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La entrada En el oeste bonaerense, ni la cercanía de las elecciones permitió que se concretara la repavimentación de la malograda Ruta 33 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hace un mes, Daniel Colombo, presidente de la Sociedad Rural de General Villegas, dijo a Bichos de Campo que estaba entusiasmado con la versión que indicaba que “salía la licitación para el 26 de agosto”. La obra, según este trascendido, iba a significar “una inversión de 2.800 millones” de pesos.
Pero pasó un mes, nos fuimos acercando a la fecha de las elecciones, tema que ahora domina toda la agenda ya que están en juego espacios de poder entre la dirigencia política al servicio de la cual parece estar el resto de la sociedad. En este contexto, todo puede esperar, incluso ese tipo de soluciones a una ruta que por su mal estado dejó un número muy importantes de accidentes viales.

Colombo contó que “la licitación tendría que haberse realizado el 26 de agosto, pero por los medios los funcionarios dijeron que se pasaba 30 o 40 días por problemas administrativos y por la valoración de la licitación, cuando hace meses que están trabajando supuestamente en esto. No tenemos información seria, nadie de Vialidad vino a decirnos nada, todo lo comunican a través de los medios. Hay una molestia muy importante”, reflejó.
El dirigente rural dijo que no hay fecha cierta de nada. Contó que esta semana los sutoconvocados de la 33 se iban a reunir con el ministro de Transporte, Gabriel Katopodis, pero esa cita fue suspendida.
En una reunión, los autoconvocados decidieron no dejar de insistir hasta obtener una respuesta al histórico reclamo. Este corredor nacional une dos puertos significativos y muy importantes para el eje productivo: Rosario y Bahía Blanca.
Los vecinos y productores decidieron realizar un nuevo encuentro, previsto para el sábado 4 de septiembre a las 17 horas en la plaza principal de General Villegas. La idea es que en los pueblos del distrito y de los distritos vecinos también se lleve a cabo una reunión, el mismo día y en el mismo horario.

La licitación de la obra “estaba prevista en 2.800 millones de pesos, para hacer 97 kilómetros de ruta, pero hablan de que es 15% (menor del dinero que se necesita), pero yo creo que es bastante más” y ese podría ser otro motivo de la demora, explicó Colombo.
La reparación de esa ruta es de suma importancia para esa región bonaerense. Hasta julio de 2021 se contabilizaron 10 accidentes, el año pasado sumaron 83 con 13 víctimas fatales y 47 lesionadas. En 2020 se produjo un accidente cada 4,39 días en los que intervinieron 125 vehículos. En tanto los Bomberos de General Villegas informaron las siguientes estadísticas, solamente en su zona de intervención: en 2017 hubo 15 accidentes, otros 10 en 2018, 7 en 2019 y otros 7 el año pasado.
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]]>La entrada Los “Autoconvocados de la 33” reclaman que se repare urgente una ruta donde se produce un accidente cada cuatro días se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El objetivo de estos autonconvocados es que el reclamo llegue a las autoridades municipales, provinciales y nacionales. Aclaran que no tienen banderías políticas y que solamente son un grupo de vecinos e instituciones unidos y organizados para lograr que se repavimente la ruta 33, entre Rufino y Trenque Lauquen, un tramo que consideran en extremo peligroso y que ha causado muchos accidentes.
La 33 es un corredor que une los puertos de Rosario y Bahía Blanca. Según la estadística que dio a conocer este grupo de autoconvocados, “en lo que va del 2021 se contabilizan más de 10 accidentes, en tanto el año pasado se produjeron 83 accidentes, con 13 víctimas fatales y 47 personas lesionadas”.
El promedio es espantoso: En 2020 se produjo un accidente cada 4,39 días en los que intervinieron 125 vehículos.
En tanto, según el comunicado de prensa que difundieron, los Bomberos de General Villegas informaron las siguientes estadísticas, solamente en su zona de intervención: en 2017 hubo 15 accidentes, otros 10 en 2018, 7 en 2019 y otros 7 el año pasado.
Lo que esperan de máxima es que la ruta se transforme en una autopista debido a que además de intercomunicar a varios municipios, la utilizan mucho los camiones para el transporte de granos y hacienda.

Pero, como esa es una apuesta de máxima, al menos esperan “que sea una ruta segura”, según dijo Daniel Colombo, el presidente de la Sociedad Rural de Villegas, quien explicó a Bichos de Campo que “la 33 está en mal estado, esto lo vienen repavimentando hace 20 años y hoy si la agarrás un día de lluvia es difícil llevar el auto”.
El dirigente agropecuario se ilusionó frente a una versión que daba cuenta que “salía la licitación para el 26 de agosto y va a ser inversión de 2.800 millones y vamos a ver si esto se confirma”.
“Esperemos que esta vez se haga porque han pasado los gobiernos y esto siguió así”, dijo Colombo, quien agregó que “la obra consistiría en la repavimentación y construcción de las banquinas pero seguiría siendo una ruta”.

El trascendido periodístico despierta la esperanza de una reparación que llevará su tiempo, licitación mediante. Por eso los autoconvocados decidieron avanzar con su plan de acción, que incluye la firma de un petitorio que será alcanzado a los intendentes de cada uno de los cuatro municipios.
Además promueven la junta de firmas a través de la plataforma Change.org, realizaron un pedido de audiencia con Gustavo Arrieta, responsable de Vialidad Nacional, y promueven participación activa en el reclamo de todos los vecinos e instituciones de los cuatro distritos afectados.
