Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada China se transformó en el primer cliente del agro estadounidense por motivos que quizás sean para preocuparse se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Uno de las consecuencias de ese fenómeno –completamente inesperado– es que el gobierno chino “tiró por la ventana” las represalias comerciales que había emprendido contra las barreras arancelarias implementadas por el entonces presidente Donald Trump para transformarse en el primer cliente del sector agroindustrial de EE.UU.
El año pasado China importó commodities agrícolas y alimentos provenientes de EE.UU. por una cifra récord histórico de 26.400 millones de dólares. Mucho más atrás quedaron sus vecinos Canadá (con 21.000 M/u$s) y México (18.100 M/u$s), según un informe publicado por el USDA.

Además de las importaciones tradicionales de poroto de soja, China comenzó a demandar grandes cantidades de aceites vegetales, cereales, proteínas cárnicas, lácteos y alimentos elaborados, lo que contribuyó a incrementar de manera notable los precios internacionales de muchos productos.
Vale recordar que luego de exportar productos agroindustriales por 19.476 millones de dólares a China en 2017, un año después, con el inicio de la “guerra comercial” de Trump, la nación asiática redujo las compras del agro estadounidense a 9145 M/u$s y en 2019 esa cifra se mantuvo planchada en apenas 13.860 M/u$s.

Una de las hipótesis que explican el apuro del gobierno chino por importar cifras récord de alimentos, mientras aplica un racionamiento interno de la comida, es que se está preparando para un conflicto de orden global desatado a partir de la intención de anexar a Taiwán (una nación independiente) a su territorio luego de lograr neutralizar la independencia del territorio de Hong Kong.
A fines de enero pasado un vocero del Ministerio de Defensa de China, Wu Qian, advirtió que la independencia de Taiwán “significa guerra” y que el gobierno de Xi Jinping “tomará todas las medidas necesarias para destruir cualquier intento de separar a Taiwan de China”.
La República de Taiwán es reconocido como Estado por apenas catorce países –uno de los cuales es Paraguay– porque el gobierno chino realiza intensas presiones para que esa lista se reduzca a cero. El último país en romper relaciones diplomáticas con Taiwán fue El Salvador en agosto de 2018. De todas maneras, una invasión militar de China en Taiwán podría desencadenar un conflicto entre la nación asiática contra EE.UU., Japón y la Unión Europea.
La entrada China se transformó en el primer cliente del agro estadounidense por motivos que quizás sean para preocuparse se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Es cada vez más firme un escenario de desabastecimiento de soja en Estados Unidos: Ya comprometió el 90% del saldo exportable se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A pesar de contar con una muy buena cosecha, en las primeras quince semanas de la campaña comercial 2020/21 EE.UU. ya comprometió el 90% de su saldo exportable previsto de soja debido a una extraordinaria e inusual demanda por parte de China.
Eso implica que el restante 10% del saldo exportable proyectado de soja estadounidense debe racionarse para poder ser vendido tanto a clientes internos y externos hasta el ingreso de la próxima cosecha en septiembre de 2021.

Es decir: no puede descartarse, en el actual escenario global, que EE.UU. se quede sin stock interno de soja antes de mediados del año que viene, lo que lo obligaría a importar soja sudamericana para abastecerse de ese insumo crítico.
La cuestión es que los precios actuales de la soja 2020/21 están construidos sobre un balance de oferta global de soja que no considera aún un eventual golpe climático en Sudamérica generado por la instauración del fenómeno “Niña” en el Pacífico oriental.
El último informe mensual de oferta y demanda global de granos del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) prevé una cosecha argentina de soja 2020/21 de 49 millones de toneladas, lo que implica considerar que el impacto de “La Niña” sería marginal en la nación sudamericana.
En estos momentos se están registrando tormentas fuertes en la zona central del territorio argentino, las cuales deberían aportar grandes acumulados de agua para proveer de humedad a aquellas zonas con déficits hídricos. Se trata prácticamente de la última oportunidad para “salvar” la campaña gruesa argentina.

Los operadores especulativos siguen ultra-comprados (“alcistas”) en contratos futuros de maíz CME y muy comprados en soja, algo que, en caso de presentarse un factor negativo imprevisto, podría potenciar el proceso bajista por el desarme masivo de posiciones.

El principal forzante de la demanda internacional de soja es China, que viene concretando órdenes de compras masivas no solamente del poroto, sino también de muchos otros commodities agrícolas y alimentos con propósitos que no están del todo claros a la fecha.
