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gualeguaychú – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 29 Nov 2021 11:33:55 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png gualeguaychú – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Néstor Ianni dejó su vida de ciudad para ir a hacer su propio vino: “Entendí que no puedo esperar a que las cosas cambien afuera para sentirme mejor yo” http://wi631525.ferozo.com/nestor-ianni-dejo-su-vida-de-ciudad-para-ir-a-hacer-su-propio-vino-entendi-que-no-puedo-esperar-a-que-las-cosas-cambian-fuera-para-sentirme-mejor-yo/ Sun, 28 Nov 2021 20:42:23 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86740 Hacía tiempo que tenían ganas de dejar la ciudad e irse al campo. Y un día lo cumplieron: Vilma se jubiló como docente y Néstor bajó la persiana de su negocio de repuestos y se fueron a una chacra en Gualeguaychú, Entre Ríos. ¿Cuál era la idea? Vivir en la naturaleza, criar animales y hacer […]

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Hacía tiempo que tenían ganas de dejar la ciudad e irse al campo. Y un día lo cumplieron: Vilma se jubiló como docente y Néstor bajó la persiana de su negocio de repuestos y se fueron a una chacra en Gualeguaychú, Entre Ríos. ¿Cuál era la idea? Vivir en la naturaleza, criar animales y hacer vino.

Seis años más tarde de ese primer envión (desde que se mudaron) tienen 50 vacas y un toro Angus, animales de granja, reciben turistas, tienen vides y hacen vino… ¡en su propia bodega!

“Este predio estuvo sujeto a agricultura con agroquímicos durante mucho tiempo”, explica Néstor Ianni. “Un día compré semillas de lotus, raigras y trébol y lo incorporé al campo al voleo sin usar fertilizantes ni hacer limpieza con fungicidas; esperé unos meses, el pasto empezó a crecer muy bien, saqué 43 terneros y este año ya están naciendo de nuevos. Mis praderas semillan solas y las vacas están todos preñadas. Uso sistema con boyeros; en invierno hice unos rollos y los animales pasaron bien el tiempo de frío”.

Néstor cuenta las cosas como si nada. O mejor dicho con una mezcla de naturalidad y alegría que le brota por todos lados porque le gusta lo que hace y a Vilma también. Y les gusta porque lo eligieron, porque en 2010 se pusieron a armar la chacra y desde 2015 aquí viven. Con Bichos de Campo los visitamos en marzo de 2020  y menos de dos años después y atravesando una pandemia tienen muchas cosas nuevas para contar, como que se pasaron al sistema de energía solar y están llevando todas sus producciones hacia un planteo orgánico.

Los Ianni se animaron a todo: a vivir en el campo y a elaborar vinos (¡en Entre Ríos!)

“Como en la zona el abastecimiento de electricidad es malo, siempre se corta y eso me hacía correr riesgos para activar los tanques en la bodega, decidí empezar con energía solar. Ahora tengo 10 pantallas con dos inversores y baterías de almacenamiento, estoy ahorrando mucha energía y si se corta no me preocupa. Tanto mi casa como las bombas para el agua de la hacienda, todo es solar; sigo conectado a la red y algo consumo pero es mínimo”, detalla.

“También estamos trabajando para ser orgánicos en todo, incluso las vacas: este año me compré una maquinita para cortar el yuyo a mano y así evitar el poco herbicida que uso una vez por año; creo que en breve tendré todo para certificar. Y, mientras, hacemos nuestro propio vino”, recalca Néstor porque especialmente ‘ese’ es el sueño cumplido.

Actualmente tienen plantada una hectárea y media con Viognier, Sauvignon Blanc y Cabernet Franc, variedades que se eligieron considerando la experiencia en “terroirs” similares, por lo cual se tomó en consideración primero la aptitud agronómica y su adaptación a la situación agroecología y, en segundo lugar, el perfil de vinos que se querían obtener. Recientemente han agregado un poco de Tannat para complementar la oferta de vinos tintos y están pensando en nuevas plantaciones así que están evaluando variedades, todo con el asesoramiento del ingeniero agrónomo uruguayo Andrés Passadore, también viticultor y con una tradición familiar en el rubro de más de 100 años.

“El cultivo se realiza en espalderas, con un sistema de poda en cordón de pitones y en relación al manejo del suelo se deja un empastado natural en la entrefila; los viñedos no tienen riego, excepto en la plantación y primer año, y todos se cubren con malla antipájaros”, detalla el especialista. En cuanto a las características del terruño de la zona son suelos con una fertilidad media donde las temperaturas cálidas con noches templadas generan viñedos con un buen desarrollo vegetativo. Actualmente la producción de la bodega es de 12.000 botellas anuales.

Passadore explica que estos son vinos de carácter frutal, no tan alcohólicos, con unos blancos donde se destacan las notas florales y una buena intensidad aromática. “Son vinos diferentes muy amables de tomar, nuevos; en general tienen buena aceptación, sobre todo en aquellas personas dispuestas a descubrir otro tipo de productos, más allá del Malbec”, grafica.

“La tendencia de consumo es hacia vinos no tan concentrados, menos alcohólicos, más fáciles de tomar y creo que esto obedece un poco a temas de salud y a que las personas quieren disfrutar de vinos menos complejos. Hay que seguir fomentando las nuevas experiencias, elaboraciones más familiares (pequeña escala) y sobre todo insertos en ambientes naturales y con una producción respetuosa del ambiente”.

“Como tengo buena tierra hemos incorporado muy pocos fertilizantes. solo algo de potasio y magnesio, y como está bien aireado no tenemos problema de enfermedades; estamos usando tierra de lombrices y abonos de cama de pollos”, cuenta Néstor.

“Creo que el sistema productivo convencional ha devastado los campos, los ha saqueado con un criterio de explotación que no deja nada. Cuando yo era chico sembrabas maíz con las semillas del año anterior y todo funcionaba, los rindes no eran tan bestiales pero se producía y se vivía. Hoy eso no pasa: si no echas de todo no crece nada, nuestras tierras son un desierto”.

“Desde aquí, desde mi pequeño lugar quiero cambiar `algo´ porque entendí que no puedo esperar a que las cosas cambian fuera para sentirme mejor, entonces empecé yo a hacer el cambio. Con mi experiencia voy pensando cosas y poniéndolas en práctica”, reflexiona Néstor. “Quiero vivir en un lugar donde me sienta bien, por eso la idea de ir hacia lo orgánico en todo lo que producimos: pollos, vacas, vinos… y vamos aprendiendo en el camino”.

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La usurpación de un campo en Gualeguaychú vuelve a movilizar a grupos de productores entrerrianos http://wi631525.ferozo.com/la-usurpacion-de-un-campo-en-gualeguaychu-vuelve-a-movilizar-a-grupos-de-productores-entrerrianos/ Mon, 22 Nov 2021 20:39:44 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86234 Unos 50 productores se reunieron este lunes en la tranquera de entrada de un campo de Gualeguaychú que habría sido usurpado por cuarto personas cuya identidad se desconoce. La propiedad pertenece desde hace varias décadas a la familia Robles, tiene 150 hectáreas y ha sido subdividida entre cinco hermanos. La denuncia por usurpación recayó sobre […]

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Unos 50 productores se reunieron este lunes en la tranquera de entrada de un campo de Gualeguaychú que habría sido usurpado por cuarto personas cuya identidad se desconoce. La propiedad pertenece desde hace varias décadas a la familia Robles, tiene 150 hectáreas y ha sido subdividida entre cinco hermanos. La denuncia por usurpación recayó sobre la fiscal Eliana Ghiglioni, quien ya inició una investigación y se está a la espera de que el juez de Garantía, Ignacio Telenta, tome una determinación en base a toda la documentación reunida por la abogada de la familia Robles.

