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La entrada La Fundación Mediterránea hace las primeras cuentas sobre la cosecha que viene: Un puchito más de producción, un puchito menos de plata se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero esa ya es historia vieja y se viene la nueva campaña 2021/22, que también será clave para una economía que lejos está de hacer sanado y que por el contrario, empeora. Por eso Garzón, desde el IERAL, se puso a hacer números respecto de lo que puede llegar a suceder.

“En el ciclo agrícola 2021/22 se produjeron 131 millones de toneladas. A precios de exportación (FOB Puertos Argentinos), el valor de la campaña se aproximó a 48 mil millones de dólares, un nivel similar al récord del ciclo 2010/2011”, resume el documento del IERAL. Todo se calculó a un precio promedio de 366 dólares por tonelada producida, realmente elevado por la suba del maíz, al trigo y la soja en los mercados internacionales, que promedió el 32%.
Ahora viene la nueva siembra. Y las primeras estimaciones de las bolsas y del Ministerio de Agricultura hablan de que se mantendrá e incluso podría ampliarse la superficie agrícola implantada. Claro que Garzón aclaró que tanto el área final como la evolución de los cultivos dependerán de cómo se comporte el clima, en un periodo considerado Niña para el cual se pronostican muy escasas lluvias.
“La siembra está iniciando y los planes deben completarse, ello requiere de precipitaciones en próximas semanas particularmente en provincias como Córdoba o Santa Fe. El desarrollo de los cultivos enfrentará luego una condición desafiante, la posibilidad de desplegarse bajo un fenómeno Niña, de un clima que suele ser más seco y caluroso en este tipo de eventos, y que no permite aprovechar el potencial pleno en materia de rindes que ofrece la tecnología”, advirtió el economista cordobés.
Para calcular cuánto podría aportar el agro el año entrante, el análisis tuvo en cuenta también los precios internacionales esperados para 2022. “Los escenarios hoy más probables son aquellos que cuentan con valores medios similares a los del ciclo previo o en un escalón levemente por debajo de este año (de 5% a 10% menos). Hasta el momento, no hay argumentos para pensar en un nuevo rally alcista de los precios”, se indicó.

Con esos factores, Garzón calculó que se podría cosechar un volumen de 135 millones de toneladas en los 6 principales cultivos, que “sería levemente superior al del ciclo previo”.
Y a partir de allí, suponiendo precios internacionales que se ubican un 5% abajo que los de este años, estimó que “la cosecha 2021/22 tendría un valor de 46,9 mil millones de dólares, un 2,3% menos que la cosecha 2020/21”.
“En este escenario, las exportaciones de granos y derivados industriales del 2022, considerando el desfase entre el año calendario y el ciclo comercial de los granos, serían bastante similares a las del 2021”, evaluó. Es decir que el agro podría volver a inyectar a la economía una suma nada desdeñable, cercana a los 37 mil millones de dólares.
¿Alcanzará? Esa es otra historia.
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]]>La entrada Pauperización social: El poder de compra de carne vacuna del salario argentino regresó al nivel presente en 2002 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo explicó Juan Manuel Garzón, economista Jefe de la Fundación Mediterránea-IERAL (Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamérica), durante una presentación realizada hoy en un evento virtual organizado por las entidades frigoríficas Fifra y AFIC.
“En agosto de este año con un salario promedio del sector privado formal se compraban 106 kilos de carne vacuna contra los 127 kilos del promedio anual de 2020, mientras que en 2017 y 2018 un salario promedio equivalía a 159 y 156 kilos de carne respectivamente”, explicó Garzón.
Es decir: a pesar de los enormes daños colaterales generados por el cepo cárnico y el deterioro de la imagen argentina en el exterior, la capacidad de compra de carne bovina por parte de la mayor parte de la población argentina sigue en el subsuelo debido a la aceleración inflacionaria.
“El proceso en parte es consecuencia de dos situaciones: el incremento del valor real de la carne, pero en gran medida también del retraso de los salarios de los últimos años”, señaló el economista.
En lo que va de 2021 el salario medio del sector privado formal permitió comprar apenas 105 kilogramos de carne vacuna, una cifra que está 22 y 34 kilos por debajo de los años 2020 y 2019. Se trata de la relación similar a la registrada en 2002, año en el cual el país estaba sumergido en una grave crisis social como consecuencia de la traumática salida de la “convertibilidad” a fines de 2001.
