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gerardo bartolomé – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Sun, 28 Nov 2021 13:03:37 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png gerardo bartolomé – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Gerardo Bartolomé escribió un libro que tiene material para armar una serie de Netflix sobre un emprendedor obsesionado con la soja http://wi631525.ferozo.com/gerardo-bartolome-escribio-un-libro-que-tiene-material-para-armar-una-serie-de-netflix-sobre-un-emprendedor-obsesionado-con-el-cultivo-de-soja/ http://wi631525.ferozo.com/gerardo-bartolome-escribio-un-libro-que-tiene-material-para-armar-una-serie-de-netflix-sobre-un-emprendedor-obsesionado-con-el-cultivo-de-soja/#comments Sat, 27 Nov 2021 22:28:52 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86711 Gerardo Luis Bartolomé, presidente de GDM (Grupo Don Mario), acaba de publicar un libro (“La soja y el agrónomo”) que contiene muchas anécdotas a partir de las cuales se podría generar material para armar una serie para Netflix. Se trata de la historia de un hombre que transformó un microemprendimiento en una gran corporación con […]

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Gerardo Luis Bartolomé, presidente de GDM (Grupo Don Mario), acaba de publicar un libro (“La soja y el agrónomo”) que contiene muchas anécdotas a partir de las cuales se podría generar material para armar una serie para Netflix.

Se trata de la historia de un hombre que transformó un microemprendimiento en una gran corporación con presencia en las principales naciones agrícolas del continente americano. Y lo hizo gracias a la temprana visión del rol que tendría el poroto de soja como sostén de la civilización.

Todo comenzó en la cátedra de Cultivos Industriales de la Facultad de Agronomía de la UBA, donde en los años ’80 tomó contacto con la soja –por entonces un cultivo marginal en la Argentina– para posteriormente formar parte de un equipo armado por CREA para realizar pruebas de diferentes variedades del cultivo.

Bartolomé se enamoró completamente de esa oleaginosa y, con la ayuda de César Belloso, empezó a hacer ensayos con nuevas variedades de soja introducidas desde EE.UU., en el marco de un proceso de intercambio de semillas y experimentación desarrollado junto a Bruce Bailey, un mejorador y experimentador norteamericano al que contactaron ¡por carta! y que con el tiempo llegó a ser gran amigo de ambos.

En los inicios, como sucede en muchos microemprendimientos, los recursos que tenían eran limitados y solicitaron a una empresa que les prestara trilladoras para desgranar las plantas cosechadas manualmente en unas pocas parcelas que habían sembrado en un campo cercano a la ciudad bonaerense de Chacabuco.

Los emprendedores se animaron a cuestionar los manuales presentes por entonces, que indicaban que los grupos de madurez cortos no servían para la zona pampeana argentina. Gracias a una red de productores pioneros que se animaron a probar las locuras de los jóvenes agrónomos, como el cordobés Rogelio Fogante, surgió el cultivar DM 48, que posteriormente dio lugar a la “estrella” RR1 DM 4800, un éxito productivo tan grande que, cuando se anunció su reemplazo, muchos productores se mostraron ofendidos.

Actualmente, más de la mitad de la superficie de soja argentina se siembra con ciclos cortos gracias al desafío propuesto por Bartolomé, quien –tal como se muestra en el libro– se dedicó desde el día uno a formar un sólido equipo de trabajo y una vasta red de colaboradores, que luego fueron la base para transformar a un Pyme en una gran corporación semillera.

“Mi primer hijo, de seis en total, llegó, digamos, en V8/R3 y hoy en V14 continúan, metafóricamente, los estadios reproductivos con seis nietos”, expresa Bartolomé. “Como soja, debería manifestar que he alcanzado la madurez, con la esperanza de llegar a V21 cuando alcance, ojalá, R8. Pero si esa instancia, R8, llega antes de V21 puede uno estar tranquilo que ha dejado el legado genético en hijos y nietos”, añade. Y es que es tan fuerte la identificación que siente Bartolomé con el poroto mágico, que cree que existe una equivalencia entre las etapas vegetativas y reproductivas de la planta de soja con la de los humanos.

