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La entrada ¿Los oligarcas? Andrés Vavrik, ganadero del sur de Mendoza, apunta con claridad quién saldrá más dañado del cierre de las exportaciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué intenta explicar? Que serán ellos, los criadores de bovinos en zonas marginales, los que saldrán más perjudicados del cierre de las exportaciones de carne, que cientos de kilómetros más allá decide el presidente Alberto Fernández, al parecer sin medir este tipo de consecuencias.
Hasta que irrumpió la pandemia, en General Alvear se hacía todos los años la fiesta de la ganadería en zonas áridas. ¿Por qué? Porque eso son, una zona árida. Salvo en los valles irrigados donde crecen los frutales y las vides, Mendoza es casi un desierto donde muy poco se puede producir, pues llueven apenas entre 200 y 300 milímetros al año.
Aquí llega la explicación de Vavrik. Apunta con justeza que la primera gran víctima del cierre de las exportaciones de carne no serán los grandes oligarcas que fustigan los militantes oficialistas sino ellos, los productores que se animan a meter algunas vacas en esos territorios donde el pasto es tan escaso que una vaca requiere de 15 a 17 hectáreas para mantenerse y tener cría.
Mirá la entrevista con Andrés Vavrik:
“En el negocio de la cría la reposición es un factor clave”, nos explicó Andrés. Se refiere que todos los años, luego de las pariciones, los ganaderos reúnen sus vacas para separar las que ya no están en condiciones -por su edad- de seguir la carrera productiva. Usualmente se separa 20 a 30% del rodeo, las vacas viejas, que se manda a los frigoríficos que comenzaron a demandarla fuerte desde que en 2018 China irrumpió en el mercado de la carne, presionando fuerte sobre esta categoría ganadera.
“La mejora en esa ecuación de la reposición nos cambió la historia. China entró al mercado levantando el precio al comprar la vaca de descarte para nosotros”, nos dijo Andrés, al contar que desde allí el valor de esa vaca comenzó a generar estímulos -por vía de precio- para los productores ganaderos de esa sufrida zona y muchas otras regiones áridas del país.
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Antes, en tiempos de bajos precios, a veces ni siquiera era negocio ir a buscar las vacas viejas y se dejaban morir en el campo. “Acá es difícil producir, los caminos son malos y se nos dificulta sacar las vacas. De repente con esta demanda de China encontramos un negocio, un incentivo”, confirmó Andrés.
“Muchos empezamos a mejorar esa vaca de descarte y sentimos que en zonas tan marginales como la nuestra de Mendoza se abrió una alternativa comercial interesante. Ahora, el cierre de las exportaciones nos pega de lleno. Tenemos miedo y por eso seguiremos reclamando, queremos que nos escuchen. Se está transmitiendo un mensaje muy erróneo” respecto de quien pierde con el cierre de las exportaciones.
¿Oligarcas? En absoluto. Mirá el especial que Bichos de Campo realizó sobre la ganadería en zonas áridas en el sur de Mendoza.
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]]>La entrada ¿Cómo funciona un biodigestor? Estudiante de ingeniería, Ornela Lacelli supervisa el proceso que transforma desechos animales en electricidad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Estoy contenta con esta posibilidad que no tienen muchos; obviamente soy afortunada”, asegura Lacelli a Bichos de Campo mientras nos explica el proceso diario en la Bioeléctrica General Alvear, una planta que pertenece al grupo Riccillo y que comenzó a operar en diciembre de 2020 generando energía que inyecta a la red nacional a partir de efluentes pecuarios y residuos orgánicos que son procesados en enormes biodigestores.
Mirá la entrevista completa a Ornella Lacelli:
El biodigestor del grupo Riccillo es alimentado con purín de cerdo y silo de sorgo o cama de pollo. Luego, mediante un proceso anaeróbico, con temperatura y PH adecuado se generan gases que deben ser tratados para que luego puedan ser inyectados al motor generador desde el cual a su vez saldrá la energía eléctrica que se inyectará a la red nacional.
Dicho proceso se produce en tres enormes tanques verdes que pueden verse con perfecta claridad incluso desde una toma aérea, los cuales actúan como si fueran un estómago. “Los dos primeros son los biodigestores que hacen la primera etapa del digestato -el material residual que se genera a partir de la digestión anaeróbica- y el tercero que es el posdigestor, el cual se encarga de hacer la última parte del proceso”, explica la joven.
