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La entrada COP26: Alberto Fernández volvió a insistir con canjear deuda por servicios ecosistémicos, pero omitió incluir al agro como aliado se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El concepto es interesante, especialmente si se tiene en cuenta que la Argentina, al igual que la mayor parte de las naciones sudamericanas, cuentan con “superávit ambiental”.
Será el 29 de julio: Falta muy poco para que llegue el Día de Cinismo Ambiental
Pero, a diferencia de Brasil, que presentó al agro como eje central de las políticas orientadas a mitigar emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), el presidente argentino dejó afuera al principal sector económico del país.
Al detallar las políticas que impulsó Argentina para favorecer el desarrollo sostenible, Fernández –según un comunicado oficial– nombró “un marco legal para erradicar la deforestación ilegal y proteger los bosques nativos; tecnologías de punta en materia de emisiones de metano (sic); un proyecto de ley sobre electromovilidad enviado al Parlamento; proyectos para establecer el hidrógeno como nuevo vector energético y un cambio cultural a través de la ‘educación ambiental’ en nuestros programas oficiales”. Es decir: ni una palabra sobre agro.
Es una pena porque en la Argentina existe un número muy importante de empresas agropecuarias que están implementando sistemas productivos regenerativos basados en la siembra directa y el mantenimiento del suelo siempre cubierto y con presencia de raíces vivas, además de la forestación, la implementación de sistemas generadores de biogás a partir de residuos biológicos y la producción de biocombustibles.
Esa estrategia, que es precisamente la que está promoviendo el Estado de Brasil con el propósito de crear un marco institucional que permita generar un gran mercado de bonos de carbono, está completamente ausente en la agenda de trabajo del gobierno argentino.
Alberto Fernández además aseguró en la COP26 que “los organismos multilaterales de cooperación deben comprometer al menos el 50% de su cartera de préstamos a acciones ambientales” para lograr una “transición hacia un modelo de desarrollo integral, sostenible e inclusivo”.
Si bien omitió recordar que el país que preside está a un paso de entrar en default con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Fernández afirmó que “sin financiamiento sostenible no habrá desarrollo sostenible y las responsabilidades, si bien comunes, son diferentes entre países”. Y luego insistió que “el mundo en desarrollo necesita financiamiento genuino para avanzar con la agenda (ambiental)”.
La actividad de la COP26 fue encabezada por el primer ministro del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Boris Johnson, y por el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Draghi.
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]]>La entrada Las nuevas voces del agro: La juventud de Coninagro se propuso derribar los principales mitos sobre el impacto ambiental de la ganadería se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Uno de los principales temas en la agenda juvenil, en casi todos los ámbitos a nivel nacional, es el cambio climático y el cuidado del medio ambiente. Enmarcado en ese contexto, miembros de la juventud de Coninagro participaron hoy de un seminario organizado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), sobre las nuevas tendencias de la cadena cárnica nacional, en el que se propusieron rebatir los principales mitos sobre el impacto ambiental que se le adjudican a la ganadería.
Mito 1: “La Ganadería es la actividad que más contamina el planeta”.
Barbara Errobidart, integrante de la juventud de Coninagro en Buenos Aires, indicó que esta afirmación en falsa ya que hay una confusión en el método que se utiliza para medir a los gases de efecto invernadero, en el cual se tiene en cuenta el carbono emitido por cada kilo o tonelada de carne, pero no lo absorbido por las pasturas y los suelos.
“Los gases emitidos por la ganadería son parte de un ciclo biológico natural, a diferencia de otras actividades como son la industria y el transporte, en las cuales se extrae metano lo más profundo de la tierra y se lo libera en la atmosfera generando un desequilibrio en ese ciclo biológico natural”, sostuvo la bonaerense.
“Las moléculas de metano que producen las vacas son liberadas a la atmosfera y después de un tiempo se rompen y forman dióxido de carbono y agua. El agua queda suspendida formando vapor de agua, que es parte del ciclo de la lluvia, y el dióxido de carbono es captado por las plantas en el proceso de la fotosíntesis”, agregó.
