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La entrada La frambuesa del postre: En El Bolsón hay un lugar donde se producen frutas finas, cereales, yogures, quesos, helados y hasta novedosos trigos, todo con certificación orgánica se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Siento que aún hoy no hay un reconocimiento a lo orgánico certificado; de hecho en el mercado local no tenemos precio diferenciador, algo que sí se reconoce en el mercado internacional”, explica Wenceslao, hijo de Paul e ingeniero agrónomo. “A pesar de esta diferencia hoy no exportamos porque la demanda local es alta y creciente y, por otra parte, exportar hoy es cada vez más engorroso”.
Humus vende toda su producción de fruta fina en la zona, especialmente en Bariloche, donde el consumo de fruta fresca de estación es muy interesante y el formato de congelados permite la comercialización durante todo todo año.
Aunque producen mora, cassis, corinto, grosella, guinda, sauco y frutilla, la mayor parte de la producción de fruta fina del predio está dedicada a la frambuesa porque se da muy bien en la zona. Debido tanto a las condiciones climáticas como agronómicas, se obtienen rindes de entre 12 y 15 toneladas por hectárea (algo que no ocurre con la cereza, que tiene mejores producciones más al sur).
En este punto, la pregunta que surge es por qué, si la frambuesa cada vez más está posicionada, no llega a Buenos Aires ya que es un producto que no se ve en las verdulerías y rara vez en un supermercado.

“El tema es que el acopiador, que es el mismo que compra sandías y papas, no sabe manejar el producto y a esto se le suma que las verdulerías no quieren arriesgarse a perder nada y como la frambuesa es delicada, prefieren evitarla”, resume Wenceslao.
“El mercado y la demanda están, pero hay que ajustar los procesos para lograr que llegue el producto en buen estado; esto en la gastronomía está resuelto porque se manejan con congelados, pero quien quiere comer frambuesas frescas en Buenos Aires, por ahora no puede”. La comarca andina, compuesta por una buena suma de pequeños productores de menos de media hectárea, y medianos de 2 a 3 hectáreas,, produce 250 toneladas de frambuesas por año.
Pero Humus no se limita a las frutas finas sino que se compone de 5 unidades de negocio. En el mismo predio hay vacas, para la elaboración de yogur, dulce de leche, helados y quesos; hay vivero de plantines de fruta fina; hay cereales; y hay un circuito de agroturismo (con heladería incluida) que culmina en una sala de ventas de sus productos.
En cuanto a los animales, poseen 70 vacas (de las cuales hay 50 en ordeño) en su mayoría de raza Holando, aunque algunas con cruza Jersey para ganar en leche con mayor tenor graso para la producción de lácteos, y un toro (antes hacían inseminación). “Los animales son grandes generadores de abono, algo que nos resulta indispensable para la producción orgánica”, detalla.
“Nos manejamos con parcelas con eléctrico y hacemos nuestro propio forraje ya que las vacas están encerradas 4 meses y medio por el frio y hay que alimentarlas”. (En total, con las tierras arrendadas, el predio suma 110 hectáreas).
Wenceslao enfatiza que en el sistema de rotación de parcelas la clave es hacerla lo más sistemáticamente posible y para eso hay que estar siempre “encima del campo” y pensando la mejor forma de hacer las cosas. “Los cuadros más alejados y que son más incómodos para la cosecha de fruta fina los dejamos directamente para pasturas. Hacemos siembras consociadas con gramíneas y leguminosas (como trébol con raigrás) porque nuestras primaveras son frías y si tenemos que esperar a la alfalfa para hacer un corte perdemos muchos días, mientras que las gramíneas son más rápidas y ya tenemos un primer uso tanto en primavera como en otoño y logramos más oferta de pastoreo”, explica.
“Una vez que la pastura está agotada y la parcela ya no es rendidora nos vamos a una rotación con un cereal, que tiene rápida reacción y así no dejamos el suelo descubierto en invierno a la vez nos ayuda a controlar las malezas, algo que para nosotros, como chacra orgánica, es fundamental”.

“En lo que es berries el ciclo es más largo: hacemos una rotación de unos 10/12 años de ese uso y recién después de ese tiempo ponemos un cereal, que puede ser avena, centeno o cebada, o también algo de trigo espelta; para volver a tener berries en esa parcela van a pasar 10 años más”.
El trigo espelta en los últimos años se ha convertido en un producto gourmet y muy buscado (otro “difícil” en Buenos Aires), así que parte de la producción que tienen la venden localmente a una panadería que elabora todos sus productos con masa madre y, también, el turista que va a visitar la chacra puede comprar la harina de espelta en el salón de ventas. Pero, debido al gran valor nutricional de esta variedad de trigo, la mayor parte se destina a forraje para silo en un proceso donde se corta antes de espigar y los rollos de heno permanecen en nylon para producir una fermentación anaeróbica donde predominan la fermentación lactica.