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]]>La entrada El aporte de los productores de solo un partido bonaerense alcanza para cubrir ayudas sociales a todo el país se publicó primero en Bichos de Campo.
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Siempre me decía un experimentado productor y comerciante del campo: “Para entender un problemas, siempre achícalo a la realidad familiar o circundante y bajo ese lema entenderás los problemas más fácilmente”. En este caso, se trata de analizar lo que aporta solo un municipio en materia de retenciones y ganancias al erario nacional y para qué alcanzaría ese dinero.
Los datos de producción, extraídos del Ministerio de Agricultura para el período 2019/2020, son para el partido de General Villegas y corresponden a los cuatro principales commodities agrícolas: soja, maíz, girasol y trigo.
Tomando los precios actuales de los granos, calculamos cuánto aportan los productores por retenciones en el partido de Gral. Villegas. En pesos valuados a dólar de mercado serian 27.901.935.054 pesos.

En el caso del impuesto a las Ganancias se consultó a estudios contables que manejan datos reales de productores exclusivamente agrícolas, siendo sobre la facturación total un equivalente al 7% de la misma.
Así, para una venta total de granos de 744.246.798 dólares, el 7% equivale a 52.097.270 dólares. Tomando el tipo de cambio BNA al 21 de mayo resultan ser 5.183.678.321 pesos.
Es decir que entre los dos impuestos los productores de Villegas aportan unos 33 mil millones de pesos.
Por otro lado, el Decreto 261/21 otorga un subsidio extraordinario de 15.000 millones de pesos, por única vez, a las personas que hayan percibido en el mes de abril de 2021 las asignaciones familiares a monotributistas de categorías A y B y la AUH (Asignación Universal por Hijo) liquidadas en febrero de 2021, con un monto estimado total de 15.000 millones de pesos.
Y por otro lado se anunciaron 300.000 REPRO de 18.000 pesos para sectores “críticos como salud, los vinculados a gastronomía, hotelería, turismo y los asociados a esas actividades, además de algún sector del transporte”. Este aporte significa un importa de 5.400 millones de pesos.
Sumando ambos subsidios, el Estado pagaría 20.500 millones de pesos.
Por lo tanto, con lo recaudado por la producción de solo cuatro granos del partido de General Villegas alcanza y sobra para pagar estos subsidios, dejando incluso un excedente de 13.000 millones de pesos, que alcanzarían para otorgar otro subsidio a los Jefes de Hogar.
La sociedad civil en su conjunto debe saber lo que aportan los productores de solo un Municipio de la Provincia de Buenos Aires, que además no reciben ningún reintegro de estos impuestos en forma directa ni en infraestructura.
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]]>La entrada El director del INTA Gral. Villegas quiere un marco normativo que asegure la producción sostenible de maní en Buenos Aires se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se trata de un área con 70 comunidades, en las que existen diversas actividades agropecuarias, una de las cuales es la del maní, que, si bien tiene epicento en el sur cordobés, en los últimos años se ha venido expandiendo hacia otras jurisdicciones.
El maní es un cultivo que requiere de suelos más bien arenosos. Su gran particularidad es que es el único grano que crece bajo tierra, dentro de su “caja” o cascarón. Por ende, al momento de cosecharlo hay que primero remover el suelo para extraerlo y voltearlo, para que el fruto se seque unos días al aire libre. El “arrancado” del maní, según Carta, “puede traer algunos problemas si no se lo hace bien”, dado que es “como un arado” que puede provocar erosión edáfica.
“Si sobre ese cultivo de maní implantás un cultivo de cobertura, como puede ser el centeno, no pasa nada. Pero si la cosecha se prolonga hasta agosto, que es cuando comienza la época ventosa en esta zona, se corre el riesgo de que se te vuele el campo, porque al removerse esa tierra arenosa queda expuesta al viento”, manifestó.
Todo depende de la proporción de arena que haya presente en esos suelos. “Hay algunos con 70% de arena en su composición y otros con menos proporción. Te ejemplifico con La Pampa, donde se hacen cultivos en franjas. Entonces vos tenés la franja del maní y la franja del sorgo, y esto se hace para frenar la acción del viento”, explicó el director de la EEA General Villegas.
El directivo del INTA remarcó que están trabajando desde el organismo con el colegio de ingenieros agrónomos local y el de Trenque Lauquen para conseguir que la provincia de Buenos Aires dicte un marco regulatorio de manera tal que este cultivos se haga de manera sustentable.
Carta puso de ejemplo a La Pampa y San Luis, porque en ambas provincias cuentan una legislación específica para proteger los suelos productivos, a diferencia de Buenos Aires, que no tiene un marco regulatorio al respecto. “Con un marco legal un productor de maní podría estar inscrito y tener un plan bien armado por un profesional”, dijo el técnico.

Carta describió que las nomas provinciales vigentes permiten que “los productores inscriban al cultivo a través de un profesional y tengan seguimientos de cómo se hicieron las franjas, incluso satelitales. Y reciben penalidades si no hacen las cosas bien”.
