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La entrada “Un bombón para la hacienda”: Luego de pasarse una vida sobre la picadora, Jorge Diez apostó todo a su propia fábrica de pellets de alfalfa en Beltrán se publicó primero en Bichos de Campo.
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Esa capacidad fierrera quizás sea una de las razones por las que decidió levantar una empresa propia que se encuentra equipada con algunos diseños de su autoría. Se trata de la fabrica “Pellets Don Diez”, ubicada en el kilómetro 714 de la Ruta, cerca de Beltrán, en Santiago del Estero. La planta está haciendo los últimos ensayos y lista para abrir. Se especializará en la producción de pellets de alfalfa o “bombones para la hacienda”, como prefiere llamarlos el propio Jorge.
“Siempre se hacen las cosas por necesidad creo, de ahí se arranca y se aprende”, afirmó Diez a Bichos de Campo. La necesidad, en este caso, es la de alargar la vida útil de la alfalfa y mantener su calidad, desde el verano hasta el momento de su consumo en invierno, cuando los precios de ese alimento para el ganado suelen dispararse por falta de oferta en fresco.
“Es una buena manera de conservar el material. El inconveniente que tenemos en invierno es que tenemos baja cantidad de materia prima. En el verano podés almacenar. Lo que podemos hacer con los pellets es bajar el volumen y abaratar los fletes”, explicó el productor.
Mirá la entrevista a Jorge Diez:
El proceso para fabricar estos bombones consiste en cortar la alfalfa en el campo, con un determinado porcentaje de humedad, e ingresarla en una molienda que la preparará para su posterior pelletizado, enfriado y compactado. Lo obtenido se almacena en silobolsas o big bags y funcionan como alternativa de los fardos tradicionales, que muchas veces se echan a perder antes de ser consumidos.
Los pellets son destinados principalmente a los feedlots, aunque también son demandados desde el sector porcino, el ovino e incluso el equino.

-¿Por qué viniste a Santiago del Estero?- le preguntamos a Jorge Diez.
-Creo que es la mejor calidad de alfalfa que tenemos en Argentina. Es una zona ideal, los productores están sembrándola cada vez más. Acá hay feedlots muy grandes. Hay mucha demanda y apuntamos a ellos también.
Uno de los desafíos que el bonaerense reconoce es el de lograr que los pequeños productores de la región acepten sumar valor agregado a sus producciones y mecanizar la recolección, que en buena parte de los campos sigue siendo una tarea casi artesanal. Muchos productores todavía cosechan la alfalfa a caballo y hacen los pequeños fardos con malacate.
“Es un camino que hay que recorrer. De a poco la gente que se va interiorizando y va conociendo mas sobre el tema pellets. Como es tan bueno y tan accesible, mucha gente en épocas criticas quiere tener su materia prima guardada. Por ahí pasa un poco el asunto”, señaló el emprendedor.
Uno de los objetivos a corto plazo es formar convenios de trabajo con productores pequeños de la zona y realizar el picado de la alfalfa dentro de los campos, previo al ingreso de la fábrica. Eso permitiría obtener la materia prima con los porcentajes de floración y proteína justos para producir el mejor pellet posible. Además sería una alternativa para reducir los costos que muchos afrontan con el enfardado.
“Están los costos de la enfardada y el hilo. Todas esas cosas se las trasladaríamos al picado. El productor ahorraría en costos y nosotros sacaríamos una mejor ganancia. La idea es asociarse con productores para comprarles el material y alivianarles parte del trabajo, teniendo la misa rentabilidad”, sostuvo Diez.

-¿Y cuál es el plan de negocio? ¿La exportación o la venta local?
-El plan de negocio es vender donde se pueda y, si podemos, exportar. Hay potencial exportable, ahí apuntamos.