Precisamente, el principal escenario bajista dentro de las hipótesis visibles es un recrudecimiento de la “guerra comercial” EE.UU.-China a partir de una invasión a Taiwán –una república democrática que el gobierno central chino considera como propia–, lo que provocaría una cancelación masiva de órdenes de compra de soja estadounidense por parte de corporaciones chinas, las cuales son controladas directa o indirectamente por funcionarios del Partido Comunista.
Hoy viernes el contrato Soja CME Enero 2021 terminó en 448,1 u$s/tonelada versus 426,4u$s/tonelada una semana atrás, mientras que la posición Maíz CME Marzo 2021 finalizó en 172,2 u$s/tonelada contra 167,0 u$s/tonelada el viernes de la semana pasada.
La entrada Es cada vez más firme un escenario de desabastecimiento de soja en Estados Unidos: Ya comprometió el 90% del saldo exportable se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Sigue cayendo el precio de la soja: Operadores de fondos especulativos liquidan posiciones para asegurar ganancias ante la amenaza de represalias chinas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Podría pensarse que la liquidación de posiciones –causa de las caídas de precios registradas en los últimos días– obedecen a la recomposición hídrica ocurrida en las principales regiones agrícolas brasileñas, donde, según la consultora local Safras&Mercado, la siembra de soja ya cubrió casi el 89% del área total prevista. O también al hecho de que para este viernes por la mañana el Servicio Meteorológico Nacional proyecta lluvias abundantes en vastas áreas de la zona pampeana argentina necesitadas de agua para poder avanzar con la siembra de la oleaginosa.

Sin embargo, tales variables climáticas son insignificantes ante la presencia de un factor comercial ultra alcistas: el hecho de que en las primeras 13 semanas del ciclo comercial 2020/21 EE.UU. haya comprometido –según los últimos datos publicados por USDA– el 87% del saldo exportable potencial de soja. El resto del volumen exportable debería administrarse en la siguientes 40 semanas del ciclo en curso (un suceso inédito).
Pero la cuestión es que buena parte de los compromisos de ventas de ambos granos están atados a ventas anticipadas realizadas a compañías agroindustriales chinas, las cuales son propiedad del gobierno chino o bien son controladas por funcionarios del mismo.
Ayer lunes el Departamento de Estado de EE.UU. anunció sanciones para 14 funcionarios chinos comprometidos con el quiebre de la autonomía política de Hong Kong, a quienes se les congelarán los activos económicos presentes en EE.UU. y se los prohíbe ingresar a ese país. Adicionalmente, lanzó un sitio web, denominado “El desprecio de China por los derechos humanos”, en el cual se recopilan las violaciones a tales derechos cometidos por el gobierno chino contra sus ciudadanos.

La respuesta del gobierno chino –publicada hoy en la agencia oficial Xinhua– no es menos contundente al indicar que EE.UU. debe revocar su “decisión errónea” de imponer sanciones a funcionarios relevantes de la Asamblea Popular Nacional por asuntos relacionados con Hong Kong.
“En respuesta a la indignante acción del lado estadounidense, China tomará contramedidas firmes y fuertes para defender la soberanía, seguridad e intereses de desarrollo”, amenazó Hua Chunying, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China.
La semana pasada el presidente electo Joe Biden aseguró que mantendrá los ejes centrales de la política comercial exterior implementada por la gestión de Donald Trump, lo que implica que, lejos de haber una tregua, seguramente habrá “guerra comercial” EE.UU.-China para rato.
En ese contexto, Australia está oficiando de “caso testigo” de que las amenazas chinas no son broma. Este año el primer ministro australiano, Scott Morisson, decidió alinearse con el presidente de EE.UU., Donald Trump, para solicitar –junto a otras naciones– que se realizara una investigación científica internacional sobre los orígenes del Covid-19 en territorio chino.
El gobierno de Xi Jinping, al considerar que ese pedido implicaba una intromisión en los asuntos internos de China, procedió a aplicar fuertes represalias comerciales contra Australia, bloqueando a partir del mes de mayo–con barreras arancelerias– el ingreso de cebada de ese origen al mercado chino, mientras a fines del mes pasado hizo lo mismo con el vino para dar un golpe fatal a ese sector, dado que China representa alrededor de un 40% de las exportaciones de vino australiano.