Aclaró el directivo del INTA que no es está en contra de que se produzca maní en el oeste bonaerense y otros partidos de la provincia (entre bambalinas, se dice que los maniseros incluso llegaron a alquilar campos ubicados al sur de la ruta nacional Nº 5). “Lo que se busca es que se lo haga con un marco normativo adecuado. Para hacer maní se pagan hasta 700 U$s/ha de arrendamiento, un precio nada despreciable. Sólo queremos que se lo haga bien”, remarcó Carta.
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]]>La entrada Darío Carello convenció a su padre de reabrir el tambo en Bunge y ahora la pelean codo a codo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los Carello, padre e hijo, Rubén y Darío, son la excepción, porque creen, aun siendo pequeños productores, que vale la pena seguir en la actividad. “Cuando fundaron la cooperativa en 1944 se llegaban a juntar hasta 30 tambos en un circulo de 10 kilómetros. De hecho el equipo de Fútbol Club Bunge es denominado el plantel del Tambero, hasta que luego empezaron las idas y venidas con la política”, afirma Rubén Carello, en alusión a las sucesivas macroeonómicas que golpearon al negocio lechero.
Los Carello, pequeños productores que se instalaron en Bunge allá por 1905, siempre tuvieron tambo, hasta que en 2017 una gran inundación tapó todo de agua y los obligó a cerrar después de 110 años en la actividad. Cuando se fueron las aguas, un año y medio atrás, volvieron al campo familiar para reabrir la unidad lechera.
Tal como sucede en Oceanía, el renacido tambo de los Carello se sostiene gracias a que trabajan ellos mismos junto con un empleado. Si tuvieran que pagar más sueldos, sosrtienen, perderían plata en su establecimiento de 250 hectáreas.
“Antes era otra época, se trabajaba más, pero ahora se perdió hasta la cultura del laburo y cuesta encontrar personal para el tambo. Si encontrás uno tenés que cuidarlo”, dice Rubén, quien asegura que el tambo y el campo son su lugar en el mundo. “Pienso que me voy a morir acá”, reflexiona.
Su hijo Darío (38) fue el que le dio el empujón que necesitaba para reabrir el tambo. Antes de la inundación, producían unos 7000 litros diarios, mientras que actualmente están en torno a los 2000 litros.
Darío vive en el pueblo de Bunge. Los caminos de tierra para llegar hasta el campo se encuentran en estado calamitoso, la señal de celular es muy mala y no se han hecho obras que puedan llegar a evitar otra gran inundación como la de 2017. Pero ellos siguen: llevan la lechería bien adentro en el corazón.
Para Darío “el tambo es arraigo y su manejo es muy diferente del de otras actividades”. En sus recuerdos de la inundación de 2017 cuenta que “fue una lucha, cargando vacas, metiéndolas en una lomita, para venderlas y también alquilarlas”. El joven tambero declara que si tuviera que buscar un culpable por la inundación, sin dudas sería “la falta de obras: no podemos echar culpas de una provincia a otra”.
Si bien en los últimos meses el poder de compra de la leche que recibe el tambero perdió mucho, Darío dice que “al menos todos los meses tenés una moneda y la vas peleando”.
“Hay una gran brecha entre el valor de lo pagado en góndola y lo que le queda al productor”, se lamenta. Darío cree que “no deberíamos tener tanta carga impositiva; es terrible lo que pagamos en impuestos, una guasada de plata; si eso, en cambio, nos quedara en el bolsillo, seguro lo invertiríamos”.
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]]>La entrada Oscar Chapado conoció todos los sistemas de ordeñe: Pasó del banquito atado a la cintura a montar el segundo tambo robotizado de la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aunque la inundación que sepultó General Villegas hace tres años lo obligó a cerrar su tambo…
Los “aunque” son moneda corriente en la vida de Oscar Chapado, que siempre vuelve a la lechería debido a una extraña razón, que no tiene demasiada explicación: la lleva en la sangre.
Su último regreso fue el más impactante. En 2018 invirtió mucho dinero -y en dólares- para montar el segundo tambo robotizado que hubo en el país. Curiosamente el empresario explica esta robotización en que quería “humanizar” el trabajo tradicional en el tambo, apostando a jornadas laborales no tan sacrificadas, vacaciones y feriados. También apuntó a lograr un mayor bienestar animal, que se traduzca en un aumento de la producción.
Es que mucho antes de esto, Oscar pasó por todos los métodos conocidos de ordeñe. “Aprendí a ordeñar antes que a peinarme. Empecé a ir al tambo con mis viejos cuando yo tenía 7 años. Como no había otra cosa que hacer, nos divertíamos en el tambo. Entonces se ordeñaba a mano, con el banquito atado a la cintura y el balde de aceite Patito de 5 litros. Los mayores se deben acordar de lo que digo”, contó Oscar a Bichos de Campo.
Aquella foto mutó luego a un tambo con ordeñe mecánico de 4 bajadas, primero con bretes a la par. Y así, hasta llegar a tener un tambo con 20 bajadas. Oscar llegó a tener tres tambos, uno propio y dos alquilados, con una producción que alcanzaba los 16 mil litros de leche en 2015, antes de la gran inundación.
Mirá le entrevista completa a Oscar Chapado:
El salto hacia la robótica lo dio cuando vio necesario humanizar el trabajo del tambo. “A mí no me gusta que la gente haga el sacrificio tan exagerado de trabajar todos los días, sin feriado y sin vacaciones. En un tambo convencional, una familia trabaja hasta 18 horas”, dijo. Es que a eso está acostumbrado el sector: ningún ordeñe se detiene ni se demora, ni siquiera en un día de tormenta eléctrica.
