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hampshire down – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Sun, 09 Jan 2022 15:03:21 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png hampshire down – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 El cabañero Marcelo Treachi protagoniza una revolución ganadera que incluye muchos cambios: De las vacas a la ovejas, de la Holando a la Dorper, de Buenos Aires a Santiago http://wi631525.ferozo.com/el-cabanero-marcelo-treachi-protagoniza-una-revolucion-ganadera-que-incluye-muchos-cambios-de-las-vacas-a-la-ovejas-de-la-holando-a-la-dorper-de-buenos-aires-a-santiago/ Sun, 09 Jan 2022 13:08:15 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=90121 “Nací y me crié en Vedia, provincia de Buenos Aires. Mi abuelo tenía tambo, al que de chico íbamos en familia tres veces por semana, y mi padre siempre estuvo vinculado al rubro semillas. Del tambo me nació la pasión por las vacas lecheras Holando y por participar en los remates y ferias”, recuerda Marcelo […]

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“Nací y me crié en Vedia, provincia de Buenos Aires. Mi abuelo tenía tambo, al que de chico íbamos en familia tres veces por semana, y mi padre siempre estuvo vinculado al rubro semillas. Del tambo me nació la pasión por las vacas lecheras Holando y por participar en los remates y ferias”, recuerda Marcelo Treachi sobre el inicio de la que claramente ha sido su pasión y su especialidad a lo largo de la vida: la genética.

Treachi estudió primero en la escuela agrotécnica de Vedia, que era de una cooperativa de tamberos que tenía una fábrica de quesos. Después cursó la carrera de veterinaria en la ciudad de Buenos Aires. Pero cuando estaba en cuarto año de la facultad, fue convocado por Santiago Di Tella para ser asesor genético de la Cabaña Los Nogales en su remplazo, por cuatro años, porque se iba a Estados Unidos.

“En 1985 comenzamos allí con la importación genética. Hicimos muchísimas transferencias embrionarias, porque era la época en que comenzaban a hacerse las transferencias móviles. Yo asignaba a qué vacas se les podían hacer las transferencias y los servicios de esas vacas. Me reportaba directamente a Guido Di Tella (el ex canciller, a la vez productor lechero) y acumulé una experiencia laboral y de vida muy importante. Me volví a Vedia, me casé y pasé a ocuparme del tambo familiar y otros emprendimientos agropecuarios”, rememora Marcelo.

En Vedia alquiló en 1990 otro campo para agrandar el tambo de su abuelo. Y en 1994, levantó una fábrica de quesos sobre la ruta 7, que debió cerrar cuatro años después cuando su principal comprador se presentó en convocatoria de acreedores. Se reinventó haciendo agricultura y engorde de novillos en Feed Lot. A fines de 2001, vendió todo mis novillos y compró un campo en La Pampa, que en 2003 también vendió en busca de nuevos desafíos.

-¿Y fue así como llegaste a Santiago del Estero?

-En 2004 decidí instalarme y desarrollar un feedlot en Santiago del Estero, una tierra de oportunidades con mucho potencial, donde estaba todo por hacer. Producía novillos de calidad para todo el norte. En ese mismo año logré vender la fábrica de quesos a Miguel Nucete, así que en 2005 mi familia se instaló en Santiago capital.

Mirá la entrevista con Marcelo Treachi:

Treachi se vio obligado una vez más a reinventar su negocio agropecuario cuando el gobierno de Néstor Kirchner cerró las exportaciones de carne vacuna en 2006 y los precios de la hacienda se desmoronaron. “Me agarró con 2000 novillos encerrados en en el feedlot y todavía lo estoy maldiciendo. Lo fui desarmando y compramos una buena superficie sobre la ruta 176, a 15 kilómetros al norte de La Aurora”.

Fue ahí que a su primer cambio le sumó una segunda gran decisión: pasar de ser un productor de bovinos a serlo de ovinos.

“Empecé a pensar en cambiar hacia una actividad que vinculara a mis dos hijas con lo agropecuario. Y pensé en las ovejas, porque son más fáciles de transportar a las exposiciones y a mis hijas les iba a encantar. De paso, yo podía continuar con mi pasión por la genética, pero ahora en ovinos”, relató Marcelo.

-¿Y cómo fueron aquellos comienzos con las ovejas?

-De entrada compré ovejas en general, sin pedigree, para evaluar cómo las podía manejar en este ambiente. Así nación en 2015 nuestra Cabaña La Aurora del Monte, a la que inscribí a nombre de mis dos hijas, María Clara (21) y Felicitas (18). Después compré Dorper de segunda y tercera generación. Hoy ya tengo, de cuarta.

-Todos están hablando de la raza Dorper…

-La Dorper es una raza rústica, sin lana, para la producción de carne, generada en zonas desérticas de Sudáfrica y que para estas zonas norteñas se comportan como una “4 x 4”. No necesita de esquila, tiene una gran resistencia a los parásitos. Consume mucha fibra y en el norte, que tenemos una época del año con mala calidad de fibras, la consume sin disminuir mucho su condición corporal.

-¿Es la única raza que trabajás?

-No. Luego agregué Hampshire Down puro, de pedigree. Ésta es una raza inglesa, carnicera por excelencia, la número uno del mundo en calidad de carnes, por su “marmoreo”. Sería la Angus de las ovejas. Es más apropiada para la pampa húmeda, pero se adapta perfectamente en el norte. En Argentina importamos genética de Dorper, pero en cambio, en genética de Hampshire, nuestro país es líder en Sudamérica, nos hemos convertido en proveedores de genética de élite, a Paraguay, Brasil y Uruguay. Ya están viniendo también de Perú, Bolivia y Colombia. Somos vendedores de genética Hampshire para Sudamérica. Hasta criadores de Sudáfrica nos siguen en esta raza. Se acaba de rematar una borrega Hampshire en 30.000 dólares. Y la cosa cambió, en la actualidad no conviene invertir en animales de doble propósito porque el mundo camina hacia la especialización. O te dedicás a producir carne o leche o lana.

-Decís que en el norte muchos tienen ovejas para autoconsumo, pero pocos son productores de ovejas. ¿Falta mucho para que todo se profesionalice un poco más e incorporen mejoras genéticas?