En ese marco, lo que constituye un factor claramente alcista desde el aspecto estrictamente comercial, puede llegar a resultar –si se complica el conflicto presente entre EE.UU. y China– en una bomba bajista para el mercado de granos.
El contrato Soja Enero 2021 CME terminó hoy martes en 422,0 u$s/tonelada versus 427,3 u$s/tonelada el viernes pasado, mientras que la posición Soja Mayo 2021 finalizó en 424,7 u$s/tonelada contra 427,6 u$s/tonelada el viernes.
La entrada Sigue cayendo el precio de la soja: Operadores de fondos especulativos liquidan posiciones para asegurar ganancias ante la amenaza de represalias chinas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Sorpresa: Biden aseguró que mantendrá la “guerra comercial” con China durante su gestión se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“No voy a hacer ningún movimiento inmediato y lo mismo se aplica a las tarifas”, dijo Biden en referencia a los aranceles adicionales aplicados desde 2018 por Trump contra una innumerable cantidad de productos chinos.
El presidente electo, por si quedaba alguna duda, dijo que para gestionar la política comercial relativa a China consultará a los aliados tradicionales de EE.UU. en Asia y Europa para que “podamos desarrollar una estrategia coherente (entre todos)”.
Las declaraciones de Biden, realizadas en un artículo publicado hoy por The New York Times, refuerzan –lejos de aminorar– el factor de incertidumbre geopolítico presente en el mercado global de granos en general y de soja en particular, el cual explica la tendencia bajista de precios que está registrado la oleaginosa esta semana.

Biden además dijo –en palabras que parecen pronunciadas por el propio Trump– que su “objetivo será implementar políticas comerciales que realmente produzcan avances contra las prácticas abusivas de China, tales como el robo de propiedad intelectual, dumping en productos y subsidios ilegales a corporaciones (chinas)”, de manera de impedir la transferencia de tecnología estadounidense hacia las compañías de la nación asiática.
“Quiero asegurarme de que vamos a luchar como el infierno (sic) para que la inversión en EE.UU. sea lo primero”, aseguró Biden para luego indicar que las áreas estratégicas que promoverá serán las de energía, biotecnología, materiales avanzados e inteligencia artificial.
“No voy a firmar ningún nuevo acuerdo comercial con nadie hasta que no hayamos hecho grandes inversiones aquí en casa y en nuestros trabajadores”, afirmó en otra declaración que parece calcada de un discurso del actual presidente de EE.UU.
Los factores intrínsecos de mercados son ultra alcistas: en las primeras 12 semanas del ciclo comercial 2020/21 EE.UU. ya comprometió –según los últimos datos publicados por USDA – el 55% y 87% del saldo exportable potencial de maíz y soja respectivamente, los cuales, además, son récord históricos. El resto del volumen exportable debe administrarse en la siguientes 41 semanas del ciclo en curso (un suceso inédito).
Pero la cuestión es que buena parte de los compromisos de ventas de ambos granos están atados a ventas anticipadas realizadas a compañías agroindustriales chinas, las cuales son propiedad del gobierno chino o bien son controladas por funcionarios del mismo.
La entrada Sorpresa: Biden aseguró que mantendrá la “guerra comercial” con China durante su gestión se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Marcelo Elizondo, tras la derrota de Trump: “Vamos a tener un mundo menos basado en arrebatos personales y más ordenado en normas internacionales” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El analista en comercio internacional Marcelo Elizondo se refirió primero a la cuestión interna que se abre tras esta reñida elección. “Trump fue un líder muy divisivo que tensionó y enrareció el escenario político. Con respecto a lo que queda, lo más probable es un gobierno de Biden con bastante limitaciones porque el Partido Republicano, aún perdiendo, hizo muy buenas elecciones y podría retener el senado. Además Biden es un candidato peculiar, es un hombre muy mayor, el más viejo en ganar las elecciones en Estados Unidos y podría no aspirar a dos mandatos. Será un presidente de transición, más un ordenador que un transformador”, explicó.
Elizondo dijo que en términos económicos lo más probable es que “seguiremos teniendo un dólar no muy fuerte en el mudo, políticas expansivas en materia fiscal, porque sigue vigente la pandemia, y a nivel internacional un política más institucional y diplomática” que la que ejercía Trump.
Con respecto a la guerra comercial con China consideró que no continuará en los mismos términos, aunque no perderá vigencia la disputa por el liderazgo económico global.
