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La entrada El caso Green Seed: Producen verduras novedosas en San Pedro y para agregarles valor las utilizan para preparar las primeras sopas en botella del país se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Entre esas rarezas se encuentran varios tipos de kale morado, col de bruselas, coliflores blancos, crema, coliflores roanescos, coliflores graffitti, de color violeta, brócoli, radicchios, alcauciles en dos variedades: verdes y opales, espárragos blancos, morados y verdes, y también hacen algo de fruticultura en la ventana de verano con diferentes variedades de sandías y melón.
Pero la lista de cosas raras no se acaba allí, y basta con ver uno de los tantos cajones que salen de ese campo de 50 hectáreas, con productos y colores de lo más variados.
Se trata de 14 unidades productivas que rotan en el año con producciones muy diversas. “Buscamos una gran diferenciación en la producción hortícola que hacemos, en darles el valor agregado y en el concepto ´sin desperdicio´ generando una cadena de valor a la industria y a productos innovadores”, aseguró Cheyllada a Bichos de Campo.

El matrimonio se ocupa desde hace cinco años en este emprendimiento que hasta ese momento se dedicaba, sobre todo, a la producción de alcauciles. La empresa Green Seed no solo es novedosa por las raras verduras que se produce sino porque el desafío es agregarle todo el valor que se pueda a estos cultivos, y todo sin usar agroquímicos, los que les permite penetrar en un mercado de nicho exigente: el de dietéticas y establecimientos agroecológicos.
El proyecto es ciertamente audaz, pero ellos lo ven como “una gran apuesta en un lugar que para nosotros es estratégico, porque estamos casi en el medio de las dos ciudades de mayor consumo del país: Buenos Aires y Rosario, con una logística prácticamente propia, lo que nos da la chance de llegar con rapidez al mercado”.
Lo más novedoso de este emprendimiento sucede justo al lado del campo, en una pequeña cocina donde hacen la magia necesaria para lograr otra forma de consumir esas mismas verduras producidas: sopas líquidas de variados sabores: arvejas, lentejas, kale, espárragos, zanahoria, calabaza y tomate. Embotelladas y no en polvo. Toda una novedad para la oferta de alimentos en la Argentina.
“En este caso no trabajamos con un producto deshidratado como suelen venir la mayoría de las sopas, sino que hacemos directamente sopas líquidas listas para consumir”, remarcó Cheyllada. Este proyecto le llevó un año y medio de desarrollo al matrimonio hasta que pudo lograr un producto de góndola con una durabilidad de 6 meses desde su fabricación al vencimiento, gracias a lo cual pueden proyectar una venta regional. “Hemos presentado muestras en Brasil y en Chile”, contó entusiasmado.
Actualmente son dos los proyectos en sopas: el de sopas premium que se calientan en sólo dos minutos, y el de sopas de verano, que se beben frías y entre las cuales se encuentran las de gazpachos de melón, sandía, palta y mango. “Esto nos permite llegar al mercado con un producto 100% natural y sin conservantes que además pueda consumirse en el momento”, resaltó Cheyllada.
Estas sopas líquidas son vendidas en todo el país. “Dejamos transportes refrigerados en Buenos Aires y eso luego termina en el resto del país, incluso Salta y Tierra del Fuego. Cubrimos todo el territorio a través de nuestra empresa”, manifestó.
Sus canales de venta son el retail de la producción en fresco y la colocación de su producción con valor agregado en canales naturistas o dietéticas. También tienen un sector de gastronomía al que proveen de materias primas para restaurantes, hoteles y consumidores finales.
“El espíritu de Green Seed es el desarrollo, la tecnología y la posibilidad de diversificar y acercarse al consumidor, algo que se volvió mucho más importante en relación al covid-19 y considerando también el aporte que hacen las frutas y verduras al sistema inmunológico”, enfatizó.
A su vez, Cheyllada explicó que el objetivo es “maximizar la capacidad que se tiene de un producto y que este puede tener muchas alternativas más allá de su consumo en fresco, lo que hace que el consumidor no se aburra al consumir un producto siempre de la misma forma, pero también nos parece importante la estacionalidad, es decir, no tener que consumirlo una vez al año y luego olvidarse”.
