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gallinas libres de jaula – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Fri, 17 Sep 2021 22:45:56 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png gallinas libres de jaula – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 A Pedro le cambió la cabeza trabajar en África: Cuando volvió se asoció con familias rurales para criar gallinas libres en galpones ociosos http://wi631525.ferozo.com/a-pedro-le-cambio-la-cabeza-trabajar-en-africa-cuando-volvio-se-asocio-con-familias-rurales-para-criar-gallinas-libres-en-galpones-ociosos/ Fri, 17 Sep 2021 14:53:32 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=80115 En Pellegrini, provincia de Buenos Aires, dos familias se asociaron y están incursionando en el rubro avícola con la idea de transformar los granos que producen en proteína animal. Así fue como comenzaron con la idea de gallinas felices, pero con un sistema levemente diferente a los que ya se están conociendo.   “Somos una empresa […]

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En Pellegrini, provincia de Buenos Aires, dos familias se asociaron y están incursionando en el rubro avícola con la idea de transformar los granos que producen en proteína animal. Así fue como comenzaron con la idea de gallinas felices, pero con un sistema levemente diferente a los que ya se están conociendo. 

 “Somos una empresa que produce maíz, soja, girasol, girasol confitero, cebada y trigo en 4.000 hectáreas alquiladas”, detalla Pedro Radio Brandoni, ingeniero agrónomo”. El fuerte es el girasol que se distribuye entre confitero y aceitero. El nombre de la empresa es Elguero Sa, que significa tierra cultivable en vasco.

Con ganas de desarrollar una nueva unidad de negocios, que llamaron Güenos Huevos, observan que existe un mercado donde se valora la producción de huevos de gallinas que están en libertad, y viendo que en muchos campos donde producen los granos hay infraestructura ociosa y personal con tiempo disponible, deciden encarar algo novedoso. Y a la vez con un fin social también, que es darle un ingreso extra a la familia que vive en el campo, promoviendo el arraigo rural.

A partir de esto implementaron un esquema  donde las gallinas que integran los planteles son de genética alemana, raza Lohmann Brown. Hoy tienen 2.500 gallinas repartidas en 3 módulos ubicados en 2 establecimientos de Pellegrini y 1 de Trenque Lauquen. Estos módulos son instalaciones en desuso que suele haber en los campos y es una forma de aprovecharlas y reconvertirlas. 

Ahí está la diferencia con otros planteos: no se trata de gallineros móviles sino de, por ejemplo, galpones que han quedado sin utilidad, donde se ponen funcionales mediante protocolos que desarrollaron cumpliendo las exigencias de espacio requeridos por gallina, metros lineales de agua y cantidad de comederos, como así también los metros exteriores para que los animales anden libremente.. 

“Cada módulo está a cargo de una familia, por eso decimos que capitalizamos gallinas, y nos integramos con las familias: nosotros damos el alimento, los nidales, el conocimiento de manejo , la iluminación, los maples y las gallinas, y la familia pone la infraestructura, la mano de obra, la luz y el agua”, resume Pedro.

Las gallinas ponen un huevo por día y el alimento lo fabrica la misma empresa con maíz, expeller de soja y de girasol y lo hacen por canje: entregan un equipo de girasol para elaborar aceite y se les devuelve el expeller, sumado a una fuente de calcio y núcleo de calidad. Todo está perfectamente calculado. Compraron las gallinas a las 16 semanas de edad, realizaron la adaptación y a las 20 semanas ya empiezan a poner huevos. Vienen vacunadas y con un plan sanitario específico para la raza.

“Nos interesa el bienestar animal, ya que las gallinas pueden pastorear, y fomentar el arraigo de las personas en el campo, que no migren a las ciudades, que las gallinas sean un complemento de la economía familiar de quien las tenga. Queremos seguir sumando módulos en distintos lugares del país y obtener un huevo de calidad para poder llegar a otros mercados que lo valoren”. 