Para Chapado, que instaló tres robots importados de Holanda, los robots son todo lo contrario a la idea del reemplazo del trabajo humano, pero ahora el personal se utiliza para otras cosas. “Precisás más gente. En un tambo tradicional de 200 vacas, con dos personas haces todo. Acá somos 5 o 6. Y Trabajamos 6 u 8 horas cada uno. Es un trabajo de oficina, nada más que no estás en la oficina. Estas atrás de las vacas”, aseguró.

Oscar, de todos modos, no dejó nunca de ir a primera hora de la madrugada, cerca de las cuatro, cuando en el planteo tradicional se aproximaba el primer horario de ordeñe. Es la costumbre y la obsesión porque todo en su renovado establecimiento funcione de maravillas. Muchas veces no tiene demasiado qué hacer, pero se queda allí observando fascinado la gran cantidad de datos que los robots recogen de cada una de las vacas en el momento en que éstas deciden ser ordenadas. No solo miden la cantidad de leche que producen. Controlan si han comido bien, si no tienen enfermedades y otros muchos etcéteras.
Con los robots haciendo casi todo el trabajo de ordeñe, y las vacas moviéndose por libre voluntad hacia el corral, la mano de obra se ocupa ahora de cuestiones centrales para obtener una mayor productividad de leche por animal. El mantenimiento de los robots, que solo se apagan un par de veces al día para hacer una auto limpieza, está a cargo de la empresa fabricante.
No hay que olvidar a la protagonista central: la vaca. Gracias a la implementación de esta tecnología, el foco de atención pasó a estar puesto en la sanidad y alimentación, en el estado de los caminos por los que circulan las vacas e incluso en la calidad de suelo sobre el que duermen. Con los robots, las vacas pueden entrar y salir libremente del tambo y elegir cuando ordeñarse. “Esto es el bienestar animal”, nos dijo Chapado varias veces.
“Cuando tiene el deseo de ser ordeñada, las vacas tienen un plus de litros por día de un 10 o 15%. No es poca cosa”, indicó Chapado. Y agregó que está más entusiasmado ahora que cuándo decidió implementar los robots hace dos años. “Me gusta mucho este sistema. Si bien hay que estar todos los días como cualquier tambo, es un trabajo más saludable”, insistió.
Pero con el escenario que el sector experimenta, con una producción similar a la que el país tenía hace 30 años aunque con muchos menos tambos, este productor sabe que su caso es excepcional y que es difícil llegar a una rentabilidad sostenida que le permita a otros tamberos amortizar este tipo de inversiones. En su caso, el dinero que gastó en los robots lo obtuvo de otra actividad.
“Si tenés un crédito accesible podes llegar a acceder a esta tecnología. Hoy por hoy, con las tasas que hay no llegas nunca. Con la lechería te terminás fundiendo. Se necesita estabilidad y un camino a donde se vea la luz adelante”, concluyó.
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]]>La entrada No solo se desperdicia agua lavando el auto: Alicia Otero, del INTA Villegas, recomienda usar un curioso rabasto con rueditas antes de manguerear las instalaciones del tambo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Luego de hacer un exhaustivo estudio sobre 20 establecimientos de todo tipo y tamaño, el grupo liderado por Alicia detectó que el mayor ahorro del vital elemento podía producirse cambiando hábitos, ya que el mayor desperdicio de agua se daba cuando los tamberos manguereaban los corrales de ordeñe, para limpiar los desechos de las vacas. Por eso, entre otras cosas que están estudiando, fabricaron un singular rabasto con rueditas, que permitiría agrupar esos residuos orgánicos antes del lavado, reduciendo considerablemente el uso de agua.

Alicia recuerda que cuando General Villegas sufrió una grave inundación en 2017, muchos tambos de la zona debieron replantear su actividad y hasta hubo cierre de establecimientos. “El golpe fue muy duro. Muchos tambos cerraron y tuvieron que sacar sus vacas. Aguantaron condiciones muy duras porque fue muy intensa la inundación y muy larga en el tiempo. Fueron muchos días en que se tuvo que sacar la leche como se pudiera y tratando de alimentar y poner a las vacas en el poco terreno seco que quedaba”, dijo Otero a Bichos de Campo.
“Muchos tambos pequeños no pudieron reabrir y hay otros que aguantaron y se recompusieron. Hoy podemos decir que en la zona más afectada la lechería está nuevamente de pie aunque con los mismos problemas estructurales que preocupan a la actividad, tales como los caminos que no mejoraron en la proporción que quisiéramos como para aguantar otro episodio como el que vivimos”, agregó Otero. La disponibilidad de agua es uno de esos temas cruciales y de allí la mirada del INTA sobre el uso de este recursos.
Mirá la entrevista a Alicia Otero:
La especialista del INTA remarcó que más allá de que los tambos tienen por lo general una buena imagen social porque “no son tan extractivos como la agricultura”, el tema ambiental es un aspecto a “mirar con cuidado a partir de que los sistemas se están intensificando y las cargas animales están subiendo; del mismo modo hay que atender el manejo de efluentes y el consumo de agua, ya que más del 80% de la leche es agua”.
Los tres grandes consumos de agua que se dan en un tambo son, según los datos que maneja Otero, “el consumo de agua potable de la gente que vive en el tambo; luego la bebida de los animales, ya que una vaca precisa cerca de 100 litros de agua por día; y el tercer componente es el uso del agua para la higiene y el ordeñe en el establecimiento”.

