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La entrada Franco Brunetti critica el lobby de las curtiembres: “La industria, la producción y Doña Rosa seguimos pagando un subsidio encubierto a la mafia curtidora” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hace más de cuatro años que peleé a brazo partido para que el ex presidente Macri firmara este decreto. Bueno, finalmente fue el último decreto que firmó, y por consiguiente sabíamos por olfato sociopolítico y económico, y por presiones del sector curtidor, que iba a ser el primer decreto derogado por el actual presidente Alberto Fernández. Así fue”, recordó Franco Brunetti, dueño del frigorífico homónimo en Salta.
“Lo que dolió es que antes de derogar el decreto, Alberto no haya consultado a todos los sectores, y tampoco fundamentó por qué lo hizo. Es decir, lo que argumentó en realidad fue muy light. La refutamos y estamos peleando por eso”, agregó Brunetti a Bichos de Campo..
El empresario criticó el poder de lobby que mantienen las curtiembres, y resaltó que “la industria, la producción y Doña Rosa seguimos pagando un subsidio encubierto a la mafia curtidora que nos tiene sojuzgados desde hace 48 años”.
Escuchá la entrevista completa realizada a Franco Brunetti:
El empresario contó que el viernes pasado la Mesa de Ganados y Carnes, con la firma de las 38 cámaras que la integran, enviaron una carta al presidente y a varios ministros, entre ellos el de Agricultura, Luis Basterra, para expresarles que por un lado celebraban la medida de la suspensión de las retenciones que traban las exportaciones de cueros sin curtir, pero también lamentaron que sea sólo por 60 días.
“Imaginate que con un mercado de cueros deprimido, y con esta pandemia, no vas a generar nunca un negocio con proyección de futuro” en ese plazo de tiempo, se lamentó el empresario.
En estos meses de demora, entre la medida derogada de Macri y la que ahora se pone en marcha, muchas curtiembres se habían retirado del mercado y dejaron de comprar los cueros a los frigoríficos. “Hasta tuvimos que pagar los fletes para mandar los cueros a destino”, declaró Brunetti, en alusión a que las curtiembres ahora podrán exportar el cuero del que se hicieron a precio vil, y casi regalado por parte de los faenadores.
¿Es cierto que desde hace 48 años se remontan las diferencias entre frigoríficos y curtiembres? Brunetti respondió que todo arrancó en 1972, “cuando un decreto en tiempos del presidente de facto, Agustín Lanusse, prohibía las exportaciones de los cueros salados”.
“A partir de ahí la industria frigorífica quedó a merced de la industria curtidora, imponiendo esta última los precios, las condiciones, y estándares de calidad y residuos. Luego, en 1984, en tiempos de Alfonsín, le pedimos que elimine el decreto de la prohibición, nos lo concedió, pero luego tuvimos la mala suerte de caer la redacción del decreto final en manos de Roberto Lavagna, que era secretario de Industria, y tomó como referencia el cuero de Chicago, con valor en dólares, lo que hace imposible exportar los cueros, porque era mas caro exportarlos que vendérselo a las curtiembres”, completó.
¿Y qué es lo que está en juego? “El cuero siempre fue el recupero más importante que tuvo el frigorífico en su historia, o sea que hemos perdido el recurso más importante, y todo ese costo es trasladado a Doña Rosa” en los precios de la carne, explicó el empresario.
“Cuando falta hacienda, lo paga Doña Rosa, y cuando hay suficiente provisión de hacienda, eso lo paga el productor. Hay 45 millones de argentinos supeditados a 5 empresas que generaron un grupo cuasi mafioso en 48 años. Estamos todos a merced de ellos, y seguimos en esa circunstancia”, concluyó Brunetti.