La joven concluyó la explicación indicando que al mismo tiempo que se libera metano a la atmosfera, la ganadería pastoril incorpora y almacena carbono en el suelo, compensando esa emisión. “Por eso decimos que nuestros sistemas ganaderos siguen el ciclo biológico de la naturaleza”, sostuvo Erriobidart.
Mito 2: “El excesivo consumo de agua en la ganadería secará el planeta”.
Desde la juventud de Coninagro en Córdoba, Federico Nicolino explicó que alrededor de esta afirmación también hay un error de estimación y medición. Indicó en primer lugar que cuando se habla de la huella hídrica de un producto, se tiene en cuenta la cantidad de agua que se empleó para producir un kilo del mismo.
“Hay dos maneras de medir esta huella: la tradicional y la huella del análisis del ciclo de la vida. La huella hídrica tradicional tiene en cuenta el agua de lluvia, la liberada por el suelo y las platas, el agua de los acuíferos y la que es utilizada durante el desecho de afluentes. Ahí es donde se da el error. El consumo de agua de la atmosfera es la gran cantidad de agua que consume y libera el pasto, independientemente de si las vacas estén sobre él o no, por lo cual no tiene nada que ver con la producción ganadera”, consideró el joven.
“Cuando se mide la huella hídrica por este método, el gasto de agua de la ganadería es unos 15.000 litros. En cambio cuando el análisis se hace usando la huella del análisis del ciclo de la vida, la cantidad de agua que realmente se utiliza para lograr un kilo de carne varía entre los 40 y los 60 litros”, puntualizó.
Mito 3: “La ganadería compite con el hombre por los alimentos”.
Errobidart señaló que para llegar al final del ciclo de producción de la carne, una animal pasa por tres etapas: la cría, la recría y el engorde. Las dos primeras etapas comprenden un gran porcentaje de pasto en las dietas, mientras que en la tercera se adicionan los granos.
“Si bien a nivel mundial el engorde es el momento en donde el mayor consumo de granos hay, en nuestro país el 50% de los animales son terminados a pasto. El 80% de la ganadería nacional es en base pastoril, siendo los bovinos una de las pocas especies que pueden digerir el pasto y convertirlo en un alimento de alto valor nutritivo”, afirmó.
A continuación agregó: “Las vacas no nos roban el alimento sino que digieren el pasto que nosotros no podemos consumir y lo transforman en proteína de alto valor biológico para el consumo humano”.
La charla concluyó con un llamamiento a todos los productores ganaderos, para que mejoren aquellos aspectos que aún hace falta mejorar para dar con una ganadería sustentable a nivel nacional, y también con un pedido de apoyo al Estado y a la sociedad en su conjunto, para “construir un país sustentable para todos”.
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]]>La entrada ¿En qué consiste el programa Producción Ganadera Climáticamente Inteligente y Restauración del Suelo en Pastizales Uruguayos? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Para eso implementaron un proyecto que se denomina “Producción Ganadera Climáticamente Inteligente y Restauración del Suelo en Pastizales Uruguayos”, pero, para hacerla corta, es más conocido como “Ganadería y Clima”.
Para eso, además de las variables productivas y económicas presentes en cada empresa, también se considera el balance de carbono y de GEI. La metodología de trabajo fue desarrollada por la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República (Fagro-UDELAR) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).
Santiago Dogliotti, ingeniero agrónomo y docente de la cátedra de Producción Animal de la Faculta de de Agronomía, es uno de los líderes de ese proyecto, que arrancó hace un año y del que ya se pueden dar cuenta de algunos resultados positivos.
El investigador explicó a Bichos de Campo que “estamos enfocados en la ganadería en campo natural con perfil criador, pero con recría y ciclo completo también” y que “el foco está en explotar los espacios para que se obtenga un ganar-ganar, es decir, ganar en el ingreso de los productores y en la mejora de la producción de carne por hectárea, y también en lo que tiene que ver con los servicios ecosistémicos que brindan los sistemas de producción, entre ellos la conservación de la biodiversidad del campo y también en bajar las emisiones de gases de efecto invernadero y en particular el metano”.