El incidente se inició el 12 de noviembre, pocos días después de que la familia del ex ministro de Agricultura del macrismo, Luis Miguel Etchevehere, inaugurara en el otro extremo de la provincia, en la localidad de La Paz, un monolito recordando que se había cumplido un año de la intrusión en su estancia de un grupo de militantes del Proyecto Artigas, ligados al dirigente social Juan Grabois. En aquella ocasión quien lideró la toma fue la hermana menos de los Etchevehere, Dolores, pero a los pocos días los instrusos fueron desalojados por orden de la justicia.

El caso de los Robles no parece tener ningún contenido político, pero despertó una serie de adhesiones por parte de las entidades de productores que están preocupados por posibles avances sobre la propiedad privada.

El propio Etchevehere fue parte de la manifestación frente a la tranquera de Gualeguaychú, junto a su hermano Juan Diego, director de la Sociedad Rural Argentina en Entre Ríos; el senador nacional del PRO Alfredo De Ángeli, el diputado provincial Nicolás Mattiauda; el presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Gualeguaychú, Domingo Veronesi; y varios dirigentes de otras entidades rurales.

Informó el diario El Argentino de Gualeguaychú que eran más de 50 personas las que se convocaron desde las 11 de la mañana frente a la tranquera del campo, en la que hay un cartel que dice “no pasar propiedad privada”. Allí la familia Robles decidió poner un nuevo candado “para que los ‘ocupas’ no puedan abrir la tranquera desde adentro”. Cuando ingresaron al predio, según la denuncia, los intrusos rompieron el candado original que era de los abuelos de los hermanos Robles.

Las entidades del campo que acompañan el reclamo decidieron enviarán una nota al juez para solicitarle una pronta solución del conflicto.

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Donde antes había vacas ahora hay una reserva privada: “Dejamos que la tierra cicatrizara”, dicen los Powell http://wi631525.ferozo.com/donde-antes-habia-vacas-ahora-hay-una-reserva-privada-dejamos-que-la-tierra-cicatrizara-dicen-los-powell/ Sun, 14 Nov 2021 21:28:04 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85482 “La conciencia ambiental de la familia, esa fue la inspiración para comprar este terreno que era un campo ganadero y convertirlo en reserva natural. Queríamos tener un espacio para ocio y recreación que a la vez pudiera servir para educación ambiental”. Así comienza la entrevista en Senderos del Monte, una reserva privada ubicada en Gualeguaychú, […]

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“La conciencia ambiental de la familia, esa fue la inspiración para comprar este terreno que era un campo ganadero y convertirlo en reserva natural. Queríamos tener un espacio para ocio y recreación que a la vez pudiera servir para educación ambiental”. Así comienza la entrevista en Senderos del Monte, una reserva privada ubicada en Gualeguaychú, Entre Ríos. Bichos de Campo habló con Brenda y Juliana Powell que llevan adelante la iniciativa junto a sus padres Alejandro y Mercedes.

Recorriendo el predio donde hay vivero de nativas, huerta y senderos para conocer la naturaleza, la primera pregunta que surge es cómo fue el proceso para dejar de ser un campo con vacas a convertirse “en esto”. Y la esencia de la respuesta es respetar el proceso natural. “Dejamos que la tierra cicatrizara y que se fuera recomponiendo la vegetación; es un proceso continuo, -que no se acaba nunca- y esperamos 5 años antes de abrir al público: recién en ese momento comenzamos a tener una biodiversidad mínima como para tener el recurso para la educación ambiental”.

Juliana, que es licenciada en Planificación y Diseño del paisaje, fue quien tomó bajo sus alas al proyecto. Pero aclara que fue un trabajo interdisciplinario. ya que contó con el asesoramiento de topografía de gente de la Universidad de Buenos Aires y de naturalistas que hicieron diversos relevamientos como el de flora, que fue liderado por Gabriel Burgueño (titular de cátedra en la licenciatura que Juliana realizó) junto con personal de INTA. Y un dato: comenzaron con 10 hectáreas y ahora tienen 125 hectáreas. La reserva se ubica a 8 kilómetros de la ciudad de Gualeguaychú.

“El vivero comenzó en parte como un hobby de mi papá y a su vez la producción nos sirvió para ir reforestando algunas áreas de la reserva”, cuenta Brenda, que es técnica en Hotelería.

“Por otro lado mi hermana es paisajista y obviamente en sus trabajos trata de fomentar el uso de plantas nativas y la realidad con la que se encontraba, hace unos años, era que en los viveros que eran sus principales proveedores no contaban con variedad de especies nativas; digamos que Juliana fue la primera gran clienta del vivero”, remata con una sonrisa. “La demanda continuó creciendo y sin planificarlo terminó siendo una unidad de negocio de la reserva”.

“Lo lindo del crecimiento del vivero, además de que cada vez más gente busca este tipo de especies, es que generamos una red con otros viveros productores de plantas nativas de la zona donde nos consultamos continuamente con qué contamos para poder satisfacer los pedidos de nuestros clientes y así nos complementarnos”.

Con respecto a la huerta, comenzó con los inicios del emprendimiento y por idea de Mercedes y hoy, además del uso familiar, esos productos se utilizan en las comidas que se ofrecen a los turistas, sobre todo a quienes eligen pasar las noches haciendo glamping (carpas instaladas en el monte con camas cómodas y baño completo), iniciativa liderada por Brenda, que tiene experiencia en hotelería. El tratamiento de la huerta es 100% agroecológico.

Con respecto a la propuesta de turismo, Senderos del Monte abre los sábados de 15 a 19 horas. En ese lapso se puede ingresar a la reserva, recorrer el sendero autoguiado, el centro de interpretación y la zona de juegos para chicos (250 pesos por persona). A las 17 realizan senderismo guiado donde se invita a conocer qué es un humedal y por qué es tan importante contar con ellos.  La guiada tiene un valor de 500 pesos por adulto y 250 pesos para los menores de 12 años (si se realizan ambas actividades se hace un 20% de descuento sobre la guiada).

Esas son las actividades fijas pero la familia siempre está ideando y proponiendo cosas distintas, como feria de emprendedores locales, jornada de juegos para menores de 2 años, guiadas nocturnas, talleres y clases de yoga. El 80% de los visitantes y que realizan las actividades fijas son de Buenos Aires y Santa Fe, que son muy bien aceptados por la gente de Gualeguaychú.

“Los visitantes nos dicen que no pueden creer que exista un lugar así tan cerca, y nos felicitan porque notan el esfuerzo puesto en cada rincón de la reserva. La mayoría reconoce que vienen sin saber con qué se van a encontrar pero que todo el lugar, la gente, las edificaciones, la cartelería, supera ampliamente las expectativas”, detallan.