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]]>La entrada Brunetti obtuvo su propia salida y ahora se duda que Macri finalmente desmonte el cepo para los cueros se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Franco Brunetti, dueño de un frigorífico en Salta, había sido uno de los principales denunciantes de este sistema, e incluso llegó a hablar en Bichos de Campo sobre la existencia de una “mafia del cuero”. En las últimas horas se supo que el empresario había logrado una solución individual, pues el gobierno le habría habilitado la aduana de Salta (al parecer hasta ahora solo se podía exportar cueros por Buenos Aires y Gualeguaychú) para realizar sus embarques y descomprimir sus stocks de cueros salados.
Ver El empresario que denuncia a viva voz que existe una “mafia del cuero”
“Después de 47 años de prohibirse la exportación de nuestros cueros salados desde Salta al mundo, la gestión del señor presidente Mauricio Macri habilitó nuestra Aduana. Mi agradecimiento a todos los que lo hicieron posible, a los que me apoyaron en esta lucha. Espero que nuestro presidente cumpla con su promesa de eliminar el injusto impuesto y derechos de exportaciones de los cueros salados”, admitió Brunetti en una carta pública y en la que baja notablemente el tenor de sus denuncias.

En función de esta novedad respecto del caso salteño, el resto de la industria frigorífica se mostró ahora bastante escéptica respecto de la posibilidad de que el Gobierno desmonte -como había prometido el ex ministro de la Producción, Francisco Cabrera- el histórico régimen de protección de la industria curtidora, que le asegura a ese sector poder comprar la materia prima mucho más barata que en el mercado internacional.

Las vacas argentinas, como decían Les Luthiers, tienen vienen “todas forradas de cuero” y tienen “cuatro patas largas que le llegan hasta el suelo”. Es decir, son iguales o al menos muy parecidas a las vacas de Estados Unidos. Pero allá el precio del cuero a fines de mayo llegaba a 1,14 dólares por kilo. Aquí, en cambio, a pesar de los parecidos, ese valor era casi una cuarta parte, de apenas 0,27 dólares por kilo. ¿Cómo se explica semejante diferencia? Los industriales de la carne dicen que se produce artificialmente, debido al régimen de protección de la industria curtidora.
Este régimen es a todas luces medio perverso, porque establece un derecho de exportación adicional para el cuero sin procesar que ahora es del 10%, pero que se calcula no sobre el valor FOB de los negocios realizados en la Argentina sino sobre el valor del cuero en el mercado de Chicago, que como vemos es muy superior. A modo de ejemplo, en base a los valores actuales, ese 10% se aplica sobre 1,14 dólares, con lo cual equivale a un impuesto de 0,11 dólares. Como el precio real del cuero argentino es de 0,27 dólares, la retención efectiva equivale a cerca del 40%. Imposible exportar así.
Es obvio que se trata de un gran curro, que sobrevive a los diferentes gobiernos. Hay una decisión política de permitir a una industria hacerse de 13 millones de cueros anuales a precios de baratija. No estaría mal si eso sirviera para que la Argentina impulsara una gran industria transformadora del cuero en cientos de artículos acabados. Pero esto tampoco es así: las grandes curtiembres realizan aquí uno o dos procesos industriales más (los más contaminantes por cierto) y exportan usualmente las piezas enteras de cuero. El valor se añade en otros países.
Ver Pese a las promesas de Macri, no hay avance en la liberalización del mercado de cueros
Frente a la presión de los frigoríficos, que quieren que se habilite la exportación de cueros salados o Wet Blue (con un primer curtido) para forzar así a la industria a fijar mejores valores por ese subproducto, el gobierno de Macri prometió impulsar algunas correcciones a este régimen. En una de las reuniones de la Mesa de las Carnes, incluso, un funcionario de Producción prometió que el 1° de enero pasado se reduciría el derecho adicional a la mitad, y que a partir de allí arrancaría un cronograma de desgravación hasta la eliminación definitiva de la protección.
Nada de esto sucedió, salvo que uno de los empresarios que más denunciaba este régimen consiguió que le habilitaran la aduana de Salta para descomprimir la olla a presión en aquella región.
