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gran chaco – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Fri, 23 Jul 2021 11:56:34 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png gran chaco – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Bayer lanzó un programa orientado a que los productores argentinos puedan generar bonos de carbono comercializables en 2024 http://wi631525.ferozo.com/bayer-lanzo-un-programa-orientado-a-que-los-productores-argentinos-puedan-generar-bonos-de-carbono-comercializables-en-2024/ Thu, 22 Jul 2021 23:43:06 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=74045 Los integrantes de Bayer Crop Science Argentina invitaron a los productores a sumarse a un proyecto de tres años que planea terminar en 2024 con la posibilidad de vender bonos de carbono para generar una nueva fuente de ingresos. La iniciativa, denominada Carbono Bayer, ya se viene desarrollando de manera piloto en algunos establecimientos, pero […]

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Los integrantes de Bayer Crop Science Argentina invitaron a los productores a sumarse a un proyecto de tres años que planea terminar en 2024 con la posibilidad de vender bonos de carbono para generar una nueva fuente de ingresos.

La iniciativa, denominada Carbono Bayer, ya se viene desarrollando de manera piloto en algunos establecimientos, pero ahora la compañía de agroinsumos quiere extenderlo a la mayor parte de las regiones productivas del país.

Para participar del programa, los productores deberán seleccionar un lote determinado, en el cual se tomarán muestras de suelo para determinar los niveles iniciales de carbono, que serán la base a partir de la cual se diseñará una metodología de trabajo orientada a capturar carbono en un plazo de tres años.

Para realizar ese proceso, se asignará un consultor para armar, junto al productor, un diseño agronómico adecuado en función del ambiente y la historia del lote en cuestión. “No van a estar en ningún momento solos”, apuntó Fernanda Otero, responsable del programa, durante un evento virtual organizado hoy para presentar la iniciativa.

El programa también comprende una validación socioambiental de la empresa, que será llevada a cabo por una consultora externa, mientras que el registro trazable de todos los datos agronómicos del lote seleccionado será realizado a través de la plataforma FieldView.

El tamaño mínimo del lote para ingresar al programa es de 30 hectáreas. Sólo se considerarán aquellos que cuenten con cultivos de cosecha de soja, maíz y trigo. El costo de los servicios asociados al programa será asumido por Bayer Crop Science Argentina durante el primer año, mientras que los restantes dos quedará a cargo del productor, aunque no se informó cuál sería el mismo.

Otero señaló que buena parte los procesos intensificadores que deberán implementarse para capturar carbono en suelo son siembra directa, cultivos de invierno o de servicio y fertilizaciones adecuadas, es decir, muchas tecnologías que son práctica habitual en buena parte de las empresas agrícolas profesionales.

“Será una construcción conjunta y juntos vamos a lograr más rentabilidad, más productividad y más carbono en el suelo”, se entusiasmó Otero.

El desafío es que, luego de tres años, logre certificarse que el lote en cuestión logró incrementar la cantidad de carbono presente en el suelo y que eso pueda habilitar la generación de bonos o créditos de carbono comercializables.

El programa además tiene como propósito crear un “ecosistema” con instituciones y empresas de diferentes rubros, de manera tal que los productores certificados, por ejemplo, puedan acceder en un futuro a condiciones especiales de financiamiento.

Otero indicó que, más allá de la posibilidad de obtener bonos de carbono, “lo que van a lograr es un sistema productivo más equilibrado para poder enfrentar situaciones de riesgo de otra manera”. La inscripción en el programa puede hacerse en este sitio.

El evento contó además con la participación de Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, quien habló sobre los avances del Programa Argentino Carbono Neutro y la iniciativa Gran Chaco, que se propone validar el origen libre de deforestación ilegal de los granos producidos en esa región argentina.

También contó con la presencia del empresario agropecuario Manuel Ron, presidente de la compañía bioenergética Bio4, la cual forma parte del proyecto Bayer Carbono.

 

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La ONG INCUPO relanzó la publicación actualizada de “El Monte nos da comida”, un aporte al reconocimiento de nuestra identidad alimentaria http://wi631525.ferozo.com/la-ong-incupo-relanzo-la-publicacion-actualizada-de-el-monte-nos-da-comida-un-aporte-al-reconocimiento-de-nuestra-identidad-alimentaria/ http://wi631525.ferozo.com/la-ong-incupo-relanzo-la-publicacion-actualizada-de-el-monte-nos-da-comida-un-aporte-al-reconocimiento-de-nuestra-identidad-alimentaria/#comments Sat, 19 Jun 2021 12:31:32 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=70614 El pasado 4 de Junio se presentó la reedición actualizada de un trabajo multidisciplinario, titulado “El Monte nos da comida”, en formato digital y en papel. Es el fruto de un gran trabajo en el territorio del Gran Chaco, realizado por INCUPO (Instituto de Cultura Popular), con sede en la ciudad de Reconquista, Santa Fe […]

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El pasado 4 de Junio se presentó la reedición actualizada de un trabajo multidisciplinario, titulado “El Monte nos da comida”, en formato digital y en papel.

