toneladas, lo absorbe la industria.

Mirá la entrevista completa a Federico Maranzana:

Aproximadamente en una hectárea de plantas de limón se producen de 50 a 75 toneladas del cítrico, siempre dependiendo del tipo de plantación. En esos casos, el objetivo de Nynagro es que poco más de 35 toneladas por hectárea se destinen al mercado en fresco.

La cosecha del limón arranca a fines de febrero en la zona sur tucumana, donde suele haber mayor índice de lluvias, mientras que en otra zona ubicada más hacia el oeste de la capital provincial, la recolección empieza hacia fines de abril o principios de mayo y se extiende hasta fines de julio o agosto. “Hay varios cortes, pero el primero siempre es el que suele tener más cantidad y calidad de fruta”, aseguró el empresario.

Un aspecto característico del limón es que su cosecha es manual. “El cosechero tiene un aro de entre 60 y 64 milímetros y eso es lo que le dará la pauta acerca de cuál es el limón que debe cortar. Entonces el limón más chico queda en la planta y el otro se corta con tijera y va a su maleta”, describió. En sucesivas pasadas irán recolectando la fruta que va quedando, aunque cuanto más tiempo pasa peor es su calidad.

En cuanto al tratamiento de las plantas, Maranzana indicó que realizan una serie de cuidados agronómicos y culturales. “Se hacen aplicaciones de fungicidas e insecticidas desde el mes de septiembre hasta febrero o marzo. Obviamente, una finca preparada para exportación requiere de muchas más aplicaciones que una fruta preparada sólo para fábrica”, señaló.

Federico es uno de los cuatro hijos socios junto a su padre Nino. Una vez armada la sociedad con el nombre de Nynagro en el 2000, fueron agrandando la producción de a poco, hasta llegar a tener las 200 hectáreas actuales. La firma tiene tres fincas donde produce limones: Norma, Nino y La Soñada, pero además tiene campos en el sur tucumano, en localidad de Taco Ralo, donde produce granos -entre ellos la chía- y crían ganado, totalizando más de 4000 hectáreas.

La cosecha de la fruta es bastante particular, porque a diferencia de otras actividades zafreras que son estivales, el limón convoca mucha demanda de mano de obra en los meses de otoño e invierno. Los cosecharos, además, suelen comenzar a trabajar a mediodía y hasta las cinco de la tarde, cuando comienza a caer el sol. Usualmente las empresas contratan cuadrillas y tercerizan esa labor. Muchos de esos trabajadores continúan luego con la temporada de la frutilla o el arándano. Y ya entrada la primavera viajan a otras provincias, como Mendoza o Río Negro, para continuar trabajando en la cosecha de otras frutas.

El personal permanente de las fincas se ocupa, entre otras cosas, de la implantación de nuevas parcelas. La vida productiva de un limonero llega a los 25 años. En Nynagro intentan renovar el 5 al 10% de la superficie todas las temporadas.

“Cuando pones una planta de estas vos sabés que tenés que estar 30 años invirtiendo”, nos dijo Federico, que solo pide de los gobiernos mayor apoyo crediticio y obras de infraestructura que alivien los altos costos de exportación. Es lo que falta. Celebra en cambio que se hayan abierto muchos mercados.

-El limón es importantísimo para Tucumán en términos laborales y económicos. ¿Vos, como empresario, te sentís importante?

-Toda persona que pueda generar una trabajo suma. La actividad del limón es muy importante para Tucumán justamente por la demanda de mano de obra que genera. La cosecha es manual, así que cuando hay algún problema de mercados (como por ejemplo el año pasado, cuando la Unión Europea cerró las importaciones) se siente a nivel social. Los mercados hay que abrirlos y después hay que cuidarlos.

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