Con relación a los valores del ganado, el economista cordobés dijo que el precio de los novillos en la Argentina cayeron luego de la implementación del cepo exportador, mientras que lo contrario ocurrió en los restantes países del Mercosur.
Finalmente, proyectó que, que pese a las negociaciones en curso, es “muy probable que se siga con una política de comercio administrado de las exportaciones”, lo que promoverá un proceso de desinversión en el sector ganadero.
Garzón estimó que, en el mediano plazo, cabe esperar un reacomodamiento de precios de la hacienda debido a la menor disponibilidad de hacienda terminada en sistemas pastoriles y los menores encierres registrados en los feedlots, lo que reducirá la oferta de carne en los próximos meses.
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]]>La entrada Juan Manuel Garzón sobre el cierre de exportaciones de carne: “Darle un manotazo al mercado no es una solución de un estadista: bajará los precios por un año pero luego tendremos problemas más graves” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El economista Jefe de la fundación, Juan Manuel Garzón, reforzó esta idea en diálogo con Bichos de Campo. “Lo que queda por delante es ir hacia un esquema de comercio administrado; ahora se tendrán que ir pidiendo autorizaciones, si te dejan o no te dejan, qué volumen y qué cortes poder exportar, algo que ni siquiera existe en los países exportadores con los que competimos”, respondió.
Garzón trazó un comparativo de lo que sucedió en 2006 cuando Néstor Kirchner cerraba las exportaciones de carne por 180 días, pero que en realidad derivó en 9 años de veda y regulaciones, y el actual cierre de 30 días dispuesto por Alberto Fernández a partir del 20 de mayo pasado.
“En 2006 no se sabía todavía muy bien si eran medidas excepcionales o si realmente el Gobierno quería gestionar el comercio internacional de carne desde una oficina del Estado; hasta que se supo que esto era realmente así pasaron dos o tres años”, examinó el economista.
“Ahora es diferente, los plazos son más cortos porque el paro ganadero fue más rápido y mucho más consensuado; incluso la salida de los capitales de inversión en ganadería será más rápida. En aquel entonces no teníamos ni Mesa de Enlace y no fue hasta 2009 que confirmamos la mayor faena de hembras, conformando el peor año ganadero para la Argentina”, resaltó.
Mirá la entrevista completa a Juan Manuel Garzón:
https://youtu.be/KojVWLXWq24
Debieron transcurrir tres años, de 2006 a 2009, para visualizar todos los efectos negativos bien expuestos en el sector de ganados y carnes. “En 2010 ya quedaron en evidencia las consecuencias de medidas tomadas cuatro años atrás;: no teníamos exportaciones, no teníamos producción como para sostener los niveles de consumo interno que teníamos antes de la intervención, empezó a volar el precio de la hacienda porque ya no había animales y empezó a volar el precio de la carne porque la hacienda ya se había hecho muy caro”, apuntó Garzón.
En la visión de Garzón, si Argentina hubiese mantenido las exportaciones durante todos estos años de intervención podría haber exportado cerca de 9 mil millones de dólares más de lo que finalmente recibió, una cifra que representa casi lo mismo que perdió la Argentina tras la sequía de 2018. Es mucho dinero y marca a las claras que una medida como esta te puede significar un fracaso grande.
“A Argentina le viene costando mucho consolidar sectores en la exportación y sólo nos están quedando el agro y sus derivados industriales, porque fijate que en lo que es industria pesada no logramos sostenernos mucho”, planteó Garzón.
Según el economista jefe de Fundación Mediterránea, “esta medida afecta a los productores, a los consumidores y también a la macroeconomía; el Banco Central comienza a preocuparse y los números económicos comienzan a flaquear”.
“En el corto plazo puede que los precios de la hacienda y de la carne bajen y que te suba el consumo y que hasta tengas buena faena, pero cuando luego dejás que transcurra el tiempo y que la cadena se acomode a las nuevas señales del Gobierno, todos esos buenos resultados se irán diluyendo, se empezará a perder participación en el mercado externo y caerá el consumo”, sintetizó.
