Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]
SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'


Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/wi631525/public_html/wp-includes/wp-db.php:1519) in /home/wi631525/public_html/wp-includes/feed-rss2.php on line 8
folclore – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 19 Oct 2021 17:35:28 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png folclore – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Cantautor de los pagos de Rauch, Nieves Acosta busca mantener siempre vigente el canto surero: “La idea es que lo que nosotros vivimos no se pierda”, define http://wi631525.ferozo.com/cantautor-de-rauch-nieves-acosta-busca-mantener-siempre-vigente-el-canto-surero-la-idea-es-que-lo-que-nosotros-vivimos-no-se-pierda-define/ Tue, 19 Oct 2021 13:02:09 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=83204 Nieves Acosta es un cantor y compositor de los pagos “raucheros”, como a él le gusta decir. Nacido y criado en Rauch, desde que tiene memoria se siente ligado al campo en cuerpo y alma, y esa es una conexión que potenció cuando se inició en el mundo de la música -y particularmente en el […]

La entrada Cantautor de los pagos de Rauch, Nieves Acosta busca mantener siempre vigente el canto surero: “La idea es que lo que nosotros vivimos no se pierda”, define se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Nieves Acosta es un cantor y compositor de los pagos “raucheros”, como a él le gusta decir. Nacido y criado en Rauch, desde que tiene memoria se siente ligado al campo en cuerpo y alma, y esa es una conexión que potenció cuando se inició en el mundo de la música -y particularmente en el de la guitarra- cuando tenía solo cinco años. Hoy se dedica casi por completo al floklore surero, aquella música tan característica de la llanura pampeana y su gente. Con letras “modernizadas” como se ha modernizado el trabajo rural, Acosta busca mantener viva al sentimiento de vivir en el campo.

“El canto surero viene a ser el amor a la tierra, el amor a las cosas que uno vive. Yo vivo en la ciudad pero doy vuelta la manzana y estoy en el campo. Mi padre estuvo vinculado a las tareas rurales y uno va mamando esa cuestión”, dijo Acosta a Bichos de Campo.

¿Y el amor a la música? Ese también lo heredó de su familia. “El que no era loco era cantor”, recuerda el bonaerense entre risas.

Mirá la nota completa acá:

Siendo consciente de que el canto surero ya está perdiendo la popularidad que supo tener tiempo atrás, Acosta se esfuerza por trabajar sobre los fundamentos de esta música y apelar al recuerdo de las bases, aunque siempre investigando como sumar rítmicas que le den un valor agregado a su obra. Hoy forma parte de un dúo con un amigo de su infancia, con quien se reparte el trabajo de escribir las melodías y las letras.

“Nosotros estamos tratando de mostrar otras cosas: el campo de hoy, las recorridas, el chacarero, la maquina cuando va a la cosecha. Viviendo una historia, uno se puede expresar mucho mejor”, afirmó el cantor.

Es así que, por ejemplo, tiene letras sobre el sueño de un cosechero que espera ansioso la llegada de la máquina al potrero para trillar, y otras sobre las llanuras y montes de esa zona del sur de la provincia, donde los molinos están muchas veces lejos de las aguada.

La Peña del Colorado: Abelardo Epuyén pasó su vida “tropiando” penas con las que supo crear bellas canciones cordilleranas

“El canto surero todos los días va a menos. Escuchamos gente que dice versos pero no es lo mismo decir un verso que ser un proclamador, un cantor. La idea es dejar un legado, que la historia esta que nosotros vivimos no se pierda porque es lo que pasa. Hoy la juventud no escucha estas cosas, es como que estamos escribiendo otra historia”, consideró el músico.

A continuación Acosta concluyó: “Yo he pasado casi toda la vida haciendo esto y no pretendo llegar a ninguna parte, solamente hacerlo por gusto”.

La entrada Cantautor de los pagos de Rauch, Nieves Acosta busca mantener siempre vigente el canto surero: “La idea es que lo que nosotros vivimos no se pierda”, define se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
La Peña del Colorado: Don Osvaldo Sosa Cordero expresó en sus canciones el alma de sus paisanos del litoral http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-don-osvaldo-sosa-cordero-expreso-en-sus-canciones-el-alma-de-sus-paisanos-del-litoral/ Mon, 20 Sep 2021 13:57:33 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=80344 Mi amiga periodista de Santa Fe, Melisa Busaniche, me trajo la remembranza de uno de los más grandes poemas de Don Osvaldo Sosa Cordero, en su programa folklórico Bella Flor. Googleé la letra y la hallé en la página de mi amigo Luis Hardoy. Los invito a navegar en los profundos mensajes de estas dos […]

La entrada La Peña del Colorado: Don Osvaldo Sosa Cordero expresó en sus canciones el alma de sus paisanos del litoral se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Mi amiga periodista de Santa Fe, Melisa Busaniche, me trajo la remembranza de uno de los más grandes poemas de Don Osvaldo Sosa Cordero, en su programa folklórico Bella Flor. Googleé la letra y la hallé en la página de mi amigo Luis Hardoy. Los invito a navegar en los profundos mensajes de estas dos páginas.

Don José Osvaldo del Socorro Sosa Cordero nació un 6 de julio de 1906 en Concepción del Yaguareté Corá, Corrientes, y allí se nutrió de todo el paisaje y la cultura de los paisanos de los esteros correntinos. Pero aún siendo niño se trasladaría a vivir a Buenos Aires, donde también el tango lo cautivó.

Contó que de niño le dijo a su padre: “Yo quiero ser bohemio”.

Sosa Cordero fue poeta, autor, músico, compositor, dibujante, escritor y periodista. Comenzó escribiendo parodias, luego sátiras, espectáculos folklóricos y comedias musicales para diversas obras de teatro de Buenos Aires y de Corrientes.

En 1940 realizó una muestra plástica de sus dibujos sobre “El Tango en caricatura”. Autor de Cambá cua, Alma Guaraní, Juan Payé, A mi viejo Taragüí, Litoraleña, La Chonga, Naranjerita, Nendivei, Correntina y la polca Mi provincia guaraní, entre otras. Escribió la pieza Anahí, sobre la leyenda de la flor del ceibo, que fue incorporada al repertorio escolar de la Argentina desde el año 1943 e interpretada varias veces por el Coro del Teatro Colón.

Fue autor de más de 250 canciones de folklore y tango: chamamé, candombe, milonga. Escribió Charol, Café, Pialando Leguas, Yo llevo un tango en el alma, y mucho más. Produjo libretos y animación de audiciones para radio y televisión. Musicalizó el film Tierra extraña. Fue el primer director de cultura de Corrientes. Junto a Waldo Belloso grabó en 1967 la obra conceptual Kurundú (amuleto).

Cansado de ver tanta desvaloración por el género chamamecero, organizó el primer simposio de chamamé en la ciudad de Posadas. Integró el directorio de SADAIC, la Junta de Estudios Históricos de Santiago del Estero y la Academia Argentina de Idioma Guaraní. En 1985 recibió el premio Konex y es considerado entre los mayores autores de la poesía folklórica nacional.

Don Osvaldo falleció en Buenos Aires el 19 de septiembre de 1986. Hoy, el escenario del Anfiteatro “Tránsito Cocomarola”, de la ciudad de Corrientes, lleva su nombre.  Los invitamos a disfrutar uno de sus poemas, que revela su conocimiento y pasión por el paisaje y la cultura del paisano de su amado Litoral.