Dogliotti señaló que la metodología de trabajo requiere del aprendizaje del productor, pero también de los técnicos extensionistas y de los investigadores y capacitadores de recursos humanos.
Escuchá la entrevista completa acá:
El investigador comentó que es indispensable “volver a darle al campo natural su importancia como fuente fundamental de producción de forrajes y manejarlos de tal manera que sea más eficiente la productividad ganadera” por medio de “la regulación del ciclo, los entores, la carga, el tiempo de pastoreo, es decir, una serie de medidas que sea adaptan a cada caso en particular y que mejoran los indicadores productivos”.
Y resaltó que las mejora en la producción resultan en una mejor eficiencia relativa en cuanto a la cantidad de GEI emitidos tanto por kilos producidos como por superficie.
El programa en cuestión tiene para un año y medio más al cabo del cual se podrán sacar mejores conclusiones. De todos modos, ya hay datos que son alentadores. Por ejemplo: una productora que participa de la iniciativa, Iris Arellano de Cerro Largo, contó que “en este primer año bajé la carga” animal para evitar el faltante de comida en el invierno. Y su extensionista, Isabel Barros, dijo que se eligieron y aliviaron los potreros y por eso “la condición corporal de las vacas es muy superior a los años anteriores”. El resultado fue que en un año de trabajo el ingreso neto aumentó casi 300%. Eso no se explica solo por el repunte de la condición corporal, sino también por una mejora en la gestión del pasto y los indicadores reproductivos, destacó el docente de Facultad de Agronomía, Pablo Soca sobre los resultados alcanzados por Arellano y Barros.
Dogliotti dijo que el de Arellano fue un caso paradigmático, que no se puede tomar como referencia y que en otros establecimientos hubo mejoras significativas, pero no de tal magnitud. “Son menores, aunque importantes; se logró en más del 60% de los casos aumentar el ingreso neto de los productores” comentó.
Con respecto a las emisiones de GEI, dijo que no se cuenta aún con el resultado de las mediciones, pero que hay estimaciones que dan cuenta de una reducción de tanto por unidad de producción de carne como por unidad de superficie. “Eso nos hace ser optimistas para el año y medio que nos queda de trabajo en los predios”, concluyó.
La entrada ¿En qué consiste el programa Producción Ganadera Climáticamente Inteligente y Restauración del Suelo en Pastizales Uruguayos? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Según un estudio del INTA, la intensificación ganadera es la mejor alternativa para reducir el impacto ambiental de la actividad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Las diversas interacciones entre gestión productiva y emisiones de GEI dependen del tipo de sistema de producción, su manejo y gestión. Por ejemplo: pastoreo rotativo versus continuo, carga animal, controles sanitarios, asistencia técnica. Los valores de las emisiones dependen de la forma en que son expresadas y, además, es muy importante observar el momento de su análisis”, indicó María Isabel Nieto, investigadora del INTA Catamarca especializada en temáticas ambientales y ganadería en sistemas extensivos.
En la ganadería bovina, debido al sistema digestivo de los rumiantes, la fermentación del alimento consumido produce, como residuo, gas metano (CH4). Según indicaron desde INTA, esos gases, además de representar un problema para el ambiente, significan pérdidas para los productores, porque parte de la energía incorporada en el alimento se pierde en forma de ese gas y el animal no lo llega a asimilar.

El análisis, del que participaron Ramón Reiné y Olivia Barrantes de la Universidad de Zaragoza, se realizó sobre sistemas extensivos del sur de San Luis. Los resultados obtenidos luego de relevar 30 establecimientos, demostraron que en la región la ganadería bovina emite 22.277.872 kilogramos de dióxido de carbono equivalente sobre una superficie total de 107.954 hectáreas y con 13.288 animales.
Tales emisiones corresponden a un promedio de 742.596 kilogramos de dióxido de carbono equivalente por establecimiento. Sobre el total de las emisiones, el 84 % corresponden a metano por fermentación entérica.