El gas resultante es conducido luego por unos caños hasta llegar a un motor que lo convierte en la energía que luego va a la red. “El gas que obtenemos debe ser tratado porque es muy sucio, por eso debemos purificarlo a partir de procesos tales como pote de condensado, filtro de carbón activado y el chiller que le saca el agua y la humedad”, aclara Ornella.
Por el momento y durante la puesta en marcha, la pasante comenta que la Bioeléctrica genera 533 kilowatts o medio megawatt, pero cuando la planta alcance la capacidad máxima la idea será generar un 1 Mwh (un megavatio/hora).
Excluyendo el consumo de aires acondicionados, la pasante afirma que la electricidad que genera la planta bioeléctrica podría abastecer el consumo energético de toda la ciudad de General Alvear, donde ella nació.
Los purines de cerdo que alimentan esos biodigestores para producir biogás provienen de una granja porcina de 2.500 madres, que aporta sus efluentes como materia prima y que está prácticamente pegada a la planta bioeléctrica. “Todo lo traemos bombeando por un sistema de cañerías y el proceso es automático; y cuando llega a un nivel del tanque 4 que es el que recibe ese purín la bomba corta sola”, aclara.

Esos purines luego son mezclados con silo de sorgo. Pero la idea es alimentar el biodigestor con la cama de pollo que también se obtendrá de varias granjas cercanas. “Lo hacemos así porque es la alimentación que precisan las bacterias de adentro para que generen gas, a una temperatura de entre 37 y 38 grados y con un PH adecuado de 7 u 8”, describe.
Se podría decir que Ornella Lacelli está en el mejor de los mundos que puede estar una estudiante de ingeniería industrial que continúa con su carrera, porque en una bioeléctrica pasa por todos los procesos y conocimientos: biología, electrónica, mecánica y la lista sigue. “Mi carrera es muy amplia. Estoy contenta porque veo un poco de todo y encima lo hago en mi ciudad de origen que no es poca cosa”, resume con felicidad.
Acceder a este tipo de procesos no es tan sencillo en estudiantes como Lacelli. “Si bien la facultad tiene visitas a plantas yo nunca había estado en una bioeléctrica y tampoco es tan común ya que hay pocas en la Argentina”, asegura la técnica.En rigor, por ahora solo hay 11 plantas de este tipo funcionando en el país.
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]]>La entrada En General Alvear, Antonio Riccillo logró cerrar el círculo ganadero con biodigestores que generan electricidad a partir de los desechos animales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En esta segunda localidad, el grupo ganadero puso en marcha desde diciembre pasado -y luego de invertir cerca de 5 millones de dólares- un enorme biodigestor con capacidad de generar 1 Megavatio/hora, que es la electricidad que consume la pequeña ciudad cabecera del partido cuando no enciende los equipos de aire acondicionado. La novedad es que esa energía se produce a partir de los purines del criadero de cerdos y la cama de pollo de las granjas avícolas (aunque por ahora, en etapa experimental, también se usa silo de sorgo).

De esta manera, Riccillo le encontró la vuelta a su negocio ganadero a través de los biodigestores, dando un paso importante hacia una economía circular y más sustentable, porque permite crear energía y biofertilizante a partir de los desechos orgánicos y los efluentes pecuarios.
“Yo no soy ambientalista pero me encanta cuidar el ambiente. Los que producimos de modo intensivo tenemos una responsabilidad y vemos que con inversión mediante esto se subsana muy bien”, explicó Antonio a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Antonio Riccillo:
La nueva empresa se llama Bioeléctrica General Alvear y está ubicada al lado de las granjas porcinas (de hecho el purín llega por cañerías) y muy cerca de las avícolas. Comenzó a operar en diciembre de 2020, tras recibir la autorización para generar energía y subirla a la red. El motor que toma el biogás que surge del biodigestor y lo convierte en electricidad pertenece a la empresa Aggreko. Cuando Bichos de Campo visitó el lugar, lo pusieron a andar a más de 1 Mega de potencia, que será su velocidad crucero cuando termine la etapa de pruebas.

El grupo presentó un proyecto dentro del programa RenovAr 2.0, mediante el cual acordaron la generación ese Megavatio de potencia. “Para que tengan una idea, la zona urbana de General Alvear consume 1,4 megavatios y nosotros acá generamos 1 Megavatio. Por ende, si apagáramos los aires acondicionados podríamos darle electricidad a las diez mil personas del lugar”, dimensionó el titular del grupo Riccillo. Y todo a partir de los desechos de los animales criados en la misma zona.
