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La entrada Se lanzó la ofensiva kirchnerista para echar a todos los representantes de la producción agropecuaria de la conducción del INTA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La ofensiva del kirchnerismo es tan burda que incluso arrasaría con las dos sillas que agrónomos y veterinarios tienen en el Consejo Directivo del INTA, en representación de las universidades nacionales. A los profesionales del agro se les reservaría simplemente un papel como asesores.
Desde hace décadas que dirigentes de la Mesa de Enlace y de los grupos CREA participan en una conducción mixta del Consejo Directivo del INTA, que es el máximo nivel ejecutivo de este instituto. En los últimos meses, sectores sindicales y de organizaciones campesinas alineadas con el gobierno plantearon que esa representación debería ser ampliada a otras expresiones del agro. Pero siempre hablando de nuevos representantes de las actividades productivas en la conducción, no cercenando esa participación.

Ahora un proyecto firmado por dos diputadas del Frente de Todos (FdT), la fueguina Mabel Caparrós y la salteña Alcira Figueroa (que reemplazó al tristemente célebre diputado del teta-gate), plantea un escenario completamente diferente: Se pretende erradicar toda presencia de los productores -cualquiera sea su agremiación- y de los profesionales del agro de la conducción ejecutiva del INTA, que quedaría solamente en manos de funcionarios.
Según esta iniciativa, presentada el pasado 13 de agosto, el Consejo Directivo de INTA deberá estar integrado por 8 personas (dos menos que en la actualidad), pero sin representantes de las entidades rurales, ni de AACREA, ni de las Universidades públicas.
La iniciativa propone que el presidente y el vicepresidente sean nombrados por el Poder Ejecutivo, y que los seis vocales titulares que los acompañen representen al Ministerio de Agricultura, al Senasa, al Ministerio de Ambiente, al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) y que haya dos vocales en representación de las provincias.
Es decir, todos representantes del sector público. Ninguno del sector privado o del sector académico.
El proyecto de las dos diputadas kirchneristas propone modificar también el artículo 6 del Decreto-Ley 21.680,dictado por el gobierno militar de 1961, para definir que la nueva conducción del organismo se componga en mitades iguales entre mujeres y varones. “El Directorio deberá conformarse con paridad de género”, define. Y agrega que “La persona presidente y vicepresidente no podrán pertenecer al mismo género”.
Eso es algo que sucede ahora, ya que la presidente del INTA es una técnica llamada Susana Mirassou y el vicepresidente un ingeniero forestal llamado Tomás Schlichter, ambos designados por el Poder Ejecutivo.
Pero lo que cambiaría por completo si esto prospera es el resto de los vocales que integran el Consejo Directivo. Actualmente son ocho, en representación del Ministerio de Agricultura, de las Facultades de Ciencias Agrarias, de las Facultades de Ciencias Veterinarias, de AACREA, de Coninagro, de CRA, de Federación Agraria y de Sociedad Rural Argentina.
Este es el texto del proyecto de ley de las dos diputadas oficialistas:
Proyecto 3448-D-2021
En esta iniciativa, la participación de los sectores productivos en la conducción, según se dispone en el artículo 2°, quedará reducida a un Consejo Asesor. Allí sí se respeta la participación de dos representantes de las carreras afines, pero se pulveriza la representatividad de los productores organizados en las entidades gremiales de la Mesa de Enlace y de AACREA. Se define solo que habrá “un representante de las cooperativas de productores; un representante de las asociaciones de productores; y dos representantes de las organizaciones de agricultores familiares”.
Desde el regreso del Frente de Todos al gobierno, una queja recurrente -aunque siempre en voz baja- de las autoridades del INTA es que no se logran aprobar ciertas normas en el seno del Consejo Directivo de la Institución por la paridad de fuerzas que existen entre los vocales que provienen del Poder Ejecutivo y los que representan a la comunidad productiva.
Los consejeros provenientes de las entidades agropecuarias, por otro lado, han sido claves para mostrar alguna resistencia a iniciativas de legisladores del kirchnerismo (aunque también hubo alguna del macrismo) para expropiar tierras del INTA en diferentes provincias. Un caso ha sido el de Salta, donde se planteaba quietarle más de 500 hectáreas a la experimental de Cerillos. En otra iniciativa que recibió media sanción en el Senado, otro legislador oficialista plantea que un campo experimental del INTA de Catamarca pase a manos de la provincia.
Si este proyecto del Frente de Todos llegara a prosperar, aquella resistencia de los privados quedaría deshecha, pues se establece que el nuevo Directorio del INTA -en manos de funcionarios y sin representantes de los privados-, podría funcionar con un quórum de seis miembros y que “las decisiones se adoptarán por mayoría absoluta de los miembros presentes”. Además, en caso de empate, podrá desempatar el presidente.
En los considerandos de su iniciativa, las diputadas Figueroa y Caparrós argumentan que es necesario integrar a representantes de la denominada “agricultura familiar” a la vida institucional del organismo, aunque en los hechos la excluyan de la conducción del INTA y le reserven una participación en el consejo asesor.
Para justificar la incorporación de miembros de organizaciones campesinas, las legisladoras incluso cometen algún exabrupto al definir que “actualmente la agricultura familiar comprende a dos millones de productores y productoras”, cuando el último Censo Nacional Agropecuario de 2018 reconoce solamente la existencia de 250 mil establecimientos agropecuarios de todo tamaño en todo el país.
En tanto, para justificar la exclusión de los ruralistas tradicionales del agro e incluir a funcionarios de sectores alineados hoy con el oficialismo, el proyecto afirma solamente que “la composición del Consejo Directivo del INTA se encuentra en falta”.
Y se explica que “ni las provincias ni el Ministerio de Ambiente se encuentran representados. Tampoco lo están los intereses de los pueblos originarios, a los cuales la Constitución Nacional reconoce preexistencia y llama a garantizar su participación en la gestión de los recursos naturales y de los intereses que los afectan”.
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]]>La entrada Luciana Mengo se hizo camino al andar: “La única diferencia entre hombres y mujeres es que ellos ya tienen asegurados los lugares de poder y nosotras debemos luchar por ellos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Lo que me acercó al campo fue la crisis de 2001, que me dejó sin trabajo en la Capital y entonces regresé a Río Tercero, donde ya funcionaba la empresa familiar junto a mi hermano y mi papá, especializada en fabricación de silos e ingeniería poscosecha. Yo no tenía ninguna intención de venir a la empresa, pero finalmente mi hermano, mi mentor más importante, me hizo ver que tenía un potencial increíble y que era algo nuestro y que le debía hacer justicia a quienes emprendieron este camino”, comentó en diálogo con Bichos de Campo.