Por supuesto que no todo es sopas líquidas en Green Seed. Hay otros proyectos en curso con el kale para maridarlo con comidas: kale con gigko, pimienta, cúrcuma, con distintas alternativas de ingredientes que le pueden dar un nivel de especialidad a la cocina. Y continúan con su línea de pasta en crema de alcauciles y con la venta de los corazones de estos también.
“Hoy estamos en un 60% de producción en fresco y un 40% de elaboración industrial pero pronto cambiaremos la matriz pasando a un 40% en fresco, 30% de industria y el resto a exportación. Hemos tenido asistencias técnicas muy importantes a través del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) lo que nos facilitó procesos industriales y poder generar condiciones de Buenas Prácticas, curvas térmicas, durabilidad y manufactura. También entramos en certificaciones de mejores continuas, y aunque eso lleva tiempo, nos da satisfacción poder entrar luego al mercado con productos innovadores”, sintetizó Cheyllada.
¿Qué se precisa para que haya empresas como Green Seed en Argentina? “Una visión asociativa y entender que la integración y el trabajo conjunto es el que luego potencia a los sectores productivos, el poder compartir proyectos con colegas nos permitirá luego conquistar marcas país en el mundo. El mundo nos ve siempre de modo sectorial cuando dice las carnes, el vino, el dulce de leche´. Bueno también queremos posicionar la horticultura argentina como un concepto de calidad, y eso se logra de modo asociativo. No se puede crecer en soledad y mucho menos luego de la pandemia”, concluyó.
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]]>La entrada El radicchio es como una gran flor que se cierra: Luis Bastit decidió abrir su sueño de producirlo y hasta pudo exportarlo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Mi iniciación en el radicchio comenzó en Endivias Belgrano. Allí tenían muy aceitada la producción de endivias pero no lograban destrabar el cultivo de radicchio ni el de repollito de Bruselas”, relató Bastit en diálogo con Bichos de Campo.

“Empecé a investigar ambos cultivos y aunque en radicchio era muy poco lo escrito o difundido al momento pude sacarlo adelante. Pero un día desde la empresa decidieron discontinuar su producción porque no le cerraban los números. En su afán de reducir personal me pidieron que comenzara a venir cada 15 días y eso cortó la relación laboral. Me quedé con la bronca de haberle puesto tanto corazón a algo y ya no poder seguir haciéndolo y entonces me fui”, recordó el joven agricultor.
En marzo de 2020, justo en el arranque de la pandemia, decidió volcarse de lleno a producir radicchio por sus propios medios y en su lugar de origen, San Miguel del Monte.

Bastit sabía que el camino emprendedor no sería el de rosas sin espinas sino todo lo contrario. “En San Miguel del Monte, donde vivo, no hay un cinturón hortícola desplegado como en La Plata sino que hay ganadería, siembra de pasturas, soja y maíz y casi nadie viene a disquear solo una hectárea y media, que es lo que yo iba a producir”, comentó.
El productor no tenía la máquina de hacer lomos como el que tenían en la empresa donde trabajaba, ni sistema de riego desarrollado (el radicchio necesitaba un sistema por goteo), ni tampoco la mínima idea sobre cómo abordar la logística o comercialización. Pero había dos cosas que Bastit tenía y que fueron suficiente para largar: las ganas y el conocimiento.
Luis llamó a Mariano Winograd, un reconocido consultor frutihortícola, para pedirle asesoramiento. Y así, a fuerza de muchos ensayos de prueba y error, empezó a lograr buenas cosechas de radicchio.
El radicchio es una verdura muy apreciada sobre todo en el norte de Italia, pero también comenzó a valorarse en la gastronomía argentina. Su forma es la de un cogollo compacto formado por capas de hojas, de textura crujiente y sabor amargo, de color morado o rojizo muy característico, con una veta central de color blanco. Lo fundamental a observar en un buen radicchio es lo crujiente de la hoja, dado por su compactación.
