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La entrada A Pedro le cambió la cabeza trabajar en África: Cuando volvió se asoció con familias rurales para criar gallinas libres en galpones ociosos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Somos una empresa que produce maíz, soja, girasol, girasol confitero, cebada y trigo en 4.000 hectáreas alquiladas”, detalla Pedro Radio Brandoni, ingeniero agrónomo”. El fuerte es el girasol que se distribuye entre confitero y aceitero. El nombre de la empresa es Elguero Sa, que significa tierra cultivable en vasco.

Con ganas de desarrollar una nueva unidad de negocios, que llamaron Güenos Huevos, observan que existe un mercado donde se valora la producción de huevos de gallinas que están en libertad, y viendo que en muchos campos donde producen los granos hay infraestructura ociosa y personal con tiempo disponible, deciden encarar algo novedoso. Y a la vez con un fin social también, que es darle un ingreso extra a la familia que vive en el campo, promoviendo el arraigo rural.
A partir de esto implementaron un esquema donde las gallinas que integran los planteles son de genética alemana, raza Lohmann Brown. Hoy tienen 2.500 gallinas repartidas en 3 módulos ubicados en 2 establecimientos de Pellegrini y 1 de Trenque Lauquen. Estos módulos son instalaciones en desuso que suele haber en los campos y es una forma de aprovecharlas y reconvertirlas.
Ahí está la diferencia con otros planteos: no se trata de gallineros móviles sino de, por ejemplo, galpones que han quedado sin utilidad, donde se ponen funcionales mediante protocolos que desarrollaron cumpliendo las exigencias de espacio requeridos por gallina, metros lineales de agua y cantidad de comederos, como así también los metros exteriores para que los animales anden libremente..
“Cada módulo está a cargo de una familia, por eso decimos que capitalizamos gallinas, y nos integramos con las familias: nosotros damos el alimento, los nidales, el conocimiento de manejo , la iluminación, los maples y las gallinas, y la familia pone la infraestructura, la mano de obra, la luz y el agua”, resume Pedro.
Las gallinas ponen un huevo por día y el alimento lo fabrica la misma empresa con maíz, expeller de soja y de girasol y lo hacen por canje: entregan un equipo de girasol para elaborar aceite y se les devuelve el expeller, sumado a una fuente de calcio y núcleo de calidad. Todo está perfectamente calculado. Compraron las gallinas a las 16 semanas de edad, realizaron la adaptación y a las 20 semanas ya empiezan a poner huevos. Vienen vacunadas y con un plan sanitario específico para la raza.
“Nos interesa el bienestar animal, ya que las gallinas pueden pastorear, y fomentar el arraigo de las personas en el campo, que no migren a las ciudades, que las gallinas sean un complemento de la economía familiar de quien las tenga. Queremos seguir sumando módulos en distintos lugares del país y obtener un huevo de calidad para poder llegar a otros mercados que lo valoren”.
Pedro cuenta que la idea surgió porque vio que hay una tendencia muy fuerte en Europa a prohibir las jaulas en pos del bienestar animal y que esto también iba a llegar a la Argentina y que era una buena idea. También influyó, quizás, el hecho de que haya trabajado 6 meses en Costa de Marfil y Sierra Leona, una experiencia que fue determinante y le cambió la forma de ver el mundo.
“África me cambió la vida… ves esa realidad y te das cuenta de un montón de cosas, es muy fuerte, aprendes a valorar muchas cosas. Agradezco haber tenido la experiencia porque me abrió la mente. África es hermosa, hay que ir y estar ahí para vivirla”.
“En este planteo las gallinas andan libres, donde son atendidas por las personas que viven en el campo (modulo), manejadas bajo un protocolo donde tratamos de que la gallina pueda desarrollar su potencial y cuidando su bienestar. La idea es llevar una vez por semana los huevos a Ciudad de Buenos Aires, apuntando a venderlos a un precio superior al del huevo convencional. Son 9 gallinas por metro cuadrado para cumplir con el estándar de gallina sin jaula y en el exterior una gallina por cada 4 metros cuadrados”.
“Trabajamos con un veterinario, Bernardo Kojic, que nos dio una mano grande en el armado de los protocolos e hicimos charlas de capacitación con los responsables de los módulos”, explica Pedro. “Nos dan ganas de realizar estos proyectos para que la gente pueda desarrollarse y crecer económica y personalmente”.
Jorge Vives es uno de estos productores de gallinas que se asoció al proyecto. “Vi un video en Facebook que hizo Pedro y al tiempo alguien me habló de esta posibilidad, así que me puse en contacto y en seguida arrancamos”, describe.
“Hasta ahora la experiencia es muy buena, al vivir toda la vida en el campo siempre tuvimos gallinas aunque nunca en gran escala como ahora, que son 1200. Si el negocio va bien como parece, a futuro queremos construir otro galpón e incrementar la cantidad de gallinas pero lo iremos viendo paso a paso porque vivimos en un país que cambia de un día para el otro, así que a largo plazo mejor no proyectar”.
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]]>La entrada Abril Tolentino tiene 14 años y como se aburría en la pandemia se puso a criar gallinas felices: Ya tiene 800 y vende los huevos en su pueblo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bichos de Campo estuvo en la pequeña localidad y pudo hablar con ella. Nos la presentaron como “la productora agropecuaria más importante del pueblo” y casi que tiene razón. En esta zona de chacareros, ubicada muy cerca de Alcorta, donde en 1912 se originaron las revueltas de arrendatarios que dieron origen a la Federación Agraria Argentina (FAA), es muy difícil encontrar casos de un crecimiento tan rápido. Por supuesto que Abril contó con ayuda de sus vecinos y su propia familia.
Mirá la entrevista a Abril Tolentino:
“Todo empezó en la pandemia. Se me ocurrió a mí que quería criar gallinas y me dijeron que sí. Primero habíamos comprado 10, luego 20, en el medio hicimos calabazas y con la plata que juntamos compramos otras 30, y bueno… Empecé así. Ahora tengo 800 gallinas”, nos contó Abril, que siempre vivió en Villa Mugueta pero ahora estudia en la Escuela Agrotecnica 327 de Bigand, el pueblo vecino.
La pequeña emprendedora le puso a su empresa el nombre MEVA, una sigla formada por las iniciales de su hermanito, su padre, su madre y el suyo propio al final. Las gallinas las cría en el campo familiar, donde había un pequeño gallinero al que debía ampliar el ritmo en que crecía su stock de ponedoras. Las gallinas pastorean de día pero a las noches hay que encerrarlas por temor al ataque de los depredadores. Abril hace una mueca al reconocer que por esos ataques a perdido muchas de sus aves.