-Sí, falta muchísimo para que se transformen en productores. La ley ovina ayuda mucho a que el productor compre un animal de mejor calidad, y al comprar un reproductor caro, lo cuida. Porque a ese no lo va a cruzar con un animal regular. Este rubro requiere de un tratamiento personal pero con capacitación, lo cual escasea. Pero genera arraigo, porque la oveja mejora el suelo del campo, permite arrancar con baja inversión y tiene un rápido retorno. Además, sobra mercado porque se vende todo.

-¿Y existe en el norte del país un mercado para tu negocio de cabañero, que es vender reproductores?

-Hay exposiciones locales y nacionales a las que concurrimos y además estamos analizando los remates virtuales. Una cosa es proveer genética a los productores que recién se inician, y otra cosa es si proveés genética de élite, que es un negocio mayor. Algo importante también es que ahora los criadores de las razas Dorper y White Dorper tenemos nuestra propia asociación, de la cual soy cofundador.

-¿Y será Santiago del Estero tu lugar definitivo?  

-Me acabo de comprar un campo en Colonia Dora para trasladar mi cabaña ovina. Además un amigo en esta misma zona me consultó para comprarme algunas ovejas con el fin de regenerar su suelo donde cultiva alfalfa. Le propuse asociarnos y ya tenemos 300 ovejas. De paso, estoy trabajando allí para hacer absorción de ovejas generales con Dorper. Santiago del Estero es una linda ciudad para vivir y en la provincia los calores extremos no son tantos, van del 15 de diciembre al 15 de enero. Acá queda mucho por hacer. Y criar ovejas te da muchas satisfacciones cotidianas y tanto a mí como a mis hijas nos llena de felicidad.

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Por primera vez en el país se subastarán reproductores ovinos con su respectiva información genética http://wi631525.ferozo.com/por-primera-vez-en-el-pais-se-subastaran-reproductores-ovinos-con-su-respectiva-informacion-genetica/ Wed, 01 Dec 2021 12:08:48 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87049 En la localidad de Rojas, en Buenos Aires, donde reina la soja reina hay también otras opciones productivas: la cabaña El Harem cría ovinos de la raza carnicera Hampshire Down y este sábado realizará “El Remate del Año” donde se subastarán 86 ejemplares puro de pedigrí y puros controlados. La novedad es que será la […]

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En la localidad de Rojas, en Buenos Aires, donde reina la soja reina hay también otras opciones productivas: la cabaña El Harem cría ovinos de la raza carnicera Hampshire Down y este sábado realizará “El Remate del Año” donde se subastarán 86 ejemplares puro de pedigrí y puros controlados.

La novedad es que será la primera vez que se venderán ovinos de carne con información genética. Antes de levantar la mano el comprador podrá evaluar los DEPS de cada animal, es decir las diferencias esperadas de progenie, que no es otra cosa que las características que presenta caja reproductor respecto de los valores estadísticos históricos de la raza.

Carlos Mario Laborde es el titular de El Harem. Señaló que “hicimos hincapié en lo que es el área de ojo de bife, la grasa dorsal, la grasa intermuscular, y en los machos la circunsferencia escrotal y el peso al nacimiento, algo que es fundamental para nosotros. También evaluamos la conversión de alimento y ganancia diaria de peso”.

El protocolo para estas mediciones surgió de un acuerdo que la raza firmó con la Asociación Argentina de Angus y que fue adaptado a los ovinos gracias al trabajo de profesionales de diferentes áreas vinculadas a la genética y la producción pecuaria. En este nota reciente, el vicepresidente de Angus, Manuel Olarra, explicó cómo se construyen los DEPS para un toro y también en este caso para un reproductor ovino:

Laborde está muy entusiasmado con este proceso. “Somos la primera cabaña de raza carnicera que vende hacienda con DEPS. Estamos muy conformes con los resultados obtenidos pero también anhelamos que se sumen otras cabañas porque la idea es generar una base de datos mayor y tener así más precisiones sobre las características de la raza Hampshire Down. La idea es brindarle al productor la mayor información posible”.

Esta cabaña hace tres años que mide los DEPS de su rodeo puro de pedigrí y puros controlados. Y en este remate, que se realizará el sábado a las 14 horas de forma presencial y por Canal Rural, se ofertarán 86 ejemplares.

“El 50% de las hembras de pedigrí salen paridas y el otro 50% no, para que las puedan cubrir con el macho que le interese al comprador. En la línea de puros controlados tenemos 20 machos y 36 hembras. En este caso decidimos que haya un porcentaje mayor de preñadas y menor de vacías”, explicó el cabañero de ovinos.

Laborde contó que habrá facilidades de pago por ofertar lotes, descuentos por pago en efectivo y hasta 10 cuotas en caso de que el comprador prefiera la financiación.

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Rosita Dellafiore pasó las mil y una para poder vivir en su chacra de Laboulaye: Pero allí es feliz y sus ovejas le transmiten paz http://wi631525.ferozo.com/rosita-dellafiore-paso-las-mil-y-una-para-poder-vivir-en-su-chacra-de-laboulaye-pero-alli-es-feliz-y-sus-ovejas-le-transmiten-paz/ http://wi631525.ferozo.com/rosita-dellafiore-paso-las-mil-y-una-para-poder-vivir-en-su-chacra-de-laboulaye-pero-alli-es-feliz-y-sus-ovejas-le-transmiten-paz/#comments Sun, 03 Oct 2021 23:10:04 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=81891 Rosita Dellafiore nació en Laboulaye, Córdoba, y se crió en el campo porque proviene de familia de agricultores y ganaderos. Cuando cumplió 8 años la llevaron a vivir a la ciudad a hacer sus estudios primarios y secundarios. Se quedó allí y comenzó a trabajar de administrativa. Pero cuando cumplió 28 decidió trabajar para sí […]

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Rosita Dellafiore nació en Laboulaye, Córdoba, y se crió en el campo porque proviene de familia de agricultores y ganaderos. Cuando cumplió 8 años la llevaron a vivir a la ciudad a hacer sus estudios primarios y secundarios. Se quedó allí y comenzó a trabajar de administrativa. Pero cuando cumplió 28 decidió trabajar para sí misma y no para otros, independizarse. Además de volver a sus raíces emprendiendo algo propio en la chacra de su familia.