Se siembra en otoño y se cosecha en invierno, pero también es posible la siembra en septiembre y la cosecha en verano, cerca de diciembre. “En todos los casos, sí no se cosecha a tiempo el radicchio se va en flor y no sirve mas, con lo cual es necesario conocer bien las fechas de plantación de las variedades, los ciclos de las mismas, sus enfermedades y qué aplicaciones hacer ante su aparición”, advirtió.
“Mi problema es que tenía todo por hacer. Primero tuve que convencer al dueño del campo de que me alquilara tres hectáreas de las cuales sólo 1,2 son productivas porque las restantes están descalzadas. Luego me encontré con un lote sin barbecho pero así y todo le di para adelante, encargué los plantines en BabyPlant en la Plata, de Julián Villagra y con ayuda de un sobrino y de un equipo de gente continué con la siembra y cosecha”, describió.
El uso de algunos agroquímicos es necesario en el cultivo del radicchio, pero Bastit aseguró que se respetan las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y normas de bioseguridad, con los periodos de carencia necesarios al momento de la cosecha. Incluso realiza el triple lavado de envases y perfora cada uno para luego ser retirados desde un Centro de Acopio Transitorio (CAT) móvil.
A la fecha hizo Bastit lleva realizadas tres tandas de radicchio, dos durante 2020 y otra durante 2021. “La primera experiencia salí hecho, porque me tapó la maleza y tuve mucho problema con la hormiga. La segunda experiencia solucioné el tema de las malezas con el ‘mulching’ plástico y el tema de las hormigas plantando lechuga espaciada en el perímetro del lote para ubicar los hormigueros y aniquilarlos. El suelo ya estaba bien preparado. Y en la tercera experiencia, aunque fue una buena cosecha en diciembre de 2020. El problema fue la falta de frío ya que no tenía luz en la quinta”, declaró.
Al sacar tanta producción, Bastit tuvo que alojarla en las cámaras de frio del Mercado Central de Buenos Aires, ubicado a 94 kilómetros de su quinta, pero allí perdió entre el 20% y 30% de la producción obtenida. Lejos de amargarse y tirar todo por la borda, Bastit prosiguió y compró una cámara de frío, sobre todo para el radicchio que se cosecha en verano. Pronto tendrá luz en el lugar, con lo cual ya no será necesario alimentarla con grupo electrógeno como venía haciendo.
Acerca de la técnica de mulching plástico, Bastit explicó que consiste en un rollo de plástico blanco especial que se coloca luego de hacer el laboreo del suelo, los lomos y de colocar la cinta de riego, para prevenir malezas que en este cultivo suelen ser agresivas. Además, el hecho de colocar un mulching y no tener que carpir (desmalezar) favorece también a la sanidad. “Este plástico viene dispuesto en rollos simil bobinas que se extienden sobre el suelo, luego se le hacen agujeros y en esos agujeros es donde se planta el cultivo”, dijo.
Lo más preocupante en el radicchio son las enfermedades fúngicas que lo afectan, situación que se resuelve, en parte, con el riego por goteo. “Si usáramos riego por aspersión, al caer el agua por arriba haría que se mojen sólo las hojas, y el radicchio es una planta abierta que luego se empieza a cerrar, entonces cuando las hojas se imbrican o se superponen entre sí el agua queda encerrada dentro, favoreciendo enfermedades fúngicas tales como esclerotinia botritis y erwinia, una bacteria”, desarrolló.
Claro que siempre hay buenas. “Como el producto que coseché resultó tan bueno porque estaba bien arrepollado y tenía buen color, tuve la chance de exportar a Uruguay, lo que me alivianó la sobreproducción de diciembre de 2020. También salió una tanda para el sur, para Bariloche”, expresó con alegría.
Por lo general, su producción rinde 15 toneladas por hectárea y va a parar al Mercado Central. El propio Bastit se encarga de envasarla y transportarla. “En lo que es comercialización lo tengo al propio Winograd que me tiende una mano, pero también al puestero del mercado donde va a parar lo que produzco, de Tomás Marcone, nave 9 puesto 46. La verdad es que ambos me ayudaron a emprolijar el producto porque el radicchio debe parecerse más a una caja de bombones que a un repollo cuando lo vendés”, manifestó.