Los huevos “de gallinas felices” que produce Abril son vendidos en maples por económicos 300 pesos (en la ciudad de Buenos Aires pueden llegar a cotizar al doble en los circuitos más acomodados). Están cuidadosamente empaquetados y tienen hasta etiqueta. Fuera de las cámaras, Abril nos cuenta que junto a sus colaboradores pesa uno por uno para clasificarlos por tamaño, y los limpia. Por ahora no tiene una calibradora que le haga más sencillo ese proceso.
No todo fue fácil. El emprendimiento de Abril debió recurrir estos meses algunas veces a los subsidios (en esta caso, de sus propios padres), para hacer frente al elevado precio del alimento balanceado con el que complementa la alimentación de sus gallinas. Recordemos que el maíz -el principal insumo de los avicultores- ha subido más del 100% de precio en medio de la pandemia. Eso descoloca hasta a los empresarios más audaces.
Otra tarea que asumió Abril con ayuda de su familia ha sido la comercialización de los huevos que recoge todos los días, y que van a comenzar a crecer en cantidad ahora que asoma la primavera. La mayoría los vende entre familias amigas de Villa Mugueta y otros pueblos de la zona, pero se los han encargado desde Rosario. Así se empieza.
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]]>La entrada “Quienes me conocen saben que no es fácil desalentarme”, dice Fernando Lapolla, un agrónomo que acaba de publicar un libro sobre huertas se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Desde hace un tiempo que tenía ganas de escribir sobre huertas, frutales y agronomía en general”, comienza. “Desde mis redes sociales cada vez que publicaba alguna foto sobre un cultivo casi siempre surgían preguntas de algún seguidor sobre cómo era el cuidado de tal o cuál planta, fechas de siembra, preparación de suelo, etcétera. A raíz de esto me decidí a emprender el camino de escribir un libro y también a dibujar insectos y plantas, entre otras cosas”.
El libro, que es una autopublicación para tener libertad absoluta, apunta a generar una relación entre la naturaleza y las personas que deciden comenzar a trabajar la tierra. El título es “Manos en la tierra, un paseo por la naturaleza” y justamente lo que propone es un recorrido en el cual el lector va a poder realizar su huerta y cuidar sus frutales, comprendiendo algunos de los procesos que se dan durante ese “paseo “.
“Trabajo desde hace varios años como asesor en fruticultura y horticultura. Durante muchos años Mercedes, mi querida ciudad, fue una de las localidades que concentró gran cantidad de emprendimientos del cultivo de arándanos y con el pasar de los años, por cuestiones edáficas, de mano de obra, climáticas y de competitividad entre otras, estos emprendimientos se fueron abandonando y dejando gran cantidad de dinero invertido en sistemas de riegos e infraestructura. De esta realidad surgió en muchos casos la idea de transformar esos campos en plantaciones de nueces pecan, almendros y avellanas”, explica Fernando en relación a lo mencionado al inicio de esta nota.
Bichos de Campo ya habló de eso con él en otra nota:
“Me gusta mucho emprender proyectos no tradicionales como hidroponía, hortalizas orgánicas, kiwis, huevos de gallinas libres de jaulas y este último es el que más satisfacción me genera ya que estoy convencido que la sociedad debe reveer cómo trabajamos juntos en una nueva relación con los animales; además, este tipo de proyectos genera mucha mano de obra”, asegura.
Sin dudas Fernando es un entusiasta y como tal, contagia a quienes lo rodean, al punto tal de que siempre recibe comentarios de apoyo, aun cuando en embarca en proyectos “cuestionables” desde la mirada lógica o convencional. “Quienes me conocen saben que no es fácil desalentarme a hacer algo cuando estoy convencido”, dice entre risas.