Además de la generación de electricidad, los biodigestores les permiten entrar en otro negocio importante, el cual todavía está en etapa de definiciones pero promete incluso mucho más que el biogás: el del biofertilizante o “biol”. Es una suerte de abono que se obtiene del paso de los desechos animales por el biodigestor que conserva mucho de los fertilizantes orgánicos.
Riccillo, que ya piensa en pelletear ese compuesto, considera que el principal negocio del biodigestor estará en el biol. “Es muy buscado en el mundo. Hay lugares en Europa y zonas de viñedos sofisticadas que exigen el uso de estos biofertilizantes para que los productos puedan ser certificados. Argentina está en el inicio de esto: varios ya empezamos a generar este residuo y se va a crear un mercado para abastecer a cultivos orgánicos con este bioinsumo”, argumentó.
Este tipo de transformaciones no necesariamente se limita a los efluentes pecuarios sino que el biodigestor también pueden alimentarse con residuos del olivo, de los frutales del valle de Río Negro y hasta con derivados de la madera. “Todo tiene un desecho orgánico que puede ser utilizado para hacer biogás”, afirmó el empresario.
Riccillo ahora está haciendo intensas gestiones con la provincia de Buenos Aires y el gobierno nacional para conseguir el financiamiento necesario para un segundo proyecto de mayor envergadura y potencia. La nueva planta generaría el doble de la electricidad de la que ya montaron y se ubicaría a 30 kilómetros de distancia. Se alimentaria con los efluentes (la bosta y la orina) generados por el feedlot Transcom, que tiene capacidad para engordar 60 mil cabezas anuales, ya sean propias o como hotelería para terceros.
Se trata de proyectos muy costosos que requieren de claridad económica y jurídica. “Tienen una inversión muy importante, requieren de financiamiento y tienen una amortización a mediano y largo plazo. Se requiere de asistencia fundamental del Estado y por eso hay muy pocas plantas”, manifestó Riccillo. Por ahora son sólo 11 los biodigestores grandes que funcionan en el país generando bioenergía.
“Nos costó mucho desarrollar esta planta y lo hicimos en plena pandemia, lo que es doblemente meritorio. Tuvimos la habilitación comercial en septiembre y la inauguramos formalmente el 29 de diciembre de 2020”, se enorgulleció Riccillo.

“La Argentina tiene la posibilidad de generar muchos proyectos que tienen que ver con el trabajo, pero lamentablemente ese no es un tema que esté en discusión en la política diaria debido a que en la Argentina se habla poco de trabajo; se habla más bien de planes, cuando la manera de desarrollar el país es mediante la cultura de trabajo”, se lamentó el empresario que no oculta en ningún momento su pertenencia al peronismo.
-¿Es posible generar trabajo en ciudades pequeñas como General Alvear?
-Hay puestos que no podemos cubrir fácilmente porque no hay personas buscando trabajo en el interior. La gente tiene un plan y no quiere soltarlo porque si toma un trabajo en blanco lo pierde; por eso hay que trabajar tanto con los oficios y con los recursos humanos- respondió.
Ni empresario agropecuario ni empresario de la energía; Antonio Riccillo prefirió definirse como “un trabajador del agro tratando de lograr una economía circular con agregado de valor, con fuentes de trabajo y viendo gente con posibilidades”.
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]]>La entrada Con cama de pollo y purín de cerdo se alimenta a una nueva planta de biogás en General Alvear: Ya provee energía a la red nacional se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Dando cuenta de esto, este martes se inauguró una nueva planta de biogás en General Alvear, provincia de Buenos Aires, de la mano del plan Renovar, que apoya los proyectos que generen energías renovables. Su capacidad es de 1 MV y ya está aportando energía a la red nacional manejada por Camesa, con un contrato cerrado por 20 años.

“Estamos convencidos de que Argentina tiene un potencial importantísimo para generar estas cuestiones que tienen que ver con la producción y un medioambiente amigable. Ese es nuestro objetivo”, comentó a Bichos de Campo Antonio Riccilo, directivo del Grupo Riccilo, que llevó adelante este emprendimiento.
La planta se encuentra ubicada junto a una granja porcina de 2.500 madres, que aporta sus efluentes como materia prima para la producción del biogás. El purín de cerdo es mezclado junto a cama de pollo que se obtiene de una granja cercana, también propiedad del Grupo Riccilo.
“Mezclamos los dos productos y a través de un proceso biológico, que dura de 30 a 40 días, se produce biometano que se utiliza para el funcionamiento del motor que inyecta a la línea”, explicó el productor.
