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La entrada Tres mujeres que van al frente: Ocupan posiciones de liderazgo en empresas agropecuarias y dicen que hacen falta porque aportan más empatía se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sobre esta temática se debatió en el ciclo “Mujeres al frente” que organizó Expoagro Digital YPF Agro, al cual asistieron tres mujeres bien diferentes entre si, pero con un objetivo en común: manifestar la necesidad de que cada vez más féminas se animen a dar ese paso adelante y tomen esos lugares de liderazgo, con educación, formación y con ese sello distintivo que ellas detectaron, necesario para convivir en una empresa agropecuaria: la empatía.
“Es clave la formación y la educación para luego desarrollar otro aspecto clave, la cultura del trabajo, y siempre hacerlo a la par de los hombres. Sin dudas a mi me ayudó mucho el apoyo de la familia y haber tenido la oportunidad de estudiar. Hay que entender que es tan necesario el punto de vista de los hombres como el de las mujeres en una empresa y además nosotras solemos tener un punto de vista más empático, un condimento que ayuda”, comentó María Florencia Ricca, gerente de Calidad y Producción Primaria de Valorasoy SA, empresa familiar agroindustrial dedicada a la fabricación y comercialización de derivados de soja.
El webinar moderado por el periodista Emmanuel Manusakis, se completó con los testimonios de Clara Mato, presidente de Mecano Ganadero, una empresa que diseña y construye sistemas para optimizar el manejo de ganado, y Mónica Schmale, presidente de la Asociación de Criadores de Limousin y dueña de la cabaña ganadera Don Federico.
Reviví el encuentro “Mujeres al Frente”:
¿Cuál fue el camino recorrido para llegar a ocupar esa posición dentro de una organización, institución o empresa? ¿Qué obstáculos tuvieron que sortear? ¿Cómo detectaron y aprovecharon las oportunidades?
“Hace 5 años volví de Capital recibida de Licenciada en Relaciones Públicas porque mi papá se enfermó de cáncer y entonces decidí asumir el desafío de hacerme cargo de la empresa, pero tener que empezar a trabajar de una sin mi papá fue difícil porque no es lo mismo una espalda de 50 años como la suya, que la mía, que contaba con teoría pero cero práctica. De todos modos mi padre siempre me enseñó que hay que seguir, hay que animarse y que quien abandona no tiene premio”, expresó Clara Mato, hoy tercera generación al frente de la empresa.

A “Clarita”, como la llaman en Mecano Ganadero, le tocó trabajar a muy corta edad e interactuar con muchos distribuidores repartidos a lo ancho y largo del país, y todos hombres. Su hermana estudió profesorado de inglés y aunque trabajó un tiempo en la empresa familiar decidió seguir adelante con su profesión. “Al principio no sabía para dónde disparar. Con 27 años tuve que ponerme al frente de todo, y más allá que tenemos un socio canadiense, hoy con 31 soy yo la que toma las decisiones. Sin embargo, sin equipo no sería nada de Mecano, por eso fueron vitales los 55 empleados que tenemos”, aseguró Mato.
El detallismo al extremo caracteriza a “Clarita”; le gusta estar presente en cada etapa de los productos que elaboran, desde la colocación del logo hasta la terminación, cómo se viste la gente y cómo se arma el showroom. “Obvio que cuando mi papá falleció lo primero que agarré fue la planilla de costos, pero luego de eso siempre me aboqué en pensar siempre cómo poder mejorar la empresa”, manifestó.

Otra que empezó joven como Mato y sin experiencia fue Mónica Schmale. “Cuando empezamos con mi esposo hace 35 años yo tenia sólo 21 años. Nos fuimos los dos a vivir al campo y arrancamos de 0. De a poco empezamos con la cabaña que hoy podemos decir, es líder en raza Limousin. Tenemos 4 hijos y los criamos en el campo hasta los 18 años. Una vida dura pero linda y que no cambiaría por nada. Hoy no estoy sola, tengo a mi hija menor que me acompaña en este negocio. Mi marido se cansó un día de todo esto y no quiso seguirla. Así que continuamos con mi hija al frente y yo siguiendo la parte contable”, declaró Schmale.
La cabañera no se declaró “fanática del feminismo” pero sí afirmó que “tanto hombres como mujeres debemos trabajar más juntos, respetando nuestras miradas. En mi caso yo laburé 30 años con mi esposo y siempre estuvimos juntos. A su vez nunca tuve problemas con los hombres en este trabajo, pero todo pasa por entender lo que cada una eligió vivir o le tocó vivir. Evitemos rivalizar. Es lógico que no podemos hacer las mismas cosas hombres y mujeres y que, en mi caso el trabajo de cabañera es duro, pero se puede”.