El establecimiento de 126 hectáreas no tenía nombre. Todos decían “Vamos a la chacra del `Chico` Dellafiore”, su padre. Ella tomó 15 hectáreas y le puso “La Nueva Chacra”. Está ubicada en el kilómetro 510 de la Ruta 7. En ese tiempo conoció al que luego fuera padre de sus dos hijas y se casó. Juntos decidieron emprender la cría de cerdos. Ella se ocupaba de las tareas livianas y él de las más rudas. Llegó a tener 80 madres, lo que representa unos 400 animales entre lechones, cerdas y capones. Pasó cinco años criando cerdos hasta que su matrimonio llegó a su fin.

“Después de que me separé, como necesitaba capacitarme en la parte reproductiva, inseminación, extraer semen, atender los partos, me fui a aprender a Vicuña Mackenna”, dice. Pero como estaba sola con el emprendimiento, y sus hijas ya iban a empezar la escuela en la ciudad, se dio cuenta de que no iba a poder disponer del mismo tiempo. Entonces comenzó a pensar en cambiar de emprendimiento por algo que implicara menos mano de obra y, de paso, con costos más bajos.

Averiguando, se enteró de la “Ley Ovina” –aún vigente-, por la que el Estado otorga créditos blandos a quienes quieran invertir en la cría de ovejas. “Te dan dos años de gracia y a devolver en cinco años, sin interés. Me asesoré con contadores, veterinarios e ingenieros agrónomos y en 2015 presenté mi proyecto para comprar 100 animales, hacer pasturas y montar algunas instalaciones”.

“Tenés que tratar de no equivocarte, explicar con qué contás y cómo vas a desarrollar tu emprendimiento, como negocio. Al año me aprobaron y al fin cambié los cerdos por ovejas de la raza Hampshire down, netamente carnicera. No me arrepiento, porque con ellas todo es más fácil, son más limpias y me transmiten paz”, relata.

Con el dinero que pidió, , como había inflación, cuando se lo otorgaron apenas pudo comprar 60 animales. “De todos modos me sirvió y hoy me declaro una agradecida de la ley ovina”, explica Rosita, con una sonrisa. “Pero suspendí el proyecto de las pasturas y compré rollos, porque los campos se podían inundar. Adapté las instalaciones de los cerdos por ovejas y empecé nomás”.

La etapa de criadora de cerdos le ocupó 11 largos años a Rosita. Eso implicaba que en toda la región la conocían como tal, y ahora debía cambiar su imagen: “Se me ocurrió presentarme en la Rural de Laboulaye, donde pedí que me dejaran organizar la parte ovina y me aceptaron la propuesta. Así lo hice durante 5 años hasta que vino la pandemia. Pero gracias a ello, hoy soy la referente ovina del sur de Córdoba”, cuenta con orgullo.

En su campo ya se han hecho dos jornadas de trabajo. Se mantiene en contacto permanente con el INTA. De la Universidad de Río Cuarto han ido a hacer prácticas. Recibe cabañeros. Luego de la cuarentena reconoce que no le gustan los remates virtuales porque se pierde el clima afectivo y festivo del encuentro, las mateadas, la charla amena y directa.

Rosita hoy tiene 120 ovinos y reconoce que recién hace dos años ha comenzado a ver los frutos después tanto sacrificio. Agradece a su gran referente, el ingeniero agrónomo, Néstor Franz, especialista en ovinos: “Yo le comento toda la situación y él siempre está atento a todos los detalles”, dice.

Rosita lleva dos años vendiendo corderos faenados y borregas para madres. “Tengo a un hombre que nos ayuda y mis dos hijas –Guadalupe, de 16, y Georgina, de 14- me ayudan los fines de semana, porque están estudiando. Pero ya atienden una parición, hacen el descole, saben alimentar y dentro de poco ya van a saber todo lo que yo aprendí. A ellas les gusta la actividad rural y ganadera, pero noto que no es común hoy en las chicas de su edad, porque sus profesores me cuentan de la pasión con que hablan de sus ovejas. Y cuando viene el veterinario, ellas se plantan a mi lado para aprender”, cuenta feliz, Rosita.

“En el campo, siempre se está aprendiendo, y nunca se puede aplicar una idea a todos por igual. Yo, a todos los que vienen, les `exprimo` su sapiencia. Y parte de mi felicidad está en compartir con los demás todo lo que tanto me costó aprender. Además, mis padres me enseñaron que una persona que trabaja conmigo no es ni más ni menos que yo, de modo que comparto mi mesa con ellos. Y le pongo un ejemplo: unos esquiladores me pidieron quedarse a dormir en el galpón y les dije que no. Les di una casita que tenemos para huéspedes”, alecciona Rosita.

Pero la vida en el campo no es toda de color rosa. Sufrió inundaciones y llegó a ver su campo bajo el agua, incluso con su criadero de cerdos. En otra ocasión pasó una cola de un tornado y le arrancó medio galpón, muchas plantas, de todo. En 2017 perdió 24 ovejas y 8 corderos porque le entraron unos perros, que no eran salvajes, pero que les da por lastimar a las ovejas, según parece, por instinto, ya que no fue por hambre, explica Rosita apenada.

Y siguió: “Entonces, para proteger a mis majadas pensé en comprar perros de raza `Pastor Maremmano-Abrucense` -que viven con ellas- pero no me alcanzaba el dinero. Contacté a unos criadores de Tandil con los que hice amistad. Y al tiempo me dijeron que me regalaban uno. Un gesto inolvidable”.

Rosita me contó que colaboró en la filmación de “Curapaligüe, memorias del desierto”, de Ricardo Martinelli, y aparece en una escena cabalgando con su familia. Ella lleva más de 20 años desde que regresó al campo y hoy sueña con tener su pequeña cabaña de Hampshire down. Para eso debe seguir mejorando la calidad de sus animales y capacitarse más en el manejo. Por ahora le compra los reproductores a La Manfrina.