Otra iniciativa de la reserva es un programa para promover la conciencia del cuidado del ambiente destinado a estudiantes universitarios, terciarios y del último ciclo del colegio secundario, como así también a instituciones afines a la temática como por ejemplo agrupaciones Scouts. La propuesta consiste en que los estudiantes compartan una jornada de aprendizaje, esparcimiento y trabajo voluntario, a cargo de sus docentes y con el respaldo de las instituciones a las que pertenecen. La familia brinda la visita guiada sin costo y, al finalizar, los chicos colaboran con tareas de la reserva como por ejemplo repique de plantas en el vivero o control de exóticas.

-¿Les consultan personas interesadas en crear una reserva?

-Sí, muchas, hay gran interés. También por eso integramos la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas donde intercambiamos, ideas, objetivos, conocimientos, esperanzas, sueños y deseos con otras personas que están en nuestra misma situación.

-¿Por qué es importante crear reservas privadas?

-Porque además de ser una gratificación personal (al menos en nuestro caso), es hacer un bien colectivo a través del cuidado ambiental: respetando la naturaleza se generan servicios ecosistémicos para el bienestar de la comunidad y del planeta en general, aunque sea solo de la dimensión de un granito de arena.

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Así veían el cielo los chaná: En Gualeguaychú, una propuesta de expedición nocturna por el monte http://wi631525.ferozo.com/asi-veian-el-cielo-los-chana-en-gualeguaychu-una-propuesta-de-expedicion-nocturna-por-el-monte/ Wed, 29 Sep 2021 21:35:19 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=81500 “Por eso no hay que talar”. Es cierto: la temperatura baja tanto que apenas entramos al monte instintivamente nos bajamos las mangas de las camisas y nos cerramos los chalecos; también abrimos más los ojos para tratar de ver en la oscuridad. Sí, una oscuridad densa apenas moteada por las linternas que sirven para no […]

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“Por eso no hay que talar”.

Es cierto: la temperatura baja tanto que apenas entramos al monte instintivamente nos bajamos las mangas de las camisas y nos cerramos los chalecos; también abrimos más los ojos para tratar de ver en la oscuridad. Sí, una oscuridad densa apenas moteada por las linternas que sirven para no tropezar con raíces ni ramas y también para que nuestro cerebro alerta y desconcertado tenga de dónde agarrarse durante esta “Experiencia Nocturna” en un predio de 120 hectáreas, de las cuales 80 son de monte nativo y pertenecientes a una reserva natural

La idea consiste en reconectar con la naturaleza experimentándola mano a mano y con todos los sentidos. “Miren, aquí acaba de pasar algo”, dice Facu Carballo, uno de los guías, mientras con la linterna señala un tronco con un reguero de plumas. “Parece que recién anduvo un gato montés”, concluye. Nos quedamos callados, mirando esas plumitas en silencio y con la sensación de que todas las cosas adquieren otro tono, otra profundidad cuando uno está lejos de la ciudad o el celular no tiene señal.

Un leve sonido de agua nos indica que estamos cerca de un arroyo, con árboles que recuerdan a películas de Tim Burton, con sus ramas enroscadas y raíces que se han levantado del suelo. Sin darnos cuenta llegamos a un claro en el monte donde alguien ha dispuesto alfombritas que nos invitan a sentarnos y naturalmente lo hacemos. “Pónganse cómodos; quien quiera acostarse, mejor todavía”, sugiere Alejandra Rébora, también del equipo de la expedición.

Y lo que ocurre entonces es maravilloso. Apoyamos nuestras espaldas en esas lonitas y el mundo se abre para nosotros: la cercanía con la tierra intensifica los aromas del monte y el cielo se nos muestra como si fuera la primera vez; es que algo de iniciático hay en esta experiencia porque nos proponen mirar las estrellas desde la cosmovisión del pueblo Chaná, habitantes originarios del sur entrerriano que vivieron en estas tierras hace apenas unos 2000 años.

Un ejemplo de observar el cielo desde la mirada chaná es que ya no vemos la Cruz del Sur, sino la hoja romboide del árbol sombra de toro, con propiedades medicinales, o incluso la pisada del ñandú, animal emblemático de la zona.  ¿Y si realmente hubiera miles de mundos que ni sospechamos?

“Rescatamos a los chaná en esta expedición nocturna porque son parte de nosotros, son nuestra historia autóctona, son nuestros abuelos”, dice con énfasis Samuel Moreyra, naturalista, ideólogo de esta experiencia de monte y coordinador de actividades turísticas en Gualeguaychú.

“Los chaná eran extremadamente sabios, respetaban la naturaleza, la valoraban y cuidaban. Además, representaban en el cielo su vida en la tierra y crearon su propio mapa estelar. Observando las estrellas sabían cuándo comenzar la cosecha y cuándo llegaba el frío y, observando, algunas plantas especificas sabían cuando iba a llover. Era un pueblo sorprendente, olvidado en la historia por la gran mayoría de las personas”.

Seguimos en el suelo. Nuestros guías nos ayudan a decodificar el cielo y de pronto las Tres Marías se han convertido en tres viudas (madre y las dos hijas) que perdieron sus hombres en una guerra o también la base de un puñal cuya punta marca el Norte.

“Y aquél es el tapé kué, el camino que dejaron nuestros abuelos para que recorramos al partir de esta tierra y para llegar al cielo”, describe Facu haciendo referencia a lo que siempre hemos llamado “Vía Láctea”.

De pronto, farol en mano Ale nos dice que es momento de continuar con la caminata y que no nos alarmemos si estamos un poco mareados o con sueño. “Es por la ingesta de aire puro”, nos asegura con tono de sonrisa, aunque la sonrisa no la vemos porque si nos alejamos un poco (solo un poco) de la linterna o farol, la negrura es tan densa que no percibimos ni nuestras manos. Por momentos es como flotar.

Nos ponemos de pie y avanzamos por un lugar donde nos inunda un aroma dulce y agreste a la vez: son los espinillos o aromitos, de frutos amarillos y todo un símbolo distintivo de esta zona. Facu nos invita a tocar las cortezas de los árboles y la propia tierra, a reconocer sonidos y a experimentar olores. Y todo casi sin ver nada de lo que hacemos. Tan acostumbrados estamos a usar la vista que no disponer de ella nos obliga, como nunca, a despertar todos los otros sentidos y nos sentimos como más altos o mejor dicho, algo así como más expandidos.

Luego de hora y media la experiencia nocturna se acerca a su fin. Salimos en fila india, en silencio, con la sensación (compartida por todos y mencionada, al día siguiente, a la luz del día y en el desayuno) de que ¿la naturaleza? nos observa, que nos observó todo el rato y que ahora nos deja ir. Con esta idea sobrevolando salimos del monte y vemos un enorme fogón que nos recibe con toda su energía, colores y potencia. Inexplicablemente la vista de ese fuego nos conmueve, ese fuego que reúne a los humanos.

“A mucha gente se le caen las lágrimas en este momento”, nos dicen nuestros guías, “y hay visitantes que ya terminada la expedición, se quedan toda la noche junto al fuego o hasta que se apague”.

Y sí, se nota que hay muchas ganas de salir de casa y ahora que post Covid, se puede, se hace: “En junio de este año Gualeguaychú reabrió al turismo”, explica Samuel. “Primero era necesario tramitar un permiso, pero a partir de agosto ya fue posible vacacionar en la ciudad libremente, con todos los protocolos y cuidados necesarios. El turista ha revalorizado muchísimo los espacios abiertos y la naturaleza, y acá tenemos mucho de eso”.