“Estas chicas son más jóvenes que yo- en alusión a Mato y Ricca- pero siento que coincidimos en que la cosa pasa por haber tenido abuelos y padres trabajadores transmitiéndonos ese esfuerzo y valoración por lo que hagamos, y eso es lo que creo que hace falta ahora en las nuevas generaciones. Yo estoy lejos de aconsejar pero les digo: chicas, tranquilas que lo mejor empieza a los 50”, resumió Schmale.

“Mi mama es arquitecta, por ende nos criamos con ella ya profesional y trabajando. Pienso que los espacios hay que buscarlos, no es que te van a llegar de una, y si una se forma y se educa será mas llevadero y se sufrirá menos. Hoy se necesitan mujeres empoderadas y preparadas. Los espacios están, hay que ocuparlos, hay que animarse a dar el salto”, enfatizó Florencia Ricca, quien agregó que en Valorasoy hay un 33% de mujeres empleadas y el timón también es 100% femenino, con su madre y su hermana presentes en las tomas de decisiones.
Para Ricca, “hay mujeres empleadas en muchos eslabones pero no se ven tantas en áreas de dirección o gerenciamiento. Por suerte veo que la Argentina avanza en eso de a poco, pero también debemos prestar atención, más que a una cuestión de género, al entusiasmo por el trabajo, porque siento que se está perdiendo. Nosotros tenemos la planta industrial en El Tío, Córdoba y la verdad es que cuesta llevar personal calificado a vivir allí para que cumpla sus funciones”.
Sobre el punto de encontrar personal que quiera trabajar en el interior del país, y que esté formado, Schmale expresó: “Yo no tengo 8 empleados en la cabaña, tengo 8 familias que dependen de esto y muchas veces, aunque la mujer maneja el trato con el personal de modo diferente a cómo lo harían los hombres, a la mayoría, y mucho más a ellas, les gusta estar en el pueblo más que viviendo en el campo”.
“Nos cuesta conseguir personal. Acá en Mecano tenemos gente con 25 años de experiencia, y de algún modo hacemos todo al revés de otras empresas que trabajan con jóvenes, lo que pasa es que las generaciones que vienen detrás mío no tienen ganas y es triste pensar que eso se pierda. Hay que reforzar esta cuestión”, indicó Clara Mato.
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]]>La entrada De niña, Carito jugaba a “jurar” los toros de Palermo y ahora asesora a muchos campos ganaderos: “Lo que menos queremos los agrónomos es destruir los ecosistemas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Proviene de una familia de gente laburante de clase media que le enseñó la dignidad del trabajo. “Es uno de los valores que agradezco profundamente”, comenta orgullosa en diálogo con Bichos de Campo.
Su especialidad es el análisis integral de los sistemas ganaderos. “Al ser sistemas multifactoriales en los cuales hay gente involucrada, con criterios que no siempre coinciden, los profesionales o asesores somos una especie de mediadores”, remarca.
Carito es todo terreno, literal, y no se achica a las recorridas a campo de a pie, a caballo, en camioneta o en tractor. Todo lo que sea necesario, si el clima lo permite, para visitar establecimientos, clientes, ayudarlos a elegir hacienda para reposición y recría de reproductores. Asesora en forma particular o bien a empresas ganaderas y grupos de productores de Cambio Rural.

-¿En qué consiste el análisis integral de sistemas ganaderos?
-La realidad es que en trabajos de análisis integral se involucra todo, hasta la evaluación del impacto ambiental de cada una de las decisiones que tomamos. Por mi parte trato de incentivar al menor uso de insumos y salvo algunas excepciones, no hacemos pulverizaciones y muchas veces elegimos combatir las malezas con un pastoreo racional, respetando los tiempos entre pastoreo y descanso y así minimizamos gastos y trabajamos con animales y plantas que también son seres vivos. Porque esto implica un sistema biológico multifactorial desde la ecología de cada zona, y por ende siempre debe haber un respeto a la biodiversidad. Por eso siempre digo, cuando implanto una pastura, que las abejas son mis mejores socias y polinizadoras claves, con lo cual la labor del apícola será necesaria para cuando esas pasturas florezcan.
-¿Sos ecologista?
-Te aclaro que no soy una ecologista radical. Simplemente los agrónomos fuimos formados con un respeto hacia la biodiversidad, hacia el ambiente, y precisamente los agroecosistemas son nuestro lugar de trabajo, entonces lo que menos queremos es destruirlos. En la carrera siempre me inculcaron que debíamos dejar el ecosistema mejor de lo que lo encontramos para las generaciones futuras y así creo que trabajamos los profesionales responsables, minimizando el impacto ambiental y tratando de mejorarlo. Y acá quiero aprovechar a dar un agradecimiento enorme a los docentes de la educación publica que dejan absolutamente todo en esa facultad donde estudié, la Fauba. Es gente valiosísima con una pasión y vocación muy grande.