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]]>La entrada En el INTA Reconquista se desviven para que ninguna vaca pase hambre en invierno: “Hay que trabajar en la oferta forrajera”, dijo el veterinario Gustavo Rosatti se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En esta zona hay muy poca superficie para trabajar en agricultura. Tenemos un 85% de superficie ganadera dividida en cinco ambientes. Del este hacia el oeste, tenemos la zona de islas y el albardón costero, donde se hace ganadería; tenemos la zona del domo oriental, donde hay una parte agrícola; tenemos la cuña boscosa, que es ganadera, los bajos submeridionales y bien al noroeste el domo occidental. Las alternativas forrajeras son distintas en cada región”, explicó Gustavo Rosatti, veterinario y coordinador de Producción Animal en el INTA Reconquista, a Bichos de Campo.

Además, el 80% de los productores de esa región de Santa Fe cuentan con rodeos pequeños que no superan las 300 cabezas, por lo que sus recursos financieros son escasos y su capacidad de acceder a nuevas tecnologías es acotada. Es así que los especialistas han desarrollado distintas líneas de investigación para estudiar cómo ofrecer más forraje a ese segmento de productores.
Mirá la nota completa acá:
Otra buena parte del trabajo se encuentra específicamente abocada a la nutrición, sanidad y reproducción animal, un aspecto crítico porque los índices reproductivos en la zona no superan el 60% en promedio.
“La falta de terneros en relación a las vacas tiene que ver con la alimentación. Nuestro clima y nuestro suelo no son iguales que en la pampa húmeda, por lo que en invierno tenemos un periodo crítico donde la producción de forraje no existe. Por lo tanto, a los animales tenemos que alimentamos con forraje que deberíamos traer del verano al invierno. Si no ajustamos ese período antes y después del parto, después tenemos consecuencias durante el servicio”, señaló el veterinario.
Es por esa razón que una de las tareas de difusión desde el INTA está dirigida a concientizar sobre las reservas de forraje a realizar en primavera y verano de cara al invierno.

Finalmente, otra de las investigaciones en curso tiene que ver con los cuidados por realizar sobre los montes y las tareas de podado mecánico que fomentan el ingreso de luz solar y el posterior crecimiento de nuevos pastizales. Para eso, los técnicos realizan mediciones con sensores y controles por satélites.
“A los que nos gusta la ganadería nos apasiona el conjunto de sus cosas porque todo tiene que ver con todo. No es tan sencillo como hacer soja, pero sí es desafiante y tiene un montón de oportunidades porque se hace bajo condiciones naturales, sustentables y extensivas. Hay que trabajar en la oferta de forraje”, remarcó Rosatti.
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]]>La entrada El grupo Budeguer desarrolló un equipo para cosechar y picar los “despuntes” de la caña de azúcar: Se logra así un alimento para el ganado o biomasa para las calderas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El grupo necesitaba implantar más cantidad de caña de azúcar para alimentar el trapiche de su ingenio Leales, ubicado a 30 kilómetros del lugar. Pero así restaba hectáreas a la producción de granos necesarios para alimentar a varios miles de cabezas bovinas ubicadas en el lugar: en Cachi Yaco funciona un feedlot de 8.500 cabezas y además se realiza la recría de unas 4.000 terneras de reposición, que luego se trasladan a los campos de cría de Santiago del Estero.
Pequeño dilema… ¿caña de azúcar o ganadería? “Al ser la caña de azúcar nuestra actividad principal, le fue ganando lugar al espacio que teníamos destinado con maíz y soja que usábamos para hacer forraje”, explicó Luis “Lucho” Budeguer, uno de los directores de esta empresa tucumana.
Mirá la entrevista a Luis Budeguer:
Fue un intenso proceso creativo el que se desencadenó entre veterinarios y agrónomos que competían por las mismas porciones de tierra. Los primeros tenían claro que si se quedaban sin comida iban a tener que achicar el planteo ganadero. Los segundos no tenían contemplaciones, pues el Grupo Budeguer ya tenía 13 mil hectáreas de caña para alimentar dos ingenios, el Leales y el jujeño La Esperanza, pero necesitaban más.