Del sustrato obtenido como residuo, la parte liquida es usada para el riego y la parte sólida será comercializada como biofertilizante. “Hoy Argentina no lo tiene y el mundo lo usa y lo demanda”, aseguró Riccilo.

De la inauguración realizada en las últimas horas participaron el jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, Augusto Costa; el ministro de Agricultura de la provincia, Javier Rodríguez; y autoridades de la Secretaría de Energía de la Nación y de Camesa. Todos los capitales que demandó el proyecto son nacionales.
El evento sirvió al grupo Riccilo para dar a conocer un segundo proyecto que tiene en carpeta: otra planta de bioenergía ubicada en el partido de Saladillo, esta vez con capacidad para producir 2 MV. Utilizará los residuos de una granja de cerdos similar, pero también los de un feedlot estabulado que cuenta con un sistema de limpieza automático.
“Nosotros juntamos lo medioambiental, la generación de una energía limpia y renovable, y el tratamiento de residuos, y en el final nos queda un sustrato que convertimos en productos. Somos argentinos apostando a la producción y hace 30 años que estamos en esto”, remarcó Riccilo a Bichos de Campo.
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]]>La entrada Luego de la feroz granizada, piden la emergencia para el sur de Mendoza se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Varios diputados de Cambiemos de Mendoza (Luis Borsani, Stella Maris Huczak, Luis Petri y Federico Raúl Zamarbide) ha presentando por estas horas un proyecto de ley para declarar en emergencia agropecuaria por desastre para todos los productores afectados en dicha región.

Hay numerosas explotaciones bajo riego afectadas en las localidades Los Compartos, El Ceibo, Bowen y La Escandinava, del Departamento de General Alvear; y de Jaime Prats, en el Departamento de San Rafael. Es el oasis productivo más sureño de los tres que tienen la provincia.
“Corresponde declarar en Estado de Emergencia Agropecuaria y/o Desastre Agropecuario a los predios rurales que hayan sufrido pérdidas de significación en sus cultivos, sobre la base de las denuncias formuladas por los productores y las verificaciones técnicas realizadas por el organismo competente”, consideraron los legisladores.
El Gobierno de Mendoza ya efectuó su declaración mediante el Decreto 1955/18, que da cumplimiento a la Ley provincial N° 9083 de Emergencia Agropecuaria. Pero la Nación también debe dar ese paso y por eso este proyecto de los legisladores nacionales mendocinos busca acelerar esos trámites.
El proyecto dispone que:
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]]>La entrada ¿Quién es Carlos Achetoni, el primer presidente de Federación Agraria que llegó de las economías regionales? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Entrando a General Alvear por la Ruta 188 lo primero que te encontrás es a mi pueblo, que es Bowen, que tiene la misma edad que la Federación Agraria, 106 años. Se fundó con la llegada del ferrocarril Sarmiento, que llegaba a General Alvear”, nos cuenta Achetoni en esta extensa entrevista. La familia Achetoni está allí casi desde el principio. Los abuelos paternos del dirigente venían de Italia, y aunque pasaron algunos años en Brasil, luego se radicaron en Mendoza. Los abuelos maternos vivieron un proceso idéntico, aunque diez años más tarde, cerca de 1920.
Achetoni espera que la zona bajo riego de General Alvear, cercana a San Rafael, alguna vez explote como sucedió con los dos grandes oasis de Mendoza, el que rodea la capital provincial y el Valle de Uco. Cree que eso va a suceder cuando se logre consolidar el corredor bioceánico que forma la Ruta 188, saliendo al Pacífico por el paso Pehuenches. “Los que falta allá en Chile es que se haga el puerto en Talca”, afirma. Ese paso cordillerano sería “de baja altura” y eso le daría mucha mayor operabilidad que el paso de Cristo Redentor, en el norte mendocino.
“Yo tengo fruta, ciruela, durazno. Y uva. La uva la elaboro en una cooperativa de la cual soy socio. Y la fruta la manejamos directo en el mercado de Buenos Aires. Mi finca tiene 7 hectáreas, soy un pequeños productor. Pero mis padres tenían una conexión con gente de Buenos Aires y nosotros continuamos esa actividad, buscando siempre acortar la cadena” comercial, relata el nuevo presidente de FAA.
Mirá la entrevista completa a Carlos Achetoni:
Nos disponemos, después de esta breve presentación, a hablar de política agropecuaria con el dirigente federado. Y lo hacemos hablando de su propia zona de origen, donde muchas fincas están siendo abandonadas por la conjunción de una crisis hídrica que ya lleva ocho años (fruto del calentamiento global y la falta de nevadas adecuadas) y la crisis económica que lleva en la Argentina mucho tiempo más.