-¿Qué cambios de los que has sugerido en tus asesoramientos te enorgullecen verlos llevados a cabo?
-He logrado que en varios campos que asesoro se utilice energía alternativa. La energía que usamos es solar en muchos casos por sugerencia mía y prefiero que esto sea así cuando se puede llevar adelante, ya que son muy pocos los campos en el país que cuentan con buena cobertura de energía eléctrica.
-¿Qué te llevó a dedicarte a la ganadería con tanta entrega? ¿Tuviste en claro desde siempre esa meta?
-Confieso que desde muy chica amo el campo. Recuerdo que mi familia me llevaba a la exposición ganadera de Palermo y que nos sentábamos a ver las juras desde las tribunas. Jugábamos a jurar y confieso que muchas veces acertaba los elegidos. Me decían ´ah pero qué ojo tenés´, y así fue como descubrí que mi corazón estaba puesto en ese tipo de cosas. Pero no es que enseguida dije, esto es lo que quiero.
Cuando me recibí fui probando distintas áreas de acción; probé suerte en algún pool de siembra o administración, pero ahí descubrí que el trabajo de oficina no era lo mío y que el gusto venía por lo ganadero. Para mi lo mas lindo es estar codo a codo con el productor, viendo nacer un ternero y decir ´este dejalo para torito porque tiene tales o cuales características o es hijo de tal toro, o estamos buscando mejorar tu rodeo con las características de ese ternero´. Eso me encanta.
-¿Entonces hoy sos asesora ganadera independiente?
-Si y también trabajo haciendo auditorías de Buenas Prácticas Ganaderas. Hago asesoramiento grupal y hace 11 años que trabajo con un grupo de Cambio Rural. Esta es otra de las cosas que me apasiona porque es una forma de asesorar en la cual todos, incluso el asesor, aprenden de las experiencias del otro. Allí cada uno de los miembros del grupo abre las puertas de su campo para mostrar sus aciertos y errores, y ofrecen todo su conocimiento y están abiertos a recibir sugerencias de otros. Obviamente es algo que lleva mucho laburo desde lo sociológico y no siempre es fácil, pero yo tengo en claro que los agrónomos y veterinarios tenemos que tener un cierto nivel de amigo / psicólogo del productor.

-¿Y qué hay de tus recorridas a campo?
-Esa es otra de las cosas que me apasionan de la ganadería. A veces son sencillas porque no llovió o porque el camino está en buen estado, pero hay otras veces en que te toca hacerlas con el agua sobre la panza del caballo. Una que recuerdo es en 2014 con 7 meses de embarazo. Me tocó hacer una recorrida en tractor luego de una inundación muy grande. Si me preguntás si es fácil te digo que son gajes de este oficio, pero la realidad es que no es para cualquiera.
-Leí por ahí que fuiste una pieza clave en la conformación del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Buenos Aires
-Hace unos años me llamó un colega y me dijo ´Carito, vamos a reunirnos en Saladillo, hay que juntar colegas porque queremos formar el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de Buenos Aires´ y me invitaron a participar, así que me involucré en ese proyecto para jerarquizar nuestra profesión y tener colegio propio. Fue una experiencia dura pero agradezco el esfuerzo de todos los colegas que participaron porque gracias a ellos hoy tenemos colegio en el cual tuve el honor de participar como secretaria de la asamblea constitucional del mismo y luego como vocal hasta que arrancó la pandemia. Y también fundamos el Circulo de Ingenieros Agrónomos y Forestales de Saladillo, que es otro lugar de encuentro para colegas.

-¿Formaste familia?
-Si. Hace 11 años que estoy instalada en Saladillo y formé mi familia acá. Mi marido trabaja acá y tenemos una hija de 6 años que en este año tan especial entre presencialidad y virtualidad arrancó primer grado. Es un esfuerzo grande y se nos hace difícil pero damos el sacrificio para seguir trabajando y “mapaternando”. Luego, como heroína de la pandemia tengo a mi hermana, que es cirujana y que trabaja desde el primer día con pacientes con Covid. Incluso ella transitó la enfermedad pero por fortuna la sacó adelante.
-¿Cómo es un día de tu vida?
-Mi marido se levanta a las 6 y yo también. Si tengo que ir a un campo lejano me levanto antes. Desayuno con unos mates, y salgo con botellita de agua, barbijo infaltable y algún snack para el camino. Trato de llevar mi propio protocolo en la diaria y no estar en espacios cerrados con colegas, empleados o productores. Tengo visitas a campos de 60 kilómetros pero también a 260 kilómetros. Laburo en campos de Lobos, Monte, Mercedes, Tapalqué, Las Flores o 25 de Mayo. Todos cerca pero no tan cerca pero eso no importa cuando necesitás verde para tener paz mental.