“O empezamos a comer azúcar o nos corren”, recuerda un veterinario que pensaron.
Lo cierto es que a partir de agosto de 2019 el grupo comenzó a desarrollar una novedosa tecnología propia llamada BAR (Bioeconomía Argentina). Se trata de la adaptación del cabezal de una picadora de maíz convencional, para poder comenzar a cosechar -.al momento de la cosecha de la caña de azúcar- el llamado “despunte” del cultivo, o las hojas de la caña que antes caían al suelo y formaban parte del rastrojo o la llamada “malhoja”.
El BAR permite así una doble cosecha: en una tolva caen los pedazos de caña que irán al ingenio, y en otra tolva se va depositando ese picado de malhoja, que sirve como base del alimento del ganado en el feedlot (aporta mucha fibra) y eventualmente también como biomasa para alimentar las calderas del ingenio cercano.
“Un día, recorriendo las instalaciones del feedlot con un médico veterinario de Córdoba, mientras cosechábamos la caña de azúcar éste observó que la parte de arriba de la caña, la hoja, era lo más nutritivo, y nos sugirió aprovecharla”, nos contó Budeguer.
Fue un modo más que original de resolver el dilema. “Nunca redujimos la cantidad de cabezas. Al contrario, intensificamos la actividad, para lo cual vimos antes otras explotaciones intensivas en Estados Unidos y Brasil”, graficó el empresario tucumano.
El campo donde funciona el negocio ganadero de los Budeguer está ubicado “en el borde donde ya se termina la caña y empieza el grano”. Luis explicó que “Tucumán no tiene superficies importantes en ganadería sino que es una provincia agrícola y, en general, si en las mejores tierras no hay caña de azúcar está el limón. Luego, a medida que nos acercamos a las tierras del este y del sur donde llueve un poco menos, hacia Santiago del Estero, se hacen granos como maíz, soja y trigo. Solo las zonas bajas o salitrosas quedan destinadas a pasturas”.
El planteo original era dejar solo 1.600 hectáreas de Cachi Yaco destinadas a la ganadería. Esa superficie, las zonas más bajas con algo de salitre, deberían bastar para montar una cabaña ganadera y para sembrar pasturas para la recría de terneras. Pero la cuestión seguía pasando por reemplazare el espacio que el crecimiento de caña le quitaba a los granos que necesitaba la ganadería.
Hasta ese momento en Cachi Yaco levantaban el rastrojo de la caña del suelo; con este hacían mega fardos y se los daban a las vacas, pero de acuerdo a Budeguer, ese alimento “no era de buena calidad porque iba con las hojas de abajo que son las mas secas, y cuando las levantás del suelo, también levantás tierra al hacer el proceso del rastrillado”.
Tras el encuentro con ese veterinario, “quedó picando la idea de usar el despunte de la caña. Luego de hablar con un amigo ingeniero mecánico, nos propusimos poner una picadora de forraje arriba de la maquina cosechadora de caña para aprovechar ese forraje sin tocar el suelo”, agregó el empresario.
Recurrieron entonces a la misma fabrica en Brasil que hacía las picadoras de forraje y les contaron que habían adaptado uno de sus equipos para que sirviera también como una cosechadora y picadora del despunte de la caña de azúcar. En la jerga del campo, alguno ha llamado a ese equipo como “la jirafa”, porque eso parece la picadora añadida a la tradicional cosechadora de caña.

“Tuvimos que modificar esa maquina, adaptarla al sistema hidráulico de la maquina cosechadora y colgarla. Luego de varias reformas funcionó y patentamos la idea. Fuimos con los fabricantes y les dijimos: ´bueno, mirá, a tu maquina le encontramos otro uso´. Lo que siguió fue que la empresa le hizo modificaciones de fábrica y hoy ya hace una maquina específica para la cosechadora de caña”, remarcó Budeguer.
Este desarrollo llamado BAR recibió un premio Ternium Expoagro a la Innovación Agroindustrial, pero en definitiva logró cambiar el método tradicional de cosecha integral por el de cosecha, recolección y picado BAR.