Nos acomodamos en un círculo alrededor del fogón y Samuel, con una linterna de minero en la cabeza, nos lee un cuento chaná, relacionado a la “felicidad del humano” que nos deja cavilando: es inevitable que un relato junto al fuego nos toque alguna fibra íntima y nos quedamos un rato en silencio, apenas escuchando el crepitar.

Entonces Ale y Facu nos avisan que es el momento de la última actividad: caminamos unos metros y allí nos esperan unas palas y unos arbolitos nativos (quebracho blanco) que esperan ser plantados por nosotros. Lo hacemos, con la dicha de sentir que nuestras manos tocan la tierra y que estamos haciendo algo concreto para la naturaleza. Plantamos lo árboles, les ponemos un nombre y la fecha de hoy.

“Miren”, dice Sam señalando el cielo una vez más. Ha salido la luna, casi redonda y amarillenta. La misma luna de los conquistadores y de los pueblos originarios, la misma luna de los animales y el río. La expedición nocturna ha terminado, la emoción empieza a aflojar y aparece el relax de la mano de sándwiches, empanadas y alguna copa de vino junto a este fuego sagrado. Estamos contentos y conversadores. Y la misma luna nos acompaña.

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Identifican a las cerealeras de Gualeguaychú que investiga la AFIP por una supuesta maniobra fiscal http://wi631525.ferozo.com/identifican-a-las-cerealeras-de-gualeguaychu-que-investiga-la-afip-por-una-supuesta-maniobra-fiscal/ Tue, 10 Aug 2021 18:18:44 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=76021 Finalmente se supo el nombre de las dos empresas que sospechadas de realizar una maniobra de evasión fiscal por 40 millones de pesos en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos. Se trata de las firmas Unión Cerealera SA y Agropecuaria del Sur SA, que ya recibieron allanamientos en sus domicilios comerciales por parte de la DGI-AFIP y […]

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Finalmente se supo el nombre de las dos empresas que sospechadas de realizar una maniobra de evasión fiscal por 40 millones de pesos en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos. Se trata de las firmas Unión Cerealera SA y Agropecuaria del Sur SA, que ya recibieron allanamientos en sus domicilios comerciales por parte de la DGI-AFIP y Gendarmería Nacional.

Según los trascendidos, ambas firmas representan un mismo grupo económico y pertenecen a la familia Veronesi, oriunda de esa localidad. Las dos empresas ya habían sido objeto de allanamientos en 2011 por el mismo delito que ahora se les imputa, pero resultaron inocentes. Bichos de Campo intentó contactarse con la familia pero prefirieron no dar declaraciones por el momento.

Unión Cerealera SA figura a cargo del señor Domingo Veronesi, quien se desempeña también como presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Gualeguaychú. La empresa se encuentra en funciones desde hace 22 años, con una fecha de registro que data del 29 de marzo de 1999.

“La sociedad tiene por objeto realizar por cuenta propia y asociada a terceros en el país o en el extranjero la comercialización, elaboración, e industrialización de cereales o de cualquier otro producto agropecuario o para la actividad agropecuaria”, aclaran los registros públicos.

Dentro de sus operaciones se encuentran habilitados para las comerciales (compra, venta, importación, exportación, permuta, distribución, envasamiento, fraccionamiento de mercaderías, productos y/o subproductos elaborados); las industriales (elaboración, fabricación y producción de toda clase de productos derivados del sector agropecuario o de cualquier otro sector); las financieras (inversiones de capital); las inmobiliarias (adquisición, venta, arrendamiento de inmuebles); las agropecuarias (explotaciones agrícola ganadera, forestales y avícolas) y la realización de servicios de transporte de cargas como mercaderías, materias primas, entre otras.

Dentro de su línea de negocios Unión Cerealera ofrece productos de nutrición animal; cuenta con un molino arrocero; ofrece servicios de administración para explotaciones agropecuarias; comercializa maquinaria de la línea Valtra; cuenta con establecimientos de producción agrícola y comercializa insumos como fertilizantes y repuestos para maquinaria. Según el registro de deudores del Banco Central, su situación financiera es regular.

En cuanto a Agropecuaria Sur, cuyo presidente de Angel Antonio Veronesi, por  la empresa se encuentra en funciones desde hace 25 años, con una fecha de registro que data del 18 de febrero de 1996. La misma se encuentra inscripta dentro de la categoría de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.

Dentro de las actividades declaras realiza cultivo de cereales no forrajeros, cría de ganado bovino, cultivo de arroz y transporte automotor de cargas. Al igual que en el caso anterior, según el registro del Banco Central no figuran como deudores.

Hasta el momento se realizaron cuatro allanamientos, dos de ellos en la intersección de la Ruta Provincial N° 20 y la Ruta Nacional N°14, donde están ubicadas las plantas industriales y oficinas comerciales de las mencionadas empresas; otro en una propiedad de Alberdi y Urquiza y un cuarto en Luis N, Palma y boulevard Daneri, vinculado al contador que tiene a su cargo la cartera contable de las firmas.

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Juan Pablo Oppen decidió volver a ser productor. Y explica: “Cuando comenzó el boom sojero pasamos a ser rentistas” http://wi631525.ferozo.com/juan-pablo-oppen-decidio-volver-a-ser-productor-y-explica-cuando-comenzo-el-boom-sojero-pasamos-a-ser-rentistas/ http://wi631525.ferozo.com/juan-pablo-oppen-decidio-volver-a-ser-productor-y-explica-cuando-comenzo-el-boom-sojero-pasamos-a-ser-rentistas/#comments Sat, 28 Mar 2020 14:30:02 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=36295 El apellido de Juan Pablo Oppen es muy conocido en Gualeguaychú: los Oppen están produciendo desde hace 150 años en esa zona de Entre Ríos y tanto el abuelo como el padre de Juan Pablo fueron dirigentes de la sociedad rural local. Pero Juan Pablo siente que algo se rompió y ahora está tratando de […]

La entrada Juan Pablo Oppen decidió volver a ser productor. Y explica: “Cuando comenzó el boom sojero pasamos a ser rentistas” se publicó primero en Bichos de Campo.

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El apellido de Juan Pablo Oppen es muy conocido en Gualeguaychú: los Oppen están produciendo desde hace 150 años en esa zona de Entre Ríos y tanto el abuelo como el padre de Juan Pablo fueron dirigentes de la sociedad rural local. Pero Juan Pablo siente que algo se rompió y ahora está tratando de reconstruirlo. “Cuando comenzó el boom sojero dejamos de ser productores para convertirnos en rentistas”, explica.

Juan Pablo es arquitecto, sapo de otro pozo, pero quedó a cargo del campo familiar desde hace ya 4 años, y decidió cambiarlo por completo, aunque va avanzando paullatinamente. A medida que puede, bva cancelando contrato con sus arrendatarios y va incorporando esos lotes a un planteo de ganadería regenerativa o agroecológica.

“Es un campo que tiene la mitad monte y la otra mitad con aptitudes agrícolas”, dijo sobre las más de 1.000 hectáreas que desde hace un siglo y medio pertenecen a su familia. Un par de décadas atrás, las ofertas de alquiler les llovían de todos lados. “Era irresistible. Een nuestro caso, siempre pagaban un plus por la ubicación del campo y por la calidad”, comentó Oppen a Bichos de Campo.