La tarde filtra zafiros / sobre el sueño de los pastos. / Un abanico de teros / se agita sobre el pantano. 

Se mezclan grises y añiles / bajo el alero del rancho / donde un paisano que puso / su jornada sobre el campo / pulsa una vieja cordiona / y con ella sigue arando.

Los hondos ojos se beben / En silencio aquel ocaso: / La agreste polifonía / Le penetra hasta las manos / Y van los dedos entonces / Apretando y apretando / Como requiriendo el zumo / De algún motivo increado.

Y allí el estero y el monte / Con su prodigio de pájaros / Y el mugido y el relincho / Y el palmar y los naranjos.

Caballitos invisibles / Van galopando en los bajos / Y un son dulce y primitivo / Sale volando hacia el campo.

Hombre, paisaje, sosiego, / Todo es uno, amalgamado / Para dar en chamamé / Lo que callan mis paisanos.

Chamamé De Osvaldo Sosa Cordero

Los despedimos invitándolos a escuchar una joya, llena de nostalgia: “Quedó mi corazón allá en Corrientes”, de Don Osvaldo Sosa Cordero y Edgar Romero Maciel, interpreta por Rodolfo María Regúnaga.

 

La entrada La Peña del Colorado: Don Osvaldo Sosa Cordero expresó en sus canciones el alma de sus paisanos del litoral se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
La Peña del Colorado: Una despedida a Jorge Sosa, quien escribió “no es lo mismo el otoño en Mendoza” y allí se murió http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-una-despedida-a-jorge-sosa-quien-escribio-no-es-lo-mismo-el-otono-en-mendoza-y-alli-se-murio/ Tue, 10 Aug 2021 14:14:50 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=75925 Al mediodía del miércoles 4 de agosto, Roberto Suárez, desde el Diario Jornada de Mendoza, llamó al escritor Rodolfo Braceli en Buenos Aires para avisarle que esa mañana, su amigo Jorge Sosa, el autor de la canción “Tonada de otoño”, más conocida como Otoño en Mendoza, con 75 años de edad acababa de fallecer en […]

La entrada La Peña del Colorado: Una despedida a Jorge Sosa, quien escribió “no es lo mismo el otoño en Mendoza” y allí se murió se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Al mediodía del miércoles 4 de agosto, Roberto Suárez, desde el Diario Jornada de Mendoza, llamó al escritor Rodolfo Braceli en Buenos Aires para avisarle que esa mañana, su amigo Jorge Sosa, el autor de la canción “Tonada de otoño”, más conocida como Otoño en Mendoza, con 75 años de edad acababa de fallecer en esa ciudad donde se había aquerenciado de joven.

Roberto le pidió a Rodolfo que escribiera algo en su homenaje y éste así lo hizo: “Reacciono puteando a la muerte. Otra vez ella, sin pedir permiso”.

Y continuó en un diálogo con ‘el Jorge’: “Flor de broma te mandaste -le digo-. Jorge, podrías haber avisado. Ni siquiera esperaste un otoño más, otro otoño en Mendoza. Decime, Jorge, ¿la Negra Mercedes (Sosa) te estaba esperando junto con Tejada Gómez y Bustelo y Marianetti y los otros compadres del horizonte?”

Alguien escribió con humor (en Alternativa Teatral) que Jorge Luis Sosa había nacido en Zavalla, provincia de Santa Fe. En busca de un futuro con buen pasar económico se fue a estudiar ingeniería en petróleo a San Juan y luego, a Mendoza, donde se quedó para siempre. Pero “por suerte para la ingeniería, no se recibió. Es más, se fue de la Facultad aplazado por él mismo”.

“Comenzó a trabajar en LV6 Radio Nihuil, con un grupo de irresponsables inscriptos. Así vinieron: ‘Los habitantes de la Noche’, ‘Jornada’, ‘Fiesta’, ‘Sol arriba’ y otros tantos programas más… Ganó algunos Martín Fierro, luego de lo cual se metió en la tele para molestar al mediodía y a la noche con sus monólogos”. Tiene varios libros escritos (fueron 14: ‘Confidencias”, ‘Los hombres de San Martín’, “Viaje al nacimiento de las nubes”, etc.) inclusive algunos que han sido leídos y todo”.

Transcribimos parte de un diálogo que el Diario Los Andes tuvo con Jorge:

-¿Cómo ingresaste en el mundo cultural?

-Yo participaba de una lista que había ganado las elecciones del centro de estudiantes de la facultad y me había tocado el cargo de secretario de Cultura. Así fue que comencé a tener contacto con distintos estamentos de la cultura de la provincia. Luego de eso ingresé al Coro de la Universidad.

-¿En tu familia había muchos escritores?

-Todos eran escritores. Pero mi padre principalmente. Él era locutor de una emisora de radio y muy estudioso de la cultura de Argentina y de América en sí. Y además era director de escuela.

-Cuando creaste el tema “Otoño en Mendoza”, ¿pensaste que iba a ser tan importante?

-No. En realidad, lo hice un día de abril que iba a tomar un micro a la Terminal. Ese día las montañas se veían azules, el cielo iba desde celeste hasta naranja y los árboles estaban amarillando. Ahí me dije la frase “no es lo mismo el otoño en Mendoza”. Cuando llegué a mi casa me senté a escribir y fue como si me la dictaran. Desde la letra inicial hasta el punto final. Ahí se la di a Damián Sánchez y él la cajoneó. Esto fue en 1978 aproximadamente. Dos años después, en un asado, Damián me preguntó si recordaba la poesía de otoño que había compuesto y la verdad es que no me acordaba. Pero se levantó, me dijo que la había hecho tonada y me la cantó. Para mi era una tonada más. Pero el intérprete, que era Pocho Sosa (en la foto), estaba ahí y se dio cuenta de que el tema estaba muy bueno. Nos dijo que no teníamos idea de lo que habíamos compuesto.

-Pero fue un gran éxito…

-A los dos años de eso comenzamos a hacer un espectáculo en conjunto con Pocho. E incluimos el tema. Y nos empezó a causar sorpresa cómo la gente lo cantaba. Esa fue la confirmación de que era un éxito. La verdad es que el tema nos pasó por encima. Fue elegido, en una encuesta del Diario Los Andes, como la canción mendocina del siglo.

-Tuviste una gran relación con Mercedes Sosa…

-A Mercedes la conocí a través de Pepete Berti, que era su guitarrista. Él le pasaba nuestros temas a ella. El primero que grabó se llamó “Marrón” y también “Hermano dame tu mano”, que aquí no es tan conocido. Pero es una canción muy famosa. Con “Hermano…” y “Otoño en Mendoza” ganamos un premio Grammy junto a Mercedes. … Compartimos mucho con ella. De hecho nos tratábamos de ‘pariente’ por tener el mismo apellido…

-¿Cuándo comenzaste a hacer monólogos en televisión?

-Los primeros los hice en el canal de cable Aconcagua. Luego de eso me fui a Buenos Aires a dirigir la revista Billiken y a mi regreso a Mendoza comencé en Canal 9. Originalmente eran al mediodía antes del noticiero. Después cambiaron a la noche y llegamos a hacer hasta dos monólogos por día. Creo que esa fue mi mayor trascendencia. Me gustó mucho hacer televisión de esa manera. De todos modos, si comparamos los medios, me gusta mucho más la radio. Es mucho más caliente. La tele es fría. Pero la televisión ha hecho que me conozca mucho la gente. Voy por la calle saludando todo el tiempo y en el interior de la provincia sucede mucho más.