En efecto, Silos Mengo, fundada por Segundo, tiene 60 años en el rubro y hoy se encuentra bajo la dirección de sus tres hijos: Luciana, Rosela y Matías, quienes persiguen los mismos objetivos que su padre, aunque buscando modernizar y aggiornarse a las nuevas demandas de los clientes. Desde entonces a Mengo le gusta pensar más en el concepto de agroindustria que en el de campo
“Somos tres hermanos y nos complementamos bastante bien. Mi función particular tiene más que ver con el personal, con recursos humanos, la carrera que estudié, pero también estoy con la parte institucional y la comunicación, participando del área de ventas, haciendo visita a obras y ahora también abocada a la parte gremial empresaria como presidente de Afamac cuando me designaron en diciembre pasado”, agregó.
En la fábrica se dedican al armado y mecanizado de silos para el productor. También realizan la obra civil y el montaje, la instalación eléctrica y además mantienen y reparan instalaciones, para lo cual cuentan con componentes y repuestos.
-Hoy, desde la parte empresarial y gremial institucional, ¿qué mirada tenés del campo?
-Hoy veo al campo como la columna vertebral de la economía argentina, sin duda alguna, pero más que eso el campo argentino es una escuela de trabajo para todo aquel que necesita una oportunidad. Desde que llegaron los inmigrantes hasta hoy, el campo no ha hecho otra cosa más que darnos: a los que lo trabajamos, a los que colaboramos y a los que no también. Es la base fundamental del ejemplo del esfuerzo, de la constancia y del riesgo que se asume. Veo al campo como una gran usina formadora, no sólo de economías, sino también de modalidades de trabajo, de formas de encarar la vida; es una invitación permanente a conectar con la tierra, con lo que te da la naturaleza, y desde el lado más duro diría que es lo que mueve la economía de cada uno de los pueblos del interior.
-¿Conocés la realidad del agro en otros países?
-No tuve la oportunidad de viajar, pero sí mantuve reuniones y rondas de negocios relacionadas a la venta de maquinaria agrícola en otros países y lo que veo es que Argentina es una usina y un semillero que puede dar mucho “know how” sobre siembra y maquinaria, y acá quiero destacar a todos los pioneros del país que se dedicaron a innovar y que con la siembra directa dieron el salto de lo artesanal al uso de la tecnología.
-¿Cómo es un día de tu vida?
-Un día en la fábrica o en Afamac empieza en la oficina; a veces compartimos un café con el personal o con colegas, me doy una vuelta por la planta, atiendo llamados telefónicos, libro discusiones con mis hermanos en ponernos de acuerdo y negociar sobre cómo encarar los problemas del día a día y escucho a nuestros colaboradores. En la diaria todo es una novedad por más planificación que se haga. También me reparto entre la maternidad y la recreación.
-¿Te considerás una mujer de riendas tomar?
-Sí, me considero una mujer de riendas tomar porque voy por lo que me parece justo, por lo que creo que corresponde. Creo que soy una persona coherente con lo que pienso y lo que hago y me molestan muchísimo las injusticias y las situaciones antiéticas.
-¿Qué visión tenés acerca de una posible lucha de géneros en el agro?
-No creo mucho aquel concepto acerca de que la agroindustria o el campo es un lugar de varones o en el que hay machismo. Creo que el agro siempre fue un lugar para todos. En los comienzos, con la llegada de los inmigrantes, las mujeres trabajaron a la par de los hombres y lo hicieron sin ningún tipo de tecnología. Pienso en mi abuela, que vivía con sus hermanos y tenía que planchar, cocinar, y emprender miles de tareas que no terminaban nunca, y no eran menos válidas o importantes que las que hacía el hombre, el cual quizás se volcaba más a trabajar la tierra, pero la mujer también hacía eso, incluso en la quinta con la huerta. Lo que sí noto es que antes las mujeres trabajaban tranqueras adentro y en estos últimos años hemos tomado la calle y ocupamos espacios que quizás siempre estuvieron ahí para nosotras, esperándonos. Cada revolución se da en su debido momento y hoy estamos ocupando los mismos espacios que tomaban los hombres.
-¿Entonces no ves machismo en el sector?
-No. En lo personal hablo, no me ha pasado con mis clientes, ni con mi familia ni en la parte gremial empresaria. Al contrario, percibo un clima de camaradería total en donde las mujeres tenemos nuestro lugar y espero que esta costumbre de diferenciar mujer de varón deje de ser necesario para decir nuestros nombres o cargos sin detallar el género. A su vez, admiro y felicito a todas las mujeres que trabajan en el campo; ellas hacen un trabajo silencioso que no necesita de ninguna vanidad, que no necesita de ninguna pantalla. Me gusta que sigan ocupando los lugares que les corresponde porque eso es lo justo, pero si quieren estar más visibles o no, creo que eso depende de cada una.
-¿Considerás entonces que es una cuestión más personal que de posibilidades sobre hasta dónde puede llegar una mujer?
-Sí, creo que hoy las mujeres tenemos todos los recursos y medios para ser mas visibles o invisibles. Yo he visto muchas activistas del campo y asociaciones formadas por mujeres defendiendo a sus familias. Está en nuestro ADN femenino tener una matriz formadora, damos forma a las cosas, acompañamos, pero también somos creadoras, mediadoras, y está en nosotras el querer ir “al lado de” o ir solas. La clave es ir siempre hacia adelante. Por otra parte, quiero aclarar que no es que demostraremos más o menos que los hombres por no tener un puesto que requiera fuerza física y considero que en cuanto a lugares de tomas de decisiones y poder estamos cada vez más cerca de lograr un equilibrio. Dicho esto, quiero marcar que la única diferencia entre hombres y mujeres es que ellos ya tienen asegurados los lugares de poder y nosotras debemos luchar por ellos y ahí es donde creo que radica la cuestión, en que nosotras debemos reclamar, pedir y ocupar los espacios cuando desde el lado del varón estos ya vienen asignados.

-¿Cambiarías algo del agro argentino?
-Del campo argentino no cambiaría absolutamente nada, porque siempre está anticipándose a los cambios y vicisitudes todo el tiempo. Los productores son verdaderos empresarios del campo porque invierten permanentemente en su negocio y enfrentan cada día la labor de llevar adelante la siembra, la cosecha, de arriesgar en las compras y en las ventas, con sus animales y ni hablar de los tamberos. Lo que sí haría es potenciar ese campo si estuviera en mi poder, no exprimiéndolo, sino dándole más oportunidades, aflojándole un poco la rienda impositiva también a las industrias para generar cada vez más inversiones. No podemos negar lo que es un hecho: vivimos en gran parte del campo. Somos un país agrícola ganadero por más que queramos diversificar. Tenemos empresas de tecnología, excelentes médicos y científicos, pero la caja la pone el campo argentino.
-¿Debería el campo seguir luchando por ganar lugares en la política?
-Creo que la política esta presente en todas y en cada una de las acciones que llevamos adelante, militando o no, siendo partidarios o no de una ideología. La política está presente, aunque no queramos. Responde a los lineamientos de acción que decidimos llevar adelante cada día y por eso es necesaria.
Hay que tomar espacios de tomas de decisiones para lograr verdaderos cambios.
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]]>La entrada ¿Tenés una empresa agropecuaria? Podés ser el primero en contratar una persona trans, porque hasta ahora nadie lo ha hecho se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A horas de que el presidente Alberto Fernández promulgara la ley de cupo laboral para personas travestis, transexuales y transgénero, Maryanne Lettieri comienza esta entrevista contando algo que se sabe (y que igual resulta fuerte) y que esta ley apunta a cambiar: que el 80% de las mujeres trans sólo encuentra “trabajo” como prostituta porque la sociedad las ha encasillado ahí y que su promedio de vida es de 40 años, el mismo de 1900. “Por eso esta iniciativa apunta a que las empresas que realmente son inclusivas encuentren talentos y personal entre nuestros candidatos”, explica.
Esta iniciativa a la que se refiere Maryanne (que es profe de inglés y docente del Bachillerato Popular Mocha Celis) es Contratá Trans, una plataforma donde las personas trans que buscan trabajo pueden subir su perfil y su dejar currículum.
-¿Han recibido pedidos del sector agropecuario?
-No, hasta ahora ninguno. Aunque también hay otros rubros que aún no se han acercado.
-¿Cómo funciona Contratá Trans?
-Es un lugar donde las empresas inclusivas pueden encontrar talentos y, para las personas trans, implica cambiar la lógica de siempre al momento de buscar trabajo: les ahorra estrés, les evita ese mal momento de ir a una entrevista y ser maltratadas y responde a esa pregunta que todas las trans nos hemos hecho luego de una entrevista de trabajo: “¿Se habrá dado cuenta?”.

