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ganadería regenerativa – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Thu, 23 Dec 2021 02:55:57 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png ganadería regenerativa – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Enrique Landa aplica el pastoreo racional desde hace décadas y lo mide a la criolla: “Si al dar vuelta una bosta está seca, no hay sistema. Si está llena de escarabajos y lombrices, es que comenzó a funcionar” http://wi631525.ferozo.com/enrique-landa-aplica-el-pastoreo-racional-desde-hace-decadas-y-lo-mide-a-la-criolla-si-al-dar-vuelta-una-bosta-esta-seca-no-hay-sistema-si-esta-llena-de-escarabajos-y-lombrices-es-que-comenzo-a/ http://wi631525.ferozo.com/enrique-landa-aplica-el-pastoreo-racional-desde-hace-decadas-y-lo-mide-a-la-criolla-si-al-dar-vuelta-una-bosta-esta-seca-no-hay-sistema-si-esta-llena-de-escarabajos-y-lombrices-es-que-comenzo-a/#comments Wed, 22 Dec 2021 18:26:12 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=88661 En idioma vasco casi todos los apellidos tienen significado, y Landa quiere decir campo. Para Enrique ese nombre familiar acompañó muy bien el devenir de todo su árbol genealógico, que desde 1858 vive y respira campo. La familia Landa siempre estuvo relacionada a la zona ganadera de Punta Indio, en la provincia de Buenos Aires. […]

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En idioma vasco casi todos los apellidos tienen significado, y Landa quiere decir campo. Para Enrique ese nombre familiar acompañó muy bien el devenir de todo su árbol genealógico, que desde 1858 vive y respira campo.

La familia Landa siempre estuvo relacionada a la zona ganadera de Punta Indio, en la provincia de Buenos Aires. El primer campo que compraron allí fue en 1950, el cual destinaron por completo a la cría de animales ya que la tierra no tenía la suficiente calidad para hacer una agricultura rentable. Con los años probaron suerte en distintos campos en las localidades de Lincoln, Madariaga y Pipinas, pero nunca se apartaron demasiado de la Bahía de Samborombón.

Enrique hizo la primaria en Pipinas y de manera temprana se volcó al trabajo en el campo, porque todavía no había colegios secundarios en la zona. En los primeros años de la década de 1970  la comunicación, los teléfonos y la luz eran palabras mayores por lo que Landa –en aquel entonces todavía un niño-  dedicó a hacer cursos y a estudiar a la distancia para completar su formación.

“Siempre me gustó indagar y conocer. Tendí siempre más a la parte técnica que a los animales. En el campo siempre tenés que ser medio mecánico, medio molinero, saber soldar, saber de todo. Me fui armando. En el último año de primaria, a la mañana iba al colegio y a la tarde en el tractor, sembrando, arando, lo que fuera”, contó el productor a Bichos de Campo.

En esos mismos años en una estancia que estaba al lado del campo familiar, los vecinos comenzaron a aplicar algo así como el pastoreo rotativo, algo muy innovador y poco conocido en la zona. Gracias a su buena relación, Landa los visitó en varias oportunidades para entender de qué se trataba y, sin saberlo, germinó en él el interés de aplicar ese sistema de manejo tan novedoso.

“Esto era comer el pasto cuando está en su máxima calidad y dejarlo descansar hasta que vuelva a ese mismo estadio. Apuntaba más a los descansos que al momento de comida, que era muy cortito. No es el intensivo de horas que hoy vemos, porque está mucho más tecnificado. Era una semana o quince días y se movía la hacienda. Lo que se notaba y destacaba la gente es que el campo nuestro siempre estaba verde, aun en periodos secos. El campo estaba descansando”, recordó Landa.

Mirá la nota completa acá:

Hoy el campo de los Landa, que él administra junto a un hermano, tiene 1.200 hectáreas -entre superficie propia y alquilada- y alberga 1100 madres. Se maneja íntegramente con pastoreo rotativo.

“Lo primero que marca si el sistema funciona o no son los bicharracos del suelo. Si al dar vuelta una bosta está seca, no hay sistema. Si está llena de escarabajos o de lombrices el sistema comenzó a funcionar. Eso lo leí y lo empecé a observar como forma de medir” el impacto de las rotaciones, indicó el ganadero.

“La intensificación en el campo llevo a que uno tenga que maximizar el consumo de pasto, aprovecharlo al mango y la forma de hacer eso es con un rotativo, sino se pierde mucho. El pasto que no se come, no solo es perdida porque no lo comiste sino que se retrasa el próximo pastoreo porque deja de producir y entra en una especie de letargo que el ciclo no continua como tiene que continuar. Conocer eso es básico para implementar un rotativo”, agregó.

A pesar de que las condiciones del suelo no favorecieron a que la empresa familiar realice agricultura, Landa asegura que prefiere realizar actividades ganaderas ya que brindan un margen de tiempo mayor para actuar y corregir parámetros.

-¿En qué momento considerás que estamos de la ganadería?- le preguntamos a Landa.

-La ganadería argentina es siempre una incógnita. Yo siempre escuché que era bueno, que hay mercados. Ahora nos pasó Uruguay exportando carne vecina. En nuestro país hay un componente político que nos hace estar en un bucle permanente. La carne en el mundo es una exquisitez y acá es popular. Tiene que estar barata por definición.

Se presentó la flamante Asociación Grassfed Argentina: Agrupa a quienes producen carne a pasto pero a la vez practican una ganadería regenerativa

A continuación remarcó: “La ganadería tiene la ventaja, comparado a años anterior, a la información. Al tener acceso a la información, tanto de mercado, de clima, de comportamiento del consumidor que se puede medir. Hoy hay mucha más previsibilidad de la que se tenía hace 30 años atrás. Hay cuestiones que nos permiten medir sobre bases objetivas. El productor se dio cuenta de que no puede producir por producir. Tiene que producir con lógica porque si no atenta contra su propio interés”.

-¿Es fácil conseguir mano de obra para ganadería?

-No es fácil. Es ganadería por ahí lo es más porque todavía se hace mucho a mano, a caballo y no hay tanta tecnología aplicada en maquinaria. Yo tengo un equipo de siembra directa parada hace tres años porque no tengo tractorista. No consigo uno que sea confiable para hacer trabajo a terceros. Quedó para trabajo interno y lo manejo yo o un empleado. Yo siempre defiendo que cada cosa tiene su profesionalidad. Si voy arreglar un molino que lo arregle quien sabe de molinos.

Para Walter Lorenz, en ganadería regenerativa las claves son el descanso del potrero y los pulsos breves de pastoreo. Y la mayor traba, la resistencia a cambiar

-¿Qué necesitan para seguir siendo más eficientes del gobierno y de la política?

-Estabilidad. En la ganadería es clave porque son ciclos largos. Los cambios en Argentina son típicos. En 1973 explotó el país y el dinero de 150 hectáreas en Lincoln, que teníamos la posibilidad de comprar pegadas a las nuestras, terminó siendo equivalente a comprar un tractor nuevo con arado. Te agarra eso con una vaca con tres meses de preñada, a la que le faltan seis meses para parir y otros ocho para entregar el ternero, la vendes y la quemas antes de tiempo. La estabilidad es clave.

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Alejandro salvó el campo familiar con pastoreo racional y terminó enseñando sobre ganadería regenerativa: “A mi viejo le hubiera venido bárbaro el curso” http://wi631525.ferozo.com/alejandro-salvo-el-campo-familiar-con-pastoreo-racional-y-termino-ensenando-sobre-ganaderia-regenerativa-a-mi-viejo-le-hubiera-venido-barbaro-el-curso/ Thu, 25 Nov 2021 11:01:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86488 Alejandro de Tezanos Pinto (41) se define como un gaucho citadino porque nació y vive en San Isidro. Pero dejó su empresa de fotografía para hacerse cargo del campo familiar, al que su padre nunca pudo hacer prosperar. Comenzó a estudiar el sistema de “Pastoreo Racional Voisin” y la ganadería regenerativa, y al aplicarlo para […]

La entrada Alejandro salvó el campo familiar con pastoreo racional y terminó enseñando sobre ganadería regenerativa: “A mi viejo le hubiera venido bárbaro el curso” se publicó primero en Bichos de Campo.