Y los motivos que llevan a pensar esto a Garzón, es porque la secuencia actual es muy similar a la de 2006. “En aquel entonces, primero se aumentaron los derechos de exportación del 5% al 15%. Cuando asumió Alberto Fernández en diciembre pasado los subió del 5% al 95. En aquel entonces se crearon los ROE y ahora también se creó un registro nuevo, que aunque tenga un nombre diferente- ahora se trata de una Declaración Jurada- es lo mismo, implica un permiso especial por medio del cual, además de pedir permiso a la Aduana y al Senasa se debe pedir permiso también en Comercio Interior y en la Ex Oncca (actual Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario).
-¿Qué se puede hacer frente a esta suba en el precio de la carne?
-Primero dejar que el mercado se acomode. Los precios altos son la mejor herramienta para bajarlos en el sentido de que incentivan la producción y permiten que fluya la inversión hacia ese sector- respondió el economista.
Ante el problema actual de altos precios, Garzón sugirió hacer dos cosas: “bajar los impuestos que tengas sobre ese sector, por ejemplo la carne sigue teniendo un IVA de 10,5% y sabemos que ese impuesto está pensado para que lo pague el consumidor. Por lo tanto ya ahí podrías bajarle un 10% al precio de la carne, tanto bovina como de pollo o de cerdo; o bien subsidiar el consumo vía algunas de las herramientas que tiene el Gobierno, como por ejemplo, la tarjeta Alimentar que va a segmentos sociales en problemas”.
“Darle un manotazo al mercado para bajar los precios por un año y luego tener problemas más graves, no es una solución de un estadista. No podemos seguir esta dinámica donde la política pública se define en base a las próximas elecciones”, concluyó.
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]]>La entrada “Aprendí de los errores”, decía Alberto. Pero copia con exactitud el cierre de las exportaciones de carne que ordenó Néstor hace 15 años se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aunque muchas veces el actual presidente declaró haber “aprendido” de los errores del pasado y prometió a los dirigentes rurales que no iba a repetir las mismas recetas que habían fracasado en el pasado, resulta muy llamativo que ambos procesos -el de Néstor y el de Alberto- sean muy semejantes, al punto de parecer calcados.

En un informe del IERAL, Garzón reconstruye aquella historia cuyo comienzo ubica no en 2006 sino unos meses antes, cuando Roberto Lavagna era todavía ministro de Economía y dispuso retenciones diferenciales para la carne vacuna. Más o menos como ahora, que el gobierno mantiene los derechos de exportación en 9% e incluso elevó algunas posiciones que estaban en 5%.
Garzón dice lo que muchos no quieren escuchar, pero que es algo muy evidente: ambos procesos históricos se parecen mucho mucho.
“Nótese que la secuencia actual de medidas adoptadas vinculadas al comercio exterior de carne es bastante similar a la que se observara en el período 2005-2010. A ver, en diciembre de 2019 los derechos de exportación sobre carne bovina subieron del 5% al 9%, en abril de 2021 se creó nuevamente un Registro de Operaciones de Exportación (se lo simplifica ahora con la sigla DJEC). En estos últimos días de mayo se estableció el cierre de envíos por 30 días (Resolución 75/2021, MAGyP)”, enumeró.

En esta línea de pensamiento, el economista del IERAL razona que “si se repitiese tal cual el proceso” lo que viene ahora “es establecer un esquema de comercio administrado, de mucha discrecionalidad en las autorizaciones, que podría incluir cupos, encajes y restricciones cuantitativas” a los envíos de carne vacuna. Garzón es generoso al no hablar de las sospechas de corrupción que existieron en aquellos años de la primera experiencia.
Lo que no omite el economista cordobés fueron los tristes resultados del cierre de las exportaciones de carne decidido por Néstor Kirchner hace 15 años y continuado por Cristina.


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]]>La entrada Actualización forzosa: Con la soja de 600 y el maíz de 300, el aporte de divisas del agro crecería 36% respecto de 2020 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Para los analistas económicos, que no tienen la responsabilidad de manejar el gasto público ni de diseñar la política monetaria del país, la revisión es mucho más sencilla de realizar. Es lo que acaba de hacer Juan Manuel Garzón, el economista de la Fundación Mediterránea que más sabe sobre agro, frente al “nuevo escalón” alcanzado por los precios internacionales.