-Se viene avanzando mucho en la visibilidad de las identidades no binarias, sin embargo parece que el sector agropecuario sigue bastante ajeno. ¿A qué cree que se debe?
-Me parece que el campo está distanciado de lo que es la diversidad porque en ese rubro no hay presencia de personas, justamente, “de la diversidad”: de hecho, las personas trans de las zonas rurales o pueblos chicos migran a las ciudades porque no suele haber un acompañamiento a su identidad y son mal vistas en su entorno.
-¿Cómo se hace para cambiar esto?
-Sigue siendo un esfuerzo porque hay mucha resistencia. Todo cambio tiene que ser acompañado por la sociedad y en este contexto hay un choque generacional donde gran parte de la población se crio en una época donde esto se ocultaba y por lo tanto no nos piensan a nosotros ocupando espacios laborales.
-La ESI, Educación Sexual Integral, ¿ayuda?
-Cuando se la aplica en su totalidad, es decir, abarcando el tema trans, ayuda mucho. Lo que pasa es que muchas veces no se implemente de forma correcta y es más: cuanto más uno se aleja de las grandes ciudades, más difícil es implementar políticas de la diversidad o incluso hablar el tema. Y hablar de esto desde la primea infancia es clave porque es ahí donde comienza el odio.
-¿A qué se refiere?
-Al rechazo y al odio a las personas trans que viene con la crianza, por no haberte cruzado con personas diversas o, si las veías, repudiarlas porque es lo que te enseñaron tus mayores. Pensemos: ¿qué escuchábamos nosotros de las personas trans cuando éramos chicos?
-¿Puto, maricón?
-¡Como mínimo! Asociar la homosexualidad o la diversidad a lo malo viene desde la niñez, por ejemplo en el fútbol. Cuando alguien se caía o lo golpeaban, se le decía: “Dale, levantate, no seas puto”. Cuando te crías con todo eso y de pronto ves que una persona trans vive con libertad y se anima a decir quién es, esa libertad muchas veces molesta. Incluso hay mucha bronca en las personas que nunca se han animado a expresar su género y vuelcan su enojo con quienes sí se han animado.
-Recientemente se aprobó un cupo mínimo de personas trans en organismos públicos y se impulsa a las empresas a tomar la iniciativa. Esto despertó algunas críticas…
-En un mundo ideal donde las personas son valoradas por ser personas no hace falta cupos. Pero viendo la realdad de que solo el 6% de las mujeres trans tenemos un título terciario o universitario, el cupo ayuda a visibilizarnos en otras áreas, es ponernos en un lugar de empleabilidad más formal. Miremos a nuestro alrededor: si estamos en 2021 y ese “cupo” no se dio naturalmente, hay que impulsarlo. Somos un país con leyes avanzadísimas pero la sociedad tiene que acompañar.

-¿Esto ayudará a que haya personas trans también en el sector rural?
-Me encantaría porque los empleos no deberían tener género. El rótulo de quién puede hacer un trabajo y quién no, lo pone la sociedad y por eso hay que trabajar para disolver prejuicios. En nuestro caso, todas de algún modo cargamos ese estigma: yo trabajo como profesora de inglés pero más de una vez me han preguntado “cuánto cobrás” y no precisamente para darles clases. Y eso se debe a que se asocia una identidad de género a una profesión.
-¿Nos puede definir qué es ser trans y qué es CIS?
-“Trans” en la abreviatura de “transgénero” y se trata de una persona que expresa el género autopercibido diferente al que se le asignó al nacer. “CIS” es la abreviatura de cisgénero, que es la persona que desarrolla su identidad acorde al sexo asignado al nacimiento. Y ambas son independientes de su orientación sexual.
-Entonces podríamos preguntarnos: ¿qué es ser mujer? ¿Qué es ser varón?
-Es que la identidad no tiene nada que ver con la genitalidad; no se puede reducir todo a la biología. Lo que hay que entender es que frente a vos tenés una persona, nada más. Para nuestra sociedad (sobre todo antes pero todavía existe) mostrar debilidad o llorar es ser “puto” y “ser puto” es no ser hombre. ¿Y qué es ser hombre? Yo no sé, porque a todos nos sale agua de los ojos.
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]]>La entrada Clave: INTA publicó un documento sobre lenguaje inclusivo para que personas que trabajan en la institución puedan expresarse sin excederse en el uso de referencias masculinas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El desafío, en materia de utilización de lenguaje inclusivo, es poder expresar conceptos que no discriminen, pero evitando los errores de sintaxis tan comunes en el uso coloquial del lenguaje no sexista”, asegura el documento.
“En materia de sintaxis se deberá prestar especial atención al uso de pronombres, adverbios, los adjetivos y las preposiciones, entre otros, de tal modo de evitar el sesgo masculino sin dejar de lado la concordancia”, añade.
Se propone la utilización de pronombres y determinantes SIN género. Para ello, recomendamos sustituir el uso de “el”, “los”, “aquel” o “aquellos” que están seguidos del relativo “que” por “quien”, “quienes y “cada”.

El documento indica que la sustitución del artículo (generalmente masculino) es recomendable para aquellos sustantivos que mantienen la forma en ambos géneros, ya que la omisión del artículo no cambia el sentido a la frase.

Se además propone evitar el uso de “las /los” para incluir a las mujeres. No es necesario usarlos siempre, ya que existen palabras que incluyen a las mujeres y a los hombres

También se recomienda la sustitución del artículo “uno”, por “alguien” o “cualquiera”.

Otra de las recomendaciones es evitar el uso de adverbios con marca de género.

El documento del INTA señala que el uso de los determinantes es una buena manera de evitar el masculino en las construcciones. Los determinantes más utilizados son “cada”; “cualquier/ cualquiera”; “sus”.

