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La entrada Pensando en producir cada vez con menos agua, van ganando terreno frutas provenientes de los cactus como la pitaya se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así aparecen en el radar algunos frutos provenientes de distintas variedades de cactus, que aunque aquí solo pueden observarse en el noroeste de nuestro territorio, en países como Israel, China y Vietnam su producción y comercio está por demás extendido.
Aunque por su forma no se distingan tanto, estas frutas tienen nombres muy variados según el lugar en donde sean cultivados.
Un ejemplo de esto es la “pitaya”, un fruto de color vibrante y con escamas en su exterior, que en México adquirió el nombre de cactus trepados y en China el de “dragon fruit” o fruta de la pasión.
Centrándonos en el caso particular de la pitaya, su producción se ha extendido sobre todo en aquellos países que presentan serios problemas de escases de agua. Es Israel, donde la crisis hídrica se ha extendido por más de una década, los agricultores se han tomado el trabajo de dedicarle tiempo a su investigación para volverla una fruta atractiva al consumidor y de gran sabor.

La mayoría de las variedades de pitaya no tienen espinas, aunque algunas, como la amarilla, tienen algunas. Las más comunes son las rojas, aunque la intensidad de sus colores puede variar en función de sus cruzamientos genéticos. Algo similar ocurre con su pulpa, que es la parte que se consume, que puede ser de color blanca o roja. Aportan gran cantidad de calcio y minerales.
“Las primeras introducciones de esta especie en Israel se dieron hace 30 años. El sabor de las primeras era mediocre y no tomó mucho tiempo convencer a las personas de que podrían ser sabrosas, y no únicamente ornamentales. Además al principio tenían picos productivos altos y concentrados, por lo que había mucha fruta en un solo momento y su precio bajaba. Por eso se apeló a su mejoramiento genético”, explicó Noemí Tel-Zur, investigadora de la Universidad Ben Gurión de Israel, durante una exposición sobre esta fruta exótica.
Según la especialista, la pitaya puede vivir libre de sustratos, ya que al ser trepadoras puede sujetarse de otras plantas –sin ser parasitas de ellas- o de estructuras colocadas por el agricultor como postes. Su maduración se da durante el verano (aunque la variedad amarilla solo madura en otoño e invierno) y en comparación con otras frutas, al momento de ser cosechada, la fruta no aumenta su grado de dulzor, por lo que es importante no arrancarla antes de tiempo.
Sobreviven con riego y fertilización por goteo en territorios con climas áridos, pero a la vez las variedades que se cultivan en zonas tropicales como Vietnam resisten grandes lluvias. Otra diferencia está en la polinización: en zonas áridas no hay suficientes insectos polinizadores, por lo que los mismos cultivadores deben realizarlo en forma manual durante las noches, único momento del día en que las flores se abren.
Actualmente Israel obtiene una producción de pitayas de entre 25 y 35 toneladas por hectárea, para lo cual emplea entre 500 y 1000 metros cúbicos de agua por hectárea por año. “Esto supone menos de la mitad de lo requerido para la producción de cítricos”, aseguró Tel-Zur.
Otro beneficio es su precio: las pitayas pueden llegar a venderse a 9 dólares el kilo (aunque el productor recibe la mitad de eso).
Ahora bien, ¿existen experiencias similares en nuestro país? La respuesta es afirmativa. Una de las variedades más desarrolladas de frutos provenientes de cactus es la tuna, que es producida principalmente en el noroeste del país, aunque también hay importantes experiencias en la provincia de Córdoba.
Al igual que la pitaya, la tuna tiene una cascara gruesa que debe pelarse para llegar a la pulpa, pero se diferencia por tener una mayor presencia de espinas, que puede dificultar su recolección. Esta fruta puede venderse entre 55 y 60 pesos por kilo.
Otras variedades que puede encontrarse en nuestro país son la “ulua” y la “ucle”, ambas provenientes de las cactáceas. La primera resiste temporadas más frías, y la segunda jornadas de radiación solar intensa, sin demandar por eso más agua. Si bien ambas tienen flores que solo se abren de noche, a diferencia de lo que ocurre en Israel no tienen problemas con los polinizadores naturales.
Por el momento, estas dos frutas crecen de forma silvestre en nuestro país, y especialistas se encuentran evaluando su “domesticación” para conseguir insertarlas en el mercado.
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]]>La entrada Elogio de la ciruela industria: Mendoza la produce y exporta por 25 millones de dólares cada año se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las otras provincias con producción de ciruela industria son San Juan, Neuquén y La Rioja, que en conjunto explican el 5% restante de la superficie sembrada.