Facundo Ulloa, el gerente de negocios de Cachi Yaco, comentó como quedaron divididos los tantos entre ganadería, agricultura y caña de azúcar dentro del propio establecimiento. No hubo que achicarse.
Mirá la entrevista a Facundo Ulloa:
Gracias a la innovadora máquina que permite esta “doble cosecha de la caña” pudieron incorporar 500 hectáreas que antes se dedicaban a la producción del maíz que necesitaban para el feedlot dentro de un proceso de rotación con la caña de azúcar que necesita el ingenio.
El BAR se almacena muy cerca del feedlot, en enormes bolsones plásticos. Queda a disposición para configurar los diferentes balanceados.
Ahora, al tener esta fuente de fibra con el despunte de la caña, el grupo puede rotar con otros cultivos cuidando el suelo y sin sacrificar su stock de bovinos, porque tienen gran parte del alimento dentro del propio campo.
¿Pero sirve el picado del despunte de la caña de azúcar como alimento para el ganado? El veterinario responsable del enorme feedlot, Cecilio López Guerra, respondió que el producto reemplazó el picado de maíz y sorgo en la base de las raciones que se elaboran en función del requerimiento de cada lote de animales. Con participaciones que rondan el 60% del balanceado, el productor BAR aporta sobre todo la fibra, pero debe combinarse con otras fuentes de energía y proteínas.
Mirá la entrevista con Cecilio López Guerra:
Resuelto el primer dilema, ahora los veterinarios de Cachi yaco tienen un nuevo problema por delante, porque el propio Luis Budeguer ya está pensando en utilizar parte de la cosecha de BAR no ya para aimentar a los animales sino para mezclarlo con el bagazo que queda del proceso de extracción del jugo de la caña y que en el ingenio Leales es utilizado como biomasa para alimentar las caldera.
Nos lo cuenta en esta última entrevista. Veremos quién gana la pulseada:
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]]>La entrada Vacas alimentadas como los astronautas: Los caramelos “multinutricionales” pueden servir en una época de sequía y de forrajes de baja calidad se publicó primero en Bichos de Campo.
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“No es magia sino estrategias las que ayudan a pelear los momentos de baja calidad en los forrajes. Los BMN sirven para los pastos que se secan en invierno y para aquellos rastrojos que no son buenos. Una vaca necesita entre el 8 y 12% de proteína y un rastrojo de sorgo no llega ni a la mitad de ese requerimiento”, explicó a Bichos de Campo Aníbal Fernández Mayer, que no es mago sino ingeniero agrónomo y miembro del INTA Bordenave.
La idea de alimentar a los vacunos con pastillitas del tipo de las que toman los astronautas surgió en Cuba en la década de 1960 y se esparció por toda Latinoamérica hasta llegar a la Argentina en 2008. Los bloques pueden presentarse en forma de cubitos o “caramelos” más pequeños en caso de que se desee usar un mixer. En ese caso su nombre pasa a ser Suplemento Activador Rumial o SAR.
¿Pero cómo puede un productor saber que los necesita? Fácil, mirando las heces. Si están secas es señal de que hay que reordenar la dieta.
Los BMN están compuestos por 10% de urea, 20% de algún cereal molido, 30% de un subproducto proteico (ejemplo soja), 25% de melaza u nutriliq, 5% de sales minerales y 10% de cal como emulsionante.
La mejor parte es que pueden armarse de forma manual en una mezcladora de construcción y luego depositarse en recipientes que le otorguen forma. La clave está en que no sean duros sino “parecidos a un queso cuartirolo”, define Fernández Mayer.
“El límite de consumo es un kilo. Una vaca con metabolismo normal necesita 200 a 250 gramos de proteína. Con medio kilo de bloque al 40% de proteína ya cubrís los gastos de mantenimiento y energía”, indicó el investigador del INTA.