-Y te convertiste en un mendocino más…

-Yo me considero mendocino. Jamás voy a renegar del lugar donde nací. Pero aquí me han pasado muchas cosas muy buenas.

-¿Alguna vez imaginaste que podía sucederte todo esto?

-No. Mi ambición era escribir y por suerte lo hice y lo sigo haciendo. Y creo que esa ambición me fue llevando a otros sitios.

-¿Qué es lo que más disfrutás de tu día a día?

-Escribir e ir a la radio son mis dos grandes pasiones.

Esto también escribió Braceli, de Jorge: “¿Cómo es posible que los santafecinos lo hayan dejado ir? El caso es que Mendoza desde hace años se viene beneficiando a rajacincha como consecuencia de esta distracción, de este garrafal descuido de los santafecinos”…

“Un tipo así de diverso, en sus dones, no se consigue todas las décadas. …la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza lo ha declarado, ¡por fin!, Ciudadano Ilustre,…: es periodista, actor, cantante, monologuista, hacedor de minibiografías, escritor, poeta, letrista multiplicado por las canciones, contador de la historia provincial traspapelada por el olvido o por el ninguneo… hace con igual destreza periodismo gráfico, radial y televisivo… Al compás del mate en la radio, y …de un cafecito en la peatonal. Pienso que al Jorge Sosa le hubiera alcanzado con ser autor de una sola canción, “Otoño en Mendoza”, para justificar su paso por estas viñas…”.

Finalmente Braceli se dirige a él: “Brindo con luminoso vino oscuro, por la tenacidad de tu entusiasmo. A las calles se les pone nombre, eso mismo debiéramos hacer con las acequias. Alguna laaaarga acequia mendocina deberá llevar tu nombre, Jorge Sosa… Mientras tanto, ahí va, Jorge, este besito en tu incansable y prodigiosa mollera”.

No se pierdan su monólogo “Reivindicación del poto” (cola, en mapuche) ante estudiantes de Comunicación Social en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNCuyo, en 1993:

La entrada La Peña del Colorado: Una despedida a Jorge Sosa, quien escribió “no es lo mismo el otoño en Mendoza” y allí se murió se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
La Peña del Colorado: Sin haber sido “hombre de campo”, Víctor Abel Giménez fue un genial intérprete de la ruralidad http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-sin-haber-sido-hombre-de-campo-victor-abel-gimenez-fue-un-genial-interprete-de-la-ruralidad/ http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-sin-haber-sido-hombre-de-campo-victor-abel-gimenez-fue-un-genial-interprete-de-la-ruralidad/#comments Fri, 04 Jun 2021 12:30:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=69094 Su nombre es Víctor Abel Giménez. Poeta, recitador, guitarrero, cantor, bailarín, libretista y comunicador social, “Vasco” (sin “el”) nació el 9 de enero de 1922 en la localidad bonaerense de Coronel Vidal, que por entonces se conocía como “Arbolito”, por el legendario aborigen ranquel que degolló al Coronel Rauch. Su padre recibía la correspondencia para […]

La entrada La Peña del Colorado: Sin haber sido “hombre de campo”, Víctor Abel Giménez fue un genial intérprete de la ruralidad se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Su nombre es Víctor Abel Giménez. Poeta, recitador, guitarrero, cantor, bailarín, libretista y comunicador social, “Vasco” (sin “el”) nació el 9 de enero de 1922 en la localidad bonaerense de Coronel Vidal, que por entonces se conocía como “Arbolito”, por el legendario aborigen ranquel que degolló al Coronel Rauch.

Su padre recibía la correspondencia para las estancias de la zona, tenía la casa de venta de artículos del hogar, una agencia de autos y un motor generador, ya que cuando era niño no había usina hasta las seis de la tarde. Mamó desde chico toda la cultura del hombre de campo y aprendió su lenguaje criollo, porque en ese pueblito rural, donde se celebra hoy la Fiesta del Potrillo, se convivía con el gauchaje. Así él “pateaba” en el potrero y se interesaba por el modo de hablar de paisanos como Feliciano Berro, que detrás de cada palabra decía un refrán criollo.

Relata Raúl Risso que “Vasco” recordaba con pícara sonrisa que en quinto grado de primaria cuando la maestra le daba tema para una redacción, él la desarrollaba pero en verso. Y que siempre recordaba con mucho aprecio a su tío Alejo Rípodas, su amigo y guía, quien le supo inculcar el amor por nuestras costumbres y tradiciones gauchas. Fue él quien le enseñó tono y dominante, y luego con él conformó un dúo folklórico. Cantaban en las yerras, las fiestas de campo, los cumpleaños, y allí le nació una vocación que lo llevó a escribir poemas camperos y letras de canciones, que luego fueron musicalizados por grandes artistas del folklore argentino. Llegó a cantar con la orquesta de su pueblo, y decidió partir a probar suerte en Buenos Aires. Le fue tan bien con su talento, que desarrolló una carrera espectacular: realizó innumerables programas radiales y de TV, animó festivales y jineteadas y recibió importantísimos premios y honores. Cobró tanta importancia su obra que a sus canciones las interpretaron José Larralde, Alberto Merlo, Argentino Luna, Víctor Velázquez, Claudio Agrelo, Coco Díaz, Daniel Reguera, Justo Morales, Pedro Herrera, Domingo Prat y tantos otros que, además, le pusieron música a sus poemas.

Dice Raúl Risso que “ha sido quizás en la temática pampeana, donde más ha trascendido con títulos como: `Llenar de coplas el campo`, `Antes supimos tener`, `Los blancos de Villegas`, `Este oficio de cantor`, `El mulato Guevara`, `Pulpería La Colorada` y poemas como `Un peón…Segundo Molina`, `Cosas que pasan`, `El Pampa Rosendo` y tantos otros”.

Cuatro canciones de su autoría llegaron a ser las oficiales del pueblo. Citamos tres: “La del caballo Bragado”, “Una huella para la ciudad de Victorica” (La Pampa) y “Soy de Arbolito”, que fue canción oficial del partido de Mar Chiquita, uno de los temas que más quería él porque luchó para que Coronel Vidal, su pueblo, se llamara Arbolito, hasta que al menos logró que figurara oficialmente como su segundo nombre.

Cuenta también Risso que como no siempre lo artístico da para vivir, “Vasco” tuvo otras actividades, y que por espacio de 40 años fue agente de seguros en su pueblo, gerente de hotel en Mar del Plata y síndico de una importante empresa. Explica además que “Vasco” Giménez “no fue un hombre de campo, pero “las tradiciones gauchas calaron tan hondo en su espíritu, que supo interpretar cabalmente la vida rural y transmitir todas esas sensaciones a sus versos, que hace que el que desconozca ese aspecto de su vida, lo imagine acabadamente como un hombre de campo”.

Algo similar señala el poeta y cantor yupanquiano de Río Grande do Sul, Demetrio Xavier, respecto de Don Ata, que no fue un obrero rural sino que compartió momentos y situaciones de ellos, para poder contar y cantar sus vidas y oficios con fundamento. Ambos fueron geniales intérpretes de la ruralidad.