Mirá la entrevista completa con Juan Pablo Oppen:

El arquitecto admitió que la buena renta de la soja hizo que, como muchos en situación similar a la de ellos, se fuera “cegando, al no ver el deterioro que le estábamos ocasionando al campo en cuanto a falta de fertilidad, de biodiversidad y sobre todo en cuestión de cultura de trabajo”.

En este último punto, el productor observó que “la ruralidad se pierde cuando se maneja desde el escritorio, porque lo que se hace es una planificación financiera: qué se va a hacer con la renta que le dieron. Pero no es fruto del trabajo, no es fruto de ir al campo, de ver cómo está la hacienda, de ver cómo hacer para mejorar la fertilidad. Y la consecuencia social ha sido tremenda”.

Oppen dejó en claro que no está de acuerdo con los sistemas productivos que se han desarrollado durante los últimos 30 años en el país, en los que la ecuación financiera se impuso en detrimento de la composición de los suelos y el ecosistema en general. Para él, este modelo provocó además que “el campo se haya vaciado de familias, que no haya más chicos, que no haya escuelas”.

“Puede haber tenido una consecuencia positiva para el bolsillo de unos cuantos, dentro de los que me encuentro involucrado, pero la consecuencia social fue tremenda para el país”, lamentó.

Ver El “gurú” de la agroecología, Eduardo Cerdá, explica por qué se debe terminar con una agricultura tan dependiente de insumos químicos

Desde 2016, el entrerriano lleva adelante un sistema de cría ganadera a base de pastoreo racional, tratando de recuperar el pastizal natural por convicción y para vivir la experiencia en carne propia. “Cuando comencé el campo estaba todo alquilado para hacer soja. Los arrendatarios me van devolviendo el campo por malo – según su propia definición “choto”-, porque no tiene fertilidad”, contó.

Durante el período en el que pasó de ser un campo de una condición a otra él no lo trabajó: “Todo fue con agricultura intensiva que no me benefició y fue deteriorando el campo. Tengo menos fertilidad, erosión y hasta se desmantelaron las instalaciones”.

En términos agronómicos, es sabido que al no haber una cobertura permanente, dejar los campos desnudos durante meses, en barbecho químico, en temporada lluviosa la tierra se erosiona. Pero además, Oppen resaltó que cuando se alquila el campo “es necesario  que el dueño del campo haga cumplir los contratos en los que se exige hacer terrazas o mecanismos para temperar la erosión”.

-¿Cómo fue que empezaste a capacitarte en el sistema de producción agroecológica?- preguntó Bichos de Campo.

-Tuve que arrancar de cero. Dentro de las alternativas productivas estaba hacer la que está imperando en todos lados, es decir soja. Pero como a mi mucho no me gusta la agricultura quise hacer ganadería, que es lo que siempre se hizo acá. Tuve la suerte de toparme con alguien que me dijo que hay otras alternativas productivas un poco más amigables con el medio ambiente, con la vida, con tu conciencia, y son rentables. Me contacté con Eduardo Cerdá, quien me asesoró durante un tiempo. Viajé mucho a Uruguay donde hay una defensa del campo natural enorme- narró Oppen, quien aseguró que a partir de allí, se dio cuenta que los beneficios de la ganadería regenerativa eran enormes.

Ver Federico Otto reconoce una gran limitante de la agroecología: “Hace falta investigación y desarrollo en maquinaria”

El ganadero transmite entusiasmo y cuenta que “todos los días descubro en este sistema productivo algo nuevo que me convence que tengo que apostar a que todo el campo sea igual. Cuando uno hace un planteo agroecológico está tratando de imitar a la naturaleza. Por eso las pasturas deben ser lo más variadas posibles y el pastoreo racional nos permite eso. Manejamos tiempos de descanso, cuestiones técnicas que hacen que el campo se recupere rápidamente”, explicó.

-¿En qué consiste tu planteo?

-No tengo hacienda propia. Tomamos hacienda en capitalización con un contrato a cumplir con un objetivo con gramos y kilos por día, desde que entran hasta que salen, y los vengo cumpliendo bien. El campo está respondiendo con la oferta de alimento necesaria para ganar esos kilos, y esa cantidad de hacienda que es creciente, a mí me generando cada vez más materia orgánica, porque este bosteo concentrado me queda en el campo. Veo beneficio desde todo punto de vista. Y fundamentalmente estoy haciendo lo que quiero y no lo que el mercado me pide.

-¿Qué es lo que el mercado te pide?

-Me pide que haga soja, maíz o trigo, y que sea lo más eficiente posible. En mi campo estoy haciendo lo que yo quiero y me cierra económicamente la ecuación. Lo mío quizás es un poco menos ambicioso, tengo la vara un poco más baja que un productor de soja, pero cumplo con mis impuestos. Crecí en cantidad de personal y la inversión que estamos haciendo en el campo es enorme, recuperando todo lo que se deterioró durante los años de agricultura. Además, tengo una independencia de insumos importante, fertilizo con cultivos de cobertura, con una tecnología de procesos que de insumos.

-¿Y es posible pensar que la agricultura más intensiva también sea amigable con el ambiente?

-Lo primero que debo decir es que no es un trabajo de oficina, ni de agenda ni de teléfono. Es de observación y de corrección. Quizás se puede hacer algo muy intensivo como lo que se hace, pero con diversidad, con otras alternativas, con protección de las periferias urbanas, y protección de la salud de la gente involucrada.

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Kika prohibió el glifosato y ahora dirige un programa para cambiar el modelo agrícola: “No todos se quieren bajar del Titanic, pero este proceso es irreversible” http://wi631525.ferozo.com/kika-prohibio-el-glifosato-y-ahora-dirige-un-programa-para-cambiar-el-modelo-agricola-no-todos-se-quieren-bajar-del-titanic-pero-este-proceso-es-irreversible/ http://wi631525.ferozo.com/kika-prohibio-el-glifosato-y-ahora-dirige-un-programa-para-cambiar-el-modelo-agricola-no-todos-se-quieren-bajar-del-titanic-pero-este-proceso-es-irreversible/#comments Tue, 24 Mar 2020 19:33:47 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=36298 Entre la gran cantidad de personas que han empezado a cuestionar el modelo productivo vigente en la Argentina, concentrado en la soja transgénica y el uso intensivo de agroquímicos, el entrerriano Rubén “Kika” Kneeteman corre a la delantera, un paso adelante. Luego de una larga militancia denunciando los consecuencias de ese modelo, ahora está al frente […]

La entrada Kika prohibió el glifosato y ahora dirige un programa para cambiar el modelo agrícola: “No todos se quieren bajar del Titanic, pero este proceso es irreversible” se publicó primero en Bichos de Campo.

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Entre la gran cantidad de personas que han empezado a cuestionar el modelo productivo vigente en la Argentina, concentrado en la soja transgénica y el uso intensivo de agroquímicos, el entrerriano Rubén “Kika” Kneeteman corre a la delantera, un paso adelante. Luego de una larga militancia denunciando los consecuencias de ese modelo, ahora está al frente de la primera experiencia concreta que lanza el sector público para reemplazarlo por otro, construir algo distinto. Es decir que Kika ya no denuncia. Ahora tiene la chance de demostrar que se pueden hacer las cosas de otro modo.