En cuanto al paso seco, el animal requiere entre 10 y 12 kilos por día. Si el entorno no ayuda y el animal no quiere comer el forraje, el consumo del bloque ayudará a la incorporación de esa fibra seca.
La señal de que los animales ya no necesitan de este suplemente son los brotes de pasto verde. “Cuando el color verde aparece en el forraje, las vacas dejan de comer el bloque”, aseguró Mayer.
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]]>La entrada Alfalfa recontra compactada: una innovación de productores cordobeses con destino a Aruba se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El grupo exportador Alfasud se creó en 2017 de la mano de productores de las localidades de Hernando, Dalmacio Vélez, Río Cuarto y Córdoba Capital. “Dedicamos varios meses a estudiar y planificar la mejor estrategia de diferenciación. Tuvimos que diseñar y luego hacer la máquina necesaria para fabricarlo. Teníamos que lograr transformar los fardos en algo distinto con perfil exportador”, dijo Jorge Mansilla, coordinador y miembro del grupo.
Para eso se unieron estratégicamente a la firma Industria Metalúrgica Gentili (Tancacha) y crearon una prensa especial que logró reducir los fardos de alfalfa a la mitad de su tamaño tradicional, conservando su peso de aproximadamente 23 kilos. Este nuevo formato permite que un contenedor de 40 pies albergue 1000 fardos contra los 480 que se transportan normalmente.

Además de facilitar el estibado y manejo del forraje, este sistema resguarda la calidad nutricional de la alfalfa haciendo uso de un envoltorio de tela que protege la humedad y minimiza la pérdida de hojas.
Gracias a la asistencia técnica y acompañamiento del programa de Grupos Exportadores de ProCórdoba, Alfasud logró su primera exportación con destino a Aruba luego de cerrar un acuerdo con una empresa que vende y distribuye forrajes en ese país.
Desde la empresa cordobesa afirmaron que ya tienen en vista otros mercados internacionales a los cuales destinar este nuevo producto.
“Desde el principio nuestra primera orientación fue exportar estos mini fardos a China para la alimentación equina, particularmente el exigente nicho de los caballos de polo y de carreras. Venimos trabajando duro para ingresar a este mercado y estamos cerca de obtener las habilitaciones fitosanitarias correspondientes”, confirmó Mansilla.
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]]>La entrada Crónicas Robadas: “La alfalfa puntana ya pisa fuerte en Medio Oriente” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Cuando empezamos con Alfazal había mucho escepticismo. Los productores dudaban sobre la viabilidad de hacer alfalfa y mucho más sobre si era posible exportarla. Pero pasó el tiempo y acá estamos, con el primer cargamento ya embarcado hacia Medio Oriente y a punto de enviar la primera venta propia de San Luis a Qatar”.
Sebastián Lavandeira, el secretario de Estado de San Luis Logística y titular de la sociedad anónima con participación estatal mayoritaria (Sapem) Alfazal, que constituyó el gobierno puntano con un doble propósito (ambiental y comercial), está orgulloso del camino recorrido. Y no es para menos, porque ya se están viendo los primeros resultados de la apuesta que hizo San Luis con la alfalfa.
Por un lado, atacar el problema que ocasionan los excesos hídricos en la Cuenca del Morro con un cultivo de raíces profundas, capaz de captar agua a varios metros y estabilizar los suelos erosionados con la aparición de nuevos ríos que antes eran subterráneos. Y por el otro brindarles una salida comercial rendidora a quienes apostaran por la alfalfa, una variedad no tradicional, que debía competir por superficie con el maíz y la soja en una zona donde la campaña gruesa se lleva toda la atención de la agricultura.
Y a esto hay que agregar que la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) les compra la mercadería, por lo que trabajan con total previsibilidad, ya que es el propio centro del gobierno provincial el que luego hace el agregado de valor, con los procesos de henificado, compactación y consolidación, preparando los cargamentos para que luego el tren los saque por el puerto de Buenos Aires, con todos los trámites de Aduana incluidos, que también se hacen en Villa Mercedes. Un servicio completo que demandó una fuerte inversión del Estado puntano en maquinaria, incluida una compactadora de última generación comprada en España.