“Si consideramos las emisiones por kilogramo vendido, los sistemas de cría más recría o recría resultan más amigables con el ambiente que los que realizan solo cría, siendo la categoría ‘toro’ la más sensible a las emisiones de gases. Un manejo moderado o muy buen manejo en los sistemas de cría conduce a reducir las emisiones de GEI”, aseguró Nieto.
Según concluyeron los investigadores, Argentina dispone de una gran variedad y diversidad de tecnologías factibles de ser adoptadas por los productores, y que podrían permitir una importante mitigación en las emisiones de GEI de estos sistemas productivos.
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]]>La entrada El presidente de la Unión Vegana Argentina aconseja a los empresarios agropecuarios que se reconviertan: “Tarde o temprano los gobiernos van a limitar la producción de carne” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aunque Manuel afirma que el consumo de alimentos de origen animal es una cuestión personal, en una charla con Bichos de Campo, se paró frente al sector productivo más grande del país para pedir un cambio.
-¿Es cierto que usted pidió el cierre de tambos y frigoríficos?
-No. Yo sugerí que el campo empiece a pensar en reconvertirse. La demanda está cambiando a nivel global y va a terminar cambiando completamente. La tendencia es irreversible. Es una sugerencia, que se pongan a investigar para que lo comprueben. Es muy fácil hoy con Google darse cuenta lo que está pasando a nivel global: hay un cambio en los paradigmas de la alimentación.
-¿A qué se refiere con reconvertir el agro?
-A algo que ya está pasando: tambos e industrias lácteas que fabrican leche de origen animal han cerrado y han vuelto a abrir fabricando leches de origen vegetal. Nadie se queda sin trabajo, la industria sigue y el negocio sigue. Imagínese que Dadone, que fabricaba leche de origen vegetal en Europa hace años, ya empezó a fabricarla acá. Las grandes multinacionales del mundo se están volcando a la producción de alimentos basados en plantas. También nos compete a todos la incidencia de la industria carne en la generación de los gases de efecto invernadero, que producen el cambio climático. Tarde o temprano, los gobiernos van a limitar la producción de carne, si es que no la van a terminar prohibiendo.

-¿Y cuál sería la estrategia por aplicar para reconvertir un frigorífico?
-Que empiecen a fabricar proteínas de origen vegetal como están haciendo grandes empresas en el mundo. Por ejemplo Beyond Meat, en la que Bill Gates y Leonardo Di Caprio invirtieron 80 millones de dólares, o como NotCo, donde Jeff Bezoz puso 30 millones de dólares. China, el gigante asiático, también lo está haciendo. Lo maneja el mercado. Los frigoríficos y los mataderos pueden utilizar los mismos establecimientos y espacios físicos que tienen. No hay ningún cambio en la cuestión de ganancias. Por otro lado, no hay una forma humanitaria de matar, y para comer carne hay que matar animales.
-¿No cree que esta iniciativa -para hacerla extensiva a todo el país- podría tomar mucho tiempo?
-Yo me pregunto, ¿Qué va a hacer la industria láctea cuando ninguna persona más quiera comprar leche de origen animal?
De nuestro archivo: El discurso de la carne: Los productores ganaderos ensayan respuestas ante el avance vegano
-¿Considera que las 7 mil millones de personas en el mundo decidirán eso en el futuro cercano?
-Por supuesto y mucho antes de lo que se supone. Aparte no hacen falta frutos secos. Se puede hacer leche de arroz, avena, quínoa, de muchos productos y cereales. Esto lo maneja la demanda.
-Usted mencionaba la producción de Gases de Efecto Invernadero (GEI). ¿Qué opinión le merecen los cambios en la producción agrícola-ganadera que está haciendo Argentina para llegar al objetivo de ser carbono neutro?