Es el fruto de un gran trabajo en el territorio del Gran Chaco, realizado por INCUPO (Instituto de Cultura Popular), con sede en la ciudad de Reconquista, Santa Fe y que el año pasado cumplió 50 años de vida al servicio del campesinado y de los aborígenes del NOA y NEA. 

El trabajo surgió en la década de 1980, encabezado por Magui Charpertier, cuando les llamó la atención que los niños eran flaquitos y comenzaron con una investigación participativa –compartiendo su cultura, sus saberes ancestrales y sus costumbres alimenticias- para saber si estaban mal nutridos. Pero resultó que los niños estaban bien nutridos y entonces investigaron de qué se alimentaban.

00-TAPA y Contratapa INCUPO

De todos modos comenzaron un trabajo para mejorar la alimentación, en cuanto a abaratar los costos, en el consumo de plantas, frutos y animales silvestres, aprovechando su sabiduría ancestral en cuanto a sus modos de cómo cocinarlos, conservarlos y cuidar el monte nativo, recolección, siembra y cosecha.

Desde INCUPO organizaron a través de jornadas de alimentación y de cocina el cultivo de las especies naturales, para multiplicar los alimentos y acercarlos a las casas. Como resultado se publicó el libro “Valores nutricionales de las Plantas Alimenticias Silvestres del Norte Argentino” sobre desequilibrios alimenticios identificados en las comunidades, sistematización de cada planta silvestre, nombre, descripción botánica y resultados estadísticos de los análisis químicos de las muestras.

Luego, para divulgación popular, se publicaron en formato accesible dos cartillas con el título: El monte nos da comida, que incluía la información de la investigación, acompañada de las recetas elaboradas en las comunidades. Tuvo varias reediciones debido al gran interés que suscitó en profesionales e instituciones del agro. 

Claudia Tofanelli, psicóloga, docente universitaria que integra INCUPO y además trabaja para el Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe, contó que a ella, entre los años 2018 y 2010 le tocó encabezar la revisión y actualización de aquellas publicaciones. Aprovecharon para completar la información, nuevos nombres (porque se van hallando otras plantas), agregar más productos del monte y mejorar las recetas.

“En resúmen se trata de comunicar cómo nos alimentamos, para qué nos sirve cada alimento y cómo cocinarlo, aprovechando sus valores nutritivos y culturales. Porque toda planta tiene una identidad cultural, y por algo está y se ha multiplicado en esa región. Además, la cocina es integradora de saberes y tiene una gran connotación sociopolítica, de modo que todo este trabajo ser traduce en una provocación, un llamado a tomar determinaciones y obrar en consecuencia”, dice. 

“En la primera investigación –cuenta- por ejemplo: analizaban el `Diente de león` y descubrían que tenía más valor nutricional que la lechuga, que no es de la región. Lo mismo con los frutos, que pueden tener más valor que una manzana, que tampoco es del Noroeste”. Y hoy se nota un corte generacional, en cuanto a saberes que se van perdiendo, porque los jóvenes conocen el nombre y para qué sirve cada planta, pero no saben ya cómo ni qué cantidad consumir. 

Se puede ver en el índice de todo lo que tratan, como alimento del monte: ñanga-pirí, chañar, algarrobo, mistol, pepino del monte, mburucuyá o granadilla, tasi o doca, yuyo colorado, huevito de gallo, tuna, achira, aguay, guaraniná, camambú, chirimoya, irupé, lengua de vaca, verdolaga, sacha pera o saucillo, sacha limón, mamón del monte, pasacana, carandillo, kumandá yvyra`í, guabiyú, yerba dulce o ka`a-he`e, achokcha, papa del aire, tomacó, ñandipá, mora, ivapurú, ají picante, cardo gancho, mieles silvestres, nutria, el carpincho, la totora, el ñandú o suri, anguila, vizcacha, tatús, bagres, tortuga del agua, yacaré, iguana y pastos silvestres. 

Una dieta bien balanceada debe incluir verduras de raíces y rizomas, pólenes y plantas mielíferas, chauchas y porotos, y algún plato del día debe contener proteína animal, explica Claudia. 

El primer folleto contiene la explicación de cómo trabajar pedagógicamente, las publicaciones. La actualización de ese material cuenta con 49 fascículos individuales impresos en colores, de cada especie autóctona, vegetal y animal, que la identifica, la región donde se encuentra, sus principales características, valores nutricionales, usos que se les da y recetas. Su objetivo es propiciar el consumo de alimentos regionales, sustentables y saludables.