“Muchos productores se están sumando a destinar parte de su superficie a plantar pecanes, más que nada pensando en un sistema silvopastoril en el cual se puede combinar la ganadería y la forestación”, reflexiona.
Agrega: “Con respecto a la fruticultura creo que tiene un gran potencial de crecimiento en Argentina acompañada por incentivos económicos, tecnológicos y de capacitación a la gente, por ejemplo los podadores. La mano de obra en el campo es un gran tema pero con el apoyo adecuado podríamos fácilmente aumentar de manera considerable nuestra producción y ayudar así a generar empleo genuino”.
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]]>La entrada ¿Adiós al huevo de jaula? Cuatro cafeterías argentinas ya se comprometieron a cambiar por “huevos de gallinas felices” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Este año destacamos la participación de cuatro empresas argentinas, un resultado mayor al obtenido en 2020. En tiempos desafiantes como los que vivimos, nos complace anunciar que los resultados se han duplicado en Latinoamérica al ser comparados con la edición anterior”, afirmó Romina Viscarret, la coordinadora nacional de Sinergia Animal.
Según el informe, en la Argentina se utilizan cerca de 45 millones de gallinas ponedoras en la industria del huevo y el 90% de ellas se encuentra en jaulas. Este modelo comenzó a ser muy cuestionado en torno al bienestar animal e incluso se han empezado a implementar algunas medidas restrictivas para el uso de jaulas, especialmente en países de la Comunidad Europea.

Además de estas empresas mencionadas, se incluyó también a 4 empresas chilenas, 11 colombianas y 8 multinacionales como el Grupo Bimbo, Subway, Unilever y la cadena Marriott.
Entre los resultados del estudio se encontró que un 31% de las empresas ya completaron un cambio en su cadena de suministro igual o superior al 80% para los huevos frescos; un 23% declara progresos a nivel regional en los productos que contienen huevo y un 15% afirma avanzar en relación a los huevos procesados.
“Estas cifras demuestran que las políticas ‘libres de jaula’ no solo son viables, sino que también tienen éxito en un plazo mucho menor a las fechas límites de los compromisos contemplados para el año 2025”, aseguró Viscarret.
De nuestro archivo: ¿El fin de las jaulas? Las principales alimenticias de la Unión Europea pidieron eliminar la cría de animales bajo métodos de encierro
El informe mencionó además a otras empresas nacionales comprometidas con esta cuestión pero que no reportaron cambios o que incluso no participaron del estudio. Se trata de Green Eat, Tea Connection, Café Martínez, Havanna y Carrefour Argentina. Desde Sinergia Animal indicaron que esto demuestra una falta de transparencia. “Es fundamental que los consumidores sepan el grado de cumplimiento de este compromiso, tan urgente para los animales y la seguridad alimentaria”, concluyó Viscarret.
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]]>La entrada Pablo decidió que volvieran las vacas al campo familiar alquilado para hacer agricultura y entonces comenzaron a suceder “cosas lindas”: Ahora buscan la “máxima felicidad sustentable por hectárea” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La familia siempre tuvo Angus negro pero desde hace un tiempo sumamos algo de colorado, para tener un mix”, describe Pablo, que agrega que acaba de incorporar 33 vacas de la raza africana Tuli preñadas para ganar rusticidad, tener mayor docilidad, mejor resistencia al calor, facilidad de parto y un mejor rumen que les permite digerir cosas que al Angus se le complica.
“Me han criticado mucho por esta decisión, como que ´es una pena hacerle eso al Angus´”, dice riéndose, “pero la verdad es que es sólo una prueba y si no nos gusta o no funciona se puede volver atrás sin problemas”.