Los avances genéticos logrados por Don Mario, junto con la siembra directa, el evento de la tolerancia a glifosato y diseños agronómicos de avanzada, generaron un salto de productividad brutal que, además de generar una riqueza sustancial (hoy es la principal fuente de divisas de la economía argentina), permitieron que miles de millones de personas de todos los rincones del mundo puedan mejorar su dieta con la incorporación de una mayor proporción de proteínas animales producidas en base a harina de soja. Representa una auténtica contribución a la humanidad.

Ahora que tiene más tiempo, puesta está en pleno proceso de pasar el mando de la empresa a su hijo, Gerardo Luis Bartolomé tiene más tiempo para escribir y reflexionar sobre el camino recorrido, el cual, afortunadamente, representa un caso de éxito en un entorno especializado en acumular fracasos. Enhorabuena.

Gerardo Bartolomé relata el origen de Don Mario, la semillera global de soja que nació sobre 50 hectáreas prestadas en Chacabuco

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Para no descartar variedades de semillas muy competitivas, GDM lanza una nueva marca para el mercado local: Neogen http://wi631525.ferozo.com/para-no-descartar-variedades-de-semillas-muy-competitivas-gdm-lanza-una-nueva-marca-para-el-mercado-local-neogen/ Thu, 18 Nov 2021 21:48:34 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85973 El grupo argentino GDM (la vieja y querida Don Mario nacida en Chacabuco pero ahora transnacionalizada y con tentáculos por todo el mundo) decidió lanzar una nueva marca de semillas llamada Neogen. ¿Para qué lanzar una nueva marca si ya tienen varias que son bien aceptadas por los productores? Eso fue lo que preguntó Bichos […]

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El grupo argentino GDM (la vieja y querida Don Mario nacida en Chacabuco pero ahora transnacionalizada y con tentáculos por todo el mundo) decidió lanzar una nueva marca de semillas llamada Neogen.

¿Para qué lanzar una nueva marca si ya tienen varias que son bien aceptadas por los productores? Eso fue lo que preguntó Bichos de Campo a los directivos de GDM que bajo la batuta de Gerardo Bartolomé, el fundador de Don Mario, presentaron la nueva marca en un encuentro con la prensa. La respuesta fue muy clara y refleja la potencia del grupo: porque le sobran variedades.

Vamos a explicarlo mejor: Neogen será una nueva marca bajo la cual se ofrecerán a los productores  variedades de semillas desarrolladas por GDM para los tres principales cultivos de la Argentina: la soja, el maíz y el trigo. Esas variedades son las que hoy muchas veces se descartan o se licencian a otras compañías rivales porque los marcas actuales del grupo, que son Don Marío e Illinois, no dan abasto para absorber tanta tecnología.

En otras palabras, y a modo de ejemplo, en soja el grupo GDM realiza ensayos en Argentina, Brasil y Estados Unidos cada año con medio millón de variedades. De esas 500 mil sojas diferentes, de distintos grupos y con distintas tecnologías OGM incorporadas, los mejoradores de la compañía realizan cada campaña una selección de unas pocas para las marcas que ahora tienen en vidriera.

“Ese momento de decisión es una verdadera tortura, porque quedan muchísimas variedades que son muy buenas afuera”, describió uno de los investigadores que cada año debe realizar parte de ese trabajo.

Por eso lo que hizo GDM, que acaba de desprenderse de la vieja marca Forratec (especializada en semillas forrajeras), es tomar parte de las líneas de investigación que tenía esa empresas para pasarlas a Neogen. A esa oferta -que ya cubría el maíz- le añadirá desde la campaña 2021/22 seis variedades de soja de los grupos 4 a 6, y también una línea propia de trigo. Con esa paleta cubrirá los tres principales cultivos del país y la región.

-¿Pero van a ser mejores esas variedades que las de Don Mario? 

-Todas van a ser igual de buenas.

Neogen no es una marca nueva. En realidad GDM ya la viene usando en Brasil desde hace tres años, con gran éxito porque ya ocupa el 5% del “market share” de ese mercado.