Pedro cuenta que la idea surgió porque vio que hay una tendencia muy fuerte en Europa a prohibir las jaulas en pos del bienestar animal y que esto también iba a llegar a la Argentina y que era una buena idea. También influyó, quizás, el hecho de que haya trabajado 6 meses en Costa de Marfil y Sierra Leona, una experiencia que fue determinante y le cambió la forma de ver el mundo.

“África me cambió la vida… ves esa realidad y te das cuenta de un montón de cosas, es muy fuerte, aprendes a valorar muchas cosas. Agradezco haber tenido la experiencia porque me abrió la mente. África es hermosa, hay que ir y estar ahí para vivirla”.

“En este planteo las gallinas andan libres, donde son atendidas por las personas que viven en el campo (modulo), manejadas bajo un protocolo donde tratamos de que la gallina pueda desarrollar su potencial y cuidando su bienestar. La idea es llevar una vez por semana los huevos a Ciudad de Buenos Aires, apuntando a venderlos a un precio superior al del huevo convencional. Son 9 gallinas por metro cuadrado para cumplir con el estándar de gallina sin jaula y en el exterior una gallina por cada 4 metros cuadrados”.

“Trabajamos con un veterinario, Bernardo Kojic, que nos dio una mano grande en el armado de los protocolos e hicimos charlas de capacitación con los responsables de los módulos”, explica Pedro. “Nos dan ganas de realizar estos proyectos para que la gente pueda desarrollarse y crecer económica y personalmente”. 

Bernardo Kojic nos explica la movida de las “gallinas felices”: Las multis ya piden en Argentina huevos “libres de jaula”

Jorge Vives es uno de estos productores de gallinas que se asoció al proyecto. “Vi un video en Facebook que hizo Pedro y al tiempo alguien me habló de esta posibilidad, así que me puse en contacto y en seguida arrancamos”, describe. 

“Hasta ahora la experiencia es muy buena, al vivir toda la vida en el campo siempre tuvimos gallinas aunque nunca en gran escala como ahora, que son 1200. Si el negocio va bien como parece, a futuro queremos construir otro galpón e incrementar la cantidad de gallinas pero lo iremos viendo paso a paso porque vivimos en un país que cambia de un día para el otro, así que a largo plazo mejor no proyectar”.

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Una pastorcita ante todo: Luciana Martínez, desde su mundo entre ovejas, asegura que “no me veo haciendo otra cosa” http://wi631525.ferozo.com/una-pastorcita-ante-todo-luciana-martinez-desde-su-mundo-entre-ovejas-asegura-que-no-me-veo-haciendo-otra-cosa/ Sun, 27 Jun 2021 12:06:13 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=71257 Hay una fábula corta de 1867 titulada “La Pastorcita”, de un escritor colombiano llamado Rafael Pombo, que al leerla recuerda mucho a la historia de Luciana Martínez, otra pastorcita pero del siglo XXI. Aquella literatura para niños intenta dejar como enseñanza que siempre hay que hacer frente a las adversidades, no rendirse y perseverar en […]

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Hay una fábula corta de 1867 titulada “La Pastorcita”, de un escritor colombiano llamado Rafael Pombo, que al leerla recuerda mucho a la historia de Luciana Martínez, otra pastorcita pero del siglo XXI.

Aquella literatura para niños intenta dejar como enseñanza que siempre hay que hacer frente a las adversidades, no rendirse y perseverar en lo que se desea. Lo mismo se planteó Luciana cuando le propuso al dueño de un campo en Altamirano, partido bonaerense de Brandsen, hacer crecer su planteo de ovinos.

 

“Cuando vinimos a trabajar a este campo con mi esposo quise hacerme cargo de los 20 ovinos que tenía el dueño que nos contrató. Entonces le propuse que si nos quedábamos yo me haría cargo de ellas obteniendo un porcentaje de las ventas y quedándome con la lana. Quiero llegar a las 100 madres y estoy cerca de lograrlo”, relató entusiasmada Luciana en diálogo con Bichos de Campo.