También se remarca que la utilización de sustantivos genéricos es un buen recurso para términos que se refieren a ambos géneros con el propósito de evitar utilizar el masculino como universal.

El documento asegura que los sustantivos abstractos son muy útiles para hablar en términos generales o si ignoramos si las personas a las que nos referimos son mujeres u hombres

Para el caso de los nombres colectivos, el INTA recomienda un uso no discriminatorio y que haga referencia tanto a hombres como a mujeres.

En las comunicaciones de INTA se recomienda evitar el uso de los signos @, “x” y la “e”, dado que “son contraproducentes a la hora de amalgamar lenguaje inclusivo y coherencia gramática”.
“A menudo repetimos fórmulas del lenguaje que, debido a su contenido, y no tanto a la forma, subordinan u ocultan al género femenino. Es decir, el sentido del mensaje comunica la subordinación de la mujer por el hombre”, apunta el documento.

Se recomienda también la utilización de los verbos en infinitivo (terminan en “ar”, “er”, “ir”) o gerundio (“ando”, “iendo”, “to”, “so”, “cho”) a fin de evitar el uso del masculino genérico. “En ocasiones será necesario cambiar el orden de las palabras para mantener la misma idea”, señala el texto.

“Una forma de evitar el masculino genérico es aludir al cargo o función que la persona desempeña. Si es un área del INTA deberá ser escrita en singular y con inicial mayúscula. Si se nombra más de un área del mismo tipo, deberá escribir con plural e inicial minúscula”, asegura el documento oficial.

“Quienes elaboramos los textos de este manual, creemos que el mayor escollo no está en la lengua, sino más bien en las trabas ideológicas, en la resistencia de las personas o en el esfuerzo e inversión de tiempo que debe realizar quien produce un texto para buscar palabras y expresiones incluyentes y no discriminatorias”, señala el documento del INTA.
“El desafío que propone este trabajo es la posibilidad de luchar, mediante el uso de los recursos lingüísticos, contra el sexismo social. Con la esperanza de que ese cambio en el terreno simbólico pueda impactar en la vida social, económica y cultural, a fin de propiciar un entorno más equitativo para nuestra sociedad”, añade.
La entrada Clave: INTA publicó un documento sobre lenguaje inclusivo para que personas que trabajan en la institución puedan expresarse sin excederse en el uso de referencias masculinas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Cecilia Picca es la nueva directora del INTA Rama Caída: “La humanidad evoluciona y lo más inteligente que podemos hacer como mujeres y hombres es sumarnos a esa evolución”, define se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cecilia es la nueva directora de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Rama Caída del INTA, ubicada en el departamento mendocino de San Rafael. Recorrió un largo camino para llegar a ese puesto. Pero afirma que “es tiempo de hacer las diferencias a un lado y de generar la oportunidad de complementarnos”.
De perfil bajo, Cecilia es una mujer de riendas tomar y los que la conocen la consideran así también. “Yo creo que existe siempre la persona más idónea para cada rol, y ese rol se lleva a cabo más allá del género; debemos superar el prejuicio del género sexual”, afirma.
El agro fue para Cecilia un terreno gobernado por el género masculino pero ella no cree que esto haya sido así por machismo sino por una distribución de roles que fueron cambiando a lo largo del tiempo. “Por suerte la humanidad evoluciona y lo más inteligente que podemos hacer como mujeres y hombres es sumarnos a esa evolución. Ahora vamos hacia un punto en donde la mejor persona para cada puesto y rol es elegida más allá de su género y me parece que eso marca un crecimiento increíble”, resalta.
-Entonces ¿No es el campo un universo machista?
-No, no lo creo. Lo que sí creo es que por la distribución de roles que se daba en otra época, las tareas más grandes del campo o las más visibles las desarrollaron los hombres. Por fortuna ese modelo evolucionó y las mujeres nos convertimos en el motor de esa evolución. Luego cada uno tiene sus propias diferencias, la fuerza física talvez influya pero con astucia y maña también se pueden vencer dificultades.
El trabajo de las mujeres se está visibilizando cada vez más y creo que hoy más que nunca es tiempo de complementarnos. No venimos a ocupar puestos para sacárselos a ellos sino que queremos los mismos derechos y oportunidades. Es momento de generar una corresponsabilidad familiar porque los hijos son de los dos y del mismo modo las posibilidades en el campo deben ser equilibradas. Sumar y complementarnos en las diferencias para crecer.
-¿Qué te acercó al campo?
-Nací en un pueblo rural, Jovita, en Córdoba, y a ese terreno me acercaron mi papá, mi mamá, mi abuelo y luego la vida misma. Mi papá es contratista rural y como muchas personas de campo es fanático del turismo carretera. En el patio de casa teníamos sembradoras, rastros, arados y tractores. Con esas maquinas jugaba yo cuando era chiquita. Mi papá nació en el campo junto a otros cinco hermanos y creo que esa pasión de vida me la transmitió a mi. Y lo que más valoro es que si a él una temporada de contratista rural le salía bien, se juntaba con algún socio que tuviera tierra e invertía en el campo como tantos otros que, si ganan dinero, lo invierten en sus regiones. Del mismo modo, mi abuelo materno, que falleció hace pocos días, trabajó mucho tiempo en el campo sembrando, trabajando con hacienda y alquilando campos ya que nunca tuvimos campo propio. Siempre lo recuerdo como un gringo colorado, de ojos azules y amplia sonrisa. Testarudo, trabajador y con gran disfrute por la vida. En algunos aspectos me siento un poco como él.
-Eso me da la pauta de que no renegás de tus orígenes…
-Para nada. Algunas veces las cosas le salieron bien a mi familia y otras mal pero mi familia siempre buscó la forma de salir adelante. Con el tiempo mi papá se jubiló; es que ya no pudo seguir trabajando en el tractor porque le salió una hernia de disco y entonces, el taller que tenía preparado para arreglar sus maquinarias pasó a emplearlo para hacer rejas o canastos que van quedando plasmados en distintas casas de nuestro pueblo en Jovita.
-¿Tu mejor recuerdo?
-Cuando mi papá me llevaba sentada arriba de la rastra o el escardillo, algo impensado hoy pero en ese momento era algo bastante normal y fue parte de lo que me hizo amar tanto al campo argentino. Era ver la naturaleza de cerca, cómo los discos surcaban la tierra y dejaban los gusanos blancos a la vista que iban a ser comidos por las gaviotas que volaban detrás nuestro. Así empecé a amar el campo de chiquita. Con mi abuelo salía a recorrer cultivos y estimaba rendimientos; me acuerdo de que él tenía miedo que me fuera mal siendo “mujer” agrónoma.
-¿Qué hay de tu mamá?
-En la década del ´70 mi mamá tuvo la posibilidad, por su tesón, de estudiar una carrera universitaria. Se recibió de profesora en Ciencias Naturales en Río Cuarto y cuando llegó a Jovita fundó una escuela agro técnica junto a varios colegas y amigos: el Instituto Provincial de Enseñanza Media (IPEA) número 13, que hoy todavía continúa desarrollando sus actividades en el pueblo pero con otro nombre. Esa escuela fue su vida y lo que me permitió a mi seguir relacionada a la vida de campo.