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]]>Brunetti habla con todas las letras de la existencia de una “mafia industrial curtidora sindical” que comenzó por presiones del gremio de trabajadores del cuero sobre el ex presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse, que fue el primero en prohibir las exportaciones de cuero salado (sin proceso industrial) en los primeros años de los ’70. “A partir de ahí estuvimos condenados hasta el día de hoy”, dice el empresario.
Ver Dicen que esta vez sí van a cumplir con la rebaja de la protección a las curtiembres
En la última reunión de la Mesa de las Carnes, el gobierno de Mauricio Macri volvió a prometer que a fin de año bajaría a la mitad las retenciones que actúan como barrera a las exportaciones directas de cueros sin curtir por parte de los frigoríficos. Brunetti recuerda que fue en el gobierno de Raúl Alfonsín, en 1984, cuando se ideó este sistema, que deja a los primeros dueños de los cueros como rehenes cautivos del mercado interno, donde un grupo de curtiembres imponen los precios.
Mirá la entrevista completa con Franco Brunetti:
“En Chicago un cuero cuesta 2 dólares por kilo y nosotros cobramos 50 centavos de dólar”, denunció el empresario, que aseguró que esta distorsión tan pronunciada se debe a que las retenciones (actualmente del 105) se fijan tomando como base al precio del cuero en los Estados Unidos y no el de la Argentina. Así resulta que “un cuero cuesta 14 dólares pero tiene 12 dólares de arancel. Es vergonzoso”, se lamentó Brunetti.

Hace unos días, Brunetti publicó una solicitada en un diario de Salta, su provincia, dirigida al presidente Macri, en la que le recordó que había prometido públicamente “derogar los derechos de exportación a los cueros salados”, pero que todavía no cumplió con esa medida. Ahora queda en el candelero la promesa de hacerlo a fin de 2018. La Secretaría de Industria, de quien dependen la norma, prometió bajar el tributo de exportación de 10 a 5%, y a la vez presentar un cronograma hasta su eliminación definitiva.
“Cuando el presidente por política de Estado decidió quitarle todos las retenciones a la producción agropecuaria, se lo quitó hasta el cuero. Pero duró un día. La mafia curtidora actuó y a los pocos días volvía a existir el arancel para el cuero. Nadie quieren enfrentarse a la mafia curtidora”, señaló el empresario, que recordó sugerente que “tenemos enfrente a una de las fortunas más grandes del país”, en referencia a los dueños de una de las principales curtiembres.
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]]>Franco Brunetti, empresario del sector frigorífico de Salta y uno de los que más batalla contra estas “otras retenciones”, señaló que tras aquella promesa presidencial “hice varias gestiones con funcionarios del ministerio Cabrera, pero dos de ellos me respondieron que mi lucha era en contra del lobby del amigo del presidente”. Luego no duda en marcar con nombre y apellido al supuesto escollo para esa esperada reforma: “Se trata de la familia Galperín, dueños de la curtiembre Sadesa”.
Ver: Presión frigorífica sobre Macri para que defina de una vez la guerra de los cueros
Sadesa es una de las empresas curtidoras más grandes del país y tiene filiales en varios países que importan los cueros argentinos.
Brunetti no se cansa de denotar el histórico régimen de protección al sector curtidor. Rememora que todo comenzó con un decreto del ex presidente de facto Agustín Lanusse, prohibiendo la exportación de cueros sin procesar. También recuerda una resolución de Roberto Lavagna, ya en los ´80, poniendo retenciones a la exportación, pero no en base al precio de cada operación sino al precio de Chicago que es muy superior al del mercado local porque se trata de un producto de más calidad. En consecuencia, al calcularse una retención del 15% sobre otro precio mayor, el descuento aplicado al precio del producto resulta ser mucho mayor.