Oriunda de Gualeguay, Entre Ríos, Luciana se mudó a Altamirano hace 13 años. Hoy tiene 65 madres entre borregas de primera parición y ovejas de segunda y tercera parición. “La realidad es que no llegué aún a las 100 cabezas porque la prioridad del campo en el que trabajo es la producción ganadera bovina, por ende tuvimos que achicar producción ovina para dar lugar a las vacas. Se complica invertir y el pasto es muy medido”, explicó.

Desde que llegó en 2008 a Altamirano, en pleno conflicto campo versus Gobierno por la famosa resolución 125, Luciana se abocó de lleno a la actividad ovina del campo mientras que su esposo lo dedicó a la producción bovina. “Cada uno en lo suyo pero trabajamos a la par. Ambos amamos el campo”, confesó.

Observar uno de los tantos videos que Luciana compartió con la redacción en su día a día basta para percibir su encanto por las ovejas. No parece ser un trabajo que le pese. Al contrario, lo hace con gusto y entusiasmo. Pasarlas al potrero para que coman, atender a algún corderito guacho o algún parto, y encerrarlas para protegerlas de los depredadores. Hasta las llama por su nombre a muchas de ellas. “No me veo haciendo otra cosa”, afirmó.

-¿Desde cuándo sentís esta pasión por las ovejas?

-Las ovejas me gustan desde que tengo uso de la razón. Recuerdo cuando iba al jardín de infantes en Entre Ríos y nos tocaba algún paseo por la sociedad rural de allí. Yo siempre me quedaba parada en los corrales de ovejas, mirándolas fijo. Me llamaban la atención.

-¿Y estudiaste algo relacionado al campo?

-Tengo primario y secundario completo. Al momento no me inscribí en ninguna carrera pero es una asignatura pendiente que tengo. Actualmente estoy haciendo un curso de ovinos dictado por el INTA. Consiste en tomar ocho clases y me gusta porque accedo a experiencias de otros productores y me interiorizo en torno a la ley Ovina incluso.

-¿Y tu familia colaboró en ese gustito por el campo y las ovejas?

-Mi familia me acercó al campo. Mis viejos siempre fueron empleados rurales. Cuando nos vinimos en el año 1989 a Buenos Aires, mi papá se instaló como empleado rural. Yo tenía 9 años y recuerdo que desde chica ya andaba entre ovejas y demás animales de campo. Mis abuelos tenían campo por otra parte, así que imposible no tener ese arraigo a lo agropecuario, a los animales y a la producción.

-¿Y cómo manejás tu plantel de ovejas?

-A las 65 madres las manejo sobre un total de 7 hectáreas. Ahora por ejemplo están en plena parición. Hacemos servicio continuo, lo que quiere decir que los carneros permanecen todo el año con las ovejas. La genética es de Tomás Estrada y la raza que crío es Hampshire Down, los famosos caras negra, muy nobles tanto en carne como en lana. Pero por sus cuidados requieren que estés encima todo el tiempo.

-¿Cuánto tiempo de tu día empeñás en cuidarlas y manejarlas?

-Mirá. La realidad es que la vida y las actividades del campo tienen que gustarte. Tenés que sentirla realmente en las venas, y sobre todo el ovino porque requiere un día a día permanente. Preocupan mucho los depredadores, en nuestra zona más que nada los zorros y los caranchos aunque también los perros vagabundos asilvestrados que andan por ahí. Por eso me manejo con perros comunes para controlar a los depredadores, atándolos cerca del corral de encierro. Yo digo que el del ovino es un trabajo diario, requiere tiempo y pasión, hay que encerrarlos cada día, no importa si hay sol, si llueve, si hace calor o frío. Ellos requieren mi atención permanente.

-¿T entonces cómo es un día en tu vida?

-Mi día arranca muy temprano, a las 7. Unos mates amargos y un pan casero tostado, más ahora con el frío, me gusta tostarlo sobre la salamandra, y al toque me voy a ver a los animales. En mi recorrida no están sólo los ovinos. Aunque ellos son lo más importante de mi trabajo, tengo también gallinas ponedoras, pollos parrilleros y le dedico tiempo a una huerta. Las semillas me las provee el INTA. Luego tengo las actividades propias de mi casa. Arranco por las ovejas, las saco de un potrero y las paso a otro para que pastoreen hasta las 4 o 5 de la tarde, cuando las vuelvo a encerrar para que pasen la noche protegidas de los depredadores.