Puntualmente se refirió el relevamiento que hicieron en 20 tambos de la zona, para evaluar cómo era el consumo del agua para ese último destino. “Queríamos cuantificar dónde se daban los gastos de agua, ya fuera para lavar la maquina de ordeñe, o cuando el ordeñe se hiciera con lavado de los pezones o cuánto se usaba para el lavado de los pisos”, informó.
La conclusión fue que “el mayor consumo de agua está en el lavado de los pisos”, al manguerear la bosta de las vacas. Por esta razón la recomendación del INTA Villegas es que primero se empujen esos desechos. Para eso diseñaron un rabasto con rueditas que facilita la recoleccción de la bosta primero en seco. Luego, el lavado de los pisos demanda un mucho menos consumo de agua.
“Durante el ordeñe las vacas están encerradas en un corral donde bostean y todo ese bosteo por lo general se arrastra con agua. Por eso proponemos que primero se arrastre con un rabasto y luego se limpie con agua”, afirmó Alicia. Agregó que otra propuesta es que ese bosteo podría ser aprovechado para generar subproductos como el biogás.

Lo cierto es que el manejo de los efluentes con volúmenes de agua más reducidos se haría más eficiente, y sobre todo teniendo en cuenta un aspecto que remarcó Otero, y es que la actividad lechera se está intensificando cada vez más.
“Así como presupuestamos la base forrajera, los silos y la producción, nos falta programar y saber qué recursos tenemos y para cuánto nos alcanza. Si no prestamos atención corremos el riesgo de quedarnos sin recursos y eso hace insostenible la actividad. No puede haber tambos sin agua, y ya estamos observando cómo hemos salinizado o empeorado la calidad de esta”, explicó la profesional.
La entrada No solo se desperdicia agua lavando el auto: Alicia Otero, del INTA Villegas, recomienda usar un curioso rabasto con rueditas antes de manguerear las instalaciones del tambo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿Por qué se debería eliminar el barbecho químico? Dos especialistas del INTA Villegas describen paso a paso todos los beneficios y desafíos de los cultivos de cobertura se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA General Villegas, en el oeste bonaerense, deben haber sido los primeros en comenzar a investigar con profundidad en el país este tipo de alternativas, cuyo principal objetivo es prescindir del barbecho químico y evitar los daños colaterales de la agricultura convencional sobre los suelos y el medio ambiente. Allí, dentro del predio de la colonia La Belita, se hacen ensayos “de larga duración” con cultivos de cobertura desde 2003. Es decir, hay 17 años cumulados de evidencias.
Tal como su nombre lo indica, estos cultivos “de cobertura” permiten cubrir los lotes agrícolas entre la cosecha de un cultivo de renta y la siembra del otro. Uno de sus beneficios es evitar la aparición de determinadas malezas que luego requerirían de glifosato o de algún otro herbicida. Pero el principal objetivo agronómico de evitar este periodo de latencia es proporcionar nutrientes a los suelos y desencadenar los procesos de enriquecimiento de los micronutrientes que allí viven.
En la EEA Villegas, los agrónomos Mirian Barraco y Walter Miranda mostraron a Bichos de Campo esos ensayos. este es un resumen de aquella visita:
https://youtu.be/OiSyjvdYtzM
“Dejando el suelo desnudo corremos el riesgo de que se vuele o de que se produzca erosión debido al viento o el agua. En zonas semiáridas como La Pampa, San Luis o parte del norte del país se ve más el efecto del viento, pero también se puede generar erosión hídrica cuando el suelo está desnudo, ya que el agua a veces no ingresa como se cree”, dijo Barraco.
Acerca del barbecho químico convencional al que se suele apelar en el campo, la agrónoma explicó que el mismo “tiene un cultivo de cosecha, por ejemplo la soja, que luego de ser trillada en abril o mayo deja el suelo desnudo o el lote en descanso durante el invierno, y al cual se van aplicando, por lo general, herbicidas como glifosato y otros residuales para controlar la aparición de malezas o malezas ya emergidas”.
En la tarea de “vestir” o cubrir al suelo, Barraco comentó que “en lugar de dejar el suelo desnudo, inmediatamente posterior a la cosecha de soja en marzo o abril, sembramos un cultivo de cobertura. Es como que estamos cosechando y viene la sembradora por detrás. Ese cultivo se siembra para que crezca en invierno, cubra y proteja al suelo para que no se vuele y capte nutrientes, y crecerá hasta tanto yo determine interrumpirle su ciclo para preparar el lote para el próximo cultivo en primavera”.
Para Barraco, un suelo cubierto siembre queda más protegido. “Lo hacemos más que nada para meterle materia orgánica a los suelos y mejorarlos desde la fertilidad química, para darle raíces y mejorar su porosidad y estructura”, remarcó.
Por su parte, Miranda mostró dos terrones de tierra diferentes, uno que provenía de un barbecho químico que se hizo en el invierno y que tenía una rotación de maíz- soja, y otro bloque que provenía de unos pocos metros más allá, de un ensayo de cultivos de cobertura, en este caso una vicia y triticale que se sembraron a fines de abril y principios de mayo y a los cuales se les pasó el rolo y se les aplicó una dosis mínima de fitosanitarios para ayudar a su control.