Víctor respetaba y admiraba al trabajador rural. Decía: “- … Si le hice versos al carrero, es porque he visto a alguien llevar esa profesión con tanto orgullo que me emocionó, o yo he probado la experiencia. Me parece muy atrevido hacer una zamba sin ser del norte, o una tonada sin ser de Cuyo, pero si éstas se hacen con el respeto y la gracia de ser argentino, es aceptable.”

Pero recién de grande decidió vivir la experiencia de ser un trabajador rural. Contaba: “Aunque me radiqué en Mar del Plata, no paré hasta que me fui a vivir al campo. Y viví durante seis años. Ansiaba ver el amanecer, disfrutar cómo las sombras iban escapándose para hundirse vaya a saber adónde, ocuparme de todas las tareas a que está abocado el paisano de campo, y a eso le debo… una hermosa hernia de disco! Todo por hacer trabajos que tendría que haber hecho treinta años antes!”, se reía.

“Vasco” era tradicionalista pero a la vez apreciaba el progreso tecnológico porque la música “cada día es más grata al oído de la gente, porque viene con mejor calidad”, decía.

Le gustaba el folklore y el tango, sobre todo, Abel Fleury y Julio de Caro; también la música clásica europea, Mozart y hasta los Beatles. “No me anquiloso en mi gusto ancestrado, campero o como se lo quiera llamar”, comentó una vez. “De vez en cuando hay que darle la alternativa a la música popular para que se haga amiga de la clásica, y hay músicos que las han juntado. Es zonzo el quenista que no hace Mozart. No me importa la raíz, me importa la calidad con que se ofrece, no me calienta el estuche sino lo que hay adentro”, aleccionaba.

También decía: “Me gustaría que salieran nuevos decidores, no recitadores. Yo aprendí a decir, no a recitar. Hay muchísima poesía criolla que no llegó a la grabación. Le estoy diciendo con la sapiencia que me dan los años”.

En los albores del siglo veintiuno decía Don Víctor Abel: “Hoy falta trabajo, mano de obra. Si me hubieran dicho un día que el campo no iba a producir, nunca lo hubiera creído. La tecnología ha destruido la economía. ¿Hoy que está la tecnología a favor, el campo no produce más? ¿En Balcarce, una persona con el producido de papa, compraba un campo, y hoy sembrar no es redituable? ¿Qué negocios hay? Una vez leí a un autor que decía que los países que se van a salvar son aquellos a los que les sobra la tierra. A nosotros nos sobra la tierra. Lo que comemos, lo produce el campo. Hay que organizar algo para que esto empiece a caminar”.

El 30 de Septiembre de 2007 falleció en Mar del Plata. “El Vasco” Don Víctor Abel Giménez hoy perdura en la memoria colectiva de nuestro pueblo en cada una de sus canciones (registró 250) y en estos pensamientos que denotan su claro concepto de tradición, que no se cierra al futuro ni a las demás culturas, propio de un espíritu abierto y vanguardista que se tornó universal pintando su pago chico, como nadie.

Los invitamos a emocionarse con “De la huella larga”, a la que Alberto (Beto) Ruidíaz le puso música, interpretada por Alberto Merlo:

Fuentes: www.folkloretradiciones.com.ar , www.fotosviejasdemardelplata.blogspot.com , www.carlosraulrisso-escritor.blogspot.com.ar y www.fotosviejasdemardelplata.blogspot.com

La entrada La Peña del Colorado: Sin haber sido “hombre de campo”, Víctor Abel Giménez fue un genial intérprete de la ruralidad se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-sin-haber-sido-hombre-de-campo-victor-abel-gimenez-fue-un-genial-interprete-de-la-ruralidad/feed/ 1
La Peña del Colorado: Heredero del autor del tema folclórico más famoso del mundo, Marcelo Zaldívar lamenta que el Covid le impida seguir cantando para sus amigos http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-herededo-del-autor-del-tema-folclorico-mas-famoso-del-mundo-marcelo-zaldivar-lamenta-que-el-covid-le-impida-seguir-cantando-para-sus-amigos/ Thu, 06 May 2021 13:24:58 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=66222   Marcelo Zaldívar es un gaucho bien tradicionalista, de 70 años de edad, nacido en la ciudad de Buenos Aires, pero su querencia ha sido siempre San Antonio de Areco, donde hoy vive. Es técnico en inseminación artificial y ha sido mayordomo de estancia en Olavarría, comisionista y vendedor de hacienda. Pero además, lleva la […]

La entrada La Peña del Colorado: Heredero del autor del tema folclórico más famoso del mundo, Marcelo Zaldívar lamenta que el Covid le impida seguir cantando para sus amigos se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>

 

Marcelo Zaldívar es un gaucho bien tradicionalista, de 70 años de edad, nacido en la ciudad de Buenos Aires, pero su querencia ha sido siempre San Antonio de Areco, donde hoy vive.

Es técnico en inseminación artificial y ha sido mayordomo de estancia en Olavarría, comisionista y vendedor de hacienda. Pero además, lleva la veta artística de su familia: tiene facilidad para interpretar charango, quena, sikus, guitarra y demás instrumentos, y es cantor y autor de chamarras y estilos. Pero su instrumento preferido es el acordeón de 8 gajos y 2 hileras.

Su padre fue Edmundo Zaldívar (hijo), el autor del carnavalito “El Humahuaqueño”, considerada “La Cumparsita folklórica”, el tema del folklore argentino más famoso del mundo, que dice: “Llegando está el carnaval…”. Fue grabado hasta por Edith Piaff, Luciano Pavarotti y miles de artistas durante los 75 años que ya tiene de vida esta canción. Por este motivo, los restos de este prócer del folklore descansan en el pueblo de Humahuaca, Jujuy.

Marcelo reconoce que se debería haber dedicado de lleno a la música, toda su vida. Recuerda que su padre no manejaba autos y que él lo iba a buscar con sus hermanos a El Viejo Almacén, donde tocaba por las noches.

Cuando Marcelo tenía 17 años de edad, grabó dos canciones para la película Don Segundo Sombra. También tiene chamarritas de su autoría, y tres discos editados: “Mi tierra en un canto”, “Marcelo Zaldívar al estilo de Areco” y “Marcelo Zaldívar cuando cae el ángel”. Sacó su primer casete en el año 1991. Las tres canciones de su autoría que él más prefiere, son: “Preludio de un estilo”, “Mi tierra en un canto” y “Crecencio Medina”.

Este gaucho afable y conversador tiene mucho para contar de su pasada vida campera, y ahora, de su vida en fogones, pulperías y estancias de turismo rural, de Areco. Lo último que hacía era cantar los domingos para extranjeros en la estancia El Rosario, pero desde que comenzó la pandemia ha quedado cesante. Lo venía haciendo desde hace casi 20 años.

Además cantaba y tocaba casi todos los días en diversos lugares, porque para un artista, la música es vital, y la pandemia los paralizó. Es que a su modo de ver, no es lo mismo cantar en vivo y compartir con la gente alrededor de un fogón, o en un boliche o en un campo, que por internet.

Marcelo tiene 4 hijas mujeres, 2 varones y 10 nietos. Uno de sus hijos, Gonzalo, es platero en General Madariaga. Está orgulloso de ser amigo de Claudio Agrelo, de Honorio Serpa, de Los Hermanos Chávez, de Entre Ríos, del gran hacedor de peñas, Choché Márquez Urquiza, y de muchos más.