“Se ha decidido actualizar la estimación del monto de exportaciones de granos y principales derivados industriales del 2021: la nueva cifra asciende a 35.900 millones de dólares, con un crecimiento de 9.600 millones respecto al flujo del año previo”, indicó Garzón en un informe del IERAL. El crecimiento implica una mejora de los ingresos de 2020 de nada menos que 36%.
La Fundación Mediterránea también corrigió, por lógica, su previsión de recaudación en concepto de retenciones o derechos de exportación desde el sector agrícola. “La contribución al tesoro nacional podría llegar a 8.600 millones de dólares, creciendo en 2.800 millones respecto al 2020”, precisó el economista.
En resumen, según las nuevas cuentas realizadas por este grupo de análisis radicado en Córdoba, “con el nuevo escalón de precios agrícolas, en relación a 2020 las exportaciones aumentan 9.600 millones de dólares y en 2.800 millones la recaudación” por retenciones.
En las últimas semanas los precios de las principales commodities agrícolas continuaron su escalada ascendente, llegando a niveles que no se observaban desde el año 2012. La soja, por caso, superó los 600 dólares por tonelada en el mercado de Chicago, casi duplicando el valor que mostraba el año pasado para esta misma época.
Según el análisis de Garzón, estos aumentos tan significativos se deben a “una situación estrecha en materia de existencias globales, y con una demanda que sigue muy activa”. Pero además se ha sumado “un arranque dubitativo del ciclo agrícola 2021/22 en Estados Unidos, por faltante de agua y probabilidad de sequía en algunas zonas”, así como “una producción maicera de Brasil (primer exportador global) que se viene recortando a medida que avanza el ciclo del cultivo”.
¿Cuánto dura este fenómeno? Para Garzón, “el contexto global es de escasez por lo que los precios debieran mantenerse relativamente altos por un buen tiempo a los efectos de racionar la demanda y hasta tanto las buenas cosechas de los productores líderes (Estados Unidos, Brasil, Argentina) vayan haciéndose
efectivas”.
De todos modos, dejó abierta la puerta para “alguna reversión en los valores asociada a factores financieros o macroeconómicos globales”. Y en ese sentido explicó que “una posible aceleración de la inflación, que a su vez derive en políticas de paños fríos, podrían tener efecto adverso sobre precios de activos y materias primas”.
¿Podrán aprovechar los productores estos altos precios? El trabajo del IERAl aclaró que en el caso de la soja, y sobre la base de las estadísticas oficiales, se estima que al cabo de mayo los productores habrán comercializado (con precio cerrado) unos 12 millones de toneladas de esta cosecha, lo que equivale a 26% de la producción estimada en 46 millones de toneladas.
Eso deja por vender un volumen muy relevante. Y se puede agregar el volumen remanente del ciclo previo, que a comienzos de abril se ubicaba en unas 10 millones de toneladas de soja.
En cuanto al maíz, la comercialización ha ido más rápido y se estima que puede estar llegando a 25 millones de toneladas hacia fines de este mes, es decir a la mitad de un volumen cercano a 50 millones.
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]]>La entrada China te amamos: Afirman que la demanda de carne de ese país se mantendrá firme durante 2020 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un documento de los economistas Juan Manuel Garzón y Nicolás Torre, del IERAL y la cordobesa Fundación Mediterránea, muestra rasgos de este fenómenos, que se aceleró mucho debido a la combinación de dos virus, el de la Fiebre Porcina Africana (FPA) primero y más recientemente el COVID-19.
El más determinante ha sido el primero de ellos, que ya lleva un par de años. La aparición de múltiples casos de la Peste Porcina generó una fuerte caída en la producción china de carne de cerdo, estimada en no menos de 20 millones de toneladas en el transcurso del período 2018/2020. Esto es “aproximadamente el 15% de la producción total de proteínas animales de China (incluyendo las cinco carnes líderes, que son la bovina, la porcina, la aviar, la ovina y el pescado)”.

Una de las vías de China (no la única) para cubrir este faltante ha sido incrementar fuertemente las importaciones, sobre todo de carne porcina y bovina. La Argentina, según esta análisis, ya viene beneficiándose esta situación, ya que en 2019 el 75% de los volúmenes exportados totales por la cadena de carne vacuna se colocaron en el gigante asiático (425 mil toneladas peso producto, el 20% de la producción total). Esto representó el 67% de las divisas obtenidas por el sector. Los chinos gastaron unos 2.065 millones de dólares en cortes de origen argentino.