Un equipo del CONICET aportó en etnobotánica, la Facultad de Córdoba descubrió y recopiló bibliografía, también participó un equipo de la Facultad de Ingeniería en Alimentos, además de técnicos, comunicadores y educadores populares de diferentes organizaciones y espacios.     

El relanzamiento de “El Monte que da comida” se realizó en un webinar bajo el título: “Promoviendo Patrones Alimentarios Sensibles a los Ecosistemas”. Organizado por INCUPO, el Instituto Sol y el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Santa Fe, disertaron mujeres docentes, agrónomas y nutricionistas. Se inscribieron 280 personas de diversos países del mundo y de casi toda la Argentina.

Primero disertó Claudia Tofanelli, luego la licenciada en nutrición, Celeste Nessier, después siguió Rina Coassin, abogada y docente de la Universidad Católica de Santa Fe, la ingeniera agrónoma, Magdalena Choque Vilca, Asunción Serralunga, Técnica Superior en Gestión Gastronómico, y finalmente, la ingeniera agrónoma, la nutricionista, coordinadora del Centro de Alimentación y Nutrición en la Univerisad Federal de Río Grande do Sul, Luciana Dias de Oliveira, y Claudia Bachur, cofundadora de la Asociación de Alimentos y Cocinas regionales de las Américas. “La propuesta es seguir en red, empujando, ampliando todo lo que estuvimos escuchando hoy”, dijo Claudia Tofanelli, durante el cierre del evento. 

“Necesitamos del monte. Sensibilizarnos y sensibilizar a las poblaciones urbanas, entendiendo que un ambiente saludable es una mejora en la calidad de vida para todos. Tenemos que actuar todos juntos, poblaciones urbanas y rurales, en mantener la `Casa común que tenemos`”, sentenció Celeste Nessier. 

Los invitamos a disfrutar La algarrobera, de Manuel Augusto Jugo y Leónidas Jesús Corvalán, por el Dúo Coplanacu (Julio Paz y Roberto Cantos).

 

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¿Qué ambientes naturales queremos conservar? Según el naturalista Gustavo Aparicio, no existen lugares “prístinos” y muchos ya fueron modificados por la presencia del hombre http://wi631525.ferozo.com/que-ambientes-naturales-queremos-conservar-segun-el-naturalista-gustavo-aparicio-no-existen-lugares-pristinos-y-muchos-ya-fueron-modificados-por-la-presencia-del-hombre/ http://wi631525.ferozo.com/que-ambientes-naturales-queremos-conservar-segun-el-naturalista-gustavo-aparicio-no-existen-lugares-pristinos-y-muchos-ya-fueron-modificados-por-la-presencia-del-hombre/#comments Wed, 26 May 2021 11:52:55 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=68092 Gustavo Aparicio, director de Conservación de la Fundación Hábitat y Desarrollo, dice que la evidencia muestra algo que nos hace repensar el concepto de “prístino”: no sólo hay rastros de presencia humana en muchos ambientes naturales que se quieren conservar sino que, justamente, la acción humana ayudó a su desarrollo y conformación. En esta nota, […]

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Gustavo Aparicio, director de Conservación de la Fundación Hábitat y Desarrollo, dice que la evidencia muestra algo que nos hace repensar el concepto de “prístino”: no sólo hay rastros de presencia humana en muchos ambientes naturales que se quieren conservar sino que, justamente, la acción humana ayudó a su desarrollo y conformación. En esta nota, ejemplos para debatir y reflexionar.

Fue en la década del ochenta cuando en el Amazonas se descubrieron los terra preta (tierra negra en portugués): suelos creados por las personas que habitaban la región hace miles de años y que poseen 3 veces más materia orgánica, nitrógeno y fósforo que los suelos adyacentes y hasta 70 veces más carbón vegetal. Su formación se debe a la ocupación humana intensiva que aportó grandes cantidades de residuos carbonizados (restos de fogatas), excrementos humanos, huesos de peces, de mamíferos y caparazones de tortugas.

“Son estables y fértiles, incluso en la actualidad, lo cual resulta muy curioso ya que los suelos de la selva amazónica son pobres desde el punto de vista productivo, debido a su escasez de materia orgánica”, explica Aparicio. “Esta característica, común en las selvas tropicales, es la que evitó hasta el momento su conversión a la agricultura en gran escala”.

Los terra preta están esparcidos por toda la cuenca ocupando sectores que promedian las 20 hectáreas. Para detectarlos, los investigadores buscan sitios donde exista alta concentración de plantas domesticadas o semidomesticadas. Esto se debe a que en el Amazonas la domesticación de plantas comenzó hace unos 8.000 años y, cinco siglos después del colapso de aquellas culturas que se dedicaron a domesticarlas, las plantas persisten en los bosques y están tan asociadas a los suelos antropogénicos que su presencia sirve para hallar su ubicación.