“El suelo de barbecho químico se parte en bloques grandes ya desde la parte más superficial, está más compactado y tiene menos porosidad, lo que hace que el agua no penetre. En este caso no es tan grave porque tiene rotación soja- maíz, pero sería peor si fuera soja sobre soja”, describió el agrónomo de General Villegas.
Por el contrario, Miranda declaró que el otro bloque de suelo al que se aplicaron cultivos de cobertura- vicia y triticale, “se ve todo migajoso, granular, es decir, bien poroso y no se rompe en grandes bloques, se desarma sin ningún problema y fíjense también la humedad y el nivel de raíces que hay allí”.
Miranda manifestó que “cuando el suelo está bien poroso tiene mejor captación de agua y aire, ya que necesitamos también del oxígeno para que las raíces respiren y colonicen; no olvidemos que las raíces también van por los mismos poros por los que corre el agua y cuando tenemos gran cantidad de raíces mejoramos la porosidad del suelo”.
La microbiología del suelo es una pieza importante del proceso de mejora agronómica. “Cambia mucho un suelo con gran cantidad de raíces y cobertura viva respecto de otro que tiene periodos largos sin raíces vivas. Por ejemplo, si ves una raíz de vicia verás muchos nódulos, es que hay una bacteria que está fijando nitrógeno del aire, es decir, estamos fertilizando un cultivo como la vicia fijando nitrógeno de modo biológico, desde el aire. Una raíz como la de vicia ayuda a la descompactación del suelo”, relató Miranda.
Hay -por ahora- cerca de 25 cultivos diferentes para vestir o cubrir un suelo. Barraco destacó que “a modo general podemos tener especies gramíneas como el centeno, que en general se usaba como verdeo de invierno para alimentar la hacienda, pero también tenemos otras gramíneas como el triticale, el trigo, la cebada, el ryegrass, las cebadillas o las avenas; y también podemos tener especies leguminosas como la vicia o los tréboles, que pueden fijar nitrógeno del aire”.
Los cultivos de cobertura, a su vez, pueden combinarse para sembrarse más de uno a la vez, pero hay una serie de recaudos a tomar. “Pensemos que cuando se siembran cultivos de cobertura en mezclas, esas especies compiten entre sí, por lo cual hay que pensar que podamos combinarlos sin que alguna salga perdiendo. Las gramíneas como centeno y triticale tienen un crecimiento muy alto durante el invierno, y en cambio la vicia tiene un crecimiento más lento, por ende si combino una vicia con un centeno o con un triticale, tengo que bajarle la densidad de siembra a ese centeno o triticale porque sino terminan ahogando a la vicia sin dejarla prosperar”, explicó Barraco.
En función de cómo vestir un campo, la agrónoma declaró que “todo depende de cómo venga la secuencia de cultivos del productor. Muchas veces cuando hay un campo con mucha soja que ya es una leguminosa y le falta cobertura al suelo, se opta por poner gramíneas que cubran el suelo aportándole densidad de raíces que compitan con las malezas. Cuando uno piensa en sembrar maíz después de un cultivo de cobertura, se suele pensar en poner vicia porque esta aporta nitrógeno que es costoso si deseo aplicarlo de forma química, y así reduzco el uso de fertilizantes”.
Queda claro que ningún vestido o cultivo de cobertura es igual al otro y que hay que aprender a combinar los colores o variedades de las prendas. “Hemos probado mezclas de centenos con vicia. El centeno crece de modo más temprano y la vicia de modo más tardío, de modo que en los primeros días de septiembre ya tenemos el centeno listo para secarlo o quemarlo, pero a la vicia aún le falta desarrollo para florecer que es el momento en que obtendrá la máxima capacidad de fijar nitrógeno del aire”, resaltó Barraco.
En esta parte del relato, los agrónomos explicaron que una vez implantado un cultivo de cobertura, luego hay que ver la forma de interrumpirlo para pasar a sembrar un cultivo de renta como puede ser la soja o el maíz, por poner ejemplos.
“Hay dos formas de interrumpir un cultivo de cobertura: secándolo de modo químico o pasándole el rolo para acostarlo y poder sembrar encima; todo depende de los objetivos que se tengan. Si yo voy a rolar al cultivo de cobertura tengo que sembrarlo con una densidad óptima, tengo que sembrar una especie alta y tengo que fertilizarlo para que llegue al momento fenológico de modo más temprana. Para el rolado se usan especies altas como el centeno o el triticale. No puedo rolar por ejemplo un trigo o una avena petisa, porque cuando se rolan se vuelven a parar”, explicó Miranda.
En cambio, cuando se interrumpe el ciclo de un cultivo de cobertura de modo químico, ahí se puede usar cualquier especie de cobertura porque quedan en pie. “Lo que tengo que tener es la máquina en buenas condiciones para poder sembrar otro cultivo arriba de esa cobertura”, dijo el agrónomo.
Según Miranda, no es necesario interrumpir el cultivo de cobertura antes de entrar con la sembradora. “En años secos como este, si no tengo una napa de calidad cerca tengo que interrumpir el cultivo de cobertura de modo más temprano para acumular agua y no resentir al cultivo posterior, pero si tengo una napa cerca y corro el riesgo de que haya precipitaciones superiores a lo normal que me podrían generar encharcamientos, en esos casos se implementan las llamadas siembras en verde, es decir, se deja el cultivo de cobertura y se pasa la sembradora cuando el cultivo está todavía verde”, desarrolló.