Ahora, los analistas de la Fundación Mediterránea no creen que esto haya terminado. “Si China logra sortear con relativo éxito el COVID-19 y la crisis económica global, tal como está sucediendo, es factible que estos envíos no sólo se mantengan este año, sino también que se terminen expandiendo”, dijeron Garzón y Torre en el documento. Se lo puede descargar aquí.
La fortísima demanda de carnes desde China toca sobre todo al sector bovino: las importaciones se estarían más que duplicando en el período 2017/20, pasando de 2,4 a 6,4 millones de toneladas equivalentes res con hueso. En términos per cápita, las importaciones totales estarían subiendo de 5,2 kilos a 8,4 kilos en este período de tres años.
Dice el informe del IERAL que “como puede deducirse, la gran aceleración de las importaciones ha modificado la estructura de abastecimiento de carnes de China, aumentando la dependencia de su mercado interno a la producción de otros países. Según estimaciones de USDA, este año el gigante estará importando el 26% de la carne bovina que consumirá, el 10% de la carne porcina y el 5% de la carne aviar; se trata de los porcentajes más altos de los últimos años en todos los casos”.
Por la mayor faena de vacas para China, se detuvo en 2019 la recuperación del stock bovino
La irrupción del coronavirus a comienzos de 2020 puso en duda la fortaleza de este proceso. Pero finalmente “los volúmenes importados en los últimos dos meses, sorprendentemente altos, fueron muy superiores a los de los meses previos y también a los niveles del 2019”, describió el documento. En el mes de marzo, las compras chinas bajo el rubro “carnes y menudencias” totalizaron 919 mil toneladas, un 50% más que en los meses previos. En abril se mantuvieron también en un nivel muy alto, con 862 mil toneladas.
Y aquí sigue la jarana. “Según los registros de la Aduana China (pueden diferir de los registros de la Aduana Argentina), las compras de carnes de origen argentino se ubicaron en 62.700 toneladas en marzo 2020 (peso producto), el volumen más alto de la historia comercial con ese país”. Como siempre, los
envíos fueron mayoritariamente de carne bovina (84%), aunque también fue importante el flujo colocado de carne aviar (15%).

Con sus ventas, la Argentina alcanzó el 24,3% de las importaciones chinas de carne bovina y el 7,3% en carne aviar en marzo. En carne porcina es donde el país aparece más rezagado y hay sin dudas mucho camino por recorrer, ya que el market share es de apenas el 0,2%.
Las conclusiones del trabajo estaban cantadas: “Lo sucedido con las compras chinas hasta abril resulta muy promisorio para los exportadores globales de carnes, entre ellos Argentina. Es muy probable que se confirmen las proyecciones y que el gigante termine con un nivel de importaciones bastante superior al del año pasado, a pesar de la desaceleración económica y los problemas generados por el COVID-19”.
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]]>La entrada Juan Manuel Garzón, del IERAL, expone una visión cruda sobre la actividad productiva: “Estamos frente a una crisis machaza” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde esa posibilidad de contar con este crudo disgnóstico, Garzón se declara “pesimista” sobre el futuro inmediato de la economía local. Al parecer no hay buenas noticias ni aquí ni en los países que suelen comprar mercaderías argentinas. “Nuestra economía va a caer junto a la de todos nuestros socios comerciales”, advierte Garzón. En este entorno, agrega que a las empresas agroalimentarias se las notas “navegando entre nieblas y tratando de capear el temporal”.
Mirá la charla con el economista Juan Manuel Garzón:
El economista jefe del IERAL, antes de la charla con Bichos de Campo, había recorrido el espinel de las diferentes economías agropecuarias, buscando algunos indicadores objetivos para compartir. No encontró demasiados datos que pudieran sofocar su optimismo. “En términos generales esta situación les cabe a todos. Quizás puedas encontrar alguna cadena, por ejemplo vinculada a las legumbres. que se sostienen bastante bien; o algo en cítricos por los limones. Pero si amplias la mirada y sumás economías, vas a ver que la mayoría de ellas está con problemas… y la mayoría graves”.