Un aspecto central logístico que mejoró Bastit fue el tema de los envases. “Antes iba todo en cajas pero se aplastaban; hoy apilo todo en cajones plásticos. Parece algo tonto pero son detalles que cuando te ponés vos mismo a hacerlo quizás no los considerás”, indicó.
Durante la primavera pasada Bastit también plantó repollitos de Bruselas, pero ahí sí las cosas no le salieron como esperaba. Igualmente, su espíritu inquieto lo llevará nuevamente a probar. “El repollito de Bruselas es un cultivo que necesita buen riego y una preparación especial del suelo y con un seguimiento más detallado ya que sus plagas, el pulgón y la plutella son complejas. Yo no estuve a la altura de las circunstancias”, confesó.
Pero cada tropiezo no es un fracaso sino un aprendizaje y el joven productor lo tiene claro. “Así se convierte uno en productor. Mirá, del 1 al 10 yo me saqué un 3 produciendo Bruselas pero sé que puedo sacar un 7,50 y hasta un 8. Necesito volver a intentarlo. Sobre el final mejoré la calidad y me gusta lo que conseguí”, sostuvo.
“Tuve momentos en los que quise pasar el tractor por encima de todo porque estaba harto, pero conversando con la familia y reflexionando me di cuenta que esto es algo que hace años que quiero hacer y no puedo bajar los brazo. Hay que detectar los problemas y tratar de encontrarles la solución, descansar un poco cuando sea necesario, para no perder el foco, y darle para adelante”, resaltó.
Sin importar la actividad en la que se emprenda, el mensaje final de Bastit es que se trata de tener paciencia y perseverancia, y sacar de cada tropiezo un aprendizaje para seguir intentándolo. Nunca hay que dejar de intentarlo.
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]]>La entrada Un agrónomo cuestiona las duras exigencias de las BPA: “Una buena idea se va a transformar en una tortura para el productor y muchos van a quedar en la ilegalidad o desaparecer” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Felipe Villa Abrille es un veterano ingeniero agrónomo que, luego de recorrer buena parte del país y trabajar en muchas de sus actividades, se radicó en el valle de Calamuchita, cerca de Villa General Belgrano, donde realiza su propia producción y asesora a muchos productores. Ante el avance de la normativa del Senasa para hacer obligatorias a partir de este años las BPA en toda la actividad frutihortícola (un requisito que está incluido en el Código Alimentario), el profesional decidió hacer el curso de “implementador”.
-¿Qué te pareció la experiencia tras capacitarte para ser implementador?
-En efecto he realizado el curso de implementador de BPA, un poco porque creo que hay muchas cosas que se pueden mejorar, otra por inquieto y porque siempre hay para aprender algo nuevo. Pero la sorpresa que me llevé es que me encontré con una burocracia infernal y cuestiones que son de cumplimiento imposible, por lo menos en la producción hortícola y para pequeños productores de economías regionales.
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, se imponen a los productores una serie de exigencias edilicias para guardar los fertilizantes en mejores condiciones de las que muchas veces pueden brindar a sus hijos. Pero hay infinidad de cosas mas, ya que son más de 100 ítems a implementar.
-Me podés citar algunos otras cosas que no le gustaron.
-Las multas por errores en la rotulación de los cajones o equivocarse en la posición de un agroquímico sólido o líquido en una estantería son millonarias y muchas veces superan el valor de las chacras. Y ni hablar si un empacador mezcla las naranjas de diferentes productores. Es preferible que lo empalen a que le cobren la multa en nombre de la trazabilidad.
-Me está sonando muy exagerado. En el Senasa nos dijeron que el sistema de BPA en hortalizas se está implementando con normalidad…
-Yo ahora veo que tientan a miles de chicos de colegios secundarios, la mayoría con pésima preparación. Los equipan con computadoras portátiles y otros abalorios para salir a cazar infractores, una especie de juventud hitleriana. A los que cazan normalmente son a productores con mas de una generación en la actividad. Así, una buena idea se va a transformar en una tortura para el productor y muchos van a quedar en la ilegalidad o desaparecer.