Si hay algún corderito guacho le caliento leche y se la suministro yo. Luego de ver a las ovejas, visito a los pollos parrilleros, a los que debo alimentar cada día, al igual que a las ponedoras, las cuales son criadas libres de jaula.

En estos días también dedico tiempo a juntar algo de leña en el monte y acumular carretillas para abastecer luego la salamandra.

-¿Te queda tiempo para el descanso u otra actividad?

-No lo veo como una carga, por eso digo que el campo te tiene que gustar de verdad. En mis tiempos también coordino un grupo de mujeres rurales de Altamirano donde buscamos capacitarnos y aprender más para independizarnos en lo laboral y tener la posibilidad de proyectar cosas. La pandemia no nos ha dejado juntarnos pero continuamos nuestras gestiones por WhatsApp. Nuestra idea es conseguir un lugar para poder seguir con las charlas y las capacitaciones.

-Hablando de mujeres, ¿considerás que encontraron un espacio activo y visible en el mundo agropecuario?

-Creo que las mujeres somos más visibles ahora que surgieron diversos grupos feministas luchando por sus lugares, pero es cierto aquello de que el campo siempre se vio como un universo masculino. En lo personal yo no noté exclusión porque mi esposo siempre me dio espacios. Ambos trabajamos a la par en el campo, pero sí considero que sigue habiendo machismo. Por eso creo que deberíamos meternos más en política y tener más cupo femenino, pero con mujeres reales de campo, que conozcan la problemática, y de todas las provincias, no sólo de Buenos Aires. Me gustaría que haya más referente que hayan vivido y sentido el campo, que sepan lo que es trabajar un día de lluvia y salir en caballo cuando es necesario. Falta todavía pero de a poco vamos cobrando cada vez más visibilidad. No te niego que me gustaría que se escuche más a la mujer rural porque todavía no está ese equilibrio que yo quisiera entre hombres y mujeres, ni en el tipo de trabajo ni en los sueldos. Imaginate que si eso cuesta en la ciudad, en el campo es peor.

Fábula La Pastorcita, de Rafael Pombo

Pastorcita perdió sus ovejas
¡y quién sabe por dónde andarán!
-No te enfades, que oyeron tus quejas
y ellas mismas bien pronto vendrán.

Y no vendrán solas, que traerán sus colas,
Y ovejas y colas gran fiesta darán.
Pastorcita se queda dormida,
Y soñando las oye balar.

Se despierta y las llama enseguida,
Y engañada se tiende a llorar.
No llores, pastora, que niña que llora
Bien pronto la oímos reír y cantar.

Levantóse contenta, esperando
Que ha de verlas bien presto quizás;
Y las vio; mas dio un grito observando
Que dejaron las colas detrás.

Ay mis ovejitas ¡pobres raboncitas!
¿dónde están mis colas? ¿no las veré más?
Pero andando con todo el rebaño
Otro grito una tarde soltó,
Cuando un gajo de un viejo castaño
Cargadito de colas halló.

Secándose al viento, dos, tres, hasta ciento,
Allí unas tras otra ¡colgadas las vio!
Dio un suspiro y un golpe en la frente,
Y ensayó cuanto pudo inventar,
Miel, costura, variado ingrediente,
Para tanto rabón remendar;
Buscó la colita de cada ovejita
Y al verlas como antes se puso a bailar.