Antonio Tarragó Ros también es su amigo. Se enteró de que le habían robado a Marcelo el micrófono de su acordeón y le regaló uno de excelente calidad. Fue tal la emoción de Marcelo, que le encargó a su hijo Gonzalo un cuchillo verijero para regalárselo próximamente a Antonio. Marcelo preferiría no enviárselo, sino que Antonio lo fuera a buscar a Areco, como excusa para generar un encuentro de acordeones, y así tratar de cumplir un sueño: el de interpretar juntos, la bella melodía de Historias de la Argentina Secreta, que a Marcelo tanto le conmueve.

Marcelo Zaldívar nos quiso dedicar una bellísima “Milonga corralera”, que no tiene nombre y se desconoce su autor, pero que la tomó de su amigo, Ricardo Almandós Almonacid.

 

La entrada La Peña del Colorado: Heredero del autor del tema folclórico más famoso del mundo, Marcelo Zaldívar lamenta que el Covid le impida seguir cantando para sus amigos se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Tabaleros: ¿Quiénes son “los barbudos” que cantaron el himno en Aapresid ? http://wi631525.ferozo.com/tabaleros-quienes-son-los-barbudos-que-cantaron-el-himno-en-aapresid/ Fri, 21 Aug 2020 15:18:01 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=45703 Este viernes por la mañana, en el acto inaugural de la edición 28° del Congreso Anual de Aapresid (la asociación de productores en siembra directa), sorprendió una banda folclórica interpretando una original versión del Himno Nacional Argentino. Parados en un amanecer en la Costanera de Buenos Aires, frente al Río de la Plata, un grupo […]

La entrada Tabaleros: ¿Quiénes son “los barbudos” que cantaron el himno en Aapresid ? se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Este viernes por la mañana, en el acto inaugural de la edición 28° del Congreso Anual de Aapresid (la asociación de productores en siembra directa), sorprendió una banda folclórica interpretando una original versión del Himno Nacional Argentino.

Parados en un amanecer en la Costanera de Buenos Aires, frente al Río de la Plata, un grupo de jóvenes de largas barbas (y largos pelos), enfundados en camperas de cuero, grabaron un video con el sonido de una grabación que habían realizado unos días antes. Se trata de Los Tabaleros, un grupo folclórico pero con influencias del punk y del rock.

Con orígenes en el folclore más tradicional, casi tan salteño como Los Chalchaleros y que los llevó a compartir escenario con figuras como Vitillo Ábalos y Juan Carlos Saravia (justamente), desde hace más de una década optaron por reinterpretar esos sonidos más tradicionales con una visión y espíritu más cercano al rock and roll.

Fue justamente desde su segundo disco “Lolita” y ya en mayor forma en “¡Tuy!” y “Chuy”, tercer y cuarto álbumes, donde desarrollan esta particular música donde el carnavalito tiene cosas de murga o donde una chacarera se puede hacer balada roquera.

Los Tabaleros son: Roberto Luis Martínez, “Beto” (Guitarra y Voz), José María Martínez, “Pepino” (Guitarra y Voz), Daniel Giannico (Guitarra y Voz), Ignacio Díaz (Percusión), Félix Mateos (Bombo y Voz) y Joaquín Lagos (Bajo y Voz).

Se autodefinen como “emergen del folklore con la potencia del punk y del rock” y “muy admiradores” tanto de Los Chalchaleros como “al mismo tiempo de Los Ramones”.

Y así, el campo se vuelve ciudad, y la ciudad se llena de campo.

La entrada Tabaleros: ¿Quiénes son “los barbudos” que cantaron el himno en Aapresid ? se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Sabores y saberes: Ingeniero y guitarrero, José Minetti trabaja en el INTA Salta-Jujuy y cocina el locro a fuego lento http://wi631525.ferozo.com/sabores-y-saberes-ingeniero-y-guitarrero-jose-minetti-trabaja-en-el-inta-salta-jujuy-y-cocina-el-locro-a-fuego-lento/ Sat, 06 Jun 2020 12:17:53 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=41160 José Miguel Minetti tiene 52 años y nació en Suardi, departamento San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, a orillas de la región pampeana y cuya actividad principal es la producción lechera. En su pueblito lo apodaron “Cuchefa” y luego le quedó “Cuche”. Desde muy chico le afloró la pasión por la música: a […]

La entrada Sabores y saberes: Ingeniero y guitarrero, José Minetti trabaja en el INTA Salta-Jujuy y cocina el locro a fuego lento se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
José Miguel Minetti tiene 52 años y nació en Suardi, departamento San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, a orillas de la región pampeana y cuya actividad principal es la producción lechera. En su pueblito lo apodaron “Cuchefa” y luego le quedó “Cuche”. Desde muy chico le afloró la pasión por la música: a los 4 años ya cantaba tangos, estudió guitarra a los 7 y a los 12 se recibió de profesor. Con 17 años integró un “Cuarteto Parrandero”, familiar y orquestal.

Pero de muy joven, además, le atraía lo ecológico y soñaba con ser guardaparques. A esa misma edad se fue a estudiar Ingeniería Forestal a Santiago del Estero, y allí se recibió.

Cuenta que en su pueblito del interior de Santa Fe se solía mirar más hacia el sur que hacia el norte del país. Pero cuando fue a estudiar a Santiago, la magia de su monte, de sus peñas y la enormidad de amigos que hizo lo enamoró del Noroeste. Para colmo de bienes, fue la época de Jacinto Piedra (QPED) -que en su provincia lo llamaban “El garganta de oro”- junto a Peteco Carabajal. También del gran bailarín Juan Saavedra y fue cuando surgió el Dúo Coplanacu.

Uno se pregunta cómo, siendo guitarrero y cantor, con tanta farra, pudo llegar a recibirse de ingeniero…. Fue tal la inspiración que tuvo en esa época, que escribió y compuso algunas zambas y chacareras, como su sentida “Zamba a Suardi”, que junto a la chacarera ”Tiempo del monte” grabó en 2017, a modo de aficionado. Hoy interpreta con gran sentimiento a Javier Ruibal y dice que le gusta escuchar al talentoso tucumano Juan Quintero, quien supo asombrar a Raúl Carnota.

Cuche luego consiguió trabajo como extensionista de comunidades campesinas en un pueblo de Salta, Los Toldos, al cual se accede sólo por territorio boliviano. Más tarde fue a Aguaray a trabajar en un proyecto de desarrollo forestal. En 1999 ingresó al INTA con la misión de conformar lo que hoy es la Agencia de Extensión Rural Tartagal. Ya en sus tiempos de estudiante había hecho una pasantía en la AER INTA en el Delta del Paraná. En 2008 fue nombrado director de la AER de INTA Yuto, en Jujuy, y hoy es director del Centro Regional Salta-Jujuy del INTA.

Cuando le preguntan cómo hace para trabajar en dos provincias simultáneamente, responde: “Existe una heterogeneidad agroecológica en las dos provincias y comparten situaciones. Por ejemplo, la puna Salteña-Jujeña, la zona del Ramal en Jujuy y la Subtropical en Salta, o los Valles templados de Jujuy y los de Salta. El INTA –dice- hoy tiene la posibilidad de abordar esos territorios con sus herramientas, como son las Plataformas de Innovación Territorial (PIT) y la idea es que las visiones de las dos provincias se conjuguen o se plasmen y permitan abordar actividades comunes y que eso aporte al Plan Estratégico del Centro Regional Salta-Jujuy.”