Escuchá la entrevista con Marcelo Elizondo:
“Lo que vamos a tener es la continuidad de la tensión entre dos potencias, por ver quién es el líder. China está con una visión extensionista internacional, al menos en su región, y Estados Unidos ve eso con recelo. Hay mucho en juego en términos económicos y estratégicos. Las diferencias se van a mantener, pero la modalidad ya nos será la guerra comercial sino en terrenos más convencionales”, evaluó el especialista.
A diferencia de lo que sucedió con la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia, el eje del conflicto ya no está puesto en lo militar sino en “imponer reglas y estándares de producción internacionales al otro. Esto va a seguir, habrá tensiones y disputas, con las que tendremos que convivir. Vamos a tener un mundo menos basado en arrebatos personales y más ordenado en normas internacionales, instituciones, diplomacias”, definió Elizondo.
El analista consideró, en ese marco, que Estados Unidos recompondría sus relaciones con occidente y especialmente buscaría mejorar vínculos que la gestión de Trump lesionó con socios históricos de lso Estados Unidos, como la Unión Europea.
La entrada Marcelo Elizondo, tras la derrota de Trump: “Vamos a tener un mundo menos basado en arrebatos personales y más ordenado en normas internacionales” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Jorge Castro aporta “el dato crucial”: Tras la guerra comercial, China se comprometió a triplicar sus importaciones agrícolas desde los Estados Unidos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El dato crucial para tener en cuenta es que a partir de este año la República Popular China se compromete a comprar entre 40.000 y 50.000 millones de dólares anuales de productos agrícolas norteamericanos, lo que significa tres veces más que lo que compró ese país a Estados Unidos en 2017, cuando compró 17.000 millones de dólares de productos agrícolas”, dijo a Bichos de Campo Jorge Castro, analista internacional.
Aportó entonces el dato crucial: Merced a esta acuerdo estados Unidos se colocó en la primera linea para vender productos del agro a China, que había comenzado a reemplazar la oferta norteamericana con productos de otros orígenes, en especial de Brasil y de la Argentina. ¿Se entendió lo que está en juego?
El probable acuerdo a firmar en Chile los primeros días de noviembre se realizaría en dos fases; la primera incluye todo el capítulo referido al aumento de las importaciones de productos agrícolas de parte de China respecto a Estados Unidos. Y la segunda fase, es directamente la de ejecución y garantía de cumplimiento de lo pactado, así como el texto final del acuerdo.
Escuchá el reportaje completo realizado a Jorge Castro:
El hecho central en la relación entre ambas potencias es que, según Castro, “China reconoce de modo explícito la supremacía estratégica de los Estados Unidos, transformado en líder global nuevamente durante los últimos dos años del gobierno de Donald Trump”, en alusión a la pérdida de liderazgo que ese país había sufrido en 2008 con la caída de Lehman Brothers, la cuarta banca de inversión del mundo, y por lo tanto, eje de Wall Street.
Acerca de estas potencias, Castro dijo que lejos de estar peleados, actualmente “son los dos países más integrados en la historia de la economía capitalista, desde el comienzo de la primera revolución industrial en 1780-1840. El dato estratégico consiste en advertir que el comercio bilateral actual entre Estados Unidos y China es de 2.000 millones de dólares diarios”.
Castro informó que “el acuerdo completo al que se arribó entre los mandatarios Trump y Jinping se sellará al concluirse la segunda fase de las negociaciones que ya están en marcha, en el encuentro que tendrán en la cumbre del APEC -en inglés, Asia-Pacific Economic Cooperation- que se realizará en Santiago de Chile en noviembre de este año. El punto crítico a tener en cuenta es que Estados Unidos y China son las únicas dos superpotencias de la época”.
Argentinos, a las cosas.
La entrada Jorge Castro aporta “el dato crucial”: Tras la guerra comercial, China se comprometió a triplicar sus importaciones agrícolas desde los Estados Unidos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Una pregunta a Paulina Lescano: ¿Qué repercusión tienen para la Argentina las amenazas de Trump a China? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Es una mala noticia para Argentina, porque los precios pasan a depender de lo que dice el presidente norteamericano en sus redes sociales, y porque hoy no es más que una amenaza. Entonces esto pone de manifiesto la debilidad de los mercados granarios, cuando antes mirábamos oferta- demanda- producción”, dijo a Bichos de Campo la analista del mercado granario, Paulina Lescano. Por cierto, en Chicago, la soja perforó este lunes el piso de 300 dólares por tonelada, ubicándose en el rango de precios más bajo en diez años.