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Alejandro de Tezanos Pinto (41) se define como un gaucho citadino porque nació y vive en San Isidro. Pero dejó su empresa de fotografía para hacerse cargo del campo familiar, al que su padre nunca pudo hacer prosperar. Comenzó a estudiar el sistema de “Pastoreo Racional Voisin” y la ganadería regenerativa, y al aplicarlo para beneficio de las vacas que le dejó su padre, fue tal la transformación que hasta él terminó fundando una empresa para difundir estos conocimientos y hoy vive de ella.

Pero sepamos más detalles de este derrotero: el padre de Alejandro, César Carlos, pasó su vida vendiendo fertilizantes para una multinacional. Siendo joven decidió comprarle un pequeño campo citrícola de 360 hectáreas a su madre para continuar su producción. El mismo está ubicado en Puerto Yeruá, en Entre Ríos, sobre la margen del río Uruguay, al sur de Concordia. Se compone de unas 280 hectáreas pastoreables y el resto es monte cerrado de espinillos con algunas partes arenosas sobre el río. Hoy posee apenas 4 hectáreas de naranjos que dan unas frutas deliciosas, aunque de aspecto rústico.

Cuenta Alejandro con cierta indignación que el mercado de consumo fue cambiando y el público prefiere una fruta de aspecto inmaculado por fuera, incluso a veces pintadas y en algunos casos desabridas, a las ricas naranjas de su campo familiar. Eso llevó a que su padre ya no las pudiera comercializar y hoy sólo quedaron para su propio consumo y de sus animales. Porque su padre entonces comenzó apostar a la ganadería, comprando 200 vacas.

También se fue frustrando en este rubro a causa de sucesivos fracasos, lo que lo llevó  a pensar que su campo era ineficiente. Luchó contra todo y lo sostuvo como pudo hasta su fallecimiento, hace ya casi seis años.

“Nosotros somos 7 hermanos, pero sólo mi hermano César ayudaba a mi padre en su lucha con el campo. Yo llevaba 10 años trabajando de fotógrafo de los egresados de colegios secundarios. Había creado mi propia empresa y llegué a tener 40 fotógrafos a mi cargo. Como mis clientes eran jóvenes me obligaron a capacitarme mucho en el manejo de las redes sociales y eso luego me sirvió en lo que iba a emprender. Un día decidí hablar con César y le propuse intentar recuperar ese campo en el que fuimos tan felices los veranos durante nuestra infancia. Y acordé que él se ocuparía de la mantención del casco, mientras yo del ganado“, cuenta Alejandro.

“De pronto vino la pandemia y toda mi empresa se desmoronó, quedándonos todos los fotógrafos sin trabajo. Mientras, yo venía viendo que los costos de los insumos para la ganadería se tornaban imposibles de comprar, a causa de la inflación. Entonces comencé a interiorizarme en este sistema natural por razones económicas, más que ideológicas. Me compré el libro del discípulo de Voisin, `Pastoreo Racional Voisin, Tecnología Agroecológica para el Tercer Milenio`, de Luiz Carlos Pinheiro Machado, y me voló la cabeza. De modo que tomé un curso `on line` de los uruguayos, que están más avanzados que nosotros en el tema”, como Federico Longo, de Maldonado, relató el neófito productor.

Y continuó: “Al fin decidí lanzarme a la actividad agropecuaria y arranqué comprando alambrados, caños, a preparar las aguadas para implementar los sistemas de pastoreo racional y la ganadería regenerativa. En febrero 2020 comencé a hacer rotar los animales en circuitos por los lotes. Este sistema te llama la atención, sobre todo a los que no venimos del palo de la producción de la ganadería tradicional. Lo ideal es que vos no rompas el suelo todos los años. Se trata de que haya más pasto”.

“Dejé de usar ivermectina y me proliferaron los escarabajos estiercoleros, que hacen túneles y meten la bosta bajo tierra, fertilizándola, y se vuelve un humus lleno de lombrices. Una parcela puede estar pisoteada con alta carga de animales durante 8 a 10 días, unas 7 a 8 veces al año, y el resto de los días del año, descansando”.

“Este sistema es autosustentable, con un manejo más basado en procesos que en insumos. Es volver a las raíces, donde se maneja el descanso del suelo. A las vacas hay que llevarles agua. Es más lento, pero más seguro. Con todo este manejo empezás a desarrollar la paciencia. A la larga, el sistema te lleva a duplicar la carga. Al haber más pasto va a dar más kilos de carne por hectárea y vas a necesitar más bocas”.

“No es magia sino que consiste en respetar los tiempos de la naturaleza. Te conectás con el suelo y esto a mí me emociona. Ahora tengo cada vez más pasto y al campo lo tengo cada vez más ordenado. Comienza a haber pasto donde nunca hubo. El suelo te responde con fertilidad. Dejás de necesitar perros y de castigar a los animales porque te comienzan a seguir mansitos y por su propia cuenta”.

“Mis demás hermanos no se interesaban, pero cuando vieron los cambios se empezaron a interiorizar. Lo más difícil es romper el modelo mental. Mi padre pensaba que el campo era malo, pero no. Lo que era malo era el manejo del campo.”, asegura Alejandro.

“Hoy en nuestro país no hay acceso al crédito ni a la información. Empecé a ver que había poca difusión acerca de todo esto y me dije: `Esto se tiene que difundir`. Los libros de Pinheiro Machado no se conseguían. Hallé unos cuantos y me puse a venderlos por internet para difundir el PRV. Armé mi cuenta de Instagram en mayo de 2019 y registré mi naciente empresa de comunicación: PRV Argentina“.

“Empecé a armar cursos y charlas por zoom. Se sumó a dar esos cursos el uruguayo Federico Longo, desde Maldonado, Uruguay. Y gracias a él la cuenta tomó gran repercusión, pero a los pocos meses se bajó del proyecto por falta de tiempo. Es un proceso interno muy fuerte, el de capacitarte para comunicar. Yo quería transmitir que se puede empezar con un `fitito` o un libro o un curso o una visita a campo. Con Federico trabajamos como 6 meses para armar el curso y nos costó mucho porque estábamos en cuarentena a causa de la pandemia. Le pusimos por título: `Cómo empezar con Pastoreo Racional Voisin – Argentina-`”.

“En mi comunicación apunto al pequeño productor de 30 a 80 hectáreas y mi objetivo pasó a ser generar familia y comunidad. El 25 de octubre próximo pasado cumplimos un año desde que lanzamos el primer curso. Es que difundiendo conocimiento ayudás a mucha gente y eso me apasiona. Esto es un cambio de paradigma que llega a influir en toda tu vida”.

“Mi curso dura 25 días, pero hay gente que lo hace en 3 a 5 días. Hay empleados de campo que hacen el curso, el cual es un éxito y ya puedo decir que vivo de esto. Estoy trabajando en ventas, marketing, RRPP, las marcas me mandan productos para que los muestre, pero yo sólo muestro lo que considero que sirve. Estoy en etapa de expansión, de viajar y filmar. La cuenta tomó una dimensión enorme. Ya vendí 400 cursos y puedo llegar a dar 2000”.