Mendoza cuenta con poco más de 1.000 productores, la mayoría de entre 4 y 5 hectáreas, de los cuales el 80% desarrolla su actividad en los departamentos del sur (General Alvear y San Rafael), y el 20% restante, por las condiciones climáticas que ofrece la región, en los departamentos de San Martín, Junín, Rivadavia, Santa Rosa y La Paz.
Los datos provienen del Instituto de Desarrollo Rural (IDR) de Mendoza, que a fines de esta semana participará en la ciudad de San Rafael, en el sur mendocino del primer Congreso Internacional de Ciruela Industria. Lo organiza en conjunto con el Clúster Ciruela Industria Mendoza.

“Es una gran oportunidad para todo el sector. Estamos orgullosos de ser los organizadores de un evento de esta magnitud y que nos permitirá llegar a todos los actores de la cadena productiva”, dijo a la agencia Télam Francisco Araujo, coordinador del Cluster Ciruela Industria.
Esta actividad forma parte del llamado Plan de Mejora Competitiva (PMC) acordado por todo el sector de la ciruela, bajo la premisa de dotar de competitividad a la cadena de valor, por la importancia que la Argentina tiene en el mercado internacional. Las exportaciones argentinas se componen básicamente de ciruelas deshidratadas en condición natural, y ciruelas tiernizadas.
Oscar Morbidelli, presidente de la Asociación Argentina de Ciruela Industria (AACI) y vicepresidente del Cluster, dijo a Télam que “la actividad es casi exclusiva de la provincia de Mendoza, y se circunscribe a una variedad especial dentro de las ciruelas denominada Dagen”.

“Nuestra cadena de valor es muy corta, con tres o cuatro eslabones. Empieza con los viveristas que nos dan las plantas que empiezan a producir después de los 6 o 7 años. Después está el productor primario, y de acuerdo al censo que estamos haciendo hay entre 8 y 9 mil hectáreas de 4 a 5 hectáreas por productor, por lo que estamos hablando de un universo de alrededor de dos mil productores, por lo que no hay grandes inversiones”, explicó.
“El eslabón que sigue es el del secadero intermedio, y se seca normalmente al sol o en hornos de gas. Y el que sigue es el industrial manufacturero exportador”, explicó el dirigente empresario.

“Argentina es normalmente el tercer exportador mundial, y apuntamos a poder exportar en fresco, sobre todo a China, que es el principal consumidor”, agregó Morbidelli.
El sector genera una mano de obra estimada en unos mil los puestos de trabajo directos y más de 12.000 de forma indirecta. En la actualidad, desde Mendoza se exporta alrededor de 25 millones de kilos por año, con Estados Unidos como principal destino.
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]]>La entrada Una actividad congelada: La producción local de cerezas permanece estancada, mientras en Chile vuela por la fuerte demanda desde China se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Para este año se espera una producción de entre 10 y 11 mil toneladas de cerezas para el mercado interno y de otras 7 mil toneladas que se venderían a los mercados internacionales. El saldo exportable aumentaría 15%.
Pero el crecimiento del sector productor de esta fruta fina ha sido más bien pobre, debido a las erráticas políticas económicas, la ausencia de acuerdos internacionales que permitan la colocación del producto y la falta de medidas específicas reclamadas por un sector que se reparte entre Mendoza y la Patagonia. Lo que se avanza es por pura iniciativa de los emprendedores del rubro.