Escuchá lo que nos decía la analista de granos, Paulina Lescano:
Si estas amenazas se concretan, Lescano cree que “significa dar 10 pasos hacia atrás en las tratativas de generar un acercamiento con China, y los precios seguirán a la baja en Chicago”.
Al respecto de la repercusión en los productores argentinos, la analista consideró que “las relaciones de precios entre nuestros precios y los de Chicago puede hacer que mejoren un poco nuestros precios, pero con Chicago a la baja, no habrá mayores subas”.
La alternativa para el productor que aún no le puso precio a su soja es, según Lescano, “la de empezar a evaluar cómo tomar posición con estos precios actuales, para evitar mayores caídas. Una de las alternativas más conservadoras es la compra de Puts para quien no quiera asumir estos precios; de este modo puede quedar protegido ante bajas adicionales”.
La entrada Una pregunta a Paulina Lescano: ¿Qué repercusión tienen para la Argentina las amenazas de Trump a China? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Trump versus XI: ¿Habrá un acuerdo este mes? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Avanzan las negociaciones entre Estados Unidos y China luego del “cese del fuego” que los presidentes Donald Trump y Xi Xinping acordaron en Buenos Aires el pasado 1 de Diciembre. En ese momento se dieron un plazo de 90 días para llegar a un acuerdo, bajo la amenaza de que de no alcanzarlo Estados Unidos aplicaría 200 billones de dólares extras en nuevas tarifas por sobre los 250 billones que ya habían entrado en vigencia durante 2018. Ese acuerdo incluyó la promesa china de aumentar “sustancialmente” las compras de productos estadounidenses, lo que principalmente significa más compras de granos e insumos para la industria alimenticia.
La última semana de Enero una delegación china encabezada por el viceprimer ministro visitó Washington para reunirse con el Secretario del Tesoro y el de Comercio, luego de que a principio de mes se dieran las primeras reuniones cara a cara en Beijing, aquellas de nivel vice-ministerial.
Los negociadores parecen conformes, pero el reloj corre: quedan apenas unos 25 días para negociar. Trump celebró los avances pero antes había recordado que es un “hombre de tarifas”, ¿será también un hombre de acuerdos?
En estas horas se comenzó a hablar de una posible reunión entre Trump y Xi en Vietnam los últimos días de Febrero, apenas horas antes que culmine el plazo para negociar. ¿Habrá algún anuncio allí de paz comercial o seguirá escalando la guerra luego de un este impasse?
Ha habido algunas señales positivas. Inmediatamente tras regresar de Buenos Aires del G20 el gobierno chino retomó la compra de soja americana. Este dato es de suma importancia: Estados Unidos es el segundo proveedor de soja hacia China, por un valor de 12.0000 millones de dólares en 2017.
Ver Diego de la Puente: “China comenzó a comprar soja norteamericana, pero yo sería muy cauteloso”
Desde que se desató la guerra comercial las compras chinas se fueron derrumbando, hasta llegar a cero en el último noviembre. El reemplazo fue principalmente sudamericano, aunque no de bandera argentina: China importó 5,07 millones de toneladas de soja brasileña en noviembre, casi el doble de los 2,76 millones de toneladas importados hace un año.
La vuelta a las compras de soja americana tras semejante debacle es más que una señal, es un paso económico concreto, y si se retoma el comercio normal entre ambos países se distenderá el impacto económico negativo que este conflicto viene teniendo en los farmers americanos, base electoral del Presidente Trump.
Se autorizó también la entrada de cinco nuevos cultivos transgénicos (dos eventos para soja, uno para maíz y dos para colza) que venía largamente demorados, hecho que abre la puerta a mayores compras de alimentos americanos a futuro.
Más aún, se permitió por primera vez en la historia que ingrese el arroz americano. Por supuesto que esta importación de arroz jamás será competitiva versus la producción local o la que pueda comprar de sus vecinos del sudeste asiático, pero ciertamente es una señal de buena voluntad.
Pero hay más avances y no sólo en agro: China anunció también que se irán reduciendo las tarifas a los automóviles y autopartes americanas, una de las industrias que a toda costa Estados Unidos quiere sostener.
Ver: Dos sojas transgénicas de interés para la Argentina fueron liberadas por China
Beijing quiere negociar y no tiene pudor en entregar símbolos, mientras pueda mantener sus estrategias de largo plazo razonablemente inalteradas. Y justamente allí estará la parte difícil de esta negociación.