-¿Es el típico caso donde el manual dice cosas imposibles de hacer?
-Muchas de las atribuciones del implementador de BPA se superponen con las del agrónomo a cargo, inclusive con las del contador. En el caso de los depósitos antisísmicos, ignífugos, con la ventilación e iluminación adecuada, etcétera. Todo esto se exige independiente del tamaño del productor, tenencia de la tierra, condiciones de habitabilidad de su vivienda.
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]]>La entrada Cinco años después, sigue siendo inmensa la brecha entre lo que cobra el productor y lo que paga el consumidor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se intentaba así visibilizar un problema recurrente de este tipo de producciones que no cuentan con mercados de referencia: la intermediación (justificada o no) multiplicaba varias veces un precio que solía ser paupérrimo para e productor y termina costando caso al comprador de estos alimentos frescos.
Con el correr de los meses, el IPOD dejó de ser noticia, porque más o menos todos los meses ofrecía la misma fotografía. Pero CAME tuvo la buena decisión de sostenerlo en el tiempo, lo que permite comenzar a darle valor de estadística. En su última entrega, cumplieron los cinco años y esta ha sido la evolución:

Como se puede ver, después de tocar máximos de más de 7 veces (entre un precio y otro) en 2015, su año inaugural, el IPOD se estabilizó en torno a los 5 puntos. Es decir que lo que costaba 5 pesos para el consumidor, el productor lo cobraba 1 peso.
“Se cumplen 5 años de la primera publicación”, destacó este domingo la entidad. Consideró, tras ese recorrido, que “si bien el IPOD contribuyó a generar conciencia, tanto en los consumidores y en el gobierno nacional, sobre las prácticas abusivas por parte de los formadores de precios; aún no se ha logrado achicar la brecha de precios campo-góndola”.
De hecho, para la medición de julio pasado, “la brecha de precios entre lo que pagó el consumidor y lo que recibió el productor por los productos agropecuarios en el campo volvió a subir en julio, al ubicarse 6,1% arriba de junio. La suba fue impulsada por fuertes aumentos en las brechas de la zanahoria, el zapallito y la cebolla”.
Si quiere acceder al informe ‘puntual puede hacerlo en este link. En julio pasado, en promedio, los consumidores pagaron 4,87 veces más de lo que cobró el productor por los productos en la tranquera de sus campos. De este modo, “la participación del productor en el precio final bajó 0,8% en julio, a 25,3%”.
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]]>La entrada Ni Moreno, ni Samid ni tampoco ningún “batata”: Un militante de los movimientos sociales será el nuevo presidente del Mercado Central se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Designado allí por el gobierno nacional en reemplazo de macrista Belisario Álvarez de Toledo, la llegada de Levaggi a la función pública, y justo en esa posición, implicará un giro radical en la estrategia más usual de los gobiernos peronistas frente a ese centro concentrador de frutas y verduras. Es que por allí han pasado desde el comisario Luis Patti, al matarife Alberto Samid, al piloto de Tango 01, y hasta el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, construyó allí su cuartel general. Sería la primera vez que los movimientos sociales tendrán a cargo un ente clave para la política frutihortícola.
La publicación Internos, que tuvo la primicia, recordó que Levaggi es reconocido por ser uno de los referentes en los múltiples “Verdurazos” llevados adelante por la UTT durante la gestión de Cambiemos” (y más recientemente hizo uno en contraposición con el paro agropecuario)”. Pero más allá de ese alineamiento político, su agrupación ha ganado bastante influencia en los cordones hortícolas de La Plata y el conurbano bonaerense.
Bichos de Campo entrevistó a Nahuel hace unos meses, cuando muy pocos conocían el accionar de la UTT y su pensamiento:
Al confirmar la designación de su máximo referente, la UTT (conformada por unos 16 mil productores pequeños, y muchos de ellos de nacionalidad o descendientes de familias bolivianas) vinculó el nombramiento de Levaggi con la estrategia del gobierno de Alberto Fernández en dar batalla contra la pobreza y el hambre. En rigor, el dirigente participó bastante en los últimos tiempos del Plan Argentina contra el Hambre (PACH) que coordina Desarrollo Social.