-Argentina es uno de los países que más gases de efecto invernadero produce. Grandes extensiones se deforestan todo el tiempo. La deforestación es una de las problemáticas grandes que tiene Argentina. En una época, la actividad de empresas deshollinadoras dejó de existir. El que pensó que iba a seguir limpiando chimeneas, quebró. El que buscó otra actividad y se reconvirtió, pudo subsistir. Nosotros queremos que el campo sea productivo, pujante. Tiene que haber políticas de Estado que promuevan la producción agroecológica y orgánica de alimentos.
-¿Se puede lograr una producción orgánica extensiva que alcance para todos?
-La tendencia va hacia eso porque la gente quiere alimentarse mejor. No estar consumiendo agrotóxicos. Está en la creatividad de los productores encontrar la forma. Siempre los argentinos somos muy creativos. La contaminación de los cultivos de soja ha generado que todos tengamos glifosato en la sangre. Esto es tremendo. Todo el tiempo en el Mercado Central (de Buenos Aires) el Senasa encuentra que no se están cumpliendo los estándares permitidos (de aplicación de fitosanitarios).
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]]>La entrada Fernando Canosa: “Más temprano que tarde, la ganadería argentina podrá salir a decir nosotros capturamos carbono” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La Argentina cayó en la trampa. Nuestros institutos de investigación montaron unas cámaras para medir los gases de efecto invernadero que emitíamos y no se montó paralelamente todo lo que tiene que ver con la captura de carbono”, señaló a Bichos de Campo Fernando Canosa, ingeniero agrónomo y director de la consultora Conocimiento Ganadero.
Este yerro, según su visión, provocó que surgiera una visión equivocada sobre el impacto de las actividades ganaderas frente al Cambio Climático, ya que uno de los puntos que más cuestionan los ambientalistas son las emisiones de metano de los bovinos, sin tener en cuenta cuántos carbono capturan las enormes planicies de pastizales naturales donde habitan esos animales. En el balance, según Canosa, las cuentas deberían dar positivas.
Aunque considera que estamos atrasados, Canosa afirma que los organismos técnicos ya se han puesto en marcha para remediar las mediciones sobre capturas que faltan y equilibrar la balanza. Es que si bien en el sector nadie niega que la ganadería produce gases de efecto invernadero, muchos afirman que el sistema de producción argentino capta más gases de los que emite. ¿De qué manera? A través de las pasturas que captan ese carbono disponible.
Mirá la entrevista completa a Fernando Canosa:
Canosa apunta que los animales producen gas metano desde que el mundo es mundo. Y sostiene que los principales responsables de las emisiones han sido los hombres a través del manejo de la naturaleza, por ejemplo con la extracción de carbono fósil de la tierra.
“Esto ha quedado muy marcado con la pandemia. Las imágenes de la NASA muestran como se ha limpiado el aire en aquellos lugares con menor circulación del hombre y las vacas siguieron estando, no es que dejaron de producir en pandemia”, comenta.
La posibilidad de crear una nueva certificación de Carbono Neutro para las carnes argentinas, a partir del ejemplo de Marfrig, pasa a estar en el centro de la mesa. A partir de las emisiones de carbono que capturan en forma diferencial los bosques, las forestaciones y las pasturas, los productores podrían empezar a estudiar de manera indirecta qué tanto colaboran con su actividad al medio ambiente, y a la reducción de los gases de efecto invernadero.
El discurso de la carne: Los productores ganaderos ensayan respuestas ante el avance vegano
“Nosotros nos tenemos que diferenciar del resto del mundo. El 90% de la energía que lleva un bife en la góndola de un supermercado, suponiendo que sus últimos tres meses los engordo a corral, proviene de sistemas de producción de carbono positivo”, aseguró el director, a pelando a estadísticas del INTA que dan cuenta que el 90% de la alimentación de un rumiante a lo largo de su vida se basa en pasturas, que en consecuencia capturaron carbono del ambiente.
El experto, que forma parte de la Sociedad Rural Argentina (SRA), cree que en contraposición a lo que ocurre en el Hemisferio Norte, en la porción sur de América aún se está a tiempo de direccionar la producción ganadera hacia modelos sustentables que puedan mostrar balances ambientales favorables.
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