“Tengo algo de idealista: sueño con transformar el mundo, de limpiar el planeta. Hoy muestro mi campo familiar como modelo, por zoom, pero la idea es hacerlo físicamente, recibiendo visitas. Un productor ya me pidió que saque la segunda parte del curso, y luego vendrán más. Hay grandes referentes en este tema que no tienen desarrollada su comunicación y tengo la intención de convocarlos”.

“Es un orgullo para mí que una ingeniera del INTA y un vecino me vieron comenzar y ahora me felicitan por mis logros. Tener más pasto da libertad y promueve el empoderamiento del productor. Yo a vos te diría `Empezá como puedas, si tenés un campo, empezá probando con la mitad`. Hoy me doy cuenta de que el oro que nos dejó mi viejo fue la tierra. Mi viejo era la persona a la que le hubiese venido al pelo hacer el curso que estoy dando”.

Alejandro nos quiso dedicar una canción africana que le gusta bailar con su esposa y su hijo Benjamín: Dance Moves Worlwide.

 

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La política agropecuaria argentina es la receta ideal para potenciar los efectos nocivos del cambio climático http://wi631525.ferozo.com/la-politica-agropecuaria-argentina-es-la-receta-ideal-para-potenciar-los-efectos-nocivos-del-cambio-climatico/ Sat, 20 Nov 2021 17:13:09 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86122 Durante la convención climática COP26, realizada este mes en Glasgow, Escocia, resultó llamativo que la Argentina se quedara afuera de las agendas “de Acción Política para la Transición hacia una Agricultura Sostenible” y “de Acción Global para la Innovación Agrícola”, de las cuales participaron Brasil, Uruguay y Paraguay. Incluso Brasil fue promocionado como uno de […]

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Durante la convención climática COP26, realizada este mes en Glasgow, Escocia, resultó llamativo que la Argentina se quedara afuera de las agendas “de Acción Política para la Transición hacia una Agricultura Sostenible” y “de Acción Global para la Innovación Agrícola”, de las cuales participaron Brasil, Uruguay y Paraguay.

Incluso Brasil fue promocionado como uno de los ejemplos por seguir a nivel global gracias al “Plan ABC”, que se propone abarcar una superficie de 72 millones de hectáreas para reducir emisiones hacia 2030 por al menos 1000 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2eq).

El sector agropecuario es la “carta de oro” para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero, dado que, tal como propuso años atrás el Ministerio de Agricultura y Alimentación de Francia con la “iniciativa 4‰”, bastaría una pequeña recuperación de la materia orgánica de todos los suelos –a razón del 0,004% anual– para revertir completamente el cambio climático.

Las prácticas regenerativas, como la siembra directa, los cultivos de servicio y la recuperación de pastizales degradados, son esenciales para preservar la “salud” del planeta y, por extensión, de todas las especies que habitan en el mismo.

Pero las prácticas regenerativas no son “gratuitas”, sino que requieren, además de un mayor esfuerzo intelectual, una enorme inversión en insumos, dado que los procesos agronómicos deben mantenerse siempre activos para darle de comer los 365 días del año a los miles de millones de microorganismos que habitan el suelo.

Para lograr que eso suceda, es necesario que, como mínimo, los productores agropecuarios puedan gozar plenamente del fruto de su esfuerzo, dado que, más allá de los eventuales “golpes” climáticos que son parte de las reglas de juego de la actividad, necesitan recursos económicos de manera constante para mantener la presencia permanente de raíces vivas con rotaciones diversas y múltiples, porque a los microorganismos que residen en el suelo –como a cualquiera de nosotros– les gusta comer bien y variado.

Algunos países incluso creen que es indispensable subsidiar al agro para lograr que eso suceda, con diferentes programas de ayuda y apoyo, o al menos –si se no se tiene mucho presupuesto– dar de vez en cuando alguna palabra de aliento que motive a los productores locales.

Pero en la Argentina, más allá del gigantesco esfuerzo particular que vienen haciendo algunos empresarios agropecuarios para regenerar el nivel de materia orgánica presente en el suelo, a nivel nacional esas prácticas lucen inviables porque el Estado, a través de impuestos y regulaciones, se lleva la mayor parte de los ingresos de las empresas agropecuarias.

Ya sea con tributos, intervenciones de mercado o distorsiones cambiarias, la enorme extracción realizada por el Estado resta o directamente anula la posibilidad de contar con recursos indispensables para implementar prácticas regenerativas, lo que contribuye, en definitiva, a potenciar los efectos nocivos del cambio climático.

No se trata de una cuestión menor, porque, así como es imposible encarar una transición energética sin recursos, también lo es la factibilidad de implementar una producción agropecuaria sostenible sin una moneda en el bolsillo.

Cambio de paradigma: Cómo hicieron los Bombal para implementar un modelo agrícola regenerativo a una escala extensiva

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Se presentó la flamante Asociación Grassfed Argentina: Agrupa a quienes producen carne a pasto pero a la vez practican una ganadería regenerativa http://wi631525.ferozo.com/se-presento-la-flamante-asociacion-grassfed-argentina-agrupa-a-quienes-producen-carne-a-pasto-pero-a-la-vez-practican-una-ganaderia-regenerativa/ Mon, 08 Nov 2021 16:51:09 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=84982 Este sábado 6 de noviembre, en un encuentro en la localidad bonaerense de Navarro, se concretó la creación de la Asociación Grassfed Argentina Regenerando Suelos, que ya cuenta con alrededor de 350 productores distribuidos en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, La Pampa, Buenos Aires, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Chubut. Entre […]

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Este sábado 6 de noviembre, en un encuentro en la localidad bonaerense de Navarro, se concretó la creación de la Asociación Grassfed Argentina Regenerando Suelos, que ya cuenta con alrededor de 350 productores distribuidos en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, La Pampa, Buenos Aires, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Chubut. Entre sus objetivos principales está lograr la representatividad de todos aquellos que se inscriben en sistemas productivos ganaderos a pasto y de rotación intensiva, que buscan la regeneración del suelo.

“La gente usa atributos indiscriminadamente como ‘carne natural’, ‘carne a pasto’, ‘carne de pastizal’ o  ‘carne orgánica’. Nosotros decimos ‘grassfed’ porque en el mundo es un producto instalado, y le dimos este ajuste: además de ser grassfed o carne a pasto, regenera el suelo. Porque vos podes hacer carne a pasto con un sistema de pastoreo extensivo, que degrada el suelo y la pastura. Eso también es carne a pasto, pero introducida bajo otros sistemas”, remarcó Rina Vasquetto, la flamante presidenta de dicha institución, a Bichos de Campo.

¿Quiénes integran a esta nueva asociación que apunta a trabajar sin fines de lucro? Todos los actores involucrados con la producción y la comercialización de carne a pasto: productores de terneros, recriadores, invernadores, comercializadores del mercado interno y de la exportación, organismos de certificación y control, y prestadores de servicios de faena.

Pero algo, según Vasquetto, debe quedar muy claro: “Ser un productor de carne a pasto grassfed regenerativo implica usar tecnologías de procesos y no de insumos para producir. Damos de comer pasto y manejamos los tiempos de ocupación y descanso de las parcelas. Los animales pastan en una parcela y la de al lado descansa. Esto permite la recuperación de las pasturas y la regeneración del suelo”, explicó la productora agropecuaria.

Desde hace varios años Vasquetto mantiene junto a su familia dos proyectos de ganadería regenerativa a pasto –los establecimientos El Mate y El Puente- en la localidad de Adelia María, en la provincia de Córdoba. Fue ella quien, junto a otros productores, comenzó a gestar la iniciativa que ya lleva dos años de desarrollo, y que en 2021 logró su formalización.

Gregorio Vasquetto hace ganadería regenerativa y saca 700 kilos de carne por hectárea

A diferencia de los sistemas de pastoreo extensivos tradicionales, en donde los animales pastaban a campo y aplicaban el hábito selectivo de elegir la pastura recién rebrotada, en detrimento de aquellas más viejas o duras, este sistema regenerativo busca el manejo racional de las pasturas. Una de esas variantes es el Pastoreo Racional Voisin, pero hay otros métodos.