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Javier Prida, de CAPIA, sobre las 'gallinas felices': "Con los huevos libres de jaula el que no es feliz es el bolsillo del consumidor" http://wi631525.ferozo.com/javier-prida-de-capia-sobre-las-gallinas-felices-con-los-huevos-libres-de-jaula-el-que-no-es-feliz-es-el-bolsillo-del-consumidor/ Mon, 13 Jan 2020 18:15:45 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=32320 El presidente de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), Javier Prida, dio su parecer acerca de la tendencia hacia la producción de huevos de gallinas libres de jaula que está llegando a la Argentina de la mano de algunas empresas multinacionales. Un caso concreto es el de la cadena Carrefour, que ya vende en […]

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El presidente de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), Javier Prida, dio su parecer acerca de la tendencia hacia la producción de huevos de gallinas libres de jaula que está llegando a la Argentina de la mano de algunas empresas multinacionales. Un caso concreto es el de la cadena Carrefour, que ya vende en sus góndolas huevos obtenidos bajo ese sistema de producción.

“Hay que tener mucho cuidado con estas modas europeas porque nosotros tenemos que pensar en alimentar a nuestra población, que la gente coma bien y a buen precio. Un huevo libre de jaula sale 100% más caro”, argumentó el directivo de las avícolas locales. “Hablamos de ‘gallinas felices’ pero lo que no termina siendo feliz es el bolsillo de los consumidores”, agregó.

Según Prida, “además no es cierto que las gallinas sean felices estando libres de jaula. Hay 60 años de desarrollo genético para que produzcan en un ambiente y condiciones determinadas, y de la noche a la mañana las sacamos. Los estudios están demostrando que aparecen mayores accidentes: lastimaduras en la quilla -pecho- puntas de ala y piernas del animal son más comunes de lo que la gente cree. Y la mortandad es mucho más elevada en ambientes libres de jaula”.

Aquí la entrevista completa con el presidente de CAPIA:

En diálogo con Bichos de Campo, el directivo de la cámara de avicultores abordó además aspectos de calidad e inocuidad que se desprende de este sistema productivo: “El huevo libre de jaula tiene más bacterias -coliformes, salmonella y campylobacter-, hay que tener mucho cuidado a la hora de producirlo”, señaló.

Después continuó con aspectos ambientales: “El huevo libre de jaula tiene más huella de carbono y de agua. Necesita más alimento balanceado, por ende, más superficie sembrada. Y en cuanto al agua, se precisan más litros por docena de huevo que en los sistemas de jaula. Y la calidad nutricional del huevo que obtenemos en ambos sistemas es la misma”, argumentó.

“Teniendo en cuenta todo esto, el sistema de jaula le gana por ‘knock out’ al libre de jaula”, consideró Prida.

En Bichos de Campo hicimos un programa mostrando los modelos productivos:

“Yo soy coordinador del Instituto Latinoamericano del Huevo, desde donde trabajamos de México para abajo en incluir el huevo en los más necesitados, porque con un huevo cumplís todos los requisitos diarios de una persona”, señaló. “Y me pregunto por qué venimos con estas ideas románticas de Europa aquí en Latinoamérica donde el salario promedio es tanto más bajo” que en el viejo continente.

“Además, según la World’s Poultry Science, en Europa se han perdido 30 mil productores en quince años porque el negocio se concentró, y encima cayó el consumo. No quiero que pase eso acá”, agregó Prida.

Por último, concluyó: “Está muy bien el tema del bienestar animal y tenemos mucho por trabajar aquí, y hay cosas de la normativa europea a copiar. Pero nuestra prioridad es el bienestar humano: que la gente coma, lo haga bien y a buen precio”, cerró.

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Huevos de gallinas libres de jaula: O la vuelta del viejo gallinero pensando en el bienestar animal http://wi631525.ferozo.com/huevos-de-gallinas-libres-de-jaula-o-la-vuelta-del-viejo-gallinero-pensando-en-el-bienestar-animal/ http://wi631525.ferozo.com/huevos-de-gallinas-libres-de-jaula-o-la-vuelta-del-viejo-gallinero-pensando-en-el-bienestar-animal/#comments Thu, 26 Dec 2019 21:47:12 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=31798 Las vueltas de la vida, el mundo y la moda de los consumidores terminan modelando los sistemas productivos del presente. Ahora empiezan a aparecer y son cada vez más fuertes los jugadores (grandes alimenticias globales) que demandan huevos de ‘gallinas felices’, identificando que la jaula no les permite expresar comportamientos atávicos de las aves, atentando […]