Entre la semana que pasó y la que viene, San Luis concretará dos envíos de alfalfa a Medio Oriente. El jueves partió una formación con 10 tachos de 25 toneladas cada uno, una compra que realizó la Cámara Argentino Emiratí, que exportará la materia prima a Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Son países que tienen una fuerte restricción en el uso de agua debido a que una gran proporción de sus territorios están ganados por el desierto. Necesitan la alfalfa para alimentar a las vacas de sus tambos, que son de primer nivel mundial.

La segunda tiene aún más importancia estratégica y consolida el proceso de la Alfazal, ya que se trata de una exportación directa de la provincia. “Será una venta testigo a Qatar de 15 toneladas de alfalfa. Si ellos están conformes con la mercadería y nosotros comprobamos que los pagos llegan en tiempo y forma, ya hay firmado un contrato para proveerlos de otras 15 mil toneladas”, adelantó Lavandeira. Esta carga se hará efectiva el martes que viene y la salida también está prevista por el puerto de Buenos Aires, con logística aportada por la ZAL y transporte a cargo del Belgrano Cargas.
“Estamos exportando de San Luis al mundo. Esa alfalfa se la compramos directamente a los productores que ingresaron en el programa y confiaron en Alfazal, la procesamos en el predio de Villa Mercedes y la vende en forma directa la Agrozal. Toda la logística, el flete hasta el puerto, la contratación de la naviera, todo es un trabajo genuino de San Luis Logística. Si todo va bien y los qataríes aprueban esta venta testigo, vamos a lograr darle una estabilidad al precio de la alfalfa en el mercado local. Queremos que los productores dejen de sufrir por el clima durante el ciclo del cultivo”, agregó el funcionario.
Lo importante es la calidad. Tanto las 250 toneladas que le vendieron a la cámara empresaria como las 15 que irán a Qatar son de alfalfa premium, de primera calidad, que contiene entre el 18 y el 22 por ciento de proteína. “Ellos no compran otra cosa, porque la consumen en tambos y se la dan a los caballos de carrera, tiene que ser de excelencia”, aseguró Lavandeira, quien recordó el doble propósito del proyecto: “Es el inicio de un plan comercial y de producción para sanear la Cuenca del Morro, que sufrió durante años el monocultivo de soja que degradó miles de hectáreas. Generamos las condiciones de mercado para que los productores hagan alfalfa y, de paso, poder resolver el pasivo ambiental. Lo convertimos en círculo virtuoso desde lo comercial también”.
La Alfazal ya cuenta con alrededor de 15 productores que están haciendo alfalfa en sus establecimientos. La mayoría tiene su campo en la zona de la Cuenca del Morro, pero ampliaron el radio de acción y ya tienen otros al sur de Villa Mercedes y en el Valle del Conlara, en San Pablo y alrededor de Tilisarao, donde las condiciones de suelo y clima son muy favorables a este cultivo perenne que permite rotar las producciones y diversificar el negocio agrícola.
“Nosotros les compramos la alfalfa y la comercializamos de manera independiente. Antes les hacemos el servicio de corte directamente en el campo. Y pagamos un precio excelente, de nivel internacional. Esto le va a dar un estímulo espectacular a los productores, porque ya comprobamos que la alfalfa tiene rendimientos similares o superiores al de la soja. Es una alternativa de producción muy tentadora, porque además este fue un año seco, malo para los cultivos tradicionales”, según el titular de San Luis Logística.
Otra ventaja es que se mueve toda la economía, generando también puestos de trabajo indirectos en el sector del transporte, los fletes locales y los insumos para la siembra, entre otras variantes que acompañan al fenómeno comercial de exportación. “Esto es posible porque tenemos un gobernador que piensa políticas de largo plazo y un equipazo en la Agrozal. Solo así pudimos posicionar a La ZAL como un centro de cargas y de producción agropecuaria de referencia en el centro del país. Y mientras tanto, seguimos brindando el servicio de logística a empresas como la cordobesa Fondomonte, que sigue enviando alfalfa a Arabia Saudita a partir de la plataforma”, completó Lavandeira.