“Ahora el hábito que vos favoreces es el de voracidad: se come toda la parcela por igual y se evita que los animales ingresen a aquella que comenzó a rebrotar para que se recupere la pastura. El hombre racionalmente decide sobre la administración del pasto para los animales. Los hará comer según el momento biológico de las pasturas, evitando así el sobrepastoreo”, indicó Vasquetto.

¿Y qué consecuencias tiene este manejo? Principalmente mejora la composición química, física y biológica del suelo, al permitir que el mismo esté siempre cubierto, que tenga una mayor tasa de infiltración de agua de lluvia, que capture mejor el carbono y hasta que reaparezcan especies biológicas autóctonas entre la oferta de pasto.

Una de los factores que impulsa esta regeneración son las deyecciones que los animales realizan, las cuales funcionan como un abono natural. Gracias al sistema de parcelas, el bosteo se distribuye parejo sobre todo el territorio. En este punto también es importante la disponibilidad de agua, ya que evita que los animales deyecten en zonas lejanas a la pastura. Eso por eso que los productores que aplican este sistema también se preocupan por tener correctas instalaciones de bebederos, ya sea con tanques móviles, como con mejoramiento en molinos, aguadas y accesos a cursos de agua naturales.

“Producción y ambiente no deben ser antagónicos porque sino estás produciendo pero con costos ocultos que después te dejan mal parado a largo plazo. Te empobrecés como productor porque se empobrece tu suelo. Este sistema favorece la captura de carbono atmosférico en suelo y por ende la mitigación del cambio climático. No es que estas vacas no emiten. Emiten como cualquier animal, pero la captura es mayor que las emisiones”, aseguró la productora a este medio.

Desde la Asociación también se tiene en cuenta a toda la cadena de comercialización, ya que un factor importante de tracción de estos nuevos modelos son los consumidores, que cada vez demandan más información sobre aquello que consumen. Aquí vienen las diferenciaciones con el resto de alternativas “a pasto” o “de pastizal”, pero que provienen d emanejos extensivos.

Para mostrar las diferencias de su planteo regenerativo, desde la entidad diseñaron un protocolo avalado por una certificadora, para que aquellos que quieran comercializar este tipo de carne sean auditados y se controle la dieta de los animales, los productos aplicados o no en las pasturas, y hasta el uso de antibióticos y antiparasitarios. Eso se controla conjuntamente con la medición de la regeneración del suelo. La misma no es obligatoria para los miembros pero es una herramienta más a disposición a la hora de querer “transicionar” hacia este modelo de manejo.

De igual forma se acordaron los pasos a seguir en caso de una emergencia climática que deje a los productores sin pasto, como una sequía o un fuerte granizo. En ese sentido se acordaron parámetros sobre las suplementaciones permitidas, el tiempo en que pueden proveerse, bajo qué circunstancias, entre otras cuestiones, para brindar aún más garantías a los consumidores.

“La Asociación es muy federal y esa fue la intención. En carnes, pensando en vías de comercialización, uno tiene que tener continuidad de abastecimiento del producto. Si bien hoy no estamos desarrollando de manera agrupada la comercialización, es una mirada a largo plazo. Esto es naturaleza pura, porque uno se basa en tecnología de procesos y no de insumos, y dependemos del clima, las lluvias, etcétera. El hecho de estar en distintas provincias nos da fortalezas”, concluyó Vasquetto.

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Hacia la concreción de un hito: Una empresa ganadera argentina inició el camino para poder vender bonos de carbono http://wi631525.ferozo.com/hacia-la-concrecion-de-un-hito-una-empresa-ganadera-argentina-inicio-el-camino-para-poder-vender-bonos-de-carbono/ Thu, 14 Oct 2021 20:15:53 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=82876 Una empresa ganadera correntina inició el proceso para certificar y emitir créditos de carbono comercializables, un hecho que, cuando se concrete, representará un hito histórico para el sector pecuario argentino. Pero para comprender cómo Rincón de Corrientes S.A., localizada en el departamento de Concepción, logró llegar la situación actual, es esencial entender el proceso que […]

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Una empresa ganadera correntina inició el proceso para certificar y emitir créditos de carbono comercializables, un hecho que, cuando se concrete, representará un hito histórico para el sector pecuario argentino.

Pero para comprender cómo Rincón de Corrientes S.A., localizada en el departamento de Concepción, logró llegar la situación actual, es esencial entender el proceso que atravesó, pues una década atrás los establecimientos de la firma, que en conjunto suman unas 60.000 hectáreas, contaban con un manejo tradicional.

Todo comenzó cuando Santiago Angelillo, gerente de Producción de la empresa –perteneciente a la empresaria francesa Gilberte Beaux e integrante de los grupos CREA Curuzú Cuatiá y Corralero–, comenzó a buscar metodologías que permitiesen ordenar los procesos y registros de datos clave, además de buscar alternativas orientadas a revertir los procesos de degradación de la oferta forrajera presentes en los sistemas de pastoreo continuo.

En esa búsqueda, se topó con la metodología de manejo holístico de pastizales creada por el africano Allan Savory, que en la Argentina es representada por la firma Ovis 21, por medio de la cual se contempla dejar “descansar” el tiempo suficiente a las especies –tanto nativas como foráneas– presentes en un pastizal para promover una recarga de biomasa aérea y subterránea que contribuya generar una acumulación progresiva de carbono en el sistema.

El manejo holístico de pastizales requiere dos planificaciones anuales –una para el período estival y otra para el invernal–, las cuales se realizan con planillas en papel en las que, de manera sencilla, se indican los destinos que va a tener cada lote en el período. El proceso requiere el involucramiento del personal encargado de la tarea (que participa de manera activa en las planificaciones semestrales).

Si bien las planillas en papel pueden parecer rudimentarias, lo cierto es que ayudan también a planificar todas las tareas comprendidas en un semestre; por ejemplo, si en una fecha determinada hay que hacer vacunación, entonces en ese momento el rodeo debe ser colocado en el lote más cercano a la manga.

Se trataba justo de lo que estaba buscando Santiago. Así fue como se contactó con Pablo Borrelli, director de Ovis 21, quien, si bien hasta ese momento solamente había implementado la metodología de manejo holístico en planteos ovinos, aceptó el desafío de viajar a Corrientes para incursionar con bovinos.

“Al principio hubo mucha resistencia de todos, porque no resulta sencillo que venga alguien a explicar cómo debe gestionarse el pasto a personas que se dedican a eso desde siempre. Pero cuando logramos despojarnos del ego, las cosas se empezaron a acomodar para encontrar el sentido de lo que estábamos buscando”, comenta Santiago en un artículo publicado por la Revista CREA.

Se entusiasmaron tanto, que arrancaron con el propósito de incorporar la mayor parte del área ganadera bajo manejo holístico, pero luego comprendieron que debían ir más despacio, incorporando módulos de manera progresiva, además de dejar un sector bajo manejo tradicional que sirviese de testigo.

En la primavera de 2013 se realizó la primera prueba de planificación holística del pastoreo y los resultados logrados fueron asombrosos al obtener una producción de pasto 70% superior a la del manejo tradicional. Muchos integrantes del personal comprendieron que podían gestionar con menor esfuerzo los rodeos ubicados en lotes mucho más pequeños.

“Desde lo productivo, el hecho de producir más pasto por darle tiempo de recuperación suficiente a los pastizales, permite aumentar la carga y gracias a eso se pueden producir más terneros por hectárea, incluso con mermas menores porque los controles, al estar sectorizados en un espacio más limitado, son más eficientes”, explica Santiago.