“Con esta designación se abre una oportunidad de comenzar a modificar las estructuras de poder que históricamente han controlado la formación de precios y la distribución de alimentos en el país”, evaluó la UTT en un comunciado. Allí, el propio Laveggi afirmó que “asumimos este desafío para poner el hombro frente a la grave crisis alimentaria que se venía arrastrando en nuestro país como resultado de las políticas neoliberales, que hoy se agrava de cara a la pandemia del coronavirus”.
Ver Otro verdurazo y van…: ¿Qué reclaman los quinteros que protestaron en Plaza de Mayo?
La UTT es uno de los movimientos más convocantes de todos los que integran el Foro Agrario Nacional, un bloque de organizaciones sociales vinculadas al agro que nació en mayo de 2018, y que tuvo cierto protagonismo en la campaña electoral a favor del candidato peronista que finalmente se impuso en las elecciones de octubre. En ese frente, convive por ejemplo con el MTE Rural de Juan Grabois, o el Movimiento Evita de Emilio Pérsico y el “Chino” Navarro. Fue esta última agrupación la que colocó uno de los suyos como secretario de Agricultura Familiar en el Ministerio de Agricultura. La UTT, que tiene autonomía, no había sido contemplada hasta ahora en el reparto del poder.

El desafío de este dirigente social será mayúsuclo. es que debería poder probar que se puede hacer desde el estado lo que pregonaba en las calles y las plazas. Entre otras cosas, y sobre todo, que se necesita lleva a cabo una suerte de “reforma agraria” light que permita el acceso de los pequeños productores a tierra y mejores condiciones de producción y comercialización. En este sentido, la UTT es una de las organizaciones que más fuerte ha incursionado en el terreno de la producción agroecológica.
La Corporación Mercado Central de Buenos Aires no es un territorio sencillo, aunque ya hay experiencias de comercialización allí en manos de pequeños productores organizados. Se trata de uno de los mercados concentradores más grandes de Latinoamérica, ya que por allí pasan mensualmente más de 100 mil toneladas de frutas y verduras, que luego abastecen a más de 13 millones de personas de Capital Federal y el Gran Buenos Aires. El Mercado tiene como función, entre otras cosas, el fijar y ser testigo de precios para otros mercados concentradores.
“Es necesario transparentar la formación de precios del alimento desde que llega hasta que sale del mercado. Esto garantizará precios justos”, comentó Nahuel en la gacetilla en la que confirma su nombramiento. “Tengo el enorme desafío de impulsar un mercado central que democratice su estructura para lograr precios justos para todos los consumidores y las familias productoras” agregó.
La entrada Ni Moreno, ni Samid ni tampoco ningún “batata”: Un militante de los movimientos sociales será el nuevo presidente del Mercado Central se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Agroquímicos: Brasil exige trazabilidad de frutas y verduras para llevar tranquilidad a quien las come se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los controles para verificar que los productores hacen bien las cosas y pueden mostrarlas a sus consumidores se aplicarán sobre los cítricos (naranja, limón, lima, entre otros), manzana, uva, papa, lechuga, col, tomate y pepino, zanahorias, batatas, remolachas, cebollas. ajo, col, berro, brócoli, achicoria, coliflor, pimientos, calabaza y calabacín, melón, fresa, coco, guayaba, caqui, papaya, plátano y mango. La Argentina exporta varios de estos productos al vecino país (como manzanas y ajos) y deberá ver cómo se adapta a la nueva normativa, que aclara que la trazabilidad también se deberá aplicar a productos importados. .
“Art. 1º Ficam definidos os procedimentos para a aplicação da rastreabilidade ao longo da cadeia produtiva de produtos vegetais frescos destinados à alimentação humana, para fins de monitoramento e controle de resíduos de agrotóxicos, em todo o território nacional, na forma desta Instrução Normativa Conjunta e dos seus Anexos I a III. Parágrafo único. Esta Instrução Normativa Conjunta se aplica aos entes da cadeia de produtos vegetais frescos nacionais e importadas quando destinadas ao consumo humano”. Esto es lo que dice el artículo 1 de la Portaría (resolución) firmada por ambos organismos.