Recapacita que a pesar de todo lo que sufrió nunca pensó en abandonar la vida en el campo. “Me doblé, pero nunca me quebré”, asegura antes de despedirse con la siguiente anécdota: “Yo soy muy devota. Cuando cumplí 40 años en vez de gastar plata en una fiesta decidí construir un templete en honor a San Expedito en la entrada de la ciudad, y cada vez se junta más gente.

 

“Y le cuento otra: Don Santo Jaime fue el último empleado de mi papá. Su hijo, Víctor, me vino a decir que había hecho la promesa de traerme una imagen de la Virgen de Luján, desde su Basílica, en bicicleta. Y como soy fan de Horacio Guarany, pasó por la casa de él, Plumas Verdes –cuando vivía- le sacó una foto junto a la imagen y me la trajo. Armé una ermita en la entrada del campo y puse la Virgen con esa foto. Así es que les quiero regalar ´Si se calla el cantor´, de y por Horacio Guarany”.

 

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¿Se pueden criar 120 ovinos en 6 hectáreas? Los Godina reconvirtieron la quinta familiar para montar una cabaña a pocos kilómetros de Posadas http://wi631525.ferozo.com/se-pueden-criar-120-ovinos-en-6-hectareas-los-godina-reconvirtieron-la-quinta-familiar-para-montar-una-cabana-a-pocos-kilometros-de-posadas/ Wed, 21 Jul 2021 13:40:29 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=73760 Miguel José y Miguel Ludovico Godina, padre e hijo, tenían una quinta familiar muy cerca de Posadas, la capital de Misiones. Como les sobraba terreno dentro de esas 6 hectáreas, comenzaron a probar con algunas alternativas productivas hasta que se decidieron poner una cabaña de reproductores ovinos, una actividad muy nueva en esa provincia. Hoy […]

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Miguel José y Miguel Ludovico Godina, padre e hijo, tenían una quinta familiar muy cerca de Posadas, la capital de Misiones. Como les sobraba terreno dentro de esas 6 hectáreas, comenzaron a probar con algunas alternativas productivas hasta que se decidieron poner una cabaña de reproductores ovinos, una actividad muy nueva en esa provincia. Hoy mantienen 120 cabezas en esa pequeña superficie.

En los años 90, el mayor de los Godina, de profesión veterinario, había intentado primero con una fábrica de alimento balancead y también con algo de producción porcina. Pero desde 1995 las 6 hectáreas pasaron a ser solamente un campo natural sin uso agropecuario. Hasta hace 5 años atrás, el menor de los Godina, que nada tenía que ver con oficios agropecuarios, se preguntó: ¿Por qué no hacemos algo productivo acá?

“Teníamos 6 hectáreas de pastizal libres, pero no le encontrábamos la vuelta hasta que conocimos a Gabriel Montiel, precursor de los ovinos en Misiones; con él trajimos un Hampshire Down, al cual manejábamos a bozal. Luego conseguimos un par de hembras preñadas y así, con ese lote de 4 o 5 ovinos nos fuimos entusiasmando”, relató Miguel Ludovico a Bichos de Campo.

“Acomodamos el galpón de los chanchos que estaba un tanto descuidado y empezamos a rotar esas hectáreas con un equipo de piolines y boyeros eléctricos más estacas. Más tarde metimos 30 borregas más de la zona porque esto nos quedaba grande y hoy tenemos 120 animales que repartimos en parcelas”, agregó el joven , de profesión contador.

Mirá la entrevista completa a Miguel Ludovico Godina:

La que lograron estos criadores es una carga elevada pensando en ovinos, pero lo hicieron siguiendo los consejos de la rotación intensiva Voisin, rotando las majadas sobre pequeñas parcelas. “Está todo apotrerado en lotes de 40 a 60 metros y le sacamos todo el rendimiento que podemos suplementando con maíz y alimento balanceado en periodos críticos, tales como la lactancia o el preparto para potenciar la producción”, explicó el productor.

Los potreros aguantan ofreciendo pastura natural dependiendo de la carga animal que les pongan. “Alguno dará para un día, otro para dos días. Hay lotes de madres con cría, otros de madres que estuvieron en servicio y en otros tenemos borregos en etapa de recría. Se trata de evitar el sobrepastoreo para poder ver un rebrote más rápido. Hay que cuidar el poco campo que tenemos ya que es el único y principal recurso de alimento de nuestros animales”, remarcó Ludovico.

Las pasturas nativas son la base de su alimento ovino. Pero en esa pequeña superficie también disponen de media hectárea con pasto Elefante y otro tanto destinado a pasto Cambá, dos megatérmicas subtropicales que les permiten complementar la dieta.

Las razas ovinas con las que trabajan son Hampshire Down y -cpomo casi todos los productores en Misiones, van incorporando paulatinamente la sudafricana Dorper. Esto se debe a que necesitan producir carne y deslanar la majada al mismo tiempo. La raza Dorper prácticamente no tiene lana. “Más al norte de Misiones es casi una condición excluyente que tenga lana el ovino; la realidad es que se complica el trabajo con los lanudos”, manifestó Ludovico.

Los Godina tienen cada vez más aceitada su producción y este año ya participaron de dos remates de ovinos, uno de ellos, el de febrero pasado, organizado por la sociedad rural Ovina, Caprina, Equina y Porcina de Misiones de la cual forma parte Ludovico. “No me considero un cabañero, sólo un productor, pero apuntamos a mejorara día a día en esto”, resumió el joven criador.

Mirá la entrevista completa a Miguel José Godina:

El padre, Miguel José, comentó que “Misiones es, de por sí, una provincia con mucha subdivisión territorial;  aquí las propiedades son chicas por lo general, y eso nos llevó a evaluar más posibilidad de crecimiento con los ovinos que con los bovinos”.

“Pensemos que podamos llegar a 7 o 10 ovejas por hectárea contra una sola vaca por hectárea, con lo cual estamos teniendo 7 corderos, pero con buen manejo podríamos lograr hasta 10 corderos, en decir, un cordero y medio por oveja con dos partos anuales, y de ese modo tendríamos mayor circulante de capital, incluso para autoconsumo”, agregó.