La superficie con manejo holístico fue creciendo año tras año y actualmente se extiende en más de 12.000 hectáreas, donde se planifica el pastoreo en octubre y abril, con participación del personal técnico y de campo.

La producción individual resultó afectada negativamente en algunos años debido a la mayor proporción de material fibroso en la dieta, pero ese problema se revirtió mediante el uso de bloques proteico-minerales y el empleo generalizado del destete precoz. Tanto la producción como el margen bruto por hectárea aumentaron significativamente en el sector gestionado con manejo holístico.

En teoría, el sistema estaba acumulando carbono orgánico. Pero resultaba necesario validar científicamente esa premisa, motivo por el cual contactaron al investigador del INTA Corrientes, Ditmar Bernardo Kurtz, para que investigara el impacto del manejo holístico en las propiedades físico-químicas del suelo.

Kurtz, junto a su equipo de investigadores, evaluaron en 2018 la situación –en condiciones ambientales equivalentes– del campo natural con pastoreo continuo tradicional y con manejo holístico con dos y cuatro años de antigüedad.

El porcentaje de Carbono Total en superficie (primeros diez centímetros de profundidad) presentó diferencias significativas: 1,01% en el sector con manejo holístico de cuatro años; 0,88% en el que contaba con una antigüedad de dos años; y 0,78% en el tradicional. El mismo orden se halló en las muestras tomadas entre los 10 y los 30 centímetros de profundidad, donde el sector con cuatro años presentó un 0,77% de Carbono Total, el de dos años un 0,68% y el convencional un 0,58%. Concretamente, se evidenció que el stock de Carbono (t.ha-1) se incrementó por efecto del manejo holístico.

El estudio realizado por los investigadores del Grupo de Recursos Naturales del INTA Corrientes fue publicado por la “Revista Argentina de Producción Animal”, lo que implica, en términos institucionales, que se trata de un documento validado por el sistema científico.

Tal validación fue precisamente la llave que abrió la puerta para generar la oportunidad de comenzar a instrumentar el proceso orientado a obtener bonos de carbono comercializables, es decir, que pueden ser adquiridos por una empresa que, por la naturaleza de sus actividades, no puede compensar emisiones de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, debe recurrir a una fuente externa para poder hacerlo.

La construcción de una ruta provincial comenzó a generar –cada vez que se presentaba una lluvia abundante– inundaciones y anegamientos recurrentes en los establecimientos aledaños, lo que comprometió la carga animal presente en los mismos. La introducción del manejo holístico, además de todos los beneficios generados, permitió compensar con creces la reducción de los niveles de carga registrados en esos campos.

“En algunos ámbitos la imagen de la ganadería está siendo cuestionada, cuando gracias al manejo holístico podemos, además de generar un ingreso adicional con la venta de bonos de carbono, demostrar que contribuimos a mejorar la salud de los suelos y a mitigar el cambio climático por medio de la captura de carbono orgánico”, afirma Santiago.

“La metodología también permite generar más producción y riqueza por unidad de superficie trabajada, algo esencial frente al aumento poblacional, además de promover el desarrollo social y personal de las personas que trabajan en la empresa, porque su involucramiento es indispensable para el sistema funcione”, concluye.

Manejo holístico: Ovis 21 lanzó los nodos regionales con el propósito de crear un gran mercado de carnes y lanas regenerativas

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Los Codutti pusieron manos a la obra para reconvertir la chacra familiar y evitar la extinción de su padre chacarero: Ahora hacen ganadería regenerativa y elaboran chacinados http://wi631525.ferozo.com/los-codutti-pusieron-manos-a-la-obra-para-reconvertir-la-chacra-familiar-y-evitar-la-extincion-de-su-padre-chacarero-ahora-hacen-ganaderia-regenerativa-y-elaboran-chacinados/ Tue, 12 Oct 2021 12:10:46 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=82598 Gastón Codutti (38) y su hermano Javier (41) se criaron en el paraje Runciman, al sur de Santa Fe. Su padre José (65), era un pequeño productor que hacía agricultura y llegó a tener un criadero de cerdos de 100 madres en una chacra de 15 hectáreas sobre la ruta 14, a unos 5 kilómetros […]

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Gastón Codutti (38) y su hermano Javier (41) se criaron en el paraje Runciman, al sur de Santa Fe. Su padre José (65), era un pequeño productor que hacía agricultura y llegó a tener un criadero de cerdos de 100 madres en una chacra de 15 hectáreas sobre la ruta 14, a unos 5 kilómetros de la ruta 8. Pero con los avatares de la economía, vivía siendo asfixiado por el permanente aumento de los costos y la imposibilidad de acomodar los precios de su carne.

En este escenario, los jóvenes decidieron volcarse hacia la ganadería regenerativa con un manejo holístico y pastoreo racional. Pero el cambio, no les fue fácil.

Javier y Gastón quisieron recordar la época de esplendor que vivió esa región del sur santafecino: había muchos tambos con un gran movimiento de gente (chacareros y puesteros) alrededor del club social, el almacén de ramos generales, la estación de servicio. Hoy casi todo lo mencionado está en un penoso abandono. La escuelita rural, de tener 100 alumnos, hoy tiene apenas 20, y varios de los cuales llegan de otros lugares.

Ambos hermanos hicieron sus estudios secundarios en el CER (Centro de Formación Rural). Luego Gastón estudió veterinaria en Casilda y Javier no llegó a concluir la carrera de agronomía y volvió a ayudar a su padre en el emprendimiento familiar. Ya se dijo, hasta entonces José hacía agricultura y criaba cerdos de modo convencional, bajo un modelo intensivo.

Apenas se recibió, Gastón se fue a trabajar en tambos hasta que ingresó en una empresa de nutrición animal y se fue especializando en ese tema. En 2016 decidió independizarse y comenzó a asesorar campos. Se había casado con Mariana Gallo, del campo vecino y se fue a vivir a Venado Tuerto. Pero siempre le tiró su pago natal, al que “con gusto volvería a vivir”, según dice.

El veterinario empezó a empaparse de la cultura agroecológica y tomó conciencia de que “uno sale de la facultad con la cabeza dirigida hacia la producción a toda costa. Y en la conciencia se nos instala como una especie de ‘darwinismo social’, en el sentido de que si los pequeños o medianos productores van quedando en el camino, pues es como parte de una selección natural”, explica Gastón.

Pero como dentro de esos `pequeños` que se extinguían estaba su propio padre, algo tendría que hacer. Como venía empapándose con la corriente agroecológica, en 2017 habló con su amigo Esteban Sconfienza (que vive de administrar un campo), con Javier Codutti, con su hermano y con su propio padre José, para buscarle la vuelta todos juntos.

En 2018 decidieron armar una sociedad simple a la que llamaron “Pan de Cruz” y se pusieron a trabajar. Comenzaron a hacer primero una pastura racional para que los cerdos se criaran a campo, sin estabular. Los animales escarbaran la tierra, incorporando el pasto al alimento, bajando el nivel de las premezclas, los núcleos vitamínicos y minerales concentrados que encarecen la producción. Con el bienestar animal, además, lograron bajar el gasto en antibióticos.

Luego alquilaron un campo vecino para producir forraje y así tener su propio grano. Llevaron ovejas para que rumiaran el pasto. Y para más adelante pensaban incorporar pollos, gallinas ponedoras y abejas para polinizar.

Pero en el camino “se comieron varias curvas”, porque se dieron cuenta de que a un animal encerrado no se lo puede liberar así de golpe. Hace un mes, decidieron vender las ovejas y es como que acordaron dar un paso hacia atrás, para reemprender el camino de reconversión, más organizados y de otro modo.