“En este momento, con esta situación de mejora competitiva (y estamos anhelando que la inflación no diluya esta mejora competitiva) tenemos una amenaza. Si bien tenemos un potencial, que es poder desarrollar a los productores que están en pie y recuperar a los caídos, también tenemos la amenaza de que vengan capitales de la pampa húmeda o extranjeros y por dos mangos compren las fincas que están abandonadas y desplacen al sujeto tradicional de la zona”, advierte Achetoni.
El primer productor de las economías regionales que llega a la presidencia de FAA, sin embargo, dice que no hay mucha diferencia entre esta situación y la de pequeños productores de la región pampeana, el chacarero tradicional que ahora le toca representar. “Por ahí hay más potencial económico y menos demanda laboral en la pampa húmeda, por la posibilidad de tecnificar y trabajar muchas hectáreas con pocas personas. En las economías más intensivas, es inevitable que esté la mano humana y eso hace que haya una gran carga de empleo. Eso es quizás lo que por ahí establece una diferencia”, explica.
Pero de inmediato aclara que “es transversal la falta de rentabilidad en los pequeños productores”, ya que en muchas actividades “estamos por debajo de los costos y eso ha hecho que se vayan degradando las economías”.
A la hora de establecer por qué llegamos a esta situación, Achetoni se alinea con otras entidades del agro que cargan las tintas contra la elevada presión fiscal. “Hay una alta presión impositiva, esto es indudable. Si bien había bajado, ahora está volviendo a tener alta incidencia. Hay productos que llegan a la góndola con una superposición tan grande de impuestos que es una lástima. No podemos estar diciendo que queremos darle valor agregado a los alimentos si esos productos en vez de tener un premio tienen un castigo. Hay que buscarle la vuelta, porque ese proceso de valor agregado redunda en generación y contención de empleo”, razona Achetoni.
-Ante los últimos acontecimientos, ¿le parece que hubo una deserción del macrismo en materia impositiva?
-Hay que separar las cosas. Si hablamos de retenciones, nos dijeron que hubo una situación cambiaria y de grave crisis que ameritaba que tengamos que volver a un esquema de retenciones. Bueno, nosotros lo entendemos a pesar de que es un gran sacrificio. Lo que no entendemos en estos días es que intenten ir por más, elevando la carga impositiva sobre un mismo sector que ya está haciendo un esfuerzo.
-¿Por eso los productores comenzaron a manifestar su malestar con este gobierno?
-Es lógico el malestar con el gobierno. Pero también con el arco político en general. Cuando hay que hacer el esfuerzo, uno ve que el asalariado está haciendo el esfuerzo por haber perdido mucho poder adquisitivo, está bancando esta situación. El campo está haciendo el esfuerzo de participar con retenciones y quita de reintegros a la exportación. ¿Y el sector político qué está haciendo al respecto? ¿No hay allí ninguna cuenta para revisar? ¿Cuál es el esfuerzo que hacen ellos? La sociedad en su conjunto está esperando que haya un gesto del arco político, que humanice un poco la situación. Que muestren que entre todos vale la pena hacer el esfuerzo.
-Desde Agroindustria le van a contestar que ellos ya hicieron el ajuste echando de sus trabajos a cientos de personas…
-Yo creo que toda la gente que tenga y desarrolle su trabajo no merece perder el trabajo. El esfuerzo que decimos nosotros hay que hacerlo conde hay sueldos abultados, o donde se sumen las dietas, o en las jubilaciones de privilegio.
Achetoni, al asumir la conducción de la FAA, planteó un giro respecto de una posición cada vez más hostil hacia estas políticas de parte del ex presidente de la entidad, Omar Príncipe. Con el correr de los días, ratifica esta vocación por el diálogo y la negociación, aunque aclara: “Siempre tuve el pensamiento de mantener el dialogo, aunque a veces cambia el tono de voz. Lo puedo mantener sentado en una mesa planteando en una situación o arriba de un carro a la orilla de una ruta”.
Le consultamos entonces cuáles serán sus reclamos en las circunstancias actuales para elevar ante las autoridades. Achetoni dice que la prioridad es “pedir un financiamiento adecuado, porque la verdad es una lástima que estemos en una situación donde podemos crecer mucho si se cuida la competitividad, pero que a la vez no tengamos un financiamiento acorde y que estemos soportando reacciones colaterales de una corrida cambiaria y de una timba financiera que no es la nuestra”.