Además, afirma: “Con el INTA tenemos oportunidad de ser plataforma de políticas públicas. El INTA cada vez más trabaja en forma articulada. Tengo la vocación de servidor público y esta institución me brindó todo”.

Pero además de su afición por tocar la guitarra y cantar folklore, a Minetti le encanta cocinar. Y no sólo comidas criollas, ya que conoció a un tailandés y le apasionaron muchos platos de ese país, que aprendió a preparar. Además cocina niños envueltos en hojas de parra, y le gusta preparar currys. Con mucha paciencia elabora embutidos en su casa al estilo piamontés: salames, bondiolas y chorizos parrilleros. Ama hacer asados de cortes anchos y a fuego lento.

Prepara el locro según la tradición salteña y el reciente 25 de Mayo lo cocinó a fuego de leña y con mucha paciencia. Dice que no lleva panza o mondongo, ni cebolla blanca, ni repollo, ni papa, ni batata, pero sí una base de maíz blanco, porotos alubia y porotos pallares, porque este último, que es más grande, le da cremosidad. De la carne vacuna, usa queperí o keperí, que es el nombre boliviano de lo que llamamos más al sur “blando de pecho”. Pero se le suele agregar chiquizuela, para aportarle gelatina y sumar cremosidad. Carne de cerdo, patitas y cuero. No falta el imprescindible zapallo, pero cuida que sean trozos de varios zapallos plomo, no todo de uno mismo, para no errarle en la cremosidad insoslayable que éste aporta al locro. Algunos le ponen rabo, pero él no. Eso sí, condimenta con buen pimentón salteño, verdeo picado y ají picante.

José Minetti se casó con una mujer jujeña y sus hijas son salteñas. Se lo puede hallar participando de las ofrendas a la Pachamama, un 1° de agosto. Pero si bien vive en Salta capital, no es un habitual “casonero”, como se denominan a los consuetudinarios que van a guitarrear a la tradicional peña “La Casona del Molino”, en la que vive el famoso inglés apodado “Sammy”. Con ironía dice que su amada esposa no lo deja salir mucho, porque a él bien le cae el pintoresco dicho de que  “no es que sea muy salidor, sino poco volvedor”.

Yo me animaría a escribir que en todo el Noroeste argentino -con su arcaica cultura aborigen, fusionada con la cultura europea- José Minetti halló “su lugar en el mundo”.

De despedida, nos regaló la chacarera de su autoría, “Tiempo del monte”, en letra y música, arreglada por el santiagueño Enrique Marquetti, quien además toca magistralmente la guitarra.

La entrada Sabores y saberes: Ingeniero y guitarrero, José Minetti trabaja en el INTA Salta-Jujuy y cocina el locro a fuego lento se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Roberto Chavero es el hijo de Atahualpa Yupanqui y aprendió de él a preguntarse: “¿Quién tú eres?” http://wi631525.ferozo.com/roberto-chavero-es-el-hijo-de-atahualpa-yupanqui-y-aprendio-de-el-a-preguntarse-quien-tu-eres/ Sat, 04 Apr 2020 20:35:11 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=36045 También compositor, Roberto Héctor Chavero, “El Coya”, es el hijo de Atahualpa Yupanqui. De él heredó el hábito de la reflexión sobre lo que significa ser humano, la observación de los paisajes y el amor y el respeto por la ruralidad. –Luego de tantos años de fallecido, Yupanqui sigue vigente. ¿Por qué? -El reconocimiento a […]

La entrada Roberto Chavero es el hijo de Atahualpa Yupanqui y aprendió de él a preguntarse: “¿Quién tú eres?” se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
También compositor, Roberto Héctor Chavero, “El Coya”, es el hijo de Atahualpa Yupanqui. De él heredó el hábito de la reflexión sobre lo que significa ser humano, la observación de los paisajes y el amor y el respeto por la ruralidad.

Luego de tantos años de fallecido, Yupanqui sigue vigente. ¿Por qué?

-El reconocimiento a mi padre se debió no sólo al arte que exponía sobre el escenario. Mucho tuvo que ver la densidad de una obra profunda en lo conceptual, sustentada por un vasto conocimiento conformado por su dedicación a cultivarse a través de la lectura más variada, a interesarse por toda la música y el arte en general y por su necesidad permanente de aprender de la sabiduría de personajes y pueblos con los que contactó a lo largo de su vida. Como consecuencia logró un decir profundo y comprensible para todas las personas, no importando su condición social o educativa.

Y hoy perdura…

-En el mundo actual hay muchos que buscan las palabras sabias que los ayuden a orientarse. Allí está una parte de la explicación. Otra reside en lo genuino de su palabra y de su música que, aunque representan un paisaje humano regional, como consecuencia de esa autenticidad se convierten en universales; es decir llegan a los espíritus sensibles de cualquier lugar del mundo.

¿Qué les pasa a las nuevas generaciones con la obra de Atahualpa?

-Las nuevas generaciones han sido influenciadas por formas de comunicación que promueven la idolatría y no la comprensión. Esto deriva en una insatisfacción que las impulsa a buscar respuestas a los interrogantes fundamentales de la vida. Por supuesto esto no es un proceso masivo. Pero ante las crisis personales o sociales, se empiezan a buscar respuestas por fuera de lo establecido. Así, algunos llegan a la obra de mi padre.

En su opinión, ¿cuál es la esencia de la obra de su padre?

-Es una obra con pocas respuestas directas y, a la vez, con muchas sentencias orientadoras. Nos pone frente a los interrogantes más profundos del ser humano. Nos interna en el paisaje, a través de relatos y personajes, para que podamos llegar a comprender cuál es nuestro lugar en el universo. Qué representa “ser humano”. Ese es, desde mi perspectiva, su planteo fundamental.

¿Cuál es su canción preferida? ¿Por qué?

-La preferencia fue variando con el paso de los años. Hoy algunas me conmueven más: Camino del indio, Zambita del buen amor, Leña seca, La colorada, Los hermanos.

-¿Cómo ha vivido usted esta herencia?

-A la muerte de mi padre ya conocía bastante bien la obra, pero tuve que profundizar ese conocimiento y sobre todo, su comprensión. Fue como recorrer un camino descifrando el rumbo, pues abarca tantas facetas que no quería elegir desde una preferencia personal. Es como buscar un punto elevado para percibir en un monte, por donde va la senda con sus mil serpenteos, y estar seguro del rumbo. 

¿Usted compone? Si es así, ¿en qué se inspira?

-Escribo y compongo canciones con diversos ritmos nacionales y latinos. Tengo compañeros que me han enseñado mucho en esa materia. Siempre hay un disparador: un personaje, un paisaje, una historia que despiertan una voz que me dicta manifestarlos en versos o canciones o melodías. Muchas veces nacen juntas palabras y melodías. Otras veces no. Me lleva años terminar una canción hasta sentir que cuenta de un modo genuino y claro, honrando al sujeto de esa canción.

Su padre fue peón rural y hombre de campo. ¿Cómo era la relación con sus caballos?

-Los amaba, representaban la libertad. El caballo vive sin hacer daño y cuando se entrega a su jinete le entrega lo mejor de sí. Yo le conocí un solo caballo: ‘El Extraño’, un zaino oscuro, brioso, de muy buena boca, un 7/8 diría el Tata (casi un pura sangre). Era un gusto para mí verlo sobre su ‘Extraño’ partir al pueblo o a las reuniones en los campos vecinos junto a los paisanos del pago.