Para ponerlo en criollo y siguiendo con el caso de “vestir” al suelo, si me visto de fiesta voy a sembrar soja que es el cultivo que me va a dejar dinero, pero también puedo ponerme el vestido de fiesta encima del pijama. “Yo puedo interrumpir el cultivo de cobertura de modo químico, puedo rolarlo de modo mecánico o puedo sembrar por encima de este cuando aún está verde; también puedo sembrar el cultivo de cobertura en el entresurco una vez sembrado el cultivo se renta. Esto necesita más desarrollo pero es lo que se viene en concepto de siembras en verde”, precisó el agrónomo del INTA General Villegas.
“Podemos tener distintos tipos de cultivos de cobertura. En nuestro ensayos hemos llegado a tener entre 10 a 11 mil kilos de materia seca que después quedan sobre el suelo. Sólo debemos considerar que, en la medida en que tengamos rastrojos muy voluminosos, debemos tener un tren de siembra con cuchillas cortadoras buenas para que se pueda cortar ese rastrojo y así no tengamos atoraduras o desuniformidades en la siembra”, advirtió Barraco.
En general, la descomposición de los cultivos de cobertura depende mucho de las condiciones ambientales. De acuerdo a Barraco, “si tenemos buenos periodos de lluvias y temperatura tendremos muy activa la microbiología del suelo y lo va a enriquecer más al descomponerse. En el caso de una especie como una gramínea la descomposición es más lenta, porque este rastrojo tiene mucho carbono y poco nitrógeno en su chala, entonces a los microorganismos del suelo les dará más trabajo digerirlo. A medida que atrasamos la interrupción de cultivo de cobertura, tendremos un cultivo más lignificado o encañado, por ende será más difícil de masticar por los microorganismos del suelo, aunque tarde o temprano serán alimento para este”.
En el caso de las vicias, la agrónoma enfatizó en que “estamos trabajando mucho para incorporarlas antes de un cultivo de maíz tardío porque estas fijan mucho nitrógeno de modo biológico. Hemos medido que aquellas vicias que tienen de 5 mil a 6 mil kilos de rastrojo tienen en su biomasa más de 100 kilos de nitrógeno almacenado, que se irá descomponiendo y entregando al maíz. Por eso, cuando tenemos diferentes especies antecesoras a un maíz tardío tenemos que ver esa sincronización, porque si siembro un centeno antes de un maíz tardío, que tarda más en descomponerse, la entrega del nutriente no estará tan rápida”.
En este punto, los agrónomos coincidieron en que los cultivos de cobertura sirven para ahorrar uso de agroquímicos y mejorar el impacto ambiental. “Si uno utiliza más fitosanitarios el impacto ambiental será mayor pero si usamos cultivos de cobertura desde que sembramos hasta que se interrumpa su ciclo el impacto ambiental será 0”, dijo Miranda.
Es que los cultivos de cobertura compiten con las malezas por nutrientes, y de acuerdo a Miranda, a su vez “hay algunas especies de cultivos de cobertura que contienen la llamada alelopatía, que consiste en la liberación de sustancias químicas al suelo que tienen un efecto de inhibidores de crecimiento, haciendo que no crezcan las malezas, y esto no está solo presente en los cultivos de cobertura como por ejemplo, el centeno, sino también en especies arbóreas, debajo de plantas de eucaliptos”.
El costo de aplicar cultivos de cobertura se asemeja al costo de hacer un barbecho químico e incluso a veces está un poco por encima de ese valor, pero según los agrónomos del INTA General Villegas, son muchos más los beneficios que llegan al suelo por usarlos. “Si haces un análisis de suelo y te falta fósforo llamas a la agronomía y encargás la compra de ese insumo, pero si te das cuenta de que te faltan poros en el suelo ¿Qué hacés? Los cultivos de cobertura, a través de sus raíces, mejoran la porosidad de los suelos”, explicó Miranda.
De hecho, según Miranda, “está demostrado que con un año de uso de cultivos de cobertura se mejora la porosidad de los suelos. ¿Cómo le ponés valor a eso? O la cantidad de toneladas de raíces que estás dejando y que a lo largo del tiempo se transformarán en materia orgánica. Todo eso está faltando hoy en la valoración económica de los cultivos de cobertura”.
“Acá trabajamos con muchos productores y tenemos casos de algunos que están a punto de vender bonos de carbono. Ellos hacen análisis en el tiempo y en función de si ganaron materia orgánica o no podrán vender determinada cantidad de bonos de carbono; es ahí cuando se empiezan a valorar otras cuestiones. Esto también impacta en la mirada social acerca de la forma de producir”, enfatizó Miranda.
Ahora bien, pasar del chip del barbecho químico al de los cultivos de cobertura requiere de cierto adiestramiento. Por eso los agrónomos aconsejaron que si nunca antes se trabajó con ellos, que se empiece por una sola especie porque cuando se tienen mezclas de especies con tamaños de semillas diferentes hay que lograr una mezcla homogénea y regular la profundidad de siembra de cada una.
“Un productor que va con una pala detrás de la camioneta ve más cosas que aquel que lo mira medio de costado. El tema de la maleza es muy visible pero la mejora de la porosidad del suelo, el incremento de la materia orgánica y el crecimiento de la actividad biológica del mismo implican tomar una pala para ser observados”, coincidieron.