“Esto hace que el forraje sea más nutritivo y palatable y sobre todo nos da un alimento con buen aporte en la época de frío”, dice Wenceslao. “Es lo más parecido a tener un pastoreo en invierno”. El rinde en granos es de 6 toneladas por hectárea y tienen 10 plantadas.

Tan buenos resultados ha dado el sistema de rotación de parcelas que su vecino, también productor de frutas finas, se sumó a esta idea y desde hace un tiempo Wenceslao lo está asesorando: “Con mi vecino no tenemos ni siquiera cerco divisorio, así que cuando se interesó por el sistema rotativo en seguida empezamos y ya está viendo los resultados de la rotación y de los suelos con descanso… y de paso mis vacas se pasan a su chacra y ahí comen también”, cuenta entre risas.
“Es fundamental trabajar en sintonía, estar al tanto de lo que le pasa al vecino, compartir experiencias y ver cómo entre todos se puede mejorar”, concluye.
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]]>La entrada Una actividad congelada: La producción local de cerezas permanece estancada, mientras en Chile vuela por la fuerte demanda desde China se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Para este año se espera una producción de entre 10 y 11 mil toneladas de cerezas para el mercado interno y de otras 7 mil toneladas que se venderían a los mercados internacionales. El saldo exportable aumentaría 15%.
Pero el crecimiento del sector productor de esta fruta fina ha sido más bien pobre, debido a las erráticas políticas económicas, la ausencia de acuerdos internacionales que permitan la colocación del producto y la falta de medidas específicas reclamadas por un sector que se reparte entre Mendoza y la Patagonia. Lo que se avanza es por pura iniciativa de los emprendedores del rubro.

Así lo explicó a Bichos de Campo Aníbal Caminiti (foto), ingeniero agrónomo y presidente de la Cámara de Productores de Cerezas Integrados, quien señaló que al igual que hace unos 20 años el área con cerezas se mantiene congelada en torno a las 2 mil hectáreas.
Escuchá el reportaje:
“Eso tiene que ver con que en Chile se trabaja con mucha previsibilidad y proyección hacia los mercados externos. En eso el tratado de libre comercio de 2005, por el cual se llegó en 2015 a un arancel cero con China, promocionó mucho el desarrollo de la cereza. Encontraron una gran oportunidad de mercado en ese país, que es de los mayores productores y consumidores mundiales”, comentó el directivo.
Caminitti dijo que si bien las comparaciones son odiosas, el tiempo demostró que mientras en la Argentina el sector no logró mayor crecimiento en Chile se animaron a cerrar un acuerdo comercial con China que permitió un fuerte despegue del sector, a punto de instalarlo entre el tope de los exportadores.
Allí la cereza generará este año 2.000 millones de dólares solo por los embarques de esta fruta fina.
En referencia a ese fenómeno, Caminitti relató que los productores chilenos “aprovecharon un mercado en el que anualmente 20 millones de personas se incorporan a la clase media. Eso fue muy estudiado por los chilenos que capturaron ese nicho de demanda creciente, porque allá hay políticas de largo plazo que además van ancladas con pautas macroeconómica que dan previsibilidad y credibilidad”, describió.
Esta estrategia les permitirá este año vender 400 mil toneladas de cerezas, cuando el año pasado exportaron 300 mil. “Detrás de estos números hay movimiento económico y mano de obra” finalizó Caminitti. Aquí las exportaciones de cerezas a China comenzaron recién en 2019 y muy tímidamente, pero la falta de competitividad y la falta de un acuerdo arancelario las mantienen en escasos volúmenes.
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]]>La entrada Mariana y José Pablo son tercera generación de productores de frutillas en Coronda, pero todo se hace cuesta arriba y dudan que su hijo pueda seguir se publicó primero en Bichos de Campo.
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Las primeras frutillas del año se llaman “primicia” y son exclusivamente las de Coronda. Desde fines de mayo y comienzos de junio empiezan a salir hacia el Mercado Central de Buenos Aires. Podrían vender hasta fin de cosecha, pero ya en septiembre comienzan a llegar al mismo mercado las frutillas que se producen en el conurbano de Buenos Aires y en el Gran La Plata, y que se venden a más bajo precio porque, entre otras cosas, tienen menos flete.
Entonces ya está estipulado que cada Día de la Madre, las frutillas de Coronda se dejan de vender en fresco y a partir de esa fecha la destinan para industria.