La novedad es que ahora esa marca desembarca en la Argentina, con un nuevo canal comercial diferente a otros que utiliza el grupo para comercializar hasta aquí sus tradicionales semillas. En el evento, realizado hoy en la localidad bonaerense de Pilar, se presentaron uno a uno todos los representantes comerciales que tendrá GDM para cubrir toda la geografía agrícola local. Y eran como veinte los que pasaron al frente. La apuesta por esta nueva marca y canal comercial pinta fuerte.

Hablando de Brasil, esta semana la filial brasileña de GDM, en alianza con Itaú Unibanco y Bradesco, realizó una operación de Certificados de Cuentas por Cobrar Agronegocios (CRA) por un monto de 210 millones de reales, que se empleará para potenciar la presencia de las semillas del grupo en el enorme mercado brasileño.

La financiación a través del instrumento CRA, además de dar a conocer al grupo en el mercado financiero brasileño, permitirá aportar más inversiones a las actividades de investigación y desarrollo de la empresa en Brasil.

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Se agrandó Obdulio San Martín, de Don Mario: "Si nos dicen que se puede sembrar soja en la luna, allá iremos" http://wi631525.ferozo.com/se-agrando-obdulio-san-martin-de-don-mario-si-nos-dicen-que-se-puede-sembrar-soja-en-la-luna-alla-iremos/ Tue, 03 Dec 2019 20:43:12 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=30908 La historia de Don Mario -una semillera argentina que llegó con variedades de soja a casi todo el mundo- es de lo más vertiginosa y exitosa: desde hace algo más de 30 años que no han parado de crecer y agrandarse. Obdulio San Martín estuvo ahí desde sus comienzos, ya que apenas salido de una […]

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La historia de Don Mario -una semillera argentina que llegó con variedades de soja a casi todo el mundo- es de lo más vertiginosa y exitosa: desde hace algo más de 30 años que no han parado de crecer y agrandarse. Obdulio San Martín estuvo ahí desde sus comienzos, ya que apenas salido de una escuela agrotécnica, empezó monitoreando los lotes que dos años antes Gerardo Bartolomé y César Belloso se habían lanzado a sembrar con soja en Chacabuco allá por el año 1982.

Actualmente la empresa es la proveedora de semillas de soja más grandes de todo Latinoamérica, con 70% del mercado argentino, 45% del uruguayo, 42% del brasileño, 25% del paraguayo y también con presencia en Bolivia. Para 2022 esperan llegar al 5% del difícil mercado estadounidense y ya están ensayando con soja en China. “Si nos dicen que se puede sembrar soja en la luna, allá iremos”, comenta Obdulio demostrando el espíritu aventurero de la compañía.

Para hacer los ensayos que resultan en nuevas variedades, en GDM hoy siembran cerca de 1,4 millones de hectáreas en parcelas experimentales, distribuidas en 597 localidades. Tienen 25 variedades en su catálogo al que le pueden incorporar cualquier tipo de tecnología biotecnológica, sea RR1, Intacta, o cuando salgan Xtend y Enlist.

Aquí la entrevista completa con Bichos de Campo:

Hasta ahora, en Don Mario nunca se han metido en el desarrollo de transgénicos, argumentando el elevado costo en su desarrollo y sobre todo desregulación. “Hay que tener en cuenta que de 100 millones de dólares en el lanzamiento de un transgénico, de los cuales 90 millones van destinados a desregular mercados, tanto los de producción como en los de destino del grano. Ahora con la edición génica se ahorran esos 90 millones porque no se considera transgénico, y es ahí donde nos estamos metiendo fuertísimo”, reveló Obdulio a Bichos de Campo.

Ver Gerardo Bartolomé relata el origen de Don Mario, la semillera global de soja que nació sobre 50 hectáreas prestadas en Chacabuco

“Tenemos laboratorios en Londrina, Brasil (que en su momento montaron allá porque Guillermo Moreno no les garantizaba la importación de los elementos necesarios para construirlo en la Argentina). Y ahora en enero estamos inaugurando en Chacabuco un laboratorio de marcadores moleculares, que costó 500 mil dólares, y un invernáculo para poder cosechar tres camadas de sojas distintas por año y así bajar el tiempo de desarrollo de una variedad de 6 a 3 años. Ese costó 1,5 millones de dólares”, detalló San Martín.