A 230 kilómetros de Buenos Aires, el departamento entrerriano de Gualeguaychú es el escenario de este intento. Allí sucedió una de las peleas ambientales más intensas que haya vivido el país, con la asamblea ciudadana que trató por muchos medios evitar la radicación en la vecina Fray Bentos, en Uruguay, de la pastelera Botina. Pero allí también pasó en 2008 que un grupo de chacareros comandados por Alfredo De Angeli se alzó en defensa de la soja y en contra las retenciones. Hay allí gente para todos los gustos.

Ver Gualeguaychú prohíbe el glifosato y le corta las piernas al Mellizo

En abril de 2018, Gualeguaychú -con más de 100 mil habitantes- aprobó además una ordenanza que prohíbe el glifosato en buena parte de su territorio. Kika tuvo bastante que ver con aquella decisión, pero sobre todo encarna -a partir de aquella- otra definición política de envergadura: se pretende construir un modelo productivo diferente, por lo menos en ese distrito. Actualmente Kneetenam es el coordinador del PASSS (Plan de Alimentación Sana Segura y Soberana) de ese municipio.

-¿Por qué prohibieron el glifosato en Gualeguaychú?- le preguntó Bichos de Campo.

-El glifosato se prohíbe en respuesta de una demanda de la comunidad. De más está decirles que es mucho lo vivido con todas las enfermedades en nuestra pampa húmeda, todas las malformaciones, los chicos con espina bífida, los labios leporinos…

-Vos has trabajado de maestro rural. ¿Viste en persona todo eso?

-Sí, por supuesto. Lo vemos, lo sufrimos. Se nos mueren nuestros vecinos de cáncer, nuestros parientes, nuestros padres, nuestros hermanos. ¿Cómo no lo vamos a ver? Salvo que no queremos verlo… Pero el cáncer no es un destino. Tenerlo como (si fuera) una gripe en todos estos años no ha sido lindo, ha sido bien tortuoso, Y además cuando uno ha querido llamar la atención, desde los pedidos de conciencia, hemos sido arrinconados. Éramos los locos, los fundamentalistas. Pero el único fundamento que tenemos es la vida. En cambio, otros tienen otros fundamentos y de esos no se hacen cargo: de engordar sus bolsillos, de envenenar los suelos, los ríos, las lluvias, el aire.

Mirá la entrevista completa con Rubén “Kika” Kneeteman:

Es muy difícil entrevistar a Kika, que como dijimos está siempre un paso adelante. Interrumpe las preguntas porque ya sabe qué vamos a preguntar. Y construye sus respuestas con un inapelable sentido común. Si queremos preguntarle por qué denuncia lo que denuncia, él replica que ya no quiere denunciar más. Que ya ha pasado a otro estadío de esta lucha.

Dice: “Nosotros ya no queremos discutir si el veneno envenena, si el tóxico intoxica, o si el alimento con veneno es alimento. Esa es una discusión que es para otros, que pierdan otros tiempo en eso. Nosotros vamos a construir otro mundo, donde el alimento es sano o no es alimento”.

-¿La agricultura moderna no produce alimentos?

-La agricultura es la cultura del campo, Después lo otro es otra cosa: estarán haciendo negocio, estarán buscando rindes, estarán haciendo negocios inmobiliarios o de renta, o de nuevas colonias. Ahora, la agricultura es otra cosa, es lo que hicimos durante miles de años.

Ver Forzado a dejar los agroquímicos, un productor entrerriano cuenta su suerte con la agroecología: Por ahora, produjo la mitad

-Pero ustedes prohibieron el glifosato, que es un insumo de muchos agricultores…

-Y ha sido de un nivel de osadía y de coraje importantes. De conectar con una demanda social. Pero esa demanda no se produce porque cayó un meteorito. Tiene que ver con un proceso. Gualeguaychú tiene una mirada desde las luchas antipastera, que por supuesto ponía el foco en otro lado (la vecina orilla del río Uruguay)- Ahora Gualeguaychú se hace cargo de debatir lo que estamos haciendo nosotros, con las complejidades que tiene esto.

-¿Qué quiere decir?

-Pelear contra Botnia o contra la Barrick Gold es fácil, porque te quedan lejos, en Finlandia o en Canadá. Pero cuando vos denunciás el modelo extractivista sojero, de envenenamiento de los suelos y el agua, el que lo hace es tu amigo, es tu suegro, es tu vecino, tu primo, tu compañero de la secundaria. El soldadito de esta guerra química está afectado como vos, desde los sentimientos y las relaciones. Por eso esta lucha ha sido tremendamente difícil.

-¿Por qué sería más difícil, si hablan el mismo idioma?

-El primer problema es que si alguien reconoce que está envenenando el agua o se está quedando sin suelo tendría que cambiar. ¿Y quién quiere cambiar en esta situación? Cambiar implica un proceso.

-Hay muchos que n i se plantean cambiar algo que creen que está bien hecho. Esto es porque digamos que el ‘agronegocio’ construye un relato propio, sobre la necesidad de alimentar al mundo…

-Sí, pero es mentira. Nunca hemos tenido tanto conocimiento, tanta tecnología, tanta economía ni tanta finanzas, como ahora. Y sin embargo tenemos cada vez más hambre. Es un bolazo. Además yo empezaría por discutir si lo que producimos es alimento. Esto es comida para chanchos, es para hacer biocombustibles; el alimento es otra cosa. Es sentarse en familia, son economías de cercanía. El alimento o es sano o no es alimento.

-¿Y alcanza con prohibir lo anterior? ¿Prohibir el glifosato?

-Para nada, esto es una punta de lanza. Tampoco tener un plan como el PASS te permite decir que mañana estará todo solucionado. No es una decisión política. Vos podes tener un plan muy bien fundamentado, pero si vos mañana querés ir a comprar un pan orgánico en Gualeguaychú no lo vas a conseguir. Si mañana cayera un haz de luz en todas las conciencias y todo el mundo quisiera comer sano, estaríamos en problemas. Nosotros necesitamos productores, quien comercialice, quien transforme, y necesitamos una comunidad queriendo eso.

Ver ¿Por qué la agroecología? Una charla con Carlos Carballo, de la primera cátedra libre de Soberanía Alimentaria de la FAUBA

-Supongo que a eso apunta el programa. ¿Qué es el PASSS?

-Es una preocupación, una iniciativa política. Es definir que si el alimento no es sano entonces no es alimento, es cualquier otra cosa. Seguro, porque tiene que ver con el acceso humano. Y soberano por los mercados de cercanía. El alimento no puede seguir viajando como turista, por miles de kilómetros. Por eso este programa tiene tres ejes: la producción, la comercialización y el consumo consciente.

Kika Kneeteman sabe que el proceso será muy largo. El PASSS, por ahora, abarca una serie de iniciativas para reemplazar lo viejo, que pasan por el apoyo a la agroecología y a nuevas formas de produccción, que no todos los productores aceptan o comprenden. La entrevista con Bichos de Campo la realizamos en Las Piedras, un viejo predio de la municipalidad donde antes funcionaba una escuela agrotécnica, que casi no lo usaba. Tiene 60 hectáreas en las que Kika y sus colaboradores están tratando de poner en marcha lo que sería la primera estación experimental agroecológica de toda la Argentina, pues hay planteos de ganadería regenerativa, una fábrica de bioinsumos que reemplacen el glifosato, gallineros móviles y hasta se proyecta una colonia hortícola agroecológica.

“Este es un lugar de mostrar, de charlar con los productores. Y además al lado está la reserva de monte nativo, que ahora creció a 200 hectáreas. Ahí es donde está la sabiduría. Si nosotros perdemos el monte, perdemos todo. Entender cómo funciona el monte para luego entender cómo funciona el planeta es parte de lo que se va a aprender acá”, afirma Kika.