A usted, ¿qué cosas del campo le enseñó?

-Justamente a cuidar el caballo, a no brutearlo, a ensillarlo, a bañarlo. Lo que más recuerdo es un atardecer que íbamos al almacén a hacer las compras; ya no se veía bien, venía alguien en sentido contrario, caminando, y entonces me dijo: “Esta es la hora del ´¿Quién tú eres?´ porque ya se fue la tarde, la noche aún no llega y no se alcanza a distinguir quién viene. Y entonces surge la pregunta: ´¿Quién tú eres?´ Esa hora se repite cada día y, aunque en las ciudades y en los poblados se ha resuelto la cuestión de la penumbra, la pregunta persiste en los campos”. Para mí esa pregunta se repite cada día, donde me halle ese momento. Y ojalá fuera una pregunta que la humanidad se hiciera cada día: “¿Quién tú eres?”

¿Usted tiene relación con la ruralidad?

-Desde mi primera niñez crecí en Agua Escondida (en Cerro Colorado, Córdoba). Con mi madre vivíamos en un rancho techo de paja y buscábamos agua en el río. Después vinieron las mejoras en la casa. Años más tarde me dediqué a trabajar un campito de 130 hectáreas en El Pantano, cerca de allí. Sembré, engordé vacas, hice muchas tareas rurales. Fue una bendición porque me ayudó a comprender mucho más profundamente la obra de mi padre y su forma de pensar. Sobre todo, doy gracias el haber conocido paisanos que me enseñaron secretos del campo y de sus trabajos, aliviando muchas veces la tarea. Y también, mi corazón está agradecido con todos los paisajes. ¡Tanto me han dado! Aunque debo reconocer que aún no aprendí todo lo que enseñaron.

La entrada Roberto Chavero es el hijo de Atahualpa Yupanqui y aprendió de él a preguntarse: “¿Quién tú eres?” se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Sabores y Saberes: pizzas a la parrilla en el Festival de Cosquín http://wi631525.ferozo.com/sabores-y-saberes-pizzas-a-la-parrilla-en-el-festival-de-cosquin/ Fri, 19 Jan 2018 01:54:08 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=6378 Por Esteban “El Colorado” López Comienza el sábado 20 de enero de 2018 el Festival Nacional de Folklore en Cosquín, ciudad ubicada en el bellísimo valle de Punilla, de la provincia de Córdoba. Leyendo la grilla de artistas de cada noche, me veo en la obligación moral de recordarles que no todo lo que más […]

La entrada Sabores y Saberes: pizzas a la parrilla en el Festival de Cosquín se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Por Esteban “El Colorado” López

Comienza el sábado 20 de enero de 2018 el Festival Nacional de Folklore en Cosquín, ciudad ubicada en el bellísimo valle de Punilla, de la provincia de Córdoba.

Leyendo la grilla de artistas de cada noche, me veo en la obligación moral de recordarles que no todo lo que más reluce es el oro más puro del folklore. Ustedes ya conocen a los famosos, y ya les digo que a mi juicio no están a la altura de los famosos de la época de oro, en las décadas de 1950/60/70/80, tanto autores, como compositores e intérpretes. Yo prefiero a los de la segunda línea en fama, pero de primera línea en prestigio artístico, como Peteco Carabajal, Juan Falú, Chango Spasiuk, Enrique Llopis, Los de Imaguaré, Bruno Arias, Rubén Patagonia, La Bruja Salguero, Mónica Abraham, Claudio Sosa, María y Cosecha, el Duende Garnica, Dúo Coplanacu, Raly Barrinuevo, payadores de lujo, y cientos de gloriosos artistas más.

Recomendamos de la grilla coscoínaa Omar Moreno Palacios, al Dúo Orellana-Lucca, Néstor Garnica, Pachi Herrera, Emiliano Zerbini, Ramiro González, José Luis Aguirre, Duratierra, y perdón por los que omito.

Ya sabemos que los cordobeses han hecho fama con la sangría, el fernet-cola y el ritmo cuartetero, pero hoy siguen surgiendo grandes valores folklóricos. Si pasa por Villa Dolores, pregunte por la cantora Susana Escribano y pídale que le cante al oído Zambita de los pobres, de Yupanqui, y se conmoverá como nunca.

Me dijo Enrique Llopis, que hace mucho, caminando por Cosquín, Hamlet Lima Quintana le recordó que el nombre de esa ciudad significa Cusquito, o pequeño Cusco.  Porque hasta allí, como hasta Mendoza y a Santiago del Estero, llegó la vasta influencia del imperio Inca. Fíjense que punilla significa también pequeña puna, que en quichua significa sueño, porque las altiplanicies o altipampas desérticas de los andes nos provocan una somnolencia o apunamiento ya conocido. El de Punilla es un valle fertilizado por el río Cosquín, al que confluyen los ríos San Francisco y Yuspe. Muchos atribuyen su nombre a la abundancia de punillas, un arbusto típico de esa región.

Pero si andan por esas tierras no dejen de comer un sabroso chivito cordobés al asador.

La masa humana que acude al renombrado festival se aglomera en la plaza Próspero Molina para presenciar los espectáculos que se televisan. Pero las nueve lunas de Cosquín se desvanecen con cada madrugada en que todo el mundo baja a orillas del río a seguir cantando y bailando hasta cuanto el cuerpo aguante. Pero los más conocedores buscan un pequeño paraíso a un par de kilómetros, pasando La Juntura, donde confluyen dos ríos en el Cosquín.

Allí recomiendo llevarse ingredientes e implementos para hacer unas pizzas a la parrilla. Sí, la masa de la pizza no se pega en los fierros porque éstos deben estar al calor de las brasas, y apenas la apoyen, se cocinará. Deben tener una cuchilla o algo para ir levantando la pizza para vigilar que no se les queme, porque se cocina en pocos minutos.

Preparen la masa de pizza a la piedra o de media masa. Harina, agua, sal, un chorrito de aceite o manteca, y levadura. Hagan los bollos, déjenlos levar, estírenlos y tápenlos con un repasador limpio para que leven de nuevo, y ya la podrán echar sobre los fierros. De un kilo de harina sacarán o 4 pizzas finas o 3 de media masa. Recuerden que toda masa lleva 30 gramos de sal por kilo de harina, que es un puñadito que cubra el hueco de la mano.

Apenas se tueste la masa, den vuelta la pizza e inmediatamente échenle la salsa de tomate condimentada, el queso y los ingredientes que gusten. Tengan claro que la cebolla no se cocinará como al horno. Pero pueden rehogarla aparte y luego echarla sobre la pizza. Lo mismo pueden freír un poco de ajo aparte para hacer una napolitana. Pueden hacer pizzas con tomate y albahaca fresca, o jamón y morrones, o roquefort, anchoas, huevos fritos, o una bien criolla con granos de choclo, panceta y rodajas finas de los chorizos que les hayan sobrado del asadito de ayer.

Notarán que el calor atraviesa la masa hacia arriba y hasta hace hervir al queso, y éste hervor cocina un poco a los ingredientes que les ponga. Pero no por mucho tiempo, porque la masa se les quemará.