-¿Por qué tienen éxito en los mercados externos?

-Hace 15 años empezamos a salir, primero a Uruguay y luego a Brasil, donde para el año 2005 vimos que las variedades nuestras andaban muy bien, y le sacaban de 15 a 20% a las brasileras, que eran más arbustivas para defenderse de las plagas y de ciclos más largos. Con las nuestras cosechaban más y con menos aplicaciones de fungicidas- describió.

En cuanto al mercado estadounidense, San Martín contó que hacía 7 a 8 años que iban poniendo “una fichita”, en promedios unos 500 mil dólares al año, y llegó un momento que habían invertido 5 millones dólares. Entonces decidieron ir a fondo. El hijo de Gerardo, Ignacio “Nacho” Bartolomé, se instaló allá, donde compraron el 80% de una semillera americana que se llama Mustang Seeds, conservando a su equipo para entender el espíritu estadounidense. Ahora están llegando con marca propia -Don Mario Seeds- y también con otras marcas locales.

“Nuestro objetivo es el de llegar con el 3% del mercado para el año 2022 pero calculamos que lo vamos a superar, para encontrarnos cerca del 5%”, afirmó Obdulio.

“Hay que tener en cuenta que sembrando 2 millones de hectáreas allá, con un nicho de no transgénico en el que nos hemos metido, representa 3 millones de bolsas. Debido a que se respeta la propiedad intelectual y los productores no se guardan semillas, es el mismo número de bolsas que vendemos hoy acá”, remarcó el ejecutivo, para dar cuenta de la importancia de aquel mercado.

Ver Para mejorar el rinde de la soja, Don Mario se lanza a hacer edición génica

En este tren de expansión, que los tiene también con presencia en Europa del este y Sudáfrica, GDM últimamente ha sembrado además en China, la meca de la soja. Según Obdulio, tras los primeros ensayos están viendo que sus variedades le sacan una ventaja en el rinde final a las chinas. Un comienzo parecido al de Brasil.

Por último, el directivo de Don Mario describió la situación actual de la soja y toda la agricultura argentina: “Hay un tema preocupante que es el deterioro de los suelos, se perdió estructura y fertilidad, y todos somos culpables”, describió.

“Por otro lado, las condiciones para invertir no han sido las mejores. Me hubiera gustado que haya 100 empresas como Don Mario en el país, que se pueda replicar nuestro crecimiento. Te duele cuando viajás y ves que la ganancia genética por año es mayor en otros pasíes”, indicó.

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Gerardo Bartolomé relata el origen de Don Mario, la semillera global de soja que nació sobre 50 hectáreas prestadas en Chacabuco http://wi631525.ferozo.com/gerardo-bartolome-relata-el-origen-de-don-mario-la-semillera-global-de-soja-que-nacio-sobre-50-hectareas-prestadas-en-chacabuco/ http://wi631525.ferozo.com/gerardo-bartolome-relata-el-origen-de-don-mario-la-semillera-global-de-soja-que-nacio-sobre-50-hectareas-prestadas-en-chacabuco/#comments Mon, 25 Nov 2019 11:56:56 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=30552 La empresa Don Mario nació en 1982, tumultuoso año de la guerra de Malvinas. Sus fundadores eran algo grandes (clase 56) para ir a pelear, pero igual se anotaron como voluntarios, por si fuera necesario. Todos ellos son viejos conocidos de los productores argentinos, porque son sus pares y han convivido todo este tiempo con […]

La entrada Gerardo Bartolomé relata el origen de Don Mario, la semillera global de soja que nació sobre 50 hectáreas prestadas en Chacabuco se publicó primero en Bichos de Campo.