Ver: ¿Será cierto esta vez? Macri prometió terminar con la histórica protección a los curtidores
“A los frigoríficos del interior nos pagan 14 dólares por una pieza de 25 kilos mientras que en Estado Unidos su valor es de 50 dólares aproximadamente. Es decir, por un kilo de cuero nos pagan 60 centavos de dólar cuando es Estados Unidos vale cerca de 2 dólares. Entonces el descuento de 15% termina siendo de más del 40%”, denunció el empresario.
Ese descuento de precios no ingresa a la cadena cárnica y según dicen los frigoríficos les resta el capital de trabajo necesario para sostener a las empresas, les resta poder de compra por la hacienda y encarece el precio de la carne vacuna.
En esa lógica, el presidente Macri había anunciado una reforma largamente reclamada por los industriales de la carne, pero que hasta ahora no se produjo.
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]]>La entrada Franco Brunetti: “Hay 2,5 millones de cueros que se están pudriendo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El negocio del cuero es un negocio que para la industria frigorífica tiene suma importancia porque es el recupero más importante que tiene el proceso industrial”, describió a Bichos de Campo Franco Brunetti, empresario y dueño del frigorífico homónimo.
Luego precisó que “en la Argentina la industria curtidora no tiene tanta capacidad de procesamiento, llegando a 9 millones de cueros. Pensemos que estamos faenando 10 a 11 millones de cabezas, con la probabilidad de llegar este año a 13 millones de cabezas por efectos de la seca. Por ende, si ya hay 2,5 millones de cueros que se están pudriendo en todo el territorio nacional, debemos sumar 4 millones de cueros más”.
“Todo ese excedente que no se puede exportar por la limitante de los costos arancelarios termina pudriéndose en la curtiembre. Y los mas perjudicados somos los frigoríficos del interior del país que como no tenemos buen acceso a las curtiembres, debemos salarlos, y ahí es donde perdemos capacidad operativa de comercialización, ya que es más fácil curtir un cuero en fresco que uno en salado”, denunció Brunetti.
Escuchá el reportaje completo:
“El cuero tiene un arancel que lo hace prohibitivo en su exportación, como es el caso del cuero salado. Esto viene de larga data; en 1972 el presidente Lanusse fue el primero que impidió su exportación mediante decreto, y en 1984 le siguió el juego Roberto Lavagna con un decreto similar, tomando como precio testigo el mercado de Chicago más costos y flete, todo en moneda dólar. Le siguió Menem y después Débora Giorgi con los Kirchner. En definitiva, el porcentaje del arancel representa el 35% del valor del cuero. Estamos cautivos”, describió el empresario.
Lo peor de todo, a su juicio, es que las retenciones se calculan sobre el precio internacional y no sobre el precio local. “Esto es más ofensivo que el pacto Roca- Runciman que acordaba beneficiar a los grandes estancieros del país a cambio de darle concesiones a Gran Bretaña sobre Argentina”.
“Para ponerlo en claro, la industria frigorífica faena 11 a 12 millones de cabezas por año, y como resultantes salen la carne y subproductos como el cuero; pero como las retenciones a este subproducto son tan altas, el único comprador que hoy encontramos son las curtiembres que terminan fijando el precio. Lo más aberrante es que en los últimos 40 años no se creó ninguna curtiembre en la Argentina con buena tecnología”, denunció el empresario de la carne.
Ver: ¿Será cierto esta vez? Macri prometió terminar con la histórica protección a los curtidores
¿Qué sucede? Lo explicó claro Brunetti: “Hace 40 años que batallamos contra esto. Nosotros no somos formadores de precios, sino que los transferimos. Le pagamos menos al productor por su carne y le cobramos más carne a Doña Rosa en la carnicería, porque le tenemos que transferir el costo que no tenemos como recupero por el valor del cuero. Somos cautivos del monopolio de 20 empresas curtidoras. Por ende, no podemos exportarlo porque somos poco competitivos con esos aranceles impuestos, y en el mercado interno terminamos entregando carne cara a los consumidores”.
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