Cuando llego a un campo hacemos una ronda de novedades, evaluamos los puntos críticos a mirar en la recorrida y ahí evaluamos el estado de los animales, de los recursos forrajeros, las labores que se están haciendo, o si hay que arreglar bebederos, tanques o alambrados. Por eso digo que son recorridas integrales. Siempre focalizo en el bienestar animal, que tengan sombra en los potreros porque sufren bastante el estrés térmico y que tengan agua cerca. Luego hacemos un resumen o informe sobre qué esta bien, qué hay que modificar, que insumos hay que comprar o qué nuevas labores hacer. Muchas veces llego a mi casa a la hora de cenar, por eso le agradezco a mi esposo que muchas veces me salva con la cena.
-¿Entran más tareas en un día de tu vida?
-Bueno. Si. Hace poco más de dos años un amigo me convocó para formar el equipo de Ganaderos, una empresa que surgió a raíz de grupos de WhatsApp. Hoy tenemos grupos hasta de Ganaderos latinoamericanos. De esa necesidad que detectamos en los grupos se armó lo que hoy es Ganaderos Comunidad, donde hacemos intercambios virtuales y a pedido de los productores que participan organizamos talleres y capacitaciones, las cuales hoy por la pandemia, las damos de modo virtual. Teníamos giras internacionales organizadas que quedarán en stand by, pero sentimos que es un intercambio valioso el que se da. Hoy ofrecemos administración, auditorías, asesoramiento, consultorías externas y cursos de capacitación. Yo estoy dando algunos cursos para el personal ganadero junto al dueño del campo para mejorar los equipos de trabajo, que es uno de los puntos más flacos dentro de una empresa ganadera.
¿Por qué decís que el personal de trabajo es un punto flaco?
-Es que se hace muy difícil conseguir gente para trabajar en el campo por la deficiencia en comodidades tales como la conectividad. Se hace difícil tener una familia con hijos cuando te exigen clases virtuales por Zoom y ni siquiera hay señal de celular en la zona. En zonas rurales se nota mucho más que la educación es un derecho vulnerado. Privarlos de educación es restarles oportunidades el día de mañana.
Y un anhelo que tengo es que se establezcan escuelas de oficios de forma regional entre 3 o 4 partidos. Oficios como el de alambrador o molinero, que pasaban antes de padres a hijos, hoy siguen teniendo salida laboral pero el problema es que muchos hijos no quieren continuarlo. Otra de las cosas que me parecen sumamente necesarias es que se den mas capacitaciones en energías alternativas, algo esencial para las áreas rurales. Más del 70% de los campos del país no tienen energía eléctrica y la energía solar es una solución y si se la promoviera más podría generar más oportunidades de trabajo y crecimiento.

Carito fue una fuente muy consultada por Adela Nores y Matilde Fierro cuando en 2018 escribieron su libro “Mujer Rural, Nuevas Voces”. Allí Carito dejaba en claro la necesidad de juntarse los pares para resolver problemas y en momentos en que había ausencia de un Colegio propio, comentó que eso les perjudicaba a ambos sexos, y mucho más cuando en las búsquedas laborales del sector pedían responsable de campo sexo masculino. “Siempre digo lo mismo y no me canso: la cabeza nos da a ambos sexos por igual y sobre todo teniendo el mismo título universitario. Un caso clarísimo son los grupos CREA, sobre 210 grupos aproximadamente sólo 15 tienen asesoras mujeres”, decía de Faveri en aquel libro.
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]]>La entrada Daily Geraldo trabaja en un campo ganadero en Formosa y afirma que las mujeres rurales “podemos acceder a muchas cosas, pero con educación y esfuerzo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Vengo de familia de campo. Mi papá fue ganadero toda su vida y de chiquita me llevaba a los corrales a ordeñar a las vacas. Después me vine a estudiar a la ciudad, me recibí de contadora, ejercí un tiempo allí, pero volví al campo porque me encanta ese trabajo”, dice Geraldo a Bichos de Campo.
La productora y contadora asegura que nunca tuvo problemas en el reparto de tareas en el campo con su hermano Walter por ser mujer. “Mi papá nos enseñó desde siempre que el valor de los dos era el mismo. Cuando había que decidir, el peso de la decisión era igual para los dos; además mi papá siempre nos escuchó mucho y tiene una capacidad de adaptarse a los cambios, sin miedo a arrancar de nuevo”, cuenta.
Mirá la entrevista completa a Daily Geraldo:
Geraldo describe que hace poco sufrieron un incendio en el campo. “Al igual que la realidad que vivieron muchos productores de la zona, cuando llamé a mi papá para preguntarle qué hacíamos me contestó ´y bueno, mañana nos levantamos, seguimos y vemos cómo lo resolvemos´, y te hablo de un gringo de 79 años que está por empezar de nuevo”, manifiesta con orgullo.
