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La entrada Por el “cepo cárnico” aumentaron los precios de los huesos bovinos y para muchas industrias eso representa un problema se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cuando algún “iluminado” interviene un mercado con el propósito de torcer una variable puntual, por lo general termina afectado muchas otras que ni siquiera se encuentran en el “radar” del regulador. Y el mercado bovino es un ejemplo perfecto de eso.
Con la restricción para exportar carne congelada a China, los principales frigoríficos comenzaron a enviar huesos bovinos –un producto de bajo valor que los chinos usan para elaborar caldos y saborizar guisos– con el propósito de mantener “aceitados” los canales comerciales con la nación asiática.
Pero en la Argentina los huesos vacunos son un insumo importante para muchas industrias. “Los precios del hueso subieron en el último año y como se trata de un producto que tiene un componente de flete muy importante, eso perjudica bastante a las empresas del sector”, comenta Daniel Di Pardo, gerente de la Cámara de Subproductos Ganaderos, a Bichos de Campo.
Di Pardo explica que, por la dinámica de procesamiento de buena parte de los equipos presentes en el país, se requiere un cierto componente de hueso para el correcto funcionamiento de los digestores a partir de los cuales se produce harina de carne y hueso.
“Vale aclarar que no hay faltante de huesos en el mercado, pero sí una menor oferta como resultado de un mayor impulso exportador hacia China”, remarca el gerente de la Cámara de Subproductos Ganaderos.
¿Cuánto subieron los precios del hueso? Es imposible saberlo porque cada empresa procesadora de subproductos tiene acuerdos particulares con diferentes frigoríficos y entre ellas no comparten información. Se trata de un mercado caracterizado desde siempre por la “oscuridad” comercial.
La producción de harina de carne y hueso se destina fundamentalmente para la alimentación de pollos y cerdos y también para la elaboración de alimento balanceado para mascotas. El sebo, por su parte, se emplea para elaborar desde jabones hasta materia grasa comestible para incorporar a galletitas dulces. Pero los usos posibles no acaban ahí.
“En los últimos tiempos, ante la necesidad de buscar fuentes energéticas sostenibles, se incrementó de manera notable la exportación de sebo líquido hacia naciones que lo emplean para producir biodiésel”, comenta Di Pardo.
“Todas las semanas recibimos llamadas y contactos de diferentes partes del mundo consultando sobre la disponibilidad de sebo bovino; se trata de una consecuencia de las acciones que están emprendiendo muchas empresas y naciones para cumplir con compromisos asumidos para mitigar los efectos del cambio climático”, añade.
En los diez primeros meses de 2021, según el último dato oficial disponible, Argentina exportó 53.191 toneladas de sebo bovino en bruto y fundido por un valor FOB de 32,7 millones de dólares, mientras que en todo el año 2020 esa cifra había sido de 44.609 toneladas por 26,3 millones de dólares. La mayor parte del producto se destina a países de la Unión Europea, seguido por países vecinos de la región.
La Cámara de Subproductos Ganaderos de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires fue fundada en el año 1921 y está integrada por una treinta empresas, algunas de las cuales son grandes, como es el caso de Unilever Argentina, Compañía Argentina de Levaduras, Swift (Minerva Foods) y Mattievich SA. La entidad es socia adherente de la World Renderer Association e integra el Consejo Latinoamericano de la Industria del Reciclaje de la Industria de Subproductos Animales.
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]]>La entrada Breve retrato de José Mattievich: Comenzó a trabajar con carne a los 21 años y ahora tiene siete plantas frigoríficas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Dice la crónica que Mattievich “supo consolidar un importante grupo frigorífico en las últimas décadas” y que “sus plantas de faena aportan carne al consumo y a la exportación, generando mano de obra y agregado de valor”. Pero también revela que el empresario tiene además un campo de cría y feedlot en Lucas González, Entre Ríos, por lo que tiene presencia en toda la cadena.

“Por eso conoce las realidades de toda la cadena ganadera y por eso sostiene que es necesario que se cuente con la previsibilidad necesaria de que los negocios se van a poder desarrollar y las inversiones tendrán sus frutos. Caso contrario se desalienta al sector y antes o después la descapitalización se traduce en achique del mercado y del negocio”, se afirmó.
Mattievich conoce de subas y bajas, pues él mismo las vivió en varias ocasiones. Su historia en el negocio de la carne arranco de muy joven. Apenas terminó el servicio militar comenzó a trabajar como matarife abastecedor con apenas 21 años. Recién a inicios de los 80 pudo comprar la primera planta ubicada en Casilda, donde ahora el grupo tiene su administración central.

La empresa cuenta actualmente con 5 plantas activas y dos que permanecen cerradas desde la última gran crisis del sector frigorífico. La mayoría de sus instalaciones está orientada al abastecimiento de carne para el consumo interno. Por eso trabajan con usuarios de faena y no con hacienda propia.
Tiene un frigorífico en Rosario (ex Sugarosa), otro en Arroyo Seco, la planta de Casilda y otras dos en Carcarañá. En esa localidad santafesina el grupo Mattievich dispone de su mayor frigorífico exportador, que modernizó luego de vender a Coto en 2018 una planta que estaba ubicada en el ingreso a la ciudad de Rosario.

En la planta de Casilda instaló un “carton freezer” (túnel de congelado de carne), un depósito de congelado, uno de enfriado, además de sumar tecnología para abastecer de cortes kosher a Israel. En la localidad de Carcarañá tiene también con una fábrica de “rendering” donde se hace harina de carne y sebo bovino líquido, de manera de transformar subproductos de la faena en productos con valor agregado.
Mattievich cuenta actualmente con una capacidad de faena de unos 45.000 cabezas al mes. A ese volumen llegó luego de adquirir el frigorífico Integrados, que le agregó al grupo la posibilidad de procesar otras 8 a 10 mil cabezas.
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