Este 2021 el precio base de la frutilla fresca fue de 160 pesos el kilo, mientras que en octubre les pueden llegar a ofrecer a 80 pesos, un valor que ya no cierra. “Imagínese, a 80 pesos perdemos plata. Pagamos por cosecharla, clasificarla en cajas de 3 a 5 kilos, más el flete, y nos cobran por bajarla del camión. Luego, el distribuidor tendrá su ganancia. Y ni le enumeré los gastos de sembrarla y de cuidarla”, señala Mariana, preocupada.
Entonces los productores de Coronda hoy celebran la ventaja de contar con 5 o 6 fábricas en su zona, que recepcionan la frutilla despalillada -sin el cabito verde- de modo que pueden salvar toda la producción que les queda hasta fin de cosecha, ahorrándose el gasto de flete a Buenos Aires. Estas fábricas procesan las frutillas para elaborar pulpa y otros derivados, cuyos destinos serán los jugos, helados, yogures, dulces, almíbares, mermeladas, panificados, bebidas, coctelería y demás.

Mariana nos contó la historia de su emprendimiento: En 1960, Clementina Paporelo, abuela de su pareja, José Pablo, había enviudado. En su chacra ubicada en Lisandro de la Torre 436, a 3 kilómetros de Coronda, ella tuvo que agarrar la azada para cultivar frutillas, melones, calabazas, tomates, lechuga, camote, higos, cítricos y dar de comer a su familia. Pero luego puso un kiosquito a la vera de la ruta 11 -cuando aún no estaba la autopista- y allí se puso a vender los excedentes. La sucedió su hijo Miguel Monti, quien se concentró en el cultivo de las frutillas y creó la empresa Monti Hermanos. Poco a poco fue comprando más tierras hasta llegar a 11 hectáreas.
José Pablo decidió ir a estudiar agronomía a Esperanza, pero no terminó la carrera y pegó la vuelta. Su padre, Miguel, le dijo: “Si no estudiás, trabajá en la empresa familiar”. Así lo hizo y justo en esa época –hace unos 12 años- conoció a Mariana, con la que luego formó familia. En 2010 tuvieron un hijo, Juan Pablo, al que llamaron “Juanpy”. En 2015 José Pablo creó Monti SRL junto a Mariana, ya que su padre falleció y sus hermanos se fueron retirando de la actividad. Con la SRL pasó a alquilar las 11 hectáreas a su mama Cristina y sus hermanos. Mariana y José Pablo hoy ocupan 6 hectáreas con frutillas -que ahora venden bajo la marca “Juanpy”- y dejan descansar 2, porque rotan los cultivos. En la misma chacra tienen su casa y los galpones para clasificar la fruta. Además tienen un pequeño ensayo de frambuesa y mora.
Producir frutillas no es nada simple. Mariana nos lo explica: “Compramos los plantines a viveristas reproductores de la provincia de Neuquén (a su vez ellos compran los plantines ‘madres puras’, cada 4 años, a productores de Estados Unidos y de España). Los plantan de agosto hasta marzo y los cosechan en abril. Cada planta reproduce unos 6 a 8 estolones, que ellos enraizan y dan sus 6 a 8 nuevos plantines de primera calidad. Así viajan unos 800 a 1000 plantines en cajas con un frío de 7 a 8 grados, desde Neuquén hasta Coronda”.
“Cada planta nos debe dar no menos de 1 kilo de frutillas. Cada hectárea debe rendir unos 45.000 kilos de frutillas, como mínimo, para la cual aprovechamos 4 personas. En diciembre matamos a las plantas con herbicidas porque la frutilla es una planta de clima frío y en el verano no rinden, no dan ni medio kilo. Se desmonta todo, se ara la tierra y se montan las mangueras para riego, se tiran los nylons y vamos colocando micro y macrotúneles. Lo más caro es la desinfección del suelo, matar los hongos, virus, bacterias y ´nemátodos”, agrega.

Continúa Mariana: “Cultivamos las frutillas formando lomos o camellones de tierra compactada. Los forramos con un nylon ‘mulching’ -un polietileno negro con una perforación cada 20 o 30 centímetros donde se introduce cada plantín, impidiendo que crezcan malezas a su alrededor-. Y le colocamos una manguerita que va por el medio, de riego por goteo”.
“Cubrimos cada lomo con un micro túnel. Los levantamos al final de cada jornada y al otro día el personal los despliega apenas llega. También formamos macro túneles de nylon que cubren entre 5 y 6 lomos, también desmontables, pero los dejamos entre 3 y 4 meses. Ambos son para proteger a las plantas de las heladas y las lluvias. Apenas cosechadas las frutillas, van a la cámara de frío para que al día siguiente, las mujeres las clasifiquen en el galpón”, relata la productora.