Alejandro Marín, el gerente de la Agrozal, también mostró su satisfacción porque “es la primera alfalfa que se produce en la Cuenca del Morro, procesada en la planta de Villa Mercedes y que consiguió un mercado de exportación en un ámbito muy competitivo, en el que San Luis recién ahora está incursionando”.
Recordó que las primeras entregas de semillas de alfalfa fue en 2018 en la Cuenca del Morro y que recién el año pasado, en septiembre, comenzaron con los cursos de capacitación para los productores y con los primeros contactos comerciales. “Dos ingenieros agrónomos visitan todos los días los campos donde crece la alfalfa, aconsejan la mejor manera de hacer los cortes, dan pautas sobre los cuidados del cultivo y eligen la mejor alfalfa para exportación, porque hay que ser muy exigentes, ya que los árabes también lo son”, agregó.
“Para la ZAL es muy importante, porque le podemos dar continuidad al negocio. Y a los productores, acostumbrados a años de hacer lo mismo y no siempre con buenos resultados, les mostramos que hay otra posibilidad agrícola además de la soja y el maíz. Y todo bajo los preceptos de la idea madre, que siempre fue cuidar el medio ambiente, al mismo tiempo que les damos una solución comercial rentable a su trabajo”, dijo Marín, quien trabaja junto con Martín Pereyra como referente comercial de la Agrozal, y los ingenieros agrónomos Alejandro Vergés y Federico Costanzo, quienes son los que salen al campo y tienen contacto directo con los agricultores. “Postergamos los trabajos conjuntos que habíamos iniciado con el INTA por la pandemia, pero los vamos a retomar apenas podamos, porque sus técnicos son un apoyo técnico fundamental para lograr calidad”, avisó.
A 130 dólares la tonelada de la alfalfa enviada a los Emiratos y a Arabia Saudita (con los costos logísticos a cargo del exportador); y a 320 que se logró valuar la de Qatar (allí todo corre por cuenta de San Luis Logística), es fácil calcular que la entrada de divisas será más que importante una vez que se consoliden las ventas y logren continuidad. “Al productor le pagamos entre 100 y 105 dólares por tonelada, según la calidad de sus cultivos. Es un mejor margen para ellos que el que les deja la soja y el maíz. Hoy acá es más rentable hacer alfalfa que cultivos de verano”, calculó con rapidez Marín.
Otro de los involucrados en el proyecto es Martín Aguirrezabala, el jefe del programa Comercio Exterior de San Luis Logística, quien apunta sobre todo a la previsibilidad: “Está claro que el mercado para esta materia prima es Medio Oriente, lo que nos permite tener un horizonte y saber dónde enfocarnos. Hay un consumo elevado de alfalfa y está en crecimiento, porque sus problemas con el agua no son de fácil solución. La provincia apostó a agregar valor, invirtió en una máquina compactadora de última generación y ya está viendo los frutos. Uno ve la alfalfa, los dólares, el negocio; pero también hay un tema ambiental importante, un seguimiento de la huella de carbono y un ataque frontal al desbalance hídrico de la Cuenca del Morro”, enumeró.
Para Aguirrezabala, “no es solo pasto, hay valor agregado y mucho recurso humano involucrado en cada operación. Es la primera prueba que tenemos de un proceso que se inició hace dos años, el primer pasito con mercadería puntana, procesada aquí. Esto le da sentido a la ZAL como centro de transferencia logística, un predio donde se manejan trenes y camiones, porque ya sale todo consolidado, con los trámites de Aduana incluidos. Figura el puerto de Buenos Aires, pero todo se hace en San Luis: la consolidación (es el guardado de los fardos en los contenedores), la fumigación que pide el comprador y hasta los trámites sanitarios que exige Senasa”, finalizó.