“Otro efecto de la presencia humana que modificó la composición vegetal fue la caza, que provocó la disminución de fauna grande o mediana capaz de dispersar determinados frutos. Un estudio de investigadores brasileños encabezado por Mauro Galleti afirma que en los últimos 100 años se produjo una merma significativa de aves dispersoras de semillas de gran tamaño en el Bosque Atlántico, y que ello está asociado con la reducción en el tamaño de las semillas de palmito (Euterpes edulis)”, cuenta Aparicio.

Otro estudio reciente indicó que de las 1.600 especies de árboles y arbustos que crecen en el Amazonas, 227 son dominantes. De estas, 85 fueron domesticadas -o están en vías de domesticación- y 20 de ellas son hiperdominantes y se distribuyen en todos los ambientes. Su abundancia es un indicador de la cercanía a sitios arqueológicos y de suelos donde hubo presencia humana, generalmente próximos a los ríos navegables mientras que las especies leñosas no domesticadas son más abundantes lejos de los sitios arqueológicos, donde no había caza o se realizaba de forma esporádica.

“Por estas circunstancias puede afirmarse que el Amazonas no es ‘prístino’ en tanto ajeno a la mano humana, sino que fue moldeado por la domesticación del suelo y de las plantas”, enfatiza, al tiempo que menciona algo similar en relación al Chaco Húmedo.

“El antropólogo Gastón Gordillo estudió la región del río Pilcomayo, donde a principios del siglo XX la expansión ganadera causó la desaparición de amplios pastizales y la expansión de bosques y cuenta que aún hoy los tobas y wichís recuerdan que sus abuelos en la década de 1910 habitaban extensos pastizales que ingresaban más de 15 kilómetros tierra adentro”.

Es que los pastizales eran el resultado de incendios provocados por tobas, wichís y nivaclés para cazar, combatir y enviar mensajes: eso, sumado a ocasionales desbordes del Pilcomayo, limitaba la proliferación de leñosas y facilitaba el crecimiento de pastos. Pero los indígenas dejaron de provocar fuegos por la presión de los colonos y los embates del Ejército y luego, el ganado pobló las praderas y las fue agotando.

Ante la falta de alimento, las vacas se dirigieron al bosque y consumieron frutos de algarrobo, mistol y otras especies, que luego sembraron en el pastizal fertilizándolo con bosta. Así, el paisaje se fue trasformando hasta los bosques que hoy se desean conservar, sin saber en realidad qué paisaje era el original, lo cual es clave, por ejemplo, al pensar trabajos de restauración (¿Qué hay que restaurar sobre la base de qué?, podría ser una de las preguntas).

“Otro ejemplo es el de las dos especies de araucarias sudamericanas: el pehuén que crece en la provincia del Neuquén y en el centro y sur de Chile, y el pino Paraná presente en Misiones y en el sur de Brasil”, detalla el especialista. “Las pruebas indican que 3.000 años atrás el pehuén había ampliado su área de distribución pero que disminuyó a la mitad desde la llegada de los europeos. Por su lado, la población de pino Paraná tuvo una expansión hace entre 800 y 1.500 años, pero en la actualidad ocupa menos del 10% de su distribución original. La presencia de esta araucaria se corresponde con el hallazgo de artefactos en viviendas subterráneas o ‘casas de foso’ de grupos indígenas precolombinos. La misma evidencia, basada en el estudio de polen fósil, indica que en la época de expansión eran frecuentes los incendios y que había pastizales en la zona”.

Las gruesas cortezas de las araucarias resisten el fuego y se expanden en lugares abiertos (como la estepa) aunque sus renovales pueden crecer en lugares sombríos, como debajo de árboles más grandes. Las semillas, pesadas y de poca dispersión, facilitan la recolección de gran cantidad de recursos con poco esfuerzo, pero a su vez limitan la expansión de las araucarias. Varios investigadores creen que la cosecha, traslado y acopio de los piñones por parte de grupos humanos favoreció la dispersión de ambas especies. Cómo evidencia de ello, proponen la falta de aislamiento por distancia que se observa en los estudios genéticos.

“Algo similar ocurre con algunas palmeras: por ejemplo las yatay que crecen en la localidad santafesina de Berna, habrían llegado desde el sur de Goya (Corrientes) llevadas por los aborígenes que incursionaron en esa zona en canoa llevando frutos como alimento. De hecho, actualmente, la mayor concentración de esta especie se encuentra en las lomadas que acompañan al arroyo Malabrigo. Mucho tiempo después, también en el Litoral pero ya en el siglo XX, las personas que viajaban en ferrocarril llevaban cocos de la palmera mboyacá como alimento y los dispersaron a lo largo del trayecto férreo”.

“Un caso curioso es el de la ecorregión Campos y Malezales que ostenta el menor nivel de protección efectiva, medido en superficie de áreas protegidas. El doctor José Luis Fontana, reconocido botánico de la Universidad del Nordeste, opina que, en otros tiempos, en esa extensión que ocupa el noreste de Corrientes y sur de Misiones, pudo haber habido un bosque casi continuo”.