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La empresa Don Mario nació en 1982, tumultuoso año de la guerra de Malvinas. Sus fundadores eran algo grandes (clase 56) para ir a pelear, pero igual se anotaron como voluntarios, por si fuera necesario. Todos ellos son viejos conocidos de los productores argentinos, porque son sus pares y han convivido todo este tiempo con ellos. En la Argentina, Don Mario es Don Mario. A secas.

Pero Don Mario creció, mucho creció. De tener modestas oficinas en Chacabuco, donde arrancó la aventura hace más de treinta años sobre un pequeño campo “prestado”, a contar con modernos laboratorios de biotecnología en Brasil, desembarcar en el competitivo mercado estadounidense y hasta realizar ensayos con soja propia nada menos que en China, la cuna de ese cultivo. Para todas esas cosas, Para hacer todos esos movimientos globales Don Mario pasó a llamarse GDM.

Gerardo Bartolomé, agronomo recibido en la universidad pública, relató a Bichos de Campo cómo fue todo este proceso de transformación (“internacionalización”, dicen ellos) que convirtió a GDM en la multinacional agrícola más importante que tiene en este momentos la Argentina. “Don Mario pasó a ser una marca. GDM viene a ser como un paraguas para las ocho a diez marcas diferentes que tenemos en todos los territorios en los que estamos”, nos explicó el empresario.

Mirá la entrevista completa con Gerardo Bartolomé:

Bartolomé recordó que la decisión de dar el salto a otros países fue tomada hace unos 20 años. Enfatizó que esa decisión nació como “fruto de nuestra ambición de crecer y de que ese crecimiento generara más posibilidades de invertir en investigación para tener mejores productos”. El primer salto fue sobre el charco, pues desembarcaron en Uruguay. Y a partir de 2003, llegaron a Brasil, Bolivia y Paraguay. “Si tomamos estos cinco países juntos, tienen 60 millones de hectáreas de soja, que representan de 45 a 50% de la producción mundial. Eso nos facilitó el habernos extranjerizado”.

Hacer pie en Brasil, el gigante sudamericano, el segundo mayor productor de soja en el mundo, detrás de los Estados Unidos, fue clave para los planes de expansión de Don Mario a todo el mundo. Allí, según el relato de Bartolomé, en 16 años pasaron de tener 0% del mercado de semillas de soja a nada menos que el actual 42/43%.

La importancia de Don Mario en Argentina y Brasil, finalmente, condujo a que la genética desarrollada por esa compañía hoy se utilice en 1 de cada 5 hectáreas sembradas con soja en todo el mundo. El desembarco en Estados Unidos fue otro hito: comenzaron a investigar allá en 2008 y ahora aspiran a tener el 5% del ‘market share’.

“Nos hemos fijado el objetivo de ser reconocidos en todos los países del mundo como un proveedor de genética de excelencia. En todos los países donde se siembra soja queremos estar”, afirmó Bartolomé. GDM también ya puso un pie en Europa del Este, en Sudáfrica y hasta en China, donde acaba de terminar las primeras pruebas con sus propias variedades (con resultados “excelentes”, dijo el agrónomo). Entre los países sojeros, solo les falta la India.

La palabra “investigación” aparecerá varias veces a lo largo de esta nota con el CEO de GDM. Es que así nació todo, a comienzos de los ochenta en Chacabuco, por las ganas de investigar un cultivo todavía bastante desconocido en estas latitudes. La soja entonces ocupaba cerca de 1 millón de hectáreas, nada comparado con las 17 millones de la actualidad.

Uno de los responsables de la fundación de Don Mario fue César Belloso, conocido productor agropecuario de Pergamino, a la vez de uno de los pioneros de AAPRESID. Eran compañeros de facultad con Bartolomé y el primer trabajo que tomaron fue sembrar un lote de 50 hectáreas en Chacabuco, que la madre de Belloso les “prestó” para hacer ensayos. Ahí se sumó un tercer agrónomo, Daniel Canova. Fue ese hecho fortuito el que marcó que Don Mario naciera en Chacabuco. Podría haber sido en cualquier otro lado.