Actualmente realizan el primer entore a los 18 meses y tienen una carga de 3,7 vacas por hectárea y quieren bajar a 3 porque si no “es demasiado”. En cuanto a alimentación, hacen 100 hectáreas de pasturas (alfalfa, festuca, cebadilla) y usan las 200 hectáreas de rastrojo de maíz, soja y girasol durante cuatro meses al año.
“Este año queremos sumar 50 hectáreas de pasturas y en las 150 hectáreas que nos quedan nos gustaría hacer un manejo propio de agricultura con un poco de labranza para poder, en algún momento, llegar a una producción sin agroquímicos”, describe. “En la parte ganadera hace 6 años que no se pone ningún fertilizante, insecticida ni herbicida porque realmente tenemos un compromiso con el ambiente”. Agrega que utilizan un sistema de rotación diaria con parcelas móviles y terminan el engorde en corral móvil con granos.
“Queremos que el campo esté vivo en el sentido de que haya gente, que haya interacción con amigos, vecinos y con la familia”, reflexiona Pablo, luego de contar que durante varios años en el campo no hubo ganadería y estaba todo arrendado, hasta que un día decidieron volver a los animales, a pesar de que implicaba tener más trabajo y ya no sería sólo recibir el dinero del alquiler.
Lo que pasa es que a Pablo lo empezaron a mover razones más profundas. “Si esto fuera sólo un campo de soja no vendría nadie y no pasarían las cosas buenas que está pasando”, grafica.
Entre esas “cosas buenas” están las gallinas en pastoreo que lleva adelante su hermana Macarena, que es profe de teatro, vivía en el pueblo y que “nunca quiso saber nada con el campo”, pero que durante la cuarentena sintió deseos fervientes (y sorpresivos) de volver y de un día para el otro se encontró cosechando 920 huevos por día.
“Un día salí a caminar por el campo y me di cuenta de que nunca lo había recorrido entero, que había partes que no conocía”, cuenta graficando cómo era su relación con el predio familiar donde vivió hasta que se fue a estudiar a Buenos Aires. “Fue todo un (re)descubrimiento”, sintetiza.

“Mi hermano siempre tiene ideas nuevas y cuando me propuso esto en seguida me entusiasmé”, cuenta Macarena, que trabaja junto a Bauti en el cuidado de las gallinas y cosecha de huevos, incluyendo los que ponen en los árboles cercanos a pesar de que tienen un bonito gallinero móvil al que van a dormir a la noche, y que se complementa con un corral de malla plástica para que pastoreen tranquilas durante el día.
“El gallinero lo hizo mi hermano y me dieron una gran mano Santiago Debernardi y Bruno Vasquetto, de El Mate, que es en Argentina uno de los que tiene más experiencia tiene y arranqué con este sistema de producción donde se respeta el comportamiento natural de la gallina, no se usa luz artificial, está libre de jaula y tiene una parcela de 50 por 50 donde puede pastorear y escarbar”.
La gallina se alimenta a pasto, complementando con granos. La diferencia nutricional del huevo se logra porque la gallina se encuentra totalmente libre de stress y por su alimentación natural. Además, con sus garras produce el regeneramiento del suelo, por eso es importante el cambio cada 7 días para dejarlo descansar.
“Cuando las cambiemos a la alfalfa, vamos a ir rotando una semana en la alfalfa entre 5 y 3 días después de que pasó la vaca, (o sea una vez qué pasó la vaca, esperamos 3 días) así se logra que la gallina haga una limpieza y se alimente de bosta, bichos y de las larvas que depositan las moscas y eso como alimentación es proteína pura”, recalca Maca.
“Vendemos en el pueblo y noto mucho interés de la gente, muchos me preguntan cómo es esta forma de tener gallinas porque quieren saber sobre el bienestar animal y recién cuando ven los videos del gallinero y del corral móvil ahí lo entienden bien y les encanta”.

Otro emprendimiento que se sumó hace poco fue el de Cata y Tomás Palazzo, que están criando ovejas Pampinta, que tienen en un corral móvil que ellos van moviendo según necesiten.
“Nuestro proyecto surgió hace 2 años cuando sacamos un crédito a través de la Ley Ovina pero al final lo dimos de baja porque nos faltaban instalaciones”, explica Luciana, la mamá de los chicos. “Y en la cuarentena avanzamos con la idea sobre todo para que ellos tuvieran algo lindo para hacer y pusieran en práctica lo que aprenden en la escuela agropecuaria”.
“Hace menos de un año que tenemos el corral móvil, lo hizo mi papá”, cuenta Cata mientras describe que los animales pastorean en la parcela que tienen asignada y van al corral a la noche para protegerlos de los depredadores. “El agua también es móvil, la tenemos en un tanque que llevamos a donde sea necesario”.
La electricidad del corral la obtienen a través de un panel solar que también se mueve y cuando hay poco pasto suplementan con rollo. Ahora acaban de comprar un carnero raza Dorper, para ganar en carne y rusticidad. Tanto la lana como los corderos los venden en la zona.