“Este año todos lo van a preferir olvidar rápido. Y eso que todavía estamos entrando en la tormenta y más allá no está para nada despejado el horizonte”, disparó -sin piedad- el economista cordobés.
Razona Garzón que “el coronavirus llegó y nos encontró con nuestra carga de problemas de arrastre, con nuestros problemas de competitividad históricas. Todas esas variables no han cambiado, y esto hace que se note más el problema de competitividad cuando el mercado está retrocediendo más que avanzando.. Uno puede ir escondiendo problema cuando está en avanzada. Pero cuando hay retroceso, se hace más evidente nuestra debilidad ante este contexto”.
-¿Entonces la pifian aquellos que se entusiasman con que la Argentina va a salir de esta crisis del coronavirus exportando más alimentos?
-Por ahora eso es solo una expresión de deseo.
Juan Manuel, de todos modos, establece algunas diferencias entre los distintos tipos de sectores. “Hay que mirar cadena por cadena y fijarse a quién le vende. Mucha de la información que llega de China hay que tomarla con mucha precaución, pero al parece va a ser uno de los pocos países del mundo que seguirá creciendo. Pero Europa está cerrado, Rusia tiene problemas muy graves y con el petróleo a este precio se vienen abajo; Estados Unidos también parece muy complicado. Empezás a pasar revista a ver quién sigue y no te queda nadie. Por eso digo que estos meses van a ser muy complejos”.
Tampoco se salvarían aquellas actividades más enfocadas a vender alimentos en el mercado doméstico. Dice el economista de la Mediterránea que “todavía no hemos tomado conciencia. Hoy las previsiones más optimistas hablan de una caída de 6 a 7% del PBI. Con una caída del consumo a ese nivel o más, en realidad estamos frente a una crisis machaza”.
-¿Si pudieras reunirte con Alberto Fernández qué le recomendarías?
-Le diría que el manejo estuvo muy aceitado en materia sanitaria. Pero que desde mayo debe atender la cuestión de la economía y comenzar a liberar actividades. Si no lo hace, la asistencia del Estado sera insuficiente y se podrán venir tormentas muy graves en el segundo semestre.
La entrada Juan Manuel Garzón, del IERAL, expone una visión cruda sobre la actividad productiva: “Estamos frente a una crisis machaza” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Juan Manuel Garzón: “Por primera vez en Córdoba se faenan más porcinos que bovinos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Vemos que la carne de cerdo se adaptó muy bien a Córdoba y toda la cadena productiva adaptada a esta carne creció. Hoy la provincia tiene una densidad de granjas que pelea cabeza a cabeza con la de Buenos Aires, e incluso se ve una reconversión de muchos frigoríficos a una faena dual, tanto bovinos como porcinos. También hay cada vez más frigoríficos especializados en cerdos, y la tendencia es que producimos más porcinos de los que consumimos”, explicó a Bichos de Campo Juan Manuel Garzón, economista del Ieral.
El economista agregó que “otras provincias copiarán la misma dirección de Córdoba, porque la carne de cerdo tiene ventajas de producción importantes al respecto de la carne bovina, y porque se adapta perfectamente a la dieta de una familia. Por eso creo que tiene aún mucho recorrido por hacer en los próximos años”.
Garzón remarcó que “para que Córdoba tuviera este fenómeno, se armó un sistema que permitió un despegue más acelerado de la actividad. Se combinaron atributos como facilitadores tecnológicos y proveedores de insumos, y hasta se agregaron difusores, como desde el propio Ieral, desde donde venimos difundiendo la actividad porcina”.
Escuchá el reportaje completo a Juan Manuel Garzón:
En cuanto al número de cabezas porcinas faenadas en Córdoba, el economista declaró que “durante los primeros 4 meses del año se faenaron más de 300.000 cabezas, lo que nos da un promedio mensual de poco más de 80.000 cabezas, lo que marca un nivel 5% o 6% arriba de la faena bovina en la provincia”.
Lo que hay que destacar según Garzón es “la tendencia que se está dando. Tener frigoríficos especializados en cerdos nos hace ver una pelicula y es la que sostiene que todo establecimiento que no se adapte, quedará atrasado, porque la carne bovina está muy estabilizada, al menos en Córdoba”.