En aquel momento las semillas de soja se podían adquirir o bien en Asgrow (que despues se transformó en Nidera en la Argentina) o bien a la familia Ferrarotti de Rosario, pioneros del cultivo en el país. El INTA también tenía algunas variedades, pero a la vez se introducían muchas semillas de universidades norteamericanas. Ese primer ensayo no salió nada mal para tres chicos de 24 o 25 años de edad. Bartolomé recuerda que pudo cambiar el auto con aquella campaña, que tuvo más fines académicos que comerciales.

¿Y cómo nació la semillera propiamente dicha? Contó Gerardo que “a mediados o fines de los ochenta vimos que había muy poca oferta varietal para los agricultores argentinos. Y entonces ahí pensamos en desarrollar una marca argentina de semillas de soja. Ahí nace Don Mario”. La denominación tiene un origen medio chistoso, pues era el segundo nombre de Alejandro Bartolomé, hermano de Gerardo, que se sumó al proyecto en aquellos años. Lo gastaban con el “Mario”.

La clave del éxito fue embocarle a una genética que luego andaría bien en la Argentina, donde hasta ese momento abundaba la semilla de Grupo V. Los jóvenes agrónomos comenzaron a importar variedades de Grupos IV, más precoces, que tenían varias cualidades sanitarias y productivas. La primera variedad la anotaron en 1988 y “a mediados de los noventa comenzamos a hacer ensayos propios”. Fue diez años antes de la llegada del primer transgénico a la Argentina, la soja RR (resistente al glifosato). Relató Bartolomé que en ese momento “tuvimos la suerte de ser los primeros en lanzar una variedad de Grupo IV con RR”.

“Lo que más nos atrajo en aquel momento fue la gran cantidad de incertidumbres agronómicas que había en torno a la soja, la incognita agronómica”, resumió Bartomolé sobre toda esa etapa. Cree que esa pasión es la clave de que la vieja y querida Don Mario se haya transformado en GDM y le compita a la par a cualquiera de las multinacionales del sector agrícola.

“Nos consideramos especialista en mejoramiento de soja. Ese foco nos permitió desarrollar un equipo de trabajo con la misma pasión que los originarios. Nos gusta lo que hacemos, todos somos fanáticos”, dijo el empresario que, de haber sembrado 50 hectáreas de soja en un campo prestado de Chacabuco pasó a manejar un grupo de más de 700 empleados.

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Gerardo Bartolomé, de Don Mario: “Si nos hubiésemos quedado solo en la Argentina, hoy no seríamos la empresa que somos” http://wi631525.ferozo.com/gerardo-bartolome-si-nos-hubiesemos-quedado-solo-en-la-argentina-hoy-no-seriamos-la-empresa-que-somos/ Wed, 31 Jul 2019 23:45:16 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=25600 La tarde del miércoles es soleada y hasta cálida. En las oficinas de la empresa Don Mario en San Isidro, los rayos de sol se cuelan dentro de una sala sala de reuniones coronada por una extensa mesa blanca. Sobre ella esperan el asalto de los periodistas dos enormes bandejas con quesos, salames y jamones. […]

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La tarde del miércoles es soleada y hasta cálida. En las oficinas de la empresa Don Mario en San Isidro, los rayos de sol se cuelan dentro de una sala sala de reuniones coronada por una extensa mesa blanca. Sobre ella esperan el asalto de los periodistas dos enormes bandejas con quesos, salames y jamones. Más allá, sobre una mesita mucho más pequeña, una pata de ternera hará las veces de plato principal, en cómodos sanguchitos. Obdulio San Martín bromea por tan apetitosos bocadillos, que son muy inusuales para ese lugar. “No sabía que teníamos que llegar a anunciar nuestro retiro para que nos trajeran una picada”.

Obdulio ha sido una parte fundamental en la corta/larga historia de GDM (Grupo Don Mario), la sigla que con el correr de los años irá reemplazando al sencillo y coloquial Don Mario. La verdad es que no lo sé, pero intuyo que Obdulio y Gerardo Bartolomé han sido desde siempre muy buenos amigos y que lo seguirán siendo hasta el final de esta aventura compartida. Al infinito y más allá.