Así lo explicó a Bichos de Campo Aníbal Caminiti (foto), ingeniero agrónomo y presidente de la Cámara de Productores de Cerezas Integrados, quien señaló que al igual que hace unos 20 años el área con cerezas se mantiene congelada en torno a las 2 mil hectáreas.
Escuchá el reportaje:
“Eso tiene que ver con que en Chile se trabaja con mucha previsibilidad y proyección hacia los mercados externos. En eso el tratado de libre comercio de 2005, por el cual se llegó en 2015 a un arancel cero con China, promocionó mucho el desarrollo de la cereza. Encontraron una gran oportunidad de mercado en ese país, que es de los mayores productores y consumidores mundiales”, comentó el directivo.
Caminitti dijo que si bien las comparaciones son odiosas, el tiempo demostró que mientras en la Argentina el sector no logró mayor crecimiento en Chile se animaron a cerrar un acuerdo comercial con China que permitió un fuerte despegue del sector, a punto de instalarlo entre el tope de los exportadores.
Allí la cereza generará este año 2.000 millones de dólares solo por los embarques de esta fruta fina.
En referencia a ese fenómeno, Caminitti relató que los productores chilenos “aprovecharon un mercado en el que anualmente 20 millones de personas se incorporan a la clase media. Eso fue muy estudiado por los chilenos que capturaron ese nicho de demanda creciente, porque allá hay políticas de largo plazo que además van ancladas con pautas macroeconómica que dan previsibilidad y credibilidad”, describió.
Esta estrategia les permitirá este año vender 400 mil toneladas de cerezas, cuando el año pasado exportaron 300 mil. “Detrás de estos números hay movimiento económico y mano de obra” finalizó Caminitti. Aquí las exportaciones de cerezas a China comenzaron recién en 2019 y muy tímidamente, pero la falta de competitividad y la falta de un acuerdo arancelario las mantienen en escasos volúmenes.
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]]>La entrada Estimaciones del USDA: Para 2022 se espera otra pobre temporada de exportación para las peras y manzanas del Alto Valle se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) acaba de hacer su pronóstico para la actividad frutícola de la Norpatagonia. El informe anual Fresh Deciduous Fruit fue publicado por el sitio Portal Frutícola.
Proyectó el organismo estadounidense que la producción de manzanas frescas a 2021/22 aumentará solo en un 2%, y la estimó en 570.000 toneladas.
El USDA además prevé que la producción de peras frescas disminuirá en un 4% en comparación con la temporada 2021, y la estimó en 590.000 toneladas. “El clima había sido favorable para la floración de la fruta hasta principios de octubre cuando hubo una helada que afectó a la principal zona productora de manzanas y peras e Argentina”, indicó el USDA.
En este escenario productivo mediocre (la región llegó a producir 1,6 millones de toneladas de ambas frutas no hace mucho tiempo atrás), el USDA consideró que los exportadores de peras y manzanas continúan afectados por la falta de competitividad en los mercados internacionales con respecto a otros países del hemisferio sur. Jaqueados por las “condiciones económicas y financieras internas” de la Argentina.
El informe habla de “más de una década de aumento de los costos de producción y bajas ganancias que han deteriorado la sostenibilidad financiera de los productos frescos”. Como consuelo, se menciona que “algunas operaciones locales en Argentina han utilizado la tecnología para acceder a las nuevas variedades que demandan los mercados de exportación, con el fin de aumentar los ingresos”.

Para la campaña 2021/22, el USDA proyectó que las exportaciones de manzanas totalizarán 100.000 toneladas, debido a una mayor producción. Hasta septiembre pasado, la temporada 2021 ofrecía un pobre desempeño que ubicaba las exportaciones cerca de 90 mil toneladas, con lo cual no se espera una gran recuperación ni mucho menos.

Y para las peras, el organismo norteamericano prevé que la Argentina pudiera estar exportando 310.000 toneladas en la temporada 2022. Aquí se espera un leve recorte de los embarques de este año, “a causa a una menor producción y un mayor consumo interno”.
El consumo interno de manzanas y peras en 2021/22 se prevé que ascienda a 471.000 toneladas en el primer caso y en 280.300 toneladas para las peras. Pero en materia de exportación, “la falta de competitividad en los mercados de exportación sigue siendo uno de los principales obstáculos que afectan a los exportadores argentinos frente a los competidores del hemisferio sur”, apuntó el USDA.

Fuentes de la industria citadas en el informe señalaron que para que las empresas privadas que producen peras y manzanas recuperen terreno se necesitan inversiones públicas y privadas para financiar los desarrollos tecnológicos, la producción y la comercialización, tales como una mayor mecanización y la adopción de nuevas variedades, y para apoyar la eficiencia regional mediante la mejora de la logística y la comunicación. Según el USDA, “además de obtener ganancias en eficiencia que pueden reducir los costos de producción son clave para igualar a los competidores argentinos en el mercado internacional”.
Un informe de la cámara Frutas de Argentina marcó que, por el contrario, lel cambnio es de constante deterioro. La Argentina, que tiene un potencial de producción de frutas envidiable, está quedando prácticamente al margen de lo que sucede en el mundo, donde la producción en esa década se contrajo un 9%. Aquí el desplome habría sido mucho mayor y según datos de la FAO, la oferta argentina de todas las frutas se redujo de 8,1 millones de toneladas en 2008 a 5,32 millones diez años después. Esto es, se contrajo un 35%.
Dentro del ránking mundial de productores, que es liderado por China, India, Brasil y Estados Unidos, la Argentina retrocedió hasta la posición 17°. Como premio consuelo, dentro del Hemisferio sur es el segundo productor en volúmenes después de Brasil y está por encima de Chile, Perú y Australia. Este posicionamiento debería permitirle tener un muy buen posicionamiento en el comercio de frutas en contraestación. Pero tampoco sucede.
La Argentina frutícola tampoco juega en las ligas mayores entre los exportadores de fruta y la razón es que sus embarques también retrocedieron fuerte en el periodo histórico bajo análisis, de unas 1.406.951 toneladas en 2008 a solo 1.021.264 den 2018. Ese volumen no se ha recompuesto en los últimos tres años y promete volver a achicarse en 2022. Las peras y manzanas usualmente constituyen la mitad de los volúmenes exportables.
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]]>La entrada “Las frutas del Alto Valle son buenas por naturaleza”: La Cámara de Fruticultores lanzó una campaña para aumentar el consumo de peras y manzanas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La campaña es poner en marcha un anhelo que teníamos hace muchos años. La idea es trabajar en dos sentidos: aumentar el consumo per cápita de peras y manzanas, y revalorizar al sector productor”, comentó a Bichos de Campo Marcelo Loyarte, director ejecutivo de CAFI.
Argentina es la primera exportadora mundial de peras del hemisferio sur, y la quinta en manzanas. Este sector productivo representa más de 40.000 hectáreas cultivadas, más de un millón y medio de toneladas producidas y más de 450 mil exportadas. Sin embargo, desde hace varios años los números del consumo interno de estas frutas han estado en una constante baja. En Argentina el consumo per cápita de manzana llegó a estar en los 12 kilos y hoy ese número ha bajado a los 6,5 kilogramos. Las peras por su parte, se han mantenido entre 1,8 y 2,1 kilos.