“En los chats de productores siempre hablamos de la máxima rentabilidad sustentable por hectárea y yo el otro día decía que, además de esto, creo que es hora de pensar en la máxima felicidad sustentable por hectárea. En eso estamos en Santa Marta”, concluye Pablo.
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]]>La entrada Cuatro emprendedores llevan adelante en Lobos un proyecto “con sentido”: Crían gallinas “consentidas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las Consentidas es una iniciativa familiar de producción de huevos de gallinas pastoriles inspirada en la filosofía y las prácticas de la agroecología y la permacultura. Son 300 ponedoras (negritas y rojas INTA) que andan entre los pastizales y los montes y que viven en un gallinero móvil que construyeron especialmente para ellas. Las gallinas comen toda la variedad de nutrientes que encuentran pastando en libertad y refuerzan su alimentación con una dieta equilibrada que aspira a estar basada progresivamente en granos agroecológicos enriquecidos con selenio y omega.

“Es todo parte de un proceso que empezó cuando compramos el campo, armamos esta comunidad, empezamos a despegarnos un poco de la vida de la ciudad y a conectarnos más con la naturaleza”, explica Pablo Fazio, parte del equipo emprendedor compuesto por dos parejas. “Veníamos trabajando en nuestras huertas agroecológicas y monte de frutales, sin uso de pesticidas, porque para nosotros es importante vincularnos con lo que comemos en forma más directa, sin tanta intermediación”.
Los emprendedores provienen todos de distintas actividades (escribanos, consultores, negocios varios) y la idea de cada uno es continuar con sus trabajos pero estando cada día más conectados con la tierra, con el proyecto y con las otras ideas que quieren implementar.
Los protagonistas de esta historia (Pablo, Ana, Flor, Esteban) cuentan que sus familiares y amigos están felices con la iniciativa y que son parte fundamental porque los ayudan con el boca en boca, lo que les permite vender la producción. También dicen que, cuando los visitan, al final terminan colaborando con el cuidado y la alimentación de las gallinas, así que todo es una situación de beneficio para todos.
“Tenemos idea de elaborar nuestro propio alimento y disponemos de algunas hectáreas para hacerlo. En principio ya dimos los primeros pasos, estamos trabajando en desarrollar nuestra propia fórmula con maíz agroecológico libre de pesticidas y enriqueciendo la mezcla con proteínas, omega y selenio de origen natural”, explica Pablo.
Las gallinas felices lo son, en gran parte, también gracias al gallinero móvil que diseñaron ellos mismos y que encargaron a un herrero local. El sistema es muy simple: se trata de una estructura de hierro con nidales apoyada en dos esquíes y acompañada por un perímetro de redes de seguridad. El gallinero se rota por el campo, asegurando de este modo la higiene, el abono de la tierra y la regeneración de la pastura a medida que nuestras gallinas la consumen.
“Estamos muy agradecidos con este proceso, con esta experiencia. Nunca imaginamos que las gallinas iban a ser tan generosas con nosotros y que se podía construir un vínculo afectuoso con ellas. Es mucho trabajo pero se compensa con los saludos y los cánticos que nos regalan y las caricias que nos permiten darles todos los días”.

Por el momento venden los huevos en forma directa a la red de amigos que tienen, a almacenes orgánicos de la zona y de Buenos Aires, y ya han recibido pedidos de varios restaurantes que quieren trabajar con productos de calidad. Al mismo tiempo están fomentando la formación de nodos comunitarios para la compra teniendo como objetivo el ahorro de energías y llegar con sus huevos de gallinas felices a más lugares y personas de forma organizada. Por ahora la difusión la realizan a través de redes y de recomendaciones y con eso van bien.
“Sentimos que en estos difíciles momentos que transita nuestro planeta poder crear proyectos productivos regenerativos es la responsabilidad que nos toca”, reflexiona Pablo. “Creemos en una ética del cuidado de la Tierra, los animales, las plantas y las personas; nos comprometemos en los proyectos ´con sentido´, por eso decidimos criar gallinas consentidas”.
La entrada Cuatro emprendedores llevan adelante en Lobos un proyecto “con sentido”: Crían gallinas “consentidas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Bernardo Kojic nos explica la movida de las “gallinas felices”: Las multis ya piden en Argentina huevos “libres de jaula” se publicó primero en Bichos de Campo.
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La Unión Europea fijó allá por el año 1999 criterios para adecuar las jaulas tradicionales de las granjas avícolas, pensando en aspectos de bienestar animal, y hasta le puso número a los huevos según los distintos sistemas productivos, para que el consumidor pueda distinguirlos en la góndola.
La norma CE 1999/74 estableció que en un período de 13 años todas las jaulas en batería de la Unión Europea debían reconvertirse para seguir en producción. Este sistema se conoce en nuestro país, porque es el predominante. Se trata del sistema automatizado ‘llave en mano’ con tecnología alemana, que allí empezó a quedar obsoleto y acá vino como anillo al dedo. Con el maíz barato los productores ganaron escala rápidamente y solucionando problemas sanitarios de la mano de la tecnología.
Este sistema en batería (foto) consta de un sistema vertical de producción en donde las gallinas pasan su vida confinadas a una jaula de a grupos de 10 animales, aunque algunos suelen poner más. Es un sistema muy eficiente porque en un galpón pueden ponerse hasta 10 pisos de jaulas y el número de animales puede llegar a 30 mil.