Para Miguel José se trata tan sólo de ir levantando hilos para hacer pastorear a los ovinos cuidando no caer en el sobrepastoreo. “No es una ciencia; lo que sí hay que lograr, y al principio cuesta, es la evolución de la pastura. Uno la ve cuando va sacando a las ovejas y macheteando, para devolverle al campo lo sobrante; no es necesario pelar el campo y así, junto a la defecación y orina del animal se incorporará fertilidad”, declaró.

“Es notable ver que el campo luego ofrece cada vez un poco mas, a punto tal de lograr estar uno o dos días por cada potrero; cuanta mayor subdivisión se tenga, mejor pastoreo y mejor rendimiento por superficie se logrará”, resaltó.

Ahora ¿Alcanza con la pastura natural para tener 120 ovejas en seis hectáreas? “Nosotros nos ayudamos con el paso Elefante y el pasto Cambá. Este último fue implantado en la primavera de 2019 y este año lo dejamos desarrollar para cosechar sus semillas y extenderlo en la propiedad. Lo usamos de soporte en primavera- verano”, respondió.

¿Cómo se pastorea entonces? El veterinario explicó que “normalmente hacemos un pastoreo temprano por la mañana y con la fresca. Luego llevamos a los ovinos a los corrales, y por la tarde, dependiendo de cómo esté la disponibilidad de pasto, les volvemos a dar y con eso completamos la alimentación”.

En cuanto a la suplementación con granos, José describió que la suelen realizar de modo estratégico en épocas como el pre parto para lograr un mayor peso del cordero, y durante la lactancia para que la madre exprese mejor su producción lechera y así puedan destetar al cordero a los 70 u 80 días con 19 a 20 kilos. A los corderos puntualmente siempre les dan un 18% de suplemento con alimento balanceado y luego, en el caso de las ovejas utilizan una majada con el 14% de proteína.

La clave de un rodeo como el de los Godina es tener una base de campo natural con un uso estratégico de las pasturas, ya que al tratarse de megatérmicas subtropicales, por lo general suelen secarse por las heladas en el invierno y no dan tan buena oferta como sí la da el campo natural, aunque, tal como aclararon padre e hijo, sirven como apoyo para las épocas de mayor producción, para engordar y lograr el desarrollo a pleno de la majada.

“Nosotros programamos los partos para agosto y septiembre, de modo que nos apoyamos en estas pasturas durante la primavera, el verano y el otoño. Así es como hemos llegado a tener hasta 140 ovinos en la propiedad”, resumió José.

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Una pastorcita ante todo: Luciana Martínez, desde su mundo entre ovejas, asegura que “no me veo haciendo otra cosa” http://wi631525.ferozo.com/una-pastorcita-ante-todo-luciana-martinez-desde-su-mundo-entre-ovejas-asegura-que-no-me-veo-haciendo-otra-cosa/ Sun, 27 Jun 2021 12:06:13 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=71257 Hay una fábula corta de 1867 titulada “La Pastorcita”, de un escritor colombiano llamado Rafael Pombo, que al leerla recuerda mucho a la historia de Luciana Martínez, otra pastorcita pero del siglo XXI. Aquella literatura para niños intenta dejar como enseñanza que siempre hay que hacer frente a las adversidades, no rendirse y perseverar en […]

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Hay una fábula corta de 1867 titulada “La Pastorcita”, de un escritor colombiano llamado Rafael Pombo, que al leerla recuerda mucho a la historia de Luciana Martínez, otra pastorcita pero del siglo XXI.

Aquella literatura para niños intenta dejar como enseñanza que siempre hay que hacer frente a las adversidades, no rendirse y perseverar en lo que se desea. Lo mismo se planteó Luciana cuando le propuso al dueño de un campo en Altamirano, partido bonaerense de Brandsen, hacer crecer su planteo de ovinos.

 

“Cuando vinimos a trabajar a este campo con mi esposo quise hacerme cargo de los 20 ovinos que tenía el dueño que nos contrató. Entonces le propuse que si nos quedábamos yo me haría cargo de ellas obteniendo un porcentaje de las ventas y quedándome con la lana. Quiero llegar a las 100 madres y estoy cerca de lograrlo”, relató entusiasmada Luciana en diálogo con Bichos de Campo.

Oriunda de Gualeguay, Entre Ríos, Luciana se mudó a Altamirano hace 13 años. Hoy tiene 65 madres entre borregas de primera parición y ovejas de segunda y tercera parición. “La realidad es que no llegué aún a las 100 cabezas porque la prioridad del campo en el que trabajo es la producción ganadera bovina, por ende tuvimos que achicar producción ovina para dar lugar a las vacas. Se complica invertir y el pasto es muy medido”, explicó.

Desde que llegó en 2008 a Altamirano, en pleno conflicto campo versus Gobierno por la famosa resolución 125, Luciana se abocó de lleno a la actividad ovina del campo mientras que su esposo lo dedicó a la producción bovina. “Cada uno en lo suyo pero trabajamos a la par. Ambos amamos el campo”, confesó.

Observar uno de los tantos videos que Luciana compartió con la redacción en su día a día basta para percibir su encanto por las ovejas. No parece ser un trabajo que le pese. Al contrario, lo hace con gusto y entusiasmo. Pasarlas al potrero para que coman, atender a algún corderito guacho o algún parto, y encerrarlas para protegerlas de los depredadores. Hasta las llama por su nombre a muchas de ellas. “No me veo haciendo otra cosa”, afirmó.

-¿Desde cuándo sentís esta pasión por las ovejas?

-Las ovejas me gustan desde que tengo uso de la razón. Recuerdo cuando iba al jardín de infantes en Entre Ríos y nos tocaba algún paseo por la sociedad rural de allí. Yo siempre me quedaba parada en los corrales de ovejas, mirándolas fijo. Me llamaban la atención.

-¿Y estudiaste algo relacionado al campo?

-Tengo primario y secundario completo. Al momento no me inscribí en ninguna carrera pero es una asignatura pendiente que tengo. Actualmente estoy haciendo un curso de ovinos dictado por el INTA. Consiste en tomar ocho clases y me gusta porque accedo a experiencias de otros productores y me interiorizo en torno a la ley Ovina incluso.

-¿Y tu familia colaboró en ese gustito por el campo y las ovejas?