Según indicaron desde la Cámara, esto se debe principalmente a dos razones. La primera es que la fruta siempre fue considerada como un postre, y por tanto ha perdido la competencia contra las campañas de marketing de aquellos productos industriales más elaborados.
“En todo lo que es la mayor sofisticación del consumo de postres, con herramientas de marketing más avanzadas e inversión en publicidad, nosotros nos fuimos quedando atrás y ahora la idea es recuperar ese terreno. Ya no hay duda de que su consumo es saludable, ahora hay más conciencia”, señaló Loyarte.
La segunda razón se vincula a la baja en el poder adquisitivo de los consumidores, que ha impactado de lleno en la demanda de alimentos frescos como frutas y verduras.
Mirá el spot publicitario:
-¿Por qué considerás que no se pudo avanzar con esta campaña antes?- le preguntamos al director.
-Es complejo. Requiere recursos y una estrategia. La agenda sectorial siempre se nos complicaba con otros temas, pero esta vez dijimos que había que arrancar. Seguramente se convertirá en algo más grande, en donde participen más empresas. Esto está abierto a seguir trabajando para ampliarlo.
-¿En qué sentido plantean la revalorización del sector productor?
-Nosotros decimos que las manzanas y las peras son buenas para cuatro cosas: son buenas para el medio ambiente, para la economía y la sociedad, para la salud y para la producción. Dedicarse a eso está bueno y consumirlo también está bueno. Para nosotros hay mucho de valor en lo que hace a la producción, empaque y comercialización, y así lo queremos mostrar. Por eso la campaña va a contener no sólo recomendaciones y acciones para adaptar el consumo, sino también para que la gente conozca dónde y cómo se produce la fruta.
La campaña se enfocará principalmente en los consumidores de AMBA, en Rosario, en Santa Fe y en Córdoba capital.
-¿Cómo ves actualmente al sector?
-El 2021 es un año que terminó con volúmenes similares a los del año pasado en cuanto a mercados externos, y en lo que es mercado interno se dio una desaceleración en las últimas semanas. Si bien es cierto que hay una desaceleración estacional en esta época del año, vemos también una cierta represión de la demanda general.
A continuación Loyarte remarcó: “La campaña intenta levantar la mirada un poco más allá de la coyuntura. No vamos con ella a aumentar el consumo ahora. Sabemos que esto es un objetivo de mediano y largo plazo pero un día había que empezar”.
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]]>La entrada La usurpación de una chacra en el Alto Valle dejó entrever la triste situación que afrontan las fincas productoras de peras y manzanas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Por desgracia esta no es la primera toma que afronta la familia Tarifa, que ya perdió seis hectáreas en un predio adjunto, a manos del mismo grupo de invasores. El lote que ahora está en disputa tiene siete hectáreas y está ocupado por 150 familias, que desde hace tiempo venían presionando a las hermanas, según las denuncias.