La hipótesis se sostiene a partir de la presencia de relictos de bosque en suelos con diferente composición y relieve. Lo que se planteó Fontana fue que si pudieron prosperar en condiciones tan disímiles, ¿por qué no existen ahora? Cree que es una cuestión de manejo y por eso cuando se deja de pastorear y no se realizan quemas ni se cortan los arbustos, el bosque regresa.

Luego de la expulsión de los jesuitas de América, quedaron miles de cabezas de ganado en los pastizales y después llegó la ola de inmigración europea, que también demandó madera y hubo que abrir caminos para transportarla. De este modo, en distintos momentos históricos, pobladores indígenas precolombinos, colonizadores españoles, jesuitas y guaraníes, criollos e inmigrantes europeos fueron transformando el paisaje hasta la actualidad.

“La mención de estos ejemplos no pretende desmerecer la conservación de ambientes naturales ni la función de las áreas protegidas -la mejor herramienta de conservación que existe-. Sí, en cambio, discutir el concepto de ‘prístino’ y considerar el impacto de las poblaciones humanas que vivieron aquí miles de años antes de la llegada de los europeos”, reflexiona Aparicio.

“Si la selva amazónica no es virgen, los bosques de araucarias (y algunos palmares) fueron favorecidos y hasta dispersados por las personas que consumían sus frutos y semillas, y la ecorregión donde decimos que urge crear reservas fue moldeada por humanos al eliminar los bosques y favorecer la presencia de ganado… ¿qué estamos conservando?”, concluye, abriendo el debate.

Su correo electrónico es gustavo@habitatydesarrollo.org.ar

 

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¿Es posible hacer soja responsable? Agroideal busca una “expansión sostenible” del cultivo, pero todavía tiene pocas empresas adheridas http://wi631525.ferozo.com/es-posible-hacer-soja-responsable-agroideal-busca-una-expansion-sostenible-del-cultivo-pero-todavia-tiene-pocas-empresas-adheridas/ Sun, 24 Jan 2021 14:01:55 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=56930 Un trabajo de Fundación Vida Silvestre con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) establece que la ecorregión del Gran Chaco Americano -que abarca territorios en Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil y que figura segunda en superficie en Sudamérica después del Amazonas-, se convirtió en una de las tres áreas con mayores tasas de deforestación […]

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Un trabajo de Fundación Vida Silvestre con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) establece que la ecorregión del Gran Chaco Americano -que abarca territorios en Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil y que figura segunda en superficie en Sudamérica después del Amazonas-, se convirtió en una de las tres áreas con mayores tasas de deforestación a escala mundial.

En esa región el avance de la frontera agropecuaria hizo que en el período 2010-2014 se perdieran 1,95 millones de hectáreas de bosques, a una tasa anual de desmonte de 0,94 %, comparable con los focos de deforestación más altos del mundo.

Por eso Vida Silvestre hizo un acuerdo de asistencia técnica con el INTA, con el objetivo de “modelizar escenarios futuros en esa región del país bajo distintas alternativas de expansión agropecuaria. Se proyectó que de seguir avanzando la deforestación para el año 2028 se perderían otras 4 millones de hectáreas de ecosistemas naturales, de las cuales 2 millones, en su mayoría bosques, tienen alto valor de conservación”.

No obstante, ambas entidades establecieron que “aún en los escenarios de restricción ambiental más exigentes es posible satisfacer la expectativa de crecimiento de la producción agropecuaria al 2028”.

Una de las herramientas que surgió para atender a la problemática puntual de la deforestación en el Gran Chaco Americano es Agroideal, mediante la cual ONGs, empresas como Bunge, bancos e instituciones de investigación se unieron para desarrollar un sistema online y gratuito que ayude a mejorar las decisiones de inversión en la expansión agrícola.

Se pretende realizar una evaluación de los riesgos socioambientales y de buscar que el desempeño económico traiga el menor impacto social y ambiental.

Agroideal fue desarrollada por las organizaciones ambientales globales The Nature Conservancy (TNC) y Fundación ProYungas, y busca una expansión sostenible de la soja. Es de acceso libre y gratuito y asesora al productor o la empresa sojera ofreciéndole un mapeo de los aspectos económicos, productivos, sociales y ambientales de la región chaqueña para que se pueda planificar la expansión en áreas ya abiertas y reducir la conversión de espacios naturales.

En ese mapeo se establece dónde hay parques nacionales, áreas protegidas, comunidades indígenas y zonas que no pueden ser deforestadas. Esa información a la que antes era complicado acceder ahora se encuentra en un mismo sitio: datos de productividad de soja, de mapas de poblaciones originarias y de superficies de bosques nativos se entrecruzan en un mismo sistema de inteligencia territorial que le permite evaluar al productor o empresa agroexportadora si su plan de negocios es rentable y sostenible.