El funcionario de Gualeguaychú viene de implementar un sistema de reciclado de residuos mediante una cooperativa que funciona bastante bien y cuyas ganancias permiten solventar parta de los gastos para dar impulso a la agroecología en el distrito.

“Nosotros somos parte de una sociedad enferma que gasta y consume. Lo enterramos y listo. Pero Gualeguaychú debe ser uno de los lugares que mejor trabaja, pues un buen porcentaje de su gente separa los residuos. Que esa plata sea puesta en alimentos y que vuelva a los cooperativistas es comenzar a cambiar algunas lógicas”, nos dice el maestro rural.

-¿Y los productores tradicionales cómo reciben estos proyectos? Porque prohibirle a ellos un herbicida finalmente es prohibirles una herramienta de trabajo… Es como sacarme a mi el micrófono.

-Para nada. Prohibir un veneno es un grado de libertad. Ghandi decía que hay que liberar a las víctimas pero también hay que liberar al victimario. El cambo climático no tiene grietas ni ideología. Hay un solo planeta y revienta, y está dando señales por todos lados. Estamos enfermos de soledad, de urbanismo y de modernidad. Entonces volver al campo y entender cómo funciona el planeta es un esfuerzo absoluto.Enfrente critican los que están para hacer guita. Por supuesto que muchas cosas se discuten con el bolsillo, pero nosotros vamos a cambiar el día que cambiemos el corazón y la cabeza. Tenemos que salvar el planeta ya, urge. Que otros discutan cosas, que nosotros estaremos construyendo otro mundo. No tenemos más tiempo.

-¿Ves a los productores de Gualeguaychú en sintonía con esta necesidad?

-A cada uno le llega a su momento en el momento justo. Hay alguno que llega por desesperación, otro que se fundió, otro que quiere resignificar su vida, y otros que van a tardar mucho más. No todos se quieren bajar del Titanic. Pero este proceso es irreversible. Hay algo que surge y algo que se hunde. Lo que está surgiendo es muy bonito. Y todos llegaremos a eso: por elección o por desastre.

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Federico Otto reconoce una gran limitante de la agroecología: “Hace falta investigación y desarrollo en maquinaria” http://wi631525.ferozo.com/federico-otto-reconoce-una-gran-limitante-de-la-agroecologia-hace-falta-investigacion-y-desarrollo-en-maquinaria/ Wed, 04 Mar 2020 14:19:50 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=35221 Federico Otto es un joven ingeniero agrónomo recibido en la Facultad de Ciencias Agrarias en Oro Verde, en Paraná, Entre Ríos. Hoy, a sus 30 años, decidió volcarse de lleno a la producción agroecológica y es asesor de varios productores que quieren modificar sus modos de producción. Lo encontramos en Las Piedras, Gualeguaychú, donde está […]

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Federico Otto es un joven ingeniero agrónomo recibido en la Facultad de Ciencias Agrarias en Oro Verde, en Paraná, Entre Ríos. Hoy, a sus 30 años, decidió volcarse de lleno a la producción agroecológica y es asesor de varios productores que quieren modificar sus modos de producción. Lo encontramos en Las Piedras, Gualeguaychú, donde está implementando un sistema de ganadería regenerativa para mostrar a los productores de esa zona que es posible producir sin apelar a insumos químicos.

Otto impulsa una ganadería bajo el antiguo método Voisin, nombre del francés creador de la teoría del pastoreo racional. Aquel sistema consiste en empotrerar el campo en pequeños lotes para luego hacer un sistema rotativo de alta carga instantánea y así evitar la selectividad de los pastos más preferidos por los animales. Esto permite que las especies más valiosas y nutritivas puedan recuperarse luego de un tiempo de descanso. El modelo imita a la naturaleza de las manadas antes que intervenga el hombre, donde los animales se iban moviendo en grupos por temor a los predadores.

Nada sobre esta teoría aprendió el joven en la facultad, así que tuvo que leer libros escritos por los gurú del pastoreo racional. “Existen herramientas que sería interesante que los estudiantes en la universidad puedan adquirirlas, aquellas respecto a la agroecología, agricultura orgánica, entre otras”, sugirió Federico en una charla con Bichos de Campo.

Aquí la entrevista completa con el agrónomo:

En su ensayo en el campo experimental de Gualeguaychú Otto maneja cargas de 1,6 Equivalente Vaca (se considera al animal promedio de 400 kilos de peso, que gesta y cría un ternero hasta el destete a los 6 meses de edad con 160 kilos de peso, incluido el forraje consumido por el ternero), un número que en la zona oscila cerca de 0,6 EV/ha.

En base a estos resultados, todo parecería indicar que la ganadería agroecológica no tiene problemas en ganar adeptos. Pero por alguna razón estas prácticas en ganadería no tienen una replica en la agricultura extensiva.

¿Por qué no despega la agricultura agroecológica?- le preguntó Bichos de Campo a Federico Otto.

El joven consultor señaló que hasta el momento los planteos mixtos (agricultura con ganadería) son los que están mostrando resultados. Y explicó: “La vaca es un factor muy importante para el reciclado de los nutrientes, pues sabemos que el 75% de lo que comen vuelve al suelo”.

Ahora, pensando en un modelo 100% agrícola en aquellas zonas bien fértiles, con cultivos de servicio para evitar la fertilización y el uso de agroquímicos, queda claro que falta mucho camino por recorrer.

Otto reconoció que para que estas técnicas puedan masificarse hacen falta sobre todo maquinarias adaptadas, especialmente los rolos faca que permitan trabajar sobre los cultivos de servicio para luego poder entrar a sembrar los cultivos de renta con un equipamiento de siembra directa.

En ese sentido, mientras perfecciona esas técnicas, Federico aclaró: “No vemos a la agricultura agroecológica como una vuelta al arado y aquellos métodos de roturación de suelos”. Es decir, descarta que el arado vaya a convertirse en una herramienta demandada, salvo en situaciones puntuales.

Otto aclaró que estos esquemas agroecológicos no buscan altos rindes sino que miran la rentabilidad integral de los sistemas. “Por ahí logramos 200 kilos menos, pero con costos mucho más bajos”, destacó.

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Juan Pablo Oppen hace ganadería agroecológica en Gualeguaychú: “Hoy estoy con la misma rentabilidad que cuando arrendaba los campos” http://wi631525.ferozo.com/juan-pablo-oppen-hace-ganaderia-agroecologica-en-gualeguaychu-hoy-estoy-con-la-misma-rentabilidad-que-cuando-arrendaba-los-campos/ http://wi631525.ferozo.com/juan-pablo-oppen-hace-ganaderia-agroecologica-en-gualeguaychu-hoy-estoy-con-la-misma-rentabilidad-que-cuando-arrendaba-los-campos/#comments Mon, 03 Feb 2020 18:05:51 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=33444 Hace 163 años que el campo San Luis de Oppen, de 2.260 hectáreas, pertenece a la familia. La mitad tiene monte nativo donde siempre se hizo cría de Angus y hasta hubo cabaña. La otra mitad durante mucho tiempo se abocó a generar comida para los animales hasta que llegó el boom sojero y durante […]

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Hace 163 años que el campo San Luis de Oppen, de 2.260 hectáreas, pertenece a la familia. La mitad tiene monte nativo donde siempre se hizo cría de Angus y hasta hubo cabaña. La otra mitad durante mucho tiempo se abocó a generar comida para los animales hasta que llegó el boom sojero y durante 18 años la arrendaron para agricultura convencional, con uso de agroquímicos incluido.