“La familia tenía peras y manzanas. La gente de acá les prendió fuego la chacra, les han robado postes y alambres. En este momento tienen plantas chiquitas de manzanas y el resto lo han destinado a maíz y alfalfa”, contó Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, a Bichos de Campo. Desde el primer momento, la Federación se psuo al servicio de las damnificadas.
Del conflicto participó incluso la intendenta de Allen, Liliana Martín, quién se reunió con los representantes de la toma para acercarles copias del título de propiedad y de los planos de la Dirección de Catastro, pero éstos se negaron a recibirlos.
En este punto podría pensarse que se trata de una nueva situación provocada por el déficit habitacional del país, aunque Hernández sostiene que el verdadero motivo es otro.
https://twitter.com/FederacionFrut1/status/1435261852238426117
“Se usa la toma de tierras como un medio de venta inmobiliario. Toman los terrenos y luego se los venden a otros. Se ha hecho una costumbre en el período de elecciones porque en estos momentos nadie se atreve a sacarlos por temor a perder votos. La Justicia después no los saca más”, dijo a este medio. Y a continuación agregó que “como Federación defendemos la propiedad privada, más allá de que sea o no productiva, de que la estén o no trabajando; es propiedad privada y se tiene que respetar”.
Es allí donde reside el quid de la cuestión: muchas chacras se han abandonado y muchos frutales se han erradicado debido a la baja sostenida en los rendimientos de la fruta –que es un 20% menor al rendimiento de otros países del hemisferio sur-, acompañada de una baja inversión, lo que genera un círculo vicioso de baja calidad y escaso retorno económico que, finalmente, termina con la salida de las fincas del circuito productivo.

Si entre 2008 y 2010 había entre 8000 y 9000 productores primarios activos en la región, es decir, que vendían su producción a terceros, hoy quedan alrededor de 1200 en todo el Alto Valle. “Los lugares que se toman son lugares elegidos, y mucho tiene que ver con el tema inmobiliario. Acá, en la zona del Alto Valle, supo haber entre 60.000 y 70.000 hectáreas en producción bajo riego. Hoy por hoy no creo que haya más de 30.000. Lo demás se ha abandonado o loteado”, explicó a Bichos de Campo José García, productor y presidente del Consorcio de Riego de General Roca.
El sistema de riego es provincial, aunque se encuentra manejado por un consorcio de productores. Por cada hectárea se paga un canon de riego anual que en promedio está en 5000 pesos. Aquellos lotes que han dejado de producir, han dejado también de pagarle al sistema. Este dato no es menor ya que eso genera un aumento de costos para quienes sí siguen aportando y dependiendo del riego.
“En General Roca, por ejemplo, si la hectárea deja de ser productiva, debe seguir pagando o desempadronarse, es decir, renunciar al sistema de riego de por vida. Eso sale 100 veces el canon de riego, es decir 500.000 pesos; es una traba para evitar que se desempadronen las chacras y se achique aún más la actividad”, indicó García.
Esas tierras, que sí tienen dueño, entran en un estado de abandono ante la baja rentabilidad de la actividad y la migración de los más jóvenes hacia los centros urbanos; las plantaciones quedan así inmersas en un descuido hasta que se pierden. Es en ese contexto es que empieza a jugar la presión del sector inmobiliario.
“La autorización de un loteo la tiene que dar el gobierno provincial. Hay una ley que indica que tienen que tener el libre deuda de la chacra. La mayoría, por no decir todas, habilitan los loteos para hacer barrios privados o casas quinta. Esa gente podría irse más lejos, hacia hectáreas desocupadas junto a las bardas, y es lo que impulsamos, pero no tenemos mucha ayuda del gobierno”, expresó con pesar García.
Y como si esto fuera poco, a la rapiña inmobiliaria hay que sumarle la petrolera, ya que muchos productores recibieron la visita de empresas que buscan explotar el gas y el petróleo que hay debajo de sus pies, para lo que les ofrecen alquilar algunas parcelas. Por esa situación no es extraño ver fincas con peras y manzanas, y una boca de extracción pegada al lote.

Este es parte del contexto que atraviesa a varias localidades del Alto Valle, entre ellas a la ciudad de Allen, que, si bien carga con el título de “Capital Nacional de la Pera”, refleja ahora una falta total de planeamiento territorial y de promoción de la actividad frutícola.
Fotos: Juan Thomes – Diario Río Negro
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]]>La entrada Las nuevas caras del agro en la política: Pablo Cervi busca llegar al Congreso para lograr que la producción frutícola esté en agenda de una vez por todas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A diferencia de otros precandidatos, este no es el primer roce de Cervi con la política. Ya había acompañado al intendente de la ciudad homónima como candidato a senador. Aunque en el sector se lo conoce mucho más por haber sido elegido presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), entre 2015 y 2018.