En esta reunión con la prensa agropecuaria, ambos están anunciando su alejamiento de la compañía. Obdulio, que está a cargo de los negocios de GDM en Amércia del Sur, se irá a partir de diciembre de 2021. Bartolomé, el CEO global de la compañía, un año después, en diciembre de 2022.

Sin duda que son buenos amigos, me reafirmo. “Como los Chalchaleros”, pienso, que de tanto quererse tardaron varios años en retirarse. Ellos, los que hicieron Don Mario, anticipan su jugada con más de un año y hasta dos de anticipación. Es muy obvio que les cuesta separarse.

Bartolomé toma la palabra y luce distendido a pesar de la emoción que domina este momento Todos los periodistas presentimos que estamos frente a un hecho inusual y hasta histórico, pues se anuncia el cambio de mando en una empresa familiar argentina que ha logrado escalar posiciones hasta llegar a instalarse en los principales países agrícolas del mundo.

“La verdad es que nos sentimos muy orgullosos de ser una multinacional argentina”, apunta Gerardo, que recuerda que fundó la empresa en 1982, en Chacabuco, como un simple pool de siembra que recién se definió como semillero en 1988, tras lanzar al mercado su primera variedad de soja, la Don Mario 49. Han pasado solo 35 años. Larga historia. Corta historia.

Gerardo y Obdulio anuncian su retiro, lento, pausado, tranquilo. Para ellos ha de ser inevitable retroceder durante todos estos meses de despedida a cada uno de los hitos de este proceso que los ha llevado a estar instalados ahora, con empresas propios o con asociaciones, en 16 países: los cuatro del Mercosur más Bolivia, Canadá y Estados Unidos, Sudáfrica, varios países del este europeo como Ucrania y Rusia, y hasta en China, donde en 2018 comenzaron a ensayar 60 variedades de soja para ver si se adaptan al ecosistema. Es loco, semillas de soja argentina ingresando en el país donde nació la soja. Las ramificaciones de GDM son ahora casi como el mapa mundial de la oleaginosa. “Solo nos falta entrar en India”, admite Bartolomé.

Es raro también, pero mientras ellos cuentan todo lo que han construido en las últimas tres décadas, no puedo dejar de pensar en que la historia de Don Mario es como la de aquellos argentinos que logran destacarse en el exterior pero que nunca llegan a ser del todo exitosos dentro de su propio país, que los consume y finalmente en muchos casos los doblega. No es que en la Argentina no tengan éxito las semillas de Don Mario, nada que ver. En soja detentan aquí el 69% del market share y en trigo también son los líderes. Pero no se trata solo de vender mucho. Se nota a la legua que hay algo que les falta para sentirse plenos.

Ver Para mejorar el rinde de la sojas, Don Mario se lanza a hacer edición génica

“Si nos hubiésemos quedado solo en la Argentina, hoy no seríamos la empresa que somos”, reflexiona en algún momento Gerardo Bartolomé. Quiere decir que si no hubiesen decidido expandirse hacia otros mercados, en la actualidad no podrían sostener una empresa de más de 700 empleados, la mitad de los cuales trabaja en Investigación y Desarrollo de nuevos germoplasma, en ensayos realizados sobre 1,4 millones de parcelas de 579 localidades en quince países diferentes. Esta es una empresa que hoy puede darse el lujo de decir que 20% de las sojas sembradas en todo el planeta han nacido de su cantera. El 20%. Con ese ratio, es la segunda mayor empresa global en semillas de soja detrás de Bayer/Monsanto.

La pregunta es obvia: ¿Por qué Don Mario no hubiese podido hacer todo esto si hubiera permanecido únicamente en la Argentina? Primero porque el mercado es más chico, de 18 millones de hectáreas sembradas con soja contra 34 millones de hectáreas en Estados Unidos y 36 millones en Brasil. Pero sobre todo porque este mercado es bastante más ingrato que aquellos: aquí los productores no retribuyen como debieran a las empresas que se esfuerzan por desarrollar nuevas semillas, más potentes y rendidoras.