En ese sentido, caracteriza a los productores como “rehenes” del sector financiero. Y establece: “Es imposible pensar de que con esas tasas de interés podemos hacer viable una producción”.
Otra necesidad, a juicio del flamante presidente de FAA, es generar mercados de referencia para muchas actividades. “Hay sectores, como la leche o la producción de cerdos, que no tienen mercados referenciales y esta situación se presta a los abusos de la cadena. Lamentablemente mucho no se ha eso hecho en esta materia y vemos como consecuencia la desaparición de muchos productores”, advierte.
En ese aspecto, Achetoni dice que los pequeños productores “Necesitamos un estado virtuoso, porque acá lo del libre mercado solo no funciona si no hay un Estado virtuoso que esté arbitrando algunas posiciones”.
En ese sentido, Achetoni adelanta a Bichos de Campo que desde la FAA “estamos muy interesados en impulsar nuestro propio comercio en toda la Argentina, generando una llegada más directa de los pequeños y medianos productores al consumidor, no para que insertemos toda la producción, pero sí para generar un indicativo de precios. No para saltear la cadena sino transparentando situaciones donde hay concentraciones de rentabilidad”.
-¿Y qué lo llena de ser dirigente agropecuario?- le preguntamos a modo de despedida.
-Desde mis inicios en la actividad gremial siempre me movilizo poder cambiar la realidad del sector, porque uno veía las inequidades y los abusos que han existido casi siempre en la cadena. Dar una mano para que los productores que saben hacer las cosas no se fundan produciendo, que tengan una oportunidad de seguir desarrollándose en la zona rural del interior del país, cosa que se está resintiendo porque vemos cada vez más gente agolpada en los cordones de las grandes ciudades.
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]]>La entrada Omar Alonso: “En General Alvear hemos venido perdiendo una bodega por año” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Alvear, con 45 mil habitantes, tenía 50 bodegas, de las que hoy solamente quedan 12 en pie. O sea que en los últimos 20 años perdimos una bodega por año. Respecto de las fábricas conserveras, que son las que elaboraban duraznos, peras, ciruelas, etcétera, había 15 fabricas y ahora queda una sola, además de una pulpera”, relata Omar. Los números hablan solos de la fenomenal contracción de la actividad agroindustrial en ese estratégica área productiva mendocina.
En ese vergel, este directivo de la Asociación de Productores de General Alvear se ha especializado en las ciruelas para industria. Habla con pasión sobre ellas. “El proceso es así: se cosechan manualmente, porque es una ciruela muy chiquita, más chica que un damasco. Como tiene un alto contenido de azúcar, cuando está entre 24 y 28 Brix la cosechamos y la llevamos a los hornos de deshidratado”.
De la producción de ciruelas secas que hay en la zona el 95% se exporta y solo 5% se consume en el país. Los principales mercados son California en Estados Unidos, Europa, Rusia y Brasil.
Tan duro ha sido competir durante todos estos años que a Alonso Suganuma le cuesta, como a muchos productores, reconocer que la devaluación mejorará en algo los números de su actividad exportadora, al menos en la conversión a pesos. Aclara que la producción en el sur mendocino viene de quince años de retroceso. Habla de dos tipos de problemas, los “naturales y los de gobierno”.
“La crisis hídrica nos golpea muy fuerte. El agua de riego que usamos nos la provee la montaña, es la nieve que acumulamos en invierno. Peor la naturaleza nos está jugando malas pasadas. Todavía tenemos el agua del bendito río Atuel, que viene del deshielo. Con eso regamos nuestras plantas”, comenta. En total se riegan unas 30 mil hectáreas en todo el departamento, que también están expuestas al granizo y las heladas.
Sobre los otros problemas, los “políticos”, el directivo lamenta que “el gobierno nos pego una mala pasada. El atraso cambiario estuvo durante muchos años y recién ahora estamos con este dolar un poquito mejor”.
Bichos de Campo pregunta a Alonso qué hace falta para volver a industrializar a esa región que en otros momentos lo era. Responde: “Hace falta una fuerte política de Estado. Necesitamos créditos blandos a 7 o 10 años de plazo y con una tasa que no sea subsidiada pero si se pueda devolver. Las que rigen actualmente en el mercado, del 40% al 50%, son imposibles de devolver porque la rentabilidad del producto se ha ido nivelando hacia abajo y el productor gana cada vez menos”.
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