-Mi familia me acercó al campo. Mis viejos siempre fueron empleados rurales. Cuando nos vinimos en el año 1989 a Buenos Aires, mi papá se instaló como empleado rural. Yo tenía 9 años y recuerdo que desde chica ya andaba entre ovejas y demás animales de campo. Mis abuelos tenían campo por otra parte, así que imposible no tener ese arraigo a lo agropecuario, a los animales y a la producción.

-¿Y cómo manejás tu plantel de ovejas?

-A las 65 madres las manejo sobre un total de 7 hectáreas. Ahora por ejemplo están en plena parición. Hacemos servicio continuo, lo que quiere decir que los carneros permanecen todo el año con las ovejas. La genética es de Tomás Estrada y la raza que crío es Hampshire Down, los famosos caras negra, muy nobles tanto en carne como en lana. Pero por sus cuidados requieren que estés encima todo el tiempo.

-¿Cuánto tiempo de tu día empeñás en cuidarlas y manejarlas?

-Mirá. La realidad es que la vida y las actividades del campo tienen que gustarte. Tenés que sentirla realmente en las venas, y sobre todo el ovino porque requiere un día a día permanente. Preocupan mucho los depredadores, en nuestra zona más que nada los zorros y los caranchos aunque también los perros vagabundos asilvestrados que andan por ahí. Por eso me manejo con perros comunes para controlar a los depredadores, atándolos cerca del corral de encierro. Yo digo que el del ovino es un trabajo diario, requiere tiempo y pasión, hay que encerrarlos cada día, no importa si hay sol, si llueve, si hace calor o frío. Ellos requieren mi atención permanente.

-¿T entonces cómo es un día en tu vida?

-Mi día arranca muy temprano, a las 7. Unos mates amargos y un pan casero tostado, más ahora con el frío, me gusta tostarlo sobre la salamandra, y al toque me voy a ver a los animales. En mi recorrida no están sólo los ovinos. Aunque ellos son lo más importante de mi trabajo, tengo también gallinas ponedoras, pollos parrilleros y le dedico tiempo a una huerta. Las semillas me las provee el INTA. Luego tengo las actividades propias de mi casa. Arranco por las ovejas, las saco de un potrero y las paso a otro para que pastoreen hasta las 4 o 5 de la tarde, cuando las vuelvo a encerrar para que pasen la noche protegidas de los depredadores.

Si hay algún corderito guacho le caliento leche y se la suministro yo. Luego de ver a las ovejas, visito a los pollos parrilleros, a los que debo alimentar cada día, al igual que a las ponedoras, las cuales son criadas libres de jaula.

En estos días también dedico tiempo a juntar algo de leña en el monte y acumular carretillas para abastecer luego la salamandra.

-¿Te queda tiempo para el descanso u otra actividad?

-No lo veo como una carga, por eso digo que el campo te tiene que gustar de verdad. En mis tiempos también coordino un grupo de mujeres rurales de Altamirano donde buscamos capacitarnos y aprender más para independizarnos en lo laboral y tener la posibilidad de proyectar cosas. La pandemia no nos ha dejado juntarnos pero continuamos nuestras gestiones por WhatsApp. Nuestra idea es conseguir un lugar para poder seguir con las charlas y las capacitaciones.

-Hablando de mujeres, ¿considerás que encontraron un espacio activo y visible en el mundo agropecuario?

-Creo que las mujeres somos más visibles ahora que surgieron diversos grupos feministas luchando por sus lugares, pero es cierto aquello de que el campo siempre se vio como un universo masculino. En lo personal yo no noté exclusión porque mi esposo siempre me dio espacios. Ambos trabajamos a la par en el campo, pero sí considero que sigue habiendo machismo. Por eso creo que deberíamos meternos más en política y tener más cupo femenino, pero con mujeres reales de campo, que conozcan la problemática, y de todas las provincias, no sólo de Buenos Aires. Me gustaría que haya más referente que hayan vivido y sentido el campo, que sepan lo que es trabajar un día de lluvia y salir en caballo cuando es necesario. Falta todavía pero de a poco vamos cobrando cada vez más visibilidad. No te niego que me gustaría que se escuche más a la mujer rural porque todavía no está ese equilibrio que yo quisiera entre hombres y mujeres, ni en el tipo de trabajo ni en los sueldos. Imaginate que si eso cuesta en la ciudad, en el campo es peor.

Fábula La Pastorcita, de Rafael Pombo

Pastorcita perdió sus ovejas
¡y quién sabe por dónde andarán!
-No te enfades, que oyeron tus quejas
y ellas mismas bien pronto vendrán.

Y no vendrán solas, que traerán sus colas,
Y ovejas y colas gran fiesta darán.
Pastorcita se queda dormida,
Y soñando las oye balar.

Se despierta y las llama enseguida,
Y engañada se tiende a llorar.
No llores, pastora, que niña que llora
Bien pronto la oímos reír y cantar.

Levantóse contenta, esperando
Que ha de verlas bien presto quizás;
Y las vio; mas dio un grito observando
Que dejaron las colas detrás.

Ay mis ovejitas ¡pobres raboncitas!
¿dónde están mis colas? ¿no las veré más?
Pero andando con todo el rebaño
Otro grito una tarde soltó,
Cuando un gajo de un viejo castaño
Cargadito de colas halló.

Secándose al viento, dos, tres, hasta ciento,
Allí unas tras otra ¡colgadas las vio!
Dio un suspiro y un golpe en la frente,
Y ensayó cuanto pudo inventar,
Miel, costura, variado ingrediente,
Para tanto rabón remendar;
Buscó la colita de cada ovejita
Y al verlas como antes se puso a bailar.

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¿Se puede producir ovinos en medio de un mar de soja? Seis cabañas argentinas lo hacen y además exportaron su genética a Paraguay http://wi631525.ferozo.com/como-es-producir-ovinos-en-medio-de-un-mar-de-soja-cuatro-cabanas-del-sur-santafesino-lo-hacen-y-ademas-exportaron-su-genetica-a-paraguay/ Wed, 20 Jan 2021 15:35:21 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=56480 Empezamos esta nota con una pregunta: ¿Por qué criar ovinos en donde casi todos hacen soja? Los seis cabañeros encargados de una reciente exportación de 30 reproductores ovinos que salieron del sur de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos directo a Paraguay, dieron sobradas razones para reflejar que no todo es el verde del yuyo. […]

La entrada ¿Se puede producir ovinos en medio de un mar de soja? Seis cabañas argentinas lo hacen y además exportaron su genética a Paraguay se publicó primero en Bichos de Campo.