Un vecino les acaba de prestar unas 30 terneras para que rumien el pasto, ya que como el cerdo es monogástrico, no rumiante, y no es un buen comedor de pasto, con las terneras van a cosechar las pasturas al máximo. A futuro, piensan, podrían vender también carne vacuna fresca, envasada al vacío, además de la porcina.

Gastón hizo una capacitación en manejo holístico con Ovis 21 sobre el manejo de pasturas y captura de carbono para que el productor genere una forma más amigable de producir, con gran impacto ambiental. Hoy forma parte del nodo santafesino de esa organización regenerativa, que se llama “Perenia”. El veterinario es referente técnico del sur de Santa Fe y se ocupa de las pasturas en Pan de Cruz.

No todo termina allí. El suegro de Gastón había emprendido, en el campo vecino al de su padre, un pequeño tambo que luego tuvo que cerrar. Tiempo después transformó su sala de ordeñe en una sala de elaboración de chacinados, que explotó durante 10 años. Pero con las sucesivas crisis económicas también terminó cerrando.

Gastón y sus socios decidieron alquilarle la sala y comenzar a fabricar fiambres para agregar valor a la carne de sus cerdos. Hoy elaboran y comercializan de modo artesanal salame, chorizo seco o chacarero, jamón crudo, lomito de cerdo, bondiola, panceta, queso de cerdo, morcilla y piensan ir sumando más productos. Todo bajo la marca “Pan de Cruz”.

Ahora su padre José se ocupa de los animales. Su hermano Javier y su esposa, Analía Schmidt, se ocupan de la fábrica y del envasado de los fiambres. Ellos viven en Chapuy. Su amigo Esteban, con su esposa Jimena Gastón que también ayuda, viven en Villa Cañás. La esposa de Gastón es biotecnóloga y trabaja en una semillera, pero todos los fines de semana acompaña a su marido y también se arremanga para las tareas rurales.

Javier explica que “el tiempo es la clave” de la calidad de sus chacinados, porque no utilizan aceleradores, ni conservantes. Pero aclara que no venden sus productos a precios más elevados que los convencionales y pueden hacer esto porque en general venden directo al consumidor. Cuenta que un médico los recomienda a sus pacientes, por sobre los productos industriales.

“Tenemos clientes de Venado Tuerto, de Villa Cañás, y a una casa de alimentos saludables de Rosario”, detalla. Las cuatro familias asociadas comercializan los productos en sus respectivas zonas, donde viven. “Antes de la pandemia, poníamos puestos en ferias a las que iba con mi esposa”, comenta Javier.

Manejo holístico: Ovis 21 lanzó los nodos regionales con el propósito de crear un gran mercado de carnes y lanas regenerativas

 

“A futuro nos interesa abrir nuestras instalaciones al público, para que la gente vea cómo producimos, no sólo los fiambres sino la carne bajo un modelo que pronto habrá modificado el modo de producción en todo el país. Y de paso, aprovechar la propia experiencia para replicarla en mi asesoramiento a otros campos”, afirma Gastón.

Por lo pronto su hermano Javier y su padre José viven del emprendimiento. El aporte de la sabiduría de campo de su padre y de su mamá Myriam Benso ha sido fundamental. A medida de que el emprendimiento crezca, Gastón sueña vivir también de su trabajo en la empresa y además volver a vivir a Runciman.

Durante 9 meses de la pandemia lo hizo: se instaló con su familia en el campo familiar y se sintieron a gusto. “Yo encontré un propósito en mi profesión, que me moviliza y me llena de expectativas a futuro. Y paradójicamente, me proyecto volviendo a mis raíces”, concluye Gastón.

Nos despidieron con una canción de Kevin Johansen: “Baja a la tierra”.

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Manejo holístico: Ovis 21 lanzó los nodos regionales con el propósito de crear un gran mercado de carnes y lanas regenerativas http://wi631525.ferozo.com/manejo-holistico-ovis-21-lanzo-los-nodos-regionales-con-el-proposito-de-crear-un-gran-mercado-de-carnes-y-lanas-regenerativas/ Mon, 04 Oct 2021 19:31:05 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=81975 La empresa Ovis 21, especializada en el manejo holístico de pastizales a partir de la metodología creada por por el africano Allan Savory, lanzó una estrategia de nodos regionales para poder llegar con su trabajo a todas las regiones productivas argentinas. De nuestro archivo: ¿Qué es Ovis 21? Una empresa que pretende regenerar los campos degradados […]

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La empresa Ovis 21, especializada en el manejo holístico de pastizales a partir de la metodología creada por por el africano Allan Savory, lanzó una estrategia de nodos regionales para poder llegar con su trabajo a todas las regiones productivas argentinas.

De nuestro archivo: ¿Qué es Ovis 21? Una empresa que pretende regenerar los campos degradados exprimiendo el “jugo de cerebro” de los productores

¿Qué implica la ganadería regenerativa? Se trata de un método de gestión que contempla dejar “descansar” el tiempo suficiente a las especies –tanto nativas como foráneas– presentes en un pastizal para promover una recarga de biomasa aérea y subterránea que contribuya generar una acumulación progresiva de carbono en el sistema, de manera tal que, además de los beneficios ecosistémicos promovidos, puedan eventualmente generarse créditos de carbono comercializables.

“La primera y principal razón de esta estrategia de nodos es que nos encontramos ante el desafío  de acompañar la curva exponencial en el crecimiento de la ganadería regenerativa. Nosotros con una estrategia centralizada desde Buenos Aires estábamos siendo un poco cuello de botella del crecimiento”, señaló a Bichos de Campo Juan Pablo Borrelli de Ovis 21.

La segunda razón fue la identificación de muchos profesionales que no contaban una estructura en la cual insertarse y aplicar este tipo de manejo productivo. “Se empezaron a formar grupos en distintas regiones del país, que tenían equipos técnicos sólidos y buenas oportunidades para crecer, pero no tenían una estructura y nosotros no le podíamos dar un paraguas dentro de Ovis”, afirmó Juan Pablo.

Fue así que se planteó la necesidad de federalizar la actividad para formar equipos de trabajo que pudieran replicar la metodología de Ovis 21 en cada rincón del país. Para eso la empresa abrió una convocatoria regional.

-¿Qué requisitos tenían que cumplir los interesados?- preguntamos a Borrelli.

-Los participantes y el responsable del equipo debían haber cursado y terminado la especialización en manejo holístico. Por otro lado, tenían que demostrar solidez técnica y capacidad para implementar el paquete de herramientas que nosotros ofrecemos. Después, demostrar un espíritu alineado al propósito que tenemos como red, de regenerar tierras a gran escala.

Actuando como nodo en la Argentina del Instituto Savory, una ONG que persigue la regeneración de los suelos a nivel global, Ovis 21 está autorizado para brindar cursos y capacitaciones en manejo holístico en su Escuela de Regeneración. Las mismas son tanto virtuales como presenciales, aunque prontamente podrán ser dadas por diferentes equipos regionales en sus propias comunidades.

“De los 20 equipos postulados, ingresaron 14, que cubren un territorio bastante amplio del país. Estamos en 18 provincias con equipos en el NOA, el NEA y en la Patagonia. El lugar donde más concentrados están es en la provincia de Buenos Aires, en donde hay cuatro nodos en este momento”, señaló Borrelli.

-¿De qué forma trabajarán estos equipos?

-Pueden trabajar con productos o trabajar en forma individual. Su principal actividad es el acompañamiento en terreno a productores, pero nosotros también vamos a generar las capacidades para que ellos mismos puedan dar las capacitaciones que tenemos en la Escuela Regenerativa, especializada en manejo holístico.

-¿Qué esperan lograr a futuro con estos nodos?