Las quejas o demandas más fuertes de Estados Unidos, más allá del “fetiche” con el déficit comercial o la industria automotriz que tiene la actual administración republicana se centran en dos puntos. El primero es la transferencia forzada de propiedad intelectual al obligar a las empresas americanas a tener socios chinos para invertir en aquel país (los cuales, alegan los americanos, se quedan con sus secretos industriales y tecnológicos, lo que sería una práctica contraria a la OMC).
El segundo es el programa “Made in China 2025”, con el cual el Estado quiere poner recursos y prioridad en desarrollo de inteligencia artificial, robótica y transporte entre otras industrias de punta, con el claro objeto de obtener el liderazgo tecnológico mundial, y con él, el económico y también a la larga el militar.

Mientras el punto de la propiedad intelectual puede quedar solucionado en una discusión un poco más técnica, por su parte del referido al avance tecnológico es sin duda el trasfondo de la pelea estratégica entre las dos potencias.
En la crisis de 2008 la economía americana era tres veces superior a la China, hoy con datos actualizados a finales de 2018 solamente es un tercio superior. China sabe que aún no está en condiciones de ganar esa pelea económica de fondo, pero se prepara para darla. Necesita tiempo, tiempo es lo que pareciera va a buscar en esta negociación.
Ver Diego Guelar: “Estamos vendiendo muy poco y mal a China”
En estos días las segundas líneas parecen tener sobre la mesa de negociación dos “concesiones” chinas sobre estos temas. Por sí solo aquel país está modificando su legislación sobre propiedad intelectual y prohibiendo la transferencia forzada de tecnología. China jamás aceptara que ha “robado” datos o fórmulas en el pasado, pero por primera vez ha convalidado que de aquí en adelante el tema esté en discusión y propone medidas para proteger mejor las inversiones externas. No es poco, pero las dudas occidentales son las de siempre: cuánto de las promesas chinas respecto a conductas empresarias que serán controladas por el partido comunista pueden ser creíbles.
Respecto al plan “Made in China 2025”, se ha bajado la propaganda y retórica del mismo, y se pretende dejar de mostrarlo como prioridad. Pero por supuesto, no parece lo más realista pensar que Beijing abandone sin más sus planes de desarrollo tecnológico de punta, más allá de concesiones puntuales que pueda hacer en esta negociación.
De esta forma, con esta “oferta mix” de mayores compras de alimentos, bajas de tarifas en autos, mostrar acción sobre defensa de propiedad intelectual y al menos en la retórica dejar de lado la competencia tecnológica, China pretende que Trump quede por satisfecho y dé por terminada la guerra comercial, declarándose por supuesto ganador absoluto de la misma. Mientras tanto el presidente americano se guarda en la manga la carta que más le gusta jugar: sanciones unilaterales y tarifas, sin preocuparse mucho por su legalidad ante la OMC.
¿Se conformará Trump con un acuerdo de este tipo? ¿Será posible pasar del cese del fuego al acuerdo? Queda lo que resta de febrero para negociar. El esquema que se ha informado de conversaciones y se está cumpliendo hasta ahora es ir de menor a mayor en la escala/nivel de negociadores, listar acuerdos y pedidos, realizar consultas en cada lado y elevar los resultados para su evaluación de cara a las siguientes reuniones. Las tensiones crecerán día a día a medida que se acerque el “deadline” del 1 de marzo, y la reunión de los líderes en Vietnam si se confirma.
Ya ha habido pérdidas concretas en estos meses de tensión. Nombramos a los sojeros americanos, que se espera que hacia final del 2018 haya vendido un 40% menos a sus clientes chinos y además con mayores aranceles, pero también los productores de carne en China, que usan esa soja como insumo para alimentar su impresionante demanda interna de carnes, han debido enfrentar mayores costos al comprar soja en Brasil. En China, se conoció que las exportaciones de diciembre cayeron un 1,4% respeto a noviembre y un 4,4% respecto al mismo mes del 2017, es decir, al mayor caída en dos años. Impacto directo de la guerra comercial.
Mirando al impacto de largo plazo, varias cadenas de valor transnacionales están pensando en buscar nuevos proveedores de bienes intermedios e insumos que ahora compran desde China (textiles, partes eléctricas, procesadores, diversos productos plásticos) en otros países de Asia, de aún menor costo de mano de obra. Están previendo que aunque ahora se lograse un acuerdo, el conflicto China-USA marcará el futuro, y prefieren muchos de ellos asegurarse los suministros, ya sea desde Vietnam, Filipinas, Thailandia o Cambodia. Pase lo que pase, la transnacionalización de la economía ya comenzó una nueva reorganización hacia adentro de lo que se conoce como la “gran fábrica asiática”.