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Empezamos esta nota con una pregunta: ¿Por qué criar ovinos en donde casi todos hacen soja? Los seis cabañeros encargados de una reciente exportación de 30 reproductores ovinos que salieron del sur de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos directo a Paraguay, dieron sobradas razones para reflejar que no todo es el verde del yuyo.

Los ovinos exportados provienen de varios remates y compras particulares que se hicieron en la zona, por lo cual los cabañeros decidieron juntarse para simplificar el costo del flete. Los 30 ovinos transportados por tierra se repartirán en seis cabañas paraguayas que los adquirieron, son de raza Hampshire Down y provienen de otras seis cabañas argentinas: La Constancia, La Virginia, La Callejera y Unelen ubicadas en el sur santafesino, cabaña La Esperanza ubicada en un campo cordobés de Laborde y cabaña Tres J situada en Entre Ríos.

“Yo creo que eligieron nuestra genética porque de toda Sudamérica la raza Hampshire Down es más fuerte en Argentina”, aseguró a Bichos de Campo Germán Gallo, uno de los dueños de la cabaña La Constancia, que con esta reciente venta suma su sexta exportación de genética al vecino país.

La cabaña ubicada en Runciman, departamento de General López, tiene mucha historia a cuestas porque existe desde 1945. “Con mi hermano somos quinta generación de cabañeros, y con la colaboración de nuestros padres, esposas e hijos la sacamos adelante. Bien familiar es lo nuestro”, respondió orgulloso el cabañero.

No es para menos que una cabaña pueda subsistir en el sur de Santa Fe, una zona donde abundan las sojas, los maíces y los trigos, y quedan unos pocos tambos y cabañas ovinas en pie. “Este no es un logro inédito porque ya se concretaron otras exportaciones de cabañas de la zona, pero sí quiero destacar que es un hecho muy relevante porque estamos en plena zona sojera donde competimos con rindes de 50 a 70 quintales por hectárea, y lo mismo con maíz y soja”, manifestó Gallo.

En La Constancia tienen unos 600 ovinos repartidos en 17 hectáreas, ubicados en parcelas de 1 hectárea cada una con boyeros fijos. “Manejamos todo por lotes divididos. Lo hacemos así porque no nos gusta tener los animales encerrados más de tres días en un lote; ellos salen entre 2 a 3 horas por día a comer y luego ingresan a sus corrales”, explicó Gallo, y agregó que también exportan ovinos a Uruguay, Brasil y Bolivia.

“Se llama La Constancia por la abuela de mi padre pero también fíjate que es válido el nombre por esta constancia grande que tuvimos durante tantos años para llevar adelante la cabaña”, concluyó.

Las exportaciones fueron tarea de los cabañeros en conjunto con una empresa que contrataron para que realizara el protocolo de exportación junto al Senasa y los veterinarios de las cabañas. Una vez aprobados los pasos se habilitó a que salieran en camión los animales hacia Paraguay. Allí les espera una cuarentena en donde les harán estudios de los más diversos para comprobar que estén del todo sanos.

Edgardo Cardoso es propietario de cabaña La Virginia, ubicada a 20 kilómetros de Venado Tuerto, también en el sur santafesino, y empezó en el negocio ovino cuando tenía sólo 13 años.

Hace 57 años que tiene cabaña y lleva orgulloso las cucardas de 26 campeones ovinos que obtuvo a lo largo de los 37 desfiles de la exposición rural de Palermo a los que concurrió: 13 machos y 13 hembras.

“La cabaña es familiar y empezó con mi padre, tengo 3 hijos, uno de ellos agrónomo y otra hija es veterinaria, y ambos trabajan conmigo”, describió Cardoso, quien tiene 160 hectáreas en total, las cuales reparte entre ovinos y vacas lecheras, ya que también tiene un pequeño tambo de 150 vacas.

“Porfiado me dicen, pero amo la lechería. Además no es que tenga un campo 10 puntos. Es 5 puntos en calidad y por eso elijo diversificarme entre el negocio ovino y el lechero”, contó Cardoso, quien reparte su campo entre 200 madres de pedigree, 100 machos ovinos y sus 150 vacas lecheras.

Para el cabañero, “producir en una zona sojera es bueno porque la oveja tiene la particularidad de que puede ser criada en rastrojos de soja o maíz sin ningún problema. Los corderos son animales livianos y no caminan mucho”.

Además, agregó que en su zona combinan justo las pariciones de ovinos que se dan entre abril y mayo con la cosecha de granos gruesos prácticamente finalizada y entonces los ovinos comen muy bien en los rastrojos.

Cardoso tiene otro terreno de 100 hectáreas con laguna propia que dedica a agricultura, de las cuales 30 hectáreas las destina a recriar los terneros del tambos pero también produce la soja y maíz que destinará en un 100% a consumo animal.

“No es sencillo el negocio de exportar ovinos. Yo estoy en esto desde los ´90 y antes era mas fácil, pero ahora está todo mas trabado por la pandemia y también por la inestabilidad del país. A veces uno prefiere vender adentro mas barato que poder exportar. Por otro lado, antes en Paraguay no había cuarentena pero hace 5 o 6 años sí”, sintetizó.

Ariel Manfroi, propietario de la cabaña Unelen, ubicada en Venado Tuerto, tiene 500 ovinos que reparte en 17 hectáreas. “Fuimos la primera cabaña que exportó ovinos a Brasil entre 2011 y 2012; en esas dos ocasiones exportamos un total de 100 animales en Santa Catarina y en Porto Alegre, al sur de ese país”, recordó. A Paraguay ya exportó también en otras ocasiones y espera, dentro de 15 días, concretar su primera exportación de ovinos a Bolivia.