La entrada Juan Manuel Garzón: “Por primera vez en Córdoba se faenan más porcinos que bovinos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Pese a las retenciones, la presión fiscal de Macri sobre el sector agrícola sigue siendo menor a la de Cristina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los dos campos estudiados para hacer este ejercicio (que por supuesto no son verídicos sino imaginados) no son de un terrateniente sino más bien de un productor más bien de mediano a pequeño, de 500 hectáreas. El tipo además hace bien las cosas, porque no hace soja sobre soja sino que rota en todas las campañas sembrando 25% de Trigo /Soja de segunda, 35% de Soja de primera, y 40% de Maíz. Este hipotético productor compra los insumos en julio de cada año y vende su cosecha durante los 6 meses a levantarla. Con esos datos se construyó el margen bruto para cada uno de los casos.
Primero veamos qué escenario le tocará a estos dos ñatos.

En el caso de Leones, “los principales impuestos nacionales y provinciales que recaen en forma directa o indirecta sobre la actividad representarán el 55,8% del margen neto antes de impuestos”. El hombre tendrá un ingreso por hectárea de 41.404,3 pesos antes de impuestos y después debería empezar a descontar. De entrada, los derechos de exportación se llevarán 53,7% de esa suma, unos 12.400 pesos por hectárea. Luego hay que ir sumando otros tributos como Ganancias (33,9% del total) y el Impuesto Inmobiliario Rural (6,2% del total). Al buen hombre el margen neto después de impuestos se le reducirá a 26.130 pesos.
El caso de Jesús María, es muy parecido y no vale la pena repetir tanto. Al final de la campaña 2018/19, la carga de los impuestos será del 57,5% del margen neto. Como es un campo menos productivo que el anterior, los derechos de exportación tendrá mayor peso (58,9% del total de impuestos), mientras que bajará la incidencia de Ganancias (30,7%) y del Impuesto Inmobiliario Rural (3,3% del total). En este caso, el ñato tendrá un margen limpio de impuestos de 28.409 pesos, que se reducirá a solo 17.083 pesos si paga religiosamente todas sus obligaciones.
Esto fue lo que vendrá. Como síntesis podríamos decir que los impuestos se llevarán entre 55 y 58% de la rentabilidad de un predio agrícola.
¿Y qué sucedió en las campañas anteriores? Esto es lo más jugoso del informe de Garzón y Torre.
Tomemos el caso del establecimiento Leones, en la zona núcleo agrícola cordobesa. En tiempos de Néstor Kirchner (2003 a 2007) la presión fiscal promedio fue del 63,6% del margen bruto neto antes de impuestos. Con el primer gobierno de Cristina y la intentona de retenciones móviles (2008 a 2011), el productor cedía 70,3% de su dinero en impuestos. Pero fue en el segundo periodo de CFK (de 2011 a 2015) cuando esa presión fiscal llegó a un máximo de 71,8%.
En los tres primeros años de Macri (con la eliminación de las retenciones a los cereales y la baja para la soja, esa presión fiscal se redujo a 56,7% del margen neto de Leones. Y en la presente campaña se ubicaría en el mencionado 55,8%, ya que las retenciones regresaron pero la mejora del tipo de cambio licuaría el peso de otros tributos.

El caso Jesús María es, nuevamente, muy parecido, pues la mayor presión fiscal se registró en el segundo gobierno de Cristina y se redujo considerablemente en los tres primeros años de Cambiemos.

“De la medición histórica, una primera observación que surge de los resultados es que, para los establecimientos testigos, la mayor presión tributaria legal, en términos de márgenes netos, se observó durante el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner”, resume el trabajo.
Luego los economistas de la Fundación Mediterránea se hacen la pregunta que todos harían: ¿El actual gobierno disminuyó la carga de impuestos y regulaciones?
“Los resultados indican que durante los tres primeros años del gobierno de Mauricio Macri, la carga asociada a impuestos y regulaciones se redujo”, fue la respuesta. Mucho tuvo que ver en esta mejoría la eliminación del “Efecto Cupos”, como denominan los expertos a los permisos de exportación (ROE) que trababan las exportaciones de granos y alteraban todos los precios.