La solución que ofrecieron en Europa para los que querían seguir produciendo bajo dicho sistema confinado luego de 2002 era la ‘jaula enriquecida’, en donde los productores debían sumarle espacio más una serie de ‘amenities’: la presencia de un nido, para que las aves puedan reposar los minutos que necesitan cuando ponen el huevo (que va entre 20 a 30 minutos), la presencia de palitos o caños que le permitan al animal ‘perchar’ (posarse apretando sus garras como lo haría en la naturaleza sobre una rama), un limador de uñas y una zona para escarbar y hacer un simil baño de arena, que le permite abrir sus plumas.

Así fue que en Europa las jaulas no desparecieron, solo que se ‘enriquecieron’. De hecho el 50% de los huevos provienen de este sistema.
Pero el gran avance fue la identificación de cada sistema en el producto final, para que el consumidor pueda diferenciarlos en góndola. Y claro que el precio resulta diferente.
En Europa se considera huevo número 3 al que proviene de jaula, número 2 al que los animales permanecen dentro del un galpón pero todos juntos, sistema que se conoce como aviario -con distintos pisos- o bien todo en un mismo piso, pero sin salida afuera (foto). Para aquellos sistemas que le permiten al animal salir la mitad del día a ‘pastorear’ se identifica su huevo como 1. Por último el sistema más chico en volumen pero que más está creciendo es el huevo Eco, con salida afuera y alimento totalmente orgánico. A ese se lo conoce como 0. Es el más caro, claro.
“Lo ideal es esto de marcar la cancha, para que cada uno juegue donde más le guste o pueda. Pero hay que salir del commoditie que es hoy y fue toda la vida el huevo en nuestro país”, identificó el médico veterinario Bernardo Kojic en Bichos de Campo. Se mostró a favor de que el Senasa defina rápidamente una serie de reglas como ya sucedió en Europa y otros países. “Porque sino van a aparecer palabras subjetivas en los envases y siempre tendrá más poder de venta los grandes que están supermercadizados. Para ser justo con el productor, que gasta diferente en cada sistema, hay que establecer la norma”, explicó.
En Argentina todavía no hay legislaciones para el huevo, pero así como llegó la demanda con fuerza de las grandes compañías alimenticias globales, puede ser rápido un avance en este sentido.
Aquí la entrevista completa con Bernardo Kojic:
La entrada Bernardo Kojic nos explica la movida de las “gallinas felices”: Las multis ya piden en Argentina huevos “libres de jaula” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada José María Cano incorpora la agroecología a su tambo de Tandil: “Producimos leche con sabor a leche” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>También, desde hace un tiempo, sumaron el turismo como una unidad de negocio extra. Primero fueron las visitas de los colegios que recorrían las diferentes áreas del tambo: la zona de alimentación de la vaca, la atención a los terneros nacidos y el proceso de ordeñe. En 2019 los invitaron a ser parte de la Ruta del Queso Tandilero y abrieron las puertas a público en general, con un recorrido de agroturismo educativo diseñado por el Clúster Quesero Tandil, la dirección de Turismo local y la facultad de Ciencias Humanas de la Unicen.

“Hoy estamos usando el aislamiento para diseñar mejoras respecto de los protocolos de higiene y seguridad, tanto para nosotros como para quienes nos visitan”, explica José María Cano, administrador de Don Ángel. “La actividad principal de visitas está totalmente parada y mientras esperamos hasta que aclare, estamos pensando en agregar otras actividades a la chacra”.
Algunas de las ideas son reforzar las áreas de capacitación sobre agroecología, que brindan (con profesionales contratados para dar los talleres), incorporar la huerta agroecológica al recorrido, desarrollar la producción avícola de manera pastoril y poder transitar el recorrido en una carreta tipo Villalonga, que lo haga más placentero para los visitantes.
“Dentro de los proyectos 2021 está en desarrollo la producción avícola agroecológica, con la motivación de generar alternativas a la visita de Chacra Don Ángel, y además tener más productos agroecológicos en nuestra oferta de alimentos, la cual para fines de esta año tendrá quesos, huevos, y pollos parrilleros. Para cumplir con este fin vamos a tener 300 gallinas ponedoras en gallinero móvil y 80 pollos parrilleros, ambos bajo pastoreo de alfalfa y en absoluta libertad, lo cual garantiza el bienestar animal y la excelencia del producto”.