La ingeniera agrónoma Romina Vagnoni es quien realiza el control de plagas en sus cultivos y hace 3 años los llevó a implementar el manual de buenas prácticas agrícolas.
Mariana tiene necesidad de que el común de la gente sepa del sacrificio y de los problemas que hoy tiene su actividad: “Invertimos 3 millones de pesos por hectárea para sembrar la frutilla. Este año arrancamos con deudas y las pagaremos, pero no creemos poder ahorrar para la inversión del año que viene. Nos mata, la inflación”.
“En pandemia no nos bajaron las ventas, pero cumplir con los protocolos nos complicó y nos generó muchos gastos extra. Todos los insumos son en dólares, mientras vendemos las frutillas en pesos. Siempre comparamos el tratamiento de esta planta con la tarea de los tambos, porque hay que estarle encima de lunes a lunes”.
“Dependemos del clima, hoy hubo tormenta eléctrica con muchos truenos y no pudimos cosechar. Las PyMEs frutilleras de Coronda estamos en la lucha. Pero si cerráramos, cada una dejaría a unas 30 familias sin trabajo. Además, arrastraría a innumerables proveedores y todo produciría una caída de consumo en la ciudad. Es que acá los que no trabajan en la frutilla, en general son empleados estatales”.
“Nuestro futuro es incierto y nos duele que hoy no estemos soñando con que nuestro hijo continúe con la empresa, lograda con tanto sacrificio de tres generaciones”. Mariana y José Pablo nos quisieron dedicar la canción “Frutillerito de ruta”, de y por Orlando Vera Cruz.
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]]>La entrada Hagamos un zoom: Los productores de frutas finas se ilusionan con mayores exportaciones hacia los países árabes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Este martes tuvo lugar una ronda de negocios virtual del sector arandanero y cerecero con sus contrapartes de los Emiratos Árabes Unidos, en la que participaron la embajada argentina en Abu Dhabi, la Oficina Comercial en Dubai, el Comité Argentino de Arándanos (ABC) y la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (Capci), en el marco del Consejo Público Privado de Promoción de Exportaciones (Cpppe).
“A lo largo de una semana se mantuvieron en total 56 encuentros virtuales entre empresas de ambos países, y se establecieron 54 nuevos contactos entre exportadores de la Argentina e importadores emiratíes”, precisó Cancillería en un comunicado.
Sería mucho autobombo si no fuera porque desde el Comité Argentino de Arándanos (ABC) salieron a valorar esta ventanilla que se abre gracias a la gestión oficial. “En dos meses, el ABC planificó junto a Cancillería cinco rondas de negocios, una intensidad impensada para la ‘presencialidad’. Se concretan nuevas operaciones a Arabia Saudita y Emiratos Árabes entre otros nuevos mercados”, festejaron los productores.

Para el caso de las rondas en Medio Oriente, participaron también los productores de cerezas representados por la CAPCI, que se sumarán a nuevos enviones para abrir mercados. En ese sentido, se informó que a las rondas con los países árabes se sumarán en breve contactos comerciales con compradores de Brasil y Estados Unidos. Y se está diagramando una ronda para países del Sudeste asiático. A las rondas con Brasil se sumarásn además los productores de citrus del NEA nucleados en CECNEA.
“La búsqueda de nuevos mercados no tradicionales no es caprichosa sino que se condice con la estrategia de posicionamiento que el sector definió desde hace unos años: llegar a mercados que valoran exclusivamente la producción triple impacto: sabor, calidad y sustentabilidad. En ese sentido, Medio Oriente y su cultura y economía contienen un mercado de consumo Premium bien definido”, sostuvieron los productores de arándanos.
Para esta primera experiencia virtual, se eligieron países en los que el mercado para el arándano argentino ya estaba abierto pero que no fueron tan explorados por los exportadores aún. “No son típicos pero están empezando con una demanda incipiente con sectores de la sociedad de alto poder adquisitivo que tienen un potencial de compra de arándanos. Son nichos a los que Argentina quiere apuntar con su producto de sabor y calidad”, explicó la cámara ABC.
En promedio, de estas rondas participan 10 empresas (son 15 las socias del ABC), lo que significa casi el 70% de los socios participando. De la otra parte, participan entre 8 y 10 importadores.
El mercado potencial del sector de arándanos en los países de la jurisdicción de la Embajada ante el Reino de Arabia Saudita (que incluye al Reino de Bahrein, Omán y Yemen) se estima en alrededor de 15 millones de dólares anuales, con exportaciones de nuestro país que hoy son aún de carácter marginal. Arabia Saudita importa 90% de los alimentos que consume, generando importaciones anuales superiores a los 25.000 millones de dólares.