¿Y por qué si ahora volvieron las retenciones no aumenta la carga tributaria total? Responden los analistas de la Mediterránea que “la suba de derechos de exportación (decretada en setiembre de 2018) estaría siendo compensado por otros factores, en particular la importante suba de precios internos de los granos (superior a la de muchos costos, caso de fletes) y cambios de política tributaria”.
La entrada Pese a las retenciones, la presión fiscal de Macri sobre el sector agrícola sigue siendo menor a la de Cristina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El dólar es ahora tan “competitivo” como cuando asumió Cristina en 2007 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A principios de agosto, con los primeros movimientos del dólar, en Bichos de Campo publicamos un informe de la Bolsa de Rosario que daba cuenta del atraso cambiario reinante en el país y su correlato inmediato en el nivel de las exportaciones. En aquel momento ese había producido la primera mitad de la devaluación de la moneda local y el dólar había llegado a 29 pesos. En aquel momento, frente a aquella movida, la conclusión era que se había salido del atraso cambiario, pero que le situación era peor todavía a la que existía durante todo el gobierno del kircherismo.
Ver La competitividad cambiaria, mejor que en 2016, peor que durante el kirchnerismo
La Fundación Mediterránea, en un informe, nos ayuda a saber qué sucedió ahora que el dólar llegó a los 42 y luego se acomodó unos escalones más abajo. Es interesante el ejercicio y sobre todo este gráfico que abraca los últimos veinte años de historia:

“La Argentina ha sido el país con mayor volatilidad de TCR (tipo de cambio real) del mundo en el período 1950 a 2010. Con continuos y profundos cambios de precios relativos entre sectores de bienes transables y no transables, resulta imposible generar una expansión sostenida de las exportaciones con mayor valor agregado, como el crecimiento económico del país requiere. La estrategia exportadora requiere previsibilidad de precios relativos”, explicaron los especialistas cordobeses del IERAL.
La primera aclaración que nos hacen los técnicos del IERAL, Marcelo Capello, Marcos Cohen Arazi y Franco Vico, es que estas fuertes oscilaciones no ayudan a crecer de manera sostenida. Aunque, de nuevo, ayudan a convertir de la noche a la mañana a la Argentina en “competitiva”.
Luego de salvedad tan verdadera, entran a analizar cómo ha quedado la situación en materia de competitividad cambiaria en Argentina tras la fuerte depreciación del peso ocurrida desde el segundo trimestre de 2018. “Si bien no se puede asegurar que la corrida haya terminado y que hayamos entrado en un período de pax cambiaria…”, aclaran.
En el primer gráfico se comparaba la relación histórica del peso versus una canasta de monedas (dólar, euro y real). En este gráfico se compara el tipo de cambio real frente solamente el dólar estadounidense, que es la moneda más utilizada para las transacciones comerciales. El dibujo es parecido.

La conclusión: “El tipo de cambio real bilateral con el dólar estadounidense, sobre una base igual a 100 en 2001, se encuentra actualmente en un valor de 154,8, similar al nivel que exhibía en el período 2007-2009, cuando aún teníamos superávit gemelos (fiscal y de cuenta corriente de la balanza de pagos)”.
La consideración política la hacemos nosotros: En diciembre de 2007 asumía Cristina Fernández de Kirchner el cargo de presidenta. Es decir que el tipo de cambio era bastante semejante al que tenemos ahora. La historia es conocida: como los precios de los granos estaban en niveles muy altos y la Argentina era tan “competititva” como ahora, lo que hizo aquel gobierno es exacerbar la presión impositiva sobre los productores. Llegó marzo 2008 y la Resolución 125: el resto de la historia es conocida.
Agrega el informe de la Mediterránea que el tipo de cambio real bilateral con Brasil, nuestro principal socio comercial, se encuentra aproximadamente en niveles de 2004, 2009 y 2011, año este último cuando Argentina alcanzó el techo de su crecimiento.
“Se concluye que la suba del dólar experimentada en los últimos meses, ubicó al tipo de cambio real bilateral versus Brasil y versus Estados Unidos, como también al multilateral en un nivel relativamente alto, que favorece la competitividad. De esta forma el precio relativo entre las monedas, ajustado por el diferencial de inflación, se ubica en niveles similares al del 2007 -versus dólar- y 2011 -multilateral y versus real-“.
Todo un dato.
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