-Apuntamos a generar una escala que nos permita tener una cadena de comercialización de productos regenerativos. Uno de ellos es la carne y otro las lanas regenerativas con las que venimos trabajando mucho en el sur (del país). Tenemos ese “expertise”, pero queremos apuntar a generar una vía de comercialización para todos esos miles y miles de novillos que se van a producir 100% a pasto en sistemas regenerativos. También queremos poder implementar en terreno proyectos a escala: es una potestad que queremos que tengan los nodos.

Mirá la nota que hicimos sobre Ovis 21 en 2019:

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La ganadería regenerativa está prendiendo rápido en el norte de Córdoba http://wi631525.ferozo.com/la-ganaderia-regenerativa-esta-prendiendo-rapido-en-el-norte-de-cordoba/ Sat, 23 Jan 2021 12:54:45 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=56887 La Sociedad Rural de Jesús María (SRJM) está realizando una serie de documentales de excelente factura llamada Campo Adentro. En su última edición, la sexta, dedica este informe a contar el avance de la llamada “ganadería regenerativa” en su zona de influencia, el norte de Córdoba. El documental retrata la actividad de los campos Inta […]

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La Sociedad Rural de Jesús María (SRJM) está realizando una serie de documentales de excelente factura llamada Campo Adentro. En su última edición, la sexta, dedica este informe a contar el avance de la llamada “ganadería regenerativa” en su zona de influencia, el norte de Córdoba.

El documental retrata la actividad de los campos Inta Huasi (Deán Funes) y Don André (Totoral), en donde “hablamos con los técnicos, productores y empleados que apostaron a este modelo alternativo pensando en las generaciones futuras”.

Bichos de Campo se toma el atrevimiento de compartir este material con sus lectores:

Al difundir este material, la SRJM contó que el bichito de la ganadería regenerativo picó mucho en la zona luego de una charla que hace un año y medio organizó esa entidad junto a Ovis 21, una asociación creada en la Patagonia que comenzó a aplicar criterios distintos en la producción ovina, con miras a poder revertir el proceso de desertificación acelerada en aquella región. La charla estuvo a cargo de Pablo Borelli, uno de los fundadores de esa ONG.

“El nivel de convocatoria fue tal que la Comisión Directiva quedó sorprendida. Fueron muchos los productores de la región interesados en esta propuesta superadora, que no sólo apunta a conservar el ambiente, sino también a regenerarlo”, recordó la rural cordobesa, que añadió que profundizarán en esa veta. “Si bien el año pasado los encuentros tuvieron que suspenderse debido a la pandemia, la idea es retomarlos este 2021 a partir del convenio de cooperación que firmamos con Ovis 21”, avisó.

El asesor técnico de la SRJM, el ingeniero Carlos Arnold, fue una pieza clave para instalar esta agenda que mezcla lo productivo con lo ambiental. En ese sentido, dijo que “más allá de la regeneración del suelo, este tipo de manejo aumenta la rentabilidad porque se mejora la productividad y se disminuyen los costos”. De eso trata el documental.

Aprovechamos para recordar la entrevista que hicimos a Pablo Borrelli, el gerente de Ovis 21.

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Juan Pablo Oppen decidió volver a ser productor. Y explica: “Cuando comenzó el boom sojero pasamos a ser rentistas” http://wi631525.ferozo.com/juan-pablo-oppen-decidio-volver-a-ser-productor-y-explica-cuando-comenzo-el-boom-sojero-pasamos-a-ser-rentistas/ http://wi631525.ferozo.com/juan-pablo-oppen-decidio-volver-a-ser-productor-y-explica-cuando-comenzo-el-boom-sojero-pasamos-a-ser-rentistas/#comments Sat, 28 Mar 2020 14:30:02 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=36295 El apellido de Juan Pablo Oppen es muy conocido en Gualeguaychú: los Oppen están produciendo desde hace 150 años en esa zona de Entre Ríos y tanto el abuelo como el padre de Juan Pablo fueron dirigentes de la sociedad rural local. Pero Juan Pablo siente que algo se rompió y ahora está tratando de […]

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El apellido de Juan Pablo Oppen es muy conocido en Gualeguaychú: los Oppen están produciendo desde hace 150 años en esa zona de Entre Ríos y tanto el abuelo como el padre de Juan Pablo fueron dirigentes de la sociedad rural local. Pero Juan Pablo siente que algo se rompió y ahora está tratando de reconstruirlo. “Cuando comenzó el boom sojero dejamos de ser productores para convertirnos en rentistas”, explica.

Juan Pablo es arquitecto, sapo de otro pozo, pero quedó a cargo del campo familiar desde hace ya 4 años, y decidió cambiarlo por completo, aunque va avanzando paullatinamente. A medida que puede, bva cancelando contrato con sus arrendatarios y va incorporando esos lotes a un planteo de ganadería regenerativa o agroecológica.

“Es un campo que tiene la mitad monte y la otra mitad con aptitudes agrícolas”, dijo sobre las más de 1.000 hectáreas que desde hace un siglo y medio pertenecen a su familia. Un par de décadas atrás, las ofertas de alquiler les llovían de todos lados. “Era irresistible. Een nuestro caso, siempre pagaban un plus por la ubicación del campo y por la calidad”, comentó Oppen a Bichos de Campo.

Mirá la entrevista completa con Juan Pablo Oppen:

El arquitecto admitió que la buena renta de la soja hizo que, como muchos en situación similar a la de ellos, se fuera “cegando, al no ver el deterioro que le estábamos ocasionando al campo en cuanto a falta de fertilidad, de biodiversidad y sobre todo en cuestión de cultura de trabajo”.

En este último punto, el productor observó que “la ruralidad se pierde cuando se maneja desde el escritorio, porque lo que se hace es una planificación financiera: qué se va a hacer con la renta que le dieron. Pero no es fruto del trabajo, no es fruto de ir al campo, de ver cómo está la hacienda, de ver cómo hacer para mejorar la fertilidad. Y la consecuencia social ha sido tremenda”.

Oppen dejó en claro que no está de acuerdo con los sistemas productivos que se han desarrollado durante los últimos 30 años en el país, en los que la ecuación financiera se impuso en detrimento de la composición de los suelos y el ecosistema en general. Para él, este modelo provocó además que “el campo se haya vaciado de familias, que no haya más chicos, que no haya escuelas”.

“Puede haber tenido una consecuencia positiva para el bolsillo de unos cuantos, dentro de los que me encuentro involucrado, pero la consecuencia social fue tremenda para el país”, lamentó.

Ver El “gurú” de la agroecología, Eduardo Cerdá, explica por qué se debe terminar con una agricultura tan dependiente de insumos químicos

Desde 2016, el entrerriano lleva adelante un sistema de cría ganadera a base de pastoreo racional, tratando de recuperar el pastizal natural por convicción y para vivir la experiencia en carne propia. “Cuando comencé el campo estaba todo alquilado para hacer soja. Los arrendatarios me van devolviendo el campo por malo – según su propia definición “choto”-, porque no tiene fertilidad”, contó.

Durante el período en el que pasó de ser un campo de una condición a otra él no lo trabajó: “Todo fue con agricultura intensiva que no me benefició y fue deteriorando el campo. Tengo menos fertilidad, erosión y hasta se desmantelaron las instalaciones”.

En términos agronómicos, es sabido que al no haber una cobertura permanente, dejar los campos desnudos durante meses, en barbecho químico, en temporada lluviosa la tierra se erosiona. Pero además, Oppen resaltó que cuando se alquila el campo “es necesario  que el dueño del campo haga cumplir los contratos en los que se exige hacer terrazas o mecanismos para temperar la erosión”.

-¿Cómo fue que empezaste a capacitarte en el sistema de producción agroecológica?- preguntó Bichos de Campo.