La empresa viene produciendo de manera agroecológica el forraje y la pastura en el área de tambo desde 2016 y quieren que toda actividad que se agregue siga en ese sentido. Es por eso que se decidieron por el gallinero móvil, donde durante el día las gallinas pastorean al aire libre sobre una pradera de alfalfa y durante la noche entran al gallinero donde están las perchas y nidales para postura. El gallinero se armó en la misma empresa.
Otras dos nuevas iniciativas que tiene Don Ángel es comenzar a elaborar quesos y vender leche fresca: “Siempre nos motivó tener un producto propio, que lleve dentro nuestro sello de producción agroecológica, de bienestar animal, y de sostenibilidad de la empresa familiar, por eso estamos integrándonos a una empresa local para realizar nuestros quesos en su fábrica hasta que podamos armar la nuestra”, explica José María.
También están analizando comercializar parte de su leche en forma directa, comprando una máquina que pasteuriza leche envasada, desarrollada por INTA-IPAF, para pequeños productores.

“Creo que luego de esta pandemia los replanteos en el seno de cada familia sobre nuestra alimentación, saber que composición tienen los alimentos que consumimos, en dónde y de qué manera se producen y la revalorización sobre vida al aire libre, van a traer una gran oportunidad al Turismo Rural”, reflexiona José María.
Y agrega: “Considero que como país productor de alimentos de manera natural estamos ante una oportunidad incomparable y la sociedad ha revalorizado la importancia fundamental del sector agropecuario. Vemos que en todo el mundo se le dio vital importancia a los alimentos básicos como leche, huevo, harinas, aceite, papas y otros producidos sin conservantes, ni aditivos. En nuestro caso, los tamberos producimos leche de vaca, sin aditivos químicos, ni saborizantes artificiales, ni colorantes y sin exudados. O sea, leche con sabor a leche”.
La entrada José María Cano incorpora la agroecología a su tambo de Tandil: “Producimos leche con sabor a leche” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Una experiencia concreta con gallineros móviles: Santiago los incorporó pensando en crear recursos para sus trabajadores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Me interesa el impacto social que puede tener esto en cuanto a generar arraigo en el campo con la familia del empleado rural”, reflexiona. “Es bastante común que cuando uno emplea a un peón o encargado, su familia vive en el campo pero no tiene trabajo. Creo que con este proyecto se le puede dar trabajo a las mujeres, a los jubilados y a todo el quiera trabajar y ganarse un sueldo. Además, cuando ves cómo viven estas gallinas y lo comparas con los galpones tradicionales, no hay duda”.

Los gallineros móviles que usan en el predio los fabricó un herrero del pueblo siguiendo los planos que elaboró Santiago mirando los modelos existentes en Australia. Hoy, los carros están en pasturas que, además, se utilizan para ganadería. Los mueven una vez por semana con camioneta o tractor. Los huevos se venden bajo la marca “La Clueca” sobre todo en zona Norte de Buenos Aires, como Pacheco y Nordelta, entre otras.

Además de las redes que delimitan la parcela de las gallinas, Debernardi compró una perra raza Pastor Maremanno, por el gran trabajo que hacen con los animales: se usan mucho en el sur y en Chile, donde directamente viven con las ovejas y las defienden de predadores. Incluso, cuenta, se habla de campos que subieron la marcación de corderos en más de 20 puntos desde que los usan. Por eso la perra desde el día uno vive con las gallinas.
Volviendo a las gallinas, con este sistema comen más o menos la mitad del balanceado que come una gallina en jaula.
“Este un sistema de triple impacto: social, agronómico y económico. Lo puede replicar cualquiera y hay un mercado desesperado por este tipo de productos. A nosotros la demanda nos pasó por arriba”, argumenta Debernardi.
“Además, en un año que llevamos a las gallinas no les hemos dado ningún medicamento y están muy saludables. Es que al no estar tan estresadas, al no estar respirando todo el tiempo adentro de un galpón con sus propias heces, y al poder descansar a la noche (porque no le ponemos luz), su salud es excelente”, añade.
Con respecto al slogan de “gallinas felices”, Debernardi dice que no puede asegurar que las gallinas lo sean pero sí da fe de que los huevos son pastoriles y de calidad. “Estas gallinas consumen alfalfa a discreción que tiene mucho betacaroteno y eso, sumado a que tienen muchas horas de sol, a que comen maíz y lombrices, hacen que el color del huevo sea totalmente diferente. Además la clara tiene una concentración de proteínas muchísimo más alta”.