El año pasado Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-Cec) expuso en un seminario sobre agricultura sustentable en Bruselas y mencionó el proyecto Agroideal.

“Desde Ciara- Cec venimos trabajando junto a TNC y el Grupo Petersen, una empresa dedicada a control, certificación e inspección de la producción de granos a nivel internacional, y llegamos a la conclusión de que la deforestación de esa región, incluso con prácticas que van en contra de la Ley Nacional de Bosques es de sólo el 1%”.

En diálogo con Bichos de Campo, Idígoras habló del lanzamiento de la Plataforma Argentina de Gran Chaco Sustentable para la producción de soja libre de deforestación y mencionó que están trabajando con la comisión europea para que Argentina tenga reconocimiento. “También estamos trabajando con la AFIP y con el ministerio de Agricultura en políticas especificas para brindar garantías en los próximos años de deforestación cero”, aseguró.

Acerca de la RTRS y las empresas argentinas que están asociadas a ella, Idígoras respondió: “Estamos en proceso de trabajo siguiendo los patrones de regulaciones que establece la Unión Europea, pero notamos que hay pocas empresas argentinas adheridas”.

“La realidad es que ha tenido poco eco en el país porque tiene requisitos que no son los que piden los mercados”, reconoció.

De las reuniones de trabajo de Agroideal también participa Vida Silvestre. La doctora María Eugenia Periago, coordinadora de manejo y producción sustentable de esa fundación, explicó a Bichos de Campo que se encargan principalmente de aportar información ambiental.

Periago se mostró distante de las manifestaciones de idígoras y aclaró que “la intención de Agroideal no es mapear el Gran Chaco argentino y demostrar que la soja no produce deforestación. Esas fueron declaraciones de Ciara en una conferencia en Bruselas que no son muy atinadas”.

La directiva de Vida Silvestre argumentó que “Agroideal es un sistema de soporte de toma de decisiones, básicamente centrado en la región chaqueña en donde se muestran los riesgos que tendría un productor o una empresa en expandir su área de producción hacia nuevas áreas”.

A modo de ejemplo, Periago describió que “si una empresa tiene el compromiso de no afectar comunidades indígenas entonces podrá ver en ese mapa dónde están situadas; también podrá observar áreas de deforestación, parques nacionales o áreas protegidas y de este modo la empresa podrá marcar la importancia de ese riesgo en su cadena y verá donde es posible expandir su producción minimizando ese riesgo”.

 

Por otro lado, Periago agregó que lo que arrancó como un grupo de trabajo para el desarrollo de Agroideal hoy se consolida en un espacio llamado Grupo Sectorial Visión Gran Chaco (ViSec) junto a productores, traders sojeros y certificadoras como Control Union donde se discuten los riesgos de deforestación en la cadena. El mismo es liderado por la ONG The Nature Conservancy (TNC) y coordinado por Hernán Zunino que además es el coordinador de Agroideal en Argentina.

“Es un ámbito de discusión que seguramente tome mayor impulso”, remarcó Periago, ya que la idea es formalizarlo en un espacio donde puedan tener discusiones con una estructura de gobernanza más explícita y un sitio web donde se puedan reflejar sus acciones.

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El coordinador forestal del INTA, Pablo Peri, dice que hay un gran margen para cuidar el bosque y además hacerlo productivo http://wi631525.ferozo.com/el-coordinador-forestal-del-inta-pablo-peri-dice-que-hay-un-gran-margen-para-cuidar-el-bosque-y-ademas-hacerlo-productivo/ Fri, 23 Oct 2020 12:56:55 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=49849 Un informe elaborado por la Dirección Nacional de Bosques (que depende del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible), el NTA y la Asociación Ingenieros Forestales de Chubut reveló que entre 1998 y 2018 se perdieron 6,5 millones de hectáreas de bosques en todo el país. Lo que se pretende con ese documento es analizar las […]

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Un informe elaborado por la Dirección Nacional de Bosques (que depende del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible), el NTA y la Asociación Ingenieros Forestales de Chubut reveló que entre 1998 y 2018 se perdieron 6,5 millones de hectáreas de bosques en todo el país.

Lo que se pretende con ese documento es analizar las causas de ese fenómeno, pero sobre todo estudiar medidas que frenen al deforestación indiscriminada. A reducir este proceso ayudó la Ley de Bosques sancionada en 2006, pero ahora los expertos quieren sobre todo determinar qué se puede hacer para que convivan la preservación con el crecimiento productivo.

Según Pablo Peri, coordinador del Programa Nacional Forestal del INTA, la principal causa de la deforestación de bosques nativos fue el avance agrícola que tuvo consecuencias importantes.