Lo dice Obdulio. Lo dice Gerardo. Ambos lamentan no haber podido contar en la Argentina con un marco jurídico adecuado -una nueva Ley de Semillas- que hubiera premiado mejor todo este esfuerzo de tantos años. La norma está cajoneada en el Congreso desde hace años y- a pesar de las promesas- ninguno de los dos cree que vaya a salir antes de su respectivo retiro. “Si el marco legal hubiera sido mejor…”, se lamenta repetidamente el CEO de GDM.

Las diferencias entre los entornos institucionales en cada uno de los grandes países sojeros es evidente. Nos cuentan que en los Estados Unidos el negocio del germoplasma de soja (sin contar las regalías por la biotecnología) moviliza unos 450 millones de dólares anuales. Y que en Brasil, con mucha más precariedad institucional, se mueven 150 millones. Aquí en la Argentina las cifras caen estrepitosamente a 50 millones de dólares. La tecnología en soja no se garpa. Hay solo un 20% de la siembra que se hace con semilla certificada y otro 20% que cobra regalías extendidas. Se cobra la innovación solamente en 2 de cada 5 semillas. Nos dice en Don Mario que si el marco fuera más normal y civilizado la facturación por germoplasma de soja debería subir hasta 100 o 120 millones de dólares. Crecerían los estímulos.

Los periodistas ya hemos atacado la picada y la charla deriva hacia la mejoría de rendimientos que pueden ofrecer semillas renovadas que aquí no llegan, justamente porque no existe un marco más adecuado para la protección de la propiedad intelectual. Don Mario acá ha levantado el pie del acelerador desde hace bastante rato, al igual que las multinacionales (ahora Bayer y Corteva) que se niegan a traer los nuevoss transgénicos (Xtend y Enlist, respectivamente) para hacer frente al problema de las malezas en soja.

Ver La variedad de soja argentina que cobra regalías… pero en Bolivia

Gerardo repite que lamentablemente hay pocos incentivos para invertir en el país y para montar más líneas de investigación. Y Obdulio apunta que, por esa misma razón, la capacidad ociosa de la industria semillera local hasta el 50%. GDM, hace unos años, decidió hacer su gran apuesta para el desarrollo de nuevas variedades mejoradas por edición génica en Londrina, Brasil. Allí ya tienen 41% del mercado de semillas de soja.

Da algo de vergüenza ajena que la Argentina no pueda superar desde hace un par de décadas este dilema, que tiene que ver directamente con sus posibilidades productivas. Si todos los semilleros se quejan de lo mismo, por algo debe de ser. Los Chalchaleros de Don Mario lo hacen sin tener necesidad, pues ahora están emprendiendo un largo camino hacia el retiro. Podrían descansar, y dejar los lamentos a los que siguen.

Da vergüenza ajena. En Sudáfrica, el único país africano que acepta los transgénicos, las regalías se cobran por vía de un fondo común que se genera cobrando un canon al productor en la venta de sus granos. Algo así se pensó alguna vez para hacer aquí, pero tampoco prosperó. Bartolomé, frente a estos recurrentes fracasos, compara la situación argentina con la de Rusia, donde tampoco fructifican las inversiones para desarrollar nuevas semillas debido a la existencia de un vigoroso mercado informal. Imagino a los viejos jerarcas comunistas entrometidos en el negocio de la bolsa blanca.

Las bandejas con la picada ya están casi vacías cuando Ignacio, el único hijo varón de Bartolomé, hermano de cuatro hermanas, inicia su presentación. Dice que tiene 32 años y cuenta que trabajó un tiempo para Dreyfus en los Estados Unidos, hasta que su padre le pidió en 2016 que maneje la expansión de GDM en ese país. Aceptó y a partir de 2022 deberá volver a Buenos Aires para convertirse en el nuevo CEO global de esta semillera multinacional argentina, reemplazando a Gerardo. Para ese entonces, Obdulio tampoco estará. Deberá apoyarse en otros jóvenes tan jóvenes como él para seguir con eso del legado.

De lo que piensa hacer Ignacio hablaremos otro día, ya habrá oportunidad. Se lo percibe muy preparado, entusiasta y convencido. Pero acaso sea porque desde hace bastante tiempo que no vive en la Argentina.

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