Según Santiago, “los que cocinan y entienden del tema, buscan mucho este tipo de huevos porque en el mercado no hay y hay mucha mentira”. Describe que “tenemos una cocinera que tiene una academia y cocina para la embajada de Japón y ella nos compra mucho y la gente de su academia también. Pero ya nos han contactado de varios galpones para ofrecernos ´huevos de color grande tipo de campo´, o sea para que engañemos a la gente…”
“Hay muchos que hablan de gallinas felices porque las tienen sueltas en un patio y le ponen un rollo de alfalfa pero en ese patio están todos los días, con lo cual no hay más que tierra, heces y, si tienen suerte, algún bichito. Lo nuestro es otra cosa”, se despide Debernardi.
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]]>El alma mater del gallinero diseñado por el INTA (hay otros) es el ingeniero agrónomo Gonzalo Pares, del INTA Amba, a quien la iniciativa le surgió de su propia necesidad: en los gallineros fijos que tiene en el campo los perros y los zorros siempre le mataban las gallinas, ya que escarbaban y se metían. Así fue como decidió armar un gallinero móvil que se pueda mover por el campo con facilidad.
“Funcionan muy bien, son prácticos e ideales para emprendimientos productivos alternativos a la producción convencional por su bajo costo de inversión inicial y la rápida amortización”, explica. “Además, las gallinas tienen acceso al aire libre y pueden correr, picotear o escarbar la tierra, realizando así sus actividades naturales y permitiendo un gran ahorro en alimentación”.




Para que funcione correctamente, es clave la orientación del gallinero al momento de ubicarlo, según las corrientes de aire y las horas de luz de cada lugar. Conviene evitar zonas anegadizas y bajos dado que la vegetación es más rustica y porque la posibilidad de encharcamiento atenta con la salud de las aves. En verano lo mejor es colocarlo cerca de árboles para control de excesos de temperaturas.
“Lo ideal es realizar la limpieza una vez a la semana”, explica Pablo Barbano, veterinario del Inta Luján y especializado en sistemas productivos agroecológicos. La altura de los implementos, bebederos y comederos son factores a considerar para evitar desperdicios de alimento y pérdida en la calidad del agua. Lo óptimo es ubicar los comederos y bebederos a una altura intermedia entre el ojo y el buche de los animales de manera suspendida”.
Otros cuidados clave son controlar el exceso de polvillo que se genera bajo la superficie techada y evitar el conglomerado de materia fecal en los dormideros. “En cuanto al pastoreo se sugiere calcular una superficie de potrero de 12 a 14 metros cuadrados por animal, manejar las parcelas mediante redes o alambrado electrificado y con una rotación adecuada de especies vegetales para mejorar los aportes de vitaminas y minerales”, destaca Barbano.
Otra experiencia se realiza en la reserva municipal Las Piedras de Gualeguaychú con un gallinero móvil de 200 gallinas y que apunta a producir huevos pastoriles y agroecológicos como parte del Plan de Alimentación Sana, Segura y Soberana (PASSS) implementado por el Municipio. En la reservas de 300 ha también se produce miel, carne con pastoreo racional (en las 40 ha de monte nativo), hay un monte frutal y huerta.
Esa experiencia nos la mostró en vivo y en directo Rubén ´Kika´ Kneeteman, el resposable del PASSS:
Según Maximiliano Nissero agrónomo y parte de equipo del PASSS, con el gallinero móvil y el manejo de parcelas se disminuye en un 30% el consumo de ración de grano. Además dicen que se produce un huevo más sano y de mayor calidad biológica debido a la ración orgánica (lo que pastorea) y con una yema más amarilla gracias al caroteno del pasto.
Otra de las ventajas es que se cuida el bienestar animal: se le permite desplazarse de forma natural, nunca está en contacto con su bosta porque el gallinero posee un sistema que las mantiene separadas y, además, al no estar encerradas disminuye el riesgo de enfermedades y hay un ambiente más saludable.
“El gallinero se asocia muy bien a un monte frutal para controlar larvas, por ejemplo de la mosca de los frutos, y a la vez fertiliza con su guano al suelo”, cuenta Nissero. “Tiene un dispositivo para juntar agua de lluvia y un sistema de recolección de huevos donde se deslizan por una rampa en un proceso con una higiene cuidada”.
En resumen, como “destacados”, para que el gallinero móvil rinda bien resulta clave: mantener una cubierta vegetal en todos los potreros, moverlo con frecuencia para que no se formen pozos o se compacte el suelo y así reducir la carga de parásitos, dejar descansar las parcelas y ubicarlos en suelos altos para evitar el encharcado.
Fotos gentileza: Gonzalo Pares y Lola López
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