Cecilia tiene tres hermanos: María Eugenia, diseñadora gráfica, Diego, ingeniero agrónomo y Eliana que trabaja en el registro civil del pueblo y que también hace trabajos de diseño gráfico. “Ellos son lo máximo para mi y los tres amaron también de pequeños la pasión por el trabajo; creo que eso es algo que caracteriza bastante a nuestra familia”, responde orgullosa Cecilia.
La charla va quedando surcada por la cuestión de género indefectiblemente, porque Cecilia recuerda que luego de hacer la secundaria en la escuela agrotécnica, aparte de todo el trabajo de huerta, apicultura y cría de pollos, también se enseñaba a las mujeres algunas materias que tenían que ver con el hogar rural, como costura y cocina y repostería. “Ojo, esto me vino muy bien y no reniego de eso pero te da la pauta de que había todavía marcadas diferencias de género que probablemente hoy en día no sean las mismas”, manifiesta.
Cuando terminó la secundaria los padres de Cecilia, convencidos de que ella debía estudiar, la mandaron a ella y a sus hermanos a la ciudad de Río Cuarto. “Lo hicieron con un esfuerzo titánico porque la del ´90 fue una época muy difícil para mi familia y eso es algo por los que les estaré eternamente agradecida dado que estudiar una carrera universitaria me abrió puertas impensadas en diferentes partes del mundo”, recuerda.
-¿Creés que es necesario un título universitario para alcanzar lugares como el que alcanzaste vos, de dirigir una Experimental del INTA?
-Si bien estoy de acuerdo con algo que dijo la productora Julia Balzarotti en otra nota de Bichos de Campo que leí, sobre la idea de que un titulo no define sino la voluntad y pasión con la que una haga las cosas, yo siento que un título sí ayuda y ese fue mi caso. Durante la carrera de agronomía que estudie en Río Cuarto tuve la posibilidad de trabajar en un proyecto de investigación en el área de Economía Agraria y eso me fue vinculando con congresos y diferentes seminarios en algunas partes del país, y también me abrió la mente.

-¿Y cómo llegaste al INTA?
-En el último tramo de la carrera me inscribí en una pasantía del INTA central y cuando me avisaron que la había obtenido yo estaba con algunas entrevistas de trabajo en otras partes. Al mismo tiempo que me enteré lo del INTA me confirmaron que había quedado en Compañía Argentina de Granos para trabajar en el pueblo de General Levalle, al sur de Córdoba, muy cerca de mi seno familiar. La pasantía del INTA que me ofrecían quedaba en Capital Federal, por eso fue muy difícil la decisión, pero siguiendo mi corazonada y algunos consejos me fui para el INTA, y allí trabajé desde fines de 2002 hasta el 2006.
Los primeros meses estuve bajo pasantía pero luego se abrió la posibilidad de trabajar bajo contrato. Ese fue mi camino. En esa central trabajé en la coordinación de Vinculación Tecnológica donde hacíamos ensayos con empresas privadas. También ahí conocí un grupo de gente impresionante que me enseñó muchísimo. Ahí me dieron la posibilidad de hacer una maestría en la sede de la Universidad italiana de Bolonia que había en Buenos Aires. Y al finalizar esa maestría me fui a hacer otra pasantía pero de tres meses y en Italia.
-¿Cómo fueron esos meses en Italia? ¿Qué diferencias encontraste con el campo de Argentina?
-En esos meses en Italia recorrí los campos de la zona de la Emilia-Romaña, una zona de características productivas similares a los campos donde trabajo ahora, con frutales de carozo y frutos rojos. Me encantó estudiar los sistemas productivos de allí porque ya contaban con ciertos niveles tecnológicos que acá están llegando recién ahora en forma más masiva. En Italia pude conocer las cosechadoras de vid y de frutales de carozo. Pero con respecto a la Argentina la diferencia fundamental para mi pasa por el nivel adquisitivo para adquirir esa maquinaria, lo que no significa que los productores de acá no conozcan de la existencia de esas tecnologías.

-¿Considerás que a la Argentina agropecuaria le falten políticas públicas para ayudar a desarrollar esas cosas?
-Creo que si. Quiero que las nuevas generaciones vean que el mejor trabajo también puede ser el de productores agropecuarios pero para eso debemos generar mecanismos que valoricen el sentido de producir alimentos. Hay que poner en valor al productor y a los distintos eslabones de la cadena que con su propio esfuerzo generan los alimentos que el mundo necesita.
La sociedad toda debe ser motor de cambio. La política luego será la forma de traducir eso en algo oficial y normativo o reglamentario pero la sociedad en conjunto es la que hará los mayores cambios. En esto el campo es fuente del alimento que consumimos día a día. Si revisás tu alacena o heladera, verás que alguien produjo lo que tenés ahí y ese alguien debe ser reconocido y valorado, y tener las facilidades para producir esos alimentos. Para eso hay que coordinar acciones. El INTA es como una gran política de Estado y debe colaborar con ese productor generador de alimentos.

-¿Cómo es un día de tu vida dentro y fuera del INTA Rama Caída?
-Me levanto a las 6 de la mañana. Unos buenos mates amargos antes de irme al INTA son la energía que necesito para afrontar el día. Como no me alcanzan las 24 horas del día voy priorizando actividades, como todos. Si no tengo reuniones previstas con productores o con empresas con las cuales hacemos ensayos, muchas veces me reúno con la gente del laboratorio para resolver problemas en forma conjunta. En el INTA trabajo de corrido hasta las primeras horas de la tarde.
El INTA Rama Caída es precioso, una antigua estación que era la casa del jefe de estación del ferrocarril. Esa antigua casa de estilo inglés es donde tenemos nuestra administración y la oficina de la dirección que ahora voy a ocupar. Vas llegando y te va recibiendo un callejón de pinos que te conducen hasta allí con un parque amplio y con un estanque, rodeada de los edificios que hacen a los diferentes laboratorios y áreas de nuestra unidad experimental y con algunos módulos y cultivos demostrativos.
-Se nota que no concebís la vida sin el espacio verde. ¿Cómo complementás la labor de laboratorio?
-Desde 2006 que en realidad pongo manos a la pala porque mi trabajo era en el laboratorio de Protección Vegetal de rama Caída. Allí me especialicé en el área de nematología agrícola. Los nematodos son gusanos microscópicos que están en el suelo y muchos de los cuales son plagas importantes de los cultivos; para encontrarlos hay que hacer análisis de suelos. A diario desarrollamos muchos sistemas de muestreos y ensayos en papa, vid, frutales y otros cultivos de la zona, de nematicidas, fertilizantes, fungicidas y productos bioestimulantes, nuevas moléculas que están desarrollando las empresas en base a productos naturales. Paso horas y horas en la lupa y en el microscopio.
Es como una interacción permanente entre trabajo a campo, a laboratorio y trabajo de gestión con las cooperativas vitivinícolas, con empresas del sector, programación de ensayos y definir qué acciones y capacitaciones hacer, y armado de gestión con los municipios, delegaciones y escuelas del distrito donde también hay tanto por hacer.
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-Pero hay un momento para la familia me imagino
-Por supuesto. Cuando llego a casa ahí si pongo todo mi empeño en hacer un trabajo de calidad junto a mi familia, no es la mayor parte de mi tiempo pero sí el de mejor calidad. Mis hijos son lo más importante que tengo y ellos, al ver el trabajo y el esfuerzo que le pongo y la satisfacción personal que me genera van entendiendo que la cultura del trabajo también hace a la felicidad del ser humano. La familia y el trabajo son lo más importante.
Mi marido Aníbal también es ingeniero agrónomo, pero él trabaja en la actividad privada y en un emprendimiento propio, con lo cual tiene más flexibilidad en los horarios. A mi me gusta decir que es mi socio en un 50 y 50 para muchas actividades, y si bien cada uno tiene un proyecto personal propio, porque es algo vital para el desarrollo de cada uno, tratamos de complementar nuestra vida para que ambos podamos desarrollar nuestros sueños. Pienso que esta es la mejor forma de crecer junto a nuestros hijos.