En cuanto a Emiratos Árabes, los importadores son muy selectivos con los exportadores, conocen en general todas las características de la fruta y las reuniones tienen que ser muy expeditivas. Hay en ese país un poder adquisitivo muy alto y una ruta gastronómica donde se busca mucho los productos Premium. Es un mercado muy grande y muy competitivo, “por eso que participe la Embajada es clave porque sino para los clientes es muy difícil acceder a estos mercados tan Premium”, explicaron desde el ABC.
Qatar, por otro lado, es un mercado muy chico y lo que buscan es calidad por sobre todo. Son en total 5 o 6 compradores y todos participan de las rondas de negocios.
La cancillería agregó que, organizada por la embajada en Riad, concluyó esta semana la primera Misión Comercial Virtual del sector de cerezas en Arabia Saudita, donde participaron las diez empresas exportadoras argentinas más destacadas en el rubro. “La ronda comercial permitió la realización de más de 30 reuniones de negocios durante los dos días del encuentro, y permite esperar un aumento relevante de las exportaciones de nuestro país del sector en el mediano plazo”, explicó el organismo.
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]]>La entrada Luego de trabajar con sistemas agroforestales en el exterior, Ignacio Del Carril regresó al país para adaptarlos al suelo argentino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde mayo trabaja en el campo que administra el agrónomo Juan Pereyra en la zona de Tandil, que se encuentra abocado a transicionar hacia agricultura agroecológica. ¿Y qué hace allí? Trabaja realizando lo que en Brasil se conoce como agrofloresta: una combinación de forestación con producción frutícola.
La definición de agroforestería es que se trata de “una forma de uso múltiple de la tierra donde perennes leñosos (árboles, arbustos, bambúes , palmeras, lianas leñosas) son cultivados en la misma unidad de manejo de la tierra con cosechas y/o animales”.
“Tenemos un proyecto en un monte de acacia que antes se usaba para leña. Le propuse a Juan bajar varios árboles, abrir claros y probar frutos secos o fruta fina ahí dentro. Los sistemas agroforestales son eso, mezclar frutas con plantas de servicio fijadoras de nitrógeno. La idea es probar y eventualmente meter animales y hacer un silvopastoril”, explicó Del Carril a Bichos de Campo.
¿Y cuál sería el sentido de esta mezcla? Nos explicó que fomentar la biodiversidad a través del cultivo de plantas que cumplan funciones para el sistema, como la fijación de nitrógeno y el aporte de biomasa.
“Por ahí en una hectárea no producís la mayor cantidad posible de un cultivo, pero la hectárea es más productiva en total que si tenés un monocultivo”, aseguró el especialista.
Mirá la entrevista completa acá:
-¿Dónde conociste este concepto?- le preguntamos.
-Me capacité en sistemas agroforestales en México. No se combina mucho allá, se hace bastante monocultivo (se refiere a grandes plantaciones de paltas), pero en la parte en que estaba yo era montañosa y las huertas se hacen en el medio del bosque. Abren claros en lugares más o menos planos. Allí donde estuve plantan palta, y una familia quería salir del monocultivo y probar mezclar un poco de todo.
-¿Se puede hacer esa combinación de especies en lugares como éste, con climas más templados?
– Sí, por supuesto, hay que buscarle la vuelta. Acá nosotros no vamos a poder hacer papaya o la fruta que hacen en países tropicales, pero tenemos nuestras frutas. Acá las frutas de frío, las típicas que tenemos nosotros, se dan muy bien: ciruela, pera, manzana.
-¿Te parece que esto empieza para quedarse?
-Yo creo que sí.
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]]>La entrada Aníbal Caminiti representa a los productores de cerezas: “Hace 10 años que no crecemos porque no están dadas las condiciones para invertir” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La mayor parte de la cereza que se produce en la Argentina la exportan las 16 empresas que forman parte de la Cámara de Productores de Cerezas Integrados (CAPIC). Tienen un perfil netamente exportador porque el mercado interno no paga lo necesario para que hacer cerezas sea negocio.

Ese puñado de firmas embarcó en la última temporada 6.100 toneladas, lo que representó un crecimiento interanual de 9%. El principal mercado fue China, que está en expansión y es el principal importador global. Pero también hay opciones de crecimiento en otros destinos del sudeste asiático. Además se exporta a Europa y Estados Unidos.
Aníbal Caminiti, presidente de la CAPIC, consideró que el salto en las ventas al extranjero fue posible gracias al esfuerzo de los empresarios que aumentaron su productividad y a pesar de los problemas que tiene la economía local.