Recientemente publicó el libro “Futuro”, en el que recorre y analiza los diferentes segmentos de la economía neuquina, y condensa alguna de las preocupaciones que se inscriben en su plataforma de campaña: los altos costos productivos y la dependencia provincial a los hidrocarburos.
“Estando en la cámara empresaria me di cuenta de esta regla del 70-30 que se habla: 30 es lo que uno puede hacer adentro de la cadena, y el 70 es lo que influye en el todo. Sino no nos involucramos y tratamos de cambiar el entorno es muy difícil salir adelante. Dentro de Neuquén tenemos la influencia de Vaca Muerta y en la actividad frutícola, con alta carga de impuestos. Es una dificultad para producir en nuestra región”, dijo el precandidato a Bichos de Campo.
Mirá la nota completa acá:
¿Y qué piensa del Congreso? Que la actividad para los temas agropecuarios es muy poca.
“En 2017 salieron solo dos leyes para el agro argentino. La ley de semillas por ejemplo, que no solamente es semilla para cultivos extensivos sino que incluyen variedades de frutales. Al no tener seguridad, quienes desarrollan las variedades es difícil que traigan materiales nuevos a Argentina”, señaló.
En este sentido consideró que la única forma de instalar temas de interés es a través de la unión de aquellos que tengan una agenda común. “Empezando por acuerdos se puede avanzar hacia algo más grande”, afirmó.
-¿Qué es lo que está al tope de tu agenda?- le preguntamos.
-En principio la idea sería avanzar en cuestiones impositivas sobre la actividad frutícola. Después hay gran potencial en poner tierra bajo riego, pero para eso necesitaríamos de una energía eléctrica barata o accesible. Teniendo a Vaca Muerta, que es posible vincularla con la producción, hay un potencial en Neuquén de 160.000 hectáreas para poner bajo riego. Eso podría generar mucho empleo, diversificación y una salida de la dependencia del petróleo. Hoy es imposible porque tenemos la tercera tarifa más cara de todo el país siendo que producimos el 30% de la energía de Argentina.
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]]>La entrada Aylin estudia cómo bajar la carga de agroquímicos en plantaciones de duraznos, para que puedan convivir con la ciudad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En esto trabaja la joven ingeniera agrónoma Aylin Golo en la estación experimental de Mercedes, una de las chacras del gobierno bonerense. Realiza un ensayo para lograr bajar la carga de agroquímicos en la producción de durazno.
“Sabemos que la agroecología conlleva transición, no podemos pedirles (a los productores) que dejen de usar agroquímicos, sobre todo por la parte cultural. Me pongo en el pantalón del productor y comprendo que no está bueno perder la producción por no aplicar agroquímicos, y por eso ensayamos una alternativa que sea biológica, sustentable y que no genere problemas. La intensión a largo plazo es que sea sin carga de agroquímicos”, explicó Golo a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa acá:
En el caso del durazno, existe un problema sanitario grave relacionado a la mosca de la fruta, que hace que sea necesario aplicar insecticidas. Las moscas más peligrosas son la Ceratitis Capitata y la Anastrepha fraterculus, ya que pican la fruta, ponen huevos dentro de ella y la larva sigue allí su ciclo.
A eso hay que sumarle el riesgo de hongos y podredumbre, por lo que los especialistas comenzaron a experimentar con la aplicación de oxicloruro de cobre y azufre, que son alternativas permitidas dentro de la producción orgánica. A diferencia de los fungicidas que suelen aplicarse, que son a base de cobre por ejemplo, la opción que aquí se ensaya es el uso únicamente de sales.