-¿Hay ocio en tu vida? ¿Algo extra aparte de familia y trabajo agronómico?
-¡Claro! Además de hacer yoga con una vecina cerca de casa me encanta pescar. Es un deporte que aprendí de chica en las lagunas del sur de Córdoba, y también me encanta remar en kayak. Eso sí, siempre elijo que mis actividades extra sean cerca de mi casa o que me den la posibilidad de estar cerca de mi familia. Ahora, lo que sí extraño es la familia materna en Jovita, a mis hermanos y sobrinos, pero cuando viajo para allá me concentro totalmente en ellos y en mi grupo de amigos.
-¿Vos elegiste Mendoza para vivir o Mendoza te eligió a vos?
-Con mi marido nos vinimos a vivir a San Rafael en 2006 y elegimos este lugar por su calidad de vida y porque es una ciudad grande con vida de pueblo y con bastantes servicios. Al mismo tiempo, es una ciudad que está rodeada de lugares bellísimos; en menos de 35 kilómetros te podés encontrar con lugares como El Nihuil, Valle Grande, Cañón del Atuel o Los Reyunos.
Vivo en una casa que pudimos hacer gracias al Instituto Provincial de la Vivienda en una zona de fincas bastante cercana a la ciudad de San Rafael. Tenemos un parque grande, una huerta y un pequeño invernadero que mantenemos nosotros mismos porque nos gusta mucho vivir así, en tranquilidad y en medio del verde del oasis regado de Mendoza.

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]]>La entrada Fabiola convoca, Basterra dignifica: Hubo una lluvia de pedidos de fondos oficiales para proyectos con mirada de género se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Las más de 800 propuestas recibidas serán ahora analizadas por un equipo federal compuesto por 90 técnicos y técnicas pertenecientes a la Secretaría de Agricultura Familiar Campesina e Indígena (Safci), la Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales (Diprose) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)”, se informó.
Entre tanto proyecto para analizar y tanto técnico para analizarlo, se espera un debate arduo.
En la primera fase de recepción de proyectos, se obtuvo “una respuesta que alcanza a más de 10.000 mujeres de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena y de la pesca artesanal provenientes de todas las provincias del país”, informó la cartera agropecuaria en un comunicado.
“En nuestras manos” fue anunciado el 16 de octubre pasado en forma conjunta entre el ministro del área, Luis Basterra y la primera dama Fabiola Yáñez. Tiene financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).
La idea de la selección de proyectos para apoyar desde el Estado es que a se brindarán herramientas, maquinarias y capital de trabajo siempre que los proyectos surjan de asociaciones de mujeres rurales. La finalidad perseguida es “propiciar el salto tecnológico, la formalización de proyectos de trabajo y la creación de valor que reduzca la brecha en el patrimonio de mujeres y hombres”, se informó.
Los resultados de las evaluaciones se publicarán oportunamente en la misma sección de la página web del Ministerio donde se recibieron los proyectos.iola
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]]>La entrada Agricultura destinará más dinero a promover políticas de género que al fondo de emergencia agropecuaria se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El Ministerio de Agricultura informa que entre el 20 de octubre y el 30 de noviembre queda abierta la convocatoria para la presentación de proyectos en el marco del plan ‘En Nuestras Manos’, una iniciativa que destinará 600 millones de pesos para revertir las desigualdades en términos de recursos, ingreso y patrimonio que enfrentan las mujeres rurales y que se han visto agudizadas en el contexto de la crisis desatada por la pandemia”, indicó una gacetilla de prensa oficial.
El objetivo parece muy loable. Pero es necesario marcar que de esta forma la política de género de esta cartera nacional tendrá más dinero disponible que el Fondo Nacional de Emergencia Agropecuaria, que debería atender a todos los productores que han sufrido contingencias climáticas que a veces los dejan al límite de su supervivencia en el medio rural. Ese fondo está congelado en 500 millones de pesos desde la actualización de la ley de Emergencia en 2009 y jamás fue actualizado. Tampoco es un tema del que se hable demasiado en el gobierno.
Lo cierto es que el radiante plan En Nuestras Manos parece contar con mucho mayor acompañamiento. Fue anunciado por el ministro Luis Basterra y por la primera dama Fabiola Yáñez, que viene colaborando con la difusión de la problemática específica de las mujeres rurales. La Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena será la responsable de su implementación y contará con apoyo del INTA. “Será financiado por un préstamo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA)”, indicó la información.
A partir de la convocatoria, este programa de género e inclusión busca detectar “proyectos llevados adelante por mujeres de la agricultura familiar, campesina e indígena, nucleadas en organizaciones, comunidades o grupos asociativos con inscripción en el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (RENAF)”. Su objetivo “es mejorar las condiciones de producción, el agregado de valor y el acceso al mercado de las mujeres productoras de alimentos de todo el territorio nacional”.
En el acto, de modo virtual, participó además la ministra de Mujeres, Genéros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, que saludó públicamente la iniciativa y afirmó que prefería que el financiamiento se dirigiera hacia las mujeres de pueblos originarios porque ellas no utilizaban “agrotóxicos”.