De paso, un consejito: si se olvidaron la pava para ir tomando unos mates previos a las pizzas, en medio de ese fogón a la vera del río, abran las brasas y dejen un hueco en el que ubicarán una botella de gaseosa llena de agua y con la tapa puesta. Les llamará la atención que el plástico de la botella no se derretirá a pesar de estar a escasos centímetros del mismísimo fuego, debido a que contiene agua fría. A los minutos verán que el agua empieza a tener pequeñas burbujas, y vayan probándola para sacarla antes de que hierva. Por precaución retiren la botella del fuego con un trapo mediante.

Podrá cebar ricos mates con la misma botella.

Y les advierto que si van al Festival de Cosquín traten de no perderse los espectáculos callejeros, ni las peñas que se montan por toda la ciudad, las ferias de artesanos, los eventos culturales en el salón municipal, como tampoco de darse una vuelta por la encantadora Bialet Massé.

Y al final del festival pueden seguir hacia el norte por La Falda, Villa Giardino, Los Cocos, Capilla del Monte hasta Cruz del Eje, y bajar por la ruta 15 hasta Villa Cura Brochero, Mina Clavero y Nono. Algo inolvidable!

Les deseo buen viaje y vayan escuchando esta chacarera de uno de los más grandes autores cordobeses, que estuvo varios años preso y compuso unas 60 maravillas folklóricas en cautiverio, entre ellas su emblemática, Luna Cautiva.

Chacarera del cordobés de y por el Chango Rodríguez.

 

La entrada Sabores y Saberes: pizzas a la parrilla en el Festival de Cosquín se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Un encuentro con José Larralde en la vereda de una verdulería http://wi631525.ferozo.com/un-encuentro-con-jose-larralde-en-la-vereda-de-una-verduleria/ http://wi631525.ferozo.com/un-encuentro-con-jose-larralde-en-la-vereda-de-una-verduleria/#comments Mon, 16 Oct 2017 12:05:46 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=4479 El siguiente texto fue escrito por el periodista Patricio Eleisegui, autor del libro “Envenenados” y especialista en la problemática de los agroquímicos. Le pedimos permiso para publicarlo porque nos trae noticias frescas de Don José Larralde. Cualquier de nosotros podría encontrárselo un día de estos en una verdulería, pero pocos como Patricio tendremos el talento […]

La entrada Un encuentro con José Larralde en la vereda de una verdulería se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
El siguiente texto fue escrito por el periodista Patricio Eleisegui, autor del libro “Envenenados” y especialista en la problemática de los agroquímicos. Le pedimos permiso para publicarlo porque nos trae noticias frescas de Don José Larralde. Cualquier de nosotros podría encontrárselo un día de estos en una verdulería, pero pocos como Patricio tendremos el talento de hacerlo hablar y decir cosas.

“Sacame perfumado”, ordenó. Lo había visto otras veces dando vueltas por el barrio. Con el tiempo deduje que vivía acá, en Constitución. Esta tarde, hace un momento, reconocí su barba a la distancia. Arrastraba un carrito de compras en la vereda de la verdulería de San José y San Juan. Apuré el paso y solté la frase, que lo agarró de espaldas. “Usted es José Larralde ¿no?” Miró desconfiado. “Así dicen”.

Supe que contaba con segundos. Le hablé de la familia en Trenque Lauquen, de Raúl Yoice, el tío orfebre que tanto lo escucha y me hizo conocerlo. De “Herencia pa’ un hijo gaucho”. De Huanguelén, su pago. “Estuve ahí varias veces”, murmuré.

Y se soltó a hablar. De que todavía compone. De que usa una guitarra, la única que tiene desde hace más de 30 años. De los cuadernos que quemó con poesías y novelas tras un fracaso amoroso.

De su condición de libertario. De “el derecho mío termina donde empieza el tuyo, idea pijotera si las hay, mi derecho tiene que pasar al tuyo, unirse y así ir a los derechos de los demás, y todo eso generar un gran derecho que nos haga felices a todos”.

“Vos escuchame a mí, que hasta del más infeliz se aprende algo”.

Larralde y sus conciertos de cuatro horas y media todavía hoy, cuando pisa los 80 años. Larralde, totalmente negado a darles notas a los periodistas -“Ponen lo que se les canta”-. Larralde y “No me estarás grabando, la reputa madre”.

“Filosofía tiene el hombre que vive en el medio de la pampa, tirado en un campo comiendo mulita mientras soporta 3 grados bajo cero en invierno y 40 grados en verano. Quien fue a la universidad sólo tuvo la suerte de informarse mejor”.

“¿Por qué hablar de persona culta o no siendo que cultura tenemos todos? ¿O te pensás que no es culto el tipo que sobrevive allá en la Puna, criando una cabra, viendo dónde mierda consigue agua?”

“Si querés perdurar, asegurate de dejar algo para que no te olviden. Eso, justamente, a mí me importa un carajo”.

Larralde citando a Einstein. De hombres, átomos y el tiempo. “Las que están buenas son las viejas de Huanguelén”. “No escribo libros, ni pienso en una biografía, pero esto que hablamos ahora, entre nosotros, es una página escrita de mi vida”.

Larralde escondiéndose de los milicos durante la dictadura. “Iorio está loco. Uno puede decir lo que quiera, pero hay saber ponerse un límite”.

Larralde y “creo que a los 7 años escribía mejor que ahora”.

El cuestionamiento al raciocinio del hombre. “Algunas personas tienen cabeza sólo para que el cogote no les termine en punta”.

La ciudad antes que el campo. “El departamento en el que estoy ahora es tan chico que dejo la sombra afuera”. Su negación a la gira fuera de la Argentina. “Fachos somos todos un poquito, pero tratamos de disimularlo”.

Larralde y sus tres divorcios. “Yo respeto a Mandela, al Che, a Gandhi, a Martin Luther King, a todos los que se jugaron por un ideal. Aunque no esté de acuerdo con alguno de ellos”.

Larralde y una expresión permanente: la libertad. La libertad. La libertad. “Vivo donde me agarra la noche”.

Patricio Eleisegui y José Larralde

La pausa en nuestra charla de vereda de verdulería para indicarle a un automovilista dónde queda la subida a la autopista. Brazo extendido sin dejar de hablar para salvar a una chica desprevenida de cierta camioneta que cruza en rojo por San José. “Y jamás supo que la ayudó un artista que vendió 15 millones de discos”, comento con una sonrisa. “Eso a mí me importa un carajo”, replica. Le digo que no es menor. Putea. Siempre putea. Yo me río. “Las religiones han hecho las cagadas más grandes en la historia de la humanidad”.

Le digo que voy a volver a saludarlo si lo cruzo otra vez. “Eleisegui, dijiste. Vasco duro”, murmura. Sonrío. Extiende su mano. Aprieto fuerte.

“Me voy, ya hablamos mucho”, dice, apoyado en su carrito. “Un honor”, contesto. “Perdoname que te hice perder tanto tiempo. Disculpame”, se despide. Lo veo cruzar San José mientras pienso en cómo me hizo sentir un tonto cuando a mí “Usted es un referente, una inspiración para muchos”, él replicó con un “¿De qué? Dejate de joder”.

Grandeza, que le dicen. Un gigante, me oigo murmurar. Un gigante. Lo que sigue es el peso de mi cuerpo empujando la puerta de la verdulería para preguntar a cuánto está el kilo de limones.

La entrada Un encuentro con José Larralde en la vereda de una verdulería se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
http://wi631525.ferozo.com/un-encuentro-con-jose-larralde-en-la-vereda-de-una-verduleria/feed/ 13