–¿Es posible dejar de aplicar agroquímicos en esta fruta?– le preguntamos a la investigadora.
-El año pasado se realizo un trampeo masivo para bajar la carga de moscas, pero no se llegó a controlar a las generaciones siguientes. Este año la intensión es hacer un tratamiento preventivo con productos de síntesis biológicos, donde tenemos dos hongos entomopatógenos y una bacteria para eliminar la larva. La intensión es ver cuál es la reacción de este producto.
En este sentido Golo agregó: “Una de las tareas de la experimental es esta: saber qué no sirve es una respuesta aunque no nos guste. Sabemos que las cosas no funcionan, entonces probamos con otra alternativa. No será algo que nos lleve poco tiempo pero la intensión es probar y lograr que los productores bajen la carga de agroquímicos que hoy usan”.
El ensayo donde trabaja Aylin, cerco por medio, queda a metros de las primeras viviendas pobladas de la localidad de Gowland, en el partido de Mercedes.
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]]>La entrada El agrónomo Orlando Boragno realiza un silencioso trabajo para mantener viva la fruticultura en el norte de la provincia de Buenos Aires se publicó primero en Bichos de Campo.
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Fue en 1997 que Orlando Boragnano ingresó en la experimental como contratado y nunca más se fue. Hace 21 años que la coordina y hoy comienza a ver los resultados de ensayos que comenzaron mucho tiempo atrás y que muchas veces se pudieron sostener a costa de esfuerzo, porque no sobraba ni el personal ni había presupuesto.
Un buen ejemplo de las alternativas que ensayaron es que hoy cuentan con aboles de nueces pecan de más de 36 años de edad, que han logrado adaptarse de forma muy favorable a la zona. También realizan ensayos de higos, kiwis, zarzamoras y almendros, aunque estos últimos no son fáciles de cultivar y todavía no dan frutos a pesar de tener cinco años de edad. Orlando acepta que el norte de Buenos Aires no es la mejor zona para la especie. Pero dice que justamente su trabajo es probar.,
“Todavía están en la cocina. Los datos no nos conforman. Sabemos que tecnológicamente nos falta, habría que probar el control de heladas, probar con riego. Eso juega a favor en el desarrollo y en la parte productiva”, contó a Bichos de Campo.
Mirá la nota completa acá:
La clave del trabajo de Boragno está en la idea de que no existen los errores o los fracasos. Los agrónomos que integran la experimental saben que cualquier investi gación agrícola es un éxito por el hecho llegar a la producción de un nuevo conocimiento.
-¿Este país que vive a los apurones no parece estar demasiado preparado para la fruticultura?-le preguntamos.
-No. Los cultivos son plurianuales y su entrada en producción lleva su tiempo en menor o mayor medida. En el duraznero hablamos de 3 o 4 años, en el pecan de 7 a 8, el arándano al segundo año produce. Algunos tienen más o menos inversiones iniciales. Pero en el país hay carga de incertidumbre. Por ejemplo con el arándano tenemos un mercado interno insignificante. Es un producto basado directamente en la exportación y ahí juega la inestabilidad económica del país, los vaivenes del tipo de cambio etc.
Para Boragno lo cierto es que a quien le gusta la fruticultura, le gusta sufrir un poco. Afirma que para realizarla hay que tener pasión. De eso da cuenta el trabajo de todos los investigadores de la estación, que se esfuerzan por encontrar nuevas alternativas productivas para los productores de la zona.
La entrada El agrónomo Orlando Boragno realiza un silencioso trabajo para mantener viva la fruticultura en el norte de la provincia de Buenos Aires se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Fernando Lapolla apuesta a los pecanes, avellanos y almendros cerca de Buenos Aires: “Sería mucho mas fácil poner soja o ganadería, pero esto genera mucha mano de obra” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El curioso emprendimiento se está llevando a cabo en la Estancia El Recuerdo, lindera a la pequeña localidad de Agote, muy cerca de Mercedes. El lugar está pensado para ser sede de eventos y casamientos, pero dispone de unas cuantas hectáreas de campo donde ya están asomando los árboles frutales. Un poco más allá hay grupos de gente que también están “desarrollando” algo extraño: tres enormes domos de hierro para realizar debajo una producción de verduras hidropónicas. Fernando nos dice que son los primeros de ese tipo en el país.
-¿Destinar 20 hectáreas a los frutos secos es bastante, pensando en la dimensión que en general tienen este tipo de planteos?
-Sí, es un proyecto interesante. Además, en vez de hace directamente 20 hectáreas de pecanes, decidimos poner almendras y avellanas como para darle un valor agregado. Cuando salga la competencia, porque se está plantando bastante pecanes en la zona y en otros lugares, la idea es poder ofrecer no solo esas nueces sino también almendras y avellanas.
Mirá la entrevista con Fernando Lapolla:
En El Recuerdo, el proyecto implica sumar varias actividades productivas que apuntan a convocar a los visitantes. Además de la construcción de los tres domos para hidroponia y los frutos secos (por ahora implantados sobre las primeras 5 hectáreas), hay un sector dedicado también a la cría de gallinas libres de jaula, para abastecer de huevos el salón de eventos. La idea es complementar todo con un restorán que abrirá solo los fines de semana al mediodía.