Con una demanda anual de 5 millones de toneladas, el mundo árabe es una aspiradora de alfalfa. La Argentina, por ahora, participa con unas 200 mil, por lo que San Luis tiene un potencial enorme para crecer y acaparar parte de ese mercado. “Hay que apostar a la alfalfa, generar conciencia, decirle no al monocultivo y seguir explotando esta salida comercial. Hay cuatro plantas más en la Argentina, además de la de San Luis. También exportan desde Santiago del Estero, de dos centros de Córdoba (Fondomonte es una subsidiaria de una empresa árabe, por lo que se exporta ella misma, y hay otra en Calchín) y Bahía Blanca, que tiene la ventaja de contar con puerto en la ciudad. Si lo de Qatar sale como esperamos, tenemos un contrato por 15 meses y 15 mil toneladas. Y yo creo que va a salir bien”, aseguró Lavandeira en la despedida, tan orgulloso como cuando empezó la charla.
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]]>La entrada La Argentina exporta menos de 1% de los fardos de alfalfa del mundo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Resulta muy interesante un informe del Inta sobre el comercio internacional de fardos de alfalfa. Interesante sobre todo porque, además de definir la potencialidad de un negocio para los productores locales, lo que hace es ubicarnos en el mapa como corresponde: la participación argentina en ese comercio es insignificante todavía.
Dice el trabajo que en 2016 el comercio mundial de heno de alfalfa alcanzó las 8 millones de toneladas por un valor de 2.400 millones de dólares.
Como en otros rubros forrajeros (la harina de soja a la cabeza), el de la alfalfa también tiene una demanda creciente. El volumen exportado se incremento 66,8% en volumen en los últimos diez años. Y el comercio creció todavía más en valor: 98%. ¿Qué pasó con la Argentina?
El país se subió a esta ola, pero recién cuando se desliza sobre la arena de la playa. Las exportaciones de megafardos de alfala tuvieron un pico en 2013 de 53 mil toneladas, para caer a 31.000 toneladas en 2016. En 2013, el año récord, la Argentina “sólo proveyó el 0,7% del total mundial”. En aquel momento, Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Jordania representaron el 98% de los destinos de las exportaciones nacionales.
En 2017 la cosa está más o menos igual. Según los datos del INDEC que aquí mostramos, a fines de noviembre las exportaciones de fardos del alfalfa rondaban las 46.000 toneladas, por cerca de 16 millones de dólares.

Ahora, vale una pregunta: ¿Estamos apuntando bien a nuestros mercados?
El informe brinda una serie de datos más precisos sobre el mercado internacional de fardos de alfalfa, que muestran que la Argentina está jugando todavía en las divisiones inferiores:
Juan Carlos Antuña, investigador del INTA Santiago del Estero, dice con claridad que “el mercado externo es una oportunidad de negocio concreta para nuestro país y en especial para Santiago del Estero, debido a su enorme potencial como área productiva con evidentes ventajas comparativas, sobre todo por los rendimientos –asociados con una planta deshidratadora– y la cantidad de cortes anuales que pueden obtenerse”.
“La clave está en mejorar la eficiencia y productividad, no en incrementar superficies”, añadió el técnico. En el Inta piensan especialmente en el potencial que tiene el área de riego del río Dulce, donde el principal destino del cultivo en esta zona es alfalfa de corte para comercializar en fardos.
Antuña también desliza que una de las claves del éxito será contar con plantas deshidratadoras industriales, que permitan recolectar rápidamente la alfalfa del campo y realizar un secado controlado que independice el proceso de las condiciones climáticas. Una chance concreta de inversión. “Este procesamiento permite aprovechar más cortes, asegurar la calidad del producto, reducir las pérdidas de materia seca y proteína. Además, facilita una mayor compactación, que habilita el máximo aprovechamiento del flete y reduce los costos de logística, de gran impacto en la provincia por las distancias”, detalló el técnico del INTA Santiago del Estero.
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