Escuchá la entrevista con el empresario:
“La Argentina tiene 2.200 hectáreas, mientras que Chile tiene 40.000 hectáreas y exporta 360.000 toneladas. Hace 10 años que no crecemos en superficie porque no están dadas las condiciones para invertir. El país no da previsibilidad en su juego económico y estamos sujetos a costos internos que superan la media de nuestros exportadores holgadamente”, explicó.
El desarrollo de este sector, según Caminiti, se ve frenado además por la falta de competitividad, que no sólo tiene que ver con la cuestión cambiaria.
“Chile tiene tratados de libre comercio con arancel cero y nosotros vamos a China a vender con un arancel de 10%, a Europa con arancel de 12%, a india de 30% y a Tailandia 40%”, sostuvo Caminiti.
El referente de la producción de cerezas dijo que la actividad requiere de medidas de política sectorial que apuntalen no sólo una mayor inserción en el mercado mundial -que fue creciendo por el empuje de los emprendedores- sino que además faciliten las inversiones necesarias para que crezca la superficie sembrada.
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]]>La entrada Esta vez sí llegan: Las cerezas mendocinas también salen a la conquista de China se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esta es un suerte de revancha para los mendocinos, que son los primeros en comenzar con la cosecha de esta fruta fina, en octubre/noviembre de cada año. Como la apertura de China a las cerezas argentina se anunció hacia finales de 2018, ellos no pudieron ingresar a ese mercado en la temporada anterior. Y los pocos negocios que se hicieron fueron realizados por empresas radicadas en la Patagonia, que cosechan más tarde y realizaron sus primeros envíos en enero de 2019.
Ver Las cerezas argentinas empiezan su más anhelado peregrinar: de la Patagonia a China
Según datos oficiales, Mendoza tiene el 46% de la superficie total, unas 1.200 hectáreas sobre un total de 3.000 hectáreas. Chubut tiene otro 17%; Río Negro el 11%, Neuquén el 10%; Santa Cruz el 9%; y Buenos Aires y San Luis 7% cada una. En un año normal, la producción nacional estimada es de alrededor de 6.500 toneladas. Este año hubo algunas heladas en Mendoza, que diezmarán la producción.
Ahora Mendoza se suma a la conquista de China, primer mercado global del producto. “Este primer contenedor se despachará desde el puerto de San Antonio en Chile, a través de buques expresos, con el objeto de que la mercadería llegue al gigante asiático antes del 25 de enero, fecha en la que se festeja el año nuevo chino. Es una práctica cultural muy común regalar cerezas durante esas festividades, por lo que es un importante haber podido realizar este envío”, destacó Diego Aguilar, gerente de la empresa exportadora Río Alara y de la Cámara de Cerezas de Mendoza.
Esta exportación se realiza dentro del protocolo de requisitos fitosanitarios para la exportación de cerezas argentinas a China firmado por ambos países en diciembre de 2018 durante la cumbre del G20, cuando la Argentina y la República Popular China acordaron el protocolo de requisitos fitosanitarios para la exportación de cerezas argentinas. Luego de eso, una delegación de inspectores de cuarentena de China visitó Mendoza y otras zonas productivas de cerezas.
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]]>La entrada Arranca la temporada de cerezas: Datos sobre un sector que tiene todos los cañones apuntando hacia China se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Dirección Nacional de Alimentos acaba de publicar un informe actualizado sobre el cultivo, que usamos de base para esta nota. En principio, el trabajo comienza con una mala noticia, porque la campaña comenzó con una helada tardía el 3 de septiembre en Mendoza, que podría provocar una caída de entre 35 y 40% de la producción provincial, desde las 2.300 toneladas obtenidas la campaña pasada.
Mendoza tiene el 46% de la superficie total, unas 1.200 hectáreas sobre un total de 3.000 hectáreas. Chubut tiene otro 17%; Río Negro el 11%, Neuquén el 10%; Santa Cruz el 9%; y Buenos Aires y San Luis 7% cada una. En un año normal, la producción nacional estimada es de alrededor de 6.500 toneladas.

Con esta oferta, la Argentina es un jugador marginal en el mundo de las cerezas. Los principales productores mundiales en volumen son Turquía (25,67%), Estados Unidos (16,29%), Irán (5,73%), Uzbekistán (5,59%), Chile (5,18%), Italia (4,84%), España (4,68%) y Grecia (3,67%).
“En América del Sur, desde inicios de la década de 1980 se ha verificado un fuerte incremento de la producción, principalmente de la cereza de Chile”, dice el informe. Tanto es así que el vecino país se ha convertido en el principal exportador, con 37,42% de los negocios. Lo siguen China (22,46%), Estados Unidos (17,35%), Turquía (5,61%), España (5,61%) y Canadá (2,44%). La Argentina figura en la 15º posición con el 0,53% del total mundial en 2018.