Su cabaña arrancó en 2005 pero ya lleva en su haber nueve grandes campeones que consiguió en distintas participaciones en Palermo, y otros trece reservados de grandes campeones. “Exportar e ir a Palermo acarrea muchos costos para nosotros pero hacerlo nos permite instalar la genética de la cabaña”, resaltó.

“Cuando me preguntan porqué criar ovinos en la Pampa húmeda donde todos hacen soja por lo general, yo he demostrado que acá es mas rentable hacer ovinos que soja si hablamos de terrenos pequeños. Por supuesto que si tengo 500 hectáreas agrícolas no las destinaré todas a ovinos pero en parcelas chicas sí es mas rentable hacerlos”, afirmó Manfroi.

En épocas donde los precios de los cereales se mantienen altos, Manfroi explicó que “a los ovinos uno puede llevarlos  adelante con muy poco pasto, en cambio en animales como vacas o cerdos que requieren más alimento y más cereal la ecuación se vuelve más cara”.

Carlos Alberto Amato es el dueño de una  cabaña familiar llamada La Callejera, ubicada en la zona rural de Carmen, muy cercana a Venado Tuerto, en la cual tiene unas 200 madres a corral. En verano el alimento de sus ovinos es a base de pasto de una hectárea y media que alquila a un vecino, y en invierno maneja el alimento a base de rastrojos.

Amato se mostró muy contento con la exportación concretada. “Tener ovejas en una zona muy sojera con rindes excelentes año tras año nos llena de orgullo porque igualamos y a veces hasta mejoramos en rentabilidad si hablamos de parcelas chicas, y aparte desde países vecinos miran nuestra genética y la quieren adoptar”, expresó.

Pablo Soracio es un pergaminense que se dedica hace 22 años a la producción ovina. Tiene unas 500 cabezas en 22 hectáreas, repartidas en un campo en la localidad cordobesa de Laborde en donde también posee una cabaña de toros Aberdeen Angus y está convencido de que la producción animal no sólo es una pasión sino también un negocio rentable.

“Esto es más que una pasión para nosotros; es una producción que miramos cada vez con más interés porque nos resulta una producción muy rentable. Acá hacemos tres razas de ovinos, participamos de todas las exposiciones rurales más importantes del país y en Palermo obtuvimos varios campeones, no sólo de raza Hampshire Down sino también de raza Pampinta que constituye la base fundacional de nuestra cabaña”, expresó a Bichos de Campo.

Soracio reconoció que en su zona están rodeados de agricultura y que esta avanzó como ninguna otra actividad, pero aseguró que mantiene la cabaña de ovinos y de toros y que cada vez le aporta más desarrollo genético.

“Es un orgullo poder estar haciendo nuestra segunda exportación a Paraguay; también estamos por exportar a Uruguay y no sólo eso. En nuestra cabaña también invertimos en genética de afuera, por eso también hemos importado animales de Paraguay y de Nueva Zelanda, porque queremos que aporten a las líneas nacionales que ya tenemos y que son muy buenas”, refirió.

Seis ejemplos que demuestran que no todo es un mar de soja en el corazón de la Pampa húmeda.

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Un caso real “del campo al plato”: Montiel cría ovinos en Misiones y también los cocina http://wi631525.ferozo.com/un-caso-real-del-campo-al-plato-montiel-cria-ovinos-en-misiones-y-tambien-los-cocina/ Mon, 30 Jul 2018 18:58:51 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=11234 ¿Cría de ovinos? ¿En la Patagonia? ¡No! En Misiones. Se trata de la única cabaña que cría ovejas de la raza Hampshire Down en esa provincia. Cabaña La Armonía está ubicada en San José, en el km 30 de la Ruta 105, a pocos minutos de Posadas y Apóstoles. Se dedica a la producción de carne […]

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¿Cría de ovinos? ¿En la Patagonia? ¡No! En Misiones. Se trata de la única cabaña que cría ovejas de la raza Hampshire Down en esa provincia. Cabaña La Armonía está ubicada en San José, en el km 30 de la Ruta 105, a pocos minutos de Posadas y Apóstoles. Se dedica a la producción de carne ovina y hasta tiene un restaurante propio donde sirven sus propios platos a base de ovino.

“Comenzamos hace 10 años en la provincia criando Hampshire Down, la raza carnicera por excelencia. Tenemos un rodeo de 50 madres, de donde tratamos de sacar la mayoría de reproductores para la majada natural. Y tenemos un restaurante en el campo, en donde consumimos todo lo que producimos”, explicó Gabriel Montiel, dueño de la cabaña a Bichos de Campo. El suyo en un caso real de la tan mentada estrategia de abarcar “del campo al plato”

Escuchá el reportaje completo a Gabriel Montiel:

“Faenamos en un matadero pequeño que tiene la provincia. Es decir que hacemos todo el proceso e integramos toda la cadena, empezando por la genética; desde criar al ovino hasta ponerlo en el plato”, se ufana el ganadero.

Montiel aclaró: “En el restaurante, que tiene una vista soñada, únicamente se come carne de oveja. Se puede comer desde un guiso, hamburguesas y hasta un plato gourmet. Intentamos generar platos regionales, por ejemplo, un guiso con carne de oveja, nuestro chorizo de oveja, o pastel de oveja con mandioca. A todo eso intentamos ponerle nuestro valor agregado regional”, señaló.

El productor también genera desarrollo social, ya que tras la esquila de cada año dona la lana obtenida, la cual es trabajada por dos asociaciones integradas por mujeres artesanas rurales. “Ellas, a lo largo de 10 años han aprendido a hacer artesanías, y eso generó trabajo en dos comunidades de nuestra provincia. A su vez, trabajamos en formación con jóvenes de una escuela técnica rural cercana a nuestra cabaña”, dijo Montiel.

El mercado interno es el fuerte con el que trabaja este proyecto. “A través de nuestro desarrollo gastronómico tratamos de promocionar el consumo de carne ovina. Y nos dio buen resultado. Hoy en Misiones creció el stock ovino y a su vez el hábito del consumo. Pensemos que sólo se consumen 800 gramos por habitante por año. Es bajo. Y a su vez, Misiones es una provincia donde hay mayoría de ganaderos bovinos. Pero ahí está el desafío de generar el desarrollo.”, concluyó Montiel.

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