Ver la Resolución que establece la obligatoriedad de realizar una trazabilidad de los alimentos frescos
Según la norma, los productos frescos mencionados deben identificarse con: nombre; variedad o cultivar; cantidad de producto recibido; Identificación del lote y fecha de recepción del producto.
El proveedor deberá proporcionar su nombre o el nombre de la empresa, número y tipo de registro, dirección completa o, cuando esté ubicado en el área rural, la coordenada geográfica o el Certificado de Registro de Tierras de Regularización del Territorio.
Los productores frutihortícolas brasileños también deberán llevar un registro de los insumos agrícolas utilizados en la producción y el tratamiento fitosanitario aplicado a los cultivos, además de la fecha de uso de cada insumo, la receta técnica o prescripción agronómica y la identificación del lote de insumos. “De esta manera, a través de las inspecciones, será posible identificar, incluso, los pesticidas agrícolas utilizados en la producción”, dice el comunicado.
Las autoridades brasileñas dijeron que los controles será serios. Ya comenzaron a promover reuniones con los titulares de los permisos de los centros de suministro (Ceagesp) y con los servicios de vigilancia sanitaria de la región metropolitana de San Pablo. De acuerdo con el gobierno brasileño, “es importante que todos los que trabajan con estos alimentos cumplan con la norma, ya que traerá muchos beneficios, no solo a los consumidores, sino también a los agricultores, ya que estimulará la producción con un uso más racional de los pesticidas agrícolas”.
Ver Las buenas prácticas agrícolas serán “obligatorias” para el sector frutihortícola
En la Argentina, este es un tema que también forma parte de los debates pendientes. Los residuos de agroquímicos en verduras y frutas causan preocupación a buena parte de la población, pero el Estado no ha definido todavía normativas de trazabilidad tan exigentes como las que empezarán a regir ahora en el vecino país.
Mirá el programa de TV que Bichos de Campo dedicó a analizar este tema:
En la Argentina se viene una profundización de las exigencias sobre el sector productor de frutas y verduras. Por un lado, porque a fines de 2017 la Comisión Nacional de Alimentos decidió que las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) serían exigibles “con carácter obligatorio en 2 años para el sector frutícola y en 3 años para el sector hortícola”.
“Hasta el momento de la obligatoriedad, los organismos nacionales llevarán a cabo una estrategia de sensibilización, proyectos piloto y asistencia técnica para que (los productores) en forma voluntaria vayan incorporando las recomendaciones que estarán ahora incluidas en el Código Alimentario”, se aclaró en ese momento. Pero los plazos se están venciendo.
Ver Senasa y AFIP intentarán generalizar los controles sobre el sector frutihortícola
En materia de trazabilidad, en agosto de 2018 la AFIP y el Senasa anunciaron que trabajarían juntas para implementar un plan de control fiscal y sanitario sobre el sector, que se valdría de un remito electrónico semejante al que entró en vigencia para las carnes y se aplicará en etapas, primero sobre las hortalizas pesadas para avanzar paulatinamente sobre el mercado de verduras de hoja, dominado por la comunidad boliviana.
Un dato clave es que en ese momento la AFIP reveló que en 2017 realizó un control sobre 55 mercados concentradores de frutas y verduras y allí detectó que 65% de los operadores presentaban alguna irregularidad, ya sea porque estaban mal encuadrados impositivamente o porque directamente no figuraban en los padrones fiscales.
La entrada Agroquímicos: Brasil exige trazabilidad de frutas y verduras para llevar tranquilidad a quien las come se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Ahora sí son obligatorias las Buenas Prácticas Agrícolas en la producción de frutas y verduras se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A esta altura, resulta más que cierto que en la producción de frutas y verduras los riesgos para los consumidores son mucho más elevados que los que surgen de la agricultura extensiva, tan demonizada por el discurso ambientalista que ve en Monsanto un demonio capaz de eliminar la especie humana, como si eso fuera un buen negocio.