Dice el informe oficial: “La principal fortaleza de la producción de Argentina se basa en la contra estacionalidad respecto del hemisferio Norte y en que es el país que produce más tardíamente. Este fenómeno es especialmente marcado durante las fiestas de fin de año, tanto entre los consumidores europeos, norteamericanos y, en el último tiempo, también entre los asiáticos”.
Ver El INTA busca un dispositivo para evitar los machucones de las cerezas
En el país, la cosecha arranca en octubre, cuando el fruto madura en la región productiva de Mendoza. Este proceso sigue en Río Negro para terminar en Chubut y Santa Cruz cerca de enero.
En el plano local, el consumo de cerezas es ínfimo. Ronda los 82 gramos por habitante por año. En otro extremo del ránking mundial de consumo aparece Turquía, donde se comen 7,8 kilos por habitante y por año. Estados Unidos se ubica en una posición intermedia, con un consumo anual de 1,1 kilos per cápita.
Remarca el trabajo que “en China esta fruta está ganando aficionados, no solo en la conmemoración del Nuevo año Chino, sino que se aprecia su intenso color rojo y es considerada un distinguido presente”. Eso provocó que el mercado internacional se volcará hacia allá. China lidera el listado de importadores en 2018 con el 41,51% de los negocios, seguida por Corea (8,11%), Alemania (8,06%), Canadá (6,16%), Rusia (5,81%) y Kazajistán (5,12%).

Pensando sobre todo en esos mercados, aquí la mayor parte de la cereza se destina a las plantas de empaque, para su venta en fresco. La cosecha es manual y se transportan los frutos en canastos de plásticos de 16 a 18 kilos. Luego se enfrían los frutos por inmersión y se conservan a 5º C (con 85 a 90% de humedad).
El empaque propiamente dicho se inicia con el volcado y lavado en una pileta con agua; la fruta es transportada con una cinta a la máquina desramilladora para el corte de los pedúnculos. Luego se separan los frutos por tamaño y se procede a la selección (calibrado). Se colocan los frutos en bolsos plásticos de 2,5 kilos y en cajas de 5 kilos que se colocan en pallets que se mantienen refrigerados hasta su envío a mercado interno o externo.
Como oferente del Hemisferio Sur, cuando sale al mercado la Argentina compite con Chile (1º exportador mundial, con 37% de participación en valor), con Australia (7º exportador, con el 2,01%) y con Nueva Zelandia (8º exportador, con 1,53%). El trabajo menciona a Perú como una potencial competencia. Ya sucedió con el arándano, donde en pocos años ese país se convirtió en el mayor exportador mundial.

Hasta 2018, como se ve en la estadística oficial, la Argentina no tenía a China como un mercado importante. En rigor, “recién en el mes de enero del año 2019 se firmaron acuerdos con autoridades de China y se realizó la auditoria, a cargo de las autoridades sanitarias, para corroborar la implementación del protocolo fitosanitario para los primeros envíos de cereza a ese país”.
Ver Las cerezas argentinas empiezan su más anhelado peregrinar: de la Patagonia a China
“Se otorga especial importancia a la apertura de dicho mercado, por el gran potencial de crecimiento de las exportaciones hacia dicho destino, que podría significar la creación de 100.000 puestos de trabajo en los próximos 10 años tanto en las provincias patagónicas, como para la provincia de Mendoza”, se entusiasmó el informe oficial. Este año comenzó a suceder. Durante el período enero–julio ya se exportaron a China 120 toneladas por un valor de 535 mil dólares.
Se ilusionan en el Ministerio de Agricultura: “El mercado chino promete ser un importantísimo destino de nuestra producción tanto por los volúmenes demandados como por la alta calidad requerida. El consumo de cerezas, de gran calibre y color rojo intenso, es muy apetecido entre la población urbana en rápida expansión y con alto poder adquisitivo, siendo particularmente apreciado no solo en ocasión del “año nuevo chino” (este año se celebró el 5 febrero 2019) sino como distinguido obsequio”.
Arrancó la temporada 2019/20. Allá vamos.
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]]>La entrada Federico Bayá: “El arándano le pasó la factura al que no hacía bien las cosas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La vocación del productor argentino de arándanos es la de buscar la contraestación, producir algo que en el hemisferio norte se consumía y que no tenían posibilidad de producirlo en los meses de otoño”, agregó Bayá, que además es presidente del Comité Argentino de Arándanos (ABC, por sus siglas en inglés) que constituye más del 80% de las exportaciones de arándanos de Argentina.