Por otro lado, bastante atrás queda después de estos ensayos el mito sobre que el hacer cultivos de cobertura reduce la disponibilidad de agua para cultivos de renta como la soja y el maíz. “Nosotros hicimos muchos ensayos desde 2003 a hoy y mostramos que si interrumpimos en el momento justo al cultivo de cobertura no tendremos menos agua en el momento de siembra del cultivo de soja, porque más allá de que ese cultivo de cobertura necesita recurso hídrico para crecer al principio, no limita el consumo posterior de agua de parte de la soja”, concluyó Barraco.
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]]>La entrada En General Villegas se aprobó una regulación sobre agroquímicos que prohíbe ciertos productos específicos en zonas periurbanas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De los dos proyectos iniciales, uno de Juntos por el Cambio y otro del Frente de Todos, se llegó a la redacción de uno en forma conjunta, aunque esto no dejó a todos conformes.
El artículo que más conflicto generó fue la definición de un área de exclusión: el Frente de Todos estipulaba que debía ser de 300 metros, mientras que la oposición optó por no definirla. Después de varias consultas al CIAV, se estableció que ese primer cordón sería de soplo 40 metros.
“Estamos convencidos de que utilizando los productos que corresponde y las técnicas que hay disponibles, hoy lo de la franja es un detalle. Es más importante el control y cuidado que la franja física en sí”, señaló Dorna.
El proyecto define además un segundo cordón, o área de amortiguamiento, que será de 300 metros, aunque no fijos: podrán ampliarse en caso de chocar con un alambrado y superar así la cantidad fijada. Dentro de este cordón sólo podrán usarse productos de banda azul o verde y quedan prohibidos los siguientes compuestos: 2,4 D (en todas sus formulaciones), Picloram, Paraquat, Atrazina y Clorpirifos.
“La novedad de General Villegas es que excluyen productos con nombre y apellido”, afirma contento el presidente de CIAV. A diferencia de la ley provincial, que prohíbe el uso de algunos productos entre octubre y marzo, por su volatilidad en momentos de mucho calor, General Villegas definió su prohibición, dentro de ese primer y segundo cordón para todo el año.
Otro punto novedoso es que la aplicación de productos dentro de esta área de amortiguamiento deberá ser fiscalizada por un ingeniero agrónomo, inscripto en la municipalidad y con el curso de fiscalizador del Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia al día.
En cuanto a la fumigación aérea, se deberá realizar a 1.500 metros de cualquier zona periurbana. “Eso se venía respetando porque vos le pedías que fumigara cerca del pueblo y directamente te decía que no. Una máquina va a 70 centímetros del suelo y un avión a tres metros y medio, por lo que una deriva es inmanejable.”, aseguró Videla Dorna.
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]]>La entrada José Luis Formica puso cámaras e identificó al ladrón de sus ovejas, pero la policía archivó su causa por “falta de pruebas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Tengo más de 30 denuncias realizadas por robo de animales”, contó a Bichos de Campo. Cansado de los robos y de hacer denuncias que no llegaban a buen puerto, José puso hace tres años un grupo de cámaras de seguridad de circuito cerrado en la entrada del corral de ovejas, cuya grabación le quedaba guardada en el disco de las cámaras. De este modo, al día siguiente podía repasar las reproducciones. Y así fue que pudo comprobar que por varias noches le robaban ovejas y hasta logró identificó al ladrón.
Mirá la entrevista completa realizada a José Luis Formica:
José, que tiene un campo de 400 hectáreas, aseguró que “en uno de esos videos vi al ladrón sacándome las ovejas. Tal es así que ni cuenta se daba de que había cámaras, y pasaba por debajo como si nada. Así que está bien identificado”.
Luego relató: “Le di las filmaciones a la policía. A los dos o tres días volvieron a robarme. Quisieron sacarme incluso chanchas, porque también tengo criadero de cerdos, pero como eran tan grandes, decidieron volver a carnearme ovejas, ya que eran más chicas. Y no eran los mismos que las otras veces”.
“Pero en todos los casos, aunque se sepa quién es, la policía siempre termina archivando mis causas por falta de pruebas”, se lamentó.
“Ya ni hago denuncias. ¿Para qué? Pierdo todo un día haciéndolas y después no pasa nada. Lo más vergonzoso de todo es que pasamos con la policía por la puerta de la casa del ladrón, que está vestido del mismo modo que cuando fue a robarme, y cuando se pide la orden de allanamiento van a las casas de al lado pero no a la del ladrón. Es no sólo vergonzoso, sino hasta sospechoso el accionar de la policía”, evaluó Formica.
Ver: Le roban las ovejas y filmó al ladrón. Consecuencia: le roban más ovejas
José no sólo tiene criadero de cerdos y producción de ovinos, sino que desde mucho antes se dedica a la agricultura extensiva. En realidad tuvo que apostar a la cría de animales por las inundaciones que sufrió, producto de canales clandestinos realizados por otros productores de la región, según denuncia. “La última inundación más grande que tuve fue hace 4 años atrás. Incluso denuncié a varios productores porque hay canales clandestinos que derivan toda el agua y baja hacia mi campo”, describió.
“Estoy en juicio con la municipalidad por no pagar la tasa vial. ¿Saben por qué no me tomaron la emergencia? Porque me faltaba el pago de la primera cuota del 2017, siendo que el campo ya estaba inundado”, respondió Grant con ironía.
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