Tanto China como Estados Unidos han sido grandes beneficiados del sistema internacional de comercio, que hoy cruje por la pelea entre ellos. El fenomenal ascenso chino se basa en la exportación, y saben allí que su país aún necesita mercados abiertos para sus productos para completar su desarrollo en camino a ser una superpotencia. Se da la paradoja de tener al país comunista y autoritario más grande de la tierra bregando por el libre comercio y el multilateralismo, mientras que el país que era el campeón de esos conceptos ahora los ha dejado de lado.

Hasta aquí mucha información y análisis, pero …. ¿Habrá acuerdo? Una pista nos la puede dar el USMCA (Acuerdo America-Mexico-Canada), el nuevo NAFTA. Luego de denostar al NAFTA como el peor acuerdo de la historia y presionar hasta el límite para renegociarlo, amenazando lisa y llanamente con romperlo, Trump cerró primero con México y luego con Canadá un nuevo acuerdo, en donde lo más nuevo es el nombre. El mismo contiene más protección a la propiedad intelectual, mayores promesas de compras de bienes americanos (lácteos) por parte de Canadá, y obligaciones de aumentar el porcentaje de producción local de los autos (en otro ataque indirecto a China), y se agregaron cláusulas de renegociación permanente. Quizás la única gran novedad es el capítulo de protección de datos digitales, realidad que no existía cuando se firmó el NAFTA. Así las cosas, un nuevo acuerdo que no cambia tanto, le dio el título que buscaba Trump: El NAFTA murió y fue él quien consiguió un acuerdo mejor.
Todo esto puede estar presente en la negociación con la potencia ascendente de Asia. Ya China aceptó retocar su regulación sobre propiedad intelectual y aumentar sus compras de bienes americanos, podría incluso auto-limitar algunas de sus exportaciones, dar mayores promesas de protección a las inversiones, alguna novedad en temas de tecnología y datos, y porque convalidar una nueva fecha para evaluar resultados y volver a negociar.
Si para el 1 de Marzo las potencias logran esta agenda levemente ambiciosa, aunque acotada, y sobre todo, posible, habrá “pax comercial”. No será un gran acuerdo integral, pero podría ser el acuerdo alcanzable y realista que por lo menos posponga o reduzca los males de una confrontación comercial abierta. Trump habrá ganado. Y China habrá ganado tiempo para seguir creciendo y preparándose para la batalla final.
La entrada Trump versus XI: ¿Habrá un acuerdo este mes? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Trump no achica ante China y otorga multimillonarios subsidios a sus productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese intercambio de misiles, grandes perjudicados resultaron los “farmers” estadounidenses, especialmente los productores de soja, ya que para entrar a China se deben pagar ahora aranceles de 25%, lo que se traduce en menos precio para los porotos.
Lejos de achicarse, el Gobierno norteamericano decidió multiplicar la ayuda oficial hacia los productores, que ya cuentan con los fondos de la Farm Bill (Ley Agrícola), y que suman 20.00 millones de dólares mediante pagos directos u otros mecanismos.
Ver El “revival” de un clásico de los ’90: la pelea contra los subsidios
Tiempo atrás se había anunciado el nuevo paquete de ayuda, que se terminó de definir hace pocos días y que según lo que comunicó el secretario de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), Sonny Perdue, comenzará a regir el 4 de septiembre.
El programa se llama Market Facilitation Program y cuenta con un presupuesto de 12.000 millones de dólares. Pero no sólo tiene como destinatarios a los productores de soja sino también a los de cerdos, leche, trigo, maíz, algodón y sorgo.
El desembolso de esa fenomenal suma de dinero se realizará en diferentes etapas. En la primera los productores de soja recibirán una compensación de 60 dólares por tonelada, lo que significaría un total de 3.629 millones de dólares. Ese valor equivale al 20% de la cotización actual de la soja, que ronda los 300 dólares por tonelada.
Pero con ser productor no alcanza para acceder al beneficio. Además se deben cumplir con otros requisitos. Los que recibirán el dinero serán los que hayan tenido ingresos inferiores a los 900.000 dólares como promedio anual entre 2014 y 2016. Además los beneficiados deben participar de los programas de conservación de suelos que mantiene el UDSA.