“Este es el único negocio en el que, en un momento, si hacías las cosas bien o mal igual ganabas plata. Y después empezó a pasar factura. Al que había elegido mal los suelos o las variedades le empezó a ir mal, porque el mercado empezó a ajustar el precio”, remarcó Bayá, quien además es gerente de la firma Early Crop S.A. que produce y comercializa arándanos.
Entonces, cuando empezó a crecer la oferta de arándanos, el productor explicó que “hubo que poner las variedades adecuadas buscando las ventanas adecuadas de producción, y cambiar variedades para no producir 50% de la fruta en dos semanas. Había que estirar esa cosecha para hacerla posible, y así se extendió el arándano desde Buenos Aires a Concordia, y luego a la zona de Tucumán y Salta, buscando la primicia del país, muy parecido a la zona de Florida en Estados Unidos.
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De modo que la producción de arándanos se profesionalizó con el tiempo. “Por eso se produjo la incorporación de ingenieros en alimentos, certificaciones sociales y protocolos de Global Gap”, dijo Bayá, en referencia al conjunto de normas agrícolas reconocidas internacionalmente y dedicadas a las Buenas Prácticas de Agricultura (GAP).
Bayá hizo referencia a que los productores frutícolas argentinos están habituados al doble estándar, y mencionó que “este negocio- el del arándano- nació de manera totalmente diferente. Nació mirando hacia afuera y teniendo las exigencias de los supermercados más importantes del mundo. Pero ahora, decidimos hacer el ciclo al revés. Hace unos 2 o 3 años empezamos a decir ¿Por qué no Argentina? ¿Por qué no promocionar el consumo del arándano, que es un producto con alta demanda mundial?”.
“El consumidor argentino debe conocer lo que estamos produciendo hace 20 años. Por eso empezamos a promocionarlo y creamos la marca´Mejor con arándanos´y damos charlas en el Mercado Central. No podemos alimentar el mercado local con el descarte que no va para la exportación. Tenemos que tener el compromiso de que, fruta que mandamos a Inglaterra debe ser la misma que pongamos en la góndola de Concordia, Buenos Aires, Tucumán o cualquier provincia”, aseguró el presidente del ABC.
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“En el 2002 nació Gramm Agropecuaria. Yo me sumé más tarde y venía de otro palo. No sabíamos lo que era el arándano, pero buscábamos un negocio de exportación y de valor agregado. Aprendimos, pasamos crisis como la de 2008/09 y hacia 2010 entendimos que había que integrarse y plantar variedades nuevas”, relató a Bichos de Campo Gabriel Wasserman, hoy integrante de esa firma radicada en la zona de Concordia hace 17 años.
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Wasserman recordó que los momentos más bravos los vivieron en 2010. “Ese año era cerrar o invertir. Y la verdad que tuvimos el soporte de dos empresarios argentinos que quisieron invertir”. A partir de allí la lógica del negocio comenzó a modificarse, pues Gramm dejó de ser una empresa de producción primaria. Desarrollaron un empaque propio, después incorporaron el frío para el tratamiento de la fruta y luego salieron en búsqueda de los mercados de exportación.
La empresa, que tiene poco menos de 100 hectáreas con arándanos y emplea a cientos de personas en temporada de cosecha, fue una de las pocas firmas que logró ingresar los primeros envíos de este berrie a China en 2018, una vez lograda la apertura de ese mercado.
“Abrimos el mercado chino, pero para eso hubo que invertir en tecnología. Por ahí la gente no lo sabe, pero el arándano no es como hacer soja. El arándano es valor agregado. Es una fábrica. Tenés integración de ingenieros agrónomos, ingenieros en alimentos y licenciados en comercio exterior”, relató Wasserman.




El productor y empresario remarcó que además de la mano de obra que mueve la industria del arándano, la actividad tracciona sobre otras actividades industriales. Por ejemplo, cuando Bichos de Campo recorrió el lugar, se estaba trabajando con una máquina que seleccionaba por imágenes cada arándano que pasaba por la línea y la separaba según su color, su calibre y otras características.
“Hace tres años incorporamos tecnología argentina de Warnes y Juan B. Justo, máquinas de selección óptica de la fruta que no tienen nada que envidiarle al mundo. Y eso es lo que te permite entrar a China, ya que piden fruta grande, calibrada, color y sabor uniforme. Hoy por hoy estos mercados exigen calidad. Y Eso lo hizo un proveedor nuestro en Warnes y Juan B. Justo. Por eso decimos que cuando exportamos arándanos, no exportamos sólo arándanos sino que exportamos trabajo de una cadena de valor “, destacó Gabriel.
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