-Tuve que arrancar de cero. Dentro de las alternativas productivas estaba hacer la que está imperando en todos lados, es decir soja. Pero como a mi mucho no me gusta la agricultura quise hacer ganadería, que es lo que siempre se hizo acá. Tuve la suerte de toparme con alguien que me dijo que hay otras alternativas productivas un poco más amigables con el medio ambiente, con la vida, con tu conciencia, y son rentables. Me contacté con Eduardo Cerdá, quien me asesoró durante un tiempo. Viajé mucho a Uruguay donde hay una defensa del campo natural enorme- narró Oppen, quien aseguró que a partir de allí, se dio cuenta que los beneficios de la ganadería regenerativa eran enormes.

Ver Federico Otto reconoce una gran limitante de la agroecología: “Hace falta investigación y desarrollo en maquinaria”

El ganadero transmite entusiasmo y cuenta que “todos los días descubro en este sistema productivo algo nuevo que me convence que tengo que apostar a que todo el campo sea igual. Cuando uno hace un planteo agroecológico está tratando de imitar a la naturaleza. Por eso las pasturas deben ser lo más variadas posibles y el pastoreo racional nos permite eso. Manejamos tiempos de descanso, cuestiones técnicas que hacen que el campo se recupere rápidamente”, explicó.

-¿En qué consiste tu planteo?

-No tengo hacienda propia. Tomamos hacienda en capitalización con un contrato a cumplir con un objetivo con gramos y kilos por día, desde que entran hasta que salen, y los vengo cumpliendo bien. El campo está respondiendo con la oferta de alimento necesaria para ganar esos kilos, y esa cantidad de hacienda que es creciente, a mí me generando cada vez más materia orgánica, porque este bosteo concentrado me queda en el campo. Veo beneficio desde todo punto de vista. Y fundamentalmente estoy haciendo lo que quiero y no lo que el mercado me pide.

-¿Qué es lo que el mercado te pide?

-Me pide que haga soja, maíz o trigo, y que sea lo más eficiente posible. En mi campo estoy haciendo lo que yo quiero y me cierra económicamente la ecuación. Lo mío quizás es un poco menos ambicioso, tengo la vara un poco más baja que un productor de soja, pero cumplo con mis impuestos. Crecí en cantidad de personal y la inversión que estamos haciendo en el campo es enorme, recuperando todo lo que se deterioró durante los años de agricultura. Además, tengo una independencia de insumos importante, fertilizo con cultivos de cobertura, con una tecnología de procesos que de insumos.

-¿Y es posible pensar que la agricultura más intensiva también sea amigable con el ambiente?

-Lo primero que debo decir es que no es un trabajo de oficina, ni de agenda ni de teléfono. Es de observación y de corrección. Quizás se puede hacer algo muy intensivo como lo que se hace, pero con diversidad, con otras alternativas, con protección de las periferias urbanas, y protección de la salud de la gente involucrada.

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Historia de un encuentro: A Guillermo Rossi le decían que no se podía hacer pastoreo racional, hasta que apareció Alejandro http://wi631525.ferozo.com/historia-de-un-encuentro-a-guillermo-rossi-le-decian-que-no-se-podia-hacer-pastoreo-racional-hasta-que-aparecio-alejandro/ Thu, 12 Mar 2020 13:27:50 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=35602 Recién recibido y con poca experiencia como ingeniero agrónomo especializado en producción animal, así llegó Guillermo Rossi a la Estancia La Cristina, en el Departamento Colonia, en Uruguay. Tenía sin embargo objetivos bien claros. Sucede que en en sus épocas de estudiante Guillermo se había comenzado a cuestionar los modelos de producción convencional. Por eso […]

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Recién recibido y con poca experiencia como ingeniero agrónomo especializado en producción animal, así llegó Guillermo Rossi a la Estancia La Cristina, en el Departamento Colonia, en Uruguay. Tenía sin embargo objetivos bien claros. Sucede que en en sus épocas de estudiante Guillermo se había comenzado a cuestionar los modelos de producción convencional. Por eso se puso a revisar “vieja biografía de cabecera” que pudiera responder sus preguntas.

El ingeniero uruguayo aterrizó en La Cristina, un pequeño campo ganadero donde se hacía ganadería extensiva sobre 220 hectáreas, con hambre: quería demostrar que era viable producir bajo el sistema de Pastoreo Racional Voisin (PRV) sobre el que tanto había leído en sus horas de facultad. Alejandro Wells, el dueño de ese campo, estaba en una búsqueda semejante y fue como un choque de planetas.

Mirá la entrevista completa con Guillermo Rossi:

Con solo 32 años de edad, Rossi puso en práctica en La Cristina el antiguo método Voisin, que consiste en “empotrerar” (segmentar) el campo en pequeños lotes de 1 hectárea cada uno para luego hacer un sistema rotativo de alta carga instantánea, y así evitar la selectividad de los pastos más preferidos por los animales. Esto permite que las especies más valiosas y nutritivas dentro de la pastura natural puedan recuperarse luego de tener un tiempo de descanso.

Estas y algunas más eran recomendaciones que encontró en el libro del reconocido ingeniero Luis Carlos Pinheiro Machado, pero el uruguayo no tardó en poner en práctica su propia impronta según las necesidades de los lotes que trabaja. “Al principio trataba de respetar todo lo del Pinheiro Machado, luego fui adaptando, dependiendo las características del campo”, comentó a Bichos de Campo.

Como estudiante de agronomía, Guillermo cuenta que “observaba los desgastes naturales que se venían generando y justo estaba estudiando los principios activos para controlar las malezas. Ahí me preguntaba: ¿por qué mejor no estudiar porque nacen y evitar que suceda así no tener que agregar principios activos?”. El joven ingeniero que desafió a sus profesores rememora que ellos le decían “que el pastoreo racional ya era viejo”.

En La Cristina, con la venia de un entusiasta Alejandro Wells, el joven Rossi pudo hacer y deshacer a gusto. A su criterio, el PRV es la fórmula perfecta para que el negocio ganadero sea rentable y ambientalmente sustentable, pues ofrece productividad  y cuidado del medio ambiente.

Ver Historia de un encuentro: A Alejandro Wells le decían que no podía prescindir del glifosato, hasta que un día apareció Guillermo

“Nos llevó dos años armar todo el sistema, y los primeros resultados que obtuvimos fue duplicar los kilos de carne. Antes se sacaban 70 kilos con verdeos y fardos, y pasamos a 130 kilos solamente con intensificar la mitad del campo”, contó Rossi.

“Luego intensificamos todo el campo, hicimos 125 potreros dentro de las 227 pastoreables y sacamos 247 kilos de carne en todo el predio, a solo pasto, agua y manejo, sin  suplementación”, resaltó.

Rossi cuenta que en invierno la carga disminuye a un ternero por hectárea, pero luego durante el resto del año la aumentan para aprovecha al máximo su planteo ganadero. “Empezamos con cría, pero luego -cuando vimos que funcionaba-, decidimos cambiar a recría de hembras. En dos años salieron las vaquillonas para el frigorífico. Entran con 170 kilos y salen con 420 a 480 kilos”, detalló.

También “estamos haciendo inseminación. Con 300 kilos ya las podes inseminar y en dos meses ya sabes si está preñada, y la vendes a un buen valor, inclusive hasta más cara que llevarla a 400 kilos”.

Según Guillermo, “el premio (de esta actividad) está en bajar costos: Dupliqué la producción pero baje insumos. La ganancia está en que en los insumos los precios suben y suben, y a la vez sube la cantidad de aplicaciones que tenes que hacer, mientras que el precio de la carne no sube tanto y hasta a veces baja”, comparó el ingeniero.

Rossi, por último, resaltó la importancia de difundir este tipo de ganadería: “Apostamos a mejorar el valor del campo. Si entregas un campo que trabajaste en 10 años con una buena pastura, fértil, y una infraestructura armada, finalmente se está capitalizando el campo”, observó.

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