Una vez recibidos los planes, la cartera agropecuaria distinguirá tres líneas de financiamiento que apuntan a:
“Cabe destacar que en esta primera fase se priorizarán la cadena avícola, la ganadería de animales menores, la pesca artesanal, la siembra de cereales y el sector lácteo. La equidad en la distribución territorial y la participación mayoritaria de mujeres en las cooperativas y asociaciones serán algunos de los criterios que se considerarán para su selección”, se avisó.
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]]>La entrada Para Pilu Giraudo, ser mujer y ocupar espacios en el agro sigue siendo algo limitado: “Debemos acceder a la igualdad”, reclama se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Actualmente Pilu integra una red de Mujeres Rurales que nuclea a unas 500 productoras de14 provincias del país, y que surgió cuando a la Argentina le tocó ser anfitriona del Grupo de los 20 en 2018. La movida estuvo inspirada en un grupo de discusión específico que se gestó dentro del G20, el Women 20, donde Argentina propuso incluir el desarrollo rural, con la mujer rural como icono.
“Realmente tenemos un protagonismo enorme, pero cuando a muchas de nosotros nos tocó trabajar en este grupo de discusión, vimos que estos organismos no tienen en cuenta la diversidad de la mujer rural, sino que ponen el foco en las mujeres con entorno de máxima vulnerabilidad, que por supuesto es una preocupación enorme, pero sentimos que teníamos que visibilizarnos también nosotras para potenciar el trabajo y ser transformadoras de estas mujeres en vulnerabilidad”, dijo Pilu a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a María Beatriz “Pilu” Giraudo:
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las mujeres rurales representan 1/3 de la población global, el 43% de la mano de obra agrícola mundial y más del 50% de ellas están involucradas en algún proceso de alimentación.
Sin embargo, ser mujer y ocupar espacios en el agro es, en opinión de Pilu, algo complicado y limitado. “La participación de la mujer rural no deja de ser acotada en espacios específicos. Para tener en cuenta el rol y el conocimiento de cada una de estas mujeres en cada uno de los espacios y actividades, debemos acceder a la igualdad y lograr que esa participación no sea sólo en el ámbito privado, sino también en el público”, reclamó.

En aquel momento el W20 reunió a 200 mujeres líderes de la sociedad civil, de los negocios y emprendimientos de varios países, y todas buscaban incrementar la participación de la mujer en las economías y sociedades de sus países. El cierre de ese encuentro internacional en Argentina lo dio Magui Choque Vilca, más conocida como “la reina de las papas andinas”. En ese momento, la ingeniera agrónoma y descendiente de un cacique habló de algo más valioso que de sus papas: defender la identidad.
Esa misma identidad es la que busca hasta hoy la red de Mujeres Rurales que integra Pilu, la cual tuvo su presentación oficial en la Expoagro 2018, pero no fue hasta la Agroactiva 2019 que firmaron su acta fundacional. Según Giraudo, en ese grupo “hay productoras de todas las escalas, desde apicultoras a las de commodities, hay también productoras de nichos específicos y ligadas a un patrimonio étnico, hay médicas y enfermeras rurales, hay comunicadoras, hay científicas y hay funcionarias públicas”.
“Ahí nos dimos cuenta de que éramos mucho más que un grupo de whatsapp, porque cada una de esas mujeres tiene una fuerza, cantidad de ideas y ganas de potenciar y transformar; y por eso nos consolidamos como red. Al principio no queríamos personería jurídica, pero hoy, con la cantidad de proyectos e iniciativas que hay, nos damos cuenta de que la precisamos para lograr distintos espacios”.
Pilu aseguró que “tenemos real noción de lo que cada territorio necesita, y además queremos ser partícipes y protagonistas de esos lugares, y no solo contarlos y advertirlos; no queremos quedar relegadas a determinadas actividades. Por eso visibilizarnos fue un primer paso ineludible. Ahora aprovechamos que la igualdad de género es promovida en todos los ámbitos y entonces le ponemos contenidos, argumentos, caras, necesidades y desafíos. En ese camino estamos. Creo que la diversidad que representa la red de Mujeres Rurales es muy colaborativa para poder avanzar”.
El desafío común que todas comparten, independientemente de la actividad que emprendan, es el de lograr igualdad con los hombres, porque a la hora de las definiciones esa igualdad no está presente. “Creo que esta es una visión totalmente compartida y queremos transformar esa situación”, declaró.
La ex presidenta de Aaapresid tuvo su paso por la política durante el gobierno de Macri, y si ahora tuviera la oportunidad de regresar a ocupar un espacio allí dijo que le gustaría lograr algunas transformaciones. “Me encantaría desarrollar más la economía circular: La Argentina es de los pocos países que tiene la posibilidad de generar diferentes producciones y transformarlas en diferentes productos, no sólo alimentos para animales y personas, y eso nos da la posibilidad de llevar el desarrollo a cada rincón. Pero para eso se necesitan reglas, normativas y financiamiento”, expresó.
Pilu, que también conduce junto a Jorgelina Traut, el programa “Campo Minado” en Radio Colonia los sábados, expresó que desde la red de Mujeres Rurales vienen trabajando junto a ONU Mujeres, para lograr más acciones. “Estamos repensando la red, haciendo una propuesta mucho más inclusiva y abarcativa, para trabajar en el ámbito público y privado. En este sentido, creemos que INTA, FAO y la iniciativa de la primera dama, Fabiola Yañez, es fundamental. Como red estamos a disposición para colaborar y brindar material”.
“Nuestro mayor foco es mostrar la diversidad de la mujer rural, porque si solo vamos a visibilizar a mujeres de entornos vulnerables, y no vamos a trabajar en herramientas que nos den más oportunidades y poder hacer transformaciones juntas, seguiremos en el terreno de la visibilización, y lo que necesitamos es transformación real”, manifestó.
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]]>La entrada Esta debe ser la primera nota sobre Lenguaje Inclusivo para un portal agropecuario: ¿Por qué nos irrita tanto? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Santiago Kalinowski es licenciado y profesor en Letras (Universidad de Buenos Aires), doctor en estudios hispánicos y director del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras*.
–¿Por qué el lenguaje inclusivo genera tanta irritación y rechazo?
-Porque es una lucha política por la igualdad de género. Es una intervención en el discurso público que busca que se tome conciencia sobre una injusticia en la sociedad y de la urgencia de que eso cambie. Entonces, quienes se benefician del modo en que la sociedad está organizada, reaccionan de un modo violento porque no quieren perder privilegios.
–¿Entonces es una “irritación política”?
-Así es. Y surge ante el intento de las minorías de lograr una sociedad más igualitaria, una sociedad que implique menos privilegios para el varón blanco heterosexual y de clase favorecida.

