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La entrada Guillermo Arnaude, el consignatario que sigue peleando contra los molinos de viento se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aunque ya cuenta con varios fallos que le dan la razón, Arnaude nunca pudo recuperar el dinero que perdió, porque los estafadores se declararon insolventes. Pero él no quiere reconocer que va perdiendo, no parece dispuesto a rendirse. Yo no sería sincero si no dijese que me parece que esas dos corporaciones .la judicial y la del Senasa- le van ganando. Como a todos nosotros, que casi ya no peleamos.
Me consuela, sin embargo, poder contar su historia de lucha, lo que ya de por si representa un pequeño triunfo. Luchar ya es ganar, dicen algunos.
Postales de un Senasa que debe mejorar: el día que “desaparecieron” 500 terneros
Días atrás, en un congreso en Paraná de las fundaciones de lucha contra la fiebre aftosa, nos volvimos a encontrar con Arnaude, que mantenía en alto su lanza y volvía a arremeter contra los molinos de viento. Quien recibió esta vez su estocada fue el actual presidente del Senasa, Ricky Negri, como ya la habían padecido su antecesor, Jorge Dillon, o los ex ministros de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere o Ricardo Buryaile.
Arnaude se paró una vez más de entre el público y preguntó al funcionario de turno por qué el organismo sanitario intentaba cerrar el expediente de su caso sin haber emitido un veredicto, sin reconocer la injusticia que se había cometido ni castigar a los corruptos.
“Prescripción administrativa”, dictaminó una vez más el área de Jurídicos de Senasa, que se está convirtiendo en una suerte de “lavadero” de muchas cagadas que se mandan algunos funcionarios del organismo. El tiempo pasa, las denuncias prescriben, nos vamos poniendo viejos y los corruptos siguen ahí, sin sanción.
En concreto, Arnaude acusa al Senasa de haber actuado como “encubridor” de la maniobra delictiva que padeció y que aquí reconstruye:
El consignatario solo quiere que alguien de Senasa se haga cargo de que el organismo fue “cómplice” en esta defraudación en la cual un cliente lo robó nada menos que 500 terneros. “Acá hubo una coima, hubo un arreglo”, declara a viva voz, sobre la participación necesaria de funcionarios del organismo sanitario para concretar el robo.
Negri, que contó que se ocupó especialmente de analizar el caso, acepta que el organismo hizo mal las cosas y hasta que se apartó a los funcionarios involucrados, entre ellos al ex titular de la Regional Buenos Aires Sur, que estuvo implicado en otras graves irregularidades. Pero lo cierto es que los molinos de viento siguen intactos y que el expediente parece conducir a un callejón sin salida.
“Si hoy aplico los contratos como estaban firmados y que el Senasa conoce a la perfección, hoy el Estado Nacional le debe a la firma Arnaude unos 40 millones de pesos”, advierte el Quijote consignatario. Que insiste, vuelve a la carga, no se rinde.
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]]>Si algo he aprendido en estos años de hacer periodismo agropecuario es que el principal capital de un consignatario de hacienda es su buen nombre, pues constituye casi una marca y es como un sello de honorabilidad que le permite obtener la confianza de sus clientes. Muchos de los negocios entre vendedores y compradores de ganado se cierran primero de palabra y luego se ponen en papeles. El nombre del consignatario que interviene es, la mayor parte de las veces, la mejor garantía.
Guillermo Arnaude, un viejo consignatario con influencia en la zona de Ayacucho, está empecinado en eso: en mantener a salvo su buen nombre de cualquier sospecha y de dejar saldado un episodio que lo tiene a mal traer desde hace años. En 2006, hace doce años ya, a Arnaude le “desaparecieron” 500 terneros. Nada más, nada menos, que 500 terneros.