Geraldo, que vive con su esposo e hijos en la ciudad chaqueña de Resistencia, muy cerca del campo familiar en Colonia Villafañe, Formosa, asegura que el rol de la mujer hoy es “más accesible. Con los medios de comunicación accedimos a todo mucho más rápido, y más allá de lo malo de la pandemia, lo positivo es que nos habilitó a estar en reuniones impensadas”.
“Cuando teníamos que viajar a Buenos Aires desde el norte, calculábamos tres días entre el día de viaje, el de reunión y el día de regreso, pero ahora nos sentamos en casa, encendemos la computadora y accedemos a la reunión. Esto, más allá de que habilitó a muchos, nos abrió muchas más puertas a nosotras, las mujeres”, comparó.
Sin embargo, Geraldo aclara: “Creo que podemos acceder a muchas cosas, pero con educación y esfuerzo. Cuando arranqué en la sociedad rural de Formosa hace unos 10 años atrás, era la única mujer, y cuando comencé a asistir a las reuniones anuales de cabañeros, yo también estaba sola y costaba más que ahora. Hoy creo que nosotras tomamos el valor, y a su vez ellos también nos dieron cabida ya que vamos apareciendo más seguido. Esto también nos permite ganar un lugar”.
La contadora está convencida de que “las mujeres podemos trabajar perfectamente con los hombres, y de hecho, podemos crecer más juntos que separados”. En este contexto en que surgieron varias asociaciones de mujeres rurales, Geraldo considera que “no debe haber políticas diferenciadas para mujeres. Yo quiero ganarme mi derecho por capacidad y no por haber nacido mujer. Quiero acceder a puestos por esmero y esfuerzo y no porque haya una ley que me avala a estar en tal o cual lugar. Me cuesta aceptar eso desde mi lugar de mujer”.
Sin embargo, reconoce que “las mujeres tienen que tener mayor visibilidad; debemos animarnos más. A veces no tenemos tiempo para mostrarnos, pero es necesario para contar lo que nos pasa y exhibir nuestras realidades. Hay que aprovechar las oportunidades, porque trabajar en el campo y ser productor genuino no es fácil”.
Si ella pudiera cambiar algo de la realidad del campo, Geraldo manifiesta que “hay vidrieras que mostramos del campo y que no aplican a todas las realidades. Por ejemplo, la exposición de Palermo, que es hermosa y excelente, es trabajo de muchos años y tecnología de punta, pero no es la realidad de muchos otros productores en el interior. Trabajar y producir en el norte es muy difícil”.
Desde lo político, Geraldo piensa que “deberíamos involucrarnos más, porque podemos hacer cambios tranqueras adentro, pero para hacernos escuchar tranqueras afuera no debemos tenerlo miedo al gremialismo o a ocupar representación en el Senado o en Diputados”.
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]]>La entrada Teresita Ezquiaga, una ganadera todo terreno: “Me encanta conectar a la gente de ciudad con lo que pasa en el campo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con 39 años, Ezquiaga maneja un campo familiar de cría en la zona de la Cuenca del Salado, ubicado en el paraje Cerro La Gloria, a unos 45 kilómetros desde Castelli por camino de tierra, en el que vive junto a sus padres. “Una vez recibida de veterinaria, me aboqué al campo familiar junto a mi hermano, y desde 2011, estamos al frente, tratando de sacarlo adelante”, cuenta.
En cada relato que comparte con Bichos de Campo, Teresita deja traslucir su pasión por ese ámbito que la vio crecer. “Yo tengo un sentimiento muy fuerte por la ruralidad. A los 10 años ya conocía las especies forrajeras de mi zona, como festuca, melilotus, cebadilla, trébol y pasto llorón; así que para cuando empecé la facultad ya las conocía”, cuenta orgullosa.
Teresita realiza la cría, recría y terminación a pasto de los novillos que produce en su campo. “A lo mejor el ciclo completo no resulte la actividad más rentable, pero decidimos llevarlo adelante con mi hermano, por razones comerciales, porque así podemos diferir los ingresos y mantener el valor del capital”, describe.
Más abocada por su profesión a controlar la sanidad del rodeo, Teresita se mueve como pez en el agua en sus recorridas diarias, en los trabajos generales de manga, y este trabajo, asegura, le permitió lograr índices productivos muy buenos en la cría.
“Llegamos a tener 80% de cabeza de parición en una primavera buena, 96% de preñez y novillos de menos de 2 años de 420 kilos a pasto. Pero cuando tuvimos un brote de tricomoniasis, una enfermedad venérea, que no sabemos de dónde vino, todos esos valores se vinieron abajo. Y después vinieron las sequías”, comenta la productora.