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Las vueltas de la vida, el mundo y la moda de los consumidores terminan modelando los sistemas productivos del presente. Ahora empiezan a aparecer y son cada vez más fuertes los jugadores (grandes alimenticias globales) que demandan huevos de ‘gallinas felices’, identificando que la jaula no les permite expresar comportamientos atávicos de las aves, atentando contra el bienestar animal. Carrefour, McDonalds y Nestlé, entre otros, ya compran huevos de gallinas ‘libres de jaula’.

En nuestro país esta ola está recién asomando pero parece no haber vuelta atrás, así que algunos productores ya se empiezan a interesar. Es el caso de Carrefour que para su marca ‘Huella Natural’ empezó a comprar solo huevos libres de jaula y orgánicos.

La Granja El Buen Camino, de Capitán Sarmiento, Buenos Aires, es hoy la única que abastece de huevos a esta incipiente línea de la multinacional francesa.

“La principal diferencia es que aquí no hay jaulas, los animales tienen confort, se les respeta el horario nocturno y dejamos al libre albedrío su comportamiento natural. No hay presión para que produzcan de más y van a terminar produciendo lo que naturalmente pueden”, señaló Marcelo Taubenslag, socio gerente de la firma que creó junto a un par de amigos.

Aquí la entrevista con Marcelo Taubenslag, fundador de Granja El Buen Camino::

Este último concepto, el productivo, sería una de las contras de este sistema ante una mirada productivista. Las gallinas libres ponen un poco menos de huevos en promedio que las enjauladas por el simple hecho de que pasan más tiempo ‘divirtiendose’.

Además, las escalas en ambos sistemas son totalmente diferentes. En un sistema automatizado de jaulas en batería (los más difundidos en el país) pueden colocarse cerca de 30 mil aves por galpón. En el sistema libre de jaula y certificado orgánico manejan lotes de 3 mil animales en los que deben estar hasta 6 gallinas por metro cuadrado en galpón. Afuera , las ponedoras deben tener además 4 metros cuadrados por ave. O sea que cada lote ocupa 1,2 hectáreas.

Ver también ¿Quiénes están detrás de la ‘carne libre de feedlot’ que vende Carrefour?

¿Y cómo sabe uno si la gallina está ‘feliz’ o a gusto y piacere? Bueno, el veterinario especialista en aves identifica ciertos aspectos que son fáciles de visualizar.

“Lo más importante es el nido. El animal necesita su momento de anidado, que según la especie puede ir de 20 a 30 minutos, donde los primeros 10 se prepara para poner el huevo y luego queda recuperándose. Este momento es muy importante, donde está tranquila, si bien acompañada de sus pares, en el nido que eligió la primera vez que puso un huevo, lo respeta toda la vida”, destacó Bernardo Kojic, que justamente es un veterinario especializado en los diversos tipos de producción de huevos.

Aquí la entrevista completa con Bernardo Kojic:

“El otro factor importante para las gallinas es la posibilidad de ‘perchar’, algo que en las jaulas tradicionales no pueden hacer. La arquitectura de las aves está diseñada para que sus garras prensiles se sujeten y pasen un tiempo sobre palos o ramas. Eso tiene una función en la que sus huesos se fortalecen y son capaces de fijar el calcio, algo muy necesario para las gallinas: la cáscara del huevo es puro calcio”, explicó Kojic.

Otro factor importante que se expresa en las gallinas libres es el curioso ‘baño de arena’. “En determinado momento del día, las aves realizan este baño que les sirve para inflarse las plumas y así aislarse térmicamente. Además sirve para que las compañeras se acerquen a picarle los ectoparásitos”, argumentó Kojic.

Además, en los sistemas libres de jaula, las uñas de las aves se mantienen más cortas porque pueden desgastarse al caminar y rascar la tierra. “También la posibilidad de correr y hacer vuelos cortos es muy importante para el animal”, señaló el veterinario.

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