Ver Trump tiró la primera trompada y ahora sí estamos en “guerra comercial”
Luego de pasar esos filtros, los productores podrán recibir un máximo de 125.000 dólares por todos los productos compensados y comprendidos en el programa.
Además las autoridades de Estados Unidos anunciaron que comprarán a esos productores parte de sus cosechas para abastecer los planes sociales, para los cuál destinará otros 1.200 millones de dólares.
Por otro lado, el programa en cuestión “ayudará a los exportadores a identificar y acceder a nuevos mercados y a mitigar los efectos adversos de las restricciones de otros países”, dice el comunicado difundido por el USDA.
“El presidente Trump ha estado advirtiendo a China y otras naciones y enviando el mensaje claro de que Estados Unidos ya no tolerará prácticas comerciales desleales, que incluyen barreras comerciales no arancelarias y el robo de propiedad intelectual. En resumen, el Presidente ha tomado medidas para beneficiar a todos los sectores de la economía estadounidense, incluida la agricultura, en el largo plazo “, dijo el Secretario Perdue.
El titular del USDA aclaró que “es importante señalar que todo esto podría desaparecer mañana, si China y las demás naciones simplemente corrigen su comportamiento. Pero mientras tanto, los programas que estamos anunciando hoy le dan tiempo al presidente para que firme acuerdos comerciales duraderos en beneficio de toda nuestra economía”.
Los productores interesados en acceder a la compensación, indicaron desde el USDA, pueden postularse después de que la cosecha esté completa al 100% y puedan informar su producción total en 2018.
La entrada Trump no achica ante China y otorga multimillonarios subsidios a sus productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Javier Buján: El informe del USDA y los precios de la soja se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En diálogo con Bichos de Campo, Javier Buján, analista de granos y presidente de la Cámara Arbitral de Buenos Aires, dijo que “si bien bajó el stock inicial de la campaña venidera, fue inesperada la mayor producción esperada en soja por el USDA, lo que hizo que en Argentina también se copiara la tendencia y cayeran muy fuertes los precios de la soja disponible y de la nueva”.
Escuchá la entrevista completa con Javier Buján:
La lectura de este analista es que “la recuperación del mercado mundial no significó otra cosa que un reacomodamiento de precios de la soja en virtud de lo sucedido este año en Argentina”. Es decir atribuyó la suba de los últimos meses a la sequía que recortó 30% de la producción. “No fue producto del poroto o de la guerra comercial Estados Unidos versus. China, ya que mientras eso hizo que perdiera precio a nivel mundial, en Argentina lo ganamos”.
Buján aseguró que “si bien se vendió más que el año pasado debido a que la producción de soja fue de 36 a 37 millones de toneladas, aún queda un caudal importante por vender”. A esto hay que sumarle “las importaciones, cuyo número está estimado en 4 a 5 millones de toneladas y cuyo impacto es más psicológico que real. Era imposible no importar, porque de lo contrario estaríamos con fábricas cerradas y suspensiones en el área del Up River”.
Ver: Javier Buján: “Está errado quien piense que la suba de los granos compensa las pérdidas por sequía”
En referencia a las coberturas que le conviene hacer al productor, el analista aclaró que “cubrirse no es vender, sino tomar pisos que sean rentables, pero no necesariamente vender. Hay dos tipos de coberturas, una es el PUT, que te asegura un piso, y otra es el CALL, que te asegura el acompañamiento de la suba. Cuando uno habla de cubrir, habla de cubrir precio, lo que no significa vender y quedar expuesto a lo que pase. Si vendés, podés tomar una cobertura de un CALL, y si el mercado se da vuelta para arriba, recuperás gran parte de lo que dejaste en el camino al vender el forward”.
Nos dio un ejemplo concreto con el trigo para mostrar la necesidad de tomar coberturas para evitar riesgos: “Si el productor vendía en enero de este año a 170 dólares, y gastaba 1 dólar, quedándole 169 dólares y comprando un CALL de julio, sobre junio- julio lo vendía y recuperaba 40 a 50 dólares, dependiendo de la opción que hubiera tomado. Si bien no alcanzaba los 240 o 250 dólares a los que había llegado el mercado, los 170 dólares los transformaba en no menos de 220 dólares”, explicó Buján.
La entrada Javier Buján: El informe del USDA y los precios de la soja se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>