Con este proceso “perdemos lo que denominamos servicios eco-sistémicos, es decir lo que el bosque nos da al sector productivo y a la sociedad”, explicó el técnico. Eso implica desde “la provisión de madera a la biodiversidad, a la regulación hídrica o la pérdida de suelo cuando perdemos capacidad productiva”, enumeró.

Escuchá la entrevista a Pablo Peri:

Peri explicó que cuando se desmonta en los territorios que conforman el Gran Chaco, el suelo “se saliniza porque suben las napas freáticas y al no estar el componente (forestal), quedan salinos e improductivos”. El IINTA, indicó Peri, está trabajando es la recuperación de esos suelos.

Pero además hay cuestiones que tienen que ver con los social: “Se genera una migración rural al disminuir la diversificación, porque disminuye la (necesidad de) mano de obra entonces”.

Peri sostiene que todo este análisis debe servir para tomar medidas y aclaró que si bien la Ley de Bosques ayudó a que se atenúe el proceso, hay que lograr conservar sin desincentivar el crecimiento productivo. Ambas cuestiones pueden convivir, indicó.

“Tenemos herramientas técnicas para acercar al productor y a los que toman decisiones, como los gobiernos provinciales o el nacional. Una de las alternativas interesantes es lo que denominamos manejo de bosques con ganadería integrada”, explicó. El programa se llama por su sigla MDGI y surge del acuerdo en los ministerio de Agricultura y Ambiente, a partir del cual se establecieron lineamientos técnicos “buscando el equilibrio y mejorando la existencia ganaderas. Así se evita el desmonte pero se focaliza también en la producción”, señaló Peri.

Para el ingeniero del INTA, la ganadería es una alternativa, tanto que actualmente en cerca del 70% de los bosques nativos se desarrolla algún tipo de producción animal. El desafío es también agregarle valor a otras producciones.

En esas regiones, por ejemplo, “hay productos forestales no madereros, como todas las plantas comestibles y fibras de origen vegetal”.

“Más del 75% de las comunidades indígenas está en bosques, ahí hay un desafío enorme en el agregado de valor y en darle al productor un mayor ingreso”, indicó el profesional.

Pero para eso se requiere un rol más activo del Estado, que “es como una especia de árbitro entre los intereses del mercado y los de la sociedad”, indicó. Debe, por ejemplo, “mantener el agua limpia, aumentar la biodiversidad o evitar la migración”.

Peri agregó: “Los técnicos y el sector político y los productores debemos sentarnos a tomar decisiones. El conocimiento de datos queda corto si uno se queda ahí nomás”.

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Ojo al piojo: Por primera vez una cerealera local dice que solo aceptará soja “libre de deforestación” http://wi631525.ferozo.com/ojo-al-piojo-por-primera-vez-una-cerealera-local-dice-que-solo-aceptara-soja-libre-de-deforestacion/ Sat, 06 Jul 2019 10:28:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=24446 Bunge es una de las grandes exportadoras agrícolas globales que también figura entre las cinco principales cerealeras de la Argentina (junto a Cargill, Cofco, ADM y Dreyfus). Acaba de comunicar toda una novedad para el mercado local de granos, que de todos modos va en línea con lo que está sucediendo en el mundo: al […]

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Bunge es una de las grandes exportadoras agrícolas globales que también figura entre las cinco principales cerealeras de la Argentina (junto a Cargill, Cofco, ADM y Dreyfus). Acaba de comunicar toda una novedad para el mercado local de granos, que de todos modos va en línea con lo que está sucediendo en el mundo: al parecer dejará de recibir soja y otros granos producidos en campos que previamente hayan sido deforestados o sean conflictivos en aspectos sociales y ambientales.

Bunge informó de esta decisión, que podría complicar la vida de algunos productores del norte del país, donde se registran los más altos índices de deforestación, de la siguiente manera: su comunicado se titula “Bunge reafirma su compromiso con cadenas de suministro sustentables”.

Allí la compañía multinacional informó que decidió implementar, junto a TNC ( The Nature Concervancy) y ProYungas, un programa especial llamado Agroideal. Se trataría de “una herramienta para diagramar las estrategias de cultivo, alineándose a su compromiso global de tener trazabilidad en sus cadenas de suministro y que sean libres de deforestación”.

“A nivel global, Bunge asumió el compromiso de tener trazabilidad en sus cadenas de suministro y que sean libres de deforestación, y en esa línea la compañía viene realizando sus esfuerzos. La misma ya está siendo utilizada para respaldar las actividades de planificación en Brasil y se espera que sea adoptada por el sector en Argentina ya que representa un paso importante en la identificación de áreas adecuadas, en donde no se necesita deforestación para expandir la agricultura”, indicó el comunicado.