-“No por cambiar la lengua va a cambiar el mundo”, se argumenta…
-Esto es cierto. Pero quienes dicen eso se olvidan de que toda lucha política (desde la Revolución de Mayo al Peronismo, por ejemplo) se vio rodeada de rasgos discursivos propios que buscan cambiar cosas en la sociedad. Porque el consenso se logra por medio del mensaje y por lo tanto hay que configurar un discurso para lograr un objetivo de cambiar algo en lo social. Luego, el cambio se concretará en la sociedad a través de distintos mecanismos.
–Otro argumento es que la lengua no cambia porque a alguien “se le ocurra”.
-Tienen razón. Las gramáticas cambian con el tiempo. Una muestra (entre muchas) es la incorporación del voseo. Aunque al principio fue rechazado y hasta prohibido en la radio finalmente nada se pudo hacer contra su uso porque tenía que ver con la identidad de un pueblo.
–¿Entonces el lenguaje inclusivo no quiere cambiar la gramática?
-¡Para nada! El Lenguaje Inclusivo no viene a cambiar la gramática sino lo social. Muchos dicen que está condenado al fracaso porque creen que su triunfo sería convertirse en gramática, pero ese no es su objetivo: su objetivo es lograr la igualdad de derechos en la sociedad. Fracaso sería que se convirtiera en gramática y la desigualdad siguiera.
-¿Por qué está tan naturalizado el masculino genérico?
-Que el masculino genérico exista no es una casualidad. Vemos que las sociedades son patriarcales desde hace miles de años, así que desde que el humano evolucionó como especie que usa lengua empezó a quedarse como telón de fondo la idea de que era el varón quien ocupaba todos los espacios: la religión, el arte, la ciencia, la política. Como el varón ocupó todos los lugares de visibilidad, el hablante asumió que cuando un género no estaba marcado se podía presuponer como masculino general ante la duda. El masculino genérico es abrumador porque la desigualdad en la sociedad es universal.
–¿Y quienes dicen que la lengua es inocente y que los racistas son los hablantes?
-Bueno, basta recordar que son los hablantes los que codifican la lengua (de un modo inconsciente) y transfieren a la lengua sus valores y prejuicios para que esta afirmación no se sostenga. El masculino genérico es el eco gramatical de un ordenamiento social.
–¿Por qué muchos esgrimen que el verdadero lenguaje inclusivo es el braile o el de señas?
-No me parece apropiado comparar el braile o el lenguaje de señas y descalificar la búsqueda de la igualdad de género, argumentando que lo verdaderamente inclusivo tiene que ver con alguna discapacidad. Una inclusión no cancela la otra. Todo el mundo se asustó cuando el Lenguaje Inclusivo se volvió una posibilidad pronunciable y dejó de ser sólo x y @. El Lenguaje Inclusivo implica la lucha de género que es la lucha más importante de esta época y no pierde relevancia por no ser masivo: los movimientos que quieren cambiar la sociedad son siempre núcleos minoritarios de vanguardia. Es lo que siempre ha pasado en las luchas políticas humanas.
¿Podemos hablar como queramos?
Todos los hablantes tenemos derecho de tener nuestra propia configuración discursiva (que no es la configuración gramatical) y no se puede aceptar la prohibición que el otro se exprese de la manera que le parezca mejor. Ahora, que quede claro: no se trata del derecho a nuestra propia gramática porque nadie puede imponer un cambio gramatical ni torcer la evolución lingüística de una sociedad porque ésta depende de un enorme y complejo sistema que ningún grupo ni institución puede dominar.
–¿Cuál es el aporte que puede destacar del Lenguaje Inclusivo a la sociedad?
-Creo que sin esta discusión hubiera sido mucho más difícil una ley de identidad de género, porque la cuestión del transgénero es un tema que la sociedad puede evitar y tomarlo como algo de segundo plano. Y uno de los efectos que tuvo la intervención de la lengua con el Lenguaje Inclusivo es que para mucha gente tornó “personal” algo que le era ajeno, como la cuestión trans. Porque si uno quiere que los políticos levanten la bandera de la identidad sexual deben sentir que hay una ganancia política o que al menos no hay una pérdida. No vamos a esperar que un político se inmole por una causa, pero sí apoyará temas que pueda capitalizar y ahora puede tomar lo trans como algo que le hacer tener más llegada a distintos sectores.

–Muchas mujeres se quejan de que igualdad no es la “e” sino que les paguen lo mismo que a un hombre…
-La “e” no es un objetivo en sí mismo sino un recurso retórico usado para contribuir, justamente, a un cambio social que es la igualdad para hombres, mujeres, personas trans y todos los colectivos minoritarios. Y la igualdad incluye la igualdad de remuneraciones.
-¿Y cuando dicen que el Lenguaje Inclusivo es una falta de respeto al español?
-El español no tiene sentimientos. La lengua no es una cosa sagrada que no se puede tocar sino una herramienta para la evolución humana y vive en nuestras mentes, no en una biblioteca. La lengua es para comunicar todos los contenidos comunicables que sea necesario. Cuando se hace estéticamente, como lo hacía Julio Cortázar en algunos de sus textos u otros autores que inventan palabras, se toma de buen grado. Pero cuando se interviene la lengua con una búsqueda política, ahí no gusta. En verdad, lo que molesta es el feminismo que está atrás.
–En su opinión, ¿qué falta para que el Lenguaje Inclusivo se instale más?
-El objetivo que se propuso el Lenguaje Inclusivo es instalar un tema en la agenda pública así que me parece imposible que se instale más. Ya es un éxito rotundo. Desde el punto de vista de la instalación en la gramática, no importa porque ese no es su objetivo.
Nota de la redacción: Las declaraciones del entrevistado son opiniones personales y no expresan la postura institucional de la Academia Argentina de Letras.
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]]>La entrada Jimena Giralt, de Corteva: En el día de la mujer rural pidió “cerrar la brecha de género en la agricultura” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La obra es una fuente de consulta sobre la situación de las mujeres rurales y avanza sobre posibles estrategias para mejorar sus condiciones de vida. “La iniciativa fue la de trabajar en conjunto en contra de la brecha de género en la agricultura. Corteva es una compañía que cuenta con 200 años de experiencia y desde su nacimiento, las mujeres en la agricultura fue uno de sus objetivos de trabajo”, explicó a Bichos de Campo Jimena Giralt, gerente de Comunicaciones de Corteva en Cono Sur.
Tras haber participado del lanzamiento del libro en el Palacio San Martín de Buenos Aires, Giralt agradeció “la oportunidad que nos dio el IICA para hacer la segunda edición de este libro”. Y destacó que “esta segunda edición, comparada con la primera, le da voz a muchas personas que a través de su influencia, contribución y conocimientos, colaboran en cerrar la brecha de género en la agricultura”.
Escuchá el reportaje completo realizado a Jimena Giralt:
La gerente de Comunicaciones para Cono Sur de la compañía nacida de la fusión de Dow y Dupont, resaltó que “en 2018, Corteva inició una investigación para entender en profundidad la problemática de las mujeres en la agricultura”. En dicha oportunidad, se entrevistó a mujeres de 17 países, que a su vez representan a los 5 continentes. “Como resultados, no nos sorprendió saber que poco más de la mitad de ellas expresó que tiene el mismo éxito que los hombres, mientras que solo para 40% las posibilidades que tienen las mujeres y los hombres son las mismas”.

“Con este libro exponemos y visibilizamos el tema, lo ponemos en agenda para trabajar junto al sector público y a las organizaciones de la sociedad civil para poder cerrar la brecha de género en la agricultura”, indicó Jimena.
La comunicadora destacó que según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “las mujeres son claves para la alimentación de los próximos 30 años”, aseguró que y poder insertarlas laboralmente “ya no es sólo una elección sino una necesidad”.
Ver Las mujeres rurales son discriminadas y así lo expresaron en una encuesta
Además, contó que desde Corteva iniciaron “una miniserie web que relata historias reales de mujeres de distintos lugares del mundo, para así tratar de entender las problemáticas a las que se enfrentan en su modo de vida, para saber cómo ayudarlas, ya que son una pieza clave para el futuro del mundo”.
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