El 27 de diciembre pasado, Arnaude hizo una última presentación ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) porque considera que (o por complicidad o por negligencia de algunos de sus funcionarios) ese organismo ha tenido parte de la responsabilidad directa en la maniobra que terminó con la desaparición de esos 500 terneros. El faltante de ese medio millar de bovinos no solo figuró (y dejó malheridos) los libros contables de su casa consignataria. En la contabilidad del Senasa (a través de los Renspa y los datos de vacunación) esos 500 terneros aparecen y desaparecen según sean los funcionarios de turno.
Vamos a los hechos para entender todo el cuadro. Para quien precise, hay documentación respaldatoria de todo lo que aquí se cuenta:
Hasta aquí la historia de un negocio fallido como tantos otros. Muchos se preguntarán: ¿y el Senasa qué tiene que ver? Hacia allá nos dirigimos.
Según cuenta Arnaude, el organismo sanitario cometió una gran irregularidad cuando avaló que la Fundación Ayacuchense para la Lucha contra la Fiebre Aftosa (Fundapsa), en la primera campaña de 2007, cuando los terneros estaban todavía en el campo de origen, vacunara esos 500 terneros sin hacer constar los Renspa correspondientes a sus nuevos dueños, tal como figuraba en el contrato a término firmado unos pocos meses antes.
Frente a un escribano, Arnaude relató que en diciembre de 2007, ya cansado de reclamar a los 500 terneros y luego de saldar la deuda con los compradores, concurrió a la oficina local del Senasa a pedir los DTA de esos vacunos “a efectos de lograr la titularidad de dichos terneros” ante la Municipalidad de Ayacucho, como paso previo a iniciar la demanda.
Pero en dicha oficina, el veterinario Alejandro Vanonni “le manifestó que ante la falta de vacunación de esa hacienda, correspondiente a la campaña 1/2007, estaba imposibilitado de entregar dicho certificado”. En criollo, como esos 500 terneros habían sido vacunados bajo otro número de Renspa no figuraban como vacunados.
El consignatario volvió a la oficina de Senasa acompañado por el escribano que terminaría labrando un acta. Lo vuelve a atender el tal Vanonni y su supuesto jefe, “un veterinario que dijo llamarse Pedro Closs”. Ante el nuevo reclamo por los documentos de respaldo de los benditos 500 terneros, el funcionario de menor rango primero les dice que esos DTA no existen pues “fueron inventados”. Luego se retracta, pero insiste en que no puede extender el certificado que se le reclamaba.
“A partir de allí comienza una pesadilla, donde se reclama a Senasa local, a Senasa regional Buenos Aires Sur, a presidencia del Senasa, pero no sabían como resolver el error”, cuenta Arnaude. El propio Vanonni, muchos años después (en febrero de 2016), ya convertido en supervisor regional, siguió negando la existencia de esos Renspa.
En marzo de 2008, frente al visible conflicto, Gabriel Melendez, el ex titular de la Regional Buenos Aires Sur que el año pasado fuera desplazado ante sospechas de corrupción, cita a las partes a una reunión en Mar del Plata. En ese encuentro nadie se pone de acuerdo. La vendedora desconoce los contratos de venta de los 500 terneros exhibidos por Arnaude. El consignatario, a su vez, reclama al Senasa que reconozca la validez de los Renspa que le había extendido un año antes, pues estos figuraban en su base de datos. Menéndez, por su parte, explica que al organismo no le corresponden dar constancia de la propiedad de esa hacienda, pero asegura que había sido vacunada en 2007, claro que con un número de Renspa diferente.
Los 500 terneros vacunados bajo otro registro, mientras tanto, habían desaparecido. “A esta altura de los hechos no me cabe duda de una complicidad que posibilitó a Pérez Zeberio sacar los animales vendidos, con la anuencia de personal de Senasa”, dirá el consignatario muchos años después, mientras trajina por diversas oficinas pidiendo explicaciones de parte del organismo.
Dentro del Senasa, como sea la cosa, también llevan varios años sin poder cerrar este capitulo. En el sistema, los Renspa de esos 500 terneros existen (ver facsímil), pero los animales no están y por lo tanto tampoco hay registro de que hayan sido vacunados.
Desaparecieron.
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