Hay tres razones muy claras que sostienen la afirmación previa. Una es que el glifosato es un agroquímico ubicado en la banda verde, que es la menos tóxica de las tres bandas en que se dividen estos insumos (como en un semáforo). En la frutihorticultura, en cambio, muchas veces los productores deben recurrir a fitosanitarios de mayor potencia y residualidad.
Ver En el sector hortícola, llegó la hora de empezar a “nivelar para arriba”
La segunda razón es que las huertas e invernaderos producen casi siempre para consumo humano directo, mientras que la agricultura extensiva lo hace para una industria, que procesa los granos y los destina más a la alimentación animal que a la de las personas.
La tercera razón es que, aunque vulgarmente parezca todo lo contrario, los niveles de informalidad son mucho más elevados en la agricultura periurbana que en las grandes planicies pampeanas. Y hablamos de informalidad impositiva, laboral y sobre todo sanitaria.
Quizás este mayor riesgo para las personas desde el sector productor de frutas y verduras comience a reducirse a partir de lo que acaba de suceder. La Comisión Nacional de Alimentos, a partir de la Resolución Conjunta 5/2018 de las Secretarías de Agroindustria y la de Salud, incorporó al Código Alimentario Argentino las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en la producción frutihortícola. Es decir, las convirtió en regla para ese segmento de productores porque el Código es como la Biblia para quienes ofrecen alimentos al consumidor. Su letra apunta a que sean sanos y seguros.
¿Y qué son estas BPA? Un comunicado oficial explicó que “se trata de diversos procedimientos orientados hacia la sostenibilidad ambiental, económica y social de los establecimientos de frutas y hortalizas para la calidad e inocuidad de los alimentos que se producen”. La medida se incorporó al Capítulo III de Código Alimentario, llamado de “Normas Generales Alimentos”, bajo el Artículo 154 tris.
“El establecimiento de la obligatoriedad de las BPA en nuestro Código Alimentario tiene por objetivo procurar la seguridad alimentaria, cumpliendo ciertos principios básicos por parte de los productores que permitan dar mayores certezas al consumidor respecto del origen y calidad de los productos que adquieren”, señaló el secretario de Alimentos y Bioeconomía, Andrés Murchison.
Ver Las buenas prácticas agrícolas serán “obligatorias” para el sector frutihortícola
“Es una herramienta que permitirá mejorar la gestión, fomentar la formalidad sanitaria y comercial y, en consecuencia, la competitividad del sector. Además estaremos acompañando a los productores, en particular, los más pequeños y a las producciones familiares con asistencia técnica y capacitación permanente”, amplió la directora nacional de Alimentos y Bebidas, Mercedes Nimo.
El comunicado de Agroindustria indicó que esta norma alcanza a casi 400.000 productores frutihortícolas (Nota del editor: la cifra parece exagerada, porque ni en el Censo Agropecuario 2002 la Argentina llegaba a tener ese número de productores, sumando ganaderos y granarios), que explotan una superficie aproximada de 1 millón de hectáreas y producen entre 16 y 18 millones de toneladas anuales y cerca de 2.800 millones de dólares en concepto de exportaciones”, cifra que no incluye ni a la papa ni a las legumbres.
Según las autoridades, a partir de esta modificación en el Código, se abre un plazo de transición para la aplicación de las BPA, que será de 2 años para el sector frutícola y 3 años para la actividad hortícola. En esta transformación es que el Estado promete mucho apoyo. Seguramente de aquí en adelante se requerirá también de varias reglamentaciones adicionales.
“Los organismos nacionales ya iniciaron un trabajo para generar capacitadores a través de una plataforma virtual para profesionales y técnicos, quienes trabajarán con productores frutihortícolas en todo el país”, se avisó. “Se espera que los establecimientos frutihortícolas comiencen a implementar las BPA para llegar en el periodo establecido en la norma con el universo de productores alcanzados y con los puntos centrales ya implementados”, añadió Agroindustria.
Quizás lleguemos a tiempo para evitar que algún progre se muera comiendo una ensalada mientras habla pestes del glifosato.
La entrada Ahora sí son obligatorias las Buenas Prácticas Agrícolas en la producción de frutas y verduras se publicó primero en Bichos de Campo.
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