Desde Ciara-CEC, la cámara que agrupa a este tipo de empresas aceiteras y exportadoras de cereales, ya se había anticipado a principios de junio la decisión de sumarse a esta iniciativa, pero todavía el resto de las empresas no se ha pronunciado. El proyecto Agroideal fue desarrollado por TNC y Proyungas con el apoyo financiero de Bunge y  Gordon and Betty Moore Foundation. Ya se aplica en Brasil.

Mirá la página de Agroideal en Brasil

“Buscando el desarrollo sustentable de la región chaqueña, Bunge comenzó a implementar la tecnología desarrollada por Agroideal a través de la cual implementa sus estrategias de negocios y de desarrollo regional para planificar la expansión en áreas ya abiertas, a fin de reducir la conversión de espacios naturales, e impactos sociales y ambientales”, se añadió en el comunicado de la cerealera. Más claro échale agua. Certificar que uno produce en áreas que no están protegidas es lo que se viene.

Agroideal es una plataforma informática “cuyo objetivo es introducir el concepto de evaluación de los riesgos, oportunidades sociales y ambientales de las regiones en el proceso de planificación y en las decisiones de las empresas comercializadoras de soja sobre las regiones a expandir, marcando dónde comprar, respetando sus compromisos socio-ambientales y garantizando lo mejor en exploración de las capacidades del suelo, clima y factores económicos”.

La plataforma “reúne la información necesaria y la analiza cruzando variables, ponderando capas de información, aportando números de productividad de soja, mapas de poblaciones originarias y superficies de bosque nativos”. 

Esta herramienta fue presentada el mes pasado por Hernán Zunino de TNC y Coordinador de Agroideal en Argentina. En este marco, Guillermo García, gerente de Relaciones Institucionales de Bunge, destacó la potencialidad de Agroideal como “indicador neutro en el diseño de estrategias de originación en la región de Chaco, considerando los impactos ambientales y sociales, en base a los aportes de instituciones como el INTA y ONGs de conservación de recursos”.

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Un kit para desarrollar una ganadería que no haga pelota el bosque http://wi631525.ferozo.com/un-kit-para-desarrollar-una-ganaderia-que-no-haga-pelota-el-bosque/ Thu, 05 Oct 2017 21:38:47 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=4239 Se puede acordar con los ambientalistas una agenda para una producción más sustentable. Un muy buen ejemplo lo acaban de dar la Fundación Vida Silvestre Argentina, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Ministerio  de Agroindustria y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Todos esos actores  presentarán un Kit de buenas prácticas […]

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Se puede acordar con los ambientalistas una agenda para una producción más sustentable. Un muy buen ejemplo lo acaban de dar la Fundación Vida Silvestre Argentina, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Ministerio  de Agroindustria y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Todos esos actores  presentarán un Kit de buenas prácticas para desarrollar una ganadería sustentable en el Chaco.

La presentación se realizó en el marco del Segundo Congreso Internacional del Gran Chaco Americano, en Santiago del Estero. La idea de este kit es brindar herramientas para lograr una producción ganadera compatible con la conservación del bosque.

Para conocer, leer y descargar el material podés ingresar en: vidasilvestre.org.ar/KitChaco

La iniciativa construida entre funcionarios, técnicos y ambientalistas propone el aprovechamiento del bosque de una manera integral, que sirva como una alternativa de desarrollo sustentable frente a los cambios en el uso del suelo, a través del Manejo de Bosques con Ganadería Integrada (MBGI). Este tipo de manejo apunta a lograr una producción rentable de carne y de productos maderables y no maderables, de manera compatible con la conservación del bosque nativo, su biodiversidad y sus servicios ecosistémicos, en el marco de sustentabilidad ambiental, económica y social del que tanto se habla pero tan poco se hace.

La Fundación Vida Silvestre recordó que “el Plan Nacional de MBGI se formula en un escenario de deforestación y degradación de los bosques debido a la expansión de la frontera agrícola, (principalmente de cultivo de soja),  el avance de una ganadería no sustentable, el desarrollo de la infraestructura, la tala destructiva, entre otros”. La idea ahora es cambiar esa historia para desarrollar un “plan de producción sustentable” compatible con lo que establece la Ley de Bosques.

Fernando Miñarro, Director de Conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina explicó por qué es clave hacer este esfuerzo: “El Gran Chaco americano es uno de los biomas con mayor biodiversidad de Sudamérica y es el más importante después de la Amazonia, pero se encuentra gravemente amenazado por la deforestación”.

“En los últimos 35 años hemos perdido alrededor de 12 millones de hectáreas de zonas boscosas, afectando cientos de especies de plantas y animales. En gran medida estas pérdidas se han debido al avance de la frontera agrícola con el cultivo de la soja y en los últimos años en particular con una intensificación ganadera con modelos pastoriles que no han tenido en cuenta al bosque. Por esta razón, hemos tomado el desafío de buscar modelos ganaderos que pongan por delante la conservación y el manejo sustentable del bosque”, añadió.

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