El lado B de Teresita es el periodismo agropecuario. Según describe, hizo una capacitación en el Circulo Argentino de Periodistas Agropecuarios (CAPA), y ese estudio la llevó a tener, hasta diciembre del año pasado, un magazine agropecuario en FM del Este, llamado “De buena semilla”, en el cual trataba de explicar a la gente de ciudad cómo es el día a día en el campo.
Además, y como hija de maestra rural ya jubilada, Teresita ama la docencia y enseña Biología en ciclo secundaria del mismo paraje Cerro de la Gloria, donde habita. “Es una extensión de la única secundaria que tiene Castelli, y tiene sus particularidades por estar en medio del campo”, relata Teresita.
Tere, como mejor la conocen, es tuitera de alma, y hace de su cuenta @MariaTerezk, seguida por poco más de 4.550 personas, una suerte de bitácora en donde relata su día a día en el campo, sus opiniones políticas y sus valores.
Haciendo caso a mi hermano, salí a “hacer domingo”
, y les traje regalos.
¿Cómo no amar el #campo? #DisfrutarLasCosasSimples pic.twitter.com/d7V1EPnRAy—
Tere
Just breathe (@MariaTerezk) June 21, 2020
-¿Cómo empezaste en Twitter?
-Fui ateneísta de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en donde hicimos varias campañas nacionales. Una de ellas fue la de #CaminosRurales, y para participar de modo más activo me creé una cuenta. Pero el disparador también fue una serie de problemas que tuve con terneros recién nacidos en mi campo, que sufrieron diarrea nenonatal. Entonces comencé a relatar los tratamientos alternativos que empleé para salvarlos. Así fue que gané varios seguidores.
Siempre trato de mostrar mi día a día; me gusta sacar fotos y explicar cosas que son cotidianas para mí, pero que quizás para otros no lo son. Las redes sociales me acercan mucho. Allí sigo a varias productoras, incluso de otros países. Llegué a conocer establecimientos de otros productores tuiteros, porque me encanta saber cómo producen. Es una linda red la que se arma.
– Ah… ¿O sea que viajaste a otros países a conocer otras experiencias productivas?
– (Entre risas) No. Todas mis vivencias son de campos en Argentina, ya que nunca salí del país. Mis amigos se ríen de esto, pero la realidad es que si pudiera, me encantaría viajar a Australia o Nueva Zelanda solo para conocer ganaderos de allí, o bien viajar al País Vasco, donde tengo mis orígenes familiares del lado de mi papá. Me encantaría conocer otras ruralidades.
-¿Notás que haya influencia de los agro-tuiteros en el agro?
-La verdad es que yo no lo noto. Lo que sí percibo es mucha influencia en el acceso a los asesores o especialistas, debido a que uno puede hacer una consulta acotada y siempre hay alguien dispuesto a responder.
– Sin embargo, vos llegaste a marcar tendencia en Twitter con el hashtag #martesdeterneros. ¿Cómo fue eso?
-Empezó como una broma y terminó viralizándose porque muchos productores ganaderos, tanto de Argentina como de Uruguay, empezaron a compartir ese hashtag para mostrar la pasión que sentían por su trabajo. Y se sigue nutriendo al día de hoy de hecho. Me encanta conectar a la gente de ciudad con lo que pasa en el campo.
Qué lindo se puso este #MartesDeTerneros!! Aquí va la mía, con ese rayo de sol que quiso, tímidamente, participar de la pintura, iluminando un montecito tapera
pic.twitter.com/rGosD8Xw6J
—
Tere
Just breathe (@MariaTerezk) June 16, 2020
-¿Más allá de tu carrera de veterinaria, quién fue la persona que te enseñó todo del campo?
– Todo lo que aprendí fue de la mano de mi papá. Mamé el campo de chiquita, y de los 5 hermanos que somos, soy la que más andaba con mi papá en el campo donde nos criamos. Él me enseñó todo lo que sabía y yo estoy muy agradecida por eso.
Además, teníamos un vecino, Héctor, que era como un tío para nosotros. A veces trabajaba con papá, y también nos enseñó mucho.
– Me encanta hacer esta pregunta a cada Bicha de Campo ¿Sos de llevar las riendas?- (Se toma un rato para pensar) A Tere la gobierna la humildad, pero no esconde su temperamento firme y decidido.
-Soy de tomar decisiones, si eso responde tu pregunta. Pero si me comparo con otras mujeres que están a cargo de explotaciones agropecuarias, creo que me falta bastante todavía. Lo que no quita que he estado a cargo de todo el establecimiento familiar un tiempo, cuando mi hermano estuvo de reposo, y lo hice sin problemas. Hice mi laburo físico diario, más organizar los trabajos, más papeles, más estar a cargo de mis viejos, más la escuela y el programa de radio, que dejé de hacerlo en diciembre de 2019.