Lapolla, que es asesor de varias plantaciones de frutos secos en la Provincia de Buenos Aires, algunas con 12 o 13 años de antigüedad, reconoce que lo de poner almendras y avellanas en esta zona -ubicada a 100 kilómetros del obelisco- es una audacia agronómica. “Realmente es un gran desafío, pero yo creo que se puede. Estas plantas ya tienen 9 meses y crecieron muy bien, tienen un desarrollo vegetativo interesante para la zona y el tiempo que tienen, Yo creo que productivamente van a andar muy bien”, se entusiasma.
-Cómo agrónomo debés haber contemplado los riesgos de implantar estas especies en Mercedes. ¿Cuál es ese riesgo?
-Como veras tienen un lomo para evitar los excesos de agua. Pero acá el mayor desafío es ver cómo evitamos las heladas fuertes, que la planta la encuentre lo suficientemente nutrida como para que la helada no la afecte tanto. Siempre sabemos que no es la zona ideal para producir, pero me parece que es una alternativa productiva interesante para que la gente conozca y vea, y ver además si podemos desarrollar esta zona.
Nuevamente la palabra “desarrollar”. Agrónomo recibido en la Universidad Nacional de Luján en 2007, Lapolla se desempeñó en el último gobierno de Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires como director provincial de la Competitividad y la Innovación en el Ministerio de Producción, Ciencia y Tecnología. En estos momentos, trabaja activamente en una ONG que impulsa el desarrollo de políticas de estado llamado Plan País.

-¿No puede haber exceso de humedad en esta zona?
-Todo el cultivo tiene riego por goteo para mantener la planta hidratada. Nosotros, al tener el riego controlado, lo manejamos y solo regamos cuando necesitamos. Generalmente se necesitan riegos suplementarios en esta zona en épocas de pleno verano. Estos años particularmente, porque fue un verano muy seco. Si no hubiéramos tenido el sistema de riego por goteo instalado, las plantas hubieran sufrido mucho más.
-¿Esta zona de Mercedes era muy duraznera? ¿Tu apuesta es a buscar alternativas?
-La problemática de los duraznos y otros tipo de cultivos es la mano de obra. Es muy difícil conseguir mano de obra para la cosecha. Con este tipo de cultivos no necesitás cosechar inmediatamente cuando ya están listos, te permiten un lapso más grande para la cosecha. Yo vengo de trabajar muchos años con los arándanos y el tema de la mano de obra fue un determinante, más allá de los precios, que hizo que muchos de esos productores se hayan ido. Acá en Mercedes hubo 53 plantaciones de arándanos.
Lapolla cuenta que durante un tiempo le tocó desempeñarse como gerente de la planta de clasificación y exportación de la empresa de Manuel Parra, uno de los pioneros del arándano en el norte bonaerense. Pero la crisis comenzó con el faltante de manos de obra para cosechar la fruta fina, que es muy delicada y no puede ser mecanizada. “Entonces quedaron muchas quintas con un sistema de riego instalado y bueno… Fuimos viendo alternativas para transformarlas hacia pecanes”, contó.

-¿Y los frutos secos tienen mercado?
-Sí, la Argentina es deficitaria en la producción de nueces, las importa, y la verdad es que hay un panorama interesante. No solamente para los frutos secos sino para la fruticultura en general. De un tiempo a esta parte el consumo de frutas, exacerbado con el tema de la pandemia, ha aumentado. La gente que pudo tener acceso ha decidido comenzar a alimentarse mejor, y un alimentación mejor está basada en un mayor consumo de frutas y de verduras. Me parece que hay un horizonte claro para el crecimiento de la fruticultura. Y siempre que crezca la fruticultura para la región es muy bueno, porque a diferencia de la horticultura, donde uno pone los tomates y a los seis meses -si le fue bien o mal- se va, la fruticultura es una apuestas a largo plazo. Eso hace que se quede la gente en las regiones y no vaya a poblar la capital.
-En el agro hay pocos proyectos de inversión de esta escala y a largo plazo. ¿Qué es lo que te entusiasma de dirigirlo?
-Yo soy un ingeniero agrónomo que me dedico a la fruticultura. Siempre digo que ser agrónomo fruticultor es un estilo de vida. Es recorrer y ver como van creciendo las plantas. No te digo que tienen nombre, pero casi… Y es esto, el arraigo de la gente a cada uno de los lugares. Me parece que si pudiéramos desarrollar eso en cada una de las regiones, sería interesante. La parte de San Pedro en un momento tenía 15 mil hectáreas de fruticultura, ahora tiene 3000. Hubo mercado. Ahora hay mercado. Tenemos que ver, con políticas de estado, como podemos llevara adelante eso y desarrollarlo.
-¿Y si sale mal la apuesta? Es decir, las almendras y avellanas son extrañas para esta región…
-Asesoro otra plantación de almendras en 9 de Julio de almendras, y nos ha ido unos años muy bien, otros años un poco peor. Pero bueno, es ir adaptándose y apostando. Para mi sería mucho mas fácil poner soja o ganadería. Pero nosotros queremos apostar a esto porque genera mucha mano de obra, la gente que viene a podar, la que controla el riego, la que después viene a cosechar. Si apostamos un pco más a eso nos va a ir un poco mejor a todos.
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