Hoy el campo lo maneja de Juan Pablo Oppen, que es arquitecto y no tenía relación con lo productivo, pero que un día de pronto se tuvo que hacer cargo. Esta es su experiencia:

“Hace unos 5 años, debido a circunstancias familiares, me tocó comenzar a administrar el campo y vi que había modelos productivos alternativos a aquellos que usan agroquímicos y como nunca me gustó mucho la agricultura, eso me llevo a tomar la decisión -con el consenso familiar- de ir cambiando hacia la ganadería”, cuenta Juan Pablo.

“Paulatinamente fuimos recuperando el campo que estaba arrendado y ahora se destina a producir pasto y comida para hacienda propia (y capitalizada). En esta transición tomamos el doble desafío de producir ganadería agroecológica, sin insumos químicos como fertilizantes ni herbicidas, y estamos conforme con los resultados”, añade.

Dado que el campo estaba erosionado y con muy poca fertilidad, Juan Pablo dice que generar pasto en cantidad suficiente es un proceso largo. Hoy trabajan con pasturas y la idea es trabajar con el banco de semillas que sabe que está en el campo y que “aparece cuando se lo deja descansar el tiempo suficiente”.

“Hasta ahora se ha implantado lotus, cebadilla, festuca, raygrass, trébol rojo y trébol blanco. Para mí este planteo es un desafío porque en otros campos donde trabajo sí utilizamos fertilización”, explica Luis María Luciano, médico veterinario y asesor en el establecimiento. “Aquí la producción de materia seca es un poco inferior ya que estamos en 6.000 kilos por hectárea Implantamos al voleo, en siembra directa, en convencional y con avión. Usamos una sembradora vieja de directa que anda bien. Cada pedazo del campo tiene un trato diferente según la historia del lote y cómo me lo entregaron”, comenta.

Ver también El “barbecho a diente”: El último gran ensayo de los investigadores de la agroecología

En cuanto a cifras, en recría los animales entran con 160 kilos y se van con 340, y la carga es de 1000 cabezas en 500 hectáreas, que son las que hasta ahora han pasado de agricultura a esta ganadería regenerativa. Se trabaja con pastoreo racional, que son parcelas que se van rotando según la disponibilidad del pasto, y se respetan los tiempos de descanso. Tienen un 86% de preñez, hacen entore y también comenzaron a inseminar.

“Hoy estoy con la misma rentabilidad de la que tenía arrendando los campos. La diferencia es que requiere trabajo diario y mucha planificación”, describe Juan Pablo. “Pero estoy recuperando las tierras y hemos entrado en un circulo virtuoso, así que estamos verificando que cada año que pasa es mejor que el anterior”, destaca.

En este planteo hay que hacer “calles” y redes hidráulicas para llevar agua lo más cerca posible de los animales. Estas son esenciales porque al haber muchas parcelas hay que llegar con la hacienda desde la parcela actual a la óptima para comer, que quizás está a dos kilómetros. Para ello arman callejones eléctricos que es lo más operativo y versátil porque se pueden ir cambiando, moviendo y facilitan el trabajo. 

“Es más fácil andar por los callejones, se maneja mejor la hacienda porque una sola persona puede hacerlo y los animales se acostumbran y obedecen”, explica Nicolas Dezorzi, que es el encargado del campo. “Se trabaja menos y la hacienda se amansa”. 

“Hoy estamos logrando fertilidad con la naturaleza, sin comprar insumos. Siempre pienso en el pobre productor que se embarcó en fertilizantes y agroquímicos que tienen precio en dólares y después está ahorcado para poder pagar lo que compró”, reflexiona Juan Pablo.

Ver también Agustín Barbera, extensionista del INTA, ayuda a los productores a encarar “la transición hacia la agroecología”

“Yo sé que si le pongo urea a la pastura va a estar mucho más alta, pero así no se sanea el campo ni tu bolsillo… Creo que esto al final es cosa de sentido común. Lo que pasa es que durante 20 años nos dijeron que sólo se podía producir si usabas el paquete tecnológico y eso estaba en la cabeza de todos. Por mi parte, estoy dispuesto a devolverle al campo lo que la agricultura convencional le sacó… y sé que eso lleva tiempo”.

Fotos: Laura Secchi

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Los productores de Gualeguaychú acuden a la justicia para poder sembrar soja y maíz http://wi631525.ferozo.com/los-productores-de-gualeguaychu-acuden-a-la-justicia-para-poder-sembrar-soja-y-maiz/ Mon, 10 Sep 2018 16:13:04 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=13444 En Gualeguaychu, en Entre Ríos, pareciera que ahora todo el año es carnaval. Es que por una ordenanza municipal, desde marzo pasado no se puede comercializar, stockear o utilizar el herbicida glifosato sobre las 33 mil hectáreas que forman parte del éjido urbano. Los productores locales han decidido recurrir a la justicia.  La superficie bajo […]

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En Gualeguaychu, en Entre Ríos, pareciera que ahora todo el año es carnaval. Es que por una ordenanza municipal, desde marzo pasado no se puede comercializar, stockear o utilizar el herbicida glifosato sobre las 33 mil hectáreas que forman parte del éjido urbano. Los productores locales han decidido recurrir a la justicia. 

La superficie bajo prohibición no es menor, ya que todo el municipio tiene 230 mil hectáreas y en definitiva el 15% del área agrícola del municipio entrerriano queda fuera de carrera para la próxima sienbra de granos gruesos (soja y maíz), que debería comenzar por estos días. 

“Este año no se sembró allí ni una hectárea de trigo, cuando a nivel país se logró la mayor superficie de la historia”, explica Matias Martiarena, productor y dirigente de la filial local de Federación Agraria de Gualeguaychú, la filial de la que surgió el actual senador Alfredo De Angelis.

El gran problema, como ya se dijo, es que se viene la siembra de la gruesa y, si no cambia antes la legislación, los productores afectados se quedarán sin el producido de las  hectáreas involucradas en la ordenanza. Por eso, en pocos días más harán la presentación correspondiente ante la Justicia provincial.

“Vamos por las inconstitucionalidad”, anticipó Martiarena, que agregó que “hay una presentación judicial que ya hicieron los comerciantes (los proveedores de insumos agrícolas) y que permitió una cautelar que tuvo apelaciones y que terminó en la Corte Suprema de Justicia. En lo que respecta  a los productores, desde la Mesa de Enlace local vamos a presentar una en estos días”, explicó el dirigente. 

Escuchá la entrevista con Matías Martiarena: 

Martiarena cree que el poder político local utiliza a los productores y el glifosato para distraer la atención sobre otros problemas ambientales que tiene la gestión, como por caso el basurero a cielo abierto, entre otros. A su juicio, se aprovechó la ausencia de una legislación sobre el tema que defina pautas claras del uso de insumos agrícolas.

El dirigente rural expresó que los productores “pedimos que se presente un sistema de control de las buenas prácticas agrícolas pero no fuimos escuchados y tenemos que escuchar la hipocresía del intendente que prohibe el glfosato pero reclama el dinero del Fondo sojero”.

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