– ¿Cómo ves hoy el rol de la mujer en el campo?
-La mujer siempre fue muy fuerte, tanto en la casa como en el trabajo y también en el manejo del campo. Yo veo un laburo femenino a la par de los hombres. En mi zona hay historias de muchas mujeres que incluso hacen laburos duros.
De modo que yo no veo un machismo agresivo, al menos en mi zona. Cuando yo era chica, por ejemplo, ya iba la manga de animales, y sólo notaba la protección que me daban por los peligros potenciales a los que me enfrentaba. Desde chica yo quería ser veterinaria, y siempre en mi familia estuvieron de acuerdo en que hiciera todo lo que quisiera.
#MiFotoBang ¿? pic.twitter.com/EKBe6pDC6A
—
Tere
Just breathe (@MariaTerezk) June 17, 2020
– ¿De modo que notas equilibrio entre hombres y mujeres en el medio rural?
– Sí. Pero debo decir que sigo viendo prejuicios. Como veterinaria, noto que casi siempre, o por lo general, se prefiere elegir al hombre. Pero lo veo más como prejuicio que como machismo. La buena noticia es que hoy hay cada vez más mujeres integrando equipos de laburo y liderazgos en el campo.
La clave es el equipo, más allá de pensar en hombres versus mujeres. Puede haber reparos en una cuestión física, de fuerzas, pero en lo intelectual no debe ni puede haber diferencias. Todo depende de las ganas que una le ponga, y cómo logre imponerse. Por ejemplo, en los tambos se toman más mujeres por su labor más delicada en la tarea.
Más allá de todo, sigo notando preferencias por los hombres en algunos puestos de trabajo. Tengo igualmente relatos de mujeres, por ejemplo, del NOA, donde me cuentan que hay machismo. Por eso, es todo tan relativo… Una vez más, la clave pasa por no quedarte quieta, y salir. Salir al campo y a buscar las oportunidades. Yo creo que se logró muchísimo, en parte por la apertura de los hombres, pero mucho también por mérito propio de las mujeres.

-Más allá de que nunca hayas salido del país, analizás otras ruralidades en tus redes. ¿Qué diferencias encontrás con la de Argentina?
-La diferencia que encuentro entre el campo argentino y el de otros países es la libertad. En Argentina no tenés libertad para producir, y si la tenés, se hace con ciertos condicionamientos. Siempre te cambian las reglas de juego, como ahora con las retenciones. Yo no soy agricultora pero me pega también esta medida. A todos nos afecta en realidad. Mirar para otro lado es ser necio y tremendamente egoísta. Algo parecido pasó con los tambos; cuando estos estaban en crisis, muchos miraron para otro lado. Me molesta muchísimo eso.
Yo miro el caso de otros países, que tienen mucha más libertad de acción y de producción, por ejemplo, Australia o Nueva Zelanda, y es porque tienen reglas claras para producir. Nueva Zelanda es un país tambero por excelencia y maneja el mercado mundial de la leche en polvo. Otros países como España y Francia, tienen muchos subsidios, y aunque no son tan eficientes, valoro que ofrezcan ayuda a productores para mantener vigentes ciertas razas ganaderas, para que estas no se pierdan, porque sino, se dejan de criar para preferir otras más eficientes.
Acá en Argentina no podés progresar porque no sabés con qué te van a salir al otro día. Así, teniendo que remendar todo a cada paso, no podés progresar ni invertir, y sin embargo, tenemos inseminaciones, trasplantes embrionarios, la selección directa del animal, o sea, con servicio natural, tenemos las técnicas de pastoreo rotativo, y pastoreo racional, pero todo se complica porque no podés invertir.
Tenés que sobrevivir directamente. Esto lo digo como productora ganadera neta y real, porque no es que vivo de otra cosa. No es que soy abogada y tengo un campo y lo mantengo porque me gusta el campo.
Nunca podés levantar cabeza en este país porque no hay una estabilidad que te permita planificar a largo plazo para hacer eso que vos sabés. A veces terminamos haciendo cosas de las que me da vergüenza, porque no tenemos el dinero, o si lo tenemos, lo tuvimos que usar para darle al escribano por la sucesión, o porque tuvimos que contratar a alguien para trabajar la hacienda, o en remedios para mis viejos, que son mayores, o se rompió el tanque, y entonces, ese dinero que ibas a usar para hacer un alambrado nuevo, se posterga. Y ni que hablar de la locura en plata que pagamos en impuestos. Y tampoco podés vender cuando vos querés. Te doy el ejemplo con mis terneros. Si los tengo a contra estación, no los puedo vender porque al año siguiente me condenan con impuesto a las ganancias. Ese es el costo de producir en Argentina.

-¿Y qué cambiarías de la realidad agropecuaria argentina?
–Lo primero que pediría es que los gobiernos nos dejen vivir y trabajar en paz con nuestra producción. Además de dejar de tomar medidas opresivas, deberían sacar algunos impuestos. Ya con eso muchos podrían vivir mejor en el campo y el cambio sería gigantesco, pero no tengo muchas esperanzas de que eso pase, porque el Estado se nutre de la producción agropecuaria y agroindustrial. La mayoría de los Gobiernos entran para vivir de eso y no para cambiar la vida de los demás.
Sí me parece muy importante hacer política, y que haya participación de parte nuestra en diferentes entidades que nos representen. En su momento yo lo hice, pero hoy estoy más alejada. Esto no necesariamente es política partidaria, con la cual, por cierto, tengo mis reparos, porque, por lo que veo, el componente ideológico de esta siempre le hace mal al campo. Es tan gigantesco el Estado argentino, que, aunque ingresen uno o dos agro diputados no cambiará la ecuación. Además, los representantes del campo, suelen venir sin carrera política y no tan sucios; entonces tienen poco con qué negociar.
La política argentina es una podredumbre tremenda. Muy difícil entrar a ella sin mancharte. Pero reafirmo que hay que participar de las instituciones y hay que hacer política, porque de lo contrario, ¿De dónde sacás una ley que te beneficie? ¿Cómo hacés lobby para que no pongan retenciones tan altas? ¿Cómo hacés para explicar la importancia de la producción de tu región si no hacés política?
Otra cosa que me gustaría cambiar, pero que veo imposible, es la propia discriminación que hay intra campo. Hay muchos que se burlan del que no tiene instrucción, por ejemplo, del que no terminó el secundario. No me parece un parámetro, porque, aunque no tenga esa instrucción, puede ser una persona educada y autodidacta, que aprendió el oficio y su producción. Todavía hay mucha falta de respeto y diferencias en el trato, y me duele.
-¿Cómo trabajás en tiempos de cuarentena?
-Hoy el trabajo lo hacemos entre tres, con un hermano y una hermana, con lo cual el día a día se hace mucho más fácil. Los trabajos que habitualmente concentramos a comienzos de otoño, se nos atrasaron un poco, debido a que también tuvimos sequía la primavera y verano pasados. Normalmente hacíamos la castración de machos hacia marzo- abril en distintos encierres, pero también nos afectó la suspensión de vacuna contra aftosa de la campaña abril- mayo, producto de la cuarentena; y así fuimos estirando las tareas hacia mayo- junio.
-¿Cómo se define Teresita Ezquiaga en pocas palabras?
-Soy una mina plural. A mí me gusta escuchar todas las voces; tanto al que siembra soja en Pergamino, como al que lo hace en Salta, al que hace lechuga en Santa Fe, tomate en Corrientes, o al que produce tabaco en el norte. Luego, vacas hay en todo el país; está el que tiene 50, el que tiene 100 y el que tiene 1000, pero hay que escuchar a todos, porque de todos podemos aprender algo. Por eso me molesta el que subvalora o desprecia conocimientos y experiencias de otros que son diferentes, por haber tenido otra educación, otra formación, o porque simplemente tenga menos dinero.
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]]>“Frente a la extensión del aislamiento social establecido, y como resultado del aplanamiento y consecuente corrimiento de la curva de contagios al invierno, se tomó la decisión de postergar las fechas previstas inicialmente, con el propósito de priorizar el cuidado de la salud de todos los involucrados”, informaron desde la organización de la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Nuevas fechas @exposicionrural 2020
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— Sociedad Rural (@SociedadRural) April 28, 2020
Los organizadores remarcaron que las medidas sanitarias que adoptarán en esta 134° edición serán “de máxima seguridad”, luego de haber mantenido consulta con las autoridades, y de haber seguido los lineamientos de los principales organismos sanitarios, para proteger a expositores, clientes y visitantes.
Bichos de Campo adelantó hace unos días la posibilidad de suspensión a octubre, en un artículo donde además dimos cuenta de que este año también habría elecciones internas en la entidad organizadora, ya que la oposición decidió impulsar a Nicolás Pino como candidato. Esta compulsa se resolverá antes de la exposición, pues está prevista la votación para septiembre.
Si finalmente el acto central de Palermo, debido a la postergación de la fecha inicial, se realiza como es costumbre el último sábado de la exposición, las fechas coincidirán con el día de conmemoración de la Lealtad Peronista, que recuerda cuando un 17 de octubre de 1945 se produjo en Buenos Aires una